diumenge, 28 de juliol del 2013

Rajoy entre Mas y De los Cobos.


Según decrece el estrépito ensordecedor del descarrilamiento en Santiago, se desgasta el morbo y la tragedia se instala ya para siempre en el ámbito invisible de las vidas privadas, vuelve a oírse el sobresaltado latir de la vida pública española.

La sempiterna cuestión catalana ha adquirido forma epistolar. Mas ha enviado una carta a Rajoy diciéndole se sirva acordar con él el referéndum de autodeterminación del que Rajoy, como de Bárcenas, no quiere ni oír hablar. Mas sabe que la carta no obtendrá respuesta positiva pero la envía curándose en salud cuando le toque justificar su convocatoria unilateral, aduciendo que él siempre intentó dialogar. Esa misiva es sobre todo de consumo soberanista interno. Sirve para mantener unida a CiU y mostrar que la Generalitat ejerce la iniciativa, bien que espoleada por ERC. Una vez que las cosas llegan a lo espistolar están graves. Entretenido con el barullo Bárcenas, Rajoy no se ha dado cuenta todavía del empuje que trae la cuestión catalana, acicateada por el próximo referéndum en Escocia. En Cataluña hay una marea soberanista que Artur Mas quiere capitanear. El Consejo para la Transición Nacional, un órgano ad hoc para materializar esa transición a la nación, ha advertido al Honorable de que puede acabar en la cárcel. Y eso que el Consejo no ha echado una ojeada a Twitter. En Twitter no solo quieren a Mas en la cárcel; lo quieren ya fusilado.

Pero Rajoy está en otras cosas, como le gusta decir cuando quiere hablar mal esquinadamente de alguien, que es la mayor parte del tiempo. Por eso ha enviado a contestar oralmente a su vicepresidenta, Sáenz de Santamaría quien no se ha apartado un milímetro de la doctrina oficial: "No". Para vestirlo un poco, tras recordar que la Generalitat ya tiene paralizada una declaración de soberanía, avisa de que lo que llegue de Cataluña lo enviarán directamente al Tribunal Constitucional (TC), con la unción de quien se remite poco menos que al juicio de los dioses. Justo en lo que quizá sea la hora más negra de ese órgano con un presidente que ya debería haber abandonado el cargo y dimitido de la condición de magistrado del TC.

El asunto empezó siendo una cuestión jurídico-política, bastante chusca pero con cierta dignidad. Palinuro, que entendía que la posición de De los Cobos era inmoral pero no ilegal, ha cambiado de parecer, convencido por mejores razones y cree que, en efecto, también es y era ilegal. Su dimisión no es conveniente ni oportuna ni prudente. Su dimisión es obligada. Y cuanto antes, mejor mientras salen a luz informaciones que van dibujando en el caso De los Cobos los perfiles bárcénigos y gürtelianos del PP. El hombre ocultó su militancia mientras tomaba decisiones que afectaban a su partido. Y también ocultó que no era una militancia de base sino de fuste y hasta capitel, con frecuentes colaboraciones con la fundación FAES; entre otras la reforma laboral que su partido está aplicando y sobre la que quizá tenga que pronunciarse como magistrado. No es un mero militante. Es un ideólogo y hasta puede decirse que un dirigente del partido que de forma tan torticera lo ha aupado en donde está.

Pero las ocultaciones no acaban ahí. También ocultó, al parecer, su condición de administrador único de una empresa de asesoría que, según informa El Plural, pudo haber contratado con el PP y la CEOE. O sea, que ya hemos abandonado las finas cuestiones jurídicas para entrar de lleno en el estilo de la casa del reparto de la pastuqui. Se nota hasta en el curioso nombre de Labour Prospectives, en un inglés macarrónico muy similar a los nombres de la trama Gürtel, un título que sirve para enmascarar una empresilla que, según va sabiéndose, solo contrata con .un cliente o dos, en régimen de monopsonio. Es decir, ya están aquí las contrataciones, las facturaciones de una u otra forma, los dineros públicos en danza, parte de los cuales pueden haber ido a parar a los bolsillos de este nuevo personaje.

La triple condición de militante, posible proveedor y magistrado del TC, hace que la figura de De los Cobos valga su peso en oro desde el punto de vista del PP. Desde el punto de vista de la justicia, de la democracia y del Estado de derecho, puede ser su peso pero en plomo. Lo curioso es que, reveladas las trampas del nombramiento de De los Cobos, Rajoy haya defendido públicamente que ese nombramiento se atiene a la ley. Lo cual demuestra dos cosas:

Primera: acostumbrados el gobierno y su partido a arrostrar acusaciones tremendas, a habérselas con los casos más escandalosos de corrupción que los salpican personalmente, fueron y son incapaces de ver el carácter absolutamente inaceptable de la peripecia de De los Cobos en el TC. Probablemente les pareciera cuestión menor.

Segunda: Rajoy no está para nada ni para nadie porque tiene todas sus fuerzas concentradas en buscarse salidas procesales. Por eso sus respuestas son meras perogrulladas. En el nombramiento del TC se ha cumplido la ley cuando en realidad no es así ni mucho menos. Pero es dudoso que el hombre, obsesionado con el innombrable, se entere de lo que responde cuando le preguntan.

Hacer depender la cuestión catalana de ese TC es imposible, teniendo en cuenta, sobre todo, que la Generalitat va a recusar al presidente.
 
Y este es el Rajoy que comparece el próximo 1º de agosto.

dissabte, 27 de juliol del 2013

Sangre, sudor y rabia.


