dijous, 14 de maig del 2015

Meneses y el Angelus Novus
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Muy interesante la exposición de 90 fotografías del gran fotoperiodista Enrique Meneses, que falleció hace un par de años. Parte importante de los acontecimientos de la segunda mitad del siglo XX está aquí captada en instantáneas directas, naturales, espontáneas, sin arreglos ni artificio, desde la nacionalización del Canal de Suez por obra de Gamal Abdel Nasser y que provocaría la guerra del canal hasta reportajes mucho más actuales para la televisión española y fotos más recientes de creadores y personalidades que fueron cayendo a lo largo de los años, Dominguín, Dalí, Picasso.
 
Documentos vivos, esenciales, que vuelven a aparecer una y otra vez  cuando alguien quiere visualizar el pasado. Por ejemplo, en la foto que ilustra esta crítica puede verse a Fidel Castro y al Che Guevara en Sierra Maestra, en 1958, escuchando el informe de un espía sobre el enemigo. Ya para valoración de entendidos, el que aparece en el último plano y algo fuera de foco es el mítico Camilo Cienfuegos. Meneses fue el único fotoperiodista que consiguió romper el cerco de Batista y subir a Sierra Maestra, en donde estuvo un mes conviviendo con los guerrilleros castristas del 26 de julio. Su reportaje se publicó en Paris Match y muchas otras revistas internacionales, incluida la cubana Bohemia, lo que después costó un disgusto a Meneses a manos de los policías de la dictadura de Batista.
 
Desde el primer momento en que se entra en la exposición del Canal es difícil que no se venga a la memoria Walter Benjamin por dos vías conexas que se imponen de modo evidente: por su reflexión sobre la reproducibilidad mecánica de la obras de arte y por sus consideraciones sobre el Angelus Novus, de Paul Klee. Respecto a la primera, no hay duda: Meneses captó algunas de las imágenes que han pasado a ser emblemáticas del siglo XX: Nasser, le revolución cubana, la lucha por los derechos civiles de los negros en los Estados Unidos, el discurso I have a Dream, de Martin Luther King, la crisis cubana de los misiles, el asesinato de Kennedy y ya en tono menor las bodas de Fabiola y Balduino en Bélgica y la de Juan Carlos y Sofía en Atenas. Son fotos que se han reproducido miles de veces, que se han constituido en imágenes de una época, que colgaban en paredes y espacios públicos en donde han sido a su vez fotografiadas como objetos de interés en sí mismos. Forman parte de la memoria de mucha gente. Son elementos ya del pasado gráfico de la especie.
 
Por otro lado, el Angelus Novus, el ángel de la historia. El tiempo ha pasado, el ángel ha emprendido el vuelo, la memoria ha quedado congelada y se acumula como el sedimento del progreso de la humanidad. Las figuras se suceden en un encadenamiento cuya razón, de haber alguna, está fuera de él: la Begum, Melina Mercouri, el Shah, Farah Diba, Castro, el Che, Kennedy, Baez, Dylan, Davies, Heston, Brando. Todas las gentes y los elementos que intervinieron en los sobresaltos en que nació el mundo de hoy, a su vez destinado a estar en el fondo de la memoria del de mañana.

Y luego está la peripecia biográfica de Meneses, un hombre que se coló, por así decirlo, de rondón en los grandes acontecimientos de su tiempo, desde la muerte de Manolete hasta el fin del comunismo y que lo hizo casi siempre en precario, a base de audacia, trabajo, tesón y de lo que él llamaba muy gráficamente potra, esto es, "suerte", para las actuales generaciones. La potra de tener ángel, el ángel de la historia.

dimecres, 13 de maig del 2015

Elecciones: un tándem de cine.

En las próximas elecciones en Madrid se presentan dos mujeres del mismo partido que gustan de fotografiarse juntas, subrayando la idea de formar una especie de tándem con una clara intención de transmitir un mensaje de coordinación y estabilidad por común militancia. Un tándem de cine. De qué cine está por ver. A veces recuerdan algo "Con faldas y a lo loco" (Some Like It Hot) y todo el problema sería repartir entre las dos candidatas los tres papeles de Marilyn Monroe, Tony Curtis y Jack Lemon. En las redes hay malvados que las presentan como las dos niñas de El resplandor, lo que quizá sea un tanto excesivo.

En todo caso hay algo que las distingue de casi todos los demás candidatos: la veteranía. Los otros pretendientes vienen casi in albis. Ellos sí son candidatos en sentido propio, pues visten la túnica cándida. No traen equipaje, ni historia. Algunos se presentan por primera vez en su vida a algo. Otros quizá hayan ocupado algún otro puesto o cargo en el pasado, pero no son propiamente políticos profesionales. No lo es Carmena ni siquiera Gabilondo, a pesar de haber sido ministro del PSOE que lo era, como sigue siendo hoy, independiente. Es decir, aquí hay diez primerizos, a algunos de los cuales casi no los conocen ni los suyos y dos veteranas archiconocidas con una larguísima experiencia en puestos de gestión pública, sobre todo la sandunguera señora Aguirre a quien, habiendo sido casi todo, ministra, presidenta del Senado, de la Comunidad de Madrid, ya solo queda ser alcaldesa y cardenal primada de España, aunque eso lo tendrá más difícil.

