dimarts, 27 de gener del 2015

Los trileros de Syriza.

El juego de "izquierda/derecha", decía hace unos días Pablo Iglesias, es de trileros. Pensando luego un poco más en este dulce encanto que tiene el pragmatismo y relativismo moral para los livianos de espíritu y pocas luces, Palinuro recordó la famosa anécdota del color de los gatos con que un presidente chino fascinó en los 90 a Felipe González, otro político español a quien importaban más los resultados que las convicciones, como si hubiera resultados duraderos sin conviciones. Hasta estuvo a punto de escribir un paralelismo irónico. Pero desistió. El asunto carece de sustancia.

Ahora resulta que los primos hermanos, de Podemos, los Podemos griegos, tras haberse puesto de acuerdo con unos nacionalistas más o menos fascistizados pudiendo haberlo hecho con otras gentes, nombran un gobierno sin una sola mujer ministra, en primera línea.

Sin una sola mujer. En 2015.

Lo de los nacionalistas fascistizantes o fascistizados es atribuible a la nota patriótica que Tsipras viene tocando desde hace tiempo, similar en sonido a la de la soberanía nacional que suena siempre en los discursos de Podemos. No tiene mayor importancia siempre que no olvidemos el aviso del gran Samuel Johnson acerca de que "el patriotismo es el último refugio de un canalla", muy acertadamente perfeccionado por Ambrose Bierce cuando precisaba que no era el último refugio de un canalla, sino el primero.
 
Exactamente, el primero, como ha demostrado Alexis Tsipras.
 
¿Se puede ser de izquierdas hoy, y no nombrar una sola mujer en un gobierno?
 
¡Ah! que estos son primos de los que dicen que los de izquierdas somos trileros.
 
Bien. Llamemos a las cosas por su nombre: estos son unos misóginos, machistas malnacidos y nunca mejor  dicho. Más de las mitad de sus votantes son mujeres ¿y no hay una sola mujer ministra?
 
Ya sé que son muy progres, que han subido el salario mínimo y que probablemente dirán que eso de la igualdad de género no es "una prioridad en este momento", como decía la genio Carolina Bescansa hablando del aborto.
 
La igualdad de género nunca es prioridad, ni el aborto, ni nada que sea justicia para las mujeres. Siempre hay asuntos más urgentes, según estos machos que se quitan las corbatas para enseñar el vello del pecho. Vale. Palinuro cree, por el contrario, que no hay nada más urgente que la igualdad de género, que es una prioridad absoluta y solo tiene desprecio por quien no la respete y no la aplique a rajatabla siempre, en todo momento y circunstancia y sin excusa alguna.
 
Por eso emplaza a l@s amig@s de Podemos a pronunciarse inequívocamente en tres pasos:
 
1º) Exijan al machista Tsipras la disolución de su gobierno y la formación de uno paritario.
 
2º) Si no lo consiguen, denúncienlo sin tapujos y rompan relaciones con él.
 
3º) Si los jefes no lo hacen los feministas debemos abstenernos de participar en la manifestación del 31. Que vayan los trileros, los de verdad, los machos progres que invisibilizan a las mujeres como han hecho durante siglos.
 

El Sur como Norte.

El bastión andaluz del PSOE va a ser la primera escaramuza de este año erizado de elecciones. Los presidentes anteriores eran gentes tranquilas, dadas a la rutina, seguras de su peso en el partido y el Estado. Sus elecciones autonómicas solían coincidir con las generales (salvo el astuto desplazamiento de Griñán en las últimas) porque Andalucía era el Estado y el Estado, Andalucía. Cuando se acusa a Susana Díaz, la primera presidenta de esta especie de sultanato socialista del Sur, de ser ambiciosa y de proyectarse como figura central del partido y del Estado, se olvida que sigue la práctica anterior.

La convocatoria de elecciones anticipadas es consecuencia de una crisis del gobierno andaluz que, según Díaz, se produce por la "radicalización" de su socio de IU. No es muy feliz el término pero se entiende. Quiere decir que sus aliados se han puesto imposibles. Ellos afirman lo contrario y acusan de oportunismo o algo así a la presidenta. También puede ser, pero se reconocerá que convocar a la militancia a un referéndum en el verano sobre la continuidad de la coalición de gobierno no es la forma más convincente de mostrar preocupación por la estabilidad de ese gobierno.

En cualquier caso, carece de sentido embarrancarse en una discusión interminable sobre quién empezó. Toda coalición es un contrato y todo contrato está sometido al principio de rebus sic stantibus, esto es, los pactos se mantienen mientras a ninguna de la partes le interese romperlo; si a alguna le interesa, lo romperá. Otra cosa es que le salga bien pues toda decisión humana está sometida a otro principio aun más poderoso que el del interés propio: el de la incertidumbre.

La señora Díaz obviamente piensa que le trae cuenta romper el acuerdo y convocar. Y rompe. Se le recriminará por todos los conceptos y ella responderá por otros tantos. Pero no hay nada que hacer entre otras cosas porque quienes la acusan procederían igual si pudieran.

Lo interesante aquí es la incertidumbre, es decir, el resultado del 22 de marzo. Las perspectivas del PP son tenebrosas. Así como al partido lo conoce todo el mundo por la corrupción, a su candidato, Juan Manuel Moreno Bonilla, no lo conoce nadie. El apellido trae a la memoria la novela Nadie conoce a nadie del gran Juan Bonilla. Y cuando la gente no te conoce es difícil ganar elecciones.

En realidad, la incertidumbre está en el reparto del voto entre las tres fuerzas de izquierda y, sobre todo, el porcentaje que alcance Podemos. Sobre esto van las apuestas. La candidata, de la corriente anticapitalista, tiene el respaldo de Iglesias. No ocurre como en Madrid, en donde los seguidores del Príncipe de Coyoacán, han armado una candidatura alternativa que riñe el triunfo a la que el mando ampara. Pero la política es un oficio de confusión. Precisamente aquel respaldo puede ser una pepla: Andalucía es una plaza de segunda porque la dirección no propone su candidatura. La gente es muy susceptible y la de izquierda, enfermiza.

La convocatoria anticipada, es de suponer, trata de pillar a Podemos logísticamente en cueros. Pero este es un partido con mucho dominio de las redes y una agilidad y flexibilidad de las que las organizaciones tradicionales carecen. No fíen los socialistas su éxito a esa flaqueza por si no es tal y no carguen retóricamente contra Podemos llamándolos cosas feas porque se los pueden encontrar al lado y necesitarlos. Curándose en salud, Díaz propone que gobierne el partido más votado. Es un mensaje al PP, inconveniente por innecesario porque o ese acuerdo tiene fuerza de obligar o a ver cómo se impone..

El zafarrancho se lo ha organizado a IU. Ahí está, hecha unos zorros, con el tizne de Extremadura, el pedrisco de Madrid y la reciente escisión de los profetas de la tierra de la CUT, que se llevan sus carromatos a asaltar los cielos con los de Podemos.

Quede ya para otro post la interesante especulación que produce la siguiente hipótesis : Díaz gana en Andalucía y Sánchez se la pega en el conjunto del país y en concreto en Madrid, rompeolas de las Españas. Las primarias quedarían abiertas, no a los electores, que eso ya se vería, sino a los elegibles. Y a cinco meses de las generales. 

Nivelazo.

Segundos fuera. Esto va de primeros, de líderes. La hegemonía paulina se extiende por el coso como la gripe. Ya están todos rodando por los platós, explicándose. Hacen cola para que los entrevisten. No hay programa desdeñable. Las televisiones, exultantes. Todos a chupar cámara, al estilo Pablo Iglesias, aunque este les saca diez cuerpos con el añadido de un discurso educadamente abrasador y una telegenia nonchalante que los hace aparecer a todos como una mezcla de conserjes de casino y boy scouts. Por eso nadie acepta los retos que Iglesias lanza como pregón de justa medieval. A ver quién quiere medirse con él. Todos arrugados como lo que son: mindundis. Ninguno osa salir a defender la virtud de la doncella constitucional frente al coletas que viene dispuesto a romper el candado de su cinturón de castidad y provocar un "proceso constituyente", algo que suena a promiscuidad de rojos aficionados a jugar a la ruleta rusa.

Ayer estuvo Rajoy en la Cinco a colocar su monserga. Él, como su exministra Mato, la Infanta, el marido de esta, la esposa de aquel, el consejero, su primo, el de la lotería, el de los terrenos, los trajes , los balnearios o los viajes a las Islas Afortunadas, no sabe nada de nada, no recuerda nada, no ha visto nada. ¿Caja B? No ha visto nunca una caja B, por lo tanto la caja B no existe. Recuérdese, todo el PP sigue al pie de la letra la doctrina filosófica del idealismo subjetivo. Si no percibimos la caja B, la caja B no existe. ¿El juez, el fiscal, la abogacía del Estado dicen que la caja B existe? Los habrán educado en las perniciosas teorías del materialismo más grosero. Si usted, entrevistador, dice que existe, la llevaría ese señor Be a erre ce ene a ese en su faltriquera. ¿Que con esa inexistente caja B se pagó la reforma de las sedes del PP en Palma, Logroño o Madrid? Imposible. Luego, esas sedes no existen. La sede de Génova no existe. El despacho de Rajoy en la sede no existe. Rajoy tampoco. Ya tal.

El presidente piensa haber encontrado un subterfugio lingüístico: nunca ha cobrado, dice, en sobres. Pero en su comparecencia parlamentaria en 2013 reconoció que en el PP se habían pagado sueldos adicionales, pluses, sobresueldos, para entendernos. Y no excluyó haberlos cobrado. Que fueran en sobres o en carretas de bueyes es indiferente. La cúpula del PP parece llevar veinte años cobrando sobresueldos, hasta cuando eran ministros. Y eso es lo inadmisible.

En otra televisión, el innombrable llama presunta delincuente a doña Esperanza Aguirre, que viene de batallar contra las hordas bolcheviques. Esta, cuya elegancia natural brilla sobre todo en las reyertas callejeras, puede lucir su ingenio advirtiendo de lo mal que se curan hoy los chorizos.
 
Es un nivel, ¿eh?

dilluns, 26 de gener del 2015

Un año en un día.


En su post de hoy mismo referido a la jornada de ayer Palinuro, haciendo alarde de su temperamento heracliteano, daba un año para que las cosas cambiaran hasta no poder reconocerlas.

¿Un año? En un día ya se ha alterado todo. Es la esencia de la política. Carecer de esencia. Vivir del viento y el cuento. Caer de pie. Mentir pareciendo sincero. Ser sincero pareciendo mentir. Engañar. Engañarse.

A más de uno le han amargado el café con porras.

¿Un acuerdo de gobierno pactado en horas y sin necesidad de hablar con los demás, que son un puñadico? Claro. Estaba pactado de antemano.

¿Se lo dijo Tsipras a sus dos aliados, Podemos e IU, cuando se vio con ellos hace dos o tres días y bailaban juntos el sirtaki de la libertd? Elijan ustedes mismos la respuesta y no se molesten en preguntársela a los respectivos interlocutores, Pablo Iglesias y Cayo Lara. ¿Para qué? Lo que respondan será tan fidedigno como la historia de la princesa Micomicona, que debiera ser lección primera de todo manual de comunicación política.
 
Obvio. Hablar con otro no garantiza que sepas lo que piensa o va a hacer, salvo que tengas poderes mesmerianos. Y esos no los tenía ni Mesmer. Así que, cuando Iglesias dice que en su conversación íntima con los dos capitostes socialistas, Zapatero y Bono, los dos le hablaron bien de Pedro Sánchez, ¿qué espera que entienda quien le escucha? No iban a hablarle mal para que después se chivase. Claro que pudieron hablarle mal pero le pidieron el secreto. O le hablaron bien pero con retintín para que entendiera que no le quieren. O no le hablaron para ningunearlo. O...
 
Sí, claro. La política es comunicación, diálogo, cotilleo. No se ve por qué Sánchez no puede ir a los programas de telebasura como si estos otros no fueran lo mismo con mousse de cabracho.
 
Pero, ¿cómo, vamos a ver? ¿Un pacto de Syriza y la derecha? No es nada inconcebible. No es un niño de seis cabezas. En Extremadura, IU va del ganchete con el PP. ¡Ah, no compares! dice algún genio, ¡Extremadura no es Grecia! Ante esta memez se puede reaccionar de dos maneras: contestando o bloqueando. Palinuro bloquea.
 
Es el mismo pacto que tienen en Cataluña Junquera y Mas a quien se abraza David Fernández, por razones que Iglesias no entiende y, como no entiende, reprueba, en lugar de tratar de entender. En Cataluña hay un conflicto nacional con España y los abrazos son ante todo, catalanes. El mismo conflicto que hay entre Grecia y Bruselas, por lo cual, los abrazos son griegos. No son abrazos sociales; son abrazos nacionales. Prima el conflicto nacional del que, espera Tsipras, dependerán los sociales. ¿Cómo que no se entiende? Es exactamente el que copia Podemos para España: la patria, la soberanía, contra Merkel y los mercados. Y ¿por qué lo que se predica para España no se entiende para Cataluña? ¿No se entiende o no quiere entenderse?
 
Y vamos al PSOE, cuyo líder descubrió ayer que Grecia no es España, al unísono con Floriano, Rajoy, Aguirre y resto de las invictas centurias de la Falange neoliberal. Afirma el neófito que él jamás pactará con el PP o sea, que él nunca hará una gran coalición como la de los democristianos y los socialdemócratas alemanes que todos los días le pasan por los morros un par de veces, mientras firma acuerdos con la derecha neofranquista. Por supuesto, lo hace por reponsabilidad de estadista, consigna que le inculcó su sabio mentor, Rubalcaba, cuyo sentido del Estado es exactamente como el de Fraga.
 
De los socialistas griegos puede no quedar ni el recuerdo. Como no queda de los italianos, otrora tan orondos, sonrientes y mafiosos. No, por favor, no repita usted que Grecia no es España que lo bloqueo. Diga algo sobre Cataluña; algo con sentido. Algo sobre la crisis, sobre España. Ataque a la derecha neofranquista de modo claro, nítido, sin pactar vergonzantemente con ella. Es mucho más recomendable hacer oposición rotunda ahora y llegar a un pacto posterior si las circunstancias lo obligan. A la vista está que las proclamas doctrinarias en política no sirven de nada. Solo valen lo intereses. No le dé vergüenza. Es legítimo. ¿O cree usted con una ingenuidad que los dioses le conserven que Podemos no pactará con UPyD y/o Ciudadanos si le interesa? Resérvese todas las opciones abiertas, la gran coalición o la que Palinuro prefiere, esto es, el pacto a tres bandas, PSOE, Podemos, IU y encabezado por quien los ciudadanos decidan.
 
¿Y los comunistas? O sea, IU, hablemos ya claramente.  Esos también ven en Grecia el primer acto de su defunción histórica. Agarrados a las últimas banderas, se quedan a la intemperie mientras uno de los suyos, criado a sus pechos, pero decidido a no repetir el suplicio de Sísifo, (que es el que ama Anguita en España, gran lector de Camus), se cisca en la vanguardia de la historia y hace realidad el viejo sueño de la unidad de la izquierda pero sin contar con los chusqueros.
 
Así que no se peguen ustedes mucho en Andalucía, pues a lo mejor tienen que volver a formar gobierno con el denostado PSOE. Y dejen de decir esa estupidez de que el PSOE y el PP son lo mismo cuando mantienen ustedes una alianza con el PP en Extremadura. ¿O no les ha quedado claro ya viendo el resultado griego que, a la hora de ir a la cama, los políticos pueden econtrarse cualquier cosa en ella? 
 
Bueno, Palinuro larga velamen. Ya se enterará de lo que suelta ahora la tropa por la tele, medio habitual de confusión.

Syriza ha ganado las elecciones en España.

Los españoles solemos llegar a los acontecimientos y dramas europeos en el segundo acto. Nos pasó con la transición, que empezó un año después de la caída de las dictaduras portuguesa y griega (mira tú...); nos pasó también con la victoria socialista de 1982, un año después de la del Partido Socialista en Francia y el PASOK en Grecia (mira tú...). Ahora, en el nuevo drama de la rebelión contra la dictadura de hecho de la troika, después del primer acto con la victoria de Syriza, viene uno segundo con las elecciones españolas, dividido a su vez en cuatro cuadros: las andaluzas de marzo, las municipales de mayo, las catalanas de septiembre y las generales de noviembre si llegamos a ellas.

No se nos dirá que no practicamos el vivere pericolosamente de los futuristas. Cuatro elecciones en un año con un gobierno pendiente de la crónica de tribunales por si lo llaman a declarar; una economía que no levanta cabeza; un sistema de partidos con uno de derechas anegado por la corrupción y tres de izquierdas, mal avenidos entre sí y no muy unidos internamente; una Constitución cuestionada por amplios sectores sociales; y una posibilidad de secesión de una parte nada desdeñable del territorio del Estado. Cada una de estas elecciones será un fin en sí mismo y, al mismo tiempo, un modo de calibrar fuerzas y adoptar tácticas para las siguientes de forma que, cuando llegue la última, en noviembre, es probable que nada se parezca a lo que ahora vemos.

En nuestra época, la de la información en llamado tiempo real, las reacciones a los acontecimientos se producen antes de que estos concluyan. Son instantáneas y, claro, bastante bobas. Dice el portavoz del PP, Hernando, que los resultados griegos no son extrapolables a España. ¿Por qué no? Básicamente porque no le gustan. Si le gustaran lo serían y en ambos casos él hubiera parecido más inteligente de haberse callado.

El PP abrió su convención con un remake del parque jurásico, de la mano de Aznar y su recio estilo falangista. La vieja guardia de la orden de los sobresueldos cerró filas en torno al hombre previsible, el del sentido común que, francamente asustado, dedicó su intervención a amenazar con el sacamantecas de Podemos, advirtiéndonos del peligro de jugar a la ruleta rusa. Oído a la imagen que es tremenda y revela verdadero pánico.

En Valencia, grandioso recibimiento de Pablo Iglesias al grito de "¡Presidente! ¡Presidente!". El mismo Pablo Iglesias que venía de refutar en la televisión a cuatro o cinco periodistas dialécticamente armados hasta los dientes, con la misma serenidad con que el mozo Jesús confundió a los doctores en el templo y que ambos me perdonen la comparación. Con Grecia, dijo, comienza el tic tac del reloj que marcará el paso de Rajoy a la historia, en donde le está esperando la crisis. Otra imagen curiosa. Quizá proceda del tic tac del cocodrilo en Peter Pan. Y, bien mirado, si Inda es don Pantuflo, Rajoy tiene algo de capitán Garfio.

La intención inmediata de Podemos es convertir esa apoteosis valenciana en una gran marcha-marea el 31 para que el tic tac se haga atronador. Por cierto, igual que en Valencia ha sonado Al vent, de Raimon, sugiero que en la marcha del 31 pongan un tema de Mikis Theodorakis, por ejemplo, Un mundo libre de la banda sonora de Z. Así suena Grecia. Más.

En el PSOE, en donde han decidido echar a suertes los primeros en Andalucía, cunde el desconcierto. Con un PP casi fuera de juego, como si en vez de ser Andalucía fuera Cataluña, las elecciones se van a reñir entre las tres fuerzas de la izquierda, las dos institucionales y la emergente. Ojalá no se pongan muy agrias porque, conocida es la opinión de Palinuro, tendrán que entenderse después. Pero la procesión socialista va por dentro. Susana Díaz entretenida primero en las elecciones y luego en su maternidad, no considera de momento la posibilidad de optar a la secretaría general de su partido.

Pedro Sánchez tiene expedito el camino. Lo malo es que no hay camino. Haber estado ausente en Grecia es mal comienzo. El PP fue a apoyar al perdedor, Nueva Democracia. Por eso el resultado no es extrapolable, claro. Syriza contó con el apoyo entusiasta de Podemos y en la sombra y como de tapadillo, el de IU. Pero el PSOE no tenía a quién apoyar, después de la escisión del PASOK del movimiento de Papandreu que, por cierto, no ha conseguido escaño. Debe de ser la primera vez que no hay un Papandreu en el Parlamento griego desde las guerras del Peloponeso. Para compensar Pedro Sánchez ha decidido adherirse a la doctrina Hernando, sentenciando la melonada de que Grecia no es España. No, ni Arabia Saudí. Y el PSOE tampoco es el PASOK, con su 4,6% del voto. Pero, si se esfuerza, puede llegar a serlo. También el PASOK alcanzó el 48% del voto en 1981. La fortuna es una diosa cruel. Grecia no es España pero muchísimos españoles, quizá millones, están entusiasmados con ella. Y Grecia ha votado a una izquierda nueva, que no es la comunista tradicional -a la que el electorado considera anquilosada- ni la socialdemócrata, impregnada de neoliberalismo. Ha ocupado el lugar de la auténtica socialdemocracia y por eso dicen los de Podemos que su programa es el de la socialdemocracia.

¿Y cómo ve esto Sánchez? Mal, supuesto que lo vea. Tiene por delante dos tareas muy difíciles: de un lado, recapitular la ejecutoria de gobierno del PSOE, reconocer los errores y presentar propuestas factibles de corrección. De otro, articular un discurso reformista que converja con las otras izquierdas y resulte creíble. Y no ayuda nada a ello sino todo lo contrario, que prosiga su política de colaboración con el gobierno hasta en sus aventuras más autoritarias y antidemocráticas, como en el caso de la reimplantación de la cadena perpetua con otro nombre.

Carece de sentido que el PSOE pretenda encabezar una política de ruptura como la que reclama una gran cantidad de gente, entre ella muchos de sus votantes, porque no puede y, en el fondo, no quiere. Pero cuanto más claramente de izquierda sea el discurso socialista más se aproximará a una acción común de las tres fuerzas que Palinuro considera inevitable. Entre otras cosas porque tanto IU como el PSOE disponen de aparatos de partido sólidos de los que carece Podemos. Y son imprescindibles para administrar en todos los niveles un país que se quiere gobernar.

Quedan las elecciones catalanas de septiembre. Están presididas por un conflicto nacional que los partidos nacionalistas españoles se niegan a admitir. Serán plebiscitarias, diga Rajoy lo que diga con esa fantástica habilidad de no decir jamás nada con algún contacto con la realidad. La única incógnita será qué porcentaje de votos conseguirá Podemos y exactamente qué posición representarán en la cuestión de la independencia. Dicho en román paladino: si, al día siguiente de las elecciones plebiscitarias, y según sea su resultado, los soberanistas hacen una declaración unilateral de independencia, ¿qué votarán los diputados de Podemos?

En noviembre volvemos a hablar.

diumenge, 25 de gener del 2015

Moción de censura a un imbécil corrupto.

Palinuro lleva meses, años, pidiendo que la oposición presente una moción de censura a este presidente, perfectamente caracterizado por Albano Dante Fachin Pozzi como un imbécil.

Ningún país que se precie, ninguna comunidad de ciudadanos que tenga en algo su dignidad, pueden aceptar ser gobernados por un imbécil, un tipo que lleva tres años haciendo y diciendo necedades, estupideces, sinsorgadas. Es verdad que España tiene una larga historia de gobernantes idiotas, desde Carlos II el hechizado hasta Aznar, pasando por Isabel II y  Francisco Franco pues que, además de imbéciles, hayan sido criminales y genocidas, no resta un ápice a su imbecilidad. Y también lo es que a lo largo de los siglos el país parece haber aceptado con resignado fatalismo que, si alguien llega a presidir el gobierno, tiene muchas probabilidades de ser un imbécil.

Entonces, ¿por qué molestarnos? Si Rajoy es un imbécil, no desentona. ¿Para qué montar el lío de una moción de censura? Porque ahora llevamos ya un tiempo en Europa y ahí detectan a la primera los gobernantes imbéciles, se aprovechan de su imbecilidad y las consecuencias las pagan luego los pueblos. Basta con mirar a Grecia. Así, desde el primer momento de su mandato, Rajoy fue calificado en el Parlamento europeo como el líder más incompetente de Europa, lo que tiene su mérito porque los hay a porrillo.

Hay quien sostiene que, siendo España una democracia, al menos formalmente, si un imbécil tiene once millones de votos, deja de ser un imbécil para convertirse en un estadista. Falso. Once millones de votos y once veces once millones de votos pueden elevar al gobierno a un imbécil, pero seguirá siendo un imbécil. Millones votaron a Hitler, un asesino; millones a Nixon, un granuja; millones a Berlusconi, un crápula; millones a  Bush Jr., otro imbécil, perfectamente conjuntado con Aznar. Los votos te dan el poder, pero no las neuronas.

Hay otra razón. Este imbécil es, además, un corrupto, un tipo que lleva veinte años cobrando sobresueldos presuntamente ilícitos, regalos, viajes, dádivas de la Gürtel; veinte años siéndolo todo en un partido que ha generalizado las prácticas corruptas, en donde unos sinvergüenzas han amasado fortunas, han vivido a cuerpo de rey a costa de la ciudadanía, han expoliado lo público, arruinado a cientos de miles de personas y empujado al exilio económico o al suicidio a montañas de gente. Un partido que más parece una asociación de malhechores, un partido de granujas.

El partido de la de ¡que se jodan!, cuya padre, por cierto, está jodiéndose en la cárcel por delincuente.

Y eso ya es la gota que colma el vaso. ¿Gobernantes imbéciles? Es el destino. ¿Corruptos? ¿Para que nos roben? Hombre, ya está bien. Hay que reaccionar y, en efecto, Palinuro lleva meses, años, pidiendo que la oposición haga algo para que, además de robarnos, estos corruptos no nos tomen por el pito del sereno. Jamás tuvo eco. Siendo secretario general del PSOE Rubalcaba -que tenía muchos méritos para ser presidente de España en la más acrisolada tradición de la imbecilidad- amenazó tímidamente con presentar una y ya no volvió a mencionarla, como si hubiera sido un exabrupto del inconsciente, una pesadilla producto de una indigestión.

