dijous, 1 de novembre del 2012

La crisis de la codicia

Se puede decir lo que se quiera pero ya está claro que esta devastadora crisis se origina en las actividades fraudulentas de las instituciones financieras estadounidenses (aunque no solas) movidas por la más desenfrenada codicia de sus directivos, sus agentes, brokers, afanosos por acumular fortunas en la gestión de una gigantesca estafa tipo Ponzi planetaria que afecta a muchos otros países. La acción de esa codicia desenfrenada, los manejos delictivos de los más diversos tipos fueron posibles porque la política neoliberal dominante desde los años ochenta del siglo pasado suprimió todas las restricciones legales en los mercados financieros.
Se dice que la crisis evidencia el fracaso de las políticas económicas neoliberales. Los neoliberales sostienen lo contrario y por ahí ronda un debate contraponiendo unas u otras políticas económicas. Los factores morales, la citada codicia, no se mencionan; no son un problema; lo esencial son las políticas económicas; lo otro son cuestiones subjetivas. Sin embargo, no es así sino al contrario. No son las políticas económicas las que han generado la codicia. Eso sería absurdo. Es la codicia la que ha dictado las políticas económicas. El afán de lucro ilimitado, el ansia por enriquecerse lo más rápidamente posible y al precio que sea. Es el espíritu el que hace el mundo. En este caso, el espíritu de la codicia. Su resultado es este panorama de crecido y creciente conflicto social en la frontera sur de la Unión Europea.
Y en lo que nos afecta a los españoles, nunca muy seguros de nuestro lugar en Europa, si es que tenemos uno.
Para describir esta situación recurro a un ardid. En la edición de El año 2000 (Looking Backward), de Edward Bellamy que estoy preparando, el protagonista reproduce un resumen de actualidad de un diario de Boston del 31 de mayo de 1887 que dice lo siguiente:

ASUNTOS INTERIORES. –Sin control la ola de fraudes. Estafa de medio millón en Nueva York. –Albaceas se apropian indebidamente de un fondo en fideicomiso. Los huérfanos, sin un penique. –Cajero idea ingenioso sistema de sustracción de dinero; desaparecen 50.000$. –Magnates del carbón deciden subir su precio y reducir la producción. –Especuladores acumulan gran cantidad de trigo en Chicago. –Camarilla obliga a subir precio del café. –Corporaciones del Oeste se apropian grandes extensiones de tierra. – Revelaciones sobre escandaloso caso de corrupción de funcionarios. Soborno sistemático. –Prosiguen en Nueva York los procesos de los concejales sobornados. –Grandes pérdidas de las empresas. Miedo a una crisis mercantil. –Gran cantidad de robos y hurtos. –Mujer asesinada a sangre fría para robarla en New Haven. –Propietario de vivienda muerto por disparo de ladrón anoche en nuestra ciudad.- Un hombre se pega un tiro en Worcester porque no consigue trabajo. Familia numerosa en la miseria. –Pareja de ancianos se suicida en Nueva Jersey por no ir al hospicio. –Miseria lamentable entre asalariadas de grandes ciudades. –Asombroso crecimiento del analfabetismo en Massachusetts. –Se necesitan más manicomios. – Alocuciones del Día de los Caídos. Discurso del profesor Brown sobre la grandeza moral de la civilización del siglo XIX.

Suena familiar. Gran consuelo. España no está en el África sino en los Estados Unidos de hace 125 años. Supongo que ese retrato es lo más parecido que puede producir la prensa al estado de anomia, de Durkheim, con el toque de humor final del profesor que diserta sobre la superioridad moral de no sé qué civilización. Cambiando Worcester por Madrid, Nueva Jersey por Barcelona y Nueva York por Mallorca, el cuadro refleja bastante bien la España de hoy. La crisis económica es social, moral, de valores. El orden capitalista ha perdido toda legitimidad, pero no hay alternativa. Y eso es lo que tiene a la sociedad como paralizada por una mezcla de estupor y resignación.
Así se ven sin clamor diferencias salariales estratosféricas que, además, no premian comportamientos exitosos sino, al contrario, verdaderas ruinas cuando no desfalcos. Unas gentes que han llevado a la quiebra las cajas salen del embrollo con primas, pluses, pensiones y demás "pes" de cientos de miles, millones de euros; otros, directivos de bancos cuyas manipulaciones condujeron al desastre son hoy ministros de Hacienda..
En el caso de El País lo escandaloso es que Cebrián se haya asignado una retribución desmesurada en una empresa que ha conducido prácticamente casi a la quiebra por pura y desnuda codicia mientras daba, y da, lecciones sobre ética pública y otros asuntos de los que ignora todo. Como codicia es que Maria Dolores Cospedal cobre dos sueldos indebidamente y se rodee de todo tipo de lujos, incluidos los viajes al Vaticano a lucir peineta a cuenta del erario público mientras machaca a los funcionarios, cierra los ambulatorios de la seguridad social, suprime el salario de los diputados e impone tasas a la ciudadanía prácticamente por respirar, como en los tiempos en que los señores feudales imponían exacciones a sus vasallos a capricho.
Codicia es que los banqueros acaparen cientos, miles de millones de dinero público, se lo repartan en bonuses entre ellos y larguen a la gente a la calle cuando no puede pagar la hipoteca. Como codicia es que cientos y miles de gobernantes municipales y autonómicos tengan sueldos altísimos, con mucha frecuencia superiores a los del presidente del gobierno quien, a su vez, aconsejado igualmente por la codicia, se niega a declarar cuánto cobra al mes, además de los consabidos dos sueldos que tiene por ser  del PP.
No otra cosa que codicia es que los gobernantes, muchas veces corruptos y ladrones ya de por sí, socialicen las pérdidas de las empresas, privaticen los beneficios y entreguen los servicios públicos al expolio de la gestión privada, habitualmente en manos de enchufados. Codicia son las obras faraónicas de gobernantes paletos para mayor gloria y fortuna propias y enriquecimiento de sus clientes, allegados, nepotes y pelotas.
 Como codicia son las acciones de las mafias (la última, la china) dedicadas a la trata y prostitución, el secuestro de niños, el tráfico de drogas, el blanqueo de capitales y cualesquiera otros servicios que consume vorazmente esta sociedad anómica que ha perdido el juicio moral. Codicia pura son los episodios negros de la Gürtel, la corrupción tan extendida de los políticos, por lo demás abrumados de privilegios, las procuradurías del yernísimo, cuyo verdadero rostro está revelándose ahora y dejando a la altura del betún a la Monarquía.
Movida por la codicia hay una casta de periodistas y comunicador@s con el carné del PP en la boca que monopoliza todos los espacios públicos y privados mediáticos a cambio de suculentas retribuciones y con la única función de glorificar los latrocinios del poder e insultar a quienes se oponen a ellos. Comisari@s polític@s y sicari@s que censuran la información, mienten y manipulan en beneficio del poder, se forran con ello y tan pronto pontifican en las tertulias de todólogos como ejercen de ministros o ambas cosas si actúan en régimen de gananciales.
Codicia es lo que mueve a la iglesia a valerse de la Ley Hipotecaria, convenientemente reformada por Aznar, para apropiarse de todo tipo de bienes inmuebles y tierras en toda España por cantidades simbólicas de forma que ya tiene más propiedades que antes de la desamortización y ello mientras saquea el erario público a cuenta de los nefastos Acuerdos con la bendición de todos los gobiernos, empezando por los socialistas..
Esta situación no tiene arreglo por cuanto el gobierno de la derecha la aplaude y la agudiza por coincidir con sus puntos de vista ideológicos que aprovecha para imponer a machamartillo sin ningún tipo de respeto por una sociedad moderna, abierta y plural y con el ánimo de retrotraer la sociedad a una situación propia de señores y siervos a los que se esquilma y se hace pagar y repagar por todo. 
Y menos arreglo aun a causa de la fabulosa inopia de que está colgado el PSOE, inmerso en una crisis tanto más corrosiva cuanto más la niega la dirección. Puede ser muy injusto con relación a los indudables méritos que Rubalcaba ha hecho en otros puestos decisivos, méritos por servicios valiosos. Pero carece de sentido encomendar la recuperación del PSOE a alguien en quien no confía el 84% de lo españoles.
La codicia nos lleva al desastre con unos aplaudiéndola y otros abteniéndose.
(La imagen es una foto de dullhunk, bajo licencia Creative Commons).

dimecres, 31 d’octubre del 2012

¿Estúpida o sinvergüenza?

La opinión pública está dividida. Hay quien dice que esta mujer es una estúpida redomada y hay quien cree que es una sinvergüenza sin parangón. Los sintéticos dicen que ambas cosas. Palinuro no se pronuncia y remite al juicio de cada cual.


La ley está para cumplirla.

Salvo que no les guste a los suyos, en cuyo caso, se cambia sin más. Así cambiaron la ley de la RTVE para poder nombrar solo con sus votos a los dos comisarios políticos que vienen destrozando la RTVE. Así se disponen a cambiar de un plumazo todas las leyes que no les gustan: ley del aborto, del matrimonio homosexual, de seguridad ciudadana, de tasas de la justicia, de educación, etc. Es decir:


La ley está para cumplirla

...salvo que seas del PP, en cuyo caso, si no quieres cumplir la ley lo que haces es cambiarla por la que te gusta y, así, obligas a los demás a cumplir no la ley, sino tu ley. En resumen, que los demás cumplen la ley pero tú, no si no quieres. Sostener así como así que


La ley está para cumplirla

cuando la ley dice lo que te te da a ti la gana que diga es una evidente muestra de chulería propia de la derecha más obtusa, más odiosa, antigua y franquista. Porque bastaría con hacer con la Ley Hipotecaria lo que los peperos han hecho a toda pastilla con la Ley de RTVE (esto es, reformarla) para que no hubiera más desahucios y no más situaciones "tristes y lamentables" como dice esta hipócrita de arrogante belfo.
En el caso de Ana Botella, al juicio que su universal y presunta idiocia merece, se añade la enésima muestra de sensibilidad de paquidermo de esta derecha clasista y cuartelaria que jamás se vio en la angustia del desahucio que empuja a la gente al sucidio.
No señalaré que parezca mentira que alguien capaz de decir estas cosas se proclame católica porque mi opinión del catolicismo es exactamente esa: una secta de seres crueles, inhumanos, carentes de todo noble sentimiento. Solo diré que esta gente increíble está donde está por el voto de los ciudadanos, incluidos sin duda muchos que ahora se encuentran en la calle.

En el fondo, amig@s, es el país.

La dignidad del hombre.

El otro día, en una intervención parlamentaria, el ministro de Asuntos Exteriores, García Margallo, se soltó la melena en un alegato filosófico en contra del colectivismo en el que sostenía que la base antropológica de su partido, el PP, su principio mismo, era el individualismo, entendiendo por tal aquella actitud que pone al individuo en el centro de la acción social. El individuo, el sacrosanto individuo, es el alfa y omega de la acción del PP.
Es una doctrina acrisolada que, el ministro lo sabrá, echa raíces profundas en el pensamiento occidental. Es parecer general que el Renacimiento, el espíritu moderno, tiene uno de sus orígenes en la Oración por la dignidad del hombre, escrita en 1486 por Giovanni Pico della Mirandola, Conde de la Concordia. La historia viene de mucho más atrás, de los griegos, desde luego y, con reservas, de los caldeos. Pico recoge la tradición de Hermes Trismegisto y Alá sarraceno cuando hablan de la maravilla que es el hombre. En algún lugar Sófocles hace decir a uno de sus héroes que el mundo está lleno de maravillas pero la más maravillosa de todas es el hombre. La dignidad del hombre radica en su ser maravilloso. Por el camino hacia Pico, Tomás de Aquino precisaría que esa maravilla del hombre residía en su carácter divino, en ser obra de Dios, uno con Dios. Pico, sin embargo, gran padre del humanismo, atribuye esa maravilla a la facultad que tiene el hombre de hacerse a sí mismo en uso de su libertad. Esa es su dignidad. Viene luego Kant y redondea la jugada al afirmar que la humanidad es santa en cada uno de sus individuos. La Declaración de derechos del hombre y del ciudadano respira kantismo en la universalización de la dignidad del hombre que constituye su mismo meollo. Cuando más tarde Nietzsche irrumpe impulsando al hombre a llegar a ser el que es, en realidad, cierra el círculo pues eso era lo que decía Pico: ¿Quién no admirará al hombre? (...) Pues es así que él mismo se forja.
Efectivamente, aunque un tanto tosco en su exposición, el alegato de García Margallo descansa sobre la sólida, pétrea, roca del humanismo y, probablemente, dada su adscripción ideológica, del humanismo cristiano. La dignidad del hombre. La supremacía del individuo, templo de Dios y titular de derechos.
Pero eso es la teoría. Después viene la práctica. No lo que García Margallo dice sino lo que García Margallo hace y, con él, sus compañeros de gobierno. El modo en que están gestionando la crisis no es ni por asomo compatible con ese individualismo humanista sino, en todo caso, con el individualismo darwiniano del lobo solitario. Todas las medidas del gobierno han ido en detrimento de los sectores más desfavorecidos, que provocan, desahucios, suicidios, emigración, exclusión, xenofobia. No es cosa de detallar aquí las injusticias del gobierno en términos económicos y las posibles alternativas pues es asunto suficientemente analizado. Las medidas son de rapiña. Se sustrae a los pobres para favorecer a unos ricos insacibles. El rasgo más característico de la crisis es la codicia y la codicia solo sobrevive expoliando a sus semejantes.
Esa es la práctica que atenta contra la dignidad del hombre y que deslegitima por entero la acción del gobierno porque va acompañada por una actitud de desprecio por los derechos del individuo. Lo más palmario, a la vista de todo el mundo, es que la represión policial de la disidencia política conculca sistemáticamente derechos de los individuos. Tan a la vista de todo el mundo que el director general de la policía pretende prohibir la difusión de imágenes privadas en la red que muestren las fuerzas de represión haciendo su trabajo. Los más vulnerables y débiles: jóvenes, parados, funcionarios, mujeres, dependientes, jubilados sufren directamente las consecuencias de esa acción de gobierno basada en favorecer los privilegios de los ricos, despojar de lo necesario a los pobres y reprimirlos brutalmente cuando protestan, con desprecio absoluto a los dramas individuales. Un intento descarado de imponer la censura. Un soberano desprecio a la integridad física y moral de las personas.
Pero lo más palmario no es lo más grave necesariamente. Lo más grave es el firme propósito del gobierno de imponer por ley al conjunto de la sociedad sus convicciones ideológicas partidistas y de secta religiosa como si fueran evidencias, sus prejuicios y puros delirios como si fueran verdades científicas. Más grave porque implica un intento de control de las creencias de los individuos, acompañado de otro de manipulación a través del monopolio de los medios públicos de comunicación, dedicados al adoctrinamiento de la opinión.
En la teoría todos los gatos son pardos. La práctica real es el desprecio a los derechos del individuo. El ataque a la dignidad del hombre revela  su clave profunda en la existencia de cinco a seis millones de parados. Ahí es donde el capital y la derecha sitúan la dignidad del individuo, en una condición de inseguridad y humillación, en su condición de dependencia. La derecha no quiere tratar con individuos conscientes de su dignidad sino con seres mermados, acobardados, sometidos a la arbitrariedad del capital. No quiere derechos de las personas, sino esclavos sin derechos. De ahí que su acción vaya siempre en contra de la dignidad del individuo de la que García Margallo ignora todo excepto la vacía retórica. Y de esa oposición al desprecio a la dignidad del individuo viene el movimiento de los indignados, esto es, quienes actúan en pro de su dignidad humana y, con ella, de la de todos los demás.
NB: no he considerado necesario advertir desde el comienzo que la dignidad del hombre incluye a la mujer, admitiendo de mala gana la excusa de que la forma masculina ya engloba la femenina. Pero no está de más recordar que el título correcto debiera ser la dignidad de la persona.
(Las imágen son fotos encontradas en Twitter y sin atribución de autoría. Se emplea aquí bajo presumida licencia Creative Commons. De no ser así, un aviso a Palinuro bastará para eliminarlas.

dimarts, 30 d’octubre del 2012

A este PSOE le falta nervio.

Ayer se conmemoraba el trigésimo aniversario de la victoria del PSOE en 1982. Con ese motivo, EFE ha subido un vídeo a You Tube muy digno de verse y al que pertenece la ilustración de esta entrada. El primer gobierno monocolor socialista de la historia de España. Un hito. Un documento gráfico impresionante que trae efluvios antañones. A su vista, dos consideraciones, una en broma y otra en serio. En broma: un gobierno socialista sin Alfredo Pérez Rubalcaba. En serio: no solo es monocolor, es también monogenérico o monosexual, absolutamente homofílico. Ni una mujer. Algo hemos adelantado. Esa imagen hoy es impensable, incluso en los gobiernos de la derecha. En realidad, Felipe González gobernó al más puro estilo macho hasta 1993, en que aparecen las primeras ministras en ministerios "propios de su condición", si se exceotúa a Rosa Conde, que fue portavoz del gobierno en 1988.
Ya sé que es fastidioso andar con estas recriminaciones cuando se habla de los gobiernos socialistas que cambiaron la faz de España. Pero conviene recordar que en esto de la igualdad de género acabamos de empezar y siempre se puede desandar el camino recorrido en cuanto nos descuidemos. Como está pasando ahora.
Salvado el escollo patriarcal, el PSOE de 1982 tiene en común con el de 2012 las siglas. Todo el fuego, la determinación y voluntad de aquellos "jóvenes nacionalistas" se ha convertido en un anodino marasmo en el que la dirección lucha por sobrevivir frente a un partido inquieto con los resultados y perspectivas electorales y una opinión pública que no entiende por qué no hay oposición visible.
Una de las acusaciones que en los últimos años se hacían al PSOE era que se había convertido en una mera maquinaria electoral y descuidado el flanco ideológico, desdeñando la tarea de formulación de ideas. Así, cuando llegaron las sucesivas catástrofes electorales (Andalucía no fue una victoria del PSOE), el partido se encontró desnudo, sin votos y sin ideas. Y así está.
Rubalcaba sostiene que nadie le pide a la cara la dimisión y, con eso, da por zanjada una cuestión que, le guste o no, sigue abierta. Él reivindica su estilo de oposición a la que llama "responsable", consistente en no plantear conflictos al gobierno y, en cambio, ofrecerle pactos de Estado. Una oposición leal, caballerosa, que Rubalcaba experimentó en tiempos de Zapatero. Pero eso no le lleva muy lejos por dos razones: 1ª) está suficientemente claro que el gobierno desdeña toda colaboración con el PSOE con lo que seguir ofreciendo pactos solo puede entenderse como un "error de programación". Es por tanto irrelevante si esa actitud es adecuada o no porque no cabe practicarla. 2ª) Por lo demás, la profusa y educada oferta de pactos no exime al PSOE de articular su oposición de una forma clara y nítida, de ofrecer un programa alternativo a los dos del PP (el que prometió y el que cumplió) y de hacerlo en términos comprensibles para la gente y con suficientes garantías. El PSOE no puede ya ampararse en un compromiso al estilo del tristemente célebre ¡no nos falles! de Zapatero. Ha de haber algo más.
Pero no lo hay. En su marasmo, la dirección del PSOE no hace sino balbucear que "ha entendido el mensaje" (al estilo de González en 1993) y que se va a poner a ello. Para hacer ¿qué? Formular alternativas concretas claramente socialdemócratas. Pero no salen. Y no salen porque a estas alturas el conflicto político en nuestra sociedad ha superado al PSOE en dos aspectos cruciales, el territorial y el social.
Rubalcaba es hombre conservador. Ha sido gobernante con Zapatero y condonado, por tanto, la renuncia del PSOE de entonces a la separación entre la iglesia y el Estado. Y por él mismo, el PSOE se ha alejado de su tradición republicana, aproximándose a la condición de partido dinástico. Teniendo en cuenta que este PSOE es el que perpetró el ataque más grave al Estado del bienestar con la reforma constitucional de agosto de 2011, refrendada a regañadientes por Rubalcaba, se entiende que sea difícil salir del desconcierto con la facilidad con que la crisálida rompe el capullo y emerge como una colorida mariposa de una socialdemocracia repentinamente renovada por arte de birlibirloque y a manos de quienes gestionaron el lento declive hacia la irrelevancia política.
Tan difícil que lo único que se ve es cómo un PSOE falto de iniciativa y nervio va encajando como puede las exigencias de una realidad que no sabe controlar. Rubalcaba tiene un espíritu centralista que pretende mitigar esgrimiendo en situaciones de necesidad un federalismo en el que no cree y que, por supuesto, le hace abominar del concepto mismo de autodeterminación. Piensa en esto como la derecha (según acaba de certificar María Dolores de Cospedal) que, al negar el concepto, desaparece la cosa. Y la cosa le ha estallado ahora en las manos en forma de un PSC díscolo que reclama el derecho a decidir de los catalanes. La odiada autodeterminación ahora en el huerto propio, con un hortelano que se limita a decir que no "comparte" la idea pero no aclara qué piensa hacer cuando el PSC oriente su actuación como pretende.
Es el silencio, la ambigüedad, la indeterminación, es decir, la falta de nervio, lo que está lastrando al PSOE hasta tal extremo de desconsuelo que una de las razones que empiezan a oírse para justificar la continuidad de Rubalcaba es que sin Rubalcaba las cosas estarán peor. No lo sé, pero la prolongación de la situación actual es descorazonadora.
Ayer se votó en el Congreso una iniciativa de Izquierda Abierta en pro de la dación en pago. El PP votó en contra. El PSOE se abstuvo. La abstención es lo primero que los políticos afean a los votantes pero, luego, como se ve, la practican ellos. Y disciplinadamente, como cohortes, ningún diputado socialista votó a favor de la dación. Todos se abstuvieron. Todos refugiaron sus conciencias en la abstención que es la confesión de una impotencia, de un fracaso: el de no tener una idea clara de lo acertado o desacertado de una medida que afecta a derechos básicos de cientos de miles de personas y por qué.
Es la falta de nervio.
(La imagen es una captura de un vídeo de EFE,subido a You Tube).


dilluns, 29 d’octubre del 2012

29 de octubre de 2020.

Por fin podemos conmemorar el 29 de octubre por algo más que por la fundación de la Falange tal día como hoy hace 79 años. A partir de ahora se conocerá asimismo como el Día de la patria catalana y también como el grito de Mas.
El 29 de octubre de 1933 José Antonio Primo de Rivera, tercer Marqués de Estella, hijo del dictador Miguel Primo de Rivera, fundó la Falange Española en el madrileño teatro de La Comedia. La comedia terminó en tragedia unos años después. Pero la Falange se mantiene enhiesta como el mástil desde el que se vigila por la prosperidad y la unidad de la Patