dilluns, 20 d’agost del 2012

La crítica en el PSOE.

Nadie oye con agrado las críticas y, menos que  nadie, los políticos que, sin embargo, se pasan el día pidiendo opiniones sobre su actividad, críticas para mejorar, dicen, feed-back para corregir el rumbo, los más viajados. Es como en la Academia o el Foro. Toda opinión se profesa siempre sometida a otra mejor. Pero, si se formula esa otra mejor, se arma una gresca. Porque las críticas escuecen. Y en la política, una actividad que se quiere heroica, salen ronchas.
Por eso, la contumacia en la crítica de Tomás Gómez, secretario general de los sociatas madrileños, tiene su mérito, pues se arriesga a que haya movimiento en su contra, animado por la dirección del partido. Es verdad que Gómez no personaliza en Rubalcaba y tiene buen cuidado de orientar sus reproches al conjunto del partido, del que él mismo forma parte. Su crítica se entiende así como autocrítica o "crítica desde dentro" lo cual se supone la hará más digerible.
O no. Esta dirección, como todas, lleva mal las críticas. Normalmente no responde de modo directo sino a través de algún tercero significativo, algún otro barón, para decir que no es el momento de criticar sino de cerrar filas, arrimar el hombro, etc., etc. Por lo demás, la suerte está echada y las decisiones tomadas. Habrá conferencia política en el otoño, un manojo de teóricos está garabateando papeles para presentar un aluvión de propuestas de forma que las cosas queden más embarulladas que antes.
Pero la crítica de Gómez es muy pertinente y la dirección tiene que afrontarla y darle una respuesta. Señala tres o cuatro puntos que están en el ánimo de todos y pueden resumirse así: 1º) el PSOE debe hacerse más visible; 2º) romper con hechos la imagen de que no se diferencia del PP; 3º) elaborar una alternativa propia, solcialdemócrata, de izquierda, a la crisis; 4º) emplearse a fondo en la oposición en el Parlamento y en la calle.
Son, desde luego, tareas pendientes del PSOE, al que Palinuro también juzga aletargado, aún no recuperado de su último descalabro electoral. Y conviene que salga de él cuanto antes porque hay tareas nuevas. En concreto, la cuarta es sobrevenida, gracias a la acción de Gordillo y el SAT. Y es también la más delicada, pues abre un debate complejo y peligroso acerca de si la política debe circunscribirse a las instituciones o caben las acciones espontáneas, callejeras, extraparlamentarias.
A Gómez debe reconocérsele, cuando menos, la valentía de reconocer la necesidad de una respuesta a algo nuevo. Se distingue de la dirección que se niega a reconocer la cada vez más extendida oposición extraparlamentaria espontánea y popular, se limita a condenar el asalto al supermercado y a pedir la aplicación de la ley.
Tomás Gómez es más audaz, más matizado, más de izquierda. Empieza por reconocer que hay agitación en la calle, es legítima mientras sea pacífica y legal y el PSOE debe participar en ella. También él reprueba la acción directa de Gordillo y pide se aplique la ley pero, advierte, toda y siempre: a los jornaleros y a los banqueros. No hace falta decirlo, sostienen los del PSOE. Sí, sí hace falta decirlo, responde Palinuro, El último gobierno de Zapatero indultó a un banquero.
Esos matices y una posición más de izquierda hacen pensar que quizá Gómez sea asequible a algún razonamiento absolutamente ajeno al espíritu de la dirección del PSOE. Las acciones de Gordillo, la pasada, la presente, las futuras mientras esté en libertad, son actos de desobediencia civil, esto es, rupturas pacíficas de la legalidad por razones de conciencia y sin rehuir la responsabilidad por los propios actos. Responder a eso con un "aplíquese la ley", como si se tratara de una reyerta entre bandas de narcotraficantes, es no saber en dónde se está. Gómez debe darse cuenta de que la ilegalidad de la desobediencia civil no es un resultado sino un síntoma de un mal más profundo, de injusticia social clamorosa frente a la que el PSOE no puede permanecer impasible ni es lógico que aborde con recetas neoliberales.
(La imagen es una foto de Alfredo Pérez Rubalcaba, bajo licencia Creative Commons).

diumenge, 19 d’agost del 2012

Estampas del verano. Carlos Floriano, la voz de su amo.


A punto ha estado de volver Cospedal a la sección Estampas del verano, luego de declarar que los políticos trabajan mucho por un salario normal. ¿A qué llamará "normal" una mujer que cobra (ilegalmente, según Palinuro) más de 220.000€ al año, o sea, más de 30 veces el salario mínimo y sin contar sus demás privilegios y chollos? Imposible saberlo. Imposible que lo sepa ella misma que, fiel a su inveterada costumbre de soltar lo primero que se le pasa por su obtusa cabeza, le da igual el efecto que produzca. Por eso, en lugar de traerla aquí animamos a usar su nombre como unidad de medida del morro que hasta ahora no lo tenia. Así, decir de alguien que tiene un morro de "mil pares de cospedales" significa que  lo arrastra y se lo pisa.