El tándem es de cine porque coincide con el meollo del discurso electoral del PP: ojo a las ocurrencias, las improvisaciones, los conejos de la chistera, las aventuras y los adanes, por sintetizar el jardín metafórico del presidente. No tiréis por la borda lo mucho conseguido y nada de poneros en manos de inexpertos. Hay que confiar en la experiencia, la estabilidad, la responsabilidad de quien lleva años al frente de los gobiernos y sabe lo que hace y lo que se trae entre manos.

Vale. Por eso el PP propone de candidatas a dos veteranas funcionarias del partido que han pasado toda su vida laboral trabajando para este, bien en su organización interna, contratadas por él aunque, como en el caso de Cifuentes, a veces haya sido presuntamente con procedimientos ilegales y en régimen de economía sumergida, bien en cargos representativos. No deja de tener gracia que se presente a guardiana de la ley quien comenzó por saltársela. Pero esto no parece ser óbice en el país de José María el tempranillo. Ahora, las dos mujeres piden el voto para acabar con la corrupción y regenerar Madrid, lugar en el que su partido lleva veinte años gobernando con mayorías absolutas. O se refieren a la corrupción de la corte visigótica o habrán de admitir se trata de la que ellas alimentaron, o ignoraron, o fingieron ignorar mientras gobernaban. Sobre todo Aguirre. De forma que es lícito preguntarse si, a pesar de su veteranía, las dos saben qué se traen entre manos.

En el caso de Cifuentes sí parece, aunque, a la vista de su ejecutoria como delegada del gobierno en Madrid, da miedo lo que pueda estar tramando. Su política de orden público, muy respaldada por el ministerio del Interior, ha sido represiva, autoritaria, hostigadora de la ciudadanía, punitiva y escasamente respetuosa con los derechos civiles y las libertades públicas. Miedo da con una Consejería de Presidencia y Justicia que lleva también asuntos de interior a su disposición. Y su programa está muy claro. Lo dijo en el debate de la televisión: libertad de elección. O sea, privatización de servicios públicos. Quien quiera educación, sanidad, etc., que se los pague de su bolsillo.

Decir que Aguirre sabe lo que se trae entre manos es mucho más aventurado. Su casi interminable mandato en la Comunidad de Madrid ha dejado un panorama terrible: tiene decenas de colaboradores o cargos bajo su responsabilidad en la cárcel o rodando por los juzgados como robagallinas compulsivos. Le han sacado a relucir tramas y fraudes rocambolescos derivados o relacionados con contratos de su gobierno en donde, al parecer, el que no trincaba comisiones, pillaba sobresueldos, enchufaba a recuas de parientes o quería modificar el régimen fiscal aquí o allá en beneficio propio o de sus allegados. Un panorama tremendo que tiene a los juzgados echando humo y a los medios pasmados de cómo se lo llevaba crudo el personal. Pero la señora Aguirre no sabía nada. Y menos mal que no salió una operación bajo su directa influencia, pero que parecía ideada por un comité de gangsters presidido por Al Capone de instalar una especie de Sodoma y Gomorra del ludocapitalismo en Alcorcón. ¿Puede decirse que alguien así sepa lo que se trae entre manos?
 
Es un tándem de cine, pero más al estilo de Pili y Mili.

dimarts, 12 de maig del 2015

Los debates.


Lo interesante de los debates son los preparativos. Las invitaciones, los rechazos, los retos, los acuerdos, las estipulaciones, los tiempos pactados, todo lo que agita las aguas de la opinión unos días antes y mantiene ocupados a analistas, comunicadores y asesores. Finalmente, tras haberse puesto de acuerdo hasta en los turnos para toser, los debatientes se exhiben en la pequeña pantalla para la realización de ese trámite que los teóricos contemporáneos llaman espectáculo y los más radicales, estilo Baudrillard, simulacro. Los candidatos simulan un debate espontáneo sobre asuntos de palpitante actualidad e interés de la ciudadanía.

Y el interés cae en picado. El debate es una sucesión de minimítines en tiempo tasado en los que los candidatos tienen instrucción de colocar el meollo de su mensaje. Apenas hay intercambio y el que hay es de una calidad insultante. Tómese como ejemplo ese acuerdo al que llegaron ayer Cifuentes y Ciudadanos para acabar con los corruptos en Madrid . Una pica en Flandes, ¿no? Anunciado a banderas desplegadas en prime time. Y ¿cómo piensan estas buenas gentes cumplir tan noble propósito? Pues comprometiéndose a firmar un pacto anticorrupción para echar de las instituciones a cualquier político manchado por la corrupción. Como suena. Estas gentes en verdad toman al auditorio por una manga de alelados. Anuncian por la televisión que piensan cumplir la ley. Porque echar a los corruptos es obligado. Es lo que manda la ley. Acabar con la corrupción no es comprometerse a castigar a los culpables, sino impedir que aquella se dé mediante medidas preventivas, de vigilancia y responsabilidad.

Pero nadie dice nada porque en los debates cada cual va a colocar su mercancía. Por cierto, en términos de mercadotecnia, Gabilondo tiene que mejorar, ser más conciso y claro y acuñar expresiones menos lejanas y más afortunadas. En eso falta a todos bastante práctica. Enuncian males, sí, pero sus propuestas son confusas. A todos menos a Cifuentes, que trae el argumentario bien elaborado en el partido. Son propuestas muy contundentes, destiladas al extremo, muy probadas en ocasiones anteriores y con mucha fuerza de convicción. Su contenido parte de un núcleo ideológico-programático neoliberal que parece irrefutable: libertad de elección. En las distancias cortas, en cosas como la corrupción, es posible poner en un brete a Cifuentes. Pero, llegando a los otros dos asuntos básicos, impuestos y educación, se yerguen dos expresiones que son baluartes conservadores frente a los que la izquierda fracasa: primera (para la promesa de bajar los impuestos) en donde mejor está el dinero es en el bolsillo de la gente. Segunda (para seguir con la educación concertada) garantizamos la libertad de elección de los padres. La candidata colocó las dos píldoras sin que sus contrincantes pudieran hacer nada.

La incapacidad de la izquierda de desmentir estas falacias es alarmante. La libertad tiene que ir acompañada de igualdad o no es tal. Tratar de forma igual a los desiguales es privarlos de libertad. Nadie quiere subir los impuestos indiscriminadamente sino tratarlos de forma diferenciada por criterios de igualdad y justicia social. Hay mucha gente que no tiene dinero. Ni bolsillos tiene. El único dinero de que puede disponer es el que pone el Estado vía justicia fiscal. Y lo mismo con la libertad de elección de centros educativos. Hay muchas familias que no pueden pagar los sobrecostes que normalmente cargan los colegios privados concertados. Resulta así que quienes disponen de ingresos superiores se benefician de un servicio público del que quedan excluidos quienes menos tienen pero que, sin embargo, sufragan vía impuestos. Eso es la libertad de elección de unos padres a costa de la de otros.
 
De aquí al 24 habrá otros debates tan apasionantes como este. Los de ayuntamiento prometen ser con espíritu zarzuelero para el que Aguirre se pinta sola. Por cierto que, estando en ferias de San Isidro, seguro que aprovechará la ocasión de ir a alguna corrida. Una idea sería la del día 21, la corrida de la prensa. Ahí se matarían dos pájaros de un tiro: se mostraría a la prensa quién representa el auténtico Ser de España y quién el sórdido espíritu de la anti-España.

Los debates cuyos preparativos más prometen son los de las generales de noviembre. Aunque no descartaría alguno con motivo de las catalanas de septiembre. Para mucha gente, el éxito repentino de Ciudadanos es su supuesta catalanofobia. Un debate sobre el derecho a decidir de los catalanes en la televisión española estaría muy bien. Y Ciudadanos haría su agosto. ¡Qué más quieren los españoles que catalanes que quieran ser españoles! Ahí, Ciutadans arrasa.

En cuanto a las generales, los debates se perfilan complicados. Siguen rituales como de torneos. El interés de Iglesias por debatir en televisión primero con Rajoy y luego con Sánchez y su negativa a hacerlo con Rivera indica una aceptación implícita del código de la caballería. El guerrero quiere justar con el de arriba; no con un zangolotino recién llegado como Rivera. Pero, precisamente ese es el código que se le aplica. Ni Podemos ni Ciudadanos tienen diputados y, por tanto, no son caballeros. Los caballeros no cruzan armas con los villanos. Y si resulta algo "casta" llamar villanos a Iglesias y Rivera, llamar caballero a Rajoy es rondar lo escatológico.
 
Se perfilan uno o más debates singulares de los dos candidatos del PP y del PSOE, sean quienes sean y parece inevitable que haya alguno de Iglesias con Rivera. La manera más clara de romper el bipartidismo es actuar como si ya estuviera roto. Un debate de Iglesias y Rivera no necesita permiso de nadie. Lo compra cualquier cadena privada porque tendrá mucha audiencia. Y así se escenifica el tetrapartidismo. Claro que entonces los de IU y UPyD, o lo que quede de ambas, pedirán participar. Pero si los caballeros no justan con villanos, los villanos no justan con mendigos.

Recordatorio para hoy.

No hay nada nuevo respecto a ayer. Seguimos en la idea de presentar el libro de Ignacio Torreblanca, Asaltar los cielos. Podemos o la política después de la crisis en un acto en el salón de ídem de la UNED, c/ Bravo Murillo, 38. Acudiremos el Rector, Alejandro Tiana, el confundador de Podemos, Jaime Pastor, el autor del libro, Ignacio Torreblanca y Palinuro, modesto servidor de ustedes.

El encuentro promete. El momento ayuda. Los intervinientes tienen prestancia (la mía excluida) y, es de suponer, el público, a quien se ha reservado gran protagonismo para que se vea que en la Univesidad no solo cuadramos los círculos sino que, como Podemos, les damos la palabra. Estoy muy interesado en saber qué va a decirse, ahora que están todos en campaña electoral muy reñida. Palinuro ya hizo una reseña de la obra, publicada bajo el título de Quedarse en tierra. En el fondo, a Palinuro no le gustan los cielos ni tomados al asalto. Prefiere la tierra un millón de veces. La tierra de nuestros antepasados y la de las generaciones futuras.

La referencia a la reseña del libro es a título informativo. Nadie tenga cuidado. Palinuro no repite jamás sus consideraciones. Hoy ya tiene otras nuevas.

