dimarts, 24 de març del 2015

Moción de censura a esta tropa.

El juez Ruz ha concluido su instrucción del caso Bárcenas, la caja B, los sobresueldos y otras presuntas mangancias del partido incompatible con la corrupción. Solo se trata de una pieza de ese gigantesco entramado de presunta delincuencia que ha erigido en veinte años el PP. Una construcción tenebrosa, grotesca, casi gótica, como una de esas cárceles imaginarias de Piranesi, pero cuyo descubrimiento ha conmovido el sistema político español. El reino de España reducido a la peripecia personal de un presidente que debió haber dimitido desde el primer día, pero que se ha empeñado en apurar las heces de la copa y hacérselas tragar al conjunto de la sociedad.

De este auto de Ruz seguramente no se derivarán consecuencias jurídicas de importancia dado que el comportamiento más reprobable moralmente, la financiación ilegal, no es delito y muchos otros posibles han prescrito y, de poder juzgar alguno, sería por fraude fiscal. Una situación similar a la de Al Capone en su día.

Pero si, jurídicamente hablando, el auto de Ruz tiene solo un valor informativo, dadas las peculiaridades de nuestro ordenamiento, políticamente es una narración explosiva. El escrito del juez es un relato que podría incorporarse a la gloriosa historia de la literatura picaresca a gran escala. El PP lleva por lo menos 18 años financiándose ilegalmente a través de una caja B o doble contabilidad oculta en la que gestionaba los fondos que recibía sin deber y de los que se nutrían los más diversos cargos, mordidas, chanchullos, comisiones, pagos en negro, sobresueldos. El reino de la corrupción extendida e impune.

El responsable político por partida doble de este quilombo de cimarrones de la ley es Rajoy, como presidente del partido y del gobierno. En cualquier otro país del mundo, un mandatario en esta situación procesal, presidente de un partido al que un juez imputa delitos, hubiera dimitido ya. Aquí, no. Aquí es al revés y es el sospechoso de corrupción el que trata de hacer dimitir a los jueces o que los inhabiliten.

En su célebre comparecencia parlamentaria del 1º de agosto de 2013, que tachonó de mentiras, Rajoy aseguró enfáticamente que en el PP no había caja B. El juez la da por probada. Solo por eso, Rajoy debiera haberse ido. Pero espérense ustedes no pague el juez caro su atrevimiento. No pudo negar los sobresueldos, pero los equiparó a los pluses de productividad de las empresas, lo cual es tan verosímil como comparar el PP con Cáritas. Al no colar lo de los pluses de productividad, los perceptores de sobresueldos en el PP, empezando por Rajoy, callan; no afirman ni deniegan haber estado forrándose. En esa sesión tuvo que admitir la autoría de unos infamantes SMS a Bárcenas ya en la cárcel que revelan un talante de absoluta complicidad.

Y, después de esto, colorín colorado. Ni una explicación más sobre la corrupción que ha seguido creciendo hasta inundarlo todo y ser la segunda preocupación de los españoles. Es lo que Hernando, portavoz parlamentario de esta asociación de sobre-cogedores, llama "haber dado suficientes explicaciones". O sea, ni una. Pero el gobierno se ha dedicado a obstaculizar la acción de la justicia de mil maneras a fin de impedir que se aclaren los hechos. Ha destruido pruebas, demorado su entrega, se ha personado en la causa en posible fraude procesal, ha presionado a los jueces, maniobrado en todas las instancias con el único objetivo de impedir que el presidente se siente en el banquillo y ha embarullado cuanto ha podido. Todo el aparato del Estado al servicio de la defensa procesal del presidente, desde la presidencia del Congreso a la Agencia Tributaria.

Presidente que sigue y seguirá negándose a comparecer en sede parlamentaria o a dar ruedas de prensa abiertas con proguntas libres y no pactadas. La oposición, muy enfadada, casi indignada, anuncia que estrechará el cerco sobre Rajoy y pedirá, como cada martes, su comparecencia que su guardia pretoriana negará en redondo también como cada martes. Bueno, además, se freirá a preguntas al ministro Montoro cuyas andanzas, recientemente descubiertas, darían para un segundo Buscón don Pablos. Hasta es posible que se pida su reprobación. Vale igualmente. Montoro contestará lo que le dé la gana y de reprobación, ni se hablará.

Si la oposición mayoritaria socialista quiere que se la tome en serio, tendrá que hacer algo más consistente que lamentarse sentada en el zaguán de su grupo parlamentario o chivarse a los periodistas de que no la dejan hablar.

Tendrá que presentar una moción de censura, como es su derecho y su obligación en una situación de emergencia crítica, con un gobierno únicamente pendiente de que no lo enchironen.

Palinuro se niega a explicar las ventajas e inconvenientes de la moción de censura. Ya lo hizo en su día. Basta con refrescar. Solo una moción de censura puede clarificar la situación y devolver al electorado la confianza de que hay un recambio. Es el momento de Sánchez para consolidar su posición. Puede aprovechar las sinergias de la victoria de su partido en Andalucía, en donde ha derrotado rotundamente al del gobierno y ha detenido el avance de los novísimos que se han limitado a destrozar el huerto de la familia.

Permítase por un momento a Palinuro interpretar uno de los papeles dramáticos más impresionantes, el de Lady Macbeth cuando le dice a su marido: ¿No te atreves a hacer lo que deseas? Y escúchese si Sánchez responde, como Macbeth: Me atrevo a lo que deba atreverse un hombre. Quien se atreva a más, no lo es.

dilluns, 23 de març del 2015

Podemos... pifiarla.

