Hoy se abordarán los problemas de la comunicación, la movilización políticas y las redes, según el programa adjunto. Cierra Palinuro hablando de las multitudes.
divendres, 18 de maig del 2012
La ciberpolítica en España
Hoy se abordarán los problemas de la comunicación, la movilización políticas y las redes, según el programa adjunto. Cierra Palinuro hablando de las multitudes.
La gran depresión del siglo XXI.
Dentro de cien años los estudiosos de la historia probablemente hablarán de este segundo decenio del siglo XXI como el de la "Gran depresión". Si no lo hacen será porque, tras estos quizá vengan tiempos más aciagos. El destino del hombre está abierto y el resultado de sus actos no suele ser previsible y muchas veces es contraproducente. O quizá porque, para entonces, ya no sea costumbre en la historia identificar la de Europa con la del mundo, bien porque la historiografía se haya hecho universal, bien porque Europa sea en esos tiempos una magnitud desdeñable, un non-entity, que todo puede pasar.
Estaban los occidentales en general y los europeos en particular muy contentos con la marcha general de la civilización mundial que los tenía a ellos como pináculo del progreso, dueños y señores de los destinos ajenos. Tan contentos y satisfechos que se permitían el lujo de aleccionar a los demás (una confusa mezcolanza de países del Tercer Mundo, en vías de desarrollo, en desarrollo, emergentes) acerca de la superioridad de sus pautas morales, el valor del individuo, los derechos humanos, etc. Sostenían asimismo que había alguna relación (si bien jamás estuvo muy clara) entre desarrollo económico, bienestar material y altas pautas morales de convivencia social.
Europa, Occidente, vivía rodeada de sus antiguas colonias y dependencias, luchando todas por sobrevivir, frente a las cuales podía darse la satisfacción de reconocer una deuda moral por los tiempos del colonialismo que ahora se pagaba dignamente por medio de la Ayuda Oficial al Desarrollo.
De repente, en un quinquenio -lo que viene durando la actual crisis cuyo fin nadie se atreve a vaticinar- estas imágenes de la realidad han saltado por los aires. La crisis es occidental, específicamente europea. Las antiguas colonias no la padecen; al contrario crecen a ojos vistas y en su seno apuntan ya verdaderas potencias económicas como la China, la India, el Brasil, etc que suponen una competencia literalmente ruinosa para Europa. Esta no puede hacer frente al nuevo peligro en una situación de postración económica y de ella solamente cree poder salir aumentando la productividad, compitiendo con unos países que prácticamente no tienen gasto social. Este es el porqué del ataque al Estado del bienestar europeo como único modo de restablecer el crecimiento. Hay que recortar gastos superfluos.
El problema es si son superfluos. Desde un punto de vista estrechamente económico (también hay una economía humanista) indudablemente sí. Desde un punto de vista moral no menos indudablemente no. El Estado del bienestar es la cristalización institucional de la conciencia jurídico-moral europea y su desmantelamiento significaría despojar a Europa del fundamento filosófico de su pretensión civilizatoria. Unas sociedades en donde la idea dominante es que los individuos son en realidad mercancías no pueden ir luego a predicar a casa del prójimo la doctrina del valor supremo del individuo y los derechos humanos.
Igual que el movimiento 15-M no es un problema de orden público, sino un estado de ánimo de sectores muy amplios de la sociedad que se manifiesta mediante la oposición en función de criterios morales, quienes defienden el Estado del bienestar defienden la idea del valor supremo del individuo y la función de los derechos. Los dos enfoques pueden mezclarse en uno, la del combate por una sociedad justa. En ese combate las posiciones están muy claras y las fuerzas muy desequilibradas a favor del mantenimiento de una política neoliberal de predominio de los mercados y desaparición del Estado social con absoluta despreocupación por la justicia social, concepto que Hayek considera una aberración incluso moral. Los partidos mayoritarios, las grandes organizaciones financieras, las grandes empresas, las instituciones ideológicas, como las iglesias, los medios de comunicación, las universidades, las fundaciones, todos coadyuvan a esa finalidad. Enfrente aparece un movimiento difuso, desestructurado, espontáneo, horizontal, multitudinario, apoyado por algunas fuerzas minoritarias de izquierda y en parte los sindicatos, los sectores marginales de los medios y en buena medida, la red. Esa lucha está perdida de antemano en términos electorales, en especial porque sus protagonistas no siendo partidistas, no se presentan a las alecciones, así que tendrán que insistir en el camino de la fundamentación moral de su oposición. Es decir, tendrán que recurrir a la desobediencia civil.