Bienvenido todo el mundo.

dilluns, 11 de maig del 2015

Pilotos, timoneles, caudillos.


Por razones evidentes, Palinuro es muy sensible a las metáforas náuticas. Habiendo leído a Rivera que C's no solo tendrá la llave; tendrá el timón sintió curiosidad por averiguar quién sea este que amenaza dejarlo sin trabajo. Ciertamente, Rivera no dice que sea él quien tenga la llave o el timón, sino Ciudadanos.
 
¿Y qué es Ciudadanos? Un partido político emergente en España con experiencia parlamentaria en Cataluña. En Cataluña pasa por ser el alter ego del PP y, en materia de derecho a decidir, sobra el alter, pues el mismo PP del "una, grande, libre". En España, nadie sabe nada concreto sobre ellos, ni cómo se organizan, ni cómo adoptan sus decisiones, ni cómo se financian, ni qué proponen en las cuestiones prácticas. A la gente debe de antojársele tan insulso o falto de crédito lo que dicen los demás que parece dispuesta a votar a quien no dice nada.  Porque, quien está dispuesto a pactar con el PP, con el PSOE y hasta con Podemos y probablemente de modo simultáneo en distintos territorios, según hayan sido los resultados electorales, en realidad, está dispuesto a cualquier cosa.
 
Ciudadanos tendrá la llave, es de suponer que de las coaliciones o la despensa. Y, además, el timón. Dirigirá la nave con pulso firme, ¿con qué rumbo? ¡Ah, eso dependerá de los pactos en cada caso! El timonel no conoce la derrota.
 
Bueno, tampoco es tan grave. A la postre ningún partido, ninguna organización colectiva puede estar a timón o gobernalle alguno. Eso es cosa de un individuo, de una sola persona, de un timonel, de Rivera. ¿Y qué sabemos de Rivera? Lo mismo que de su partido: nada. Pero ha acuñado una fórmula que parece ganadora a primera vista: "la gente quiere cambio tranquilo, no tumultuario, no traumático".  Es el justo medio aristotélico, que goza de muy generalizada aceptación.
 
El centro, vamos, ese lugar que se quiere problemático porque no está fijo, sino que depende de los extremos. Pero se olvida que, además de un lugar incierto, posee una fuerza psicológica grande: el centro nos permite no significarnos en los conflictos políticos pero ser el centro, en torno a lo cual gira todo lo demás.  
 
El timonel pasa a caudillo en el momento en que pide a la gente que confíe en él, en su capacidad para hacer siempre lo más conveniente pero sin decirlo de antemano. La confianza no es a un partido, ni a un programa, ni a una ideología, sino a una persona. A un caudillo. Un caudillo del centro, el representante de la gente del común, de los ciudadanos sin más, hartos de que los políticos no solo no resuelvan sus problemas sino que se los compliquen.
 
Este es el discurso, suficientemente líquido. Frente a él, el de Podemos ha empezado a hacerse gelatinoso. El del PSOE se anima algo más porque cree tener un derecho preferente de propiedad sobre el centro, pues lleva años hablando de sí mismo como centro-izquierda, eso que quieren reconstruir los laboristas ahora. El del PP exhala quiera o no los efluvios del pantano de la corrupción, lo que está bombeando votos sin parar hacia Ciudadanos. El PP contempla con disgusto la hipótesis de pactar necesariamente con Ciudadanos pero en un posición de subalternidad. Lo mismo que le sucedería al PSOE en relación con Podemos.

El 15M de las buenas conciencias.

Nueva oleada de salvadores de la patria. El 15M evidenció la enorme distancia entre el sentir de la calle y la cómoda vida de la oligarquía gobernante y sus mindundis parlamentarios y partidistas. Desde hace un tiempo, esa distancia se ha hecho sideral con dos nuevas camadas de gentiles depositarios de soluciones infalibles para tal situacion, Podemos y Ciudadanos. Ahora llega el turno de los sectores acomodados de mostrar cuán consternados están con esa alienación entre el espíritu del sano pueblo y sus representantes.

No son, dicen, el embrión de un nuevo partido. No hace falta jurarlo. En realidad, ninguna de las nuevas propuestas quiere ser vista como partido. Huyen de la palabra misma. Buscan términos alejados: Podemos, Ciudadanos. Lo que sea, menos partido. Podemos se define como partido-movimiento, un combinado cuyo segundo término huele a chamusquina a qualquiera que tenga algo de experiencia. No les queda más remedio que registrarse como partidos porque la falta de imaginación del legislador no deja otra opción. Pero si pudieran presentarse a las elecciones como una asociación de coros y danzas, seguro que lo hacían: ¡partidos! Eso huele a vieja política, hombre...

Algo similar pasa con este puñado de ciudadanos  muy preocupado con la "distancia entre la política y la calle". Para acortarla vienen unas gentes autoconstituidas en sociedad civil a poner remedio a tan lamentable distanciamiento.

