dilluns, 2 de maig del 2011

Ilegalizar y...

Parece como si, llegados a este punto en el interminable proceso de retorno de la Izquierda abertzale a las instituciones, lo más prudente que podía hacer el Supremo fuera lo que ha hecho: ilegalizar las 254 candidaturas de Bildu y ya se verá cuántas de las agrupaciones electorales. Pero que sea lo más prudente no quiere decir que sea lo más justo. Prudencia y justicia suelen ir juntas y los tribunales así proceden. Pero ese maridaje no es automático y a veces tienen que elegir. Como ha hecho la sala 61 del Supremo en la que nueve magistrados han optado por la prudencia y seis por la justicia. Esos seis tienen un argumento poderoso: que los tribunales han de ser justos antes que prudentes.

A una petición previa del PP de que se ilegalizara la misma coalición Bildu respondió el ministro de Justicia que eso no es posible porque la Ley de Partidos permite ilegalizar partidos pero no coaliciones. No es un argumento brillante pero sí formalmente impecable. Por eso el Estado impugnó las candidaturas, por posible contaminación, no la coalición en sí misma por algún motivo ideológico. Sin embargo, al bloquear las 254 candidaturas el Supremo viene a ilegalizar de hecho lo que el Ministro decía que no puede hacerse de derecho, esto es, la coalición. Sólo conozco los razonamientos del Supremo por la prensa pero si es cierto que fundamenta la decisión en que Bildu está controlada por ETA y Batasuna, está claro que opta por la vía ideológica antes que por la de las pruebas materiales de contaminación, caso por caso.

Quizá esto sea ya suficiente para que el Tribunal Constitucional ampare a Bildu. Pero hay más. Es posible que, pese a todo, la decisión tampoco sea prudente. Se haya fundamentado la prohibición como se haya hecho, afecta a todas las candidaturas de Bildu. Pero en éstas, además de los candidatos "independientes", están los de Eusko Alkartasuna y Alternatiba, dos partidos legales que, por mor de la decisión del Supremo, se quedan sin representación local. En el caso de Alternatiba la cuestión es casi simbólica porque al surgir como partido en 2009 de una escisión de Ezker Batua-Berdeak, carece de representantes locales propios. Pero no así con Eusko Alkartasuna, que tiene nueve alcaldes y casi doscientos concejales en el País Vasco, sin contar diputados forales y junteros. Y ¿puede haber elecciones en el País Vasco sin la presencia de EA? Habrá que ver qué dice el PNV pero es claro que, si el resultado es la exclusión de EA y Alternatiba de las elecciones, la decisión podría ser las dos cosas, injusta e imprudente.

Claro que también cabe argumentar que, cuando aceptaron incluir sus candidatos en las listas de Bildu, tanto EA como Alternatiba ya sabían a lo que se exponían y, si aducen que no lo sabían, se les recordará ese astuto concepto de la ilegalidad sobrevenida. Es decir, ahora tendrá que pronunciarse el Tribunal Constitucional en un asunto enmarañado y con dos días de plazo. Jueces que, como los del Supremo, tienen que tomar decisiones con la rapidez de los políticos. Entiendo que si el Constitucional encuentra el modo de mantener la prohibición de Bildu pero permitir que EA y Alternatiba concurran a las elecciones habrá enmendado el destrozo y hasta es posible que puesto en el disparadero a ETA para que comprenda de una vez que tiene que deponer las armas. Pero si no lo consigue tenemos un problema.

(La imagen es una foto de www.larrabetzutik.org, bajo licencia de Creative Commons).

...beatificar.

Juan Pablo II ya es beato en medio del entusiasmo delirante de un millón y medio de personas (cálculo de la policía) llegadas de todo el mundo. La fe mueve montañas. Y les pone alas porque el papa polaco ha alcanzado la beatificación en un suspiro, con más celeridad que la madre Teresa de Calcuta. Ha sido una beatificación relámpago y la santidad está ya, según se dice, a la vuelta de la esquina.

El proceso de cononización es el modo que tiene la Iglesia de satisfacer un anhelo viejo como la humanidad misma: la divinización de los mortales. Lo que sucede es que preserva la tradición y la democratiza a su modo. Porque los hombres siempre han buscado formas de divinizarse, pero ese destino estaba reservado a contadísimos afortunados: los faraones en Egipto, algunos héroes, como Hércules, en Grecia y algunos emperadores en Roma. La Iglesia lo pone ahora al alcance del común de los creyentes, zagales de la majada y Papas. Y además hace una interpretación laxa de los requisitos que son virtudes heroicas o martirio.

Ha sido una beatificación de armas tomar porque Ratzinger ha dicho que Juan Pablo II venció al marxismo. La prensa ha traducido que venció al comunismo pero él, filósofo al fin, habló del marxismo. La conclusión es que ha quedado vencido el materialismo. Es posible. El materialismo es en efecto, una doctrina muy tosca y no hay mucho mérito en derrotarlo. Otra cosa es el racionalismo, que suele ir de la mano del materialismo pero no es idéntico a él. El racionalismo no prejuzga nada sobre la existencia o inexistencia de los querubines, por ejemplo; sólo exige que se le presenten pruebas a la luz de la razón, no de la fe. Y aquí es donde la beatificación se fundamenta en un hecho que repugna a la razón, esto es, en un milagro.

Se ha puesto en duda la validez de la beatificación argumentando que el tal milagro no está debidamente comprobado. Pero esto es un contrasentido porque implica la creencia de que, debidamente comprobados, hay milagros, esto es, hechos que no pueden explicarse racionalmente y eso es algo que la razón no puede aceptar porque no puede saber nada allí donde ella no es.

A los ojos de la razón la beatificación de Juan Pablo II es un rito de esa curiosa mezcla de magia y superstición que es el catolicismo con sus hechizos y su antigua y polícroma liturgia.

(La imagen es una foto de Roberto Luna, bajo licencia de Creative Commons).

diumenge, 1 de maig del 2011

Fin del informe sobre ciegos.

Sabato, a quien hoy se aclama como el último grande vivo de las letras argentinas, cimentó su muy merecida fama en tres extrañas novelas y escritas con muchos años de diferencia en épocas muy distintas del escritor y de sus lectores, entre los cuales me cuento, El túnel, Sobre héroes y tumbas y Abaddón el exterminador. El resto son ensayos de literatura y de política, entendiendo ésta como participación ciudadana en pos de unos ideales morales como la libertad de expresión, etc. Esa actitud lo llevó a presidir la comisión de la verdad y a redactar el famoso Nunca Más. Informe de la Comisión Nacional sobre personas desaparecidas en 1985, del que conozco retazos por la prensa. El novelista tenía que dar cuenta de una realidad que superaba lo que cualquier imaginación hubiera podido urdir. Es, guardando las distancias, lo que sucede cuando se intenta novelar el Holocausto. El hombre es capaz de producir mucho más mal del que es capaz de imaginar. Y eso desconcierta.

Pero era la persona para la tarea porque su literatura consistía esencialmente en eso, en revelar cómo el bien y el mal, el amor y el odio conviven y se entreveran de forma que muchas veces no hay modo de distinguirlos y si eso sucede en el interior de cada cual, se configura un personaje como el Fernando Vidal de Sobre héroes y tumbas. De las tres novelas ésta, la del medio, es la que más me impresionó, por ella misma y porque era yo muy impresionable a fuer de muy joven. En Abaddón, cuya fragmentación y desestructuración sitúan el relato más allá y más acá de la novela, ya daba el mal por triunfante y El túnel, que fue la última que leí, me resultó esclarecedora porque tiene las claves, empezando por aquella famosa rata viva del comienzo que era como un aviso de lo que llegaría con los otros libros pues que ya sitúa en el umbral el Holocausto mismo. Pero el impacto lo causó Sobre héroes y tumbas y más que nada el Informe sobre ciegos. No he vuelto a leer nada parecido. Esa quintaesencia de la conspiración, de la conjura para el advenimiento del mal que pende sobre nuestras cabezas como una maldición, somos nosotros mismos, es la fuerza oscura, nuestro lado ciego, allí donde destruimos lo que amamos. Es la persecuciòn de las Erinnias, la maldición que se desata sobre el transgresor que ha hecho algo que trastoca las reglas inmutables. En este caso, la violación y el incesto.

Descanse en paz un hombre que tenía una idea tan pesimista de sus semejantes que fue capaz de contemplarlos en lo más profundo de su abyección e informar sobre ello.

(La imagen es una foto de Ed. Abril Educativa y Cultural SA, Buenos Aires, 1972, en el dominio público vía Wikimedia Commons).

¿En qué quedamos?

Con una diferencia de tres días (de lunes a jueves) dos reputados entes de análisis sociológico han publicado sondeos sobre intención de voto en España no ya discrepantes sino casi antagónicos. Si el barómetro del CIS publicado el día 28 daba ganador al PP por una diferencia de 10,4 puntos porcentuales , el Publiscopio del día 25 también daba ganador al PP pero por una diferencia de 2,3 puntos porcentuales. Hay una discrepancia de 8,1 puntos en dos sondeos que son prácticamente simultáneos. Es demasiado grande para dejarla pasar sin más y está pidiendo algún tipo de explicación porque es obvio que uno de los dos tiene que ser falso o erróneo. Puede que incluso lo sean los dos. Lo que no pueden es ser ciertos o verdaderos ambos.

Dado que no tengo motivo para dudar de la competencia y la integridad de los dos encuestadores sino que, al contrario, los dos me parecen competentes y muy profesionales, la razón de la discrepancia tendrá que estar en los encuestados. Los dos sondeos se han realizado después de que Zapatero anunciara su renuncia a su tercer mandato. Si se insiste en que ese es el contexto explicativo fundamental hay que llegar a la absurda conclusión de que una misma causa produce efectos contrarios en el mismo medio, esto es: el anuncio presidencial moviliza el voto socialista y el anuncio presidencial no moviliza el voto socialista. Y eso no puede ser.

El error quizá resida en creer que el comportamiento de la gente está determinado por una sola causa cuando lo más probable es que lo esté por una multiplicidad de ellas y cuáles hayan de ser determinantes en un momento concreto sea asunto de eso, de un momento. Se dirá que cuando la causa es de suficiente empaque (renuncia zapateril) mantiene su influencia durante un largo plazo. Pero eso es muy relativo en una sociedad literalmente bombardeada por información cambiante por minutos porque va en tiempo real.

Para que la muestra aleatoria sea representiva se procura incluir en ella los porcentajes de gente bien informada, mal informada y nada informada que correspondan. El problema es que ya no queda nadie nada informado y el nivel general de información es muy alto. Es practicamente imposible no enterarse de lo que pasa cuando hay pantallas de televisión hasta en los metros, una parte importante de la prensa escrita se regala y el acceso a la información en la red es ilimitado, gratuito (siempre se ha dicho que la información tiene un coste) e instantáneo.

Esto quiere decir que el ritmo de cambio de la opinión pública se ha acelerado como todo en la sociedad red. Así resulta que el fallo estaba en creer que de un lunes a un jueves pueda hablarse de simultaneidad. Nada de eso. Tres días hoy pueden ser meses, años. En todo caso, se dé o no por buena esta explicación, lo que no puede negarse es que la situación es inestable, que no hay nada decidido y que el PP no tiene ganadas las elecciones. Es más, es posible incluso que si Aznar sigue ladrando su rencor por las esquinas las pierda. Y parece estar previsto que intervenga muchas veces en esta campaña. Con ello no solamente se ensombrece y desmadeja la figura de Rajoy, que bastante desdibujado está ya, sino que, como en el 2004, aun sin presentarse el interesado, las elecciones se convierten en un voto sobre Aznar. ¿Y qué más se necesita para despertar el adormilado voto de izquierda, de centro, antiaznarino? Justo lo que acaba de hacer, avisar de que puede volver. Esa perspectiva moviliza mucho voto socialista y centrista y, si el resultado del veintidós es negativo para el PP, este partido entra en zona de turbulencias hasta las elecciones de 2012.

dissabte, 30 d’abril del 2011

Ni Aznar acalla la Gürtel.

La Gürtel golpea ahora a pares. Ayer, el amable público se desayunaba con la noticia de que el servicial Curita, el que parece tener una deuda de no sé cuántos miles de millones de euros con proveedores legales, astilló 600.000 euros de los dineros públicos al Bigotes después de que éste estuviera imputado, y lo hizo con la celeridad del apache al asalto, al mes de que el gürtélido presentara la factura. Para rematar la ingesta el mismo respetable se enteraba por la tarde de que el generoso Camps ha donado 600.000 euros también públicos a un programa de las Naciones Unidas de lucha contra la corrupción... en América Latina. ¡Pinche Curita! Y que le sobra el numerario cuando, en punto a corrupción, al lado de la valenciana, la dirigencia mexicana es una sociedad de calvinistas.

Un millón doscientos mil euros de los dineros públicos down the drain, como dicen los ingleses, dedicados a partes iguales a financiar a un presunto corrupto y a predicar la fe allende los océanos. Y ¿esa forma de gastar cuenta con el voto de la mayoría de los valencianos? Lo dudo mucho. Camps debe de tener otros encantos para encandilar a sus coterráneos. Quizá su elegancia en el vestir.

Pero de la Gürtel no lo libra nadie; es como si fuera una trituradora. Ni Aznar, puesto bravamente al quite, atrajo ayer mayor atención a pesar de que levantó el listón de la insolencia y la chulería a extremos inauditos al acusar al Gobierno de ir removiendo huesos. Claro, está molesto porque son sus huesos, los huesos enterrados en cualquier parte de personas asesinadas por sus antecesores ideológicos y los militantes de su primer partido, la Falange. Que no le toquen los huesos.

¿Es tan difícil entender que los cientos de personas que andan buscando los restos de sus allegados, los muchos especialistas que generosamente las ayudan, desde médicos a arqueólogos, agrimensores, psicólogos, etc están haciendo algo más que remover huesos? Este hombre ¿es un ser humano?

(La imagen es una foto de ppcv, bajo licencia de Creative Commons).

Una utopía a la española.

El Círculo de Bellas Artes ha tenido el acierto de reeditar la que quizá sea la única utopía escrita en España en el siglo XVIII, algunos dicen que finales del XVII, Anónimo Descripción de la Sinapia, península en la tierra austral, Círculo de Bellas Artes, Madrid, 2011, 126 pp. Escrita, no publicada, pues a ver la luz hubo de esperar el texto hasta que en los años setenta del siglo pasado la publicaran un erudito canadiense, Stelio Cro, en inglés (1975) y el catedrático de historia español, Miguel Avilés (1976), en cuya edición se basa ésta que, además viene adornada con un excelente prólogo de Pedro Galera Andreu, del que saco los datos anteriores. En él el prologuista inserta Sinapia en la tradición utópica occidental y aborda los problemas de la autoría y la fecha de la obra.

El manuscrito se halló entre los papeles de Campomanes y no es disparatado atribuirle la autoría. Pero no hay nada cierto. En cuanto a la fecha, la discrepancia es grande. Cro piensa que se redactó en 1682 por razones de peso pero también por tales razones propone Avilés (y el prologuista) alguna fecha de mediados del XVIII. Carezco de competencia en la materia pero la pregunta que me intriga es: fuera en el XVII o en el XVIII, ¿por qué no se publicó? ¿Quizá por miedo a la Inquisición? Pero la obra dibuja prácticamente una teocracia católica e incluso habla de una forma de Inquisición.

En cuanto al autor será o no será Campomanes pero, desde luego, es un afrancesado. Algunas expresiones, como "poltronería" debían de ser recientes importaciones del francés o quizá del italiano. El único filósofo que se menciona es Mr. Descartes, así escrito, a cuya orientación se encomienda la educación en Sinapia. Cómo se compadece el cartesianismo con la posición dominante del catolicismo es cosa que ni se menciona. Además de afrancesado, el autor es hombre versado en leyes. El capítulo dedicado a la justicia en Sinapia es de un rigor técnico que sólo un avezado jurisperito alcanza. En realidad todo el escrito se lee no como una utopía en el sentido novelesco que tiene desde la de Moro, sino como un proyecto de estatutos de una comunidad ideal.

Porque Sinapia se organiza de una forma jerárquica y racionalista a lo largo de un eje patriarcal (los jefes son llamados "padres") en el que, sin embargo, la última palabra la tiene siempre la Iglesia. El clero está por doquier, desde la educación a los puestos políticos. Eso en cuanto a la práctica. En cuanto a la teoría los sinapienses cultivan tres tipos de ciencias que, de menor a mayor son: la natural, la moral y la divina. Es decir, dudo de que Sinapia sea una utopía pero, desde luego, el autor es español y afrancesado, una mezcla inestable. Hay más datos para señalar la hispanidad (o contrahispanidad) de Sinapia además del hecho de que el autor lo diga expresamente en la última línea de la obra, que Sinapia es el perfectísimo antípode de nuestra Hispaña. Aquí podría plantearse la cuestión de si no es muy típico del género utópico usar la comunidad ideal para criticar la propia. Lo es, pero la crítica está tan velada y los remedios son tan alambicadamente absurdos que la finalidad aleccionadora desaparece.

En España no hay utopías como sucede en Francia e Inglaterra, ni novelas de viajes porque lo que entonces se escribía y se leía eran todo viajes, exploraciones y, por así decirlo, "utopías reales". Desde las Cartas de Relación de Hernán Cortés a las obras del padre Las Casas, pasando por los diarios de Colón, la historia de Bernal Díaz del Castillo, las aventuras de Alvar Núñez Cabeza de Vaca o los Comentarios del Inca Garcilaso de la Vega, todo son relatos maravillosos, noticias inesperadas de gentes nuevas y costumbres insólitas en la búsqueda de El Dorado. En España no hay utopías porque el país entero estaba administrando una. Si, además, la malbarató o no es asunto para otro debate. Tampoco en el XVIII hay viajes en pos del buen salvaje porque falta el espíritu filosófico de la Ilustración y su creencia en el derecho natural. Sinapia, como España, vive de espaldas a América pero también a Europa, ensimismada, al modo orteguiano.

La utopía es desde luego española por lo ruda. Escrita en un castellano magnífico, puro (exceptuado algún galicismo), la elegancia de la forma contrasta con la brutalidad de algunos aspectos. Por ejemplo, en Sinapia hay esclavos públicos y privados, a perpetuidad y temporales, perfectamente regulados. No hay pena de muerte pero sí destierro y esclavitud perpetuas. La manía normativa es el rasgo esencial del texto. Están reguladas hasta las fiestas y lo que en ellas se hace. Los sinapienses, dice el texto, son felices. Pero me cuesta creer que haya alguien que ansíe vivir en un medio en que le regulan hasta las horas que ha de dormir, siempre de modo racional, eficiente, ahorrativo. Es más, si hay que buscar un entronque a Sinapia quizá pueda encontrarse en las distopías del siglo XX. Eso ya sería mérito.

El tributo que se paga a Moro y a Campanella es que Sinapia es una utopía comunista en la que no hay propiedad privada ni dinero. Tengo la sospecha de que esta tendencia de los utopistas a abolir el dinero es prueba de que quieren hacerse las cosas fáciles porque, si se elimina el dinero, hay que ponerse a planear cómo funciona todo mientras que, cuando hay dinero, las cosas funcionan solas (aunque no siempre con resultados justos) y los utopistas se quedan sin trabajo.

Sinapia es feliz porque, además de que no hay dinero y todo el mundo trabaja lo mismo, desde el príncipe al último peón, también se ha abolido la nobleza. No sé cómo encaja esto en la putativa autoría de Campomanes, que era conde; claro que fue conde por nombramiento real y todo depende de cuando se scribiera el texto, si antes o después del nombramiento.

Una utopía española. Tampoco somos tan distintos: creemos que podemos encontrar la felicidad en las antípodas.

divendres, 29 d’abril del 2011

Gürtel y las tonterías de Aguirre.

Esta campaña electoral promete. Está empezando bajo el signo de la omnipresente Gürtel. La misma dirección nacional lo propició al santificar la lista de Camps, plagada de presuntos corruptos formalmente imputados en procedimientos judiciales, con el propio Camps, el Curita, a la cabeza. Por cierto, hace ahora un año Aznar aseguraba en Sevilla que el PP tiene que seguir siendo incompatible con la corrupción, lo que en los esquinados razonamientos aznarinos quiere decir que antes lo era. Sin embargo, las actividades de la Gürtel comenzaron bajo mandato de Aznar como se prueba con la famosa foto del famoso Correa asistiendo a la famosa boda de El Escorial. Y, si no había entonces corrupción en el PP, ¿qué pintaba allí el de la pastuqui?.

Había Gürtel en tiempo de Aznar y hay Gürtel hoy sin que nadie pueda impedir que sea el eje central de la campaña porque las noticias se suceden sin parar: tras la decisión de los tribunales valencianos llega ayer la de que los tres diputados autonómicos del PP en Madrid imputados en la Gürtel, entregan sus actas... a veintidós días de las elecciones en las que no iban a salir porque no eran candidatos. En realidad la dimisión es una maniobra dilatoria más del procedimiento. Los tres pierden el aforamiento y el caso ha de ir a otra instancia judicial.

Por más que el PP parece haber impartido la consigna, no hay modo de ocultarlo. El cadáver de la Gürtel está destruyendo a pasos agigantados sus posibilidades electorales. Entre inauguración e inauguración Esperanza Aguirre ha presentado las listas del PP por Madrid (que es otra forma de inaugurar), jactándose de que están limpias de gürtélidos. Con lo cual pone en evidencia a Camps y a su valedor Rajoy, que llevan una lista en Valencia con diez u once imputados. Pero, además de ser una declaración vitriólica para Camps, es falsa porque, si bien las listas del PP no contienen candidatos directameente gürtelianos, incluyen a otros diez imputados por otros motivos, pero siempre casos de presunta corrupción. Pillada in fraganti, Aguirre aclara que sí, hay algunos imputados en las listas del PP, pero lo están por tonterías. Si el cohecho, la malversación de fondos, la prevaricación son tonterias, ¿qué será serio? ¿atraco a mano armada? ¿violación y secuestro? Y eso sin contar a los implicados en la gestapillo, que es como un Watergate celtíbero, y la Fundación Fundescam, presidida por Aguirre y cuyas cuentas son un misterio más impenetrable que el de la transubstanciación.

En efecto, no hay modo de ocultar la Gürtel que, como el hombre del saco, está siempre llamando a la puerta. Pero no será porque los estrategas de la derecha no tengan recursos para acallar los debates, generalmente consistentes en decir barbaridades que ponen en cuestión las normas no escritas de corrección democrática, la buena educación, en definitiva. Son las cortinas de humo famosas que la derecha acusa permanentemente al Gobierno de estar utilizando para no hablar de lo que realmente importa, que es el paro.

La derecha ejerce la oposición en la calle y en los medios. Su eco parlamentario es normalmente nulo pues siempre se queda aislada en el Congreso de los diputados, como en la última ocasión en que la Cámara ha rechazado la petición de comparecencia de Rubalcaba para hablar de las actas de ETA. No aceptando un "no" por respuesta el PP se apresta a llevar al Congreso igualmente su intento de linchamiento moral de Ana Pastor y su ataque a RTVE. Maria Dolores de Cospedal, la niña de la Rollona, afirma que ella dice lo que quiere, no lo que quiera la periodista, como si ese hubiera sido el caso y no el hecho de que la entrevistada se largó una diatriba contra RTVE acusándola de falta de imparcialidad.

A ese argumento presta ahora su apoyo su subordinada, la vicesecretaria general del PP, Ana Mato, quien afirma con todo desparpajo que nunca en la vida he visto tanta manipulación en TVE. Claro que lo que esta señora ve y no ve es cosa misteriosa. Por ejemplo, ve la manipulación de TVE pero no ve un Jaguar en su garaje, al parecer servido a su esposo por la prestigiosa firma Gürtel. Así que tampoco es de extrañar que no viera a Urdaci tartamudeando unas siglas o los dos gabinetes de propaganda del PP que pagamos todos los españoles y se llaman Telemadrid y Canal 9, en Gürtelandia. Afirma la vidente selectiva Mato que el PP va a privatizar las teles autonómicas. Sin duda, y luego otorgarán las licencias a los amigos políticos, como hizo Esperanza Aguirre en Madrid, la ultraliberal que se opone a toda intervención pública en el mercado. Además de estar todos pringados de Gürtel hasta la cejas, siguen en su estilo: no hay vez que hablen que no mientan.

(La imagen es una foto de Chesi - Fotos CC, bajo licencia de Creative Commons).

dijous, 28 d’abril del 2011

El ataque a RTVE y la Gürtel

Lo dicho, a bronca diaria hasta el 22 de mayo. La brigada pesada carga contra todo lo que luce. Policías, jueces, médicos, la radiotelevisión pública. Da la impresión de que la derecha no calibra bien el deplorable efecto que estas demasías tienen en la gente que, en su gran mayoría es moderada, o sea, que rechaza los excesos y, sobre todo, los abusos. Esta especie de linchamiento moral que la derecha quiere perpetrar en la periodista Ana Pastor tiene la peor prensa del mundo porque, aparte de convertirla en una adalid de la libertad de expresión, hace que la profesión periodística cierre filas en defensa de una de las suyas que, además, tiene un excelente currículum.

De todas formas aunque las acusaciones tienden a ir a lo personal y a ser bastante desagradables, Pastor debe tener en cuenta que no se trata de ella. El PP atacaría a cualquiera que ocupase su puesto porque el ataque es instituciónal, a la radiotelevisión pública. Es a la idea misma de la objetividad e imparcialidad de los medios. Todo lo que no sea estar al servicio incondicional de sus intereses le parece al PP una falta de profesionalidad. Repasando el vídeo de la discusión habida en el programa de Los desayunos de Ana Pastor puede detectarse en la mala uva de Cospedal una intemperancia, un desabrimiento hacia una profesional que estaba haciendo su trabajo de modo impecable delatores de una actitud de clase que la gente capta enseguida. Por eso es tan valiosa la templada declaración que publica la periodista en su blog (en la imagen), expresando cuáles son sus móviles y dejando así en claro la diferencia que hay entre una periodista que hace un trabajo de calidad y una cuadrilla de energúmenos que sólo busca armar alboroto cada vez que un profesional no se allana a sus intenciones y distingue entre los intereses generales y los de un partido.