Palinuro prometió ayer elaborar algo más el análisis de urgencia a las tres horas del cierre de los colegios y así lo hará. Pero sin mayor demora porque, por un lado, lo expuesto se tiene de pie y, por otro, en este mundo a toda velocidad, las elecciones son ya pasado y ahora encaramos otros asuntos pues cada día tiene su afán.

Hay interpretaciones según las cuales Podemos triunfó en Andalucía; pocas, pero las hay, pues toda colectividad tiene sus incondicionales, esos que los ingleses llaman die hards. Pero hablan de triunfo en tono menor. Nada de arrollador. Y el término "terremoto" ha desaparecido. Para la mayoría, lo de ayer fue una derrota de Podemos. La primera. No en términos absolutos (15 nada desdeñables escaños) sino relativos a las pretensiones de ser el partido más votado. Esas pretensiones venían dictadas por la embriaguez del resultado de las elecciones europeas. Los estrategas olvidaron que los resultados electorales nunca son extrapolables a nada de antemano y menos los de unas elecciones europeas que el electorado apenas se toma en serio.

Podemos arrancó con una promesa muy atractiva en tiempos de crisis económica y política: constituir una izquierda radical y democrática, algo entre la socialdemocracia y el comunismo. El sempiterno sueño de la Nueva izquierda. Su oposición al PSOE fue clara desde el principio; sus relaciones con IU, en cambio, o sea con el comunismo, no lo fueron en absoluto. Absorbió su base electoral pero no pudo mantener a distancia el aparato que se obstinaba converger. Acabó en una forma confusa en que hay pero no hay convergencia. E identidad de discursos en el ataque común al PSOE. Es decir, como siempre, no hay terceras partes. Nada entre el PSOE e IU, sobre todo cuando esta saca a Anguita en la campaña poco menos que pidiendo el voto para Podemos con el único fin que siempre persigue, hundir el PSOE y el único que realmente consigue, hundir su propia opción. Y eso es lo que Podemos ha cosechado: rota su imagen de nueva izquierda aparece la realidad de la vieja izquierda neocomunista, anguitiana, del sorpasso. Lo que importa es que no gobierne el PSOE. Lo he leído por ahí. Lo que quiere la derecha. En su origen y primeros recorridos, Podemos traía una promesa interesante de nueva política. Al situarse en el territorio de la vieja izquierda antisocialista asegurando al tiempo no ser de derechas ni izquierdas, se ha convertido en un bluff. Y en Andalucía se lo han visto

Son cosas elementales. El PSOE tiene 140 años, se confunde con la historia de este país, cuenta con una memoria de generaciones y voto de tradición familiar. No es un chiringuito como el PP, armado para ganar elecciones y vivir del erario a base de corrupción, aunque no deje de haber habido casos. Pero nadie se atreve a decir que el PSOE sea un partido corrupto. Eso es lo que busca la frecuente equiparación entre el PP y el PSOE que el PP no acepta y el PSOE tampoco (y con bastante sentido ambos, por cierto) y solo convence a los que la acuñan, cuyo ánimo es más bien como de brocha gorda. El PSOE no es el PASOK, otro chiringuito fundado por la familia Papandreu en los años 70 del siglo XX, y no va a venirse abajo como un castillo de naipes por mucha ilusión que le echen quienes soplan.

¿Los otros contendientes? El PP, batacazo, ha perdido 17 escaños. ¿Pocos? ¿Muchos? Nada extraño. El PP no está para elecciones en Andalucía o en la ínsula Barataria. Más duros tienen pinta de ser los resultados de las municipales y autonómicas de mayo. Y de las catalanas de septiembre ja en parlarem, pues prometen ser suculentas. Ciudadanos sí que ha tenido un exitazo con sus nueve diputados. Seguramente vienen todos del PP y, de ser así, C's se configura como verdadera amenaza de sifón de la derecha. Cunden los nervios en el PP porque su marca blanca es demasiado blanca y puede aventajarlo en votos. Pero a quien más daño hace Ciudadanos es a Podemos. Esos 9 escaños valen por los 15 de los otros. Cuando Podemos quiere justificar sus pobres resultados señalando falta de medios y de visibilidad mediática, Ciudadanos presenta unas cuentas mucho más pobres; rayanas en cero: cero medios, cero visibilidad, los andaluces no conocen ni las caras de los candidatos y menos sus nombres. Y nueve diputados. 
 
Estas elecciones, en el fondo, eran una pugna dentro de la izquierda: la socialdemocracia frente al neocomunismo de fuerte componente carismático. Una lucha por la hegemonía. Podemos la teorizaba con propuestas miríficas, de esas de empoderar a la gente, recuperar la dignidad, asaltar los cielos, la soberanía, la patria y Simón Bolívar. Pero la practicaba a la más tradicional usanza de la vieja política: con un acto de masas, un mitin multitudinario en el velódromo de Dos Hermanas, ante 14.000 seguidores, cuando los socialistas solo congregaron 5.000, los del PP otros tantos, los de Ciudadanos se reunieron en la lonja del pescado y los de UPyD, tomando el té de las cinco. 14.000 enfervorizados seguidores del sí se puede en un espacio público. Para un partido que presume de ser en parte mediático y en parte un ciberpartido, ese acto recuerda mucho los mítines de la República en alguna plaza de toros con un político declamando ante un micrófono de RKO. Resumo con el colofón de ayer: o se es más listo y menos engreído; o se estudia algo más el terreno que se pisa, se conoce al enemigo y, sobre todo y en este caso especialmente, al amigo; o se buscan asesores más competentes.
 
Tocan ahora las coaliciones y, por supuesto, también la posibilidad de gobierno minoritario con apoyos ocasionales que quizá sea lo más conveniente mientras el personal se aclara. Y un dato sobresale ya: el eje de todas ellas es el PSOE. Los de Podemos, en su inimitable jerigonza, lo llaman la centralidad del tablero, pero quienes la ostentan son los socialistas. Díaz dijo que no pactaría con el PP ni con Podemos. Pero no hay nada escrito. Su obligación es formar el mejor gobierno posible para Andalucía. Si es en solitario, en solitario. Si es en coalición, en coalición y ninguna es descartable. Palinuro, ya se sabe, propugna la alianza con Podemos. También estos tendrán que comerse sus palabras de aliarse con el PSOE solo si cambia de rumbo 180º. A lo mejor lo más adecuado es que ellos cambien 120º y el PSOE 60º. Eso ya se verá. Sin concesiones no hay coaliciones. Pero Podemos no puede olvidar, aunque no le interese decirlo, que el PSOE no los necesita para gobernar. Centralidad.

diumenge, 22 de març del 2015

Elecciones andaluzas. Apuntes de urgencia.

Mañana, Palinuro subirá un post con más detalles. De momento, estas son sus conclusiones a las 23:00 del día de las elecciones:

Unas elecciones europeas, que a todo el mundo importan un pepino, las gana hasta el Pato Donald.

Podemos no era un bluff al principio, pero se convirtió en un bluff cuando se echó en brazos de Anguita. Y, si sigue con él, puede que no llegue ni a las elecciones de mayo.

El PSOE tiene 140 años. No es el PASOK y ningún advenedizo va a borrarlo del mapa.

La estúpida fórmula PP=PSOE es más negativa que positiva para quienes la emplean.

Después de 30 años en el poder, en el PSOE hay corrupción, pero no es un partido corrupto, como el PP. Hacer amalgama y no diferenciar es propio de gente con pocas luces.

Ni en Andalucía ni en la Patagonia es buena fórmula descolgarte despreciando a quienes quieres que te voten. Los de Podemos han conseguido que los andaluces les tomen la medida y vean que ellos sí son casta. De verdadera risa.

Tener mal perder cuando se pierde es penoso; pero tener mal perder cuando has ganado algo es literalmente de orates.

Porque estas elecciones fueron una confrontación entre PSOE/Podemos. Los demás no contaban.

Una de tres: o se es un poco más listo y menos engreído; o se estudia algo más; o se buscan asesores más competentes.

Y ojo a la falta de respeto al electorado andaluz. A ver si va a resultar que hay más señoritos de los que creíamos.

El espacio público.

La democracia es el ágora, el foro; desde los tiempos de los griegos y los romanos. El espacio público en el que los ciudadanos debaten los asuntos de interés común. El lugar en el que se habla, se delibera, se razona, se acuerdan decisiones colectivas. Hasta en los tiempos más oscuros de la Edad Media se mantuvieron formas democráticas mínimas de carácter municipal, con asistencia pública a concejos o similares. Muy distintos según los países, pero a partir de los cuales fueron surgiendo luego los órganos deliberantes en las ciudades, hasta que el ascenso de la burguesía en el siglo XVIII institucionalizó el ámbito de lo público, la Öffentlichkeit habermasiana, como un lugar de encuentro y discusión de unos ciudadanos razonantes y críticos. Así nacería también la opinión pública y, en paralelo las instituciones representativas, eje de la forma de gobierno moderna, la más importante de las cuales es el Parlamento, esto es, el lugar en el que se habla. Porque hablar, debatir, deliberar, es la esencia misma de la democracia.

La política se hizo comunicación política.

Con la irrupción de los medios, la expansión de la prensa escrita (causa y efecto de la alfabetización de las sociedades), la aparición de los audiovisuales, especialmente la televisión y también el cine, el ámbito público invadió el privado y colonizó toda la acción social, arrebatando al Parlamento la centralidad del debate. La opinión pública se hizo más plural, más crítica, más informada y de mayor peso. Disponía de gran diversidad de fuentes. Entre ellas, las voces de los intelectuales que, ya desde el Rheinische Zeitung de Marx, se hicieron fuertes en sus barricadas de papel. Los filósofos se expresaban en la prensa. Parte de la obra de Ortega está en los periódicos. La de Sartre, en una revista. Y con ellos, muchos otros. Filósofos, literatos, sociólogos, psicólogos, juristas, expertos variados están permanentemente en los medios, generando opinión pública.

La comunicación política se convirtió en la metateoría de las teorías políticas y la opinión pública.

Y ahora, internet, las redes sociales. Muchos sostienen que hemos entrado en una nueva forma de ágora, de ámbito público. Sin duda. Es el ágora digital, una realidad inmediata que condiciona la interacción social sin que quienes en ella participan tengan claro cómo funciona. Porque, sobre ser nuevo este ámbito, es muy proteico, cambia continuamente de formas y pautas y presenta un elemento de incertidumbre.

Justo en el momento en que la comunicación política se ha convertido en el arte de manipular la opinión pública al extremo de poner en cuestión la esencia misma de la democracia.

Lo anterior está basado en una convicción democrática que todos compartimos, al menos públicamente, esto es, la de que el ámbito publico debe ser libre, de libre acceso y garantizar derechos fundamentales, como la libertad de expresión, la libertad de prensa, el acceso a la información veraz, etc. No puede haber censura ni manipulación por razones ideológicas o políticas. En realidad, por ninguna razón. Otra convicción general es que, así como los medios de comunicación privados pueden tener la ideología que quieran, los públicos deben carecer de ella, ser imparciales, plurales y garantizar el acceso a todas las opiniones. Si estas convicciones dejan de operar, si el gobierno las quebranta de modo deliberado y sistemático, no es posible hablar de democracia.

El presidente Rajoy inició su mandanto modificando la Ley de Radiotelevisión para nombrar un director general sin consenso, solo con los votos de su partido. La finalidad, patente: poner la RTVE al servicio del partido y el gobierno. Como está y a niveles de vergüenza. Telemadrid no puede verse y la RTVE comete diariamente los mayores atentados a la deontología periodística. No se informa sobre manifestaciones multitudinarias o, si se informa, es para dar noticias de altercados, sincronizadamente con las fuerzas de orden público a las que muchos testigos acusan de ser quienes los inician. Pero se emiten verderos publirreportajes y ditirambos al gobierno. Los medios no solo reflejan una realidad distorsionada. Llegado el caso, se la inventan. En la Televisión de Extremadura dan el discurso íntegro del presidente, como si esto fuera el sultanato de Omán y, cuando toca hablar a la oposición, pasan un episodio de una serie. Este es el régimen normal del audiovisual público. Pura propaganda y, en algún caso, como en Castilla La Mancha, Agitprop. Llenan además las tertulias y debates de comunicadores afines al gobierno, parásitos y bufones a los que mantienen con cargo al erario. Llaman habitualmente debate al linchamiento dialéctico.

Los medios privados, escritos o audiovisuales forman un cerrado frente progubernamental. En unos casos por afinidades ideológicas, fáciles de entender entre el gobierno de la derecha y los empresarios de los medios, muchos de los cuales tienen intereses en otros sectores generalmente dependientes de las decisiones de la autoridad. O bien por pura dependencia económica de los medios escritos frente a los poderes que discriminan en la publicidad institucional y en las subvenciones. El periódico más favorecido por el gobierno, La Razón, es el de menor difusión pero más ímpetu en su defensa, hasta el extremo de haber inventado un género nuevo, el del comic serio. La abundante presencia de comunicadores no ya de derechas sino furibundamente reaccionarios y agresivos, al estilo del Tea Party, descompensa de tal modo ese ideal ámbito público de debate democrático que lo convierte en una burla. Se habla mucho de las puertas giratorias en cuestiones económicas, pero las político-mediáticas son un hecho cotidiano. La señora Aguirre pasa de ser presidenta de la Comunidad de Madrid a candidata a la Alcaldía y columnista del ABC. La señora Aguirre columnista opina sobre la señora Aguirre candidata.

Realmente, en el ámbito mediático solo se oye el ruido y el discurso de la derecha.

Con las instituciones sucede lo mismo. El Parlamento no existe. Ni siquiera legisla, pues eso lo hace por decreto el gobierno. No se habla de nada que disguste a la mayoría de la derecha. O sea, no se habla de nada. No se habla. De vez en cuando, el señor Rajoy lee un papel, habitualmente, mal. La oposición lo critica, los suyos aplauden y se hace lo que él ha leído. ¿Debate? ¿Discusión? ¿Rendición de cuentas? ¿Explicaciones? ¿Asunción de responsabilidades? Por favor. No confundan la libertad con el libertinaje. De los tribunales, no hablemos. La lucha desesperada de los dos o tres jueces empeñados en hacer justicia en asuntos que incomodan al príncipe empieza a rozar lo legendario. Como legendaria es ya la identidad de criterios del Tribunal Constitucional y el gobierno que nombró a su presidente entre lo más granado de su militancia. La Fiscalía, el Tribunal de Cuentas, la Defensora del Pueblo, Marquesa de Salvatierra, etc. están secuestradas, convertidas en dependencias privadas del gobierno.

Las instituciones están al servicio del partido que, a su vez, está al servicio de la voluntad omnímoda de su presidente y presidente del gobierno. Esto, ¿cómo se llama?

Por último, el ámbito público digital. Aquí se concentra la escasa oposición que se da en España. Unos cuantos diarios digitales y las redes sociales. Si es algo que se hará ver en la política real se comprobará en breve. Pero el gobierno no duerme sino que, como las vírgenes prudentes, mantiene la vela encendida por lo que pueda pasar en un ámbito tan nuevo e imprevisible. Y no se limita a vigilar a los tuiteros y echarles mano cuando atenten contra las convicciones del pío ministro Fernández Díaz o a aprobar una ley de propiedad intelectual que permita acogotar a quienes se expresen en la red. Va más allá. La intención es pervertir la nueva ágora pública digital, manipulándola, pretendiendo hacerla inservible o colonizarla, como ha hecho con la mediática.

La jefa de la campaña electoral de Esperanza Aguirre está siendo investigada por tramitar contratos con dinero público a través de la red Púnica para mejorar la reputación en internet de altos cargos del Gobierno regional, entre ellos, el actual consejero de Presidencia y Justicia, Salvador Victoria, y el presidente, Ignacio González. Bien. ¿Qué llama la atención de esta noticia? Exactamente, la finalidad, "mejorar la reputación en internet de altos cargos", etc. Y eso, ¿cómo se hace? Esos dineros públicos ahora investigados han ido a parar ¿a quién? Y por hacer ¿qué? ¿A pagar trolls, comentarios en las redes, fabricación de noticias, fakes? ¿Cómo se mejora la imagen de Ignacio González en las redes? ¿Mintiendo, engañando, falseando la realidad con el dinero de todos?

