divendres, 31 d’agost del 2012

Rajoy promete.

Y van dos. Están llegando por orden de importancia. Primero, Herman Van Rompuy, con esa pinta de ujier de instituto de provincias. Después, François Hollande, un ejecutivo dinámico que también ha visitado a la competencia. Por último, el día seis llegará la emperatriz, Angela Merkel, la canciller de hierro, al lado de la cual Margaret Thatcher montada a lomos de Bismarck es una colegiala. Los tres vienen a decir a Rajoy cómo está la situación de tenebrosa y que habrá que hacer mayores sacrificios, encajar más mermas. Una letanía de horrores. De vez en cuando, Rajoy encuentra un momento entre regañina y amenaza para hacer un aparte cara al público, dando buenas noticias, como si hablara en twitter: "descartadas nuevas subidas del IVA o del IRPF". Debiera decir, "de momento".
El presidente del .gobierno debe de estar muy nervioso y es comprensible, dado el marrón que tiene que comerse. Pero, por muy nervioso que se esté, hay melonadas que no deben decirse. Eso de que su objetivo será devolver los españoles a la situación que tenían cuando él llegó deja a cualquiera boquiabierto porque la conclusión lógica es que lo mejor hubiera sido no haber llegado.
Luego está lo de los descartes: descartadas subidas de impuestos, que la prensa ha tomado como promesas: Rajoy promete que no subirá los impuestos. Nada de eso: Rajoy descarta las subidas de impuestos, que no es lo mismo.
Al final, Rajoy hará lo que le ordenen porque, como él mismo argumentaba en el Congreso al presentar sus medidas de ajustes, no tiene otra opción. Obviamente, no la tiene en la panoplia de las que dispone, basada en la necesidad de descargar el déficit sobre los asalariados que al fin y al cabo, cargan con todo. Para tener otras opciones tendría que cambiar el orden de prioridades y eso no está dispuesto a hacerlo ningún politico de la derecha.
Así que cuando Rajoy promete o descarta algo no hay que tomarse el anuncio de la intención como garantía de su cumplimiento sino solamente a título informativo. Quiere decir que no le gustaría tener que subir los impuestos, como dijo la última vez que los subió. Mi dispiace tanto...! Pero hay que hacerlo. La Patria (vale decir, la banca) está en peligro.
Esperanza Aguirre también justificó la pirueta de Rajoy con el mi dispiace. No tenemos más remedio. No a las subidas de impuestos hasta que somos nosotros quienes los subimos. Entonces es sí.Al parecer, no se le ocurre que eso mismo pueda pasar a la oposición, que tampoco le guste subir los impuestos. Nada de eso. La derecha sube los impuestos porque no tiene otro remedio para atender a gastos inexcusables. La izquierda, en cambio es una vampira fiscal; lo suyo es elevar la tributación al límite de lo posible solo para fastidiar.
En resumen: no se subirán los impuestos, pero seguiremos pagando los privilegios de los ricos y las exenciones de la iglesia con cargo a otros capítulos.
(La imagen es una foto de La Moncloa en el dominio público).

dijous, 30 d’agost del 2012

Estampas del verano. A la charca con el monarca.

¿Qué se ha creído este pavo? ¿Que se puede andar zarandeando a los trabajadores así porque sí? Un rey que le echa la bronca a su chófer por una nimiedad no es un rey sino un vulgar patán. ¿Cuál es el mérito de abroncar a alguien que depende de ti y no puede responder? Que venga a abroncarme a mí o a cualquier otro republicano de los que estamos hasta las narices de este parásito que solo da que hablar de él por sus meteduras de pata, sus vergonzosos pasatiempos o sus intentos de salvar a ese yerno impresentable, presunto ladrón de guante blanco.
¿No quiere Juan Carlos aguantar las pitadas y abucheos de la gente indignada por los recortes de la derecha a los trabajadores, los pensionistas, los parados y los privilegios concedidos a los ricos? Pues lo tiene muy sencillo: hable, dígalo, en vez de zarandear al chófer por una menudencia; haga frente a Rajoy y su gobierno de mangantes y meapilas y póngase del lado del pueblo.
Imposible, ¿verdad? De entrada es que ni se le ocurre. ¿Ponerse él del lado de la chusma? ¡Hombre, por Dios, que hay clases! Y, aunque se le ocurriera, faltaría tiempo a los neofranquistas para recordarle que, aunque sea el sucesor del Caudillo por la gracia del mismo Caudillo, él no pinta nada. Más moderados, los constitucionalistas cortesanos, incluidos los de izquierda, le recordarán que, según fórmula acrisolada, el Rey reina, pero no gobierna... salvo que le interese a la derecha, en cuyo caso todas las máximas contitucionalistas se van al garete. ¿No se llevó Rajoy al Rey a presidir el consejo de ministros en el que se aprobaron los recortes, o sea el expolio de los trabajadores y clases medias en general? ¿No aparece así como responsable o cómplice de esas políticas injustas? Algún alma caritativa podría intentar salvarle la cara argumentando que no lo hizo con mala intención, sino solamente empujado por su innato atolondramiento. Cierto, atolondrado lo es un rato largo, tanto que se parece mucho al inspector Clouseau, cuando intenta atravesar las cristaleras sin abrirlas o se da en el morro con el quicio de una puerta. Pero el gesto de presidir el consejo de ministros en que se privó de su derechos a cientos de miles de personas no era atolondramiento, sino colaboración.
¿De qué se extraña si la gente lo pita y abuchea? Y que se dé con un canto en los dientes de que las cosas no vayan -de momento- a mayores.
El rey se reúne de comilona con los empresarios más poderosos del país, para hablar, según dice de la crisis. Es decir, se reúne para hablar de la crisis con sus más directos beneficiarios. Es cierto que también recibió a Toxo y Méndez en La Zarzuela a primeros de agosto, pero eso es algo atípico. Tan atípico que hasta los dos sindicalistas se pusieron corbata que jamás hizo tanta justicia al origen histórico de la prenda, símbolo de las sogas que llevaban al cuello los esclavos. Lo que le va al rey es el yantar con los ricos, con los que le hacen regalos y sacan partido de su cercanía al monarca para hacer más negocios. Como su yerno. Lástima que a este lo perdiera la tontuna y la codicia. A estas alturas ya podría ser uno de los comensales del rey, empresario de éxito y respetado.
En resumen, Juan Carlos, que no eres ya un chaval: no se matan elefantes por entretenimiento en escapadas clandestinas y picaronas cuando uno preside el World Wildlife Fund, ni se zarandea al chófer cuando uno tiene que aguantar los pitidos de su amado pueblo.
Abdica, hombre, antes de hacer alguna otra estupidez que comprometa más el destino de una corona de inexistente legitimidad. Y fíjate que Palinuro te da el consejo desinteresadamente puesto que, como republicano correoso, lo que le interesa es que te la pegues ya del todo para reclamar la IIIª República.
(La imagen es una foto de SalamancaBlog.com, bajo licencia Creative Commons).