La estampa de hoy corresponde a Carlos Floriano, vicesecretario de organización del PP, chico que llegará lejos en política, cara visible y voz audible de la derecha este verano. Su trabajo es complicado. Nunca es fácil actuar de mensajero o portavoz de algo o alguien. Corres el peligro de que, como a Assange, te persiga el imperio para triturarte. Antes de Floriano estaba aquí González Pons, cuya habilidad para el disparate y el juicio injusto no tenía límites.
Pero Floriano ha dejado a Pons muy atrás porque es capaz de interpretar el mundo orwelliano con la seguridad y el desparpajo que da saber que tu ascenso político depende del aplomo con que mientas, culpes al inocente, confundas al sincero, obedezcas a los sinvergüenzas y articules un discurso falso, abusivo, reaccionario pero muy contundente.
Le ayudan mucho los rizos, que siempre tienen algo de querubín y eso que Floriano ha estudiado, evidentemente, en el mejor instituto de falsedades, infundios y montajes, estilo El mundo. Apenas se supo de la empresa Interligare en el portal contiguo a Génova 13, sede del PP, faltó tiempo a Floriano para exigir explicaciones al PSOE por el caso de espionaje a su partido, montado por el siniestro Rubalcaba. Pedro J, creía tener el Watergate que lleva buscando toda la vida y lanzó a Floriano a ladrar por si los afectados cometían algún desliz que permitiera imputarlos de verdad en lugar de acusarlos de fantasías pedrojotescas. Y Floriano no cabía en sí de gozo. Cuando se supo que, si alguien estaba en Interligare, era precisamente el PP y que, si alguien espió a alguien fe el PP y probablemente a sí mismo, El Mundo se ha callado y Floriano, a quien da igual quedar por embustero pues su sentido del honor es como el de los alcahuetes, se puso a atacar en otros frentes.
Anunció hace unos días que en septiembre el PP pondrá en marcha una campaña para conseguir que los ciudadanos afectados por el expolio de su partido, entiendan las medidas del gobierno y las apoyen. No debe molestarse mucho el animoso vicesecretario de organización del PP. Esa campaña está ya hecha, basta con que busque en el 1984 orwelliano y vea que sigue siendo muy útil, mucho mejor y más sucinto que las probables vaciedades que Floriano enuncie. Ahí van: La mentira es la verdad, la guerra es la paz, la injusticia es la justicia y así. Un pozo sin fondo.
De hecho, Floriano, que es rápido, ya ha empezado hoy mismo al asegurar que "el copago de medicamentos es una avance". Por supuesto, el copago es una mentira orwelliana/floriana ya que los clientes no pueden "copagar" lo que ya han pagado por entero. En todo caso "repagan", "vuelven a pagar", "requetepagan" lo que es suyo y quienes les obligan a hacerlo están estafándolos y abusando de ellos. Si, además, se dice que se trata de un "avance", no hay duda de que el morro de Floriano es de muchos cospedales.
Cuando le encomendaron explicar que el gobierno prolongaba la subvención de 400€ a los parados de larga duración diez minutos después de explicar con gran fuerza argumentativa que el gobierno suprimía los dichos 400€ de subvención, cambio de 180º en el propósito de las autoridades provocado por las actividades del SAT y Sánchez Gordillo que han asustado a estos expoliadores, añadió como matiz justiciero que se controlaría a los receptores de la subvención que vivieran con sus familias y, por lo tanto, no los necesitaban, dando a entender que había un fraude generalizado. Ni se le ocurrió (y, si se le ocurrió, se lo calló astutamente) que a lo mejor era el único ingreso en familias con todos los miembros en el paro.
Terminaba ayer su faena Floriano asegurando que las CCAA que no quieren excluir de la seguridad social a los inmigrantes irregulares y dejarlos morir de asco o de Mato, que viene a ser igual, son irresponsables.
No hay que pelearse por las palabras pues es lo que quieren quienes lo embarullan todo para que no se aprecie la inmoralidad de sus actos y si hay algo claro aquí es que desamparar a los débiles, privarlos de sus medios y abandonarlos a su suerte no es de irresponsables, no. Es de canallas.
 (La imagen es una foto de ppcv, bajo licencia Creative Commons).

Lo material y lo espiritual.