Confieso que cada vez que oigo hablar de la sociedad civil, busco la puerta de salida. Desde la  Ilustración escocesa, que puso el término en circulación, la sociedad civil ha gozado de una inmejorable imagen como el conjunto de la ciudadania civilizada, ocupada de sus asuntos, de prosperar libremente, celosa de sus derechos y libertades, capaz de poner en su sitio a un Estado aquejado de furor intervencionista y legiferante. Tan fuerte, impoluta y graciosa era la sociedad civil que hasta el estatólatra Hegel le reservó un sitio prominente al lado del glorioso Estado prusiano. Pero lo decía en alemán, bürgerliche Gesellschaft. Su discípulo Marx se sirvió de la misma expresión pero ya para designar la "sociedad burguesa". Y la legión de marxistas, marxianos, marxólogos y marxófagos que pueblan el mundo desde entonces al nombre se han atenido: la sociedad civil es la sociedad burguesa, esto es, la sociedad de la explotación burguesa.

No es exactamente así y los teóricos contemporáneos hacen bien en rescatar el significado originario de la sociedad civil de la ilustración. El Estado es imprescindible, desde luego, sobre todo en aquellos países  en los que, habiendo pasado por la Reforma y la revolución burguesa, está administrado por una burocracia ética hegeliana y racional weberiana y no por una pandilla de ladrones asaltacaminos que solo piensa en robar a la colectividad, como en España.

Ninguna sociedad civilizada puede prosperar sin un Estado que la proteja con leyes sabias y justas y solamente los descerebrados estilo Esperanza Aguirre lo atacan con tanta saña como costumbre tienen de vivir de él y enchufar en él a sus parientes y correligionarios. Y, ciertamente, tan necesaria como el Estado es una densa y sólida sociedad civil en donde un  público compuesto de ciudadanos particulares teje un ámbito de crítica y libertad que es tan imprescindible para la vida social como el respirar.

Esta nueva asociación de gentes, todas ellas muy respetables, hace su presentación pública con un llamamiento para que la sociedad civil española se ponga a debatir y para orientar esos debates en direcciones fructíferas porque insiste en su independencia, al margen de todos los partidos. Porque es "apartidista", como el 15M, pero no "apolítica", como el 15M. Y, al igual que los del 15M, tiene una particular querencia por el Parlamento, en donde se han presentado como si fuera su casa. Al contrario que a los del 15M, de quien nadie se fía cuande se acercan al Parlamento porque se les suponen aviesas intenciones. Estos otros, no. Estos otros son gentes de orden. Se presentan en el Parlamento, sí, pero no se agotan en él, ya que nacen llamando a la sociedad civil.

¿Qué sociedad civil? En España eso no existe. Existe un conglomerado de políticos de ínfima catadura y trincones, casi todos ellos de la derecha, muchos, funcionarios del Estado, al servicio de una oligarquía de sinvergüenzas, compuesta por financieros, banqueros, terratenientes y empresarios corruptos que viven de patrimonializar el Estado, capturar sus rentas y esquilmar lo público. Llegan al poder mintiendo y amañando las elecciones, como el Sobresueldos de La Moncloa. Antes, compraban el voto. Hoy, además de comprar el voto, compran televisiones y periodistas. Es más eficaz. A su servicio tiene el ejército, las fuerzas de seguridad, a las que garantiza impunidad por vía legal, y una Iglesia compuesta por curas de misa y olla que viven parasitando a una población a la que por supuesto, predican resignación frente a los designios de la Providencia, tan inexcrutable que pone al frente del gobierno del país para su salvación a un absoluto incompetente cuya única preocupación ha sido aparentemente cobrar sobresueldos y que los cobre  la asociación de mangantes que preside a título de partido político. Junto a los curas, lanza sus trinos una caterva de intelectuales, encargada de narrar patrañas orientadas a la derecha, al centro o a la izquierda. Lo que los diferencia es la paga: alta y en metálico en la derecha, en metálico en el centro y en especie en la izquierda, en donde se mueve poca liquidez pero mucho enchufe.

¿Sociedad civil? No me hagan reír. ¿Sociedad implicada en el debate? ¿Qué debate? ¿El de cómo trincar más y más impunemente?

diumenge, 10 de maig del 2015

¿Qué importa más, la cara o el alma?


El diario Público.es trae hoy los resultados de una encuesta de Idea Nomina Data sobre grado de conocimiento de los candidatos a la alcaldía y la Comunidad de Madrid así como de los dirigentes de los partidos por un lado y su valoración ciudadana por el otro. Son dos cosas muy distintas y están llenas de enseñanzas. Con el batacazo que se han dado los sondeos en el Reino Unido, las encuestas no viven su mejor momento. Esta de Idea, sin embargo, no lo es de intención de voto en donde, por lo que se ve, la gente miente más que de costumbre, sino sobre conocimiento y valoración. Los resultados parecen razonables, coinciden con lo que casi todo el mundo piensa y quizá sirvan para explicar el resultado final el 24 de mayo.
 
El pleno conocimiento lo consiguen quienes no garantizan el pleno empleo: Rajoy y Aguirre, seguidos muy de cerca por Pablo Iglesias y Rosa Díez. Los cuatro más conocidos y los peor valorados. Que la gente te conozca no quiere decir que te aprecie. En los 90% se encuentra también Sánchez, aunque su puntuación, sin ser tampoco aprobado, sube un poco más a un 4,6. De todos los valorados solo aprueban Carmena en el Ayuntamiento, Gabilondo en la Comunidad y Rivera como líder de partido.  La posición más sólida parece la de Gabilondo pues une el aprobado (5,3) a un grado de conocimiento respetable de 75,0%, once puntos por debajo de su rival, Cifuentes, que, sin embargo está nueve décimas por detrás en valoración ciudadana. Muy notable el caso de Carmena, con una nota alta de 5,3 pero con un grado de conocimiento muy bajo, de 37,9%, solo por encima del de Begoña Villacís, de Ciudadanos, el otro partido emergente.
 
