divendres, 16 d’octubre del 2015

Hagan juego.

Hay que remontarse a las elecciones de 1977 y 1979, casi como de otra era, para encontrar un panorama de ofertas tan abierto como el de ahora. La gente tiene en donde elegir; tanto que parece algo desconcertada.Y los partidos, las ofertas, ultiman sus preparativos en zafarrancho final de escuderías.

Sánchez ha fichado o pescado a Irene Lozano para la lista por Madrid y como asesora directa suya. Es un salto tan prodigioso que nadie se ha atrevido a llamarlo transfuguismo, quizá por pensar que eso solo se da en el orden municipal o porque, en realidad, la legislatura está acabando. Pasar de número dos de UPyD, camino del ocaso de los dioses, a casi número dos del PSOE y hasta ministrable y por teléfono es signo de los tiempos de las telecomunicaciones. Añádanse esas confusas declaraciones sobre las intenciones del PSOE con la reforma laboral y se entenderá que hay mar de fondo en el partido o en lo que quede de él. Las redes lo prueban. Cunde el temor de que el PSOE está tirando de los votantes del PP en preparación de una coalición con la derecha civil, la incivil o, incluso, las dos. Probablemente esta perspectiva tranquiliza a los mercados que desean deshacerse de Rajoy al precio que sea y cuanto antes pero no quieren aventuras por las izquierdas.

Perdidas las ilusiones de una alianza con los barandas de la izquierda de Podemos, Garzón se lanza a la constitución del baluarte Ahora en común que está edificado sobre otros anteriores, primero IU y, más abajo, el PCE. Tres capas en total. Le faltan para llegar a las nueve de la vieja Ilión, pero todo se andará con el paso del tiempo. El joven dirigente se pronuncia en contra de la política espectáculo. Debe de referirse a la abundante presencia mediática de sus rivales. No creo que se refiera a la sociedad del espectáculo, de Guy Debord porque su queja, me malicio, no es por el hecho del espectáculo en sí sino porque lo representan otros y no él.

Los amos del espectáculo, los de Podemos, lo son tanto que han acabado confundiendo los medios con los fines. Los fines son ahora los medios, estar en los medios, vivir literalmente en ellos en una especie de reality show, a punto de convertirse en una serie, algo así como vidas rebeldes. Pero el principio de la realidad, armado con una temible piqueta, está afectando la escasa solidez de una estructura sostenida tan solo en la esperanza de triunfos arrolladores, convertidos en resultados mediocres o catástrofes sin paliativos, como la catalana. Los sondeos les son tan desfavorables que se han sacado uno propio como premio de consolación. Su reto ahora es llegar a diciembre, no como una opción de gobierno sino de mera alianza parlamentaria.

El PP es un desbarajuste de camarote de los hermanos Marx. Los diputados se insultan en el hemiciclo; los ministros se ponen de chupa de dómine; cada cual va a su bola; el presidente viaja por la estratosfera machacando el inglés; y los cargos intermedios están buscando sitio desesperadamente ante un resultado que los deje con la mitad de la representación. Adios cargos, sueldos, sobresueldos, dietas, subsidios y otras gravosas cargas del servicio público. Cómo estará la cosa que han ido a preguntar a C's las condiciones de una posible coalición y Rivera, como Herodías, ha pedido la cabeza del Bautista Rajoy.

Con permiso del PSOE, C's resulta ser el comodín. Por eso, la pelea real es entre estos dos partidos. Los otros tres irán de outsiders, uno por la derecha y otros por la izquierda. PSOE y C's tienen muchos elementos en común. Los iconográficos son obvios: Sánchez y Rivera se parecen, siendo uno como el otro unos años antes o después. Los otros tres se diferencian bastante de estos y entre sí. Rajoy parece sacado de un Blanco y Negro de primeros del siglo XX, Iglesias recuerda un grafitti y Garzón semeja un camafeo.

En cuanto a los discursos, hay menos parecido, pero lo habrá porque ambos lo buscan. C's no tiene programa digno de tal nombre, sino una sarta de propuestas inconexas pero de cierto impacto social y vistosidad. El PSOE parece inclinado a adoptar igual actitud: mensajes breves, claros, aislados. Nada de un cuerpo de doctrina, un programa que nadie lee y solo te lo sacan cuando lo incumples. Frente a esta alada ligereza, las otras tres propuestas son tres fracasos casi avant la lettre. La de Podemos porque lleva pinta de ser un mazacote indigesto cargado de ideología. La de IU porque nadie la entiende. La del PP porque, aunque todo el mundo la entiende, nadie la cree.

De todas formas lo anterior es hablar por hablar. En dos meses pueden pasar muchas cosas. Y pasarán. Por ejemplo, es de esperar que haya más información sobre C's, que es un partido oscuro y rodeado de misterio. Los catalanes lo conocen hace ya nueve años y suelen sostener que es igual que el PP o peor. Pero ha duplicado su representación en el Parlamento. O sea, no lo conocerán tan bien. La cuestión es si el partido puede repetir en las elecciones generales la hazaña catalana. Para decidir algo aquí hace falta mayor información. Y esa mayor información puede influir en sus expectativas de voto en un sentido o en el otro.