En el fondo, el problema es siempre el mismo: que no se hable de la Gürtel después de que los tribunales hayan tomado otra medida que acerca más a Camps al banquillo al admitir que pueda ser procesado con los jefes de la trama a la que presuntamente favoreció con claro quebranto de los intereses públicos. Esas son cosas que la gente entiende muy bien y que prefiguran una situación que a nadie sorprendería: ver a Camps procesado con Correa. Para evitar las lógicas habladurías sobre esto así como cualquier otro factor que pueda enturbiar la placidez del triunfo electoral del PP se cuestiona la radiotelevisión pública (aunque nunca había sido mejor en democracia, al menos si se compara con la zahúrda que montó Aznar en tiempos del inenarrable Urdaci), se cuestiona la profesionalidad de la policía o los jueces; lo que haga falta. Y que se ande con ojo el Rey con ese aspecto de progre que se está echando que también puede llegarse a cuestionar la pertinencia de la Corona si no está incondicionalmente al servicio de la derecha.

dimecres, 27 d’abril del 2011

Premio a un saber impenitente.

El Centro de Investigaciones Sociológicas ha otorgado el Premio Nacional de Ciencia Política y Sociología a Carlos Moya. Fue un acto espléndido, puntual, bien organizado, en un salón del hotel Wellington, grande pero acogedor. Presidió la infanta Cristina que, licenciada en la materia, ha presidido anteriores entregas del galardón. Con ella se sentaban Ramón Jáuregui, ministro de la Presidencia y Ramón Ramos, presidente del CIS. Había lleno absoluto, prueba de que la profesión respeta, admira y quiere a un maestro. Eso se respiraba allí. Un tributo a una vida dedicada a la tarea intelectual y sólo intelectual.

La laudatio estuvo a cargo de Salvador Giner quien trazó una semblanza del premiado a través de una larga vida de comunicación que han mantenido. Lo hizo de un modo muy distendido, con frecuentes acotaciones al margen, gestos de complicidad con el auditorio con gran parte del cual se comparten claves metalingüísticas como ese término de la situación en referencia al régimen anterior. Las raíces críticas de la Sociología se afirmaron rotundamente cuando Giner dijo que hablar de Sociología crítica era ser redundante. Después valoró con agudeza y compenetración la obra de Moya. Hubo comentarios para el poder económico, la ciudad y el Leviatán y hasta para las últimas indagaciones del premiado sobre el Islam, poniendo en relación La guerra santa y el teorema de Ibn Jaldún con el atentado de las torres gemelas. Fue una estupenda laudatio.

Después Moya disertó sobre Moya y lo hizo de un modo tan auténtico que resultó conmovedor. Al menos para mí. Dado que Giner ya había hablado sobre él, él decidió hacerlo sobre otros y donde alguno se hubiera lanzado a explicar al mundo la importancia de su obra, Moya habló de sus maestros. Es decir hizo su biografía intelectual. Lo vimos en Berlín con René König y luego en Madrid en el departamento de Ruiz Giménez, en donde trató con quienes fueron luego ilustres pensadores o personalidades de la vida pública, como Peces Barba, Elías Díaz, Raúl Morodo o Luisón García San Miguel. Casi sale la generación entera. Pero sus maestros, aquellos de los que se considera discípulo son Nicolás Ramiro Rico y Francisco Murillo Ferrol de quienes habló con detenimiento y mucho cariño para delectación de la concurrencia. Y entre sus maestros, en un ejercicio de memoria histórica, mencionó en primer lugar a su padre, profesor de literatura, activista de La barraca, encarcelado primero y depurado después por un régimen en el que, como dijo uno de los dos oradores, se había nombrado sucesor del dictador al príncipe Juan Carlos. Bendito aquel que puede tener maestros que son padres y padres que son maestros.

Me llamó la atención la coincidencia. Al fin y al cabo la Sociología crítica se había hecho en gran parte en lucha contra la dictadura que se hizo suceder con la monarquía a la que representaba allí la Infanta, hija del nombrado. En qué frágiles equilibrios se basa la convivencia civilizada de las gentes. Nada que objetar excepto al hecho algo peculiar de que la Infanta haya de ir acompañada por un joven oficial uniformado del ejército de tierra que ejerce de secretario. Yo pondría en estos menesteres personal civil. Los militares están para otra cosa.

