diumenge, 13 de gener del 2013

La vida.

La belleza está ahí fuera, pero solo la vemos si no miramos.
El silencio nos rodea, pero solo lo oímos cuando nos callamos.
El tiempo pasa, pero solo lo sentimos cuando no lo tenemos.
Nosotros mismos existimos, pero ni nos damos cuenta. 
La vida late, pero solo lo apreciamos cuando nos quedamos quietos.
Firmes como rocas.
Tienen razón los del Tao. ¿A qué tanto barullo?

(La imagen es una foto de Ian Sane, bajo licencia Creative Commons).

dissabte, 12 de gener del 2013

Akelarre.

Sorginak: Aquí estamos todas reunidas, las horribles hermanas brujas, a celebrar nuestro sabat, en espera de la llegada de nuestro Señor, el Gran Macho Cabrío, quien ha convocado asimismo a sus emisarios en la Tierra para que le rindan cuentas de las ofensas que hayan hecho a su dios y los sufrimientos infligidos a los estúpidos mortales.
Coro de las brujas: ¡Satán, ven a nosotras!
Sorginak: Mientras llega Akerbeltz (Él mismo se tenga en los infiernos), repasemos a estos poderosos, que ahí tenéis, adornándose con sus peores vicios. Velahí la Reina Tremedal, duquesa del Comelloso, a quien el Gran Macho encomendó arrebatar las haciendas de todos los villanos de la región. Y ¿qué ha hecho, aparte de incrementar la suya descaradamente, lo cual merece elogio? Despojar, sí, a unos villanos, pero no a otros, según que fueran amigos suyos o no. Y ya sabéis, hermanas, cómo irrita eso a Akerbeltz, que presume de ser malo, pero justo en su maldad. ¿Qué castigo le impondremos?
Coro de las brujas: ¡Por Belcebú! Que cobre un solo sueldo.
Sorginak: Hemos traído al gran tarambaina de la Corte, el barón de Mundantalin, que, como recordaréis, se había comprometido con nuestro odioso Señor a hundir el trono de EREspaña.
Mundantalin: Perdonad, señora...
Sorginak: (Interrumpiéndole con una horrible graznido) ¡Cerrad el pico, botarate, que mi loro tiene más cerebro que vos! Veamos, ¿resultados? En verdad, parecerse haberse forrado y eso está bien, sobre todo que se sepa, pero la Corona ahí seguiría tan pimpante de no haberse metido ella sola en un lío tan de sainete que comparten escenario una refinada aristócrata austrica con apellido de filósofo y un humilde pero corpulento elefante botsuano. ¿El argumento? El de siempre, el que no tiene enmienda. ¿Veis, hermanas, qué suerte ser mujeres? A este lo han agarrado por do más pecado había.  Aquí pide ya la República hasta Rubalcaba. Pero el mérito no es de nuestro hombre. ¿A qué le condenamos?
Coro de brujas: ¡Por Belial! A vender el Palacio de las Artes y las Letras a un inversor haitiano
Sorginak: Que me place. Trata de esconderse pero no lo dejaremos el famoso bandolero de la sierra Vías Perrán a quien se le encomendó dejar en tierra a todos los pasajeros españoles y sin paga a todos los trabajadores de todos los tour operators. Sí, sí, Perrán. ¿Y qué hiciste? Te llenaste los bolsillos, cosa loable porque es doctrina de nuestra Antibiblia que, cuanto más se robe, antes reinará Satán (él mismo guarde su execrable nombre), pero nada más, Perrán, más que Perrán. Los turistas, menos los tuyos, han seguido viajando y los empleados, menos los tuyos, cobrando. Poco, es verdad, porque para eso tenemos a los nuestros en el gobierno, pero lo bastante para ir tirando. No te has esmerado, Perrán. La codicia de quedarte con la pastuqui de Aerolíneas Argentinas te ha reventado, infeliz. Estos chantas te la han jugado, boludo. ¿Qué pena le damos, hermanas?
Akerbeltz: (Que acaba de aparecer en una nube de azufre) ¡Yo diré la pena!
Todas: Habla, gran Satán, poderoso macho cabrío a quien todas besamos el culo.
Akerbeltz: Pillastre. Yo que había hecho un hombre de ti, que llamabas "cojonudas" a tus amigas... Pena: a trabajar más, mucho más, todo el día. Y a ganar menos, mucho menos, nada.
Todas: Sabias palabras, por Bafometo. Maldito sea tu infernal nombre.
Akerbeltz: Puntual ha acudido mi joven aprendiz, orgullo de mi empresa de asesoría La sonrisa del diablo, el caballerete Hueles. Bien hecho, muchacho, tienes porte de Máster de Bulgákov. Tú solo te puedes cargar el capitalismo. Desde luego, el Estado de derecho, el prestigio de los políticos, el renombre de las instituciones, todo eso no te ha resistido un asalto. Ya queda claro a ojos de todo el mundo que en EREspaña gobernar es ir a la rapiña, a ver quién pilla más. Esto de los análisis, un golpe maestro. Y además, de ti para mí, con sabrosas sinergias. Podemos montar un banco de sangre. ¿Eh? ¿Qué te parece? Podemos vender sangre azul, por ejemplo.
Sorginak: Supongo, odiosísimo señor, que no ha lugar a pena.
Akerbeltz: ¿Pena? La máxima de todas. Su mayor gloria. Ser él mismo toda su vida y compartir esta en estrecho contacto con su familia, en especial su suegro. Ahora, vayamos todas al Sabat. Me han dicho que hay sangre fresca de...
Gurrumino: (Interrumpiendo) Perdón, digno señor...
Akerbeltz: ¿Digno yo? ¿Quién es este imbécil?
Gurrumino: Indigno, yo, quiero decir, Señor, soy un indigno, no, que sois un indigno, yo soy el Señor, no bueno, Gurrumino, Señor, vuestro hombre en La Habana
Sorginak: Si, GMC, me acuerdo. Lo mandaste a la isla a acabar con el comunismo y a darle un empujoncito a Fidel Castro que dijo que la historia lo absolvería, pero no parecer tener prisa en que lo absuelvan.
Akerbeltz: ¡Ah, ya! ¿Lo ves? Un imbécil. Mata a los nuestros, el comunismo está más firme que nunca y Fidel no la palma. Al contrario (no sé cómo no calcino a este niño de la inclusa de la dama del Imperio Británico) ahora se ha corrido la voz de que la medicina cubana tiene la fórmula de la inmortalidad y ahí tienes a ese pendejo de Chávez y los demás que van, dicen que de visita pero, en realidad a pedir la vez cuando les toque. Fijate qué negocio el de este pillastre.
Todas: ¡Por Azazel! ¿Pena? ¡Oh, diabólico Satán!
Akerbeltz: Venga, a sacarse el carné de conducir para llevar a la peluquería a la alcaldesa de Madrid en un motocarro. Y ahora sí, brujas mías, vamos todas a la fiesta que el próximo Sabat tendremos a los dignatarios de la Iglesia.
(La imagen es una foto de Wikimedia Commons en el en Public Domain).