Pues eso, hagan juego.

La declaración de Mas.


Ayer estuve en El matí de CatRàdio (estudios de Madrid) en la tertulia de Mònica Terribas, en donde se siguió y comentó la comparecencia de Mas ante el TSJC. Compartí espacio con Monserrat Nebrera, Joan Queralt y Saül Gordillo, en Barcelona, y Cristina Villanueva, en Madrid. Aprendí mucho de sus observaciones y pudimos contemplar y escuchar la declaración de Mas a su salida del edificio del tribunal.

Todavía no he escuchado reacciones articuladas al contenido de lo expuesto por el presidente en funciones. Sí a aspectos colaterales o previos, como la manifestación de apoyo a Mas, en la línea habitual de inaceptable presión, según Rajoy o ataque frente al que se emplearán todos los medios para preservar la independencia judicial, según la fiscalía. Línea habitual española de atender a la forma, no al fondo, y lanzar amenazas porque es lo borgoñón. El adjetivo inaceptable es favorito de la derecha y el substantivo ataque casi blasón. Todo cuanto no haga o diga ella es casi seguro un inaceptable ataque. Ruido habitual de la España profunda, sin mayor interés.

Sería bueno que alguien comentara las palabras de Mas, su versión de los hechos, sus explicaciones y declaración de intenciones. Pero no se dará. Los españoles no entienden el catalán. Si acaso se reproduce algo que suene especialmente brusco, como esa genial y alarmista especulación de El País de que Mas está dispuesto a desobedecer la ley si lo inhabilitan por el 9-N, que lo saben ellos de muy buena tinta. El resto, inaceptable ataque en forma de editorial perfectamente prescindible llamado Algarada institucional, algo peligrosamente cercano ya al profundo concepto de algarabía, con el que Rajoy despacha lo que no le gusta, que viene a ser todo al norte del Ebro.

Siendo así, tampoco se lo comentaremos nosotros. Que se informen por su cuenta, si es que saben.

La declaración tiene dos efectos claros, uno externo y otro interno. El externo es resultado de la fantástica ineptitud del gobierno central al dar al independentismo una plataforma para dirigirse al mundo y seguir internacionalizando el conflicto. En una fecha especialmente simbólica que añade carga sentimental al mensaje transmitido y hace a Mas continuador de la tarea por la que Companys dio su vida.

El interno: los amigos de la CUP, a quienes ya quieren ilegalizar, tienen más difícil seguir negando la investidura al presidente en funciones. Modestamente la anunció Palinuro el 30 de septiembre en un post titulado Presidente por imputación. A Mas lo hace presidente la ciega obstinación de la derecha en encarcelarlo. Viene ahora, según teme El País, la posibilidad de la desobediencia. Los de la CUP lo tienen crudo.

Algo va quedando meridianamente claro: Cataluña está en una dinámica política distinta de la española. Cada vez más distinta. Los españoles no parecen enterarse, pero la CA catalana evoluciona hacia la independencia a velocidad creciente.

dijous, 15 d’octubre del 2015

75 años después.


En 1940, los fascistas españoles asesinaron a Lluís Companys por orden de Franco. 75 años más tarde su espíritu, su lucha por la dignidad y la independencia de Cataluña están más vivos que nunca y hoy los herederos y simpatizantes de los asesinos se los van a encontrar de nuevo. Democráticamente. Pacíficamente. Pero con la misma determinación que movió a Companys.

Ante la concentración del martes para acompañar a las consejeras Rigau y Ortega, el TSJC emitió un precipitado, duro y sorprendente comunicado calificando la movilización como "ataque directo y sin paliativos" a la independencia judicial. Horas después, el Consejo General del Poder Judicial respaldaba a los magistrados catalanes, hablando también de "inadmisibilidad". Por último el gobierno, en esa alegre coyunda que tiene con los jueces cuando son de su cuerda, consideraba igualmente "inadmisible" la presencia de consejeros del gobierno de la Generalitat en la concentración de apoyo a las dos imputadas. También Iceta, del PSC, afeaba la manifestación.

De inmediato llovieron docenas de ejemplos de cómo en el pasado tanto el PP como el PSOE arroparon a diversos imputados y condenados suyos al ir a declarar ante el juez o ingresar en la cárcel. Típica respuesta del "y tú más" que Palinuro considera siempre inaceptable. Si algo está mal, seguirá estando mal aunque otros lo hayan hecho antes.

Pero la concentraciones del martes y las mucho más concurridas que se prevén para hoy, ¿están mal? Sí, dicen quienes las rechazan, son "contrarias al Estado de derecho". A Palinuro le parecen manifestaciones pacíficas y legítimas de libertad de expresión, un derecho esencial de la ciudadanía. ¿Por qué están mal? ¿Son delito? Si son delito ¿cuál? Y ¿por qué no se detiene y denuncia a los delincuentes?