Finales de Julio en un Madrid achicharrado y nunca mejor dicho pues las chicharras no paran en los jardines. Se les une la algarabía de las cotorras; por eso lo de algarabía, que es el ruido de los árabes cuando invadían en algarada tierras de cristianos; que estas cotorras vienen en son de guerra, como plaga temible de depredadoras. Tanto que el Ayuntamiento ha decidido salir a cazarlas, como los tramperos iban a cazar osos. Y quizá con medios parecidos. La nota melodiosa la ponen las urracas, mientras los madrileños van a sus cosas con la lengua fuera y sudando la gota gorda. Muchos estaban de vacaciones y regresan sudando y sudando salen los que las comienzan hoy. De siempre ha sido julio el mes más sudoroso del año en Madrid. Agosto lleva la fama pero el bochorno, el aire tan caliente que sofoca, la luz cegadora de las calles con unas acacias raquíticas, eso es de julio; cuando el foro echa el bofe es en julio. El "poblachón manchego" de Ortega se manifiesta en su cegadora crudeza. Madrid, el rompeolas de las Españas, no ha visto jamás más olas que las que hagan los bañistas en la llamada "playa de Madrid", por otro nombre la charca del obrero, y las de los patos en el apacible discurrir del Manzanares, regato con ínfulas de riachuelo. Lo primero que llama la atención (luego hay muchas otras cosas, algunas enojosas) al comparar otras capitales europeas con la española, París, Londres, Roma, Viena, es la importancia que tienen sus respectivos ríos en la vida de la ciudad. Sin el Sena, no habría bateaux-mouches, ni gabarras que van y vienen, faltaría alguna película de Renoir y quizá no hubiera ni impresionismo. Sin el Támesis y su actividad portuaria, no habría East End, cockneys, ni Shaw habría escrito Pygmalion ni Wilde El retrato de Dorian Gray, ni hubiera existido Jack el destripador, ni las novelas de Sax Rohmer, llenas de chinos misteriosos y opio. Sin el Tíber, nada de puerto de Ostia, ni Testaccio, nada de romagnolo ni isola Tiberina, ni la mole adrianea. Y ya no se hable del Danubio, ese que solo ven azul los enamorados porque todos los demás lo vemos de un sospechoso marrón. Así que los madrileños viven de espaldas a su río. Que en verdad no es tal. Hay más agua -y salada- en el sudor de los madrileños en el mes de Julio que en el Manzanares.

Y de pronto la sangre ha estallado en un punto del noroeste y ha salpicado a un país en modorra. Con tanta violencia que, en los primeros momentos, se habló de atentado. Es mucho el destrozo, la mortandad, el desastre de vidas; mucho el golpe. Casi ochenta víctimas nos han caído encima, apenas cubiertos los cadáveres con mantas apresuradas y nos han dejado de piedra. Ha habido varios tipos de reacciones destacadas. Lo primero de todo, la laureada de honores, para esos bomberos que han interrumpido su huelga y se han puesto al tajo de salvar vidas humanas. La población en bloque a socorrer a las víctimas, a ayudar a los policías, los sanitarios, los médicos y a donar sangre. Tanta que hubo que organizarlo todo vía twitter para que los hospitales no se colapsaran. La sociedad es rápida, solidaria, eficaz. Las autoridades han respondido. Feijóo llegó en minutos, luego fue Rajoy, que parece ir aprendiendo. Los medios, en general, no tuvieron su mejor día. El 24h de RTVE ni se enteró de lo que estaba pasando y las cadenas privadas fueron incapaces de interrumpir la programación. Mucha prensa escrita derivó hacia lo morboso y sensacionalista, levantando la indignación de las redes. Son las redes las que han difundido la noticia, han colaborado en las medidas de socorro y han comentado la cobertura de los medios. Las redes son más rápidas, más flexibles a fuer de interactivas, están más capilarizadas y, por supuesto, son inteligentes.  También han albergado el debate de interpretaciones. ¿Cómo entender la catastrofe? Hay quien busca el lado politico: es el capitalismo, las privatizaciones, el afán de lucro, los recortes, la presión a la que están sometidos los trabajadores. Y hay quien reduce el asunto al factor humano puramente individual: el maquinista. Las dos empresas, RENFE y Adif, lo culpan directamente. Sospechoso. Pero precisamente circulan historias de comentarios suyos en su TL en Facebook que ponen los pelos de punta. Lo más probable es que haya de todo, incluida la negligencia culpable de alguien más y, como siempre, la indignante comprobación de que las empresas no invierten en seguridad por codicia. Como sea, la sangre ha estallado en Santiago y se ha mezclado con el sudor de julio.

Y todo lleva no a las lágrimas sino a la rabia. Esa tragedia de la gente normal se da en una sociedad gobernada por unos políticos consistentemente acusados de haber cometido todo tipo de delitos, faltas, trapacerías, arbitrariedades y corruptelas. Un presidente del gobierno de quien dice el ex-tesorero de su partido, al que él nombró y con quien estaba a partir un piñón hasta hace muy poco, que incumplía la ley de partidos. A quien el mismo personaje acusa de de haber cobrado sobresueldos hasta el ultimo momento en sobres . Un presidente que según el mismo Bárcenas, (a) el Innombrable, le había garantizado que cobraría su salario sine die. La rabia surge al ver que es todo así de sórdido, de ruin, de miserable. Y que están todos en ello: Arenas protegiendo a Bárcenas, Cospedal despidiéndolo en diferido antes de lanzarle demandas como quien tira venablos, Aznar, Álvarez Cascos, Mayor Oreja, Trillo, callados como difuntos. Y a este cortjo principal acompañan chirigotas, mojigangas y comparsas de lo más variado, Urdangarines, Matas, Lópeces Viejos, Albondiguillas, Sepúlvedas, Bigotes, Fabras, Baltares y me dejo docena y media del tablado de la pillería. Un cuadro de Gutiérrez Solana, una fiesta como el auge y caída de la ciudad de Mahagonny, en donde el robo estaba institucionalizado..