divendres, 11 de gener del 2013

Váyase, señora Botella

Que Botella es de una incompetencia clamorosa lo saben los madrileños por lamentable experiencia propia. Que todo cuanto tiene de incompetente lo tiene de soberbia, creída y cursi, también. Que únicamente se ocupa de su persona y de enchufar a sus amig@s y clientes es un hecho ya comprobado. Que a su incompetencia añade una irresponsabilidad e insensibilidad pétreas que le permiten largarse a un spa de lujo mientras en su ciudad tiene lugar una catástrofe con resultado de cinco muertes es notorio. Que su afán de aferrarse a un cargo no alcanzado por votación directa la lleva a adoptar decisiones inexplicables y arbitrarias con sus subordinados resulta patente. Que su torpeza política la tiene enfrentada a sectores enteros de su propio partido, una realidad incontestable.
Y, no obstante, nada de lo anterior es motivo suficiente para que la dama presente su dimisión, como resulta obligado de los usos y costumbres en países democráticos.
Es preciso, pues, explicarle las pautas de la representación política y el servicio público. Hacerle ver que es derecho de los madrileños tener un/a alcalde/esa que no se dedique en exclusiva a escurrir el bulto, hacer el ridículo en Londres con dinero de todos, buscar chivos expiatorios por su inutilidad y tratar de salvar su pellejo político a cualquier coste. Y no lo tienen.
Madrid es este momento una ciudad desgobernada. Ayer había sobre la capital una nube tóxica densa y negra que probablemente superó todos los índices de contaminación, producto no solo de la actual desatención de la alcaldesa sino de la herencia de su propia inoperancia como concejala que fue de medio ambiente; la circulación es un caos; los servicios funcionan mal y todo es una mezcla de estúpido boato y administración sórdida, con intentos de echar de sus casas a vecinos de pocos posibles para sacar adelante algunas de esas oscuras maquinaciones especulativas a las que tan aficionada es la derecha, y otras vergüenzas.
Es imposible gobernar una ciudad de cuatro millones de habitantes mientras se lucha por sobrevivir y no verse arrastrada a los tribunales por manifiesta deficiencia en la gestión. Lucen poderosos los dos argumentos que suelen esgrimir aquell@s, poc@s, que en el país dimiten en estos trances: tener tiempo para su propia defensa si ya están imputad@s y no perjudicar a su partido. A estos se añade un tercero, primero en orden de importancia: no ser un obstáculo al bienestar de los ciudadanos bajo su jurisdicción. Los madrileños tienen derecho a que su alcalde/esa se ocupe y resuelva los problemas de la ciudad, que para eso la pagan, y regiamente por cierto, y no de los suyos propios.
Váyase, señora Botella.