Patriotismo de partido.

El Jefe del Estado se ha reunido a almorzar con los 17 presidentes de las empresas españolas más importantes. Dice que para hablar sobre cómo pueden los empresarios ayudar al país a salir de la crisis. Le gustan estas reuniones al monarca en torno a una buena mesa y con exquisitos caldos. En marzo tuvo otra, aunque no recuerdo si también yantando o antes del aperitivo. Supongo que son gestos para mejorar la imagen pública del Rey. Los súbditos toman nota de cuán a pechos se toma el soberano las angustias de la colectividad, los empresarios se dan luego pote hablando en familia de lo simpático que es el Borbón.  Y nada más. Hemos tenido la fortuna de que los medios nos hayan ahorrado la descripción del menú.
Dice el Financial Times que Rajoy antepone los intereses de su partido a los del país, o sea, el Estado, que diríamos por estos pagos. Pues sí. Tampoco es muy veloz el diario financiero. Ese peculiar orden de prioridades lo dejó claro Rajoy al comienzo de su mandato, cuando retrasó tres meses la presentación de los presupuestos para que el PP de Andalucía pudiera ganar las elecciones. Las ganó por mayoría relativa; o sea, las perdió y el que perdió mucho más fue el país pues el juicio de los europeos sobre un gobernante capaz de dejarlo sin presupuesto para que alguien como Javier Arenas cumpla una vana ilusión, cayó en picado.
De esas cosas, Rajoy ni se entera. Ignora las consecuencias de sus actos, bien porque no sabe inglés, bien porque no lee la prensa. Le toca gobernar en tiempos de zozobra exterior, europea, pero él lo hace con perspectiva de campanario, pensando más en su partido, como dice el Financial Times, que en su país, en el Estado. Lo que verdaderamente le preocupa son los resultados electorales aquí y allá. Por eso ha empujado a Feijóo a adelantar las elecciones en Galicia, porque trae el hacha afilada y, si se celebran después de que caiga, el PP de Galicia puede no sacar más votos que los que compre Baltar. Le preocupa la colonización de los medios, la necesidad de acallar la disidencia y suprimir la crítica, la conversión de RTVE en un gabinete de prensa de La Moncloa. Vigila de cerca el avance del nacionalcatolicimo, tanto en la devolución de la educación a la iglesia como en el coto que se ha de poner a los desmanes como el matrimonio homosexual o el aborto y da cumplida cuenta de los retrocesos a los curas, que son quienes mandan en España. Está pendiente de la batalla de Cataluña, de cómo aprovechar la asfixia financiera del Principado para reconducir las relaciones entre el centro y esta díscola periferia, a ver si se consigue que la "Gran Nación" vuelva a ser "unagrandelibre" como en los tiempos de Franco, su directo inspirador. ¿Cómo va a tener tiempo de ocuparse de los asuntos de Estado?
Además, del Estado ya se ocupa el Rey, como debe, quien está almorzando opíparamente con los 17 príncipes de la empresa. Rajoy practica lo que se conoce como patriotismo de partido, algo típico de la derecha para la cual el partido, su partido, es el Estado, España. Por eso, cada vez que aparece la gaviota azul, se despliegan los colores de la bandera monárquica y suena la espantosa melopea quje llaman himno nacional. Desde su limitado punto de vista, del político gallináceo de vuelo corto, al ocuparse de las fortunas de su partido ya se ocupa de España. Todos sus afanes y desvelos, que serán muchos, pero telefónicos ya que no se le ve viajar a parte alguna, van orientados a lo mismo: afianzar la hegemonía de su partido e ignorar el Parlamento y, por supuesto, la oposición parlamentaria. Y gobernando por decreto.
Gobernando es un decir. Son otros los que toman las decisiones vinculantes para España en el orden europeo. Rajoy es un florero y de flores marchitas. A primeros de septiembre, Merkel y Hollande se reúnen en petit comité aseguran que para pergeñar una nueva arquitectura de la Unión Europea pero, en realidad, para adoptar una determinación respecto a Grecia y España. De aquí a entonces, Rajoy no tiene otro pito que hacer que esperar y recibir a los distintos líderes europeos que vendrán a avisarle de cómo se le pondrán las cosas cuando, finalmente, recaiga una decisión connjunta sobre este desdichado Reino que, en un momento de enajenación, otorgó mayoría absoluta a un cantamañanas balbuciente que no sabe ni en dónde está.
Es decir, que en nueve meses de brillante gestión, Rajoy ha conseguido poner a España a la altura de Grecia, como un Estado intervenido.
(La imagen es una foto de La Moncloa en el dominio público).


dimecres, 29 d’agost del 2012

Raus!

