diumenge, 12 de maig del 2013

¿Todavía están ustedes ahí?

Cualquier empresa que arroje resultados negativos durante año y medio cierra y sus directivos se van a la calle o a las Bahamas con una pensión millonaria, según lo que hayan robado. Cualquiera menos la política. En política un año y medio de reveses se convierte en un acicate para "hacernos mejores y animarnos más en nuestra voluntad de servir al país y resolver los problemas de nuestros paisanos" o alguna otra estupidez de este calibre que hayan excogitado los gabinetes de imagen de políticos fracasados pero (o por) absolutamente irresponsables, a cambio de una buena pasta que sale, claro, del erario público. Pues la política es la única actividad en la que los galanes se pagan los liftings con el dinero de todos.

La última encuesta de Metroscopia para El País muestra que a Rajoy y Rubalcaba no los quieren ni en su casa. El 87% no confía en Rajoy y el 94% en Rubalcaba. O sea, de Rubalcaba no se fía ya ni él. Los demás indicadores son igualmente desastrosos. Lectura: estamos todos locos por perder de vista a esta pareja de segundones incompetentes que no ha tenido una sola idea en un año y medio. Podría decirse, a título de consuelo, que la situación es muy mala, las gentes andamos quemadas y valoramos todo muy negativamente, empezando por los políticos. Algo de eso hay. Probablemente hablemos desde la irritación. Prueba: la mejor valorada es Rosa Díez, lo cual debe entenderse como una muestra de desesperación suicida porque si hay un ejemplar de falta absoluta de principios, de oportunismo descarado y egocentrismo sin límites es esta aprovechada, no del río revuelto sino del río muerto.

Tirar contra los políticos, cierto, es fácil. Pero es que lo llevan en el sueldo. Nadie los obliga a serlo. Entran en la cosa pública por afición, voluntariamente, algunos por espíritu de sacrificio, otros porque no tienen en dónde caerse muertos y aspiran a un modus vivendi y otros porque son unos ladrones de tomo y lomo. Estos últimos abundan en el PP, cuya densidad de chorizos por metro cuadrado de cargo debe de ser la más alta del mundo.  Y encabezados por un menda que lleva años cobrando sobresueldos de todo tipo mientras pide e impone sacrificios a los demás y afirma que se ve obligado a mirar sus cuentas porque lo tiene crudo a fin de mes. Hace falta ser granuja para expresarse con tanto cinismo ante gentes, miles, cientos de miles, millones de personas que cobran -si cobran- unos cientos de euros al mes, esto es, cincuenta veces menos que él.  Por eso nadie lo quiere, nadie se fía de él y todos lo tienen por un pájaro mendaz que se lleva la pasta en sobres mientras balbucea incongruencias y desfachateces.

Y no le va en zaga su hipotético (e imposible) relevo, Rubalcaba. Este no cojea del pie de la honradez, que se le supone acrisolada, a diferencia del pícaro pontevedrés, sino del de la incompetencia aliada a una vanidad sin límite. ¿Qué justificación invoca para no hacerse a un lado y permitir que un partido que no es suyo, igual que no es monárquico ni jacobino encuentre de nuevo su rumbo y se constituya en alternativa a una situación de clarísima emergencia nacional?  ¿No ha tenido tiempo suficiente para hacer o decir algo que permita a una población deseosa de votar a la iquierda alguna esperanza?

¿Y sus partidos? Justo ese es el eje de esta penosa stuación. Salvo algún gesto aislado de dignidad, son puras agrupaciones de intereses, pobladas de aprovechados al servicio del líder que, en el caso de la derecha, promete -y probablemente reparte- substanciosos sobres para compensar la pavorosa ineptitud de los enchufados de turno y en el de la izquierda, cargos en hipotéticos futuros gobiernos en los que podrán lucir su falta de ideas. 

¿Y los medios? Desbarajustados, casi a pique, sometidos al látigo de los dueños del capital que son quienes dicen lo que se escribe de la cruz a la fecha hasta tal punto que ni el nombre de medios merecen. ¿Qué es un pasquín como La Razón sino pura bazofia al servicio exclusivo del presunto mangante de La Moncloa?

¿Y la sociedad civil? Destrozada, desanimada, vapuleada por un gobierno que ya solo se apoya en la represión de una policía con tintes mercenarios, obligada a emigrar por la absoluta inutilidad de los políticos que siguen cobrando sueldos inmerecidos y dietas ilícitas, humillada y expoliada por un clero codicioso, inmoral y más corrupto que los políticos que lo amparan (y son todos)  y obligada a sobrevivir en medio de este desastre en el que ya nadie cree.

Rajoy, en su presunta corrupción, ha puesto de relieve el sentido caciquil, patrimonialista y explotador de la derecha. Pero Rubalcaba, con su incapacidad evidente para articular ideas, ha dejado la izquierda democrática en un estado de crisis terminal sin ilusión, sin proyecto, sin empuje.

Váyanse ya, hombres, y permitan que el país se reconstituya.
(La primera imagen es una foto de Xoan Baltar. La segunda, una caricatura mía de una foto de Rubalcaba 38; ambas bajo licencia Creative Commons).


En el PSOE tocan a rebato; en el PP, a difunto.

Rajoy no da ni una. Rubalcaba, tampoco. Otro lazo más entre ellos. Quería el socialista tiempo tranquilo para recomponer los destrozos del último gobierno de Zapatero y el desastre electoral subsiguiente. Proponía pactos y más pactos. Anunciaba su oposición responsable. Renovación, sí, pero dentro de un orden, con una Conferencia Política que en octubre anunciará al pueblo la Nueva Línea, el nuevo Libro del Mormón. Y luego, más tranquilidad hasta las elecciones europeas. Nada de rifirrafes; nada de competiciones internas, candidaturas, primarias. Nada de ruido.

Sin embargo el PSOE es puro ruido. Quiso Jerjes domeñar el ponto y el ponto se le puso en contra. Ahora es el propio responsable de la Conferencia Política, mi tocayo Jáuregui, hombre normalmente templado, quien aparece con gesto apocalíptico: "o hacemos algo o nos echan". Y esto a venticuatro horas de que otro socialista señalado, Sebastián, salga diciendo que Rubalcaba no sirve para nada. Tampoco es que él haya servido para mucho, pero aquí se trata de Rubalcaba. Quería paz y tiene zozobra. Con Ramón Jáuregui nervioso hablando de la necesidad perentoria de ofrecer una alternativa al PP, de ganarse el centro y el progresismo (he estado a punto de escribir la periferia) mediante un mensaje renovado. Perfecto y ¿de qué hablará ese mensaje renovado? Pues, responde Jáurgui, de la crisis económica, de la cuestión territorial y de la corrupción. Además, insiste mi tocayo, el PSOE es el único que puede hacerlo.

"Muy bien" -responde Palinuro, que aparece en sus relatos cuando le place, como Hichtcock en sus películas- "y ¿crees que Rubalcaba es el hombre para articular un mensaje renovado en esos tres campos? El tal Sebastián ha ridiculizado sus propuestas en materia de crisis económica; respecto a la cuestión territorial, su criterio es muy parecido al de Rajoy; en cuanto a la corrupción, estando él a salvo, no puede olvidarse que la del PP floreció durante años bajo sus narices sin que se enterara.

Es inevitable, el PSOE es un hervidero de candidaturas en diferente estadio de cristalización. Cuanto antes despeje esa incertidumbe, mejor será para el partido. Que se abra oficialmente el debate. Que la gente escuche el mensaje renovado y le ponga un rostro, cosa imprescindble en nuestra época mediática. Que se abra el debate, sobre todo, para darle algo de vuelo y que no sea preciso escuchar simplezas. Esa "segunda transición" que invoca Beatriz Talegón es un topicazo que ya no se vende ni en el mercado de las pulgas que fue en donde trató de colocarla Aznar, el primero en hablar de "segunda transwición". En cuanto a la "izquierda clásica", de Patxi López, especie mítica que habita en el reino de lo legendario, ¿quién la representa? ¿Anguita o ese "chavismo" que agita´escandalizado  Jáuregui ? De Madina es poco lo que se sabe porque no abre la boca salvo para hablar del tiempo sin que sea seguro si es por prudencia o porque no tiene nada que decir.

Es absurdo y muy poco de izquierda ocultar la realidad. El PSOE tiene que renovarse y hacerlo ahora, antes de que, como dice mi tocayo, lo echen.


En el PP el toque es a difuntos y esta nota palinura un mero apunte camino del akelarre. El descubrimiento de que el hombre providencial, el héroe del Irak, el azote del corrupto felipismo, el milagro soy yo, estuvo forrándose supuestamente con sobresueldos de oscuro origen y siguió haciéndolo una temporadita como presidente del gobierno lo sitúa en su debida perspectiva. Detrás del bravo de Flandes, cetrino, ceñudo, altivo y airado, al parecer, solo había un pícaro como el Guzmán de Alfarache que pillaba sobres en compañía de una sociedad presuntamente non sancta, de Rajoy, Arenas, Cascos, todos ellos caballeros mangantes del santo sobre, administrado por Bárcenas-Merlín.

Los barones del PP hacen el vacío a Rajoy, según anuncia El País, con el fin de salvaguardar sus carreras políticas del peligro de contagio con el apestado. Porque al encerrarse en La Moncloa, recluirse en el silencio, rehuir toda presencia pública, negar cualquier explicación, Rajoy se ha convertido a sí mismo en un apestado, alguien de quien puede decirse como hace Edgardo del "pobre Tom" en el Rey Lear: que se alimenta de ranas, sapos y renacuajos, de lagartijas y salamandras acuáticas; que en la furia de su corazón, cuando el inmundo demonio brama, come bosta de vaca como golosina. Un poco hiperbólico, pero vale, sobre todo lo de la bosta. Es lo que la prensa contemporánea, siempre más telegráfica y concisa pero no menos iconográfica llama tragarse un sapo de desayuno diario

En realidad, Rajoy, el presidente tragasapos, es ya un presidente zombi al frente de un gobierno de zombies. El se empeña en hacer como si gobernara pero al personal ya solo le interesa saber cuánto trincó en los largos años de sobresueldos. Él y los demás miembros del partido de los trabajadores, con sus cuentas en Suiza y sus áticos en Marbella. A dos años y medio de las elecciones y al paso de las cosas en lo procesal, es solo cuestión de poco tiempo que el juez haya de llamar a Rajoy a declarar en el caso Gürtel, como presidente del partido cuyo tesorero, nombrado por él, era Bárcenas, como testigo, quizá como imputado. ¿Puede el país soportar algo así?

dissabte, 11 de maig del 2013

Fracaso absoluto, total.


La semana pasada, con el paro disparado en 1.200.000 personas más y todos los indicadores por los suelos, el gobierno reconocía paladinamente el fracaso de sus políticas al admitir que concluiría la legislatura en 2015 con una tasa de desempleo superior a la que había heredado. La población será en conjunto más pobre de lo que era cuando Rajoy tomó posesión. El PIB cae más de lo que había caído antes. Un fracaso rotundo en el orden material, económico frente al cual el gobierno ha reaccionado como cabía esperar: negándolo. ¿Cómo puede negar lo que acaba de confesar? Muy sencillo, con la retórica estilo Báñez que el presidente maneja con igual soltura: es verdad que estamos mal, pero podíamos estar peor; es verdad que hay más de un millón de parados nuevos, pero podía haber dos millones; es verdad que aumenta el desempleo, pero lo hace con más lentitud. Todo esto es lo que el gobierno llama "signos esperanzadores". Unos signos que solo ve él.

Esta semana, además del fracaso material, económico, el gobierno ha encajado el fracaso ideológico, espiritual. En un solo día ha tenido que retirar los dos anteproyectos legislativos que iban a ser los pilares de la contrarrevolución: la ley de educación y la del aborto. Los ha retirado porque hasta él, con su talante autoritario, se ha dado cuenta de que levantan una fuerte oposición social mayoritaria. Ni sus propios votantes ni militantes están de acuerdo con esos dos ataques reaccionarios a los derechos de las gentes, el aborto por un lado y la educación por otro. Y lo mismo acabará pasando con la sanidad. La privatización es tan expolio que hasta puede no salir.

Es curioso que se hayan retirado los dos proyectos acariciados por dos de los ministros más reaccionarios y que muestran un rasgo en común: la altísima consideración en que se tienen a sí mismos, no compartida por nadie más. Dos sectarios altaneros que creen saberlo todo y los prejuicios no les dejan ver ni en dónde están. Sus compañeros de gobierno, más simples, tienen sin embargo más olfato político. Estos dos, con su soberbia y su pedantería, son dos verdaderos metepatas. La inauguración de Wert pidiendo españolizar a los niños catalanes ha hecho más por el soberanismo catalán que todas las esteladas juntas. Su idea de lo que deba ser la educación es perfectamente compatible con la que pueda tener Esperanza Aguirre, que no conocía los horarios laborales del profesorado al que gobernaba. 

Los espectáculos de Ruiz-Gallardón teorizando sobre la condición femenina y la esencia de la maternidad son cómicos y se convierten en hilarantes cuando el ministro -quien, al parecer, pasaba por ser persona equilibrada en no sé qué círculos- se empeña en justificar su legislación represiva con argumentos emancipadores poco menos que sacados de mayo del 68. No es cosa de cebarse con esta pareja de fatuos majaderos pero su caso sirve muy bien para entender la razón profunda de sus políticas. Si no se impide que la mayoría de la población disfrute de sus legítimos derechos, entre ellos, singularmente, la educación, acabará probándose que solo el dinero permite que individuos tan estúpidos como estos dos lleguen a alguna parte a extremo de amargar la vid a sus semejantes.

Porque el resto del gobierno, desde los aristócratas tipo Morenés hasta los plebeyos enriquecidos como Cañete o las tontas pijas estilo Mato, ya sabe que no pasa de ser un puñado de inútiles cuyo único mérito es haber sido muy amigos de Rajoy (quien tampoco se hace notar por la profundidad del concepto) y, en algunos casos, haber trincado los dineros que esta pandilla reparte entre los suyos para "compensarlos" por el ímprobo trabajo de hacer las cosas rematadamente mal. 

Fracaso en lo material, fracaso en lo ideológico y bajo sospecha de corrupción: ¿sirve para algo este gobierno?

(La imagen es una caricatura mía por el procedimiento de "animalización" a partir de una foto de La Moncloa en el dominio público).

divendres, 10 de maig del 2013

Un hatajo de ladrones.


El País informa de que, según los papeles de Bárcenas, los documentos de la policía, los que obran en poder del juez, Aznar estuvo trincando sobresueldos durante años y, en su caso concreto, además, hasta algunos meses después de haber tomado posesión como presidente del gobierno. Es decir, Aznar incumplió la vigente Ley de Incompatibilidades, ¡siendo presidente! Tiene razón Antonio Hernando: lo que ha de hacer este buen hombre es pedir perdón y devolver el dinero trincado y adiós a su carrera política por presunto chorizo. Sin embargo, lo que ha hecho Aznar ha sido lo contrario: ponerse gallito (como acostumbra) y anunciar que amplia su querella contra El País. Suena a la habitual baladronada inútil y, en el fondo, a quien perjudica esta actitud, a quien deja en ridículo, es a Rajoy, también acusado de haber cobrado miles y miles de euros de sobresueldos pero que está callado, silencioso, oculto y sin querellarse por motivos que todos entendemos muy bien. Y, con Rajoy, casi todos los dirigentes del PP quienes, según los papeles de Bárcenas, estuvieron cobrando una pastizara durante años de forma que, a pesar de que suelen decir que pierden dinero al estar en política, lo cierto es que ser militante cualificado del PP es un chollazo. Te levantas una pasta por el morro. O sea que no fue uno de ellos sino todos quienes pueden decir que están en política para forrarse. Y lo curioso es que, cuando se les señala que este comportamiento es obviamente inmoral y seguramente ilegal, suelen decir que no es cierto, que son pagos legales que justifican de las formas más caprichosas, como "gastos de representación" (sic) o como "compensaciones".

Tiene razón Ecos del Occidente cuando en un artículo titulado La broma macabra de los sobresueldos cuestiona muy acerbamente que haya nada que "compensar" a los dirigentes del PP. Exactamente, ¿de qué hay que compensar a un inspector de Hacienda, como Aznar, con millones y millones de pesetas, como sucedió entre 1990 y 1996? Atinadísimo punto de vista. Añadiré algo: la actividad de político es voluntaria, no forzosa. Está en política quien quiere. ¿Por qué hay que compensarle? ¿En razón de qué? No hay nada que compensar. Esos sobresueldos de los políticos del PP (que contrastan agudamente con el hecho de que en otros partidos, por ejemplo, IU, no solo no existan sino que se dé lo contrario: son los cargos quienes dan parte de sus ingresos al partido) son simplemente una corruptela más, una mamandurria, un trinque vergonzoso de corruptos.

Y quizá también delictivo dado que, como se desprende de los papeles de Bárcenas, los fondos repartidos entre estos individuos, proceden presuntamente de donaciones ilegales de empresarios que recibían a cambio adjudicaciones también ilegales de los gobiernos del PP por cientos de millones de euros. Dineros delictivos, productos del robo sistemático del erario público por parte de empresarios y presuntos ladrones del PP. Sin duda, la financiación de los partidos en España es una asignatura todavía pendiente. Pero, se supere o no, está claro que esta corrupción generalizada del PP induce a preguntarse si se trata de un partido político en el que hay algunos ladrones o una asociación de ladrones en la que hay algún político, también ladrón, claro.

Aznar, Rajoy, Arenas, Cospedal, Cascos, todos parecen haber trincado. Y lo que no hayan trincado, se ha dedicado a financiación ilegal del PP, gracias a cuyos chorros de oro este partido ganaba elecciones por mayoría absoluta. Elecciones cuyos resultados son, en realidad, inmorales, ilegales y, por tanto nulos. Y esta situación supuestamente es el rasgo de casi todas las administraciones gobernadas por el PP. Lo es, por ejemplo, del gobierno de la Comunidad de Madrid, presidido por Esperanza Aguirre y bajo cuya dirección parecen haberse cometido todo tipo de ilegalidades en adjudicaciones públicas amañadas en favor de los empresarios corruptos que luego financiaban presuntamente sus campañas. Y esto parecía hacerse a traves de la Fundación FUNDESCAM, uno de cuyos principales donantes, el empresario Díaz Ferrán, gran admirador de Aguirre, está hoy en prisión por supuesto chorizo.

En resumen: aquí no hay un gobierno propiamente dicho sino una organización de sospechosos de mangoneo, dispuestos a saquear el país. No hay por qué escuchar sus retóricas sobre las crisis, el gobierno, etc. Hernando está en lo cierto: lo que tienen que hacer estos presuntos, con Rajoy a la cabeza, es devolver lo trincado y marcharse a sus casas, a esperar las citaciones judiciales.

(La imagen es una caricatura mía por el procedimiento de "animalización" sobre una foto de La Moncloa en el dominio público).

Sí se puede y se debe.


El otro día asistí a una magnífica exposición del Profesor Francisco Llera sobre la crisis y la desafección democrática en España. Fue una intervención muy elaborada, muy trabajada, magistral, muy convincente y... preocupante por lo que de ella se desprende para nuestro país. Lo resumo mencionando la observación del colega Llera del significado de que las tres instituciones mejor valoradas del último barómetro del CIS sean el ejército, la policía y la guardia civil. Bien para ellas, sin duda; pero mal para todas las demás. Y preocupante por la tendencia subterránea a las soluciones autoritarias que parece delatar.

El desprestigio del sistema es pavoroso. Recojo tres noticias que apuntan en la misma dirección de la portada de El País de hoy. La primera, los sobresueldos de Aznar. Se recordará la bravura con que el expresidente respondió con una querella contra ese periódico por insinuar meses atrás que podría haber recibido dineros irregulares según los papeles de Bárcenas. Ahora no es una insinuación. Ahora es una acusación concreta con fechas y cantidades de la comisión de un posible delito. Supongo que habrá otra querella o alguna declaración pública explosiva. O quizá quede la cosa así, un escándalo más que acumular en la pila de desmanes que parecen haber estado cometiéndose en el partido del gobierno hace mucho tiempo. Porque el caso de Aznar no es diferente del de Rajoy, Cospedal, Arenas, Cascos e tutti quanti que parecen haber estado cobrando sobresueldos a cuenta de una presunta trama de corrupción que asemeja a una administración para el saqueo dentro de la otra administración. No es exagerado decir que el partido que, según Aznar, era incompatible con la corrupción ha resultado ser una especie de asociación de mangantes, dedicados al expolio del común en beneficio propio y de una recua de familiares, enchufados, clientes y empresarios amigos corruptos.

La denuncia del fiscal Pedro Horrach de que el PP está tratando de tapar la corrupción pone de relieve otro aspecto de deterioro institucional gravísimo. Dice el fiscal que cuando el PP no se sale con la suya en los tribunales deslegitima y difama jueces, fiscales y procedimientos. Como si quisiera darle la razón, el PP ha recurrido la decisión del juez Ruz de apartarlo de la causa al argumentar que más que acusación es defensa, acusando al juez y fiscales de prevaricación y otras lindezas. Es obvio que el PP está incordiando todo lo que puede en la labor de la justicia. El problema es que es un partido presidido por Rajoy, quien también preside el gobierno. Se da así la pintoresca situación de que Rajoy presidente del PP se persona como acusación en una causa en la que aparece involucrado y puede aparecer imputado Rajoy presidente del gobierno. Si esto fuera un asunto de psiquiatría, podría hablarse de un caso de desdoblamiento de la personalidad. Al tratarse de política, más nos encontramos con que un presunto mangante trata de encubrirse a sí mismo mediante triquiñuelas legales y fraude de ley. En lugar de dimitir, como correspondería en una situación de honradez y dignidad ordinarias.

Por último, contra todo pronóstico, el gobierno se arrugó ayer y retiró el anteproyecto de ley Wert. Conociendo la soberbia del ministro que comenzó queriendo españolizar a los niños catalanes como si fueran tailandeses y siguió metiendo la gamba en todos los charcos de la educación y la cultura, habiendo visto con qué prepotencia desterró la educación para la ciudadanía y reintrodujo la religión, siendo testigos de la satisfacción del clero que ha alcanzado incluso más de lo que se esperaba está claro que la decisión de retirar la propuesta ha debido de ser muy reñida y muy dura. La excusa es perfilar las previsiones económicas de la LOMCE. La realidad, que el gobierno parece haber sido sensible por primera vez al estado de ánimo encrespado de la calle y, en efecto, se ha arrugado y lo que está haciendo es tratar de salvar la cara de este ministro que es el peor valorado de toda la democracia. Y con razón, por tratarse del más altanero, arrogante a la par que necio de los pésimos gobernantes que ha tenido este país, un epítome de todos los vicios y defectos de la carcunda nacional sin ninguna de sus escasísimas virtudes.

Y lo mismo le sucederá al gobierno con la sanidad y el resto de las reformas profundas, nada equitativas (diga Rajoy lo que diga) y muy injustas. De hecho, la práctica abolición del aborto en contra de la voluntad de una gran mayoría de la población solo es un pasaporte para que el próximo Parlamento, si muestra otra mayoría, se dedique a una labor de intensa derogación. Una labor consistente en restaurar todo lo destrozado por esta agrupación de apandadores, dispuestos a esquilmar todos los bienes del común en su provecho.

En esta situación de deterioro institucional, en que el gobierno actúa de forma autoritaria y la oposición parlamentaria es irrelevante, la oposición extraparlamentaria, la acción popular, demuestra que sí se puede constituirse en los frenos y contrapesos necesarios contra los desmanes y latrocinios del poder. Se puede y se debe.

dijous, 9 de maig del 2013

La retirada al Aventino.


Hace unas fechas, con motivo de alguno de los habituales desprecios de Rajoy al Congreso o de la aplicación del rodillo popular en esta o aquella decisión (¡esas votaciones en que la mayoría rechaza a veces cientos de preguntas de la oposición sobre el caso Bárcenas e impide que se hable de él!) Palinuro sostenía que, a causa del autoritarismo del gobierno y su mayoría parlamentaria absoluta, el Congreso era irrelevante. No puede controlar con eficacia al gobierno; este comparece cuando quiere y habla de lo que quiere. Dada la férrea disciplina de voto (que incluye multas a los diputados díscolos) no existe ninguna posibilidad de que el PP pierda una sola votación y, por ende el gobierno, cuya posición es inexpugnable. Ni visos de verosimilitud para un voto de confianza; no hablemos ya de moción de censura. El gobierno hace y dice lo que le place sin fiscalización alguna. Incumple su programa y ayer, en la sesión de control, Rajoy afirmó rotundo que nadie le apartaría de seguir la senda de su programa que, por lo demás, nadie sabe cuál es, salvo hacer lo que le ordenan en Berlín. Aseguró asimismo que no quería engañar a nadie. Pues será la primera vez ya que hasta ahora no ha hecho otra cosa, como él mismo ha reconocido. 

Ante la situación de ninguneo del Parlamento, de irrelevancia e impotencia de este, convertido en una cámara de aplaudir y abuchear, en cierto modo degradado en su función, Palinuro sugería que la oposición lo abandonara, que repitiera la famosa retirada al Aventino, cuando algunos diputados socialistas en el Parlamento italiano, en protesta por la desaparición de su compañero Giacomo Matteoti (cuyo cadáver apareció unos meses después, habiéndose tratado de un asesinato fascista) se retiraron de la cámara y comenzaron a reunirse en otra sala. Lo llamaron "retirada al Aventino", en recuerdo de la llamada secessio plebis, de la República romana, por la cual la plebe se retiraba al Aventino (una de las colinas de Roma), dejando solos a los patricios en la ciudad, en realidad una ciudad fantasma pues, al retirarse los plebeyos se cerraban todas las tiendas, servicios, etc. Algo muy parecido a una huelga general. Gracias a las sucesivas retiradas de la plebe a lo largo de los siglos, esta consiguió la equiparación de derechos con los patricios. Por eso los diputados socialistas hablaron de su retirada al Aventino como el intento de que los fascistas restablecieran la legalidad. Pero fue al revés de lo que sucedió con la plebe romana: la persecución se amplió a los comunistas, se abolió el régimen parlamentario y se instauró la dictadura fascista, cuyo primer acto fue enviar a la cárcel al diputado Antonio Gramsci, que murió en ella.

El episodio de la ritirata sull'Aventino, ha quedado consagrado, sin embargo, como un acto de lo que podría llamarse la "dignidad parlamentaria", con independencia de cuál sea su resultado práctico. Aunque tampoco este es tan desdeñable. Si bien no suele mencionarse, la revolución francesa es una especie de retirada del Aventino. Convocados los Estados-Generales por Luis XVI, el estado llano se reunió aparte; se le añadieron luego el clero y la nobleza (de toga y de espada) y los Estados Generales se convirtieron en la Asamblea Nacional. La retirada al Aventino tiene muy buena prensa. Por eso la proponía Palinuro a la oposición de izquierda.

Pero héteme aquí que es el PP, la derecha, quien la pone en práctica en el Parlamento catalán. Visto que el pleno del Parlamento ignora la decisión del Tribunal Constitucional de dejar en suspenso la declaración de soberanía de hace unos meses y designa una comisión para gestionar el dret a decidir, Alicia Sánchez Camacho y sus compañeros de grupo lo abandonan sosteniendo que el Parlament está en una actitud de insumisión. Pura retirada al Aventino.

Es algo de lo que podría aprender la oposición del Congreso y el Senado. Si realmente el gobierno está dispuesto a apoyar en los solos votos de su grupo parlamentario toda su legislación, sin consensuar nada ni escuchar a nadie a la hora de tocar cuestiones vitales para la mayoría de la sociedad,  la presencia de los otros grupos parlamentarios solo es ornamental y justificativa. A lo mejor se hacen valer más retirándose al Aventino.

dimecres, 8 de maig del 2013

Palinuro en Barcelona.


El próximo lunes, 13 de mayo, como se ve en el cartel de la izquierda, Palinuro dará una conferencia sobre el derecho a decidir y las cuestiones del nacionalismo catalán y el nacionalismo español, titulada la nación como espejo. No voy a contar aquí de qué tratará para no fastidiar el interés y, sobre todo, no asustar a nadie. Baste con saber que trataré de hacer honor al título: la endemoniada idea de nación que es, a la vez, un concepto y un sentimiento, no se puede reducir a propuestas reflexivas, digamos intelectuales porque tiene mucho de intuitivo, inmediato, emocional. Es, sí, reflexiva, pero al modo en que lo son los espejos. La nación nos devuelve una imagen de nosotros mismos cuando nos asomamos a ella. Y es esa imagen la que constituye nuestro nacionalismo, el de cada cual. Por supuesto, espejos hay muchos, cada cual se contempla en el que quiere y ninguno es superior o inferior a otro. Pero todos, como espejos, tienen también aspectos mágicos, no se limitan a devolvernos una imagen que ya conociéramos de otras experiencias, sino que también la interpretan y, de esto modo, nos muestran cómo somos.

La conciencia nacional, la conciencia de nación, es un proceso de aprendizaje. Por eso es tan extraño escuchar a algunos diciendo que no son nacionalistas. Será que ya lo saben todo y no tienen nada que aprender.

Sr. Rajoy: toca hablar de Bárcenas.


De nada sirvió el conjuro de las meigas de no mentar la soga en casa del ahorcado. El nombre de Bárcenas se filtra por las rendijas de las puertas, relumbra en las pantallas de los televisores como un fuego de San Telmo, resuena en los ecos de los valles alpinos. Suiza investigará los papeles de Bárcenas. La supuesta corrupción barcéniga se internacionaliza. No es impensable que un juez helvético envíe una comisión rogatoria preguntando por las relaciones entre Rajoy y Bárcenas, a tenor de lo que se desprende de los papeles que habrá que poner a su disposición. Y ya tenemos al presidente del gobierno abriendo portadas de todos los periódicos del mundo como presunto corrupto, cual ya lo estuvo en el New York Times hace unos días.

Realmente la situación era insostenible cuando se remató con el informe que la UDEF (la policía) ha remitido al juez, documentando un latrocinio tremendo, continuado en el tiempo, que afecta a los gobiernos del PP y al propio PP en todos sus niveles pero especialmente en los más altos. Según la policía, determinados empresarios recibieron adjudicaciones públicas ilegales por valor de 12.281 millones de euros y, a cambio, los beneficiados ingresaban de modo irregular 4,6 millones de euros que luego el partido se encargaba de camuflar con destino a gastos de campañas o las faltriqueras de los más altos dirigentes. El trinque y la malversación como formas de gobierno muy lucrativos también para esta pandilla de pomposos mangantes.

La situación que pinta el informe de la policía no es llevadera en ninguna democracia del mundo. El gobierno no puede estar pendiente de las revelaciones que se hagan en un proceso penal en el que está implicado indiciariamente. Es más, ante los nuevos descubrimientos su presidente está obligado a comparecer en sede parlamentaria y dar las explicaciones pertinentes sobre su comportamiento. Porque los años que el informe policial abarca son de 2001 a 2012, cuando Rajoy llevaba algunos de presidente del partido y, por lo tanto, responsable político último de cuanto en él se haya hecho.

Y toca hablar de Bárcenas. Llegar al Parlamento y explicar cuáles fueron las relaciones del hoy presidente del gobierno con el entonces tesorero del partido y que duraron cuatro años. Explicar a cuánto ascendieron en total los supuestos sobresueldos y, dado que se cobraron en mitad de lo más agudo de la crisis, con qué autoridad se pedían sacrificios a la gente del común al tiempo que se cobraban sobresueldos de dudosa legalidad y cierta inmoralidad e, incluso, se incrementaban en porcentajes escandalosos, de más del 20 por ciento.

Si realizada esta comunicación pública, el gobierno de Rajoy sigue al mando, después de haber confesado paladinamente su fracaso en el último consejo de ministros es porque el PP está desorientado y no sabe qué hacer pues no cuenta con un recambio para Rajoy. La insistencia de Esperanza Aguirre de postularse como candidata solo arrastra a su fiel infantería en los medios que le son adictos, pero ni un dirigente de relieve. Al contrario, los espanta con esa especie de catón neoliberal que recita en cuanto le ponen delante un micrófono como si fueran los pensamientos del Rey Salomón.

Hay que hablar de Bárcenas y aceptar las responsabilidades. No rehuir el bulto. Dimitir de plano y convocar elecciones podría ser una solución. Algunos la tacharán de imprudente y precipitada pues pilla a los dos partidos dinásticos en situación calamitosa. Tampoco hay gran inconveniente. Las elecciones pueden retrasarse un tiempo prudencial -tampoco mucho, pues lo que no se arregla en tres meses tampoco se arregla en seis- y, entre tanto, encargar a una comisión gestora interpartidista la tarea de la gobernación.

Son muchas las cuestiones. Algunas, peliagudas. Eso es la política, habérselas con circunstancias peliagudas, y no de mero trámite. Pero el gobierno, presidido por un presunto trincasobres, no puede seguir ni un día más. Tanto él como toda la panda, parecen llevar años pillando sobresueldos con los más peregrinos nombres, desde "compensación" a "gastos de representación", pero todo dinero negrísimo que, aplicado también al partido, permitía a este ganar elecciones con mayorías absolutas absolutamente tramposas.

(La imagen es una caricatura mía por el procedimiento de "animalización" sobre una foto de IgnisFatuus, bajo licencia Creative Commons).

dimarts, 7 de maig del 2013

Tres diálogos necesarios


Iba a escribir sobre las candidaturas a la renovación del PSOE, animadas ahora con la novedad del posible tandem Madina-Chacón y el amago de Beatriz Talegón de presentarse. Pero descubrí que en el día se habían producido otros hechos de mayor momento para el país: la decisión de las autoridades suizas de investigar a Bárcenas, la de Rajoy de rechazar todo acuerdo con Rubalcaba y la de los soberanistas catalanes de ir adelante con la consulta. Son tres asuntos de envergadura. Hacen referencia a los tres problemas más graves de nuestro país: la corrupción, la crisis y el independentismo catalán.


La política tiene mala fama pero, en último término, es el único ámbito en que pueden debatirse estos asuntos de interés general. Debatirse por medio del diálogo. En verdad, la política puede zanjarlos también por otros medios: la imposición, la violencia, la mentira, la dictadura. Pero nadie los suscribe. Todo el mundo dice preferir el diálogo, incluso quienes se beneficiarían con la violencia. Los estudiosos y los expertos lo saben y por eso exigen unas garantías para que el diálogo cumpla su cometido de llegar a decisiones colectivas democráticas y acertadas. Habermas ha edificado su teoría de la acción dialógica sobre esas garantías que funcionan como principios básicos sin los cuales no puede haber intercambio. Lo que se dice debe ser verosímil, sincero, atenerse a las normas y ser inteligible o racional. Provistos de estos requisitos debemos acometer los tres problemas señalados que son esenciales en nuestra sociedad.

La corrupción es la gran lacra nacional. Ahora se aireará en tribunales extranjeros, lo cual no contribuirá precisamente a enaltecer la marca España. Esta en concreto, además, involucra al presidente del gobierno, a algunos ministros y altos cargos del PP que pudieron estar recibiendo dineros ilegales durante años, procedentes, incluso, de fondos delictivos. El vicio nacional, habitualmente larvado, ha hecho eclosión espectacular a la que no se ha escapado ni la Casa Real. Es el momento de hablar de la corrupción, de debatir las medidas para atajarla y erradicarla. Es necesario el diálogo sobre lo que quizá sea el motivo más claro de la crisis española. Sin embargo, el gobierno no solo no quiere debatir sino que ha prohibido siquiera que se mencione el nombre del principal responsable, Bárcenas. La creencia de que, no mencionando el mal, este deja de existir tiene algo de neurótico. Y solo puede conducir a situaciones mucho peores, mucho más comprometidas.

La crisis.Por enésima vez se niega Rajoy a establecer acuerdo, trato, pacto alguno con Rubalcaba, salvo que este suscriba sus políticas sin reservas. Rubalcaba hace bien en proponer pactos y presentar medidas concretas que podrían adoptarse. Pero no puede ignorar que el gobierno carece de toda intención dialogante, asunto tanto más grave cuanto se están tocando pilares institucionales básicos de nuestra convivencia, como son el sistema de pensiones, la sanidad y la educación públicas, etc. La negativa al diálogo releva al PSOE de toda responsabilidad en los desastres que se produzcan y, por ende, le da legitimidad para revocar todas las decisiones si llega al poder. Porque estas decisiones han sido tremendamente clasistas. Por ejemplo, el gobierno reconoce haber empleado 40.000 de los 100.000 millones de euros del rescate en la banca pero añade que no emplea los 60.000 restantes en rescatar hipotecados, por ejemplo, porque se nos impondrían condiciones. En otras palabras: pagamos las condiciones de la banca pero no las de la gente.

Soberanismo catalán. Nuevo episodio. Mas reúne una "cumbre por el derecho a decidir", el PSC acude pero se reserva el derecho al juicio de intenciones y Carme Chacón publica una carta abierta en la que pide al secretario general del PSC, Pere Navarro, que no acuda a la cimera pel dret a decidir. Esto del dret a decidir va a ocasionar una crisis en el PSOE y, desde luego, en las relaciones con el PSC. Entre tanto el nacionalismo catalán, que tiene la iniciativa política, sigue ganando territorio y apoyo para su idea de celebrar una consulta sobre el derecho a decidir en 2014, fecha simbólica que une el momento de la pérdida y el de la recuperación de las libertades nacionales con trescientos años por medio. De esto tampoco se habla. Y aquí los dos partidos dinásticos presentan un frente común: el derecho a decidir, el derecho de autodeterminación no existe. Punto pelota. No hay diálogo que valga salvo para acordar una reforma u otra de la planta territorial única para toda la Nación.

Si, a pesar de todo, una cantidad considerable de ciudadanos, cientos de miles, quizá millones, pide el ejercicio del derecho a decidir, habrá que encontrar alguna forma de arbitrarlo que no sea el recurso a la violencia. Y no porque lo diga Palinuro -que lo dice- sino porque lo dice tambièn el Tribunal Supremo del Canadá en el caso de Quebec y algún ilustre jurista, como Rubio Llorente en el caso de España. Lo que sí se puede es barruntar cómo será la situación a base de no dialogar y sofocar la llama soberanista aplicando la normativa vigente. ¿Pretendemos coexistir con un estado de excepción permanente?

dilluns, 6 de maig del 2013

El PSOE reacciona.


Ya era hora. Quince meses después de su humillante derrota electoral, el principal partido de la oposición presenta propuestas concretas, inteligibles, alternativas -o, cuando menos, distintas- a las del gobierno, dadas ya por fallidas universalmente, incluso por sus seguidores. Ojalá no vuelvan los tiempos de la inactividad, la ambigüedad, el marasmo, las reiteradas propuestas de "pactos de Estado", sistemáticamente despreciadas por el gobierno. La oposición responsable, si por tal se entiende la ausencia de oposición, el silencio o la tímida protesta, no ha servido para nada. Corresponde ahora ser responsable pero de otros modos.