El € por receta o la doble desobediencia.

¡Quién iba a decirlo! Ignacio González se declara de antemano en desobediencia del Tribunal Constitucional. Sin conocer la decisión de este está decidido -y así lo afirma- a no devolver lo recaudado y eso antes de saber si la sentencia le ordena hacerlo. Es desobediencia civil. Casi rebeldía. Eso:  ¡quién iba a decirlo! Un hombre tan conservador, tan atildado, tan de orden ¡en desobediencia civil! Autoridad no tiene mucha. Ha regalado también de antemano (es un gobernante expeditivo, resuelve los problemas antes de planteados) 1.300 o 1.800 millones de euros de todos los madrileños al gringo de Eurovegas y quiere recaudarlos tacita a tacita, urillo a urillo. Para ello no duda en declararse desobediente civil. Como Martin Luther King.
Lo curioso es cómo esta desobediencia civil se enfrenta a otra multitudinaria, generalizada, la de quienes se niegan a pagar el € por receta. Como esto siga así, González no devolverá lo recaudado porque no habrá recaudado nada. Resulta un pelín ridículo del lado de los dineros. Algo así como el ahorrativo despilfarro del consejero Lasquetty. Además de ridículo es perfectamente necio porque si los madrileños se creen legitimados a desobedecer la norma del pago del €, mucho más y con razón se creerán si quien la dicta anuncia por anticipado que se declara en rebeldía frente a los tribunales. Da así lugar a una desobediencia a la desobediencia o doble desobediencia. En verdad, estos políticos son de desecho de tienta, por utilizar metáfora querida por la cultura patria. ¿Quién le mandaba decir esa machada? ¿Por qué hace algo tan innecesario? ¿Por parecer el gallo del corral?
En fin. También es cosa de maravilla ese recurso al Constitucional del gobierno. Se entiende en el caso de CiU porque es otro partido y de catalanes, siempre fastidiando. Pero frente al propio partido tiene algo de misterioso. Y se basa ¿en qué? No será en términos de derecho a la salud porque el gobierno lo trata igual o peor que la Comunidad Autónoma. Tampoco en cuestiones de competencias porque es competencia de la Comunidad. Menos en cosas de Hacienda, pues el gobierno apremia al cumplimiento del objetivo del déficit autonómico. Entonces ¿en qué? Pues, por increíble que parezca, viene de la pelusa de preeminencia, de aquí mando yo y de la demagogia: yo os obligo a repagar hasta las cataplasmas pero a este socaliñas de González lo meto en cintura.
¿Y los socialistas? Muy bien: van a recurrir invocando el principio irrenunciable de la gratuidad de la sanidad, que es un derecho. Pero han aprovechado para pegarse entre ellos. Speedy Gómez contra Smartie Rubalcaba. El uno es la brigada ligera y el otro la división acorazada. Pero bueno, lo importante es que el recurso llegue y el alto tribunal se pronuncie antes de los JJOO de 2020 en Madrid.
Por cierto, una última observación. Ayer, la capital estaba sumida en una nube negra, densa, claramente tóxica que estará causando más muertes que el Madrid Arena. Pero estas no son tan mediáticas. Sin embargo, revelan la auténtica razón de por qué debe dimitir la alcaldesa Botella: porque, absorbida en la tarea de salvar su pellejo político, tiene la ciudad abandonada y sus millones de habitantes condenados a respirar ponzoña a causa de su desgobierno.

dijous, 10 de gener del 2013

¿Por qué no hay una revolución?