Los mismos que destruyen los discos duros de sus tesoreros son los que gastan fortunas de dinero público en embellecerse en el ciberespacio, en pagar loas y ditirambos. Es decir, quieren destruir el nuevo ámbito público de internet. O controlarlo, lo cual vendría a ser lo mismo si pudieran y, en todo caso, llenarlo de la desvergonzada propaganda de sus telediarios y de las trolas y estupideces de sus tertulian@s a sueldo, la mayoría de l@s cuales es estomagante.
 
La intención es clara: privatizar todo lo público, incluida el ágora. En el fondo, privatizar el Estado, condición conveniente para ponerlo en manos de las multinacionales, como prevé el proyecto de TTIP.

dissabte, 21 de març del 2015

Cuando crees que has tocado fondo, hay más debajo.


Fondos, sí. Bajos fondos. Los de los ladrones comprobados y presuntos del PP en la Comunidad valenciana que son una gavilla, una verdadera plaga: Francisco Camps, Carlos Fabra, Lola Johnson, Luis Redondo, Lluís Motes, Nuria Romeral, José López Jaraba, Sonia Castedo, Rafael Blasco, Angélica Such, Milagrosa Martínez... y así hasta 127 personas, concejales, consejeros, alcaldes, dirigentes. Un mar de corrupción y podredumbre. El PP no es un partido político al uso, sino una asociación para delinquir y, en Valencia, una cueva de ladrones desorejados, de sinvergüenzas estafadores. Una colección de granujas que, con la ayuda de los delincuentes de la trama Gürtel o por su propio ingenio, han esquilmado los caudales públicos destinados la asistencia al desarrollo, a las obras públicas, los hospitales, las escuelas, las actividades municipales, las competiciones deportivas, los museos, todo, hasta dejar una de las comunidades más ricas del país en la quiebra. Hasta la visita del Papa en 2006 les sirvió para robar con una mano mientras con la otra se santiguaban.

En Valencia el PP es una industria de chorizos que compite directamente con la que también tiene este partido montada en Madrid, en donde la apropiación indebida y hasta el robo y la cantidad de imputados y procesados es similar a la de los valencianos. Esa caterva de ladrones, encabezada por su presidente, él mismo acusado de haberse llenado los bolsillos con dineros sospechosos mientras imponía sacrificios y necesidades a sus conciudadanos, viene con todo el morro a pedir el voto a los valencianos.

Y habrá quienes les voten. Sin duda, todos los sinvergüenzas que hayan estado aprovechándose de los contratos ilegales, las mordidas, comisiones y trinques. Áñádase la multitud de enchufados que la partida de ladrones ha ido colocando en las administraciones públicas, todos leales votantes del PP, los clientes y lo que esperan que se les resuelva el ¿qué hay de lo mío? así como todos los parásitos que viven de las mamandurrias distribuidas entre clientes, "asesores" y otros siervos de la banda.

Es un voto cautivo con las cadenas de la corrupción, pero lo suficientemente cuantioso para que pueda darse la imagen de más arriba: la plana mayor de la supuesta organización de mangantes, con los presuntos corruptos al frente, Rajoy y Cospedal, pidiendo el voto para los demás pillasobres y corruptos y amenizando la fiesta esa zafia alcaldesa, vestida de capitán América, que sabe que cuanto más verdulera, grosera y ridícula sea, más votos atraerá.

Porque si aquí, un granuja como el Curita, ya descubierto en sus mangues, pudo revalidar una mayoría absoluta, la hazaña estará también al alcance de este espanto de mujer que no solamente cobra uno de los sueldos más elevados del país, sino que tiene enchufada a su familia a costa del contribuyente. Y del votante.
 
De los demás, Palinuro no habla pero, para su coleto, piensa que hace falta ser tonto para votar a quien te roba.

Día de reflexión.

La verdad, esto del día de reflexión siempre me ha parecido absurdo. No porque esté en contra del hecho de reflexionar sino porque es obligatorio. Se reflexiona o nada. Es una especie de sábado mosaico aligerado. Pero igualmente insoportable. Hay que respetar el derecho de quienes no quieran reflexionar, bien porque no acostumbren o porque se nieguen a hacerlo a toque de cornetín. También y por mayor motivo, porque la prohibición muestra un pobrísimo concepto del debate ciudadano y presume que las gentes no somos capaces de hacer dos cosas al mismo tiempo, seguir recibiendo información y reflexionar. O, lo que es peor, que no somos capaces de reflexionar mientras nos informamos. Es un absurdo parecido al de la prohibición de publicar encuestas a menos de siete días, con lo cual siguen operando las de más de una semana, que quizá no reflejen los nuevos estados de ánimo.

Bueno, en general, prohibir sin necesidad es absurdo. Y, además, inútil. Los candidatos se toman el día de asueto, que falta suele hacerles, pues llevan diez o quince con la lengua fuera. Se reúnen con la familia, con los amigos, van de cañas o a rezar a San Judas Tadeo, patrón de los imposibles. Pero largan a los medios que los buscan precisamente para eso, para que larguen. Los periodistas, gente avezada, saben que hoy, con todas las luces apagadas, los escenarios vacíos, las cortinas echadas, los altavoces mudos, el aforo desierto, es cuando se puede recoger algo sensacional, producido por el famoso complejo de l'esprit de l'escalier, el "espíritu de la escalera", lo que el candidato pudo haber dicho en el escenario en un momento álgido pero no lo hizo porque se le ocurrió después. Puede hacerlo en el día de la reflexión y alterar esta. La prohibición no sirve para nada. Vamos, que inspira el mismo respeto que el día de la marmota.

Pero aquí estamos todos, reflexionando como locos en una jornada vacía por orden de la autoridad, entre el ayer, la campaña pasada y el mañana, las elecciones y su resultado. El pasado y el futuro. Los reinos del diablo y de Dios según se simboliza en la leyenda de Merlín, hijo a medias de Dios, quien le enseñó a ver el futuro y el diablo, quien le enseñó a interpretar el pasado. Por eso nadie se aclara si Merlín era bueno o malo.

La campaña ha sido bastante temperamental. Ha respirado cierto orgullo de la tierra, sobre todo del lado de la izquierda, PSOE, Podemos, IU. Mucho menos del de la derecha, PP y Ciudadanos. Visualmente se ha impuesto la imagen de Susana Díaz, a un pelo de indentificarse místicamente con la patria andaluza pues, a su condición de mujer, añade la de grávida. Ha hecho muy bien en dosificar la presencia de Sánchez y este ha sabido estar. No ha eclipsado a la candidata, pero se le ha reconocido el cierre de la campaña como momento solemne.

En cambio, el candidato del PP parece haber sido Rajoy quien mostraba al de verdad como José Luis Moreno a su muñeco. Hablamos siempre de memoria visual. Los contenidos, después. Algo parecido ha pasado con el candidato de IU, Maíllo, cuyo momento estelar fue ocupado por la resurrección de Anguita, interpretando el canto del cisne de la federación con reminiscencias de ave Fénix: que perezca IU para que florezca Podemos.

La candidata de Podemos adquirió desde el comienzo repentina notoriedad por la muy esperable vía de un desnudo fake que ha corrido como la pólvora por las redes, como era de suponer. Y no por tratarse de Andalucía. Hubiera pasado lo mismo en Finlandia. Sin embargo, no le hacía falta a Rodríguez, que ha impuesto una imagen de joven guardia, de fuerza y determinación que despierta muchas simpatías. La campaña de Podemos ha sido suya y el mitín de cierre, también. Pablo Iglesias e Íñigo Errejón han sido teloneros. Eso ha estado muy bien.

Los candidatos de Ciudadanos y UPyD no parecen haber pasado la barrera de la velocidad del sonido ni el umbral del conocimiento público que va a la de la luz. Los sondeos pintan negro para UPyD y rosa para Ciudadanos. Probablemente sea esta la incógnita más interesante: el porcentaje de votos a Ciudadanos y su procedencia.

Los contenidos han sido parcos en general. Muy declamativos, poco propositivos: acabar con la corrupción, el paro juvenil escandaloso, los EREs, el PER, el bipartidismo y poco más. De política española, cero. De cuestiones autonómicas, fuera de una histórica deuda que sigue sin pagarse, nada. Desde el principio ha preocupado más el futuro, las coaliciones. Si no he entendido mal, Díaz ha cerrado la campaña pidiendo una mayoría suficiente. Lo ha dejado para el final. Un poco más y pasa al "espíritu de la escalera".

A Palinuro las coaliciones le parecen la sal de la tierra. Si alguien lo duda, que contemple, si puede, esta X legislatura con gobierno monopartidista de mayoría absoluta, y actúe en consecuencia. O mejor, quizá no. Keep calm and carry on.
 
Las coaliciones exigen flexibilidad, tacto, capacidad de maniobra, habilidad, voluntad, audacia, en fin, cosas buenas. Díaz descartó al comienzo de la campaña toda coalición con el PP o Podemos. Hay un venerable debate en la ciencia política sobre qué efecto tienen las campañas electorales y para qué sirven. Una hipótesis plausible es para que algunos cambien de opinión. Por ejemplo, la señora Díaz que excluyó precipitadamente dos alianzas perfectamente verosímiles según queden los resultados. Para Palinuro, a fecha de hoy, la mejor coalición sería PSOE-Podemos. Veo además a Díaz y Rodríguez trabajando juntas perfectamente y entendiéndose. Las demás son todas posibles, sin duda, según resultados y preferencias. Sin excluir ninguna a priori. Ya se sabe que la que se produzca será acerbamente criticada por quienes se queden fuera.

Dice Rajoy que no cabe extrapolar el resultado de las elecciones andaluzas de mañana al resto de España. O sea, aquí les presento un candidato, pero lo que le pase no es ejemplo de nada. Eso es dar ánimos al muñeco. Claro, quien se presenta en España es él y quiere salir. Él solo se abraza y quiere proyectar en España a candidatos triunfadores, como Matas, Camps o Fabra.

divendres, 20 de març del 2015

¿En dónde está el enemigo?


Uno de los más famosos adagios del maestro de la guerra, Sun Tzu, es el referido a la necesidad de conocer al enemigo y a nosotros mismos. Si nos conocemos a nosotros mas no al enemigo, o conocemos al enemigo mas no a nosotros, o conocemos a los dos o a ninguno de los dos, los resultados serán muy distintos. Sin duda, pero, para conocer al enemigo, primero hay que saber quién es y en donde está.


Como la política tiene bastante de guerra, es recomendable aplicar los apotegmas de Sun Tzu, aunque aquí, por las buenas formas, se habla más de "adversarios". Adversarios o enemigos, lo esencial es identificarlos, saber en dónde están.

Anguita cree que el enemigo es el PSOE. Muchos se indignan. En realidad no hay sino reconocer que el Califa es de piñón fijo. Del PP y de Ciudadanos ni habla. Y quiere tender la mano a Podemos, aunque sin mencionarlos. Cuando son sus verdaderos enemigos. Quizá no subjetivamente porque vienen diciendo lo mismo, pero sí objetivamente desde el momento en que Podemos ha absorbido prácticamente el voto de IU y la ha dejado de subalterna. Mírese al señor Valiente, candidato a alcalde por IU que pudo ser, y a quien ahora Podemos exige prescindir de su militancia si quiere converger con su proyecto.

Podemos, que no habla de IU para no crear más drama en la familia  ni aparecer más involucrado en los cainismos de la "izquierda transformadora", identifica un enemigo mediático, el PP, a cuyo presidente reta Pablo Iglesias a un debate en TV. Contra el que se pertrecha, sin embargo, es el PSOE. Al identificarlo con el régimen del 78, el bipartidismo, la casta, la corrupción y otras lacras, cree hacerle más daño que al PP porque llamar corrupto al PP hoy es redundante, pero decirlo del PSOE, hace mella en un caladero de votos próximo. Sin embargo, su peor enemigo es sobrevenido, uno inesperado y frente al que no tiene discurso, Ciudadanos. Al parecer, la ventana de oportunidad de Podemos era un balcón. Y los nuevos tienen un tirón electoral que los otros han perdido precisamente porque ahora han dejado de ser eso, nuevos, y la gente tiene más en donde elegir, lo cual es bueno. ¿O no?

Para Ciudadanos, los enemigos son a la par PP y PSOE porque configuran esa especie de fresco ya no tan fresco de la Restauración, en el que conviene ir haciendo modificaciones tanto en un lado como en el otro, con pericia, sin ideología, con innovación y responsabilidad. Se presenta así como alternativa a los dos grandes (aunque, de serlo lo es sobre todo del PP) sin necesidad de comprometerse en nada y, de paso, se pone a su nivel. Hábil jugada. Aunque los dos lo atacan, el que más le teme es el que no lo ataca, su verdadero enemigo, Podemos, cuya táctica con Ciudadanos es ignorarlos y ningunearlos. Una táctica errónea en cualquier caso porque, si, en efecto, son unos don nadies, superarlos no tendrá mérito y si no lo son, solo con evidenciarse habrán triunfado.

En el PSOE, el enemigo retórico, oficial y hasta obligado es el PP por tratarse de los dos partidos dinásticos con importantes coincidencias y no menos importantes discrepancias. Es una oposición institucional que el PSOE edulcora cuando puede con pactos de Estado y otras extravagancias. Su enemigo ideológico, el que le riñe la hegemonía en la izquierda a base de empujarlo a la derecha, es Podemos. Su problema es conservar su electorado más izquierdista ahora que el panorama se radicaliza sin perder el del centro izquierda. No es fácil pero, dada la ambigüedad y confusión doctrinal de Podemos, tampoco difícil. Basta con ser claro y creíble; aunque no se sea muy radical.En realidad, el peor enemigo del PSOE es él mismo. Los tres puntos calientes del momento, Cataluña, Madrid y Andalucía, por distintas razones, no invitan al optimismo. Y los tres apuntan a una carencia mayor, que presenta mala cara: el PSOE no tiene un proyecto para España. Cierto, los otros, tampoco, pero eso no reduce un ápice la gravedad de esa ausencia.

De UPyD es poco lo que cabe decirse. No tiene enemigos porque ninguno la considera una amenaza. El amor de Díez a la nación y el Estado, como el de Cordelia a su padre el Rey Lear engañado por sus otras dos hijas, Regan/PP y Goneril/PSOE, no la salva de un triste fin.

Saber quién es el enemigo, en dónde está, no equivocarse, es el primer paso para conocerlo. Pero no cabe olvidar que, como también decía el maestro Sun Tzu, para conocer a tu enemigo tienes que ser tu enemigo. Y eso es bastante difícil. Sobre todo para quienes son incapaces no ya de entender al otro sino incluso de escucharlo.

dijous, 19 de març del 2015

Recordatorio a día de hoy.

El lunes subí este post, anunciando dos conferencias de servidor en Barcelona para hoy. Lo reproduzco aquí para refrescar la noticia, por si alguien no lo vio hace tres días y, sobre todo, porque la técnica básica de la publicidad es la reiteración y el machaque. Pero no haya cuidado. Eso solo es en el departamento de publicidad de la afamada empresa Encuentros Palinuro. En cuanto a los contenidos, son ágiles, variados, nuevos y efervescentes. Reproduzco el texto primero.
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Nunca he tenido muy claro lo de la identidad y la dualidad, por no decir la multiplicidad. Por eso frecuento la tertulia de Luigi Pirandello, en donde suelo encontrar a Italo Calvino y Franz Kafka tomando café y charlando animadamente sobre esa nueva promesa de Paul Auster. Son magos del "yo" que te ayudan a no tomarte muy en serio el tuyo.
 
Es el caso que el proper dijous 19 de març, doy dos conferencias el mismo día en dos lugares distintos pero cercanos de Barcelona. En uno, el centro de la UNED, Av. Río de Janeiro 56-58, a las 17:00, sobre el tema del cartel de la izquierda. La otra, sobre la pervivencia del franquismo en España en la Biblioteca de Singuerlin-Salvador Cabré, Plaça de la Sagrada Familia s/n en Santa Coloma de Gramenet, sobre el tema del cartel de la derecha.
 
Todavía no he conseguido estar en los dos sitios al mismo tiempo, que es lo que mola. Tengo que frecuentar más la tertulia, a ver si aprendo cómo se hace.

Estaré encantado de encontrar a l@s amig@s que quieran asistir y de firmar mi último libro, La desnacionalización de España .

El odio al PSOE, II.


A fines de febrero, Palinuro publicaba un post titulado El odio al PSOE, sosteniendo que la animadversión de cierta izquierda a los socialistas no solo es un error sino una desgracia, algo que el conjunto de la izquierda paga en parte con el triunfo de la derecha. Y algo que no es enteramente explicable en términos racionales.

Ahora viene el señor Anguita y avisa a los suyos de que no se les ocurra pactar nada con el PSOE para después de las elecciones en Andalucía, pues "los nuestros", son otros. Parece una obsesión personal al estilo de después de mí, el diluvio. Vamos a hacerle el favor de entender que, si no excluye también todo contacto con el PP, es porque tal exclusión va de suyo. Aun así, ¿cabe explicar racionalmente por qué es hoy rotundamente inadmisible relacionarse con quienes se gobernaba en coalición hace dos meses?

Si se puede, hágase. Si no se puede, explíquese el sentido de esta prohibición con forma y fondo de anatema, fulminado por quien tiene una intención de voto de un ocho por ciento pero dice ser mayoría.

El museo dentro del museo.


El Museo de Arte de Basilea cierra una temporada por reformas y, entre tanto, cede parte de sus fondos a nuestro Reina Sofía que ayer inauguró esta exposición llamada Fuego blanco y la tendrá abierta hasta septiembre. Una ocasión única porque, como he leído en algún sitio, lo más probable es que no se repita nunca. Única porque no es una exposición al uso, temática, de analogía, personal, de escuela, retrospectiva. Simplemente, no es una exposición. Es un museo alojado en otro museo, como si vinera una temporada y de paso. Como un inquilinato temporal.

Los papeles dicen que el Kunstmuseum Basel es el primer museo de arte municipal de Europa. Será. Y tiene su mérito, claro, sobre todo porque alberga una colección impresionante de pintura flamenca (muchos Holbeins) y renacentista y de los siglos XVII y XVIII. Lo que aquí ha venido, entre los fondos del museo y dos colecciones particulares, la Im Obersteg y la de Rudolf Staechelin, perfectamente complementarias, es una muestra de la pintura del siglo XX, con especial hincapié en las obras de vanguardia de comienzos de siglo (cubismo, dadaísmo, surrealismo, restos de simbolismo, la Bauhaus, el expresionismo y la abstracción) y las corrientes de finales (sobre todo expresionismo abstracto, algo de pop, conceptualismo, minimalismo y hard edge); predominantemente europea la primera y estadounidense la segunda. También se exhiben algunos volúmenes muy interesantes. Sobre todo tres esculturas de Giacometti: una pierna, un rostro de hombre buido, casi en un plano y un gato absolutamente genial, casi la idea platónica del gato.
 
Abundan los artistas suizos, lo cual es bueno porque ayuda a recordar que, además de un paraíso bancario, el país es un paraíso artístico. El citado Giacometti, Ozenfant, Le Corbusier, Klee, Böcklin (que, además, era de Basilea), Ferdinand Hodler, etc. Del último, aparte de algunas piezas de interés, hay tres relacionadas con la terrible serie que pintó al final de su vida, registrando la muerte por cáncer de su compañera Valentine Godé- Darel, quizá una de las reflexiones más estremecedoras que se hayan pintado sobre la muerte.
 
Es un placer pasear por la exposición. Hay muchas obras conocidas que normalmente se ven en reproducciones pero raramente en vivo: un arlequín de Picasso, tres judíos de Chagall en tres tonalidades distintas que uno no se cansa de mirar, figuras de Léger, incluso una obra del muy injustamente preterido Lovis Corinth, con algunas composiciones de Nolde, Kirchner, Munch y Beckman. Hasta un pastel de Odilon Rédon, geometrías de colores de Klee o Mondrian, grafismos de la Bauhaus de Moholy-Nagy, naturalezas muertas de Juan Gris, un retrato de  Modigliani y surrealismo de Tanguy, Ernst o Masson. Hasta se encuentra uno con Van Gogh y varios impresionistas, Renoir, Pisarro, Cézanne, aunque estos me parece están en las colecciones privadas.
 
La ruptura con el arte de fines del siglo XX es clarísima. Parece que fue política del Museo de Basilea, convencido de que las musas habían cruzado el océano. Pero el resultado es más pobre. El mayor tamaño de las piezas, su evidente desconexión y su referencia a un mundo artístico distinto, a veces hermético, desconciertan. Como soy un poco antiguo, estuve un buen rato estudiando un cuadro de Andy Warhol sobre un accidente de coche, justo el que me ahorré mirando un enorme Rothko de preceptivos negros y las cosas de Kline. En cuanto a las distintas direcciones del resto, no tengo nada contra el minimalismo, pero lo encuentro frío.
 
La muy recomendable visita puede coronarse luego con un recuerdo a la ciudad de Basilea ciudad obispal durante siglos, la que albergó el Concilio que terminó con el conciliarismo, proclamando la supremacía papal. Y una ciudad mercantil,  gremial, incorporada a la Confederación Helvética en 1501 como el undécimo cantón que, en unos años, pasó a ser regido por una oligarquía comercial. Una ciudad de mercaderes que siempre tuvieron buen ojo para las artes, de las que se sirvieron como medios de legitimación y como mercancías.