¡Ah! que no son delito pero a los jueces les molestan porque se sienten presionados. Pues es lamentable que sea así, ya se sabe que la política no es un rigodón versallesco y, cuando se actúa contra alguien que cumple un mandato democrático, uno debe esperarse condigna respuesta. Por lo demás, quienes afirman que la solidaridad con las personas investigadas, en este caso Mas y sus consejeras, intenta influir y condicionar el parecer de los jueces muestran escasa confianza en la integridad e independencia de estos. Quizá porque las miden según el juicio que les merecen las que ellos tienen.

Esta actuación judicial no debió producirse nunca. Un conflicto político como el que vive España con Cataluña debió tratarse siempre en clave política, no judicial. Pero, para que eso se produzca, es preciso que en los dos lados de la falla tengamos políticos demócratas. No políticos demócratas en uno y franquistas, autoritarios, represivos e incapaces de entender problema complejo alguno en el otro. Era preciso negociar y buscar alguna solución pactada. Pero fue imposible. Durante cuatro años, el gobierno, con ese incompetente fanfarrón a la cabeza, se cerró a todo diálogo y dejó que el independentismo ampliara su iniciativa, tomara impulso y, al final, despegara en dos consultas que, se miren como se miren, son dos hitos en el camino de los catalanes hacia la independencia.

Ahora, probablemente, no hay remedio. Esa citación a declarar a Mas en el aniversario del asesinato de Companys revela tal insensibilidad y desprecio ante la historia de Cataluña que asombra. Induce a pensar si, lejos de tratarse de mera ignorancia, quizá responda a un espíritu provocador con el fin de enconar las cosas en la esperanza de llegar a una situación que justifique un estado de excepción y una suspensión de las elecciones. Algo que está muy en la historia y el espíritu de la derecha franquista que hoy gobierna España.

Dice el ministro Catalá, en funciones de zahorí, que si Mas resulta condenado, no se convertirá en un  mártir. Delo usted por seguro, señor ministro. Ambas cosas: que será condenado y que se convertirá en un mártir en torno al cual arreciará el independentismo.

Será condenado porque el Estado no puede dar marcha atrás habiendo llegado hasta aquí. Fue él quien ordenó a la Fiscalía General actuar, aunque los fiscales catalanes, mejor avisados de la situación, se opusieron y aquella instó la actuación de los tribunales. Cualquier decisión de estos que no incluya una condena, por leve o suave que sea, sería vista como una irresponsable dejación de competencias y una invitación a continuar con el reto independentista al Estado. Pero cualquier condena, por insignificante que sea, convertirá a Mas en el símbolo de la lucha del pueblo catalán por su independencia.

Es difícil imaginar mayor ineptitud. 

La basura moral que gobierna España.


Exclusiva de eldiario.es: Mariano Rajoy carga al presupuesto de La Moncloa el cuidado de su padre. Un buen hijo, dirán ustedes, que se porta como tal pues debe mucho a su progenitor. Sí, en efecto, tanto él como sus tres hermanos (uno desgraciadamente fallecido) le deben mucho. No solo el ser. Le deben asimismo sus carreras y, según parece, también sus altos cargos en la administración del Estado, tres registradores de la propiedad y un notario. Quien quiera conocer los detalles de este sórdido asuntillo, que acuda al documentado artículo de Eusebio Lucía Olmos en Publicoscopia, Los éxitos de los Rajoy y el aceite de Redondela. Allí leerá cómo el padre de Rajoy, Rajoy Sobredo,  presidió a comienzos de los setenta el tribunal que juzgó el escándalo del aceite de Redondela en el que estaban implicadas personalidades del franquismo, incluido el hermano del General Franco, Nicolás Franco, y en el  curso del cual se produjeron hasta siete muertes sospechosas sin que se aclarase ninguna; cómo la sentencia fue benigna, no determinó qué sucedió con los millones de litros de aceite desaparecidos y a Nicolás Franco ni se lo mencionó.

Poco después, unos jovencísimos hermanos Rajoy Brey ganaban a la primera, recién terminados sus estudios, las oposiciones más duras de la administración española. En efecto, todos los hermanos Rajoy Brey deben mucho a su padre y, dada su boyante situación, bien podrían costear de su bolsillo los cuidados que requiere como anciano de 95 años con un ictus.

Pero resulta que el señor Rajoy Sobredo reside en el complejo de La Moncloa y la factura de las atenciones que precisa como dependiente se paga con cargo al erario, es decir a todos los contribuyentes. Muchos de estos contribuyentes tienen, a su vez, personas dependientes que han visto cómo las ayudas a la dependencia han disminuido desde que gobierna el señor Rajoy Brey si es que no han desaparecido del todo. Muchos, muchísimos dependientes, han fallecido sin recibir la ayuda a la que tenían derecho.

Ahora, pongan ustedes nombre a esta situación. Yo la llamo basurero moral.