¿Por qué no la hay en Grecia, en Portugal, en España? Vivimos un ataque en toda regla del capital, no solamente contra los trabajadores sino contra porciones muy importantes de las clases medias. Pequeños empresarios ahogados, condenados al cierre y quizá a la proletarización. Y toca también hasta medianos empresarios.
El capital ha recuperado el control del Estado, puesto al servicio de la clase capitalista, de la oligarquía financiera disfrazada de mercados. Se acabó la pantomima del Estado del bienestar que, en el fondo, era puro socialismo subrepticio, sectores públicos hipertrofiados, burocracias, montañas de funcionarios, seguridad por doquier, gasto público, salarios altos y, entre tanto, beneficios, ganancias, plusvalías, planos cuando no descendentes. Había que reaccionar.
Y el capital reaccionó. Primero barrió todas las empresas públicas industriales o mercantiles, todos los monopolios, energía, telecomunicaciones, tabacos, minería, todo. Luego fue por los servicios públicos, correos, transportes, sanidad, etc. Por último quiere arrasar la administración misma. Por eso carga con especial saña contra los funcionarios. Tras haber reducido a los obreros a una situación de desamparo con pérdida casi total de sus derechos y una administración de justicia innacesible y hostil, ahora quiere asimilarles a los funcionarios, esos trabajadores muchos de los cuales se hicieron la ilusión de ser eso, "clases medias". Una vez proletarizados los funcionarios, asustados los parados, aterrorizados los pensionistas y maniatados los trabajadores, será el reino del capital sobre una población atemorizada, pendiente de la benevolencia de los gobernantes pero no de la seguridad jurídica y la garantía de la ley y los tribunales.
Frente a esa situación, en efecto, ¿por qué no hay una revolución?
Porque si por revolución entendemos alguna o algunas de las que se dieron en el pasado, es imposible. El Estado ha perfeccionado sus medios de represión y hecho impensable cualquier movimiento insurreccional, clandestino y mucho menos armado. Y sin armas no hay revoluciones, exceptuada, se dice, la India, y olvidando que no fue una revolución sino una liberación nacional. Lo que hubo de revolución en la guerra civil española vino del hecho originario de armar a las milicias. Si el gobierno de la República no hubiera repartido las armas, aun a regañadientes, la guerra hubiera durado unos meses, quizá semanas, porque Madrid habría caído.
Pero la capacidad represiva del Estado hoy es inmensa. Todos nuestros Estados reconocen el derecho al secreto de las comunicaciones, pero todos controlan los teléfonos cuando quieren, con o sin mandato judicial. Y lo hacen con aterradora precisión, gracias a los sistemas utilizados en la telefonía móvil que es por donde nos comunicamos. Nuestras ciudades están llenas de cámaras de vídeo. Vivimos observados en pantallas. Es por nuestra seguridad, sin duda, pero también por nuestra inseguridad. El Estado rastrea ya la red, cada vez con mayor eficacia, vigila todos sus movimientos e intercambios y, muy probablemente, tiene el ciberespacio plagado de agentes y espías infiltrados en donde quiere. La batalla se da en la red. Pero la red es pública y la policía está tan al tanto de lo que sucede como quienes lo preparan. La actuación normalmente hostigante y generalmente desorbitada de las fuerzas de seguridad en Madrid, Barcelona, etc muestra una concepción del orden público represiva, dura, autoritaria, intimidatoria. La policía sabe que quedará impune porque los poderes públicos la amparan, y si actúa ilegalmente (no mostrando placas de identificación, por ejemplo) o se sobrepasa, la justicia le será favorable y, cuando no lo fuere, el gobierno acudirá en su socorro e indultará a los condenados.
Y, además de la represión violenta, el Estado ha perfeccionado igualmente su justificación ideológica. El control casi absoluto y la manipulación de la inmensa mayoría de los medios de comunicación, públicos y privados (pues apenas sobrevive algún bastión crítico) garantizan la machacona repetición de la ideología oficial o pensamiento único (Ramonet). Los medios son literalmente aparatos de propaganda del gobierno, especialmente los públicos. Y la censura y/o silencio de los discrepantes, casi total.
La Iglesia es de mucha ayuda pues no solamente ha abandonado la actitud de bronca continua frente al gobierno socialista sino que apoya con fervor religioso de multitudes todas las medidas del actual. Es más, las inspira. Qué digo "inspira": las dicta. Ideología es y de la más retrógrada, la desaparición de la Educación para la ciudadanía, el retorno de la religión, la discriminación por sexos y el privilegio de la enseñanza privada concertada frente a la pública, en trance de luchar por la supervivencia. El ataque a la educación se ceba en las Universidades, centros de fabricación de doctrinas pérfidas, socializantes, cuando no socialistas, último reducto crítico, funcionarios del pensamiento con los que hay que acabar: castigo a las Universidades públicas y a privatizarlas, hasta que estén al servicio del capital.
Junto a la Iglesia, cómo no, los empresarios, con una política y un discurso público que cabe calificar de terror psicológico. Todo cuanto dicen trata de acercar más la condición de los trabajadores a la de la esclavitud. Para legitimarse pagan universidades, fundaciones, think tanks en los que se justifican estas doctrinas y se elaboran otras siempre en la misma dirección de dejar el mercado a su mal aire, en lo más parecido a la ley de la selva y libre de esas odiosas regulaciones que no son sino las leyes que protegen los derechos de los más débiles.
En estas condiciones, la revolución puede volver a gritar orgullosa, como en el escrito de Rosa Luxemburg sobre la revolución de Berlín de 1919, ¡fui, soy y seré!. Sin olvidar que se trataba de una derrota. Como la de ahora.
(La imagen es una foto de chris.corwin, bajo licencia Creative Commons).