En fin, un acto estupendo. Ramón Jáuregui, que es hombre reflexivo, abordó el problema de la mala imagen de los políticos en la democracia y, al estar entre especialistas, pidió teorías, recomendaciones. Claro que, como a continuación negó a las ciencias sociales el carácter de ciencias exactas, abrió así a los políticos la posibilidad de participar en la elaboración de esas teorías y propuestas. E hizo muy bien porque la política es eso, diálogo y comunicación de todos con todos, en un clima de respeto y concordia. Luego ya se verá lo que sale.

La Infanta también lo bordó, con mesura y discreción. Se echó en los brazos de Ortega, valor seguro, y expuso en una cita el contenido esencial del raciovitalismo orteguiano no sé si en entera concordancia con el lugar cuando, por medio de don José, se recordaba a los científicos asistentes que si la ciencia es importante, más lo es la vida. Gris, querido amigo, es toda teoría; verde el árbol dorado de la vida, dice Mefistófeles. Claro que la ciencia está en la vida y la teoría en el árbol dorado. Pero no sé si eso preocupará a la Infanta. Imagino que le basta con ser joven.

Enhorabuena, Carlos. Fue emocionante.

(La imagen es una foto de UNED, bajo licencia de Creative Commons).

La niña de la rollona.

Suele ser imposible entender las declaraciones de María Dolores de Cospedal en términos de estricta racionalidad. Da la impresión de que habla a tontas y locas (aunque siempre con aviesa intención), que jamás cree que deba demostrar algo de lo que dice, que desconoce la realidad de la que habla y no se siente responsable de ello. Pero habla en nombre del PP. Habla en nombre del PP una persona que actúa como un niño testarudo, un spoiled child, que dicen los ingleses; esto es, por tratarse de una persona mayor, una niña de la rollona que, según el DRAE, es: "Persona que, siendo ya de edad, tiene propiedades y modales de niño".

En la canícula de 2009, Cospedal afirmaba que el Gobierno ha ordenado espiar a dirigentes del PP. No tenía ni una prueba y se negó a comparecer en el acto de conciliación en los juzgados a causa de una querella. En 2010 elevó a categoría el mero chismorreo del año anterior y sostuvo que el Gobierno estaba convirtiendo España en un Estado policial. Misma inexistencia de pruebas y misma incomparecencia en sede judicial. Es decir, la señora dice lo primero que se le pasa por la cabeza suficientemente insultante para el Gobierno pero no se responsabiliza de lo que dice. Ni cree que deba demostrarlo. Como los niños: la prueba de que algo es verdad es que lo han dicho ellos.

Con estos mismos fundamentos Cospedal acusa al Gobierno, a coro con los otros tenores del PP, de estar negociando con ETA. Y, no bastándole con ordenar a la realidad cómo tiene que ser, aventura vaticinios contundentes como que después de las elecciones de veintidós de mayo Zapatero subirá los impuestos. ¿Fundamento de tan angustioso augurio? Que "lo dice todo el mundo". Elemento tan probatorio como lo que se dice en la peluquería.

La empecinada rabieta de Cospedal en los desayunos de RTVE en contra de la radiotelevisión pública resulta asombrosa y algo irritante no sólo porque al escucharla uno no puede dejar de



pensar en que habla alguien que tiene dos televisiones, Canal Nou y Telemadrid, que son dos máquinas de agitprop del PP a un coste altísimo para el erario público y con una audiencia mínima; no sólo por eso, digo, que al fin y al cabo es el pobre argumento del "y tú más". El asombro y la irritación surgen cuando Cospedal deja claro que, como siempre, lanza las acusaciones de parcialidad, falta de objetividad, etc sin una sola prueba, ni un mero indicio. La razón vuelve a ser que "lo dicen todos". En este caso, "todos", la peluquería, es el PP que, según ella misma reconoce, tiene en marcha una campaña de acusaciones contra RTVE. No presenta una sola propuesta; es desprestigiar por desprestigiar; atacar como mecanismo de defensa; no sabe de lo que habla. Por no saber, no sabe ni a quién habla. Afirma que sus cuatro contertulios son empleados de RTVE, dando a entender, como siempre aviesamente, que trabajan para el amo (¡la dirección política!), siendo así que cuando menos dos de ellos son ajenos a RTVE: Esther L. Palomera, de La Razón y Miguel Ángel Liso, del Gupo Zeta. No me consta en el caso del tercero. Pero da igual porque bien se ve que no se trata de plantear problemas reales sabiendo de qué se habla y con quién se habla, sino de encender hogueras como sea para que no se plantee el caso de la Gürtel.

Sobre la Gürtel, mañana, que lo lleva claro Camps.

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