Está claro que la estrategia de Rajoy de no hablar, mandar callar, silenciar al extremo patológico de no nombrar a Bárcenas, ha fracasado. Gürtel y Bárcenas, Bárcenas y Gürtel son la ruidosa agenda española, tienen al gobierno contra las cuerdas, dedicado exclusivamente a escurrir el bulto e idear estrategias de salvación ante una convición cada vez más extendida: no hay otra salida que la dimisión. Total, el gobierno no gobierna; se defiende. Gobernar, gobierna Bárcenas, el delincuente, "ese señor", cuyo cuñado sigue siendo el jefe de algo importante en la sede de Génova. Gobiernan las cabeceras de los periódicos, con El Mundo por delante y los otros diarios de la derecha defendiendo trincheras. Gobierna Europa. Todos los barandas europeos tienen la nariz metida en España. Incluida su prensa que, por cierto, pone a Rajoy cual no digan dueñas. Ni siquiera la Dueña dolorida que, evidentemente, no lee The Economist. Gobiernan todos menos el gobierno.

A lo que no renuncia Rajoy es a la marrullería. Tiene que comparecer, según dice con su habitual sinceridad, "a petición propia" y tiene que hablar, tiene que explicar. Pero explicar ¿qué? ¿Nadie le ha leído sus derechos? ¿Nadie le ha dicho que todo cuanto diga podrá usarse contra él por la vía judicial? No hace falta. Ya lo sabe él muy bien. Por eso se propone desactivar la comparecencia. La ha puesto el 1º de agosto, quiere rellenarla de información no pedida sobre Europa, la crisis y las consabidas reformas y pretende obscurecerla anunciando la bajada de algún impuesto. Esto ultimo es llamativo: quiere mitigar la rabia y la indignación comprando a la gente. Es una forma de ver el mundo. No precisamente noble.

Bien. Y producida la comparecencia, dadas las no-explicaciones y ofrecida la no-dimisión, ¿qué más cabe hacer? Hay quien dice que basta con sentarse a esperar los desarrollos procesales del caso Bárcenas quien ya ha anunciado que tiene dinamita para volar el gobierno. Puede ser cierto, puede ser un farol pero, si el juez no se toma vacaciones, este agosto promete ser el más amargo de la vida de Rajoy. Y el de más rabia del reino.
 
También cabe ir adelante con la moción de censura. No cabe; se debe plantear. El presidente podrá asistir o no (doble contra sencillo a que no), pero el líder de la oposición mayoritaria podrá explicarse en la cámara y, a través de la cámara a todo el país. La opinion está deseosa de escuchar a un politico sobre el que no pese la acusación de ser un rufián.

(La imagen es una foto de La Moncloa en el dominio público).

divendres, 26 de juliol del 2013

La comparecencia no exime de la dimisión.


Leo que la Junta de Portovaces no ha admitido la solicitud de comparecencia de Rajoy presentada por el PSOE porque este pide que, además de comparecer, el presidente dimita. Normal. Un presidente de gobierno en un país parlamentario que se niega a comparecer en el Parlamento y solo lo hace arrastrado, porque no tiene más remedio y habiendo hecho todo lo posible durante siete meses para evitarlo, no merece seguir siendo presidente.


Leo asimismo que el PSOE mantiene la moción de censura a reserva de lo que salga de la comparecencia. Todavía me parece mejor. No sé de dónde había sacado yo que los socialistas habían ido raudos a retirar la moción de censura al anunciar Rajoy su presencia. Me felicito mucho de que no sea así y lamento haber tomado lo que quizá fuera un bulo malintencionado por una noticia.

En cuanto a lo que la comparecencia dé de sí, lamentablemente cabe esperar lo peor. La convocatoria para el 1º de agosto, fecha en que toda España está en la carretera, unos yendo y otros volviendo de las vacaciones, ya deja ver la habitual mala fe del gobierno. Dice que va a hacer algo y se dedica a torpedearlo sistemáticamente antes de empezar. La oposición quiere hablar de Bárcenas, quiere escuchar al presidente del gobierno explicando sus relaciones con Bárcenas. Rajoy, sin embargo, trata de ampliar la agenda a ser posible hasta el infinito, hablando de economía, de la crisis, de Europa; todo lo cual está muy bien pero no hace al caso porque la petición es de comparecer para hablar de Bárcenas. No de otra cosa. Justo lo que hará Rajoy que, con un poco de suerte y un mucho de desvergüenza acabará la intervención sin mencionar por el nombre al tal Bárcenas con quien estaba a partir un piñon y abrir un sobre hace dos años y con quien se whatasapeaba animadamente hace unos meses.

La moción de censura sigue siendo obligada. El presidente no va a dar explicación alguna de la fronda de corrupción que hay en su partido porque no puede. De un lado está su partido, del que él es presidente; de otro la corrupción que también es el partido y el gobierno, los dos presididos por él. El principal encausado es su fiel tesorero, por él nombrado y quien lo acusa directamente de haber conocido y participado en el expolio a que todos juntos han sometido el país. Debería ser suficiente para dimitir sin más y dedicar todo su tiempo a su defensa procesal. De ese modo, además, liberaría el país de una rémora. Es imposible que pueda dar buen resultado un presidente del gobierno obsesionado por su necesidad de supervivencia.

Hay se han convocado de nuevo en las redes manifestaciones y concentraciones para que Rajoy dimita.

Pero Rajoy no dimite

dijous, 25 de juliol del 2013

Una desgracia.







Sin palabras.

El minotauro picassiano.