Si no ando equivocado, en el último mes los viajes de Rajoy lo han llevado a Santiago de Compostela, Kiev, Milán, Bruselas, Chicago, Mallorca, Sanxenxo y Almonte y seguro que me dejo un par de destinos. No ha tenido tiempo de acudir a las zonas de los incendios. En esos lugares no hay más que rabia, tristeza y sufrimiento y, para sufrir, piensa Rajoy, que tiene algo de pantouflard, ya está la vida. Más o menos como mi abuela quien justificaba así su decisión de no ver películas dramáticas. Lo que le gustaba era Sissi emperatriz o La familia Trapp. Más o menos, supongo, como a Rajoy.
De esos viajes hay dos caracterizados por su contenido católico. Si el anterior gobierno no entendía bien la separación de la iglesia y el Estado a este esa separación le parece un crimen. En cuanto puede, Rajoy hace ostentación pública de su devoción. Se fue a Santiago a devolver el Códice Calixtino como Galahad, caballero puro, traía el Santo Grial. En este caso, el valor religioso se funde con el material pues se trata de un texto del siglo XII, el primer Baedeker de la historia. El segundo viaje-peregrinación ha sido a Almonte, provincia de Huelva, aprovechando sus vacaciones en el coto de Doñana y ahora la devoción ha sido doble, la practica Mariano Rajoy y con motivo del año jubilar mariano. Dos marianos en uno; confluencia probablemente portentosa y cargada de simbolismo. Acompañado por la ministra Báñez, una especie de monja seglar devota de la Virgen del Rocío, Rajoy se ha sumergido en un espectáculo religioso: el Rocío Chico, que se celebra cada siete años como siete fueron los Niños de Écija, en feliz coincidencia con la llegada de la Virgen de ese meteoro solemnemente traída en andas desde no sé dónde, y el año jubilar mariano. Uno tiene que pellizcarse por ver si lo que lee no es una alucinación colectiva, una recreación de aquellos espectáculos político-religiosos de Franco. Pero no, es la realidad de un país europeo del siglo XXI. Vírgenes, curas, inciensos, procesiones, iglesias, confesiones. Se necesita un Valle Inclán para esta nueva España borbónica de la segunda restauración.
O quizá no sea necesario en esta época de información continua, universal, permanente. Véase como el momento trascendente vivido por Rajoy en tan mariano lugar lo ha empujado a creerse un clérigo más y se ha arrancado por homilías. No es su estilo pero ha hecho lo que ha podido. Ha lamentado que estemos siempre pensando en lo material, lo mismo que viene diciendo Rouco Varela, para quien se sale de la crisis rezando. He aquí a Fray Mariano impartiendo doctrina franciscana: dejemos de lado los afanes materiales y vivamos una vida de pobreza, castidad y obediencia. A esto debe de referirse Carlos Floriano cuando dice que proyecta convencer a los afectados por los recortes de la conveniencia de hacerlos y sufrirlos con alegría. La pobreza está garantizada con los dichos recortes; la castidad como único medio admisible de control de natalidad y de la obediencia se encargan los antidisturbios.
Inflamado con la sublime experiencia mística, Rajoy descubre la profundidad de su pensamiento y declara que al final los seres humanos somos sobre todo personas, con alma y con sentimientos, y esto es muy bonito y me reconforta mucho. Ese término "bonito", tan fuera de lugar, suena a Camps. Solo le faltó a Rajoy decir que quiere un huevo a la Virgen del Rocío, reina del ánimo de la ministra Báñez a la que, al parecer, aconseja que filtre EREs comprometidos del adversario político para enseñarle las vías del Señor.
Pero no pienses, espantado lector, que la cosa termina aquí y que se trata un gobierno extrañamente anticuado para una sociedad civil dinámica y moderna. Nada de eso. La sociedad tiene el mismo grado de enajenación religiosa que el gobierno, o superior. Antes de saberse de sus findes caribeños, Carlos Dívar hacía pública ostentación de su profunda fe y declaraba que la única justicia perfecta era la divina.
Se dirá que el presidente del Tribunal Supremo no es reprsentativo de la sociedad civil. ¿Y Amparo Cuevas, la vidente del Escorial a la que se apareció la Virgen hace treinta años? Su asociación, reunión, capítulo, secta o como se llame la organización que Cuevas puso en marcha tiene más de 100.000 afliados o seguidores y sin duda contribuyentes a la causa en El Escorial. Ha sido sin duda designio del Señor llevarse con él a su sierva Amparo justo en el momento en que se anunciaba la llegada de la Virgen del Rocío a Almonte.
Y uno se queda pensando: ¿se habrá aparecido la Virgen del Rocío a Fátima Báñez?
¿Cómo no va a ser devoto el gobierno de un pueblo con tantos crédulos?
(La imagen es una foto de Iker Parriza, bajo licencia GNU documentación libre).

dissabte, 18 d’agost del 2012

Estampas del verano. Rajoy Brey hace la ley.

Cuando alguien como Aznar llegó a presidente del gobierno de España pensé que nada peor podría pasar a nuestro infeliz país. Me equivoqué. Aznar nombró a dedo limpio a Rajoy su substituto; éste tardó ocho años y dos derrotas electorales en hacer realidad la potencialidad aznarina pero, una vez conseguido el sueño, ha quedado meridianamente claro que no solo ha hecho bueno el gobierno de Zapatero, sino el de Aznar!
Cuando uno lo veía en público, en esos contextos que le preparan los consultores para que dé la impresión de ser un hombre con cierto dominio de la escena, farfullando cosas incomprensibles, balbuciendo topicazos sacados de los casinos de pueblo, mintiendo a mansalva y diciendo lo que le habían dicho que dijera, tenía uno la impresión de que se trataba de uno de esos cuitados que se angustian por nada y a los que todo el mundo cree que puede mandar. Era la imagen que le interesaba proyectar.  En su propio partido no cotizaba muy alto y de no ser por el cálculo erróneo de Camps, el de los trajes, que le dio su apoyo pensando le sería devuelto, varias conspiraciones internas lo hubieran descabalgado al perder las elecciones de 2008.
Pero el hombre ha sobrevivido: no entiende su letra, no contesta a las preguntas (ni siquiera a la de cuánto gana al mes), confunde el género de las palabras y muestra una ignorancia supina de todos los asuntos en los que debe tomar decisiones. Pero se ha mantenido en el poder -que es lo único que le importa-, ha ganado limpiamente unas elecciones y todos ahora, todos a una, amigos y enemigos, le comen en la mano.
Ha resultado ser astuto y ladino, poseedoer de la virtud de esperar hasta desesperar al adversario y con una retranca campesina con la que le ha ido bien en la vida, cuenta habida de sus aspiraciones. En Europa carece de todo prestigio, pues lo tienen por un botarate incompetente, lo que en muy buena medida es cierto. Pero en España domina la plaza a su peculiar y sinuoso modo. Lo ha mostrado nombrando un gobierno que tiene dos grandes virtudes: a) l@s ministr@s, casi tod@s un@s perfect@s desconocid@s son de una lealtad canina al jefe; b) tod@s ell@s tienen un nivel mental igual o inferior al de él.
Estas indudables habilidades han permitido a Rajoy gobernar una democracia contemporánea como si fuera un país en vías de subdesarrollo, colonizar los medios públicos de comunicación, amenazar a los disidentes, maltratar a los críticos, nombrar a sus amigos, enchufados y clientes, seguir esquilmando a las clases trabajadoras y proteger y amnistiar a sus compadres los defraudadores, corruptos y ladrones. Le ha permitido, en resumen, establecer un tipo de política basado en la arbitrariedad, el capricho, el caciquismo y el despotismo... y pegarse unas vacaciones paradisiacas no haciendo al borde del mar lo mismo que no hace en La Moncloa.
¿Y el gobierno de España? ¡Ah, amigo, eso es otra cosa! ¿No querrá usted que, además del ímprobo trabajo de sobrevivir y pasarlo bien, manteniendo el orden entre las filas peperas, me ocupe del gobierno del país?
(La imagen es una foto de La Moncloa en el dominio público).