dimecres, 9 de gener del 2013

El partido X.

Se presentó ayer formal y solemnemente en las redes sociales. Está en Facebook y en Twitter. En Facebook tiene 1.200 "me gusta" pero solo cuatro amigos. En Twitter se define como Partido del Futuro y cuenta con 12.176 seguidores. Está empezando. Se trata de un ciberpartido, de un partido en el ciberespacio que, con la política 2.0, se ha convertido en el ámbito del debate demócratico contemporáneo. Trae un espíritu antipolítico y antisistema, aunque proclama no ser brazo del 15-M. No lo será pero presenta el mismo relato. Quizá haya detrás una de esas peleas internas en las organizaciones en las cuales suele darse una división entre un sector "puro" y otro "posibilista". Vienen terminando en escisiones y expulsiones. Pero no es algo de nuestro interés aquí. Damos la bienvenida al Partido X, venga como venga.
Trae mucho porte de web. Empezando por la letra X, símbolo de la incógnita. Somos el partido incógnita. Muy típico de la red. La incógnita es el anonimato y l@s promotor@s tienen a gala mantenerse incógnito, hasta que sea llegado el momento de revelar identidades. Podía llamarse Partido Anónimo, como si fuera el de los Anonymous de España, quienes, aunque dicen ser legión, solo cuentan 36.754 "me gusta" y 107 amigos. No llegan ni a la Legión Tebana. El Partido X, definitivamente, es un partido web. Los demás están en la red; este es la red.
De todas formas, le falta un asesor de imagen. El recurso a la incógnita, al anonimato, es chupar demasiada rueda de Anonymous. Lo bueno de estos es la originalidad. Las copias no suelen ir muy allá. Además, el símbolo de la incógnita, en España, los va a hacer víctimas de pullas mil a cuenta de "Mr. X". El partido de Mr. X. Peor es la definición en Twitter como Partido del Futuro. ¿Hay algún partido político que no se considere del futuro? En España, hasta los tradicionalistas. Pero los del Partido X matizan: "Un método del futuro, aplicado al presente, para resetear el espacio electoral". El futuro está en el método. Y, de paso, se perfila el objetivo: "resetear el espacio electoral." Reconocido. Es difícil encontrar un nombre para este partido.
Porque quizá lo malsonante, lo inapropiado, sea la palabra "partido", cuya mala fama es patente. Y, en el caso, pretende aplicarse a un relato muy contrario a estas organizaciones. Habría de ser el partido de los contrarios a los partidos. Algo difícil de imaginar. Así que, ¿por qué ese empeño en llamarse "partido"? Sencillamente porque, además del detestado nombre, los del incógnito quieren ser la cosa. La cosa "partido", la única con la cual se puede cambiar la realidad, por ejemplo, el "espacio electoral". Es algo que analistas y críticos han sermoneado a los indignados: "eso está muy bien, chicos, pero, si queréis hacer algo, tendréis que ser partido político." Que sí, que no y, al final, siempre hay un grupo decidido a probar suerte. ¿Y cómo actúa un partido antipartido? Ahí tiene un problema con el que ya tropezaron los verdes en los años ochenta y siguen haciéndolo. Normalmente, el partido se integra en el sistema o desaparece. No hay vida fuera del Parlamento. Extra Ecclesiam nulla salus. Sí, la llamada vida testimonial.
Porque el asunto no es fácil. Para ser reconocido como partido, el X deberá inscribirse en el registro correspondiente y cumplir los requisitos de la ley, como tener una sede social e identificar a sus promotores y con un nombre "real", no con un nick. Y ya no digamos si pretende presentarse a elecciones. Hecha esa claudicación, vienen las demás en tromba: actos, protocolos, juramentos, banderas, himnos, pactos, reglamentos. La contradicción insalvable de cómo ser antisistema dentro del sistema . Está resuelta, dicen algunos. Solo cabe luchar contra el sistema desde sus entrañas y, por si acaso, mantenemos nuestra acción en las redes. Pero ya es otra acción, pues el anonimato ha desaparecido y la X empieza a parecer un poquitín ridícula. Imagínese a la diputada doña Fulana de Tal hablando en nombre del Partido X. Ya hay a quién imputar los desmanes que puedan darse en la redes.
¿Son capaces estas de plantear una acción política real, en la calle, legítima y que fuerce al sistema a cambiar en aspectos esenciales como ese "espacio electoral"? Obviamente el Estado está tomando sus precauciones y el ministro de Justicia enfila el Código Penal como si fuera un nido de ametralladoras sobre el vasto campo del ciberespacio, sobre las redes sociales, la blogosfera, los ámbitos hasta ahora exentos en los que se articula la resistencia actual de la sociedad frente al poder.
La batalla está en el ciberespacio. Tanto en lo interior como en lo exterior. Prueba, la reciente y fracasada conferencia en Dubai de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, en la cual se pretendía establecer un código internacional de censura de la red. Son los Estados los más interesados en ello y el español parece haberlo entendido: criminalización de la red. Una reacción autoritaria absurda que revela el gran desconocimiento en la materia; porque en la red está hoy todo el mundo, incluido el partido del ministro.
Bienvenido el Partido X. Tiene un curro por delante 