La Fundación Juan March ha decidido pasar el verano con una miniexposición dedicada al minotauro picassiano. Se compone de la pieza central de la Minotauromaquia (1935), quince grabados de la Suite Vollard (1930-1936), mayoritariamente con tema minotáurico y los once ejemplares que se editaron de la revista surrealista Minotaure (1933-1939), cuyo número primero traía una portada de Picasso, habiéndole seguido, entre otros, Dalí, Miró, Ernst o Magritte. Muy agradecidos de que en este julio asfixiante nos den la posibilidad de apartarnos por unos minutos y pasarlos en otro mundo.


Es saber común que en el minotauro vierte Picasso su genio del momento, que se proyecta en él, lo representa de muchas formas, lo carga de mil simbolismos de sexualidad, violencia y muerte. Alguien aficionado a los toros tenía que sentirse atraído por la humanización de la fiesta que viene incorporada en la leyenda del monstruo de Creta, el hijo de Pasifae, con cuerpo de hombre y cabeza de toro. Recordando que los años treinta son muy agitados en las relaciones sentimentales de Picasso y también los de la República en su país (pero no la guerra civil que, si se menciona es por anacronismo), muchos hablan del laberinto en que se encontraba el pintor en aquellos años. Pero me parece que se trata de una proyección, un tropo. No veo laberinto alguno en estas imágenes. El arte es libre. Puede coger lo que quiera; retirarle sus atributos; darle otros; recrearlo. El laberinto es una obra de la razón humana. Dédalo es ingeniero. Es la razón misma. Y el minotauro es la pasión, la fuerza, a veces una figura báquica, el lado oscuro en relación con los humanos. Es en todo excesivo, se emborracha, goza la vida, sufre tribulaciones, muere, ama e incluso viola a las mujeres y recupera la vieja historia de la bella y la bestia.  El mismo Picasso reconocía que, si se unieran todos los puntos de su vida, saldría la imagen de un minotauro.

Todos los personajes de la leyenda del minotauro, Egeo, Teseo, Ariadna, Pasifae, Minos, Dédalo, Ícaro, han desaparecido. Solo queda la figura del monstruo y la sombra báquica al fondo. El artista lo ha aislado, estilizado, símbolo de esa fuerza incontenible que identifica con la creatividad. Pero luego le adosa otra leyenda que le es ajena pero obliga a reinterpretar la imagen: el minotauro ciego, conducido por una niña, funde el mito de Edipo con el otro. Pero también libremente. Mientras Edipo, que se ha sacado los ojo, huye, el minotauro, cegado por desconocidas razones, busca. Un minotauro todavía más humanizado, convertido en peregrino y guiado por la inocencia.

La Minotauromaquia, que se exhibe en la exposición como la pieza central, es un grabado alucinante. Una escena abigarrada llena de simbología misteriosa y de violencia, de inmensos contrastes que obligan a mirarlos una y otra vez, a saltar de una figura a otra, en busca de un sentido unitario que no tiene pues cada una cuenta una historia diferente. Las dos mujeres en la ventana con las dos palomas en el alfeizar, como si vivieran en otro mundo, contemplan el espectáculo del caballo desentrañado, con la mujer desmayada sobre el lomo, violencia y muerte iluminados por la vela de la escolar que el minotauro parece rechazar. El hombre barbado de la izquierda, que recuerda lejanamente una figura del incendio del borgo, de Rafael, parece estar escapando, pero sin perderse nada de lo que deja atrás. 

dimecres, 24 de juliol del 2013

Nivelón.


Las redes son laberintos demoníacos. No hay día en que alguien no la arme en Twitter. En el fin de semana, un subjefe de la marca España, un señor Fago, diplomático de profesión, era fulminantemente destituido por haberse dirigido a los catalanes como catalanes de mierda, algo que, por lo demás, se lee mucho, aunque no en tuits de personajes tan encumbrados. Ayer Toni Cantó, actor valenciano (creo) y diputado de UPyD se metía con los defectos de dicción de Rajoy y tuiteaba No queríaish comparecencia? Puesh osh la voy a poner el día uno d agoshto,a ver como osh lo montáish con vuestrash familiash. Unos tuits más adelante, el hombre, que tiene más de 130.000 seguidores, se disculpaba. Cualquiera que mire Twitter verá que esa burla está muy extendida. Es verdad que tiene un punto de crueldad meterse con la dicción del presidente, pero también lo es que los políticos debieran esforzarse algo más, dado que lo suyo es, básicamente, hablar. Debieran tomar clases de retórica, de oratoria, ¿por qué no, de dicción?

Se ha perdido la costumbre de hablar bien o, cuando menos, de intentarlo; eso se nota y no ayuda en nada a prestigiar a esta gente que no tiene la estima muy subida. Porque uno puede hacer caso omiso de los defectos de dicción que, al fin y al cabo, suelen venir de la infancia. Pero ¿cómo nos sentimos cuando otro con dicción normal nos abruma con sus posicionamientos, mireusté, sus poner en valor, sus crecimientos negativos, sus "le digo sinceramente", sus "razonablemente optimistas", sus "como no podía ser de otra manera", sus permanentes "apostar" o entrar a valorar y no digo nada de conquistar el futuro, pasar página, sumar y no restar (todavía no han llegado a la multiplicación y la división), sus no temblarles los pulsos y sus poner las manos en el fuego que generalmente se les queman. En esto Rajoy es un consumado maestro. No es cosa de dicción, es cosa del concepto. Cada vez que toma la palabra se despacha con una sarta de simplezas, perogrulladas y vaciedades del tipo de: el gobierno no perderá el rumbo, nadie me va a apartar de mi tarea, gobernaré como Dios manda, con sentido común, España es una gran nación, el gobierno respeta las decisiones de los tribunales (como si pudiera no hacerlo) o nadie puede gastar más de lo que tiene, lo cual es falso en una economía basada en el crédito.

En realidad es un nivel propositivo muy cercano al de las peras y las manzanas de la alcaldesa de Madrid, cuya capacidad mental es inversamente proporcional a la rapidez con que se enfurece cada vez que alguien la contradice. Probablemente por eso fueran tan amigos en el pasado, aunque el de Pontevedra es más pacífico y sosegado, más bovino. Con todo, en mitad de huracán Bárcenas, ya ni eso es seguro. La vida es un permanente desengaño. Lo sabe muy bien la Dueña Dolorida que jamás pudo sospechar el abismo de maldad en que operaba el "delincuente" Bárcenas. He aquí otra que también obraría con prudencia si fuera menos agresiva, sobre todo con el lenguaje. Es una máquina de soltar adverbios terminados en "mente". Y cuando digo "soltar", modero el verbo.

Con estos palos construye Rajoy su estrategia discursiva. Tiene poco donde elegir, pero lo que elige lo elige para embarullar, mixtificar , hacerlo todo más oscuro e incomprensible y, en definitiva, para escabullir el bulto. Comienza por afirmar que comparece "a petición propia". Lleva siete meses negándose a comparecer y ahora dice que lo hace a petición propia cuando obviamente lo han  arrastrado tirando del ronzal porque le da pánico escénico. 

Asegura ser consciente de que hay una "legítima" preocupación en la sociedad. También ha tardado siete meses en enterarse. Y en cuanto si la preocupación de la gente es legítima, él dice que sí pero su alter ego, la Dueña dolorida  dice que no,  que esa "preocupación" es innoble agitación ambiental de demagogos contra un PP que es cristalino y un presidente, dechado de acrisoladas virtudes. Es la agitación de la Antiespaña.

La estrategia de estos pillastres que hablan de política, la patria, la Nación, el empleo, España pero solo piensan en sus bolsillos y en cómo llevárselo crudo es siempre la misma: tú niégalo todo, rechaza la evidencia una y otra vez con rostro de piedra hasta que llegue el momento de ponerse al frente diciendo que eso que antes negabas es lo que llevas defendiendo toda tu vida.

Conceptos, prácticas sociales inveteradas como la verdad, la sinceridad, el compromiso, la integridad, la honradez, la palabra dada, la entereza carecen ya de valor en este magma de estupidez y granujería en que se ha convertido el gobierno de España de la mano de un hombre cuya dignidad está a la altura de su veracidad. 

En su permanente enredar y amañar las cosas, Rajoy pretende que en su comparecencia se hable de economía y, si le dejan, de toda las secciones de un diario, incluidas las recetas de cocina y el horóscopo. La oposición se niega a la intención subrepticia de diluir el asunto Bárcenas con el cuento de hablar de la economía y la labor del gobierno. Hace bien y le brindo un razonamiento para su actitud: ¿de qué economía y gobierno quiere hablar este señor si es evidente que no gobierna, que no tiene tiempo para gobernar, porque se pasa el día ideando estrategias para salvarse a sí mismo? Una estrategia al servicio de la cual ha puesto los intereses del país que no son otros sino que él y la gente como él se aparten de la vida política. Que ya está bien de mangantes y sinvergüenzas.

Bueno. Mañana hablo de Picasso.

dimarts, 23 de juliol del 2013

Moción de censura; sí pero no; no pero sí.


Vamos a hablar con la claridad que falta en la vida política española.

Palinuro lleva meses pidiendo una moción de censura (MC) a este gobierno de ineptos, embusteros y corruptos. Ahorrémosnos las habituales disquisiciones sobre si se puede ganar o no, etc., que solo sirven para que los todólogos y seudocultos de las tertulias se levanten una pasta por no saber lo que dicen y reírse de las audiencia. La MC puede ganarse perdiéndola y perderse ganándola.

Por fin, siendo ya el escándalo mayúsculo y estando Rajoy hasta el cuello en la pomada barcéniga, Rubalcaba anunció la siempre rehuida MC.

La reacción del PP, la habitual. Primero, el lenguaje tabernario a cargo del especialista Floriano, quien, al decir que "el PSOE no tiene lo que hay que tener para presentar una moción de censura", reducía el asunto a una cosa de gónadas, lo único que le cabe en la cabeza, entre adoquín y adoquín. Luego, claro, confusión y gritería. Por último, los doctores en desvergüenza, Rajoy, Cospedal y sus enanitos de la prensa, afirmando que la MC era innecesaria pues Rajoy comparecerá a petición propia. La verdad, prefiero a Floriano.

De la MC rubalcabina no hay que fiarse mucho. La presentó tan a regañadientes y a rastras como Rajoy irá al congreso. Tuvo que presentarla visto el empecinamiento del otro miembro del duunvirato, Rajoy, en cavar su sepultura. La de los dos, pues esta pareja -probablemente la más veterana de la política española- tiene muchos elementos en común y, en el fondo, sabe que el destino del uno será el del otro.

¿Por qué no quería comparecer Rajoy? Obvio: porque solo puede seguir contando mentiras y el repertorio se le ha acabado.

¿Por qué no quería presentar Rubalcaba la MC? Porque tendría que mostrar que el PSOE tiene una alternativa, que cuenta con la gente necesaria y el líder adecuado. Y no es así, se mire como se mire.

Así que, anunciar Rajoy que, por fin, irá al Parlamento a tratar de escurrir y bulto y seguir mintiendo (el lo llama "responder") y correr el PSOE a retirar la MC fue todo uno. Venga, ya está, pelillos a la mar: Rajoy larga sus habituales incongruencias y mentiras en sede parlamentaria, los suyos aplauden falangistamente, como suelen; los sociatas lo ponen a caldo, pero tampoco mucho y, cosa acabada, la vida sigue, nos vamos de vacaciones y, cuando empiece el curso, los dioses dirán.

Sospechoso, ¿verdad? Ninguno de los dos duunviros quería la MC. Ninguno.

Sin embargo, había y hay razones más que suficientes para presentarla no por la incomparecencia de Rajoy, sino por el conjunto de su política errática, absurda, antipopular y, sobre todo, por su presunta corrupción y el hecho de haber convertido el PP, según lo que se sabe por ahora a partir de los papeles de Bárcenas en una banda de mafiosos.

Tomás Gómez, siempre medio paso por delante (medio, ¿eh? no uno) insiste en que hay que presentar la MC vaya o no Rajoy, pues sobran razones para hacerlo. Desde luego, desde luego. Pero Rubalcaba hará como siempre, como si no oyera. En esto también tiene actitudes típicas de la derecha, hacer como si lo que le molesta, fastidia o contradice no se hubiera pronunciado, no se hubiera dicho, no existiera.

¡Presentar la MC cuando Rajoy ya ha picado y ha dicho que comparecerá! Este Gómez debe de ser medio bolchevique y, además, descreído, republicano y quién sabe si partidario del derecho de autodeterminación de los catalanes. Vamos, hombre. ¡Presentar él una moción de censura que le obligaría a contar a la ciudadanía cuáles son las alternativas a estos nacional-católicos de la carcunda y quién habría de aplicarla: nada menos que él, cuyos índices aprobación y confianza ciudadanas son inferiores a los de Rajoy! Venga ya, Tomás.

En realidad, a Rajoy le perdió el rumano, que le hizo saltarse su jugada. Él, que conoce a Rubalcaba como si lo hubiera parido pues los dos llevan calentando escaños desde fines de los 70s, cuando no había ni móviles, apostaría a que el cántabro iba de farol. Pero los nervios le fallaron y anunció la comparecencia y Rubalcaba respiró, viendo que el otro había picado como un pardillo, pues nunca tuvo verdadera intención de presentar la MC, por lo que dio inmediata orden de retirarla, no fuera a ser que él también tuviera que explicarse. Claro, así está el país. Y ya veremos qué pregunta esta oposición penosa al rey del sobresueldo.

No hay que dar ideas a estos pavos pero, si yo fuera Rajoy -los dioses no lo permitan- ahora, con la MC retirada, el 1º de agosto me ponía enfermo y no iba al Congreso. 

Una última observación. He leído por ahí que Cayo Lara no apoyaría una moción de censura que presentara el PSOE. Espero haberme equivocado. Pero, de no ser así, solo me queda decir una cosa a los comunistas, procomunistas, sotocomunistas, seudocomunistas, paracomunistas, pericomunistas y demás neocomunistas de la izquierda "verdadera", "transformadora", etc: no tenéis arreglo y los verdaderamente iguales al PP sois vosotros. Extremadura es lo vuestro y Andalucía (en tanto no gane Sánchez Gordillo), una excepción.

Contraataques.


Con razón odia Rajoy la ruedas de prensa, las preguntas y a los periodistas. No hay modo de meterlos en cintura, caramba. Cuando crees tenerlo todo bien atado, cuando menos te lo esperas, salta un Ciprian Baltoiu y te suelta la pregunta que llevas siete meses evitando. Y no solo la suelta en perfecto español de forma sino también de fondo. Le pregunta el rumano cuándo y dónde piensa responder a la cuestión de Bárcenas, si en el Parlamento, ante un juez o en un discurso en la tele. No es de extrañar que a Rajoy se le descompusiera el rostro. La foto de El País es muy buena. Pero merece la pena ver el vídeo, que está colgado en el portal de La Moncloa íntegro. Espero que los especialistas en lenguaje no verbal, gesticular, nos deleiten con sus interpretaciones porque la faz del presidente, según va primero oyendo y luego comprendiendo la pregunta, canta. Es un gesto de pasmo absoluto, seguido de otro de resignación ante lo inevitable: tiene que hablar; tiene que decir algo; tiene que improvisar. Improvisar, santo cielo, con lo mal que se le da. Y, en efecto, esto es lo que improvisa: que Baltoiu es un buen "seguidor de la política española" y que, comparecerá en el Parlamento a últimos de julio o primeros de agosto, cosa que, lo más seguro, improvisó en tan angustioso momento. Lo de haber presentado ya la solicitud de comparecencia suena a la habitual  ración de trola.

Resumen: Rubalcaba ha arrancado la comparecencia y Baltoiu ha fijado el día y el lugar. Rajoy es como un cardo arrastrado por el viento. Va a dónde le dicen. Prueba irrefutable de liderazgo. Sáez de Santamaría y Margallo estarán satisfech@s de su presciencia: Rajoy comparece cuando lo estiman oportuno y conveniente... Rubalcaba y Baltoiu. Y no haya equivoco: Baltoiu merece que le hagan socio de honor de la asociación de la prensa. Eso es solidaridad profesional, sí señor. Sus colegas le deben una. A lo mejor se la devuelven en Rumania, en donde quizá los periodistas rumanos tengan la misma libertad que aquí tienen los españoles, es decir, escasa. Todos los periodistas hubieran querido hacer esa pregunta y muchos en sus exactos términos, pero hay una serie de barreras que lo impiden, desde las institucionales de La Moncloa y los chanchullos y maniobras para emascular las ruedas de prensa potencialmente "peligrosas" hasta las relaciones contractuales con sus empresas en tiempos de precariedad y zozobra laboral. En España, la de periodista es profesión de riesgo. Que se lo digan al de ayer, apaleado mientras curraba en el escrache feminista.