Por eso saluda hoy Palinuro y aplaude el espléndido, excelente, artículo de Odón Elorza en Publicoscopia titulado Del carnaval de Bárcenas/Rajoy a una moción de censura y espera que tenga más eco que él. Elorza es una autoridad en el PSOE, fue alcalde de San Sebastián, es diputado en las Cortes, hombre culto, con criterio e independencia; hombre respetado. Ojala lo escuchen sus compañeros y la dirección de su partido y comprendan que la moción de censura, hoy, es mucho más que una medida política parlamentaria. Es una obligación moral de la oposición que no puede seguir haciendo el juego a esta banda de profesionales del mangue y el trinque a través de sobresueldos, comisiones, mordidas y paraísos fiscales.

Palinuro, mucho menos importante que Elorza porque es un modesto navegante a quien solo escuchan los peces y las estrellas, no solo lleva años pidiendo la moción de censura sino, prueba de su radicalismo, también que la oposición haga una retirada al Aventino, esto es que, una vez censurado el gobierno (aunque la moción no se gane tiene un enorme poder politico y moral) deje de legitimar con su presencia la absurda farsa en que se ha convertido el Parlamento, reducido a ser la clac de un imbécil, y se retire a deliberar por su cuenta a otra parte.
 
Eso sí sería hacer política a la altura de los tiempos y devolvería a la oposición parlamentaria la iniciativa y la dignidad que la calle le está negando.

La corrupción y el estilo falangista.


A instancias de Eugenio d'Ors, Franco creó en 1938 una Comisión de Estilo en las Conmemoraciones de la Patria. Se trataba de cuidar que los monumentos, placas, estatuas, conjuntos de que los fascistas llenarían luego España al ganar la guerra civil respondieran a unos criterios estéticos y simbólicos acordados por el mando para avivar el espíritu nacionalista de la población y la tropa. La comisión duró poquísimo. Supongo que, en cuanto los parásitos y ladrones que rodeaban el movimiento nacional se repartieran su dotación presupuestaria prescindieron de ella  porque, al ser su objeto los muertos, los caídos, los aniversarios de las batallas y haber poco que robar, los franquistas perderían el interés y la dejaron morir.

Aunque efímera, su existencia atestigua la permanente preocupación de los fascistas españoles con el "estilo". Para el fundador de la Falange, esta era, sobre todo, un estilo de vida. Ochenta y cinco años después, Aznar, que fue falangista en su juventud, es eso, estilo, sobre todo estilo. El inconfundible "estilo Aznar" que los asistentes a la Convención del PP han detectado de inmediato para solaz de unos e inquietud de otros.

Un estilo adusto, autoritario, abrupto, admonitorio, siempre con el índice levantado, el ceño fruncido, regañando al auditorio, abroncando,  amenazando. Aznar, inconfundible Aznar. El caudillo Aznar, el hombre de la baraka, el ungido, el que no pasa, el alma del PP, prodigio de partido que abarca todo el espectro politico desde el centro liberal, lleno de profesores, asesores, publicistas de la moderación a la extrema derecha con parafernalia nazi y fascista por los ayuntamientos de España. Y no solo eso, además de abarcar todo el espectro politico del centro a la derecha, abarca todo el espectro moral, desde los devotos miembros de sectas religiosas que se dan golpes de pecho y se retiran en oración cada dos por tres hasta auténticos delincuentes, capaces de vaciar las arcas públicas mientras predican austeridad. Ultimamente predominan estos en la oleada de corrupción que ha invadido la vida pública Española y, desde luego, la institucional.

La corrupción, a cuya sombra se celebra la convención del PP, es el primer dragón del que da cuenta el guerrero Aznar en su inimitable estilo de combate. La mejor defensa, un buen ataque. En el partido no hay corrupción a la que define como un cáncer al que hay que resistirse. No hay corrupción real; es un invento del enemigo. Hasta tres veces en su discurso habló de la coartada de la corrupción. ¿Está claro? Es una coartada para impedir que el PP realice su proyecto. Por si acaso, no obstante y porque ya sabe con quién está tratando, insiste en que cada cual se responsabilice de sus actos pues él ya lo hace de los suyos.

Rajoy se habrá sentido aludido. Pero dirá que no, pues él no ha hecho nada. Nada salvo vivir rodeado de gentes en distintas pero siempre atribuladas relaciones con la justicia y que, además, lo acusan de ser conocedor del desaguisado.

Pero eso ya es otro asunto de menor interés. Aznar sigue en su estilo de combate y despliega banderas contra la izquierda dividida en tres y definidas con cierta gracia como la que quiere hundir su propio barco, la que vive en la inopia y los populistas. Lo dice con desprecio, ninguneando al adversario. Un adversario con el que se mimetiza hasta expresarse en sus términos Dos veces insta Aznar a su gente a recuperar y mantener la centralidad. Ya no dice el centro, sino la centralidad, un término típico de Podemos.

Al otro tipo de adversario, el nacionalismo catalán, Aznar lo amenaza, advirtiendo que no es posible echar un pulso a la democracia y al Estado sin que eso tenga consecuencias. ¿Qué consecuencias? No es difícil barruntarlas.

Para eso machaca una y otra vez que España necesita más Estado de derecho, más ley, más Constitución, más unidad. Más ordeno y mando, en definitiva. Es preciso, por tanto, que el PP gane las elecciones a toda costa. Porque, dice,  este partido se ha construido sobre bases muy sólidas. Los españoles lo saben, pero tenemos que recordárselo. Tenemos que recordarles que somos su partido.

Es el estilo falangista más puro: el PP es el partido de los españoles. Los que no sean del PP no son españoles. ¿Se entiende lo que es el nacionalismo español autoritario? Quienes no sean del PP no son españoles. Es más, si son de otros partidos pueden ser hasta antiespañoles. No me lo invento. Luego de la arenga de Aznar llegó la de su discípula, acólita y alma gemela, Esperanza Aguirre, quien afirmó que los "separatistas", "populistas" y "comunistas de todas las tendencias", son "los enemigos de España y de la libertad". Ya están aquí el comunismo, el separatismo y la antiEspaña; faltan el capitalismo demoliberal y la masonería. Pero otra vez está España a punto de sucumbir ante las fuerzas del averno y urgida de una cruzada.

Situación de emergencia. Necesitamos un caudillo. Y he aquí que ha reaparecido Aznar, el hombre providencial. No se había ido a parte alguna. Y, para nerviosismo de Rajoy, concluye su intervención con un sonoro  estoy donde siempre. Estoy con vosotros. No haciendo guardia junto a los luceros, como el Ausente, sino aquí y ahora, a vuestra disposición, con el mismo espíritu de sacrificio de la Falange de siempre.

dissabte, 24 de gener del 2015

¿Qué pasa en el PSOE?


Palinuro ya dedicó un post hace un par de días a la entrevista de Bono y Zapatero con los barandas de Podemos y comentó el sarcasmo que es escuchar cómo estos abominan en público de lo que luego practican en privado. A su juicio,  la "casta", en realidad, se reduce a una (de ahí que hablen en singular), la de los dalits o intocables, más bajos que perros, con los que no caben tratos. Pero cuando nadie los ve, en secreto, pierden el trasero por codearse con sus miembros, a los que toman por brahmanes.

Vamos ahora con los otros dos comensales. Uno de ellos, Bono, un meapilas devoto de monjas milagreras, más de derechas que medio PP y admirador de Fraga, no merece mayor atención. Para él la política es eso, enchufe, cabildeo, compadreo, chanchullo. ¿Y el otro? El que no iba a fallar a la gente, el pusilánime que enterró al PSOE, lo puso al servicio de la banca y abrió el camino a la derecha quién sabe por cuánto tiempo con la reforma del artículo 135 que ni a discutir se atrevió a los alemanes.

Esta pareja de intrigantes se ha reunido en secreto con dos de los principales adversarios de los suyos, sin advertir a su superior jerárquico, democráticamente elegido y, probablemente, les han suministrado información para arremeter luego contra él y vilipendiarlo en público como así ha sido.

Sánchez gustará más o menos. Palinuro, quien sigue simpatizando con Podemos a pesar de todo,  no cree que el socialista haga las cosas bien;  al contrario, a la vista está que las hace mal porque no mete en cintura a estos urdidores. Pero una cosa es criticar -por lo demás como aquí se critica a todo el mundo, incluido al propio autor del blog- y otra muy distinta tender trampas, dejar en ridículo, hacer de menos. Una cosa es ser un crítico y otra un felón. 
 
Sánchez no se merece ese trato. Ni de los botarates que intrigan contra él en sus escondrijos, ni de los otros, tipo Blanco o Chacón, siempre a la sombra de los más poderosos. Sánchez fue elegido secretario general en limpia y reñida lid. Otra cosa es que en ella hubiera alianzas, encuentros, desencuentros o lo que fuera que, como siempre, dejaron frustración y desengaño. Pero no hubo trampa y la honradez y el recto sentir mandan aceptar el resultado, ponerse a las órdenes del elegido o marcharse del partido. Pero no tratar de subvertir la voluntad de los electores con oscuras componendas.
 
Porque cuando se ataca al responsable de una empresa, se ataca a la empresa. Esta, en España, hoy, es la derrota de la derecha neofranquista, corrupta y meapilas, y su substitución por un gobierno democrático, capaz de devolver a la gente los derechos, las libertades, la prosperidad y la dignidad que la carcunda le ha arrebatado.
 
Eso es lo más importante. Incluso lo único importante.
 
Si a esa señora andaluza, a quien el halago y la adulación han trastornado al extremo de no importarle provocar un desastre en su partido solo por satisfacer sus ambiciones, le queda un adarme de sensatez, se concentrará en gobernar su Comunidad. Quizá piense que tiene más peso que Sánchez porque Andalucía es muy grande. Pero Sánchez tiene más legitimidad porque ha sido elegido mientras que ella es producto del dedazo del mandamás y legitimidad democrática tiene poca. Apoye pues noblemente al secretario general de su partido en lugar de escatimarle su respaldo y ponerle trampas, que ya le llegará el turno de demostrar su valía si la tiene, que está por ver.
 
La cuestión aquí es impedir lo que, de no haber remedios fuertes, será una realidad lamentable: cuatro años más de gobierno de estos de los sobresueldos.
 
La cuestión es ganar las elecciones. Y, para ganar las elecciones, Sánchez tiene que consolidar su autoridad en el partido, hacer una oposición cien veces más contundente,  no perder el tiempo atacando a las otras izquierdas o respondiendo a sus ataques, presentar un programa claro, viable y positivo. Y encabezar iniciativas audaces, valientes.
 