Sin incurrir en el vandalismo institucional que caracterizó la oposición del PP en la legislatura anterior, la del PSOE debe ser rigurosa, rotunda, consecuente, en contra de los desmanes del PP y en defensa de los intereses de los sectores mayoritarios de la sociedad. No se ha de consentir ni un atropello más. Debe acudirse a los tribunales siempre que las vías políticas sean insuficientes. Una buena piedra de toque son las pensiones, cuyo desmantelamiento parece tener dividido el gobierno. Pero el PSOE debe dejarle claro que cualquier reforma de las pensiones que no se consensue con la oposición, será revertido ipso facto después de las elecciones si estas le son favorables.

Hoy presenta el PSOE unas propuestas neokeynesianas. No todo ha de ser recortar. Recuérdese: los recortes han fracasado y ya solo prometen más recortes y, por tanto, más fracaso. Lo sabe todo el mundo. Lo suyo es, por tanto, mantener la austeridad pero arbitrar asimismo medidas de estímulo. Se financiarán con los miles de millones (60.000, al parecer) que el gobierno no ha tocado de la línea de crédito del primer rescate. Ya solo ese hecho es clamoroso. ¿No hubiera sido más justo echar mano de estos recursos antes que vaciar el fondo de reserva de las pensiones, esas pensiones a las que se pretende vapulear de nuevo? Se trata de las cosas que el PSOE debe explicar claramente. Para que los jubilados y pensionistas sepan a quién les conviene votar la próxima vez. Por lo demás, esas medidas de estímulo tienen también una importante misión social por cuanto están pensadas para mitigar el desempleo.

Luego queda la cuestión de la letra pequeña o cómo se aplican esas medidas de estímulo. Es preciso evitar que sirvan para aumentar la corrupción. En España tenemos una tradición de picaresca y a saber lo que harán los empresarios con unas medidas de estímulo que los benefician. A este propósito quizá estuviera bien proponer la dotación de otro fondo similar para potenciar la labor fiscalizadora de la Hacienda y su capacidad para luchar contra el fraude fiscal que en España es masivo. La rentabilidad de esta medida es evidente pues hará aflorar grandes cantidades de dinero.

En todo caso, este es el tipo de oposición que la gente espera. Con propuestas claras, positivas, que puedan debatirse. En opinión de Palinuro estas propuestas claras, razonables debieran abarcar también otros campos más en el terreno político o de los principios. En concreto, las tres cuestiones abiertas en el sistema político: la Monarquía, la Iglesia y el soberanismo. Son cuestiones peliagudas pero no por ignorarlas van a desaparecer.

La cuestión de la Monarquía. El PSOE debe aclarar si es o no republicano y hacerlo en un congreso; no por boca de un secretario general que tiende a confundir sus convicciones personales con las posiciones del partido. El argumento de la oportunidad no vale. El pais puede debatir tranquilamente si quiere ser Monarquía a República. La Monarquía ha demostrado ya estar fuera de lugar en el mundo contemporáneo. Resulta absurdo que un país haya de verse pendiente de las andanzas de unos u otros miembros de la Familia Real y sus compinches. Y es que eso es lo esencial en la institución monárquica: su carácter familiar.

La cuestión religiosa. Suficientemente claro ha quedado ya que la Iglesia católica se apunta a la teoría de la política del apaciguamiento, tristemente famosa desde la conferencia de Munich,  de 1938: cuantas más concesiones se le hacen, más se enciende su voracidad. Creyeron los socialistas de la era Zapatero haber llegado a un acuerdo con la Iglesia y por ello le sacrificaron su Ley de Libertad Religiosa y luego ha resultado que la Iglesia ha hecho tabla rasa con los acuerdos anteriores: fuera la educación para la ciudadanía, dentro la clase de religión; discriminación por sexos y cuestionamiento del aborto y ya veremos qué pasa con el divorcio. El PSOE no tendría perdón si no denunciara los Acuerdos con la Santa Sede de 1979 y procediera a separar de modo eficaz la Iglesia del Estado.

En cuanto al soberanismo, los socialistas deben encarar el asunto con franqueza. El partido que comenzó la transición proclamando el derecho de autodeterminación se lo fue dejando por el camino hasta llegar a negar que alguna vez lo hubiera defendido. También esto debiera ser objeto de una propuesta acordada en congreso. El PSOE, ¿reconoce el derecho de autodeterminación? ¿En qué condiciones? Si no lo reconoce, ¿qué modelo de organización territorial de España propone? Ese vetusto federalismo que ha desempolvado del baúl de los recuerdos requiere un aggiornamento profundo. 

Las últimas cuestiones, en efecto, son graves y es tentador el olvido, el silencio. Pero no es honrado ni eficaz. Al fin y al cabo, cuando la dirección del partido habla de reformar la Constitución, se refiere exactamente ¿a qué?

Por último, si el PSOE se propone recuperar la visibilidad de verdad, compensar por la inacción y el tiempo perdido, tiene que escuchar el rumor de la calle, tiene que tender lazos de colaboración con organizaciones y movimientos sociales que se han ido formando en el proceso de insubordinación social creciente. Tarea difícil por la desconfianza que suscita en movimientos como el de los indignados. Pero imprescindible si ese partido quiere calibrar hasta qué punto se ha echado a la izquierda la opinión y cree conveniente, como lo cree Palinuro, radicalizar algo más las opciones.. 

También es importante que, lejos de apagarse, el debate sobre la candidatura siga abierto. Es sano para el partido y para todos. Pero, sobre eso, ya seguiremos mañana.