Y más y más. Ya dicen los heraldos de la verdad que Rajoy comparece a petición propia. (Sí, es la misma petición propia que hace en urgencias el que acaba de abrirse la cabeza con una farola). Para calmar, añade Cospedal, ese clima de alarma social que ellos han creado. (Ellos son los "políticos y periodistas"; o sea, los judeomasones que no descansan). Y porque, corona el nuevo discurso Rajoy, él quiere aclarar dudas que legítimamente tiene mucha gente. Suena, en efecto, a contraataque que merecería algún crédito de no ser porque todas esas consideraciones y afirmaciones se hacen a los siete meses de estallar el escándalo. O, lo que es lo mismo, siete meses negándose en redondo a dar explicación alguna de nada, mintiendo como bellacos, diciendo lo contrario de lo que ahora aseguran con la misma falta de vergüenza que en ellos es endémica y pandémica.

Ahora, hay otro giro radical y falso, sembrado de los habituales embustes. Dice Rajoy que él va siempre al Parlamento (sic), que responde cuando le preguntan (sic) y que hasta ahora nadie le ha preguntado en el parlamento. Parece como si el que no siguiera la vida política española fuera Rajoy. O quizá piense que la gente es tonta, no se entera de lo que pasa y se le puede colocar cualquier trola.

Contraataca también la dueña dolorida, más dolorida y más amenazadora que nunca. Asegura que ya va a presentar la segunda denuncia contra Bárcenas, de la que lleva hablando un par de semanas. No va a dejarse pisotear. El señor Bárcenas no es el PP. Lo que hiciera es cosa suya y sus papeles son todos falsos en lo que respecta a los cobros de sobresueldos en "sobres marrones". Hasta ahí podíamos llegar. Pero ¡qué le vamos a hacer! Son los papeles de Bárcenas frente a su palabra que, la verdad, vale poco, después del contrato simulado liquidado en diferido. Y ahí ya la dueña pierde los estribos e, indignada de que se cuestione sistemáticamente su integridad, se apunta al expediente no-estoy-en-política-por-dinero. Por todos los dioses: otra que se sacrifica por la Patria, como Rajoy. Ya escama y avergüenza un tantico que tengan que decirlo. Sostiene Cospedal, descubriendo la luz de la verdad, que ganaría mucho más con su profesión de abogada del Estado. ¿Sí? ¿Cuántos abogados del Estado poseen un cigarral de 2,5 millones de euros a los cuarenta y tantos años de edad y con 1.200 euros de trienios?

La señora Cospedal se ha zafado con una triquiñuela de comparecer en el parlamento castellano-manchego, pero se despacha a gusto por la televisión, que para eso es suya, aunque la paguemos entre todos. Es el estilo caudillo, que esta temporada se lleva mucho.

dilluns, 22 de juliol del 2013

Es usted el hazmerreír del planeta, amigo.


Aplausos a ese periodista rumano con su magnífica pregunta que ha tumbado a Rajoy en la lona como un directo a la mandíbula. Y hay que ver qué cara de payaso se le ha quedado. Hasta el Huffington Post del que tomo la noticia y la imagen, titula así la información: La cara que se le ha quedado a Rajoy cuando un periodista rumano le ha preguntado por Bárcenas (VÍDEO). Porque ha sido así, bien directo y claro. Quería saber el periodista rumano -prez de su profesión- cuándo y cómo iba a contestar Rajoy las cuestiones sobre Bárcenas: en el Parlamento, ante un juez o en una conferencia, como la última vez. Mejor y más sucinto, imposible. El rumano ha hecho la pregunta que todos los periodistas españoles anhelaban hacer y no han podido porque sobre ellos pesan dos represiones de las que el rumano estaba libre:

Primera: las trampas, amaños, mentiras habituales de Rajoy y La Moncloa para evitar preguntas, falsearlo todo y conseguir que nadie hable, nadie pueda preguntar nada y el sobresueldos nos coloque su habitual sarta de trolas sin riesgo de que nadie lo inquiete.

Segunda: la represión de las empresas periodísticas. ¿Se imagina alguien a un periodista del ABC o La Razón haciendo esa misma pregunta que quema los labios a todos los periodistas? ¿Cuánto tardaría en ser fulminantemente despedido de su empresa? ¿Media hora? ¿Una? No más de una. Esto es España, señores. Aquí los periodistas no preguntan motu proprio sino según lo que les ordenan los directores que, previamente, han pactado la cuestión con el preguntado para que este pueda llevar la respuesta escrita y leerla con sus habituales balbuceos pero sin grandes errores. 

Es una situación, ridícula, humillante. Es usted objeto de la rechifla mundial. Lo llaman "chorizo" ya en todas partes. ¿Nos jugamos algo a que el término chorizo va a ser la nueva aportación española del siglo XXI al vocabulario político mundial, como "guerrilla", "golpe de Estado", "Junta", "Caudillo" y "liberal". Ya veo a un inglés del siglo XXII diciéndole a otro: I have been chorized o a los franceses cantar: "Nous chorizerons pour la Patrie" o a los alemanes: Fahren Sie im Urlaub zu Chorizenland. Marca España: ¿cantimpalos?

Resumen: Mariano Sobresueldos ha vuelto a escenificar un espectáculo a cuenta de Bárcenas, cuyo nombre continúa sin pronunciar y sigue haciendo el ridículo a ojos del mundo entero. Está claro que, con su amenaza de presentar una moción de censura, el PSOE ha logrado que este presunto corrupto se coma sus palabras, sus machadas y su firme propósito de no dar explicaciones. Por supuesto, tanto él, como el coro de pelotas que tiene repartidos a sueldo por los diarios, las radios y televisiones dirán que no, que comparece porque quiere, cuando "lo estima oportuno", como dice el tiralevitas de Margallo cuando la realidad es que va a rastras, a regañadientes, empujado y porque no le queda más remedio a raíz de las amenaza de la moción de censura.