Basura sobre basura. El mismo pájaro que carga a nuestros bolsillos la atención a la dependencia de su padre es el que mentía bellacamente en público hace unos años a una persona que le preguntaba cuánto ganaba sin darle la cifra pero asegurándole que tenía problemas a fin de mes "como cualquier ciudadano". Por entonces entre su sueldo y el sobresueldo que cobraba de fondos más bien dudosos procedentes del supuesto delincuente Bárcenas, estaba en más de 200.000 euros al año, pero, según parece, tampoco le daba para pagarse las corbatas y los ternos y estos corrían presuntamente a cargo de la trama de delincuentes de la Gürtel.

El mismo pájaro que no ha tenido inconveniente en rebajar las pensiones de los jubilados y saquear el fondo de reserva de estas, que es su única defensa frente a las contingencias de la vida.

Nunca se había visto tanta basura moral en el gobierno de este desgraciado país.

dimecres, 14 d’octubre del 2015

Arturo contra Mordred.

La movida de ayer, a raíz de la declaración de Rigau y Ortega ante el TSJC, fue sonada por la mañana y repicada por la tarde en muchísimos ayuntamientos de Cataluña, aunque dudo de que los españoles se enteraran porque, en tema catalán, las televisiones son ciegas, sordas y mudas y así preparan el camino al escenario que quieren evitar, el de la independencia. Y toda esa convulsión será nada comparada con la que se avecina mañana, cuando Mas comparezca a declarar. 

Mientras el Tribunal Constitucional se prepara para actuar de corchete, según prevé la nueva ley que la mayoría absoluta del PP está a punto de perpetrar, el TSJC hace el trabajo rudo e incluso añade sal gorda de su despensa. Se queja el tribunal amargamente en un comunicado de la intolerable presión de los manifestantes -miembros del Govern incluidos- ante su sede. Efectivamente, no debe de ser plato de gusto que te saquen los colores pero, que yo sepa, aquellos están en su derecho. Si hubieran cometido alguna infracción, lo procedente no sería una lacrimógena declaración, sino una denuncia en toda regla y al calabozo con los de la protesta. No es así, luego toca aguantarse. La política está hecha de estas cosas. También el gobierno emplea a los jueces para resolver por las bravas conflictos políticos que él es incapaz de solucionar por su profunda ineptitud y su carácter autoritario y represivo. 

Y eso sin contar con que recurrir a los tribunales en un país que bulle de Ratos, Blesas, Correas, Matas, Granados etc., etc, mueve a risa. Con una justicia desprestigiada interferida por el gobierno, echar mano de ella para resolver conflictos políticos es absurdo.

El conflicto entre España y Cataluña es fundamentalmente político y solo podrá resolverse por vías políticas, no judiciales. Pero para que funcionen las vías políticas tiene que haber diálogo. Cierto, todos dicen estar dispuestos a dialogar y acuden a ese topicazo de la mano tendida, que parecen invidentes tanteando el paso.  Pero el gobierno pone en seguida los límites: dialogar, sí, pero no de la soberanía nacional, no de la Constitución, no de la financiación de las Comunidades Autónomas, no de la convocatoria de un referéndum; en definitiva, no de nada que interese a los catalanes. No, no y no. Si acaso, y algún octogenario aún la recuerda, estará dispuesto a una alegre colaboración en el marco del sano regionalismo, que tanto entusiasmaba al ministro franquista y falangista Fraga, posterior fundador del PP. 

Llevar a sus dirigentes ante los tribunales y aplicarles una descarada forma del derecho penal del vencedor no frenará el movimiento independentista, sino que lo intensificará. Y, si hay condenados, la solidaridad funcionará como mecanismo de movilización.

Esto nos lleva al factor simbólico de este asunto, el determinante. Dice el ministro Catalá que, si le condenan, Mas no quedará como un mártir. Y él, ¿cómo lo sabe? ¿Se lo ha dicho alguna de esas vírgenes a las que condecora su colega de Interior? De momento, el simbolismo de la situación es muy potente. Mañana, 15 de octubre, es el aniversario del asesinato de Lluís Companys por los franquistas. Mas irá a depositar una ofrenda floral en el monumento al presidente de la Generalitat mártir y luego habrá de comparecer ante unos jueces que son los herederos directos del "ordenamiento jurídico" que asesinó a Companys y aún no ha pedido perdón por ello. 

Si Artur Mas es condenado, quedará convertido en un mártir capaz de ganar la última batalla a Rajoy/Mordred y Catalá, reducido a su auténtica dimensión de cantamañanas.

Queremos no es podemos.


No. Querer no es poder, salvo para Dios, según los teólogos, pues le basta con desear algo para que en un solo acto ese algo sea real. Los mortales sabemos por amarga experiencia que entre el querer y el poder media siempre un tiempo que puede llegar a la eternidad. Palinuro, por ejemplo, siempre ha querido ser guapo, sabio y rico y hételo aquí feo, ignaro y pobre como las ratas. No; querer no es poder y por más que crees una asociación, club o grupo llamados "Podemos", no estarás más cerca de tu objetivo que si este fuera el horizonte.