Los españoles.

Se quejaba Rubert de Ventós hace unos años en un estupendo ensayo sobre España de que la mentalidad mesetaria y castellana diera por hecho que El caballero de la mano en el pecho es el símbolo de lo español. Llevaba razón. Justo por aquellas fechas (seguramente los ochenta del siglo pasado) se reeditaba una colección de ensayos de Julián Marías sobre el ser y el estar de los españoles y la ilustración de la cubierta era el famoso lienzo del Greco, pintado en una espléndida madurez del artista.
Pero es cierto. ¿Por qué el caballero de la mano en el pecho? Hay otros símbolos de España también muy usados y generalmente admitidos, por ejemplo, el flamenco, aunque este es más para entendidos y, en otro orden de cosas, las corridas de toros que son más bien para desentendidos. Supongo, no obstante, que ninguno de los dos agradará a Rubert, quizá el flamenco, a fuer de intelectual..
El problema parece ser que no hay un emblema de España que contente a todos los españoles, bastante de los cuales, por cierto, empiezan por avisar de que el empeño es inútil ya que ellos no son españoles. En realidad los españoles tenemos una conciencia de nosotros mismos que podríamos llamar por defecto. No habiendo sido capaces de elaborar un relato fundador de la nación aceptado por los demás, hemos dado no en hablar de lo que somos sino de lo que no somos o no hemos llegado a ser. Además, con el complejazo de inferioridad que arrastramos al compararnos con los otros pueblos europeos, acabamos enzarzándonos entre nosotros y culpándonos mutuamente del fracaso, cosa muy enojosa pero imposible de evitar, según se ve.
Todo el mundo dice que el éxito de la transición fue la incorporación de España a Europa. Es espléndido que podamos hablar impávidamente de la incorporación a Europa de un país europeo. Pero dejémoslo estar porque se arma.
La integración en Europa nos ha obligado a adaptar nuestras instituciones y bastantes mores a las pautas europeas. Pero el invento no pàrece funcionar, probablemente porque, además de adaptar las instituciones, haya que cambiar las mentalidades y eso, ¡oh dioses inmortales!, es una quimera. El ministro noruego del Interior ha dimitido porque se ha probado que la matanza de hace dos años en la isla de Utoya se pudo evitar. Aquí, en España, no dimite nadie nunca. Ni Prestiges, ni Yaks 42, ni metro de Valencia, ni incendios de decenas de miles de hectáreas, con pérdidas de vidas, nadie. El caso del ministro Arias es tan español como Rinconete y Cortadillo. Además, se les parece, con unos años más. El ministro se llama andana, como si los desastres no fueran de su incumbencia y, para mayor estupefacción general, se planta en Cádiz a ver una corrida de toros en compañía del Rey, gran amante de los animales, como se sabe.
Los toros.
Según el gobierno, son el símbolo típico de España, su élan vital. Pero eso no es cierto. En Finlandia hay renos, que son suficientemente extraños, pero los finlandeses no los tienen como el emblema del país y mucho menos los matan previa tortura en un coso. Ahí está la trampa: lo simbólico de España no son los toros sino el modo de matarlos, las corridas. Pero esa es mala base para vender la mercancía de que las corridas sean patrimonio cultural. En consecuencia, los aficionados a este espectáculo no emplean la palabra y hablan de fiesta y hasta Fiesta Nacional. Siempre que llueven mayúsculas la cosa empieza a ponerse fea. Por el mismo motivo esos aficionados a ver cómo se tortura a los animales se llaman a sí mismos taurinos y hasta taurófilos, que ya es retorcer las palabras.
¿No es esto español?
Se dice una cosa, se piensa otra y se hace una tercera. Pero no sucede nada. En Japón se convocan elecciones anticipadas porque el gobierno ha incumplido un compromiso programático. Aquí se pulveriza el programa íntegro, pero de elecciones el gobierno no quiere ni oír hablar.
Es prácticamente imposible calcular las consecuencias del propio comportamiento porque el del conjunto es imprevisible, con lo cual es frecuente que los individuos actúen de modo precipitado, impremeditado, haciendo así más imprevisible el comportamiento colectivo que tanto fastidia. Pregunte el amable lector a las gentes en torno suyo cuántos votaron al PP. Respuesta: nadie.
Todo es azaroso, nada es seguro, la palabra no vale nada, no hay certidumbre en cosa alguna. Es lo mismo que sucede con Julian Assange en Londres; solo que allí es excepcional y aquí, es la norma.
Tómese el caso del preso de ETA, enfermo terminal de cáncer. Ha sido necesaria una movilización social amplísima para que el gobierno, en el último instante y a regañadientes, conceda el tercer grado a un recluso que tiene derecho a él porque así lo previene la legislación vigente y lo ordena la humanidad. No hay derecho a dejar morir entre rejas a nadie. El hombre nace libre, decía Rousseau. Dejadlo morir libre haya hecho lo que haya hecho.
Sin embargo, la Asociación de Víctimas del Terrorismo ha reaccionado con virulencia, con acusaciones potentes como balas dum-dum: traición a las víctimas, a los muertos, a España. Expresiones que el hoy presidente del gobierno profería no hace mucho con gran indignación.
Ponerse a reñir sobre el cuerpo de un agonizante, pelear por principios huecos con ignorancia de los seres humanos concretos, ¿no es también muy español?
¿Y no es muy española la falta de sensibilidad de Cospedal al decir que el gobierno no dejará a ningún español en la cuneta? ¿No pudo decir "en la estacada"? ¿Tan corta de léxico es? ¿Tenía que ser cuneta en un país cuyas cunetas están erizadas de españoles asesinados y arrojados a fosas comunes por los antecesores ideológicos de Cospedal? Y esto no es una fantasía al estilo de las de la propia Cospedal, cuando dice que el PP es el partido de los trabajadores, no. El fundador del PP, el hoy difunto Fraga Iribarne, fue ministro de Información y Turismo (o sea, de Ideología) del Caudillo por la Gracia de Dios durante siete años, desde 1962 a 1969 y algo se le pegaría, aparte de lo mucho que traía ya de casa. Aquí la españolidad es doble. Muy español es perseverar en la identificación con la dictadura y no menos que pueda haber políticas como Cospedal.