Los políticos tienen complejo de taumaturgos. Creen o simulan creer que pueden hacer milagros. Basta un conjuro suyo para que se enderece una terca realidad, para que se resuelva un problema. Por ejemplo, esta crisis está poniendo en cuestión los fundamentos mismos de la Unión Europea y, por supuesto, la continuidad de la moneda común. Es ahí donde exclama estentóreo Hollande: el euro es irreversible. Animado por este espíritu de resistencia, Rajoy recibe al presidente del Consejo Europeo, van Rompuy y lo primero que suelta a los periodistas es que El euro es irreversible y el proceso de integración europea imparable. Aquí siempre hemos hablado francés, aun sin saberlo.
Irreversible. Irreversible era el comunismo y apenas queda rastro de él. El IIIer. Reich iba a durar mil años, pero se quedó en 12. No son los deseos de los hombres los que fijan la duración de sus obras. ¿El euro? Eterno, hombre, eterno. Es verdad que Grecia tiene ya un pie fuera pero hay que luchar por impedir que saque el otro. Queremos Grecia en el Euro aunque, eso sí, cumpliendo estrictamente sus obligaciones. Es verdad que el euro seguirá siendo el euro aunque Grecia se vaya pero es que no tiene por qué irse. Ni Grecia ni nadie.
Sin embargo los gabinetes económicos de los bancos y los de los gobiernos ya están estudiando simulaciones de qué pasará si Grecia se va; incluso de qué pasará si la zona euro se rompe. De hecho, hay mucha gente que quiere a Grecia fuera de la eurozona, raus, y con Grecia todos los demás países que pretenden que sean los otros europeos, especialmente los alemanes, quienes paguen sus deudas. El objeto de este discurso es España, una Grecia multiplicada por diez. Spanien, raus! Y, si quiere quedarse, que pida el rescate de una vez por todas. Muy probablemente es lo que ha venido a decir Van Rompuy que, en el fondo, es una especie de portavoz del tándem Merkel-Hollande
Ese es el terreno en el que Rajoy tiene montado su juego. Si pide el rescate o no dependerá de las condiciones que se le impongan. Se entiende que puede haber condiciones que Rajoy no considere asumibles por su alto coste político. El problema, sin embargo, es que el español no tiene margen de maniobra. La prima de riesgo lo ha traído hasta aquí y aguarda vigilante y bastante alta el resultado de las negociaciones que solo puede ser una u otra forma de rescate. Los mercados han dicho ya que no confían en el proyecto de gobierno de salir adelante con la ayuda del Banco Central Europeo. Esto quiere decir que, si las negociaciones para el rescate no fructifican, la prima de riesgo se disparará y España quebrará. Es decir, no hay margen, diga Rajoy lo que diga que, por otro lado, es nada.
Lo que el gobierno está negociando, en realidad, es un rescate blando. Por blando ha de entenderse uno que no tenga unas condiciones tan duras como las griegas, pero duras serán  y el gobierno se encontrará con un recrudecimiento de la resistencia en la calle. La situación, que ya pinta bastante mala en la eurozona, en donde hay una especie de frente contra los países con problemas, singularmente, Grecia y España, pero también Portugal, Irlanda y hasta Italia, puede empeorar en los próximos días. O también mejorar. A mediados de septiembre hay elecciones en Holanda, lo cual es más significativo de lo que parece. El multipartidismo holandés es muy confuso para los extranjeros, pero el resultado de estas elecciones puede ser decisivo. Si gana el bloque de la derecha, se reforzará la posición de Merkel y las cosas se pondrán más difíciles para España; si gana el bloque de la izquierda, será la de Hollande la posición favorecida y mejorarán las posibilidades españolas.
No deja de ser un sarcasmo que la única esperanza de Mariano Rajoy, un político nacionalcatólico de la derecha más cerril, autoritaria y excluyente, que se niega a hablar con la oposición de izquierda de su país, sea el triunfo de esa misma izquierda en Europa, que será la que eche una mano a España y no la derecha. Eso sería lo único que salvaría a España pero él jamás lo reconocería porque la grandeza de espíritu no es uno de sus rasgos.
Porque, por más que el presidente insinúe lo contrario o afirme que se reserva decisiones, España, mejor dicho, él, no pinta nada en Europa, nadie confía en su palabra, nadie lo toma en cuenta y su única posibilidad es aguardar a  que se dicten las condiciones del rescate, en las que apenas puede influir, aunque sus ministros digan hoy una cosa y mañana la contraria, tratando de amortiguar el golpe.
Es esto o raus!
(La imagen es una foto de La Moncloa en el dominio público).

dimarts, 28 d’agost del 2012

Estampas del verano. Esperanza, en donde el fuego no la alcanza.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, como el ministro del Medio Ambiente, Arias Cañete, es alérgica al humo de los incendios y jamás se ha acercado a menos de diez kilómetros de alguno de ellos porque le salen pecas. Por eso, con el peor incendio en décadas en Robledo de Chavela, con más de 2.000 desplazados, el monte ardiendo fuera de control, 600 brigadistas peleando contra las llamas sin los medios necesarios, esta locuaz pizpireta está callada como botijo, escondida en algún lugar del planeta y esperando que nadie se acuerde de ella.
No es un comportamiento gallardo, propio de una noble y mucho menos de una responsable política democrática que se supone visita los lugares de su jurisdicción afligidos por la desgracia. Pero, cuando menos, es más discreto, no tan necio y chillón como el del lustroso y regordete ministro haciendo el lila al lado del otro gandul del Reino en una tarde inolvidable de toros mientras media España se achicharraba.
Pero, desde otro punto de vista, sin ser tan chabacana e insultante como la de su colega el ministro, la conducta de Aguirre es más grave e indignante porque, si bien aquel gestionó los incendios con su habitual incompetencia, los fuegos no le eran directamente achacables como en cambio si lo son en parte a Esperanza Aguirre. Los fuegos de Valencia, Cataluña, León, La Gomera no estuvieron causados directa ni indirectamente por la actividad de Arias pero el de Robledo de Chavela sí le es imputable en buena medida a la política de Aguirre quien, en su frenesí por recortar gasto público, privatizar y desmantelar la administración pública, suprimió en junio el retén de bomberos de Robledo de Chavela, derivando la posible intervención en caso de urgencia al de otro pueblo a más de 20 km. Resultado: cuando el fuego se declaró no fue posible atajarlo en su inicio, como se hubiera hecho, si hubiera habido bomberos en Robledo.
La historia del enfrentamiento entre Aguirre y los bomberos viene de antiguo. En su condición de servicio público gratuito y útil a la ciudadanía, el cuerpo concentra el odio de la política del PP, como la educación y la sanidad. Estos tres servicios han sufrido no solo desmesurados recortes presupuestarios, despidos y empeoramiento de condiciones laborales sino también campañas de desprestigio, insultos y agresiones ideológicas encabezados por la propia Aguirre que necesita el dinero de todos para subvencionar los colegios privados de curas y entregárselo a las empresas privadas de sanidad para que hagan negocio con la salud de los madrileños. Ese odio se ha agudizado desde el momento en que los trabajadores de los tres servicios mostraron especial combatividad y se enfrentaron a la política de desmantelamiento de la presidenta. Recientemente, Aguirre unió sus fuerzas a las de la alcaldesa digital de Madrid, la de las peras y las manzanas, para insultar más a los bomberos que, según ellas, disfrutan de condiciones laborables envidiables.
Es razonable ver en los recortes de Aguirre y el fuego de Robledo una relación de causa-efecto. O sea que cuando, como buena política reaccionaria, Aguirre exige mayor dureza penal contra los pirómanos, habría que empezar por ella misma, que es la primera pirómana intelectual de la Comunidad. Es posible, aunque ojalá no se dé, que haya alguna desgracia personal que lamentar. Si tal cosa sucede, no tengo duda de que Aguirre, como Cañete en su momento, no perderá un minuto en ir a fotografiarse junto al posible héroe fallecido por la incompetencia de sus gobernantes y a imponerle una medalla a título póstumo.
Solo le sugiero que se cerciore antes de que su equipo ha dejado alguna medalla en los cajones porque da la impresión de haber arramblado con todo, medallas incluidas.
(La imagen es una foto de PP de Madrid, bajo licencia Creative Commons).

Fragmentos de realidad.

Es frecuente oír a alguien diciendo: mire, yo soy una persona realista, vivo en la realidad, aquí y ahora. Normalmente quien lo dice pretende justificar algún tipo de canallada, pero eso no es lo interesante en este momento. Lo interesante es preguntarse ¿qué es eso de la "realidad"? Supongo que todo aquello que me rodea y yo mismo; o sea, "todo", algo muy cercano a "nada". Pero ese "todo" es algo tan fragmentario, tumultuoso, contradictorio, incomprensible que resulta imposible comprenderlo bajo un solo concepto. La ilusión, por ejemplo, es contraria a la realidad, pero forma parte de ella. Si algún sentido tuviere esta totalidad solo podría comprenderlo algo o alguien que estuviera fuera. Para quienes estamos dentrol de la realidad, como tal no se nos aparece; lo que se nos aparecen son jirones, fragmentos, retazos suyos, muchas veces imposibles de encajar unos con otros, como si fueran obra de seres de planetas distintos. La realidad sigue siendo los jirones de la caverna platónica. Algunos fragmentos de la española:
Las elecciones gallegas. Feijóo vino gallo bravo antielecciones a Madrid y se ha vuelto a su tierra gallina clueca de las mismas elecciones. El origen de la extraña mutación de gallo en gallina parece estar en que el gran oráculo Rajoy le ha anticipado el hachazo que piensa dar este otoño al maltratado patrimonio de los ciudadanos, lo que le hará perder las elecciones si estas se convocan después. Igual que en Andalucía lo interesante hubiera sido atrasarlas, en Galicia lo es adelantarlas. En todo caso hay una instrumentalización de la política económica con fines electorales que nunca saldrá bien. Las izquierdas llevan camino de ganar.
El incendio de Robledo de Chavela. Por fin llega el fuego al centro y, como viene siendo habitual, no hay dotaciones adecuadas o están lejos y los incendios, al parecer provocados probablemente por intereses inmobiliarios, crecen y crecen y se convierten en un drama para centenares de personas y con riesgo de desgracias mayores. Pero como no hay un hospital que inaugurar o una cinta que cortar, Aguirre no cree necesario personarse en el lugar del desastre, que está bajo su jurisdicción.
Esos dos niños. Es monstruoso todo lo sucedido en torno a Ruth y José. Todo en ello es monstruoso y ha provocado una ola de indignación en las redes en donde, entre otras cosas, se pide con insistencia la reimplantación de la pena de muerte. Tanta indignación con los aspectos monstruosos del asunto induce a olvidar que lo monstruoso está dentro del ser humano, como nombre y como realidad. Es imposible ponerse en el lugar de alguien que hace algo así. Por eso su motivación será siempre un misterio. Y que así siga.
Los expresidentes del Tribunal de Cuentas. Estos dignos ciudadanos reclaman sendas pensiones de 180.000€ cada uno. Lo que hace un año se veía como algo anormal ahora escandaliza. ¿Por qué vamos a pagar esa pasta a unas personas que se tomaron el cargo como un retiro dorado y ahora quieren hacerlo aúreo? En un tiempo en que se escatiman unos euros a los dependientes, a los jubilados, a los parados no es de recibo que otros reciban tratamientos suntuosos en nada relacionados con su productividad real.
Urdangarin. Como es de suponer que el duque de Palma no sea ya tema de portada de las revistas rosas, Palinuro le ofrece un rincón para hablar de su peripecia. Es cierto que Urdangarin sigue siendo inocente mientras solo sea presunto culpable, pero es que las presunciones empiezan a ser estremecedoras. Ya no se trata de unos cobros más o menos ilegales, unas comisiones aquí y allá que no tributaron. Ahora ya estamos en millones en cuentas opacas en paraísos fiscales. Y, lo que es peor, vuelve a estar en cuestión el papel de la Corona en todo el embrollo al parecer urdido por Urdangarin.
Gordillo. La realidad es abigarrada, fragmentaria, confusa. Contemplarla desde dentro, como estamos obligados a hacer, produce desazón. Parece como si le faltara a uno un punto de apoyo o referencia, algo con lo que identificarse porque esta sarta de estafadores, sinvergüenzas, criminales, corruptos, indolentes y puros zascandiles no puede representarnos. Que cada cual busque en donde quiera. Palinuro dice haberlo encontrado en Gordillo. Ahora se entera de que el juez lo ha llamdo a declarar por el asunto de Mercadona. La trituradora se ha puesto en marcha.

dilluns, 27 d’agost del 2012

Estampas del verano. El sufrido diputado anónimo.

¡Señor, Señor! ¡Qué tenga uno que hacer todas las semanas el viaje desde este mi pueblo en la preciosa costa española hasta el barullo madrileño solo por servir a la ciudadanía, a la que me honro en representar y que me lo echen en cara! Y eso porque, teniendo dos casas en Madrid, cobro unos 1800€ al mes por dietas de desplazamientos que no dan para nada, como casi todos los demás colegas; como algunos ministros. Por ejemplo, Montoro, que tiene pisos en Madrid, pero cobra las dietas. Naturalmente. Las dietas son para los electos fuera de Madrid. ¿Lo somos? Pues a cobrar. Nada interesa al Estado si yo tengo un apartamento en Madrid o una cadena hotelera. Es mi derecho y punto.
Hay quien dice que el fondo del asunto no es jurídico sino moral; que está feo que cobremos ese dinero cuando hay tanta gente que apenas sobrevive con la cuarta parte. Y eso los más sensatos porque otros como este Palinuro que Dios confunda, sostienen que lo de cobrar los 1800 euracos es un ilícito directamente sancionable.¡Con qué facilidad se hace demagogia de este servicio humilde y callado que realizamos los diputados al país!
No sé. Quizá alguno se pase. Pero no será por cuestiones de substancia sino puramente adjetivas, ornamentales. Por ejemplo, no fue un acierto que saliera Fátima Báñez a explicar  la socaliña de los 400 euros a los parados cuando ella también cobra 1.800€ como dietas, cuatro veces y media los 400 urillos que estamos birlando a decenas de miles de personas. Estas cosas cabrean y en mi partido no se ven con buenos ojos. Cuestión de oportunidad.
En mi partido y en los demás. ¿Cómo explicar a los demagogos barriobajeros estilo Gordillo y Palinuro que esas dietas las cobramos casi todos los diputados, incluidos los del PSOE y otras  oposiciones que también tienen casa en Madrid? No será tan indebido cuando lo hacen casi todos, hasta el presidente del gobierno. Trabajamos por el pueblo, nos dejamos lo mejor de nosotros mismos en este empeño. Lógico es que se nos compense modestamente. Sí, ya sé que nuestras pagas, privilegios, remuneraciones transitorias y régimen de pensiones resultan un poquito escandalosos en un país en el que mucha gente no tiene ni para comer. Pero tampoco es para exagerar ni rasgarse las vestiduras. Somos los padres de la patria y es lógico que se nos trate como a tales, no como a los pelagatos que dejamos de ser cuando, gracias a lamerle el trasero al dirigente de turno del partido, nos incluyeron en las listas cerradas y bloqueadas y llegamos aquí, muchos sin saber hacer la o con un canuto.
Llegamos aquí con gran esfuerzo y, logicamente, no queremos que se mueva nada. Y tampoco  tenemos el mal gusto de ponernos a trabajar furiosamte, como si fuéramos unos muertos de hambre. Ni hablar.. Todo con comedimiento y sensatez. Yo, por ejemplo, no he presentado una pregunta nunca, ni una interpelación, nada. Soy un diputado por estrenar y una reserva espiritual de mi partido. Voy al Parlamento a votar lo que  dice mi jefe de grupo y a estar en Madrid haciendo negocios. ¿No pretenderán que, con los 5.100€ al mes, como dice el bueno de Collarte, estemos trabajando todo el día? Los tiempos de la esclavitud pasaron, amigos.
¡Y si solo fueran los 1.800€ al mes! Los demagogos también la están montando porque hay algunos parlamentarios y hasta el mismo presidente del gobierno que, además, cobran dos sueldos de la administración pública, en contra, dicen, de lo previsto en la ley de incompatibilidades de 1984. Una mentira asquerosa porque quienes hacen eso, Rajoy, cuya vida guarde Dios muchos años, mi querida Cospedal, cobran un sueldo del Estado y el otro es del partido que, como todo el mundo sabe, no es es ,la administración pública porque España, gracias a Franco y a Dios, no es un Estado totalitario. Sí, ya sé que algunos rojelios dicen que, pues los partidos se financian con fondos públicos, son públicos y no se pueden cobrar los dos salarios salvo fraude de ley. Pero eso es dudoso y ya se sabe que in dubio, pro reo. 
Hay quien  ha llegado a denunciar al presidente del Gobierno (la mano de Dios lo guíe y lo libre de todo mal) por sospechar que está cobrando un tercer emolumento como son los honorarios del registro de la propiedad de Santa Pola. Son ganas de chinchar y de buscarle tres pies al gato. Vamos a ver, si queremos tener al frente de los destinos patrios a un fuera de serie, a un estadista inmortal, a alguien capaz de sacar al país del abismo en que lo dejaron los sociatas, a un hombre de la talla intelectual y moral de Rajoy habrá que pagarlo como Dios manda ¿no?
(La imagen es una foto de Andrés Rueda, bajo licencia Creative Commons).

Entre Gordillo y Merkel.

Vuelve Rajoy a su forma inveterada de gobernar consistente en desaparecer, ocultarse, mantenerse en silencio y dejar que sean otros quienes comparezcan por él. Es el líder ausente. Hasta la fecha ha sido uso común adjudicar a los dirigentes todo tipo de atributos pero la ausencia, siempre a los muertos, nunca a los vivos. Hasta que llegó Rajoy con el nuevo estilo de gobierno de la doble "A", la Ausencia Autoritaria. El líder no está, no se comunica, no comparece en el Congreso, pero gobierna por decreto. Es un hombre duro.
Si se trata de una neurosis, el presidente podría tratarse; si es una táctica, el asunto se pone más grave. Viene a ser como si se estuviera pidiendo a la ciudadanía que otorgue ciegamente su confianza a un lider del que lo único que se conoce es que es imposible conocer nada de él. Ni siquiera cuánto cobra al mes por todos los conceptos. Y no es el único inconveniente. El otro es que, al no parecer el presidente por lado alguno, adquiere especial visibilidad el gobierno, los ministros, especialmente los que tienen una personalidad más acusada. Sus políticas erráticas y declaraciones, a veces extemporáneas, evidencian la escasa coordinación interna del gobierno, si es que hay alguna. El guirigay que ha montado el ministro de Cultura, queriendo mantener a toda costa la subvención a los centros que ejercen el apartheid educativo por sexos; el que ha provocado el de Justicia con una reforma del aborto que su propio partido no acepta; el monumental desbarajuste que ha conseguido Ana Mato en Sanidad; la rapiña en las subvenciones al desempleo a cargo de la ministra de Empleo que cobra indebidamente 1.800€ mensuales de dietas, cuatro veces y media la prestación que esta regateando a los parados de larga duración. Todo eso y más son dislates de los ministros. Si no gobierna su gobierno es difícil que pueda Rajoy gobernar España que, además, la tiene encendida en el interior y crispada en el exterior.
En el interior, el problema de Rajoy se llama Gordillo. Y es un problema malo porque el alcalde de Marinaleda simboliza la resistencia frente a los atropellos del gobierno y los mercados, es el punto de referencia, aquel a donde se dirigen las miradas de mucha gente que no ve más solución si no organizar la resistencia. Gordillo es un lider de la izquierda incluso aunque la izquierda institucional lo desautorice o se distancie de él, que tampoco puede exagerar porque sus propias bases simpatizan con el dirigente del SAT. En el conflicto entre legitimidad y legalidad, la primera cae más del lado de Gordillo y la segunda del de Rajoy. Pero una legalidad percibida como ilegítima puede llegar a ser un verdadero problema, hasta una revolución.
En el exterior, el Gordillo de Rajoy se llama Merkel. Y el conjunto de la Unión Europea pero, sobre todo, Merkel, la inflexible doctrinaria Merkel.Al unísono con el presidente del Banco Federal alemán la dama ha vuelto a cuestionar que el Banco Central Europeo compre deuda, la posibilidad que implora Rajoy para ir tirando mientras pide el rescate, ese que no iba a ser necesario. Las condiciones del rescate están por ver y no es seguro se vean antes de que la recrudescencia de Grecia termine de un modo u otro, con Grecia dentro o Grecia fuera. Porque eso incidirá directamente en las condiciones del rescate español y, sean estas cuáles sean, no hay duda de que la Gran Nación que no se le caía de la boca a Rajoy no tiene sus destinos en manos propias, ni siquiera en las de los políticos a los que, para su desgracia, ha puesto al mando, sino en manos de personas e instituciones extranjeras que han calado a Rajoy mucho antes que sus votantes, no confían en él pues ya saben que jamás dice la verdad y toman las decisiones sin consultarlo. Es decir, el presidente del gobierno de la Gran Nación sabe tanto de lo que espera a España como el jardinero de La Moncloa.
De momento algo ha quedado claro: el rescate supondrá un condicionamiento de la política económica que, de todos modos, ya está aquí. Paralelamente, Merkel quiere imponer un nuevo tratado de la Unión, una especie de refundación con ánimo de una mayor intregración política. Es decir, no le basta con haber forzado una reforma de la Constitución española en 2011 sino que ahora quiere someter a control de derecho lo que todavía solo es de hecho a través de los famosos hombres de negro.
(La imagen es una foto de La Moncloa en el dominio público).

diumenge, 26 d’agost del 2012

Diálogo de Neil Armstrong y Paco Fernández Buey camino de la eternidad.

Escenario. La nada. Algo muy fácil de describir pues basta con una palabra: nada. Por la izquierda del espectador entra Paco Fernádez Buey; por la derecha, Neil Armstrong.

Paco: Caramba, qué sorpresa. Uno de los hombres del siglo XX se muere el mismo día que yo.
Neil: Sí, es una sorpresa. Pensaba que esto sería como la luna y que no habría nadie.
Paco: Pues ya ve, estoy yo.
Neil: Encantado de conocerlo. Mi nombre es Armstrong, Neil Alden Armstrong y soy...
Paco: Ya sé, ya sé; el astronauta del Apolo 11. El primer hombre en pisar la luna. Mi nombre es Francisco Fernández Buey. Español de España. He sido catedrático, escritor y activista político en mi país en pro del comunismo, del socialismo, de la democracia y del altermundialismo.
Neil: Ya veo. Yo también fui profesor universitario una temporada y, después del Apolo, también me ofrecieron entrar en política...
Paco: ¿Los republicanos o los demócratas?
Neil: Los dos. Se parecen bastante. Pero nunca me interesó. A otros colegas, sí; como a John Glenn. Pero yo, no.
Paco: ¿No le interesa la política?
Neil: Bueno, como a todo el mundo. Pero no para practicarla. Solo para contemplarla.
Paco: Sin embargo, es usted un hombre de acción, con una vida activa.
Neil: ¡Oh, sí! No me he aburrrido. Estuve en la guerra de Corea como marino. Allí descubrí que los que me gustaba era volar y, al volver, me hice aviador. He hecho más de 900 vuelos. Luego, me metí en la NASA, hice un par de vuelos espaciales y, por último, la luna. Al aterrizar de vuelta pensé: "OK, Neil, this is it" y, aunque seguí trabajando para la NASA, me dediqué a otras cosas, aunque no precisamente a anunciar Kellog's por la tele.
Paco: Lo dicho, una vida activa. La mía, y he muerto bastante más joven que usted, ha sido contemplativa. No he hecho más que pensar, escribir y hablar; nada práctico. Lo curioso es que dediqué parte de mi vida a interpretar otro filósofo italiano, Antonio Gramsci, que llamaba al marxismo la filosofía de la praxis.
Neil: ¿Qué es eso?
Paco: ¿La praxis? Bueno, sí, es oscuro porque Gramsci estaba en la cárcel y no podía hablar de "marxismo"; era un concepto para ocultar pero que, al mismo tiempo, tiene un contenido: la filosofía de la acción práctica, la que cambia el mundo.
Neil: Suena bastante complicado.
Paco: Lo que hizo usted, cambiar el mundo, transformar la realidad. Yo lo pienso, pero usted lo hace. Vida contemplativa versus vida activa.
Neil: Pues me parece que pensar, escribir y hablar sirve para que los demás hagan.
Paco: Efectivamente. Pasé mucho tiempo pensando en cómo conseguir que la mayoría de la población abrazara la doctrina emancipadora que yo profesaba.
Neil: Suena un poco como una religión, ¿no? Quería usted adeptos supongo que convenciéndolos de que era por su propio bien, el de ellos. ¿Y lo consiguió?
Paco: No.
Neil: ¡Bah! No se preocupe. La gente no sabe lo que quiere.
Paco: Pero eso mismo me pasaba a mí y por eso anduve revisando continuamente mis premisas, mi pensamiento, cambiando la perspectiva; no tenía una idea clara de un objetivo al que dirigir mis esfuerzos, como usted.
Neil: No crea; yo, tampoco. He ido haciendo cosas pero que han ido saliendo sobre la marcha. Ya ve, empecé en la mar cuando descubrí que lo mío era volar.
Paco: Sí, las cosas nos van saliendo. Lo importante es tener un claro criterio moral que nos permita distinguir para actuar correctamente. Pero tiene que ser moral, subjetivo, de cada uno de nosotros, producto de nuestra libertad. No se puede postular como un postulado científico porque...
Neil: Se ve que ha sido usted profesor. Yo estuve nueve años; luego lo dejé.
Paco: Claro, para hacer algo; la praxis. Porque lo suyo es hacer, no pensar. El hacer fáustico, el conocer, transformar la realidad. Mientras que lo mío era pensar todo eso. Partía del supuesto de que la filosofía era un instrumento para la acción, pero resultaba que la acción era siempre cosa de otros.
Neil: De los que hacen pero no piensan.
Paco: Eso es. A eso dediqué mi vida, a conseguir una acción pensada y un pensamiento actuado.
Neil: ¿No ha considerado la posibilidad de que esa gente que actúa pero no piensa, yo mismo, en el fondo sí piensa, sí pensamos?
Paco: Sí, claro. Era una forma de hablar. Pensamientos, opiniones, hay muchas, tantas como personas, dice un adagio latino. La vida en sociedad es una lucha de unos pensamientos contra otros por imponerse, por conseguir la hegemonía.
Neil: Eso ¿quiere decir que todos piensen como usted?
Paco: No, hombre, sino que muchos -nunca todos- coincidamos libremente en unos postulados básicos.
Neil: ¿Y no cree que eso es lo que sucede? En América la inmensa mayoría, casi todos, tantos que algunos creen que somos un poco borregos, la inmensa mayoría, digo, coincidimos en querer a nuestro país, su bandera, su himno, su historia y su destino manifiesto de estar a la cabeza del mundo en el avance del progreso, la ciencia y la libertad.
Paco: ¿Ve? Vaya discurso. Puramente fáustico. En mi país, en cambio, no tenemos inmensa mayoría para nada, ni para tener una idea del país; banderas hay tres o cuatro o más; el himno no tiene letra porque no habría modo de ponerse de acuerdo en ella; su historia es deprimente y su destino, incierto. Ya ve, la noche y el día. Y todo eso, en mi opinión se debe a la acción de una clase dominante tradicional, la derecha y la iglesia, que ha impedido que el país se modernice desde hace siglos y ha establecido a veces regímenes de tiranía e inmoralidad.
Neil: ¡Ah, ya lo creo! Inmorales hay en todas partes. Si yo le contara...
Paco: Dígame, dígame. Si algo tenemos ahora es tiempo.
Neil: Son pequeñeces comparadas con sus pensamientos y sus conceptos, pero significativas, no crea. Por ejemplo, ¿ha visto usted cuánta gente codiciosa, avariciosa y materialista hay?
Paco: Es el capitalismo, amigo Neil; el capitalismo es codicia, avaricia, materialismo y destrucción.
Neil: No sé si es el capitalismo o no. Yo hablo de mi peluquero, el que me cortaba el pelo de toda la vida. ¿Sabe usted? Tuve que llevarlo a los tribunales.
Paco: ¿Por qué?
Neil: Descubrí que el tipo se quedaba mechones de mis cabellos y los vendía a buen precio. Estaba tomándome el  pelo. ¡Haciendo negocio con él! (*) La gente cree que se puede sacar dinero de todo.
Paco: Se lo repito, es el capitalismo.
Neil: ¿Sí? Pues el juez lo condenó a devolver todos mis mechones y, como no pudo, tuvo que pagarme una pasta que entregué a una organización sin ánimo de lucro.
Paco: ¿Se fía usted de esas?
Neil: Bueno, no sé. Al final, uno no sabe nada del mundo.
Paco: Pues fuera del mundo, ya ni te cuento.
Neil: Es verdad, ¿en dónde estamos?
Paco: No tengo ni idea. Para mí esto no existe.
Neil: Pues parece que nos aguarda un largo viaje.
Paco: En lo de los viajes me lleva usted ventaja.
Neil: Sí, pero no sabemos a dónde vamos.
Paco: Ni siquiera si vamos.
Neil: Ni siquiera si somos.
Paco: Ni siquiera.

