dimecres, 23 de juliol del 2008

Cien días.

Quiere la costumbre y es regla no escrita de la cortesía democrática que los primeros cien días de los gobiernos sean de gracia y estén libres de los ataques de la oposición hasta que se vea cómo será el resto de la legislatura en función de las medidas que los recién estrenados mandatarios hayan ido tomando. Sin embargo, el Gobierno del señor Rodríguez Zapatero ha interpretado la tradición como si de una efeméride se tratara, ha reunido a un millar de incondicionales (cargos públicos sobre todo y militantes) en la Casa de Campo, en el mismo lugar en el que el Partido Comunista de España no podrá celebrar este año su fiesta anual en septiembre por falta de disponibilidad económica, con el fin de celebrar por todo lo alto el comienzo de su segundo legislatura y de dar a conocer las medidas que ya ha tomado para hacer frente a la crisis económica.

Al decir de los gobernantes y de no pocos expertos, el Gobierno del PSOE no comunica bien. Según colijo esto quiere decir que no se las apaña para darse pisto y pote ante la opinión pública y ensalzar su labor, merecida o inmerecidamente. De ahí el festejo de la Casa de Campo. En él el presidente del Gobierno habló para los suyos y, sobre la cabeza de los suyos, para muchos otros, para el conjunto de los ciudadanos y hasta para la oposición. El acto en el que debían haberse escuchado valoraciones objetivas y críticas hechas desde fuera, sonó un discurso autocomplaciente hecho desde el interior. La oposición del PP se expresó en otro lugar, con motivo de una reunión del señor Rajoy con la gente de su partido en la administración local para hablar de financiación autonómica. El presidente del PP negó toda virtud a la acción de Gobierno en los primeros cien días, afirmando que se trataba de "tiempo perdido", mientras que el señor Zapatero asegura haber cumplido con creces su obligación dando cuenta de las medidas anticrisis que su Gobierno ha adoptado. La finalidad no es que se entere la oposición sino que se entere la gente que tiene tendencia a ver la crisis pero no los esfuerzos del Gobierno por contrarrestarla, siendo el más denodado el de no pronunciar la fatídica palabra que trae mal fario y, además, es mero flatus vocis desde los tiempos de los universales.

La mayor habilidad del señor Rodríguez Zapatero fue anunciar un plan de austeridad para una crisis que ni se menciona, unas medidas de choque que no chocarán "contra los de siempre", pues eso queda para la derecha, y colar como medidas adoptadas contra el "frenazo" económico las que están planeadas y pendientes de ejecución, en concreto, los dineros, esos sesenta mil millones de euros que dice que va a "inyectar" en la economía de aquí a 2010 para reanimarla. Eso es nuevo y será bienvenido según y cómo a quién le pongan la inyección y en dónde. Así apenas repara nadie en que las medidas adoptadas hasta la fecha (durante los cien famosos días) han sido bien entecas: los 400 euros (de los que ya se arrepiente todo el mundo), la supresión del impuesto del patrimonio y alguna otra. La artillería de grueso calibre viene ahora pero, por si acaso, ya se dice que será menor que la que emplearía la derecha.

Bienvenida sea así como las demás medidas que se anunciaron ayer en todos los demás frentes, la igualdad y otros. Si el Gobierno empieza a gobernar con tino a los cien días de haber tomado posesión en los que ha estado como ausente, es muy buena nueva. Por lo demás, tampoco era necesario que hiciere alguna otra cosa dado que el mayor partido de la oposición ha pasado el tiempo en rifirrafes internos consolidando o debilitando, según se mire, la situación de su lider. Prácticamente ausente de los grandes debates y temas políticos, el PP no ha podido hacer un balance aceptable de la oposición hasta la fecha.

El broche de oro, la detención de los etarras del comando, complejo, comunión o consistorio "Vizcaya", que los enemigos del Gobierno presumen se produjo para distraer la atención de los problemas del país, es una noticia excelente. Estos etarras cumplen la misma función que los bárbaros encadenados que los emperadores romanos arrastraban ante sí al entrar en la capital en sus grandes desfiles triunfales. La rueda de prensa del ministro Rubalcaba trasmitió el optimismo de sus valoraciones que, como suele suceder cuando hay un golpe policial, niegan la necesidad de todo acuerdo dialogado con la banda y confían exclusivamente en la acción policial. En mi modesta opinión no será suficiente y en algún momento habrá que sentarse a dialogar. Pero mientras la banda siga encastillada en las "acciones de guerra", no habrá nada mejor que hacer que perseguirla, juzgarla y encarcelarla.

(La ilustración es un cartel de cine austríaco de Johann Arnhold, de 1920 para la película Los hipócritas o la verdad desnuda, que se encuentra en Bildindex der Kunst und Architektur.

La Expo de Zaragoza.

A la vuelta de Teruel nos dejamos caer por la Expo de Zaragoza 2008. Tenía curiosidad por ver cómo es una exposición dedicada al agua; la suficiente para asomarme al pillarme de paso. A propósito no hubiera ido jamás. No me gustan estas exposiciones universales que son siempre lo mismo: gente tratando de vender algo. Supongo que las primeras, aquellas universales de Londres y París en el siglo XIX tenían cuando menos el mérito de la novedad. Desde entonces han ido haciéndose más y más iguales hasta poder ser intercambiables. Ha ocurrido con las exposiciones lo que con los buques que han acabado siendo todos idénticos, esto es, espacios de contenedores. Y eso, hacia el interior; hacia el exterior, el asunto es más claro si cabe. Las ciudades a las que se adjudica uno de esyos eventos (exposiciones, olimpiadas, etc) se forrran. Mejor dicho, se forran los comerciantes en ellas a base de multiplicar los precios de todo durante el tiempo que duren, desde las habitaciones de hotel hasta el coste de los churros en los chiringuitos.

La expo del agua no defraudó: muchos pabellones bastantes de ellos muy originales, de arquitecturas caprichosas y dentro, gente vendiendo cosas. Pero vendiendo en infinidad de casos con los mismos chiriguitos de abalorios y baratijas que montan en cualquier calle de cualquier ciudad. Como sea que los pabellones son nacionales (o plurinacionales), se administran y gestionan con la lógica del poder político en cada caso: la propaganda. Cada pabellón es una exaltación de las glorias nacionales en relación con el agua en cada país. Si se resumen las informaciones país a país se verá que no hay peligro para el abastecimiento de agua potable de aquí a la eternidad, que los recursos hídricos están estupendamente bien repartidos y que los que más disfrutan de ellos para todo tipo de usos son los sectores más pobres de las diversas poblaciones. Magia de los Estados. Es inexplicable que el panorama internacional del agua sea tan desastroso cuando todos los Estados lo hacen de cine.

La entrada a la exposición es una tortura. La distancia que media desde la estación del AVE a la puerta del recinto, unos doscientos metros en línea recta, debió de parecerle muy burguesa al que lo ideó y los doscientos metros se convierten en unos quinientos trepando por pasarelas y puentes batidos por los vientos. Una vez a buen recaudo en el recinto de la exposición, a donde se llega caminando otra jartá desde la puerta o tomando un cómodo funicular, puede uno dedicar sus energías a los pabellones que más guste. Muchos de ellos tienen largas colas en las que la gente pierde el tiempo pacientemente porque dentro regalan algo, un masaje en los paballones asiáticos, algún tipo de representación coral, virtual o no en otro, etc. Si uno decide no machacarse las horas en las colas puede uno entrar en más pabellones, aunque se pierde la emoción del regalito. A partir de cierto momento acaba uno de propaganda oficial hidráulica hasta el cogote, pero sigue peregrinando viendo artesanías populares, recordatorios, souvenirs y reproducciones como en la tiendas especializadas en el asunto que rodean a Picadilly Circus.

Los niños se lo pasaron bien y los adultos tuvimos unas horas de sano ejercicio. Si uno tiene críos, la Expo es un lugar ideal para llevarlos. Prácticamente está pensada para ellos.

dimarts, 22 de juliol del 2008

Notas de verano.

Estaba pensando escribir un post sobre la reforma de la Constitución francesa que ha salido adelante por un voto sobre la mayoría de tres quintos que se exige en el procedimiento de revisión. Han votado a favor el presidente del Congreso (reunión de la Asamblea y el Senado), lo que no es corriente, y el ex-ministro de Cultura emblemático de la izquierda mitterrandiana, Jack Lang. O sea, de chiripa. Es que no queda claro por qué no había de votar a favor la izquierda cuando la reforma propuesta por Sarkozy (y que el Congreso le ha rebajado mucho) tiene elementos de derecha y elementos de izquierda, como suele hacer nuestro hombre para demostrar de calle lo que dice de que no hay diferencia entre la derecha y la izquierda hoy día. A primera vista uno consideraría de derecha la posibilidad de que el Presidente de la República se dirija a la Asamblea Nacional, pues aumenta los poderes de aquel y la limitación a dos mandatos presidenciales (a estilo estadounidense) pues limita el alcance de la voluntad popular. Igualmente podría considerarse de izquierda la ampliación de poderes de la Asamblea Nacional y el referéndum de iniciativa popular. Se trata de un caso más de esa amalgama actual entre la derecha y la izquierda que practican ambas y predican muchos, muchísimos, que no se apellidan Sarkozy. Tan general es la costumbre que lo importante no es si se da o no sino con qué ánimo se recibe, si con alegría por vivir un momento nuevo de la política o con tristeza por la pérdida de valores consagrados.

Da la impresión de que la izquierda ha votado en contra no por el contenido de la reforma sino por el modo de tramitarla. Sarkozy ha evitado un referéndum sobre su proyecto al someterlo al Parlamento constituido en Congreso, según reza el art. 89, 3. Supongo que la izquierda habrá dicho que se trata de métodos cesaristas que soslayan el pronunciamiento popular y votado en contra. Pero su objeción no puede ser al contenido mismo de la revisión. En el sistema francés todo absolutamente todo puede ser objeto de reforma con dos excepciones orgullosamente proclamadas en los apartados 4 y 5 del mismo artículo 89; el primero garantiza que no se tramitará reforma alguna de la Constitución que afecte a la integridad del territorio y el segundo hace intangible la forma republicana de Gobierno vía modificación constitucional. Son dos provisiones que hubieran evitado muchos sobresaltos al sistema español si el constituyente los hubiese adoptado en 1978, especialmente el de la integridad territorial que los españoles sustituyeron por el mucho más brutal del art. 8, 1 de la Constitución vigente, que hace depender la integridad territorial del Ejército. Hay una clara diferencia: los franceses tienen una conciencia nacional que los españoles no tienen o creen que no tienen.

Pero bueno, la cosa era de indiferencia entre la izquierda y la derecha y con ánimo de hacer un post liviano, propio de vacaciones. ¿Cómo indiferencia? Izquierdas y derechas son iguales, ambas derechas, según cierta izquierda comunista que dice que la socialdemocracia es solo una variante de gestión del capitalismo pero no una doctrina para sustituirlo por otra cosa, lo que es estrictamente cierto. Ningún socialista en un país desarrollado piensa en subvertir el orden constituido a cambio de algo radicalmente distinto, sino en su reforma moderada y paulatina, sin ningún fin eficaz a la vista. Se acabaron los tiempos de expectativas revolucionarias. Si mantener éstas es lo que hace a alguien de izquierda, la izquierda es hoy una magnitud exigua y menguante de las fuerzas políticas europeas y en buena parte mundiales. Y, si embargo, la divisoria izquierda/derecha es la única hoy visible y palpable en todos los países del mundo en que rige libertad de asociación aunque sea relativa y, al fin y al cabo, esto de existir tiene su importancia cuando se trata de dilucidar si algo es cierto o no, esto es, la indiferencia entre derechas e izquierdas.

En todo caso, ¿cómo van a ser iguales izquierda y derecha si la izquierda ni siquiera es igual a sí misma? Por ejemplo, desde el punto de vista de los comunistas los socialistas no son la izquierda y conozco a muchos de izquierda para quienes si se es nacionalista no se es de izquierdas en tanto que para otros lo cierto es lo contrario, sólo se es verdaderamente nacionalista cuando se es de izquierda. O más o menos algo así. Y no sigo con el nacionalismo por no dar un espectáculo de los Prom, que tienen sus fans, igual que Wimbledon o el Royal Ascot. Según Gustavo Bueno no hay una sola izquierda sino varias; las tiene contadas. Cuando se dice que la derecha es igual a la izquierda tendrá que especificarse a qué izquierda. Normalmente se lleva la palma la socialdemócrata, pero todo puede darse.

Por último es más frecuente y propio de la izquierda que de la derecha jactarse de su orientación política. Véase la ilustración, con qué orgullo proclaman los que la han hecho ser de izquierdas y serlo de izquierdas en plural. La foto lleva como pie en Flickr una larga tirada programática que comienza:

¿Quiénes somos?

Somos un movimiento social y político, formado por personas de izquierdas de diversas procedencias y sensibilidades, que tienen en común sobre todo, que no se sienten en absoluto representados por ninguno de los partidos políticos que se presentan a las elecciones.

Somos, no nos importa insistir, un movimiento formado por personas, por ciudadanos, no por profesionales de la politica. Etc.

Se lee íntegro aquí.Y no es por mala uva, pero hay que ver qué larga declaración en cierto modo "antipolítica" para fundamentar el lanzamiento de una opción electoral, es decir una más en el conjunto del juego político democrático desde la perspectiva de la "verdadera" izquierda. Cada vez que ésta, o la derecha, se refunda asegura ser "nueva" o "verdadera", lo que quiere decir que aspira a contraponerse a otra "vieja" o "falsa". No hay mucho en donde escoger.

(La imagen es una foto de Álvaro Herráiz, bajo licencia de Creative Commons).

dilluns, 21 de juliol del 2008

Los expertos en crisis.

Parece que a mediados de esta semana el señor Rodríguez Zapatero se reunirá con un grupo de distinguidos economistas con el fin de que lo ilustren acerca de ese asunto al que todo el mundo menos él y sus más íntimos colaboradores llama crisis. Teniendo en cuenta que el estallido de las subprimes, que se da como comienzo de la historia, se produjo en el verano de 2007, puede decirse que ha necesitado un año para percatarse de la complejidad de un fenómeno sobre el que tanto él como su gobierno llevan doce meses hablando e incluso estableciendo calendarios y fechas. Que si los precios se estabilizarán en dos o tres meses, que si habremos tocado fondo a fines de año y a continuación comenzará la recuperación o que si ya hemos dejado atrás lo más grave. Una de las opiniones más insólitas es la del ministro Sebastián quien, por razones de todo punto incomprensibles, tiene de antiguo el oído presidencial y el año pasado aún auguraba que el asunto quedaría en una "anécdota de 2007", como el que habla de una inundación o un incendio fortuito. Un año para reconocer que su gente no sabe lo que se trae entre manos ni cómo abordarlo por lo que ahora viene a ser necesario recurrir a expertos externos. Como si dijéramos, un outsourcing de conocimientos económicos.

Además de ver cómo se solventan las inevitables pelusas que con esta decisión se suscitarán entre los expertos internos quienes ven que se menosprecia su trabajo y los puentean con afuereños, la cuestión reside en averiguar por qué el parecer de estos habrá de tener más peso que el de los otros en materias perfectamente opinables. Es más, si todos estos convocados son como el economista representante de Cajamadrid, que tiene pillados mil millones de euros en un crédito a esa empresa Martinsa en concurso de acreedores a base de una tasación inflada hecha por una filial suya, casi fuera mejor que el señor Rodríguez Zapatero se hiciera asesorar por un grupo de sacerdotes de Manitú.

El mismo presidente no parece abrigar mucha confianza en el resultado de su decisión y la ha coronado con otra insólita en estos pagos, consistente en reunir el Consejo de Ministros el catorce de agosto, en mitad de sus bien ganadas vacaciones, para ponderar cómo pinten por entonces las cosas con vistas al comienzo del curso político en septiembre. He tratado de entender qué sentido tenga esa convocatoria y no le encuentro ninguno, aparte del muy obvio de insinuar que es tal la solícita preocupación del Gobierno con los cientos de miles de familias que están pasándolo mal que interrumpe sus vacaciones para hacer una especie de reflexión colectiva o tertulia veraniega pues tampoco parece que por esas fechas, con el país entero en periodo vacacional, pueda hacerse mucho más que promesas.

Resulta patente que en la parte más hispánica de la crisis, esto es, lo concerniente al ladrillo y la actividad abusiva de las empresas constructoras que han estado forrándose en todos estos años a costa de la gente, el Gobierno está dividido entre quienes quieren ayudar a los empresarios y quienes pretenden que el mercado efectúe los ajustes de rigor, sin comprometer dineros públicos. Los primeros parecen estar encabezados por el ministro Sebastián, verdadero representante del que podríamos llamar "socialismo de los ricos" que consiste en que las construtoras e inmobiliarias privaticen los beneficios y socialicen las pérdidas. Le acompañan las ministras de la vivienda pasadas y presentes que deben de tener el record en disparatadas declaraciones siempre a favor de los empresarios/especuladores y en contra de los intereses de la gente. Es un grupo de presión muy fuerte en el Gobierno cuya idea, en definitiva, consiste en resolver el problema del pinchazo de la burbuja inmobiliaria provocando otra. Frente a él se encuentra el otro grupo menos irresponsable, encabezado por el señor Solbes y partidario de no hacer nada. No es que sepa mejor que el primero cómo salir de la situación pero, cuando menos, tiene claro que no a base de huir hacia delante.

No estoy muy seguro de por cuál de los dos grupos de inclina el ánimo del presidente del Gobierno, aunque temo que por el primero, que parece caerle más simpático. De forma que si los expertos externos convocados a mediados de semana también son de ánimo alegre, que Dios nos coja confesados porque la reunión del catorce de agosto será para llorar.

(La imagen es una foto de Jaume d'Urgell, bajo licencia de Creative Commons).

Teruel, los Amantes y Cotarelo.

Después de participar en las jornadas de TICs y comunicación política, en el que también ha intervenido el senador Iñaki Anasagasti a cuenta de su blog de nombre Iñaki Anasagasti, nos fuimos a recorrer Teruel, a contemplar las magníficas torres mudéjares como la de San Martín, aquí a la izquierda, que le han valido a Teruel la designación de "patrimonio de la Humanidad", de la UNESCO, ese estúpido galardón que no puede tenerse de pie ante cualquier consideración crítica, por mínima que sea, pero que todo el mundo codicia con ahínco para fomentar su negocio turístico o reclamar subvenciones de acá o de allá. Y digo que es estúpido porque, sobre no añadir nada al valor artístico o paisajístico o cultural de los objetos que designa, pretende adjudicar una especie de propiedad o titularidad sobre un bien que jamás de los jamases ha estado en duda. Todo lo que laUNESCO designa patrimonio de la Humanidad era ya patrimonio de la Humanidad antes de que la UNESCO naciera. Y lo que no designa, también. Así que la organización podía haberse ahorrado la molestia y el ridículo, ya que el expediente sólo sirve para que los funcionarios internacionales justifiquen sus emolumentos y sus dietas y viáticos en los viajes a los lugares a los que van a "agraciar" con sus gracias.

Mucho menos conocido y celebrado que el mudéjar también el arte modernista (una especie de spill over catalán sobre las tierras de la Corona de Aragón) tiene dignos representantes en la capital del torico. No incluyo reproducción porque prefiero reservar el espacio para una de los célebres amantes en su mausoleo que fuimos a visitar, cómo no, porque es lugar casi obligado cuando se va con niños a los que hay que aleccionar desde chicos en los misterios del amor. Debe tenerse en cuenta, sin embargo, que en nuestra visita hay también un curioso elemento como de desagravio pues en la secular controversia acerca de la historicidad de los amantes, Juan Martínez de Marzilla e Isabel de Segura, el autor que asestó el golpe crítico más contundente y devastador a la leyenda fue precisamente mi bisabuelo don Emilio Cotarelo, en un ensayo titulado Sobre el origen y desarrollo de la leyenda de los amantes de Teruel, de 1903, publicado después como libro en 1907.

Desde entonces llevan los amantistas luchando denodadamente por demostrar de forma fehaciente que don Emilio estaba equivocado y que la leyenda tiene el riguroso origen histórico que ella se autoatribuye con fecha en 1217. Al respecto es de señalar que han hecho grandes avances puesto que descubrimientos documentales posteriores a la obra de mi antepasado, así como progresos en la lingüística histórica y disciplinas afines, permiten asegurar que ya se han levantado casi todas las objeciones de don Emilio; pero queda ese fatídico "casi". Aunque es parecer general entre los eruditos y estudiosos más solventes que ya "casi" cabe asegurarse la historicidad de los célebres amantes, sobrevive, ya digo, el "casi". Y mientras ese "casi" no esté eliminado, se mantendrá la hipótesis de mi bisabuelo de que la leyenda es una reelaboración de uno de los episodios del Decamerón, de Giovanni Bocaccio.

En el fondo, qué quieren Vds., el asunto no me parece muy relevante pues la leyenda me gusta en sí misma, como una variante de las de amores desgraciados, si bien en este caso con cierta impronta beatorra en la sumisión filial de Isabel y fijación con la virginidad, muy propias de la época, claro es. Y no hace falta decir que, cuando se descubra la prueba fehaciente de la tal historicidad, la leyenda no habrá ganado ni perdido nada porque el valor de las leyendas es de otro orden. Pero deseo que ese fin se alcance cuanto antes para que se cierre de una vez la herida en la negra honrilla turolense que, si bien no fue obra de mi antepasado (pues ya antes otros críticos pusieron en duda la historicidad de los personajes) sí alcanzó proporciones de llaga con su erudito estudio. Obsérvese cómo concluye el suyo un gran filólogo de Teruel, Conrado Guardiola Alcover, en una obra, La verdad actual sobre los Amantes de Teruel, Cartillas Turolenses, Instituto de Estudios Turolenses, 2004 (1ª ed.1998) en la que resume el estado reciente de la cuestión:

"De los seis puntos en que basó Cotarelo su teoría, cuatro han quedado desmentidos por la crítica moderna: la mención medieval que pedía existe; los documentos que despreció han salido a la luz con su nitidez original y han resultado auténticos; las obras literarias del siglo XVI no son la primera mención del tema amantístico; los estudios décimonónicos han sido superados por unos trabajos actuales que tienen, en su mayoría, todas las garantías exigibles. Sólo dos de sus argumentos pueden mantenerse y únicamente si se adopta una actitud rigurosamente positivista, como, en realidad, debe hacerse en toda cuestión tratada con seriedad científica. Es cierto que las momias no ofrecen la seguridad deseada para su identificación, pero el uso de este elemento como prueba ha perdido vigencia. Es exacto también decir que no hay en Teruel ni en España ningún texto ni referencia a los Amantes anterior a la fecha del Decamerón, 1350, pero los estudios comparativos e históricos han llegado a resultados que invalidan teóricamente las argumentaciones de Cotarelo. Por lo tanto, se puede afirmar que sus devastadoras conclusiones están hoy superadas en lo esencial, aunque todavía quede algún aspecto que deba explicarse con mayor firmeza." (p. 67)

Nada me alegrará más que, cuando mis hijos, los mayores y los pequeños, vuelvan a Teruel, vean que por fin se ha explicado "con mayor firmeza" lo que queda de las objeciones de su tatarabuelo en 1903.

Ciryl Connolly decía que ambicionaba escribir un libro que durase más de diez años, que era en donde tenía él fijado el grado de clásico. Si esto es así, don Emilio es diez veces clásico.

(La imagen de la torre de San Martín es una foto de Ángel de Olavide y la de los amantes una de Benet Joan Darder, ambas bajo licencia de Creative Commons).

Por la justicia

Pillo en el blog Viramundeando una campaña por la justicia y la libertad de las personas a la que me sumo de mil amores. Ignoro por qué la juez titular de Illescas ha impuesto una fianza de 133.333 € al alcalde de Izquierda Unida de Seseña, señor Manuel Fuentes, fruto de la querella que ha interpuesto contra él el señor Francisco Hernando (a) "el Pocero". Todo hace suponer que, a diferencia del anterior alcalde del lugar, el socialista José Luis Martín, procesado por prevaricación y que, al parecer, no ha sabido explicar el origen de su repentina fortuna, este otro es honrado y no se pliega a presiones ni chantajes, razón por la cual está ya ante los tribunales. Llevamos tanto tiempo pensando que la administración local está corrompida que si encontramos un alcalde honrado no nos lo creemos. Pero, además de sorprendernos, hay veces en que es necesario actuar y ésta es una de ellas si queremos que el alcalde honrado Manuel Fuentes pueda seguir gobernando ese municipio.

2105-0036-11-1242029983.

Es el número de cuenta que Izquierda Unida ha abierto en Caja Castilla-La Mancha para hacer frente a la citada fianza de 133.333 euros impuesta por la titular del juzgado nº4 de Illescas. Se nos pide solidaridad y se nos dice que, cuando se celebre la vista, se nos devolverán los cuartos que ahora entreguemos. Incluyo el número por si alguien decide hacer una aportación. Todo ayuda, Fuenteovejuna. Yo ya la he hecho y por eso animo a ello.

(La imagen es una foto de Samu73, llamada "colmenas humanas" bajo licencia de Creative Commons).

diumenge, 20 de juliol del 2008

Els catalans.

El señor Rodríguez Zapatero clausura hoy el congreso de los socialistas catalanes. Una prueba más de la centralidad del PSC en la vida política española. Porque no ha ido a la clausura de otros congresos socialistas, como el Aragón o Extremadura. Ciertamente, con sus veinticinco diputados en el Congreso y el hecho de ocupar la presidencia de la Generalitat, los socialistas catalanes son cruciales en la gobernación de España y la presencia del señor Rodríguez Zapatero es resultado de ese hecho obvio y conocido.

Pero precisamente tal centralidad catalana hace que las relaciones entre el PSC y el PSOE no estén exentas dificultades. Por lo demás algo habitual en el encaje de la "sección catalana" (por así decirlo) de cualquier partido español de ámbito estatal. Así sucedió tradicionalmente entre el Partido Comunista de España y su vertiente catalana, el Partit Socialista Unificat de Catalunya, cuando los partidos comunistas eran alguien en Europa y así está sucediendo (con sus pertinentes connotaciones) con el PP y el PPC. En resumen, la cuestión es siempre la misma: no hay modo de saber si el partido catalán es filial, asociado o sección del partido de ámbito estatal o es un partido federado o, incluso, una formación independiente que sólo coincide con el otro en el nombre. Una situación que refleja también la ambigüedad del encaje territorial de Cataluña en España, nunca enteramente resuelta.

En las relaciones entre el PSC y el PSOE, la ambigüedad es patente. El PSC no es una mera federación regional del PSOE, pero tampoco es un partido independiente. En el congreso, el secretario general, señor Montilla, ha dicho que los socialistas catalanes y Cataluña tendrán "voz propia" en España, en Europa y donde quiera haya que levantarla . La voz, dice el señor Montilla, "més exigent". La fórmula concreta de tener esa voz propia en España es constituir un grupo parlamentario propio en el Congreso, cosa que el de los socialistas catalanes ha vuelto a plantear, aunque sólo para dejarla en hibernación de momento. Se estará de acuerdo en que ser un único partido pero disponer de dos grupos parlamentarios (situación que ya se dio en el pasado) no es fácil de entender desde el punto de vista del principio tradicional de identidad que dice que A no puede ser A y no A al mismo tiempo.

Sucede que, para no ser un segundón sempiterno en la política catalana y hacer realidad su vocación de gobierno, el PSC se ve obligado a competir con la fuerza nacionalista más poderosa que es CiU en el terreno de esta misma, esto es, el nacionalismo. Así, los catalanistas en el seno del PSC han acabado imponiéndose y, gracias a ellos, está el PSC en la Generalitat. Pero ese giro tiene unas consecuencias. La más importante es la radicalización nacionalista de CiU, que se ha hecho soberanista, lo cual obliga al PSC, ya en esta dinámica, a contrarrestar la opción soberanista cosa que ha hecho el PSC declarando ser una nación con territorio, lengua y cultura propios y pidiendo una reforma constitucional en un sentido federalista lo que, en principio, no tiene por qué molestar al PSOE que es un partido que dice ser "federalista".

Ahora bien, el asunto sigue sin ser de fácil acomodo. En primer lugar porque no es el federalismo la opción que propicie CiU, a quien fastidia el tono general igualitario del federalismo convencional, en donde todas las entidades subestatales son iguales. El catalanismo no es federalista pero sí es posible que, a cuenta de la reivindicación federal, CiU radicalice aun más su discurso en un sentido independentista.

Y todo para nada porque, estas alturas del desarrollo autonómico, la reforma federal de la Constitución será problemática (ya que la gente tiene asociado el federalismo al peligro de la desintegración de España) pero no variará sensiblemente la planta autonómica del Estado que es, de hecho, un Estado federal. Es decir, la solicitud de reforma federalista habría de entenderse en el sentido de que los socialistas más catalanistas han colocado un "brindis al sol" en su Congreso, de no ser porque los tales socialistas no suelen hacer brindis al sol.

En efecto, lo que verdaderamente traduce el espíritu de la propuesta federalista es la ambigüedad de que se hablaba más arriba. En el fondo, la petición de Cataluña es a ser tratada en el conjunto deEspaña como un aeque pincipaliter, lo cual deja poco lugar a federalismo alguno y se abre más a la idea de iberismo que se ha resucitado a raíz de que en una encuesta no hace mucho en Portugal, el40% de los encuestados dijera que quería una unión con España. No ha lugar a unificación alguna porque, en contra de lo que creen muchos portugueses difícilmente se encontrará un 40% de españoles partidario de esa uniòn.

Y, en definitiva, el iberismo ¿qué es? Cuestión nada trasparente porque significa cosas distintas para los distintos autores pero sí se podrá decir que, sea lo que sea, lo que es indudable es que es una forma de organización confederal. Y esa sí que tiene peligros para España.

(La imagen es un cartel en las recientes elecciones en Italia, un cartel de la Lega Nord, cuyo obetivo final es la independencia del norte de Italia a lo que llama "la Padania")

La fuerza de la ironía.

Dejamos a nosa terra galega con harto dolor de nuestro corazón y nos trasladamos a Teruel, capital del mudéjar, en el ánimo de participar en unas jornadas de la Fundación Aragón XXI sobre las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TICs) en la comunicación política, y de dejarnos caer después por la Expo de Zaragoza. Pero antes visitamos algunas exposiciones en A Coruña de las que me gustaría dejar cumplida cuenta y así iré haciendo en sucesivas entregas. La primera fue una de dibujos de Castelao, de su época de as cousas da vida, que recogen sus aportaciones satíricas, costumbristas, críticas, un poco amargas, para las publicaciones de los años veinte, más o menos contemporáneas de su época macabrista del olho de vidrio.

En el fondo de mi educación, no galleguista, pero sí de culto familiar al galleguismo de mi abuelo Armando hay dos gallegos que ocupan un lugar preferente: Rosalía y Castelao; la poética de la primera, cuyos versos rezuman la magia de un paísaje exterior que reproduce la melancolía del interior y el valor, la crítica, la sátira y sobre todo la ironía fatalista del segundo con sus dotes de publicista que participó activamente en la guerra civil del lado republicano y le costó morir en el exilio.

Los dibujos de Castelao son siempre de trazo limpio y simple, en la línea modernista con claras aportaciones expresionistas. Me recuerda mucho a Bagaria con algunos toques de Penagos y la influencia de las vanguardias de la época, singularmente la catalana de los Rusiñol y Casas, la más abierta a Europa. Eso en cuanto a la forma. En cuanto al fondo Castelao reedita aumentada la tradición ilustrada española de crítica al atraso de la patria a causa de sus defectos de gobierno y organización, a causa de la desigualdad, los abusos, el caciquismo, la desidia económica, la desorganización hacendística, la incuria administrativa, la mano alta del clero. Se refleja así un panorama de abandono y decadencia cuyos resultados son la miseria, la ignorancia, la opresión y, como único modo de escapar a todo ello, la emigración, recurso muy típico de la Galicia de su tiempo y que tanto contrasta con la situación actual de la inmigración en España. El dibujo de la derecha (Aprende, Xan, de 1923) del señoritingo cacique que habla español mientra que el otro fala galego, casi parece una continuación del "vuelva Vd. mañana" de Larra, socialmente empeorado. Toda la serie de as cousas da vida se lee como un largo lamento del regeneracionismo español y específicamente el gallego de cuya profunda esencia resignada y fatalista da cuenta el autor con ironía, a veces dramática, a veces festiva pero siempre con carga social.

Al estallar la guerra civil Castelao se radicalizó, como si el conflicto le hubiera insuflado una nueva fe en la posibilidad de revertir aquel secular e injusto estado de cosas que llevaba años denunciando. Por ello, aunque Galicia cayó pronto en las garras de los sediciosos, él siguió la lucha y puso su fogosa publicística y su arte al servicio de la República y de la denuncia de las barbaridades de los fascistas. Algunas de sus obras más célebres y de mayor fuerza (por ejemplo, A derradeira lección do mestre que nadie me quita de la cabeza que inspiró la magnífica La lengua de la mariposa) datan de esta época. No están en la exposición que sólo versa sobre los fondos de As cousas da vida que tiene la Caixa Galicia, a quien hay que felicitar por esta exposición, pero aprovecharé la primera oportunidad que tenga para dar cuenta de ellas.

dissabte, 19 de juliol del 2008

El autor intelectual.

Daba servidor por supuesto que, al conocerse la sentencia del Tribunal Supremo sobre el 11-M, cesaría la payasada de los bulos de los de la kangoo, el bórico, la cadena de custodia, la dinamita y el Conde de Montecristo. Era mucho dar por supuesto. Me entero leyendo El Plural de que ayer hubo zafarrancho de combate en la COPE, en donde llamaron a las cosas por su nombre y declararon que el "régimen" ha dejado de ser un Estado de derecho. Si no es un Estado de derecho será una dictadura y una dictadura de los jueces dado que lo que enfurece a estos genios de la conspiración es una decisión judicial. ¡Caramba!

¿No será que, conmemorándose ayer el deciocho de julio, aniversario del Glorioso Alzamiento Nacional, a los intervinientes en el programa se les disparó la lengua? ¡Ah! ¿Quién lo diría? Setenta y dos años ya y aquí estamos, como en el primer día, dispuestos a cambiar de régimen. Con la Iglesia se cuenta, pero no con los militares ¡Malhaya la OTAN, cuna de masones, que ha convertido a los militares españoles en una especie de militares-civiles! Si no es por la OTAN ya estarían los cuartos de banderas en los cuarteles en ebullición. Ahora hay una expectativa razonable de carrera por los meandros de la Alianza y los oficiales más fogosos, que quieren entrar en acción, se apuntan a las misiones humanitarias, para llevar una vida de milicia posmoderna.

En fin, que dictamina el señor Trillo que nos quedamos sin saber quién fue el "autor intelectual" de la barbaridad del 11-M. Es que no es fácil encontrar "autores intelectuales" distintos de los materiales. ¿Quién fue el autor intelectual del asesinato del archiduque Francisco Fernando, en 1914? Quizá pueda decirse que el del atentado de Mateo Morral fuera Francisco Ferrer, aunque el tal Morral actuaba por su cuenta, pero ¿quién fue el autor intelectual del asesinato de Carnot, de Cánovas del Castillo o de Abraham Lincoln? ¿Quién el de la matanza de Peterloo? ¿Quién el del Paso de las Termópilas? Los autores intelectuales separados de los materiales no caen del cielo. Por lo general, quien realiza los hechos es quien los ha pensado y planeado previamente, porque suele ser el único de quien él mismo puede fiarse al cien por cien. Véase el caso del Solitario. Planeaba sus operaciones por escrito, como si fueran acciones militares, que en cierto modo lo eran.

Por lo demás, lo único que interesa al Derecho es la autoría material que ya contiene suficiente autoría intelectual en sí misma dado que los seres humanos son responsables de sus actos salvo algún caso excepcionalísimo que no se da aquí. ¿Que, además de esa responsabilidad genérica se quiera ver otra específica, una influencia inductora maligna, como una especie de mesmerización? No creo que nadie se niegue apriori a comprobar cómo efectivamente algún fenómeno paranormal resulta real. Pero hay que demostrarlo; hay que probar que las mesas se mueven solas, las cucharillas se doblan también solas, las velas se apagan sin aire y el ácido bórico, además de matar cucarachas, mata cristianos. En tanto no suceda tal cosa, los que han puesto las bombas son los que pensaron en poner las bombas, que no es necesario ser muy excéntrico para admitir inferencia tan baladí.

La fábula de la crítica a la "versión oficial" es que ni siquiera es una historia alternativa medianamente creíble. Es más, en algunos momentos ha llegado a ser de cine, como esa "explicación" según la cual los cuerpos de los suicidas de Leganés no son el resultado de la explosión sino que ya estaban allí cadáveres antes de la deflagración habíendo llegado congelados, como un pescado de la empresa criogesa. Francamente resulta difícil de comprender que gente mayor de edad interrumpa sus vacaciones para atorrar el espacio radioeléctrico con ese tipo de majaderías u otras de similar jaez. A lo mejor es que echan tan en falta el "autor intelectual" porque son ellos los que lo necesitan y no lo encuentran; alguien que razone por ellos.

Curiosamente es algo parecido a lo que sucede con los gobernantes, especialmente estos, que tratan de escabullirse de la realidad a base de circunloquios y de anatematizar palabras. Llega un momento en que se quedan sin discurso, como los conspiranoicos, y les vendría bien un "autor intelectual". Está claro que ponerse frente al Gobierno con decisión y firmeza y mucho optimismo tiene buena prensa, pero no basta. Luego hay que decir algo con sentido y, si no se puede echar la culpa al ácido bórico, habrá que buscar algo. El tacto, la buena mano y un poco de suerte ayudan, pero conviene no aburrir al auditorio que tiene tendencia a dormitar. Lo que sucede es que eso que los del ácido bórico tienen que lograr a base de reescribir La guerra de los mundos, el Gobierno lo tiene gratis a cuenta de una realidad turbulenta que lo supera a cada telediario. Es bueno tener las audiencias pendientes de uno pero llega a ser peligroso que vivan en un sobresalto, en zozobra, sin saber qué será de ellas en la siguiente media hora, esto es que vivan en una crisis permanente.

¡Ah, caramba! ¿Quién será el autor intelectual de la crisis? Creo que el presidente Rodríguez Zapatero, muy preocupado por hallarlo ha hecho lo que hace siempre en estos casos: nombrar una comisión de expertos. Como con la tele. Luego de seis meses, cuando la crisis sea pasado, la comisión dictaminará, como suele, que un caballo es un dromedario y la crisis no más que una aceleración coyuntural de la desaceleración del crecimiento contrario al crecimiento negativo. O sea, para entendernos, el ácido bórico.

Las mágenes son tres dibujos del Pére Ubu, del mismo Alfred Jarry, de 1903, 1896 y 1897.

divendres, 18 de juliol del 2008

Se acabó la payasada.

Sabido es que en los procesos penales, en donde se enfrentan intereses contrarios, la única verdad que puede quedar razonablemente establecida es la verdad judicial que, por regla general, nunca deja enteramente satisfecha a ninguna de las partes, pero que es la única que un orden social racional puede admitir. Ante toda sentencia que cierra un caso y sin contar con la eventualidad, siempre posible, de un error, la verdad habrá de ser la que digan los tribunales que ha sido. Frente a ella siempre será posible sostener hipótesis distintas más o menos fundadas o fantásticas, siempre se podrá decir que la sentencia no condena a todos los culpables o no todos los condenados son culpables, pero esas especulaciones no pueden gozar de operatividad social alguna.

En el caso del 11-M, la sentencia que ayer dio a conocer el Tribunal Supremo cierra el proceso definitivamente con unos condenados, unos absueltos y una interpretación de los hechos razonablemente fundamentada que atribuye el atentado a una célula yihadista y excluye toda participación de otras instancias delictivas, ETA, policías corruptas, el PSOE o cualesquiera otras tenebrosas conjuras que los partidarios de la llamada teoría de la conspiración han venido proponiendo durante años desde las páginas de El Mundo o Libertad Digital. No obstante es curioso comprobar cómo los mismos medios sostienen que la sentencia no prueba lo que prueba sino lo contrario, esto es, que no se conoce al "autor intelectual" del atentado y que las sucesivas memeces que se fueron argumentando a lo largo del proceso siguen en pie, que si la cadena de custodia, la kangoo o la dinamita utilizada. Por no hablar del uso torticero que se hace de la muy fundada observación del Supremo acerca de que los trenes se destruyeron demasiado pronto, precluyendo la posibilidad de posteriores exámenes, que viene a presentarse como la prueba del nueve de que el proceso es una chapuza. La sentencia pone fin a la payasada pero los payasos quieren seguir con la función, entre otras cosas porque es muy duro quedar tan evidentemente en ridículo.

Se comprende que quienes han estado cuatro años torpedeando el procedimiento hasta el momento mismo de la vista pública no están interesados en el descubrimiento de verdad alguna distinta de la que insidiosamente llaman "versión oficial" porque saben de sobra que no existe y que frente a la dicha "versión oficial" sólo tienen una serie de brumosas insinuaciones que ofrecer (y que la sentencia denuncia de forma meridianamente clara) cuya finalidad es deslegitimar el proceso, paralizarlo y dejarlo en el limbo de que todo sea posible para justificar retrospectivamente aquel delirio del Gobierno del PP en el año 2004 de colgar el atentado a ETA con el doble fin de escurrir el bulto por el disparate de la participación de España en la guerra del Irak y de ganar las elecciones.

Lo asombroso no es que unos orates o aprovechados hayan intentado colocar una historia de ufología para lo cual han dispuesto de medios escritos abundantes y hasta de un canal de televisión como TeleMadrid, puesta a su servicio por entero y de la difusión de todas las patrañas imaginables que pudieran obstaculizar la labor de la investigación, y que hayan intentado hacerlo en sede judicial; lo asombroso es que haya habido gente que diera crédito a semejante sarta de majaderías y, sobre todo, que éstas llegaran a ser esgrimidas por defensas y letrados en el curso del procedimiento en una vergonzosa falta de ética profesional.

Que los citados medios de la conspiración seguirán proponiéndola como "explicación" es muy de esperar por cuanto entra dentro de la mitología (de hecho ya lo han apuntado) según la cual corresponde a la prensa "de investigación" (que maldito lo que ha investigado en esta caso) la tarea de cumplir las funciones que las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado no cumplen. Por descontado, es una prolongación de la misma payasada; pero no cesará de repente sino que, como los viejos soldados, irá fading away.

(La imagen es una foto de Don Fulano, bajo licencia de Creative Commons).