Hace unos días, pasadas las elecciones generales, Pablo Iglesias repetía su muletilla preferida, a modo de macro de Word: "nosotros salimos a ganar". O sea, que quiere ganar. Dicho con desparpajo, como si lo diera por seguro. Ayer, sin embargo, Carolina Bescansa, quien parece menos enemistada con la realidad, decía que, en estos momentos, Podemos no está para imponerse en las elecciones. Sin embargo, aseguraba que trabajarán intensamente para ganarlas en diciembre. Claro, no va a ser la Casandra de la jefatura ni a dejar en ridículo a su líder. Fundamenta su juicio transitoriamente negativo en una encuesta propia, encargada por Podemos, que refuta de plano la de Metroscopia del domingo para El País y dibuja un resultado distinto a esta: da ganador al PP con un 27% del voto y hace empatar a C's, el PSOE y Podemos en un confuso pelotón entre el 19 y el 21%. Obviamente, uno de los dos sondeos tiene que ser falso, aunque también pueden serlo los dos. Imposible es que ambos sean ciertos. Así que el lector elegirá y lo hará, sin duda, por preferencias subjetivas. Las mismas que usan los de Podemos cuando vierten dudas sobre los sondeos ajenos  pensando que no afectarán a los suyos.

La expresión de salimos a ganar, en su aparente contundencia, no pasa de ser una tontería. ¿O es que alguien entra en  una competición, la que sea, a perder? Solo los que hacen tongo, pero esos no cuentan. Claro que tampoco es una tontería mayor que las proferidas por el mismo Iglesias en la reciente campaña catalana, en la que no ha parado de decir disparates. Con el resultado de que la responsable de Podemos, Ubasart, ha presentado la dimisión siendo la que menos de estos ha dicho porque no le han dejado abrir la boca.

¿Enseñanzas del castañazo sin paliativos de las elecciones catalanas? Ni una. Ayer, este líder inasequible al dislate soltaba otro mayúsculo al pedir por carta un debate a cuatro en TV con Rajoy, Sánchez, Rivera y él mismo, para darse pote. Muestra así otra vez ese fondo autoritario, de mala fe, despreciativo, arrogante y hasta cruel que parece ser su verdadero carácter. En su línea de maltratar al pobre Garzón, más infeliz que un  niño de Dickens, lo ignoró sin contemplaciones (aunque los dos declaren compartir fraternalmente la misma trinchera), como hizo con el candidato de UPyD. Al fin y al cabo, él juega en primera división, según el sondeo de su amiga Carolina Bescansa. Y, ya embalado, potenció el dislate, ignorando también a los nacionalistas, muchos de los cuales pueden enseñarle el catón de la democracia y el respeto al adversario.

Y como, en política, tus meteduras de pata son puntos que se anotan los demás, hasta Sánchez -quien tampoco es precisamente un Churchill- le dio una lección declarándose dispuesto a debatir con quien quisiera y sobre lo que quisiera. Eso es elegancia, habilidad, quedar bien y no como un parvenu provinciano, envidioso de los grandes, como los Verdurin del genial Proust. 

dimarts, 13 d’octubre del 2015

Gentuza.


Las redes sociales son los canales por los que fluye la información hoy. Los más veloces, más diversos, más contrastados y fáciles de contrastar. Y, dentro de las redes sociales, Twitter, bastante más rápida que FB y con capacidad para organizar campañas. Por ejemplo, esta que extraigo del twitter de @manueljarias animándonos a votar en diciembre para echar a esa gentuza. Pero en la foto faltan muchos, algunos muy importantes en esta asociación de presuntos malhechores que llevan más de veinte años enriqueciéndose de forma irregular o ilegal. Cabría conceptuarla como una forma de delincuencia organizada, una especie de banda de ladrones que parasita el país, lo ha hundido en una crisis sin precedentes a base de saquearlo y a punto está de fragmentarlo gracias a su fabulosa incompetencia. Vamos a incluir algunos de los nombres que faltan. Ponerlos todos fuera imposible.

Falta Aznar, responsable político del gatuperio e iniciador de la burbuja que nos ha traído aquí. Falta igualmente su señora, Ana Botella, responsable de una gestión municipal en Madrid tan caótica, despilfarradora, ruinosa, ridícula e incompetente que hizo buena la de su antecesor en el cargo, el monaguillo Gallardón.

Por supuesto, falta Rajoy, también responsable último del desaguisado y cuya irreprimible tendencia a la mentira y el embuste lo ha llevado a intentar engañar a la Comisión europea con unos presupuestos inventados con el único fin de no perder demasiado en las próximas elecciones y ver si aún cabe afanar algo más.

Falta Aguirre, cuya capacidad de cazatalentos está por comprobar, mientras que la de cazamangantes, la ha demostrado con creces al rodearse de auténticos perillanes de la Gürtel, de la Púnica o que esquilmaban el erario público en modo free lancer desde un gobierno dedicado literalmente al pillaje. 

Cospedal, auténtico flagelo de Castilla La Mancha, que debiera tener lugar de honor en la orla al señalar que han trabajado denodadamente para saquear el país. Un lapsus freudiano que no deja lugar a dudas sobre la dedicación de la doña manchega.

Blesa quien, como el rey Midas, convertía en oro cuanto tocaba y se metía en el bolsillo, sin escatimar prebendas a sus compadres de todo el espectro político gracias a las tarjetas black con cargo, como siempre, a los contribuyentes.

Rouco Varela, el sumo sacerdote franquista, apandador de recursos públicos para pagar medios de comunicación dedicados a insultar a los demócratas.

Trillo y Pujalte, los dos pintorescos murcianos que redondeaban ingresos con unas asesorías regiamente pagadas y hechas de palabras, de esas que se lleva el viento.

Wert, autor de una ley de educación que no piensa aplicar nadie y que, en merecida compensación, goza de un retiro áureo en París, siempre a costa del contribuyente.

Fabra, el del aeropuerto para peatones; Fernández Díaz, el de las condecoraciones a las vírgenes; Soria, el que ha privatizado el sol; Montoro, protector de presuntos defraudadores; Arenas, el campeón en vivir opíparamente del erario y sin ganar una sola elección; Floriano, el del brillante verbo; Hernando, el de los modales exquisitos; González Pons, el del milagro de los panes y los puestos de trabajo. La lista es larga.

Faltan los intelectuales orgánicos del régimen, apoltronados en las reales academias, dedicados a justificar el latrocinio general por el bien de la raza, a tanto alzado la línea.

Faltan también los 144 tertulianos de RTVE a razón de 150 a 300 euros por aparición y performance. La legion  tebana nada dispuesta al sacrificio pero sí a inventarse la realidad y hacer propaganda del gobierno.

Y, por supuesto, faltan los cientos de asesores y enchufados que pululan por los despachos, sin cualificación alguna y con salarios increíbles, entre deudos, amigos, parientes y chusma sin oficio pero con mucho beneficio.

Que el país tiene que prescindir de los servicios de esta tropa es un requisito de supervivencia.

La cuestión está en averiguar quiénes vendrán en su lugar. Ahí está el problema. 

El 68. La patria es el exilio.


Gran exposición de fotos del checo Josef Koudelka en la Fundación Mapfre de Madrid. Muestras de casi todos sus amplísimos trabajos. Apoteosis del blanco y negro y la gama de grises, el mejor territorio en que la fotografía puede resistirse a la pintura, pues ignora el color. Testimonio de una vida errante, creación de un nómada, de un apátrida. Su última exposición el año pasado en Los Ángeles se titulaba Nacionalidad incierta.

Koudelka (Boskovice, Moravia, 1938) iba para ciudadano ejemplar de la República Popular de Checoslovaquia en donde estudió ingeniería aeronáutica. Trabajó una temporada en su profesión hasta que dos acontecimientos relacionados le cambiaron la vida para siempre. En la primera mitad de los sesenta dejó la ingeniería y se dedicó a la fotografía a tiempo completo, comenzando a hacerse un nombre como fotógrafo de teatro. Este subgénero tiene sus peculiaridades. No es foto de estudio porque el artista no controla lo que sucede en el escenario o en los camerinos, pero tampoco es espontánea porque los temas y situaciones se repetirán mientras duren las representaciones y el fotógrafo puede escoger lo que más le cuadre. Las imágenes de esta época en la exposición son muy curiosas y testimonio de lo seriamente que se toma el teatro la gente en Praga. El segundo acontecimiento es que la invasión de Praga por las tropas del Pacto de Varsovia (o sea, por los rusos, con algunos extras alemanes, polacos, etc) en agosto de 1968, le cogió en la capital de Checoslovaquia.

Acababa de regresar de un largo viaje por otros países de Europa oriental a los que solía ir a fotografiar gitanos Estaba acumulando material que luego, debidamente seleccionado, formaría su exposición y su libro Gitanos, un verdadero estudio de antropología  cultural. Cuando los tanques rusos llegaron a Praga, Koudelka se echó a la calle e hizo cientos de fotos de los acontecimientos: los soldados soviéticos, los carros de combate, la resistencia pacífica de la población, los ciudadanos checos, las manifestaciones, las protestas, todo. Esas fotos salieron a escondidas de la República Popular gracias a los recursos de la agencia Magnum, de la que Koudelka pasaría a formar parte más tarde. Gracias a ellas, publicadas de forma semianónima, como fotos de "P.P." (Prag Photographer) por temor a las represalias, sabemos lo que pasó aquellos días en la capital, cuando el ideal de la solidaridad socialista saltó por los aires. El visitante en la exposición podrá ver algunas de las imágenes más famosas y difundidas de aquella invasión.