Y con un miedo pánico. Porque le van a decir lo que no quiere oír: que es un inútil, un fracasado y, supuestamente, un mangante.

En realidad, los oposición lo tiene muy fácil. Son dos preguntas y solo dos preguntas. Y, salvo que se decrete que sea un pleno "sin preguntas" (pues todo es posible con estos neofranquistas) son las preguntas que Palinuro lleva meses haciendo:

Primera: ¿cuánto ha cobrado usted en los últimos diez años y por qué conceptos? Incluya, por favor, los pagos en especie: trajes, corbatas, viajes, etc.

Segunda: ¿cuántos sobresueldos se pagaron bajo su mandato, por cuánto y a quiénes?

Ni muerto ni vivo.

Viene el paisano de Vlad Drakul y Rajoy aprovecha la circunstancia para reaparecer procedente de... de ¿dónde? Pues quizá de la Transilvania. Reaparece en su naturaleza de muerto viviente o vivo muriente. El rito es, maldita sea, obligado: viene el afuereño y hay que hacerle los honores. Aprovechando que Van Helsing está en Moscú, explicando a los rusos lo que tienen que hacer para mitigar el paro en España, se mostrará en La Moncloa a responder a dos preguntas de periodistas españoles.

A propósito, ¿por qué dos preguntas? ¿Por qué no una y acabamos antes? O mejor, ¿por qué no ninguna? Que los periodistas le hagan todas al rumano quien, como buen hijo de la Dacia, será locuaz. De todas formas, nadie le mostrará una ristra de ajos o de crucifijos al presidente, que se las habrá amañado para pactar las preguntas con algún director fiel a la causa. Dada la notoriedad que se adquiere luego por cómo te ponen los colegas en las tertulias, sugiero que, para contribuir al desarrollo de las PYMEs, que tanto le preocupan, pacte la pregunta con el director de El berrido liberal de Pinganillo de Oreja. Seguro que le suben las ventas.

A lo mejor se le ha ocurrido al presidente que con una nueva comparecencia al compás del dos resolverá el lío en que se ha metido por ignorar una ley de hierro de la vida: cuanto más quieres evitar algo, más se te impone. Decretó toque de silencio en el campamento y la algarabía no cesa; quiso evitar el nombre de Bárcenas y se lo encuentra hasta en los semáforos; pretendió ocultarse y eso hace sus apariciones más espectaculares. Trataba de no comparecer y tiene que hacerlo varias veces, mal, arrastrado, sin elegancia, a regañadientes: una vez con el polaco, otra con el rumano, otra cuando finalmente decida a su libérrimo parecer si por plasma, en una rueda de prensa con guacamole o en una charla distendida a bordo de un avión; y otra, la cuarta, finalmente, cuando no consiga evitar la moción de censura.

Y dice este señor, con quien ya empiezan a sentirse incómodos en su partido, al menos los que no cobraron sobresueldos, que él no está para estas menudencias, sino para sacar a España de la crisis. Pero, en realidad, la crisis se llama Rajoy. Se lo han dicho ya en español, en inglés, en francés, en italiano y en las demás lenguas que no habla. El The Economist que, a veces, se parece al Private Eye;lo llamaba con elegancia británica chorizo. Está arreglando la marca España. Esa marca de la que han tenido que sacar a empujones a un señor que tuiteaba catalanes de mierda...no se merecen nada. Un señor diplomático de carrera. Si alguna vez es Cataluña independiente, sugiero que España mande como embajador a este genio. Seguro que los catalanes le dan el placet.

Una digresión. Es la segunda vez que nos insultan con eso de que Rajoy no está en política por dinero sino para arruinarse por su amor a España. Margallo lo expresó en los términos legionarios al uso entre los suyos: Rajoy pierde dinero por entregar su vida a España. Ya está bien con estos diplomáticos. En primer lugar, no es verdad. No se sabe cuánto dinero ganaría Rajoy de no dedicarse a la política porque eso no ha sucedido nunca. Lleva toda su vida en cargos públicos. Fue hacerse registrador de la propiedad, tomar posesión y calzarse su primer cargo público como presidente de la Diputación de Pontevedra y, desde ahí, con tesón, sin prisa, sin pausa, como el buey por el surco, ha llegado a presidente del gobierno. Y, en el camino, según los papeles de Bárcenas, fue cortando lorquianos limones redondos en sobres hasta que se puso de oro. Pero, en segundo lugar y aunque fuera verdad, que no lo es, ¿obligaba alguien a Rajoy a sacrificarse por España? ¿Se lo pidió alguien?  ¿Aznar es alguien? ¿Cuándo le dijo España a Rajoy que le consagrase su vida que, por lo demás, tampoco es tan apasionante? Si lo hizo fue porque quiso, porque le interesaba. ¿Por qué tenemos que estarle agradecidos? ¿Qué culpa tenemos los españoles de que no estuviera a la altura de la responsabilidad que, en su inconsciencia, se echó sobre los hombros? O, para decirlo en términos más llanos, estos ¿de qué van?

Haga lo que haga Rajoy, aparezca o desaparezca, los indignados le han preparado otro escrache para el día 26 en todo el país y tenga por seguro Rajoy que irá mucha gente. Más que a la vergüenza de las barbacoas de chorizos. Y ya han quedado todos y se han dado cita porque, en realidad, les da igual lo que pueda decir hoy este presidente zombie. Como le da igual a casi todo el país. En el fondo, lo que la ciudadanía está esperando escuchar es una sola palabra, dimito. Si no le gusta, si le amarga, si se le hace cuesta arriba, cámbiela por otra: Bárcenas.

Son la misma.