dimarts, 8 de gener del 2013

Otto y Fritz en Twitter.

@Otto: Fabuloso, Fritz, ya he llegado a Spanien.- @Fritz: genial, Otto. ¿Buen tiempo? ¿La gente?.-Tiempo bueno. La gente muy cabreada.- Eso pasa siempre a los españoles. ¿Mucho descontento? ¿Manifas y eso? No solo. Tienen un lío kolosal con Katalonien. ¿Los ke quieren independizarse? Tampoco nuevo. Es ke van en serio. Quieren largarse via referéndum. ¿Y los españoles ké dicen? Ke Nein. Y tú, ¿kómo lo ves? ¿El ké? La indepenencia, koñe. No sé. Han ido muy lejos. Van ya x la brava. Son españoles. Ja. Esos de "oiga, usted ké se ha creído". + o -. Y están insultándose y amenazándose. Tampoco nuevo. Llevan así 200 años. Oye, ké poco se quieren estos entre sí! Nada igual en Deutschland. Ni x asomo. Pero oye Otto, cómo van a parar un referéndum? No sé. A tortas, supongo. Es indignante. No a tono con tiempos. Europa tendrá algo ke decir. ¿Por ké? Es asunto interno españoles. Lógico ke no quieran ke se les vaya 1 trozo. Fritz, no te reconozco. Tienen derecho a decidir x sí mismos. Kienes? Los katalanes. Los españoles ¿no? Y no me digas que los katis son españoles. Bueno, no sé. Pero tú no eras de izquierda? Los españoles no pueden obligar a los katis. Antes ke de izquierdas soy realista. Tú, Preussen, te gustaría que Bayern nos dijera Aufwiedersehen? No es lo mismo. ¿Por ké no? Bávaros, katis, escoceses, bretones, somos todos europeos. No es lo mismo porke los bávaros no quieren irse y los katis, sí. Por eso es una cuestión interna de los españoles. Lo llaman "cuestión catalana" cuando es una "cuestión española". ¿Cual? Ke han conseguido una nación de la ke se quieren excluir unos grupos ke tb se consideran naciones. Bueno, nación x nación, tanto da. Sí, para ti. Pero no para ellos. Así ke van a la confrontación si Odín no lo remedia. Ese está en otros asuntos, como Rajoy, el presidente de los españoles. Sí, ke no se entera. Frau Merkel lo detesta. A Merkel aquí la odian. + ke allí. Monstruo neoliberal. Oye Otto, y la izquierda? Perdida en el marasmo. La Nationale Frage le parte el espinazo. ¿No dice ke la cuestión nacional es una cortina de humo para ocultar la gestión de las derechas? Klar. Pero la cosa national se impone. ¡Con lo ke le gusta a la Linke hablar del pueblo y de la Nation! Y a la derecha, mucho +. Y de los curas, Fritz, ni te cuento. Pero esos están también divididos, ¿no? Hay curas y hasta obispos catalanistas, vasquistas. Pues por eso te digo. Si hasta la Kirche está dividida. Oye, Otto, crees ke van a pagar lo que nos deben? Eso seguro, Fritz. Aunque tengan ke sacárselo del lomo a la gente a palos. Parece k va dura la cosa, no? Pero para ti es lo mejor. Jawohl. Puse anuncio en FB y vienen a verme x docenas con los diplomas en la mano. ¿Todos titulados? Todos. Ingenieros, médicos, economistas. Lo que queramos.
(La imagen es una foto de The Next Web, bajo licencia Creative Commons)

dilluns, 7 de gener del 2013

Decálogo del ladrón neoliberal.