Valiéndose de un truco burocrático Koudelka consiguió salir de Checoslovaquia a primeros de los setenta y pidió asilo político en Gran Bretaña. Su país le retiró el pasaporte y él anduvo viajando sin domicilio fijo, durante los siguientes quince años, dando tumbos por España, Irlanda, Gran Bretaña, Francia. Las fotos itinerantes de este nómada incorregible en la exposición son muy llamativas porque no se ajustan a género alguno, pero tienen una impronta personal inconfundible. Por fin consiguió la nacionalidad francesa a mediados de los ochenta, lo cual le permitió regresar ocasionalmente a su país aunque, para entonces, ya era imposible que se hiciera sedentario. Por eso, continuó su peregrinación sin rumbo fijo y siguió produciendo imágenes y publicando libros monográficos, como Exilios o Wall, sobre el muro israelí en Cisjordania.

Dos facetas más de este apátrida sin remedio tienen cabida en esta estupenda exposición: la foto artística o de creación, como la que ilustra el post, muestras inquietantes de una visión del mundo que recuerda mucho la de otro checo famoso, Kafka, cuyo personaje más característico se llamaba como el fotógrafo, Josef K. La otra, la más reciente serie de fotos en vista panorámica, Caos, que retrata la tierra en su inmensidad y el destrozo que en ella causamos los humanos. Estos han desaparecido de la imagen y solo queda la ancha tierra en la que habitan. 

dilluns, 12 d’octubre del 2015

El sondeo y el mosqueo.

Ayer no se comentó aquí el sondeo de Metroscopia para El País porque, no siendo urgente, pues quedan más de dos meses para las elecciones, también estaría bien escuchar los comentarios de las partes implicadas. Son los dichos y juicios con los que se inaugura esta precampaña y campaña electoral y, según sean luego los resultados, a lo mejor quedan para la historia.

En el PP dan por perdida la mayoría absoluta y tratan de reducir los daños. Según algunos de sus propios expertos, un resultado por debajo de 140/130 diputados obligaría a Rajoy a dimitir. Tengo la convicción de que no hay nada en la tierra que obligue a dimitir a Rajoy. Quizá una conspiración de palacio en su propio partido, pero eso es impensable en las condiciones actuales. Los estrategas avizoran un pacto con C's y, por lo que pueda pasar, ya aseguran que la figura de Rajoy es innegociable. Si hay que decirlo, malo. Un pacto con C's es plato de poco gusto para los conservadores pero la posibilidad les permitirá concentrar sus ataques en el PSOE, al que Rajoy considera el verdadero rival, por mucho que quieran serlo los de Podemos, porque es el que puede desplazarlo de La Moncloa. Y La Moncloa es lo único que interesa a este lector del Marca.
 
Ciudadanos lleva una cadena de victorias y, habiendo triplicado su intención de voto en Madrid en este año, puede aspirar sin desmesura a ganar las elecciones, a ser el más votado. Solo le separan dos puntos del PSOE.  Es una perspectiva casi revolucionaria en las formas. Ya se vería si también en los contenidos. El resultado de C's en Cataluña ha sido espectacular y ha adquirido curiosamente un marchamo español que, supone, lo propulsará en España frente a un PSOE que también está en clave nacionalista. Rivera es un pepero catalán, una combinación muy afortunada que los electores españoles parecen dispuestos a apoyar en parte por desconocimiento y en parte por desesperacion. Lo que no preocupa a Ciudadanos es Podemos, como tampoco a su partido nodriza, el PP. Los respectivos resultados de Podemos y C's en Cataluña permiten olvidarse ya de los morados y concentrarse en los socialdemócratas.

Podemos tiene que renovar el discurso. El fiasco catalán, causante de la dimisión de Ubasart, los ha dejado perplejos, como si no se lo esperasen, cuando fueron a meterse en un jardín, como reconoció luego Iglesias al decir que estaba "en otro país". Si, y en otra galaxia. Tan perplejos que han querido aclararse con una carta abierta en la que prueban que no han entendido nada y van a perseverar en ello. Desconfían del sondeo de Metroscopia y afirman, orgullosos, que salen a ganar. Hablan para su cortijo, no para la gente o los votantes. Informar de que se presentan a unas elecciones con ánimo de ganarlas es algo ridículo. Por supuesto. No conozco a nadie que salga a perder. Es un discurso anticuado, propio del universo de IU y único en el que salen a perder las elecciones porque son "cenizos". Podemos quiere ganar, no confía en los sondeos y también irá contra el PSOE.

El PSOE aparece en cabeza, con una ventaja de una décima sobre el PP, dos puntillos de nada de C's y bastantes más de Podemos que aún no hacía mucho, ya había vendido su piel y aspiraba a competir de tú a tú con el PP. La situación del PSOE lo convierte en objeto del ataque concentrado de todos los demás. Es curioso: los otros partidos no auguran confrontaciones entre ellos. Parece como si se hubieran puesto todos de acuerdo para atacar a los socialistas. Estos harán bien en denunciar la situación en el curso de la campaña: somos la única y verdadera alternativa ya que es la que todos los demás atacan. Es un argumento con fuerza que aparenta tener la que no tiene la actual dirección socialista. Los hados sonríen a Sánchez. No es tan ligero de cascos como sus dos rivales emergentes ni tampoco tan lento, plúmbeo e inútil como su adversario de La Moncloa. En definitiva, al ser el objetivo de todos los ataques, Sánchez adquiere una pátina de legitimidad y un carisma del que hasta la fecha ha carecido. Per aspera ad astra.