divendres, 17 d’agost del 2012

Imágenes del verano. Soportar a Cospedal.

Una de las políticas mas agresiva, bronca, meapilas, reaccionaria y carcunda del PP, Cospedal, afirma que "el gobierno no va a dejar a nadie en la cuneta". En un país que, como todo el mundo sabe, incluida la precitada señora, tiene en las cunetas decenas de miles de republicanos asesinados por los franquistas en la lunga noite da pedra de la dictadura, esta inoportuna expresión podría atribuirse a la reconocida falta de tacto y sensibilidad de la política pepera, a sus escasas luces, a su débil memoria, todos defectos que la adornan de largo. Pero eso es poco creíble. Lo más seguro, dado su caracter hosco, amenazador y bronquista es que se trate de una retorcida amenaza o una especie de siniestra ironía.Téngase en cuenta que quienes perpetraron aquellos horrorosos crímenes, aún vivos en la memoria colectiva y el sufrimiento de los allegados fueron los antecesores ideológicos de Cospedal, en lo político y en lo religioso: el franquismo, que Cospedal no condena y el nacionalcatolicismo del que es ferviente seguidora con peineta y mantilla... y bien rechula que iba ella como si esto, en vez de ser el siglo XXI, fuera el XVI, el de Trento, el que verdaderamente le mola.
Cospedal es un prodigio de  dureza, mendacidad y belicosidad. Como buena reaccionaria al estilo tradicional, anterior a Concepción Arenal, cree que el mejor modo de combatir los incendios es metiendo más gente en la cárcel más tiempo. Como aguerrida embustera y demagoga al estilo de su maestra Aguirre, sostiene que el PP es el partido de...¡los trabajadores! Un partido en cuyas filas militan banqueros, empresarios, terratenientes, aristócratas y todos los millonarios del país que están en política, salvo alguna excepción, es el partido de los trabajadores. El descaro es tan patente que uno se pregunta si la mujer está en uso de razón.
Y si, sí, lo está, al menos en la porción de razón que los dioses le han otorgado. Sabe muy bien lo que dice, cuándo lo dice y a quién se lo dice. Su vida es una militancia permanente, no como la de Rajoy, en la que predominan los momentos en la inopia, cosa que se le ve en el gesto. Nunca habla sin disparar al adversario, a ser posible en juego sucio, y sin proteger a los suyos. Hace un par de años sostenía que la España del gobierno de Zapatero era un Estado policial. En este como en otros infundios y calumnias, citada en los tribunales a declarar por querellas de los agredidos, nunca acude a sostener sus palabras. Lógico, es difícil justificar tanta mendacidad y tanto veneno. La próxima vez que diga alguna de sus habituales barbaridades el juez debía ponerla en busca y captura, como está el marido de la delegada del gobierno en Madrid.
Soportar a Cospedal es algo que Castilla La Mancha lleva muy mal.
(La imagen es una foto de PP Madrid, bajo licencia Creative Commons).

Las afinidades electivas.