A todo esto, Europa sigue siendo un territorio muy peculiar, un ámbito de efervescencia permanente, en el que la historia está siempre pasando tumultuosamente, destruyendo Estados, haciendo nacer otros, cambiando regímenes, alterando sus fronteras. Es también un terreno de debate y experimentación, uno en el que quizá quepan sistemas políticos, equilibrados por una acción multitudinaria inspirada en el recurso a la desobediencia civil.
A todo esto, Europa sigue siendo un territorio muy peculiar, un ámbito de efervescencia permanente, en el que la historia está siempre pasando tumultuosamente, destruyendo Estados, haciendo nacer otros, cambiando regímenes, alterando sus fronteras. Es también un terreno de debate y experimentación, uno en el que quizá quepan sistemas políticos, equilibrados por una acción multitudinaria inspirada en el recurso a la desobediencia civil.
(La imagen es un grabado de Paul Klee titulado Encuentro de dos hombres que conjeturan (1903).
dijous, 17 de maig del 2012
Las desventuras del gobierno español
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Artículo de hoy en Público..
(La imagen es una foto de La Moncloa, en el dominio público).
Artículo de hoy en Público.
Que el gobierno se equivoque en la necrológica de Carlos Fuentes y lo haga padre de Artur Mas mueve a risa, pero no extraña. Algo de esto viene sucediendo con esa turbulencia diplomática en que Exteriores está metiéndose a cuenta de Gibraltar, moviendo reina en la partida y con Trillo de embajador en Inglaterra pero a la espera del “placet”. También mueve a risa, aunque más preocupada, y tampoco extraña. Como no extraña, aunque igualmente mueva a risa, escuchar al ministro Montoro leer la cartilla al agorero de Krugman con un argumento moral: que no deben pronunciarse profecías que pongan en riesgo a países. Él, sin embargo, contrapone un argumento científico y sostiene que el corralito en España es “técnicamente” imposible. La opinión sin duda agradecerá al ministro que explique cuál sea esa técnica sobre todo a la vista de que tendrá que entrar en acción en los próximos días, probablemente, en Grecia, en donde parece dibujarse un “pánico bancario”. Cómo se sale técnicamente de un pánico bancario sin un corralito.
Y no extraña porque el gobierno en pleno da la impresión de estar sin aliento. Lo dijo de Guindos, antes de pedir auxilio al Banco Central Europeo y las instituciones de la Unión. Lo recalca en una de sus escasas apariciones públicas Rajoy de forma inquietante pues dice hablar con líderes europeos y ninguno se refiere al posible rescate de España. En realidad es muy difícil ejercer ese liderazgo que se promete siempre fuerte, decidido, clarividente en épocas electorales, cuando se está en una posición que la prensa de la derecha calificaría de “genuflexa ante Merkel” si se tratara de un presidente socialista. Al tratarse de uno de los buenos, la actitud refleja la franca sinceridad que reina entre dos amigos entre los cuales no hay secretos.
Pocos gobiernos han perdido tan rápidamente el poco crédito que tuvieran. Todos los sondeos, encuestas, barómetros dan una imagen escalofriante del bajo concepto en que la opinión tiene a los miembros del gobierno, a su presidente, y del pesimismo con que ve su acción, en cuyo éxito no tiene ninguna confianza. No es consuelo que la oposición salga mejor parada. Es el gobierno el que no ha conseguido generar ese sentimiento del que decía estar seguro, la confianza. Al contrario, ha conseguido aumentar la desconfianza y por eso crece la prima de riesgo que es como la navaja de la verdad.
Es lógica la situación. Al gobierno toca habérselas con lo más feo de la crisis en una situación especialmente mala pues, por las medidas que se cree obligado a tomar, tiene enfrente prácticamente a toda la sociedad, banqueros, financieros, empresarios, sindicatos, actividades profesionales, jóvenes, parados, pensionistas, etc. En estas circunstancias resulta paradójico pero cierto que el único aliado con el que el gobierno puede contar, además de su partido, por supuesto, es el PSOE.
De hecho Rubalcaba parece haberlo entendido y por eso ofrece “pactos de Estado” al PP. Es sorprendente y no mueve a risa que el gobierno no aproveche la oferta y salga de su soledad fortaleciéndose parlamentariamente. No da la impresión de ver lo que, sin embargo, los socialistas sí parecen haber visto: la situación es tan grave que no solamente estamos jugándonos la estabilidad social y política del país sino la supervivencia de su casta política.
Reina por un día.
El nuevo conflicto que está gestándose a cuenta de Gibraltar, con las resonancias de patriotismo huero que este empeño genera es un disparate por partida doble. Lo es, por un lado, en sí mismo. El problema de Gibraltar solo tiene solución diplomática. Cualquier otra vía la aleja, pues da razones a los adversarios de la diplomática que anidan todos en la trinchera del enemigo. La situación de afrenta de la escala en Gibraltar de algún miembro de la familia real en viaje a otra parte, ha venido resolviéndose siempre con una protesta formal del gobierno español que el británico ignora y ahí se acaba el asunto. Llevarlo más lejos, retener a la Reina en España como medida de represalia, aparte de no ser caballeresco, puede resultar contraproducente. Y, si se entrevera este conflicto de negra honrilla con otro material sobre los derechos de pesca de la flota, la cosa toma mal cariz para un país que, obviamente, no puede imponer su criterio mediante el recurso a la razón última de la política.
La segunda razón del disparate es que poniéndose vindicativos los españoles puedan dar una imagen más deplorable. Si, por ejemplo, se cayera en la tentación de montar una noticia con la reconquista del sagrado Peñón con el fin de desviar el interés de la audiencia por la pavorosa situación de caja, el asunto acabaría como acabó el de Las Malvinas con la Argentina y probablemente mucho antes porque un enfrentamiento naval entre España e Inglaterra es inimaginable.
La situación es tanto más pintoresca cuanto que nuestro embajador en Londres, Federico Trillo, está pendiente del placet. Tratándose de Trillo, brazo justiciero frente a los infieles de Perejil, cabría temer que, encendido con su natural fogoso, la emprendiera a mandobles con los anglicanos y los protestantes, al fin y al cabo tan infieles como la morisma pero más pérfidos y él solo protagonizara la hazaña de la devolución de la sagrada Roca al seno de la Patria, como un nuevo Gran Capitán que entregara un reino a su Señor.
Pero Trillo es también profundo conocedor de Shakespeare y sabe que es el poder el que decide todo, qué sea la verdad y la mentira, el bien y el mal, el Peñón y el no Peñón. Así que lo más probable será que inicie una labor diplomática en Whitehall explicando en el Foreign Office que sus colegas españoles, ya se sabe, son temperamentales y no les gusta esperar trescientos años a que se les resuelva un problema. Cuando lo lógico es esperar otros trescientos, como Jacob tuvo que pasar fatigas otros siete años para conseguir a la mujer que quería. Y a continuación, reconfortado por el estudio de la Biblia, presente sus cartas credenciales.