El caso ganador por excelencia es el de Albert Rivera que, con un grado de conocimiento muy elevado, del 82,2% obtiene la nota más alta, de 5,7 para asombro general. Es como un nuevo Lohengrin, caballero del cisne, que viene a liberar a la dama democracia de su triste sino a manos de la corrupción.
 
El caso perdedor, el de UPyD, cuyos candidatos ya ni salen en las encuestas. Como tampoco sale la candidata de IU a la Alcaldía de Madrid. Ay de los vencidos. Empiezan por desaparecer. El otro candidato de IU, pero a la Comunidad, tiene una puntuación aceptable, de 4,6 pero un  porcentaje de conocimiento muy bajo, del 27,8% ; más que los dos casi desconocidos de Podemos y Ciudadanos, que están algo por encima del 14%. Pero estos son también emergentes y es de suponer que sus votantes los votarán por el partido, aun sin saber quiénes son, mientras que los votantes de García  Montero ya no saben de cierto si votan a IU y a cuál de ellas. Su candidatura, como la de Carmona, del PSOE, al ayuntamiento son candidaturas bastante planas.
 
Aquí la pelea va a estar entre Carmena y Aguirre en el ayuntamiento que entre las dos se comen a Carmona, y Gabilondo y Cifuentes en la Comunidad en una lucha muy desigual y muy desfavorable a Cifuentes. En cuanto a los partidos, entre Podemos y Ciudadanos, que tienen establecido un pugilato especial entre ellos, un pugilato mediático, entre caras y espíritus.

dissabte, 9 de maig del 2015

¿Existe Pedro Sánchez?

Un amigo jura habérselo encontrado en una boda hace diez días. Dice estar seguro. Pero mi amigo es un poco dipsomaníaco, así que no me fío de él. Algunos afirman que, en realidad, el personaje no existe, que es una engañifa de los medios, un señuelo, una invención para dar tiempo al PSOE a buscar un candidato con alguna virtud digna de reseñarse. Otros dicen que, en realidad, se trata de un licántropo y solo se le ve -mejor, se escuchan sus aullidos- en las noches de luna llena. En su partido hay cierta preocupación, pero contenida porque el segundo, Luena, tranquiliza a las bases explicando que el jefe está meditando y que, dada su inteligencia, audacia y recursos, en cuanto tenga una idea saldrá al ámbito público y asombrará con ella a las multitudes.

Es posible, pero, de momento, Sánchez es Pedro el Silente, nadie lo ha visto en los últimos tiempos y nadie lo ha oído decir nada no ya que vaya a pasar a la historia sino simplemente que  merezca la pena escucharlo. Es maravilloso que en este corral de gallos de muchos espolones y la gallina desplumada de Díez, Sánchez no haya dicho esta boca es mía. Cuando Palinuro era adolescente siempre le impresionaban las personas calladas porque presumía que estarían llenas de sabiduría. Con el tiempo ha descubierto que el 99% de los que no hablan no tienen nada que decir y Sánchez no pertenece al 1% restante. El que ha ido a la 6ª Noche hoy no es él, sino un doble dulcificado que solo hablará de lo que la gente bien quiere oír, en tono civilizado e insulso. 

Aquí largan todos, Garzón, Colau, Iglesias, Rivera y hasta Rajoy, quien balbucea las habituales estupideces de registrador y as del mus en el casino de pueblo que encandilan sobremanera a un público entregado, ávido de que lo siga robando la misma manga de sinvergüenzas, corruptos y ladrones que ha venido haciéndolo los últimos cuatro años. Los últimos 400 años.  Por eso, el sobresueldos de La Moncloa promete a quien quiere escucharlo estabilidad, orden y disciplina: se seguirá robando como antes, como siempre, como toda la vida. Seguirán robando los de buena estirpe, los nacionales.
 
Como Sánchez no habla, no dice nada, está oculto, refugiado en un rincón, a ver si pasa la tormenta, entre los socialistas reina cierta animación. Han reaparecido Rubalcaba y Bono, que son como los Hernández y Fernández de una historia de "Tintín y el misterio del jarrón chino parlanchín". Los dos flanquean encantados a esa vieja gloria del socialismo hispano, Felipe González, que, sin duda, tuvo su día, pero ya lleva bastante tiempo diciendo tonterías de neoliberal revenido, probablemente inspiradas por su gran amigo Cebrián, el seudointelectual al servicio de la derecha que se ha cargado el único experimento de medio de comunicación libre que había en el país.
 
Esta es la guardia pretoriana que tiene al tímido pretor Sánchez escondido en la alcoba sin atreverse a salir. Ahora le dicen que ya no puede aspirar ni a una miserable coalición con el Sobresueldos.
 
Callado como un sepulcro porque no se atreve a hablar  ni tiene valor para decir lo que todo el mundo está esperando, incluidos sus adversarios de la derecha: que presenta una moción de censura. Eso es lo que hubiera tenido que anunciar en la televisión, en lugar de esos discursos sin substancia alguna y que nadie toma en consideración. No, Pedro Sánchez no existe, es un personaje de ficción porque si fuera real, de carne y hueso, ya tendría que haber presentado esa moción de censura contra un  gobierno y un partido que no son otra cosa que sendas asociaciones de presuntos ladrones.

El efecto Cameron allí y aquí.


¡Vaya castaña que ha vuelto a darse la demoscopia británica! Las empresas están desconcertadas y están ya haciendo lo que mejor saben hacer los británicos, declararse desolados. Un terremoto, un cataclismo y ni lo habían olido. Mucha Palinodia va a escucharse ahora. Pero eso está bien. Obligará a perfeccionar el instrumental, quizá a emplear más a fondo los datos de las redes.

Miliband, Clegg y Farage, puerta de salida. Sana costumbre británica esta de dimitir cuando no se ha conseguido lo que se pretendía. Cada uno tiene su historia. Miliband cierra un ciclo del laborismo que ha fracasado en su intento de formular una doctrina socialdemócrata distinta de la melopea social-neoliberal de la tercera vía. El señor Clegg ha sido el oscuro sepulturero del liberalismo pues a él mismo la gente lo ha conocido el día de su dimisión. Y lo de Farage es tan de guiñol como el propio personaje. Que el país que se apresta a hacer un referéndum para salir de la Unión Europea niegue el escaño el diputado más eurófobo no tiene sentido alguno.

El drama de este inesperado resultado parece ser el anunciado referéndum sobre la Unión Europea. Ya se sosegarán los ánimos. Estar fuera de la UE es una vieja aspiración de muchos británicos, los que suspiran por la vieja Asociación Europea de Libre Cambio. Eso forma parte del guión. El problema ahora será Escocia. Las elecciones han dejado Gran Bretaña dividida en dos: Escocia con 56 escaños de 59 para el Partido Nacionalista Escocés y el resto, Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte para el Partido Conservador, el Laborista y otros menores.

Los nacionalistas escoceses están buscando una justificación para convocar un nuevo referéndum de autodeterminación. Uno acerca de la pertenencia o no del Reino Unido puede proporcionarla.

Pero eso es en Europa. Aquí, la lectura del efecto Cameron es distinta. Sáenz de Santamaría compara a Rajoy con el inglés y vaticina que, como este, vencerá a las encuestas porque la gente acabará percibiendo la mejoría económica y la salida de la crisis. Efectivamente, tal cosa puede pasar. Ha pasado en el Reino Unido, ¿por qué no aquí?
 
Además, las encuestas no le son tan desfavorables: suelen dar una mayoría absoluta a una coalición PP y Ciudadanos. El bloque de la izquierda, más fraccionado y bastante peor avenido en su interior, no la alcanza.
 
Ni parece que vaya a alcanzarla. A menos que haga algo por conseguirla, por ejemplo, presentar una moción de censura para la que este gobierno ha reunido ya todas las papeletas. Y lo único que obligaría a clarificar esta ponzoñosa situación en la que se pretende que la gente crea en la recuperación cuando ve que hay una pandilla que lleva veinte años llevándoselo crudo en forma de sobresueldos, Gürteles, Bankias, Púnicas, etc.
 
De no plantear la censura, lo mejor que puede hacer la oposición mayoritaria es confiar en que también Sánchez, como Cameron, dará la vuelta a las encuestas.
 
Por si acaso, los dos partidos dinásticos podían poner una vela a san Judas Tadeo, patrono de los imposibles. 

Dios es un escarabajo pelotero.

¡Qué envidia! Nos hemos pasado por la exposición de CaixaForum sobre los animales en al antiguo egipcio, muy bien comisariada por Hélène Guichard, que es conservadora de antigüedades egipcias del Louvre. No es que su tarea sea fácil, pero tampoco imposible, porque las 430 piezas en exposición (desde anillos que hay que ver con lupa) hasta estatuas de grandes dimensiones, colosales, provienen del museo parisino. Eso es un museo, como el Museo Británico y algunos más en el mundo, con auténticos tesoros de la cultura del antiguo Egipto. ¡Qué envidia! Los nuestros no tienen prácticamente nada porque toda esa inmensa riqueza procede de los expolios más o menos legales que hicieron las potencias europeas entre fines del siglo XIX (sin olvidar la época napoleónica, cuando se descubrió la piedra Rosetta) y primera mitad del XX, larga época en la que España no era una potencia y, si se me apura, ni europea.