Palinuro: Que la tierra os sea leve, hombres de bien.

(*) Este episodio es rigurosamente cierto.

(La primera imagen es una foto de La NASA en el public domain; la segunda es una foto de Elisa Cabot, bajo licencia Creative Commons).



dissabte, 25 d’agost del 2012

Estampas del verano. Mario Conde, el preso que no se esconde.

Llegado su momento (lo más tarde posible, desde luego), quizá pueda escribirse en el epitafio de Mario Conde lo que Edmond Rostand imaginó que pondría en el de Cyrano de Bergerac. Parafraseando: "Mario Conde, que fue todo y no fue nada". Porque esa es la clave de la vida de este pintoresco personaje: haber sido todo en un momento (relativamente juvenil de su vida, además), presidente de un poderoso banco; hombre público de moda; amigo del Rey, quien lo apadrinó en ese doctorado Honoris Causa que la Complutense le concedió, sin saber bien lo que hacía; símbolo y modelo del hombre de éxito en el que se miraban todos los adolescentes; posible líder de un partido de la derecha en íntima relación con su amigo Pedro J. Ramírez, otro especialista en ser todo y no ser nada al mismo tiempo.
Vino luego el tropezón con la justicia. Conde intentó contraatacar chantajeando incluso a la presidencia del gobierno con la revelación de papeles confidenciales muy comprometedores y en plena vorágine de aquel confuso escándalo de los GAL del que Ramírez se cobró dos piezas menores (Vera y Barrionuevo) pero falló en la principal y más codiciada, González, lo que le ha dejado marcado por el fracaso. No le sirvió de nada. Al final, la justicia condenó en firme a Conde por estafa, apropiación indebida y no sé qué más a veinte años de cárcel. El exbanquero ingresó en prisión y empezó a no ser nada.
Tras unos años de silencio obligado, que no de inactividad, gracias a su buen comportamiento (el mozo sabe hacerlo cuando le interesa) obtuvo diferentes beneficios penitenciarios, el tercer grado, pudo salir a la calle y, por fin, quedó en libertad.
Un don nadie; un expresidiario; un delincuente. Nadie.
Pero Conde no se resigna. Quiere volver a serlo todo. Cuenta con medios de sobra: la pasta que, según los tribunales, afanó y jamás devolvió. Aprovechándola, trata de hacer realidad sus sueños en las interminables noches de la prisión: Cuando salga de aquí demostraré de lo que soy capaz; me vengaré de todos ellos; van a saber con quién se han metido; morderán el polvo; volveré a ser el hombre de moda, envidiado por todos y deseado por todas; me impondré al país; seré el puto amo. Es un síndrome muy frecuente en los presos comunes. Solo que la inmensa mayoría de ellos no puede realizar sus ensoñaciones porque le falta lo que sobra a Conde: dinero.
Y, como le sobra, ¿por qué detenerse en fruslerías? Lo dicho; quiere volver a serlo todo: autor de éxito (lleva cuatro insufribles libros publicados); tertuliano en Intereconomía y, ahora, líder de un partido regeneracionista. Ya lo intentó otra vez en el pasado, comprando una formación que estaba en almoneda, el Centro Democrático y Social (CDS), pecio que quedó del naufragio de la UCD de su amigo (y luego enemigo), Suárez y con el que se dio una majestuosa chufa.
Vuelve ahora a la carga pero con una formación nueva. Nada de segunda mano, que trae mal fario: el nuevo flamante partido con el que Conde quiere comerse el mundo y hacerle pagar por sus años entre rejas,se llama Sociedad Civil y Democracia. Tiene intención de presentarse a las próximas elecciones en su Galicia natal. Palinuro le augura otra chufa básicamente por dos errores garrafales de planteamiento. El primero es su orientación ultraderechista. Teniendo en cuenta que el CDS quería ser un partido de centro, la nueva propuesta de Conde, del brazo del lunatic fringe de la extrema derecha española prueba que el hombre tiene sentido práctico, es flexible en materia de ideología y lo que le interesa no son los principios sino el poder. Pero su coyunda con Intereconomía, cuya audiencia (0,8%) y seguimiento es inversamente proporcional al volumen de las estupideces que propaga no es una decisión inteligente. Situarse fuera de la escala de posiciones de la mayoría del electorado para pedir esa misma mayoría carece de sentido.
El segundo es el nombre elegido. CDS en la primera echada, SCyD en la segunda, demuestran que Conde tiene sentido del humor y cabezonería pues son las mismas siglas en otro orden. Pero nada más. Lo que queda claro es que, como todos estos espontáneos de la política, como Rivera (Ciudadanos), Díez (UPyD), Cascos (Foro), huye del término "partido" como de la peste. ¿Por qué? Precisamente por el complejo de intruso que todos tienen y que es su perdición, aunque no se den cuenta porque la gente, los electores, detectan rápidamente que se trata de chiringuitos a mayor gloria y vanidad de sus promotor@s o para permitir a est@s tener un sueldo respetable y algunos privilegios a cambio de no hacer gran cosa. No es este, supongo, el caso de Mario Conde, así que le interesaría distanciarse un poco más al menos nominalmente de esta pandilla de oportunistas que solo pretende ir tirando. Sociedad Civil y Democracia parece el cuñado gorrón de Unión, Progreso y Democracia y muestra su misma falta de tirón electoral y de interés. Y todavía "unión" y "progreso" son términos que entiende todo el mundo. Pero ¿quién sabe qué es la "sociedad civil" fuera de cuatro profesores y cinco pedantes que normalmente son los mismos?
(La imagen es una foto de xornalcerto, bajo licencia Creative Commons).