Magnífica imagen de Julian Assange; gran iconografía política. Corresponde a una pintura mural de Thomas Foucher en la Demeure du Chaos. Le Monde acababa de declarar a Assange "hombre del año". Sin duda se puede ser "hombre del año" por muy diversos motivos, unos mejores que otros. Cuando lo hizo Le Monde, uno de los diarios/revistas que Assange escogió para su gran filtración (los otros fueron el NYT, The Guardian, El País, Le Monde y Der Spiegel) era 2010 y WikiLeaks acababa de romper la barrera del sonido, como dice la citada Abode of Chaos con sus 500.000 cables sobre secretos de la política exterior de los Estados Unidos y todos los demás.
De golpe la política pasaba a ciberpolítica en una época en la que los Estados no pueden garantizar el secreto de sus secretos. Si los arcana imperii se exhiben en la red, al alcance de cualquier internauta, los Estados pierden mucha de su fuerza. WikiLeaks ha inaugurado una nueva época, una en la que la diplomacia y los gobiernos habrán de ser más transparentes pues la red lo ve todo, lo ve anónimamente si quiere, porque está en todas partes. Los propios Estados, los gobiernos, están también en la red, tienen sus páginas web, participan en las redes sociales, tuitean. Y no con el fin que cierta teoría ingenua supone de que trate de avanzar en el llamado e-government sino con el más realista de estar presente en el debate público, en parte para defender su posición y en parte para informarse a su vez del estado de la opinión. Dentro de poco los ministerios tendrán todos un departamento de seguimiento del ciberespacio.
El caso de WikiLeaks corrobora lo anterior y más. Está claro, Julian Assange es el enemigo público nº 1 para todos los Estados que han engañado a sus pueblos, entre ellos el español en su comportamiento respecto a los vuelos secretos de la CIA y el asesinato de José Souto.
Cualquiera puede ver cómo los Estados Unidos llevan adelante un a campaña de exterminio de WikiLeaks que corresponde a una mentalidad represiva anticuada pues, aunque consiguieran destruir WikiLeaks otras ciento emergerían de inmediato. Por supuesto en esta campaña no se invoca la intención de procesar a Assange por delitos como traición, espionaje, revelación de secretos, sino que se aducen supuestos delitos comunes y además de esos especialmente desagradables pues incluyen violencia de género. Claro, no van a decir que persiguen a Assange por razones políticas y por luchar en pro de las libertades de expresión e información.
Assange debía ser extraditado a Suecia una vez que fracasó su último recurso ante el Tribunal Supremo británico. La decisión de este no fue unánime y está fundamentada en una interpretación del derecho de extradición anómala pues otorga condición de "autoridad judicial" a un fiscal. Esta es la parte más débil del argumento de quienes creen que Assange debe entregarse a Suecia. Cuando, en lugar de hacerlo, el fundador de WikiLeaks se refugió en la embajada del Ecuador en demanda de asilo político, el gobierno de la república latinoamericana ofreció a la fiscalía sueca la posibilidad de interrogar a Assange en la sede de la embajada. Pero aquella rechazó la invitación sin que estén claras las causas de la negativa. Al parecer quiere a Assange en Suecia para decidir si lo imputa formalmente o no. Algo que tendría que haber sucedido hace mucho tiempo de forma que, iniciándose formalmente el proceso fuera un tribunal de justicia el que pidiera la extradición. No un fiscal.
El Ecuador ha dado por fin el paso de otorgar el asilo por las once convincentes razones que expone la cancillería ecuatoriana y que se reducen a una sola: Julian Assange no tiene garantizado un juicio justo y corre el serio peligro de ser luego extraditado a los Estados Unidos en donde tendrá que hacer frente a unas acusaciones que desconoce y que se han elaborado en un gran jurado secreto.
Políticamente el asunto está ardiendo, sobre todo después que el gobierno ecuatoriano dio a luz pública una comunicación del gobierno británico en la que se amenazaba con entrar por la fuerza en la embajada para detener a Assange. Es decir, el gobierno ecuatoriano hizo lo mismo que WikiLeaks, publicar una nota confidencial. El gobierno inglés, en aplicación de una mentalidad metropolitana tradicional avisaba al Ecuador de que tenía base legal para allanar los locales de la embajada, que pensaba saltarse la Convención sobre el derecho de los tratados y los tratados mismos, apoyado en una ley nacional.
Inglaterra aplica a las cuestiones de extradición criterios políticos, no jurídicos. Bien claro quedó cuando negó la extradición a España del dictador Pinochet, interesada por Garzón, hoy abogado defensor de Assange. Es decir, cuando Inglaterra hizo lo contrario de lo que pretende hacer ahora. Inglaterra que, en la hora de la verdad, se alinea tan claramente con los EEUU (como había predicho el general De Gaulle), lo hace frente a Europa, como ya lo hizo en la injusta guerra del Irak en 2003, con el peón español de ayudante. Son las afinidades electivas anglosajonas e imperiale, más fuertes que la lealtad e identidad europeas.
El PSOE no tuvo ayer su mejor día. Se entiende que esté escocido porque el gobierno cuyas vergüenzas aireó WikiLeaks en su momento era el de Rodríguez Zapatero. Pero hay un abismo de ahí a condenar la concesión de asilo político, negar que haya una persecución política de Assange que parte de los EEUU y apuntarse a la tesis de que se trata de una evasión de la justicia de un pavo que no quiere responder por presuntos delitos comunes.
(La imagen es una foto de Abode of Chaos, bajo licencia Creative Commons).

dijous, 16 d’agost del 2012

¿Que incita a la violencia?

En 1939, hace ahora 73 años, terminó la guerra civil que desencadenó un grupo de militares delincuentes y genocidas contra el gobierno legítimo de la IIª República española. Fue un acto de violencia fascista contra un régimen liberal, democrático y pacífico con ayuda de los países fascistas de la época, Alemania, Italia y Portugal. Al concluir las hostilidades, los militares delincuentes establecieron unas dictadura totalitaria y ejecutaron un minucioso plan de genocidio, consistente en asesinar a cientos de miles de personas desarmadas, torturar a muchas más y aterrorizar así a una población indefensa que había quedado a merced del vencedor después de la contienda solo para descubrir que el vencedor no conocía la piedad ni la clemencia que sus curas, sin embargo, predicaban en los púlpitos. Esta labor de exterminio de los rojos (esto es, todos quienes habían hecho algo por la República, fuera lo que fuera, desde combatir en su defensa hasta haber participado en las festividades del 14 de abril) siguió durante los años siguientes más o menos hasta finales de los cincuenta.
En un ejemplo paradigmático del trastorno psíquico que los psicólogos llaman "proyección", los militares genocidas y sus auxiliares (los curas, los falangistas, los banqueros, etc) "juzgaban" (puras farsas), condenaban y ejecutaban sumariamente o simplemente asesinaban en las cunetas de las carreteras a los rojos (y mucho cuidado porque, para los descendientes ideológicos de estos criminales que están hoy en el gobierno, seguimos siendo eso, rojos), acusándolos de sublevación militar, es decir, acusándolos de los crímenes que habían cometido ellos. Los soldados, civiles y milicianos que habían cumplido con su deber defendiendo el régimen legítimo y pacífico de España, sus instituciones y su bandera, frente al asalto de una banda de forajidos sangrientos, pasaron a ser los criminales, los sublevados, los violentos según, claro está, los medios de comunicación de la época, todos ellos sujetos al férreo mando militar y sometidos a la censura política previa o posterior, de la que se encargaba precisamente el falangista Fraga Iribarne, luego fundador del PP.
Esa proyección, ese dar la vuelta a las cosas propio de los criminales fascistas que gobernaron España durante 40 años en la época más tenebrosa de la historia patria es la que esgrime el actual gobierno de la derecha, del partido fundado por el ministro del genocida, de herederos ideológicos de los criminales del 36.,
¿Que la bandera tricolor incita a la violencia? Es igual que decir que los militares que mantuvieron su honra y honor defendiendo el régimen al que habían jurado lealtad frente al asalto de los criminales perjuros eran los delincuentes. Revela la misma mentalidad canalla en los gobernantes actuales.
Y hoy eso es tan falso como entonces. Los republicanos no se habían sublevado contra nadie y la bandera tricolor es símbolo de paz y legitimidad. La que es ilegítima e impuesta por la violencia es la roja y amarilla de los fascistas victoriosos en la guerra y que el Estado español la tenga por oficial no la hace legítima sino que plantea preguntas (de respuestas obvias) sobre la legitimidad de ese Estado.
Pero es que, además de legítima, la bandera republicana es legal, según sentencia del 15 de diciembre de 2003 del Tribunal Superior de Justicia de Madrid que anulaba una decisión del Ayuntamiento de Torrelodones (entonces del PP, claro) por la que se ordenaba retirar una bandera republicana de un chiringuito de IU porque ... ¡podía incitar a la violencia!
Como se ve, los franquistas reinciden y reinciden porque lo que quieren es suprimir la bandera tricolor misma y, como ya no pueden asesinar a los rojos, tratan de despojarnos ilegalmente de nuestros símbolos. En el fondo, la razón es clara: la bandera republicana no solo es legítima y legal sino símbolo de la justicia, la libertad y la igualdad y su ondear recuerda a estos neofranquistas del gobierno su procedencia ideológica: el crimen, el terror, el genocidio que tratan de ocultar como sea.
Pero ese abuso de los gobernantes no puede quedar impune. La izquierda tiene la obligación de defender el empleo de los símbolos republicanos todos ellos pacíficos. Esa multa es ilegal y hay que hacer que la retiren. Nuestros representantes están para eso, no para achantarse y bajar la cerviz frente a la chulería y el fascismo de los herederos de un genocida.
(La imagen es una captura del blog Unidad Cívica por la República, bajolicencia Creative Commons).

Van por WikiLeaks.

Pura ciberpolítica. El episodio de WikiLeaks ha ido creciendo con el tiempo y hoy representa la lucha en el orden mundial entre los partidarios de la libertad de expresión e información en el mundo y enemigos de los secretos de Estado y quienes pretenden finalidades opuestas. Es una lucha global, propia de nuestro tiempo, en la que están involucrados varios Estados (EEUU, Inglaterra, Suecia, Ecuador, Australia, etc), el ciberespacio planetario pues WikiLeaks es una empresa puramente digital, diversos movimientos antisistema, como Anonymous o Democracia Real Ya, muchos medios de comunicación y organizaciones en pro de derechos civiles. El. caso sentará precedente y, por eso, nadie quiere ceder.
En principio, el propósito último de WikiLeaks, esto es, la publicidad y transparencia de los Estados, la abolición de los secretos, goza de muy amplio apoyo, con la consabida excepción de aquellos secretos que afecten a la seguridad seguridad nacional. Pero ese apoyo no tiene correlato en el sistema político, en donde se entiende que el recurso al secreto puede y debe exceder las cuestiones de estricta defensa, ya que garantizan la eficacia del gobierno.
La reacción mundial contra Assange prueba que realmente los poderes de la tierra lo ven como enemigo. Quieren eliminarlo, asfixiarlo, destruirlo. Las grandes plataformas le han negado acogida y los portales de servicios financieros, como Visa o Pay Pal, le han bloqueado sus cuentas. En lo político se da la misma animadversión o peor. Todos los Estados hacen causa común por el temor a que la práctica de WikiLeaks los deje en descubierto. Hasta el de Ecuador, que se toma su tiempo para decidir si concede asilo político a Assange o no, lo cual demuestra lo complicado de la situación puesto que se supone que Correa simpatiza con los objetivos de WikiLeaks. Pero la situación para él debe de ser difícil por las presiones que estará recibiendo. Especialmente de los EEUU en donde un gran jurado secreto está deliberando en este momento qué delitos se imputan a Assange, algunos de los cuales pueden acarrear la pena de muerte.  Hay que dar un escarmiento. El mundo debe saber que no se juega con los secretos de los Estados Unidos.
En el momento de escribir esto la policía inglesa puede haber entrado en la embajada del Ecuador en Londres y arrestado al fundador de WikiLeaks por quebrantamiento de libertad condicional y con la intención de extraditarlo luego a Suecia a petición de un fiscal, que aquilatará si las acusaciones contra él por malos tratos y violación pueden sustanciarse en imputaciones. Cabe recordar en este momento que, a todos los efectos, Assange lleva dos años en una situación de indefensión y sin el amparo de los tribunales, pues los ha pasado detenido de hecho sin que medie una imputación formal en su contra sino solo la petición de la fiscalía sueca. Al conceder la extradición, el Tribunal Supremo de Inglaterra ha dado por bueno que la fiscalía es una "autoridad judicial", como exige la ley, lo cual es altamente opinable.
 Según revela el canciller ecuatoriano, el gobierno de Londres le ha comunicado por escrito que tiene fundamento jurídico para entrar en la embajada y detener a Assange. De suceder así, a partir de ese momento, el debate legal se centrará en las diferentes interpretaciones del principio de extraterritorialidad, recogido en la Convención de Viena de 1961 sobre relaciones diplomáticas, un debate que puede eternizarse. El aspecto político de la cuestión, en cambio, está suficientemente claro: mientras Inglaterra se negó a extraditar a España al dictador Pinochet al que reclamaba el juez Garzón, ahora, en el caso de WikiLeaks, está firmemente decidida a hacerlo a pesar de que, según las apariencias, no hay garantías de que después Suecia no lo extradite a los EEUU.
Curiosamente vuelven a estar frente a frente los dos protagonistas del caso Pinochet, Inglaterra y el juez Garzón que dirige la defensa de Assange por deseo de este, aunque ahora con los roles cambiados: Inglaterra quiere extraditar y Garzón quiere impedirlo.
La defensa de WikiLeaks consiste en presentar el asunto en términos políticos: persecución a quienes luchan por las libertades y contra la censura. Sus enemigos argumentan que las libertades tienen poco que ver pues se trata simplemente de que un ciudadano, al que se acusa de haber cometido unos delitos, tenga un juicio justo. Sin embargo, esta última posición se ha debilitado mucho cuando el fiscal sueco se ha negado a interrogar a Assange en la sede de la embajada del Ecuador. Lo quieren en Suecia pero no porque lo pida un juez o un tribunal de justicia sino un fisca,l. 
Dejémosnos de monsergas: claro que es una persecución política; claro que pretende acallar actividades que el poder político considera nocivas; claro que la represión está organizada y coordinada por los Estados Unidos que últimamente parecen haberse aficionado a esta táctica de singularizar el mal en un individuo, como Saddam Husein, o Bin Laden o Julian Assangue e ir por él ya en mitad de escarpadas montañas o en el centro de las grandes urbes.
(La imagen es una foto de R_SH, bajo licencia Creative Commons).

dimecres, 15 d’agost del 2012

La derecha o todo el monte es orégano

¿Se imagina alguien que Luis Roldán, el sinvergüenza que se apropió de ingentes cantidades de dineros públicos, incluidos los fondos de los huérfanos de la Guardia Civil, fundara un partido político para, digamos, mejorar la salud moral de España?
Quince segundos de silencio para que cale la idea.
Absurdo, ¿verdad? ¿Quién iba a votarlo? La gente no es tonta. ¿O sí?
La Gaceta de hoy, ese pasquín dedicado a envenenar la convivencia entre españoles, trae una entrevista en la que Mario Conde, condenado a veinte años por estafa y apropiación indebida, anuncia su nuevo partido, que presentará en unos días, Sociedad Civil y Democracia con la finalidad de regenerar España, para lo cual este antiguo delincuente proponer iniciar nada menos que un proceso constituyente.
Otros quince segundos de silencio para asimilar la noticia.
¡Eso no es posible! Brama un parroquiano en la barra de un bar. ¿Cómo va este ladrón a decidir qué se hace en España?
Tranquilo, hombre tranquilo. Otros delincuentes han hecho sus pinitos en política y no les ha ido del todo mal. Jesús Gil montó un grupo político liberal, la ideología de Esperanza Aguirre para esquilmar la Costa del Sol. Y José María Ruiz Mateos se hizo europarlamentario a fin ser aforado y rehuir la acción de la justicia.
¿Cuál parece ser la condicion para que los delincuentes, estafadores, ladrones y asaltacaminos consigan lo que se proponen en política? Que los partidos que dirijan sean bien de derechas.
Nuevos quince segundos para ver si la izquierda y la derecha son lo mismo.
Compárese la actitud de Ruiz Mateos, aforándose para escapar a la acción de la justicia con la de Juan Manuel Sánchez Gordillo desaforándose para denunciar cómo la justicia del capital es pura injusticia.
Es la derecha para quien, al ser el poder algo que considera propio por ley natural y divina, no hay obstáculo alguno en saltarse la ley, la moral, el decoro y lo que haga falta con tal de salirse con la suya.
Mutatis mutandi es lo que pasa con Andrés Ollero que, a pesar de ser un feroz militante antiabortista y haber sido diputado del partido que recurrió la ley del aborto al Constitucional, no ve razón para inhibirse a la hora de entender como magistrado de lo que defendió con uñas y dientes como político. Ollero no es un delincuente, no ha sido condenado por los tribunales. Solo es un sectario, un miembro de una secta, el Opus Dei que, como todas las sectas, no deja margen de acción a la autonomía moral del individuo. Así que cuando Ollero dice "no ver" razones para inhibirse, ni siquiera ve que esta excusa no pedida ya habla sobre la inmoralidad y posible ilegalidad de su decisión.
Será neceario recusarlo porque él carece de la integridad moral de inhibirse por manifiesta parcialidad.
Efectivamente, es la derecha que cree que todo el monte es orégano.
(La imagen es una foto de daniel.stark, bajo licencia Creative Commons).