  • Consigue el poder por mayoría absoluta, aunque sea mintiendo como un bellaco.
  • Baja los impuestos de todo tipo a los ricos. Descapitaliza el Estado.
  • Di que el Estado del bienestar es insostenible y cierra todos los servicios público que puedas.
  • Privatiza todo lo público para tus amigos y chupa luego del bote al volver a la vida civil.
  • Encarece todo lo que no puedas privatizar ni cerrar y habla de sacrificios.
  • Enchufa en la administración a toda tu familia, amigos, agentes y espías de tu partido.
  • Financia tus elecciones con dinero público y la ayuda de tus cómplices delincuentes.
  • Saquea el fondo de reserva de las pensiones cuando ya no puedas bajarlas más.
  • Malvende el resto y deja un pufo para los próximos 30 años.
  • 10º No olvides pagar el óbolo a la iglesia, su comisiön: un porcentaje de lo robado.
  • Cómo nos roban.

    El 4 de enero de este año, el Wall Street Journal (WSJ) publica un artículo titulado España recurre al fondo de reserva de las pensiones para comprar su propia deuda. Está en inglés. Quien quiera una versión española, puede acudir al blog de Armak de Odelot, con una entrada titulada España saquea el 90% del Fondo de Seguridad Social para comprar su propia deuda, que trae una versión del artículo del WSJ aunque, al estar traducida por Google, a veces no se entiende gran cosa. El asunto es bien sencillo: después de prometer que jamás tocaría las pensiones y después de tocarlas a la baja (aunque diciendo lo contrario) el gobierno ha esquilmado el fondo de reserva de la seguridad social, utilizándolo para los más diversoso menesteres. Queda menos del 10% de los 65.000 millones de la reserva. Es un atraco en toda regla y a la chita callando a los pensionistas, cuyo futuro se ensombrece aun más si cabe. Según el gobierno no hay ningún problema, los fondos están garantizados por la deuda española que cada día vale menos y está a punto de desplomarse. No la deuda, sino la capacidad de pagarla. Y entonces habrá quita y adiós el fondo de reserva de la Seguridad Social, eso que no es el Estado cuando al Estado le va bien pero sí lo es cuando le va mal. Un robo en toda regla a los pensionistas.
    El otro atraco de miles de millones es el rescate de la banca con dinero público. Aquí el desfalco es en bastantes casos por partida doble porque muchos de quienes han de sufragar el rescate de la banca con sus impuestos son aquellos a quienes esa misma banca ha arruinado.
    La enorme evasión de impuestos es otro latrocinio en forma de lucro cesante de la colectividad. Los impuestos evadidos al Estado, en miles de millones, son impuestos pagados por quienes no los evaden. Es decir miles de millones que están obligados a pagar porque los otros no cumplen. No solo no cumplen; el Estado los protege, los amnistía, no los persigue y se niega a dar publicidad a sus nombres.
    Las privatizaciones son lo mismo: formas más o menos disimuladas de hurtar el dinero a la colectuvidad. No son tan solo muestras de la corruptela de la puerta giratoria entre la política y la empresa. No se limitan a casos especialmente escandalosos por lo inmoral, como el del fichaje de Rato por Telefónica, la empresa privatizada por él. Van mucho más allá. En las privatizaciones de la sanidad pública y la gestión privada de los hospitales en Madrid se está hipotecando la Comunidad por los próximos treinta años. Es una práctica perversa la de ahorrar dinero hoy para transferir su pago a los gobernantes y las generaciones posteriores. Y eso sin contar con que es falso que la gestión privada ahorre. Al contrario (a la vista está en Manises y en Collado Villalba) es mucho más gravosa para el erario público. Pagamos más por servicios peores. O sea, más robo. Privatizar es poner lo público al servicio de lo privado y en manos de unas empresas que actúan prácticamente como monopolios y monopsonios, con un único cliente, el Estado, del que viven, acogidas a esa intolerable práctrica de privatizar los beneficios y socializar las pérdidas.
    Todas las medidas del gobierno hasta la fecha son de saqueo de los ciudadanos: las subidas de impuestos directos e indirectos, de las contribuciones, de las tasas, de las matrículas, la imposición de nuevas exacciones como el doble pago de los servicios, la disminución de las becas, todo ello es sacar directamente a la gente el dinero del bolsillo. Atraco.
    Y a todo ello es preciso hacer frente con el salario congelado o mermado. Y eso, el que lo tiene.
    (La imagen es una foto de Images_of_Money, bajo licencia Creative Commons).

    diumenge, 6 de gener del 2013

    El país del silencio.