Si no las tiene a mano, ahí va una de Palinuro: proponga él, y hágalo ya, una unidad electoral de las izquierdas, con Podemos y con IU y sin condiciones previas. Los de Podemos quizá la rechacen porque dicen no estar interesados en la unidad de la izquierda sino en la unidad popular, que es otro plagio conceptual, esta vez del Chile de Allende. Quedará IU. Visto el triste destino que aguarda a esta formación, condenada a perder frente a otros que triunfan habiéndole copiado las ideas, a lo mejor conserva la lucidez y la audacia necesarias para concurrir con un programa común, sostenido por los dos partidos históricos de la izquierda española, los que tienen ya sobradamente probado que cuentan con la experiencia y la capacidad necesarias para llevarlo a cabo, haciendo un llamamiento a la memoria de la mayoría de izquierdas del país.
 

divendres, 23 de gener del 2015

Dimita ya, sobresueldos.

 Y con usted, la banda de mangantes a la que llama partido político y que lleva decenios cobrando sobresueldos de procedencia ilícita.

Usted afirmó en su día en sede parlamentaria que en el PP no hay ni ha habido nunca caja B. Mintió, como de costumbre.

El juez dice que hubo caja B. La abogacía del Estado dice que hubo caja B. Bárcenas dice que hubo caja B. Y añade que usted lo sabía.

Es todo el mundo contra su palabra que, como ha demostrado y admitido usted expresamente, no vale nada.
También admitió en sede parlamentaria, que en el PP se habían pagado sobresueldos. Los llamó "pluses" o cualquier otra cosa para disimular. Pero se pagaron. Y usted los cobró.
Esos sobresueldos, un maná de cientos de miles de euros que llovió sobre los dirigentes del PP, desde Aznar a Arenas, pasando por Cospedal, Sáenz de Santamaría, usted mismo, etc.,  son una auténtica sinvergonzada por la que hace años que deberían haber dimitido todos.
Dice Floriano que "este señor (Bárcenas) nos engañó" y, en justa venganza, él pretende engañar a su vez a la ciudadanía. Con una diferencia: quiere que la ciudadanía se deje engañar gratis cuando él y sus amigos se forraron gracias al engaño que dicen haber sufrido. ¿O se refiere a que los engañó porque no pillaron suficiente pasta?
La caja B, que existe para todo el mundo excepto para usted, era la cornucopia de la abundancia: dio para pagar sobresueldos a decenas y decenas de pillastres que luego iban predicando honradez y sacrificios. Dio también para financiar las campañas electorales del PP cuyos resultados, afectados de ilicitud, debieran anularse. Dio para pagar numerosos actos de pompa y boato en los que Aguirre y su tropa predicaban contra las mamandurrias ajenas. Era un tesoro inagotable.
¿A cuánto ascendió? Calcúlese: si Bárcenas detraía de las operaciones de la Caja B un pequeño porcentaje y amasó 42,8 millones de euros, ¿a cuánto ascendió la caja B y quién se ha llevado el grueso de la pastuqui?
En serio. ¿Cree alguien que esto es de recibo, que el país puede aguantar hasta noviembre gobernado por esta banda de sinvergüenzas y encima sometida al chantaje de otro sinvergüenza?

Las virtudes de Bárcenas.


Según algunos medios, las primeras declaraciones de Bárcenas, al estrenar su semilibertad, son irónicas o cínicas o sarcásticas. "Le he hecho caso a Rajoy, Luis ha sido fuerte". Husmean la amenaza. Desde luego, el empleo de la tercera persona resulta algo extraño. Es como si Luis Bárcenas autor hablara de Luis Bárcenas personaje, un poco al estilo de Pirandello. Solo el tiempo dirá si se trata de una licencia literaria o, durante los 19 meses de prisión, el hombre ha sufrido un desdoblamiento de la personalidad y seguirá hablando de sí como si fuera otro. La declaración subsiguiente "el PP no tiene nada que temer" justo cuando en ese partido no les llega la camisa al tiempo, sí que suena como a reto. No es agradable la visión de un futuro en el que el destino de tanta gente importante dependa de lo que declare un hombre de cuyo nombre nadie quiere acordarse.

Pero no hay lugar. La excarcelación de Bárcenas y las maniobras procesales de este pueden posponer la apertura de la vista oral hasta después de las elecciones de noviembre. Justamente la jugada táctica de La Moncloa. El mensaje por SMS de Rajoy, Luis sé fuerte adquiere ahora su significado y, rendido a sus pies, Bárcenas reconoce haberlo sido, haber sido fuerte. La fortaleza que Rajoy le pedía en su SMS es la tercera virtud cardinal de la Iglesia. Las otras, Prudencia, Justicia y Templanza, ya habrá tiempo de practicarlas. La Justicia puede esperar, puesto que la Esperanza es, a su vez, una de las tres virtudes teologales.
 
La Templanza quizá sea ahora la más sometida a tensión. Porque si Bárcenas ve que lo tratan como a un apestado, que no le dejan salir por la tele, que lo criminalizan, puede perder los nervios y hablar. No es imprescindible que lo lleven a las tertulias a pontificar sobre las cuestiones de actualidad, aunque tendría mucha audiencia, pero a lo mejor no conviene acorralarlo.
 
Un partido y un gobierno pendientes de lo que pueda decir o dejar de decir un presunto delincuente en libertad bajo fianza.
 
Es deprimente.