Letras, colores y sonidos
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El Centrocentro de Cibeles tiene una exposición titulada Ignacio Zuloaga y Manuel de Falla, historia de una amistad muy interesante. Quizá no puede hablarse propiamente de "historia de una amistad", puesto que esta sugiere una relación constante, mantenida en el tiempo y no parece haber sido el caso, sino que los contactos entre Falla y Zuloaga fueron esporádicos, aunque muy intensos, habiendo llegado a convivir en alguna ocasión. La propia exposición da noticia de que, a partir de la colaboración de ambos en El retablo de Maese Pedro, sus contactos fueron distanciándose hasta cesar. No podía ser de otro modo. Debieron de romper a raíz de la guerra civil. A sus más de 65 año, Zuloaga fue un falangista y franquista extremo de primerísima hornada. Tiene, precisamente, un cuadro hagiográfico de Franco en uniforme falangista, aferrado a una inmensa bandera rojigualda y, pasada la guerra, continuó gozando del reconocimiento público en la España de Franco, mientras que Falla murió en el exilio, en Buenos Aires, que él había escogido voluntariamente porque, no siendo republicano ni de izquierdas (de hecho, colaboró con Pemán en componer una canción del campo franquista en 1937), siempre pudo regresar a España, en donde se le había prometido una pensión que nunca quiso.

La exposición trae noticia de las cuatro ocasiones en que el músico y el pintor colaboraron, con abundancia de documentos, cartas, fotografías, partituras, muy diversas imágenes y objetos. Para mi gusto, lo más interesante es la muestra de cuadros de Zuloaga, un par de desnudos, los retratos de Falla y otra producción muy característica suya, tipos segovianos, paisajes, calles del País Vasco, lo suficiente para admirar la fuerte impronta de Goya en el pintor de Eibar, cuyo culto por el de Fuendetodos lo llevó a comprar y restaurar su casa natal.

La primera vez que coinciden Falla y Zuloaga es en 1913, con motivo del estreno de La vida breve en París, para la que el vasco pintó los decorados. ¡Malhaya el hombre, malhaya, que nace con negro sino! ¡Malhaya quien nace yunque, en vez de nacer martillo!, el leitmotiv de la ópera cuadra con el carácter de los dos artistas y su visión de España que es la que arrastra el drama del 98.

La segunda, un intento fracasado en 1920 de colaborar en algún tipo de escenificación de La gloria de don Ramiro, de Enrique Larreta. Literatura, pintura y música. La combinación hubiera sido muy fecunda, pero se frustró por las desavenencias entre Zuloaga y Larreta. Por lo demás, comprensibles. Larreta era un autor modernista (como modernista era la música de Falla) y, en consecuencia, tenía una actitud elitista y estetizante. Su novela relata una historia de dos Españas en la vida de don Ramiro: la mística, ascética, castellana, propia de Avila y la mundana, relajada, sensual, exótica, propia de los alrededores moros y de su amante Aixa, mientras que Zuloaga estaba hecho de una pieza, para él solo había Ávila, Castilla, España y la unidad de religión y raza. Tenían que chocar. Larreta se hubiera llevado mucho mejor con el Falla del Amor brujo.

Hay una curiosa tercera vez con motivo de un concurso de Cante Jondo que se organizó en Granada en 1922, en el que se empeñó personalmente Falla, pidiendo la colaboración de Zuloaga y en el que participaron muchos artistas e intelectuales de la época, Garcia Lorca, Gómez de la Serna, Edgard Neville, Ramón Pérez de Ayala, Santiago Rusiñol, etc. Zuloaga contribuyó con unas decoraciones y un premio de 1.000 pesetas para una variante del cante y anunciado con un telegramas esrito en parte en caló.

La cuarta y última y más provechosa colaboración se dio en 1928, con el estreno del Retablo de Maese Pedro en París. Zuloaga pintó decorados e hizo las figuras que habían de aparecer como muñecos en el guiñol así como otras, deliciosas, de tamaño gigante que representan a Maese Pedro, el ventero, don Quijote y Sancho. Otra vez la literatura y en concreto el teatro mezclado con la música y la pintura. Y una mezcla muy curiosa por cuanto el Retablo de Maese Pedro es una pieza de teatro de marionetas dentro del propio teatro del Retablo administrado por el tal Maese Pedro que no es otro que el galeote Ginés de Pasamonte, el que le robó el rucio a Sancho, asunto que no solamente alteró al fiel escudero sino también al propio Cervantes.

En España hasta el modernismo se alimenta del Siglo de Oro.