430 piezas agrupadas en manifestaciones de los distintos aspectos de la vida de los egipcios desde el Imperio antiguo hasta la época romana. Más de 3.000 años. Los animales eran omnipresentes en la vida egipcia, en todas partes, para todos los usos; animales domésticos, salvajes, feroces, depredadores, reptiles, mamíferos, voladores; todos los animales que se dan naturalmente desde el Sudán y Etiopía hasta el Mediterráneo, todos los animales, incluso los que las gentes se inventaron.
Ciertamente, no hay duda, ya se sabe que sus dioses eran animales: Anubis, Horus, Bastet, etc. Los adoraban. Eran un pueblo primitivo e inferior. El comisariado entiende que es una idea falsa, que los egipcios no divinizaban a los animales y que, por lo tanto, la subsiguiente acusación de zoolatría de los romanos y algunos Padres de la Iglesia era injusta. Será, si lo dice alguien con tanta autoridad, pero la acusación no me parece tan grave ni quienes la hacen tan razonables. Derivar menosprecio de los egipcios por su supuesta zoolatría es absurdo. Sobre todo si, quienes la hacen, son tan zoólatras como los criticados. Puestos a imaginarse dioses, ¿por qué no hacerlo con los dos tipos de seres más a mano, los seres humanos y los animales irracionales? ¿Y por qué no mezclarlos? La mitología grecorromana está repleta de relaciones complejas de los hombres y los animales. Zeus acostumbra a convertirse en animal, incluso en lluvia de oro, para satisfacer sus normalmente libidinosos propósitos. Y ¿cuándo es más Zeus, más dios? ¿Cuando reina sobre el Olimpo provisto del rayo o cuando, convertido en águila, se lleva a Ganimedes? Los animales, las plantas, los ríos y montes, los hombres y los dioses están bastante mezclados en las Metamorfosis de Ovidio. Pero, vamos, nadie pensó en la Antigüedad clásica, que se podría adorar una paloma, considerándola parte de un dios que es uno y trino, como hacen los católicos.

¡Cuánto materialismo! Los católicos no adoran una paloma. Adoran a Dios bajo símbolo de la paloma que representa el Espíritu Santo. O sea, como decía Hegel al criticar la superstición de los ex-votos: no se adora el leño de la cruz, sino lo que la cruz representa. ¿Y por qué sabemos que los egipcios no hacían lo mismo? ¿Porque nos creemos superiores?

La exposición recoge abundante material, objetos, herramientas, adornos, papiros, reproducciones de acuarelas de uno de los científicos que fue con la tropas de Napoleón, estatuas, vajillas, todo lo cual prueba que los seres humanos no establecían diferenciación tajante entre ellos y los animales. Los descubrimientos de los extensos cementerios de perros y gatos en los tiempos de Ramsés II demuestran que la existencia de mascotas estaba mucho má extendida que hoy. Y, además, era frecuente que los embalsamaran y momificaran. Y no solo a las mascotas. A veces, hasta los cocodrilos. Los animales se encontraban en todos los momentos de la vida, en las representaciones artísticas, en las fiestas, en las ceremonias. Estaban en la misma lengua que hablaban. Hasta un veinte por ciento del vocabulario de la escritura jeroglífica se refiere a animales o son onomatopeyas de animales. "Gato" en antiguo egipcio se decía miau, más o menos.

Hombres y animales viviendo en compañía acabarían juntándose en su representación. Aparecerían animales androcéfalos y hombres zoocéfalos. Seres mixtos (también frecuentes en Asia) que luego se extendieron por Europa con muchas variantes. Además, dícese que inventaron las esfinges, con predominio de las masculinas, aunque sin exclusión de las femeninas. Su misión parece haber sido ornamental y protocolaria, pero luego dieron origen a un alud de filosofías en Grecia, basadas en su carácter enigmático.

Porque enigmática es la relación de los antiguos egipcios con los animales. El famoso escarabajo pelotero es, en realidad, el símbolo del dios sol. Surge un buen día de la arena, arrastra su pelota un trecho, como si fuera el disco solar y la vuelve a enterrar, igual que hace el sol cuando se pone. Por eso, el escarabajo representa el dios Kefri o sol del amanecer, Horus o sol del mediodía y Osiris o sol poniente. Una trinidad ten verosímil como la del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Una con un escarabajo y la otra con una paloma.
Entiendo el nombre de la exposición Animales y Faraones con fines de mercadotecnia porque se piensa que mencionar a la autoridad siempre rinde. Pero la verdad es que los faraones se incorporaron tardíamente al pêle-mêle animalesco. Aunque no se quedaron con la peor parte. Por supuesto ellos siempre fueron Horus, pero podían hacerse representar con cabeza de león. El león está presente en toda la simbología política de Occidente hasta el día de hoy. También hay alguna diosa leona muy digna de ver. Los sacerdotes estaban empeñados en que los escarabajos (que llegaron a fabricarse a cientos de miles y se usaban para todo) solo podían ser machos. Tampoco en esto hay gran diferencia.
Merece la pena la exposición. Da para reflexionar y, si se llevan niños, es muy útil porque tiene actividades pedagógicas y un uso bien curioso de nuevas tecnologías que nos permiten ver qué contenían las momias de los animales.

Los egipcios antiguos podían ser o no zoólatras, pero, desde luego, tenían una excelente relación con los animales, incluso los peligrosos o salvajes. Los consideraban dotados de algunas potencias del alma. Estaban empeñados, por ejemplo, en que los amos y las mascotas acababan pareciéndose. Ciertamente, no se andaban con remilgos: los criaban, los mataban y se los comían. Y también los cazaban por deporte. Los faraones, por ejemplo, gustaban de alancear leones; como ahora los Blesa, venados y los reyes, elefantes. Pero no creo que a ningún egipcio se le ocurriera pensar que torturar y matar a una bestia indefensa como espectáculo constituya un valor cultural, espiritual, que sea preciso conservar como un tesoro a cargo del erario.
Pero, claro, eran zoólatras.