    Hace unas fechas, Susan George se despachó diciendo que los españoles somos ratas de laboratorio, a ver cuánto castigo aguantamos sin rebelarnos. La dama podía haber dicho algo menos malsonante a oídos hispanos. Debió de decir, sí, laboratory rats, que es, desde luego, "ratas de laboratorio". Pudo haber dicho Guinea pigs, más clásico en inglés y hubiera puesto al traductor en un aprieto y hasta obligado a elegir entre las dos formas castizas castellanas de cobaya o conejillo de Indias. Así tendría que haber traducido el "laboratory rats" para que no resultara tan desagradable. Pero, en fin, esto no tiene mayor importancia. Lo importante es la idea, compartida hoy por mucha gente y expresa con relativa frecuencia en los medios extranjeros: ¿cuánto están los españoles dispuestos a soportar antes de rebelarse? La pregunta enlaza con el viejo  mito de los españoles raza indómita, bravía, levantisca, difícil de sojuzgar.

    Mentira pertinaz. Somos un pueblo manso, sometido, servil. El pueblo del ¡Vivan las caenas! y el lejos de nosotros, etc. El pueblo del miedo. En alguna ocasión hemos respondido a la brava y nos han dado tal paliza que aún la recordamos. No obstante, aquella respuesta del 36 sirve para mantener vivo el mito de la raza impetuosa. Pero es un mito.  Preguntaba José Luis Sáez de Heredia a Franco al final de su biopic de 1964, Franco, ese hombre, si los españoles éramos tan difíciles de gobernar como se decía. Respondía el Invicto, en resumidas cuentas, que no. Se nos puede gobernar desde la ilegitimidad y no decimos nada. Se nos puede gobernar tras una guerra civil y una larguísima postguerra de terror o después de unas elecciones en las que se prometió lo contrario de lo que después se hizo. Resurge el miedo y no decimos nada. Somos el país del silencio.

    Parece mentira cuando la experiencia es la de una enorme algarabía con todo el mundo hablando al mismo tiempo, los políticos, los curas, los empresarios, los deportistas, los criminales, los policías, los homos, los heteros, los flautas, el gobierno, la oposición, los extranjeros, los plumillas, los opinantes, los blogueros, Palinuro; todo el mundo. Y nadie. Nadie a quien se conceda crédito. El gobierno carece de él y los demás, también, excepto, en cada caso, para sus muy fieles seguidores. Y eso es silencio. El silencio del miedo que produce hombres huecos.

    La página de diario de la imagen nos retrata: el silencio es la expresión de los hombres huecos que es como se han traducido los Hollow Men de Elliott. Además, curioso, abundan las máscaras de Guy Fawkes, como reverberando la segunda línea de la dedicatoria del poema, A penny for the Old Guy. Máscaras que hacen más pesado el silencio porque ocultan la identidad del que habla. Así que, como somos españoles y dados al silencio, acabamos haciendo lo que dice el poeta Vamos a tientas, juntos/Evitando hablar.

    Somos hombres huecos. El gobierno es de una oquedad alucinante y ni se esfuerza en parecer verosímil. Los curas no paran de decir dislates para evitar hablar de los acuciantes problemas reales de la gente. A nadie le importa un rábano en este momento con quién se casa el prójimo porque casi nadie puede casarse. Los catalanistas tocan a rebato detrás de Sant Jordi; los españolistas, de Santiago y cierran en orden de combate. Al rey le patinan las meninges de forma lamentable y está más interesado en parecer rey que en serlo. Una parte de la izquierda no sabe si salvar España, Europa o los 400€ de las prestaciones. La otra pretende congregar a la manada a base de consignas dispersas o de maximalismos. Los ecologistas por un lado, l@s feministas por otro, el 15M por otro más. Un guirigay ambiental en todo equivalente al silencio.El silencio de la nave de los locos.

    ¡Ah! No se debe caer en el pesimismo. El silencio también es sabio, es prudente, le pasa como al miedo: guarda la viña. No, no, la sabiduría del sabio de verdad, el Buda, vamos, el que no necesita de la palabra. Sí, es una forma de sabiduría que glorifica su propia miseria, esa sabiduría amarga del lema del famoso autorretrato de Salvator Rosa: cállate a no ser que lo que vayas a decir sea mejor que el silencio. Y ahí está el problema, en ese decir.

    (La imagen es una foto de TheAlieness GiselaGiardino, bajo licencia Creative Commons).