Por fortuna lo más probable será que Isabel II no se dará por enterada del desplante de la Reina Sofía quien, probablemente ya se habrá disculpado por vía privada invocando la raison d'État. No dudo de que el ministro sea un magnífico profesional, aunque me parece un poco sanguíneo y proclive al impromptu que es vicio en un diplomático. Pero el conjunto del servicio que, sin duda, es excelente, no resiste comparación con el británico que, además, dispone de aquello de lo que el español carece, el poder militar, pues no hay diplomacia seria en el mundo que no vaya respaldada por la posibilidad verosímil y creíble del recurso a la fuerza.
España tiene muchos puntos vulnerables en su política exterior sin necesidad de que venga el ministerio a fabricar otro. Porque, si no estoy equivocado en mis cálculos y Trillo a pesar de todo presenta sus cartas credenciales, Isabel II está en una posición inmejorable para devolver la bofetada a España negando el placet. Es más, ni siquiera sería necesario hacerlo; bastaría con filtrar la posibilidad.
(La imagen es una foto del gobierno de los Estados Unidos en el dominio público).
dimecres, 16 de maig del 2012
Mañana empiezan las primeras Jornadas de Ciberpolítica en España.
Reitero la noticia sobre las primeras Jornadas de Ciberpolítica que se celebrarán en Madrid el 17 y 18 de mayo próximos. Una lectura del cartel (por cierto, una foto estupenda de Vectorportal con una nube de palabras que recuerda el edificio Capitol en la Gran Vía madrileña y el Flatiron en Broadway) da cumplida información sobre le fecha, el lugar de celebración y las entidades que lo organizan y colaboran (UNED, Fundación Ortega/Marañón y Colegio Nacional de Politólogos y Sociólogos). Para mayor especificidad en cuanto a los horarios, el contenido de las sesiones, las ponencias y los nombres de los ponentes, debe consultarse el programa que he aquí:
La asistencia es libre y no hay necesidad de inscribirse, salvo si se quiere obtener un diploma de asistencia, en cuyo caso hay que dar los datos para una lista nominal el primer día para certificar la asistencia. Para darse de alta es preciso escribir un mail al secretario académico de las Jornadas, Prof. Juan Pizarro Miranda (jpizarromiranda@gmail.com). Igualmente si se quiere presentar alguna breve comunicación en el marco de una de las cuatro mesas y es previamente aceptada por esta. Ya sé que andamos mal de tiempo y esto vale sobre todo para quien ya tenga la comunicación hecha. Luego de la defensa de la comunicación, los autores (igual que los ponentes) tendrán un plazo adicional para modificar el texto antes de su publicación en forma de libro, cuya salida está prevista para septiembre de este año.
En el proyecto, por cierto, va incluido el hacer un vídeo con las exposiciones que se colgará luego en la página web de la UNED, a libre disposición.
En el proyecto, por cierto, va incluido el hacer un vídeo con las exposiciones que se colgará luego en la página web de la UNED, a libre disposición.
No me parece necesario reseñar la importancia que tiene el tratamiento académico, riguroso, del fenómeno político-social más importante en mucho tiempo: la aparición del ciberespacio que está alterando decisivamente el modo de hacer política de nuestras sociedades.
(La imagen es una foto de Vectorportal, bajo licencia de Creative Commons).
Las cacerolas del 15-M.
Cuando hablan las cacerolas
Hoy, en "Público"
Hoy, en "Público"
La cacerolada de ayer en la Puerta del Sol, ante la presidencia de la Comunidad de Madrid tiene un valor simbólico no estrictamente discursivo, pero muy audible. El simbolismo se prolonga en el hecho de que la cacerolada se haya producido ante esa presidencia que se ubica en el caserón de lo que fue el siniestro ministerio de la Gobernación en tiempos de Franco, un lugar en donde se ha apaleado y torturado a mucha gente durante mucho tiempo. Los tiempos han cambiado.
Cuando hablan las cacerolas es porque quienes las esgrimen protestan porque no los dejan hablar o bien, como es el caso ahora, porque ya han hablado lo que tenían que hablar y ahora piden atención sobre lo dicho con un notorio estrépito. Supongo que muchos vecinos, sobre todo si lo son de Sol, estarán que echan las muelas con las cacerolas y, en efecto, el escándalo es bastante desagradable. Como pueda serlo el trompeteo y los tambores de las procesiones de semana santa o esas misas de campaña que celebra el episcopado a altavoz batiente en la Castellana cuando tiene a bien. Es lo que tiene la privatización de los espacios públicos cuando quien los privatiza quiere hacerse oír.
¿Y qué dicen los de las cacerolas? Han reiterado su plataforma reivindicativa del año pasado, esto es, regeneración del sistema político, fin de los privilegios, lucha contra la corrupción, reforma de la ley electoral, dación en pago, etc. Y, esta vez, para celebrar el primer aniversario, traen un propósito nuevo: indagar en las responsabilidades personales de la crisis en los ámbitos político, económico y financiero, determinarlas y exigirlas ante los tribunales de justicia. Es un propósito por ahora que perfilará mejor en las asambleas a corto y medio plazo.
Sigue faltando al 15-M una cobertura mediática propia y un canal para proponer la aplicación práctica de sus propuestas. El más típico es el partido pero el 15-M es radicalmente "apartidista" y carecería de sentido que creara uno. A su vez, los partidos existentes, los de la izquierda, no pueden interrelacionar como tales con el 15-M. Esta situación de parálisis podría resolverse si alguien creara un partido nuevo al que podría llamar como quisiera, comprometido en llevar al parlamento las propuestas del 15-M. El 15-M podría no simpatizar con él, pero no oponérsele porque tampoco pretendería ser el partido del 15-M sino simplemente algo así como un partido por afinidad electiva.
La cobertura mediática es más sencilla. El 15-M es un movimiento que existe en la red, es digital. Estoy seguro que los muchos periódicos digitales de izquierda que hay darán amplia cuenta del 15-M. Pero alguno, por ejemplo este, podía consagrarle un espacio propio que el movimiento podría aprovechar para dar a conocer sus propuestas más en profundidad y como foro de debate. De este modo el 15-M cumpliría también con su clara vocación de revolución permanente.
*Ramón Cotarelo es Catedrático de Ciencias Políticas
Corralito
Recibo de un amable lector, Illán Palao, el siguiente memento:
“Es un disparate subir el IVA en tiempos de crisis”
“Este Gobierno no va a subir el IVA”
Montoro: “No habrá subida del IVA”
“La subida del IVA es la puntilla para el comercio, el turismo y la industria”
“Subir el IVA un 2% es como bajar el 2% el salario de los trabajadores”
Cristóbal Montoro: “No rotundo a la subida del IVA”
“La subida del IVA es un disparate”
Rajoy: “No está en nuestras previsiones subir el IVA”
“Es una vergüenza lo de los presos”
“El Gobierno debería pedir perdón por mentir sobre ETA”
“Entregar el petróleo a extranjeros es de un país de quinta”
“El Gobierno paga su ineficacia con los pensionistas, los más débiles”
“La reforma sanitaria en ningún caso perjudicará a los ciudadanos”
“El copago no está sobre la mesa, así de simple y así de claro”
Rajoy: “No soy partidario del copago en la Sanidad”
“El PP apuesta por la gratuidad en la sanidad”
Rajoy: “No voy a hacer el copago
“Los pensionistas no tienen la culpa de los disparates del Gobierno””
Cospedal: “¡Claro que estamos en contra de la amnistía fiscal!”
Rajoy: “Esperemos que la amnistía fiscal sea la última ocurrencia del Gobierno”
Guindos: "La posibilidad de un corralito en España es un sinsentido" .
Está claro de qué se avisa aquí. Si Guindos dice que no habrá corralito, habrá corralito. Sí, es posible. El corralito es el resultado de un fenómeno colectivo de pánico por definición irracional, un pánico bancario, un run on the banks en inglés. Ciertamente una de las mejores maneras de conseguir que se produzca es hablar de él, para negarlo o para poner en solfa la negación. Cuanto más se hable del corralito, más verosímil será este.
Y, en definitiva, ¿qué es el corralito? La restricción de acceso de los impositores a sus depósitos bancarios. El caso de la Argentina en 1991, que fue en donde arrancó la práctica, era algo distinto al de España porque, aunque se había decretado la convertibilidad, de forma que un peso era un dólar, seguía habiendo dos monedas independientes y, si las cosas se ponían feas, que se pusieron, el gobierno solo tenía que suspender la convertibilidad y establecer un nuevo tipo de cambio a la baja del peso (1,40 pesos por dólar), lo que se llamó después el Corralón, esto es, una devaluación. En España, en cambio, no hay dos monedas sino solo el euro, cuyo valor está determinado fuera y con el que hay que pechar, con lo cual no hay posibilidad de corralón. Solo de corralito. Pero esta no se cumplirá porque De Guindos sostiene que es un sinsentido.
(La imagen es una foto de noahjeppson, bajo licencia de Creative Commons).
El alma de México.
En cierto modo todos los escritores reflejan el alma de su país pues que esta en gran medida no es otra cosa que los que ellos han descrito. Todos. Los muertos y los vivos. Cada uno a su manera. Y así Carlos Fuentes es una de las que emana el alma contemporánea de México. Incluso desde el punto de vista iconográfico, Fuentes es el rostro de México; al menos siempre me lo ha parecido. Cuando lo he visto nunca he podido dejar de pensar en Jorge Negrete o José Alfredo Jiménez, con sus semblantes de charros mexicanos tremendamente señoriales, como Fuentes.
Pero es su obra, como creador y como ensayista que ahora cosecha panegíricos sin cuento, me temo que innecesarios para un autor tan premiado en vida, la que refleja México como él lo vivió y del que siempre hablaba con un punto de permanente irritación (indignación dícese hoy) por verlo tan enteco. Y lo representa de todas formas, a través de la novela, el cine y el teatro. Esa concentración en México tenía que darle la proyección universal, igual que le sucedió a Cervantes cuyo Quijote cabalga por el mundo entero aunque él lo más lejos que llegó fue Barcelona. Ese fue el secreto que Fuentes encontró a base de leer y releer el Quijote. Los demás rasgos de su carácter, su vida y opiniones lo afirman de mexicano profundo: la mirada puesta siempre en los Estados Unidos en una típica relación de amor-odio, tan ambigua como la que mantuvo con la Madre Patria si bien aquí no había odio sino el mismo punto de iritación que se manifiesta en la visión mexicana.
La idea de que Latinoamérica es una unidad cultural, compartida obviamente por casi todos los escritores coetáneos, forma parte también del ser mexicano que se siente respaldado por esa masa en la confrontación con el monstruo del Norte. Al fin y al cabo la conocía casi toda por haber vivido en ella y había tratado con los más ilustres intelectuales. Igualmente su izquierdismo está muy condicionado por la historia nacional, la del continente y esa piedra de toque que es siempre Cuba, a su vez también cambiante. Su ruptura con Octavio Paz es un buen ejemplo de las tensiones de esa izquierda tan contradictoria: Paz es un converso y sigue siendo un radical; Fuentes no se convierte a nada pero no es un radical, al menos no en un sentido exterminista.
De la obra literaria que le conozco la que más me gusta es Aura, escrita en segunda persona del singular que a veces suena a imperativo lo que la convierte en la novela del deseo. Y es muy absorbente.
La idea de que Latinoamérica es una unidad cultural, compartida obviamente por casi todos los escritores coetáneos, forma parte también del ser mexicano que se siente respaldado por esa masa en la confrontación con el monstruo del Norte. Al fin y al cabo la conocía casi toda por haber vivido en ella y había tratado con los más ilustres intelectuales. Igualmente su izquierdismo está muy condicionado por la historia nacional, la del continente y esa piedra de toque que es siempre Cuba, a su vez también cambiante. Su ruptura con Octavio Paz es un buen ejemplo de las tensiones de esa izquierda tan contradictoria: Paz es un converso y sigue siendo un radical; Fuentes no se convierte a nada pero no es un radical, al menos no en un sentido exterminista.
De la obra literaria que le conozco la que más me gusta es Aura, escrita en segunda persona del singular que a veces suena a imperativo lo que la convierte en la novela del deseo. Y es muy absorbente.
dimarts, 15 de maig del 2012
El Estado de corrupción en España.
Artículo publicado hoy en el diario publico.es
En tiempos de zozobra, de malas noticias una tras otra en economía, en finanzas, en trabajo, empleo, empresa, salarios, pensiones, como las desgracias nunca vienen solas, se produce un aluvión de informaciones sobre un estado de corrupción tan extendida que más parece una forma de organización del Estado, del Estado del Lazarillo de Tormes. Cuando no es un alcalde, son tres concejales, cuando no un presidente de Comunidad Autónoma, sus consejeros, los altos cargos de las administraciones, los parientes del Rey, los magistrados, los curas, los empresarios, los banqueros. Nadie que sea algo quiere perderse la fiesta.
Por supuesto se respeta a tiro fijo el principio de que no hay que generalizar y que no todos los alcaldes ni los políticos ni los curas son lo mismo y que los corruptos son una minoría. Lo que sucede es que pudiera haber un efecto contagio por el que la minoría parece estar convirtiéndose en mayoría y, a la inversa, la mayoría en minoría. El hecho es que, sobre el fondo sombrío de la crisis, la opinión ve cómo proliferan casos de corrupción desorbitada en los que hay saqueo sistemático del erario público.
A la par, y dadas las circunstancias, adquieren también especial relieve unos comportamientos retributivos de los altos dirigentes bancarios, sea cual sea el resultado de su gestión, verdaderamente estratosféricos. Sueldos, retiros, pensiones, bonus, compensaciones de millones de euros en un país con un salario mínimo de 641,40€. Probablemente estas retribuciones sean legales (en algunos casos parece ser que no y es posible que esos casos aumenten) pero resultan completamente inmorales.
Como resulta inmoral que los políticos de todos los niveles pero sobre todo los de las Cortes, no hayan hecho una revaluación de su situación económica en cuanto a salarios, dietas, compensaciones, condiciones de jubilación, etc. , siendo los que se la piden a todos los demás. Da la clase política una imagen de privilegio que es la gota que colma el vaso de la indignación ciudadana.
Justo en esa indignación está la fuerza del movimiento del 15-M. Una fuerza exclusivamente moral, consistente en unas reivindicaciones que se exponen pacíficamente en la vía pública. Hacen referencia a defectos de funcionamiento del sistema político, económico y laboral que todo el mundo conoce y todo el mundo quisiera ver arreglados. El 15-M va dirigido claramente contra la corrupción del sistema político en todas sus vertientes y eso también le ha generado un amplio apoyo social. Precisamente es lo que las autoridades quieren socavar, cuestionando la honradez del movimiento y afirmando que “detrás” hay un respaldo económico. Cuando basta con ver qué actos organiza el 15-M y cómo los organiza para darse cuenta de que la “Gürtel” hay que ir a buscarla a los partidos políticos. Una buena razón para entender ese apartidismo del 15-M.
El 15-M no es un problema de orden público sino una manifestación de la indignación ciudadana en un sistema en buena medida corrupto que trata a las personas como mercancías.
(La imagen es una foto de DonkeyHotey, bajo licencia de Creative Commons).
Una cuestión de confianza.
¿Por qué siguen desconfiando los mercados de España si el gobierno muestra por sus dichos y hechos que hará lo que le ordenen? Respuesta sencilla: porque desconfían del gobierno. Desconfían de que el gobierno pueda hacer lo que dice o incluso lo que dice que hace. Ahora se dará cuenta el PP de que sembrar la desconfianza en el gobierno de un país es atacar al país. Exactamente lo que él hacía cuando el PSOE estaba en el "poder" y Aznar parecía el embajador volante de los malos augurios y argumentaba que atacar al gobierno no era atacar a España. Y sí, lo era, como ve ahora la derecha: al desconfiar del gobierno, las consecuencias las paga el país. Y el gobierno actual tiene la inmensa suerte de que no haya un Aznar del PSOE de gira permanente por el extranjero diciendo que Rajoy es un tal y un cual que lleva el país a la catástrofe.
Efectivamente, si los mercados desconfían el país se va al garete. ¿Y de qué en concreto desconfían los mercados con respecto al gobierno? En primer lugar desconfían de que el gobierno pueda imponerse a las Comunidades Autónomas y obligarlas a cumplir el pacto del déficit. Esta desconfianza tiene una base sólida. Son algunas de las CCAA regidas por el PP las más problemáticas, como Valencia y Murcia, sin dejar muy atrás Madrid, a la que se ha venido a sumar Asturias, que ha iniciado una nueva Covadonga. Una gestión de pompa y boato faraónicos unida a un nivel de corrupción asfixiante ha llevado a Valencia a una situación pavorosa. Igualmente, el despilfarro cesarista de Gallardón en el ayuntamiento de Madrid tiene a la ciudad endeudada hasta sus castizas cejas. Ya solo el traslado de la alcaldía de la Plaza de la Villa a ese espantoso tortel indiano del palacio de comunicaciones, aparte de un mal gusto patético, implica una concepción rumbosa del quehacer público que debiera estar penada por la ley porque la pagan los sufridos ciudadanos.
En segundo lugar los mercados desconfían de que el gobierno pueda gobernar, esto es, ejecutar sus políticas. Con razón. Un gobierno bisoño, embriagado por una mayoría absoluta parlamentaria que toma por un cheque en blanco, tiene prisa, quiere ser expeditivo (para mostrarse expeditivo) y resolver los asuntos por la vía rápida, sin perder el tiempo en negociaciones con la oposición o en consensuar algo. Pero eso es muy malo porque encrespa innecesariamente a la oposición que, si se ve ninguneada en el parlamento, acudirá a los tribunales y puede paralizar cuando no frustrar la aplicación de las políticas del gobierno. Es decir, el gobierno da voces pero las cosas no cambian, aunque será bueno que él aprenda que gobernar, hacer política, es negociar, pactar, acordar; no dar voces.
En el ínterin, por ser la deuda una flecha del tiempo, según este pasa la situación se agrava en un círculo vicioso, infernal, griego, en el que la desconfianza agrava la situación y la situación agravada aumenta la desconfianza. De aquí no se sale porque, además, la eficacia de ese círculo vicioso no depende de una voluntad política sino del comportamiento de unos entes imaginarios llamados "mercados".
Todo el mundo deplora que sean los mercados los que gobiernen y pide con denuedo el retorno a la primacía de la política. Pero eso es imposible en los Estados de la Unión que carecen de la soberanía necesaria y es también imposible en la propia Unión porque esta carece de un poder político propiamente dicho. Políticamente hablando, la Unión es un galimatías pues nunca se sabe si la opinión autorizada es la de los órganos comunitarios o la de Alemania o la del eje franco-alemán que, además, no suelen coincidir. Así, mientras los funcionarios del Banco Central Europeo y los burócratas de Bruselas ya dan por hecha la salida de Grecia del euro, la troika comunitaria vincula la entrega del monto correspondiente del rescate (del que ya había sustraído una parte) a la permanencia de los griegos en la moneda común y la canciller Merkel asegura que no dejará marchar a Grecia, cuna de la civilización. (Por cierto, nadie parece tener las ideas claras sobre qué pasará si un país se sale del euro).
En estas condiciones y aunque la perplejidad de Rajoy aumente, no es nada difícil entender que los mercados mantienen la desconfianza porque así hacen negocio con la deuda española. Ciertamente todo el mundo sabe que, si tiran mucho, la cuerda puede romperse. Pero todo el mundo sabe también que los mejores negocios son los que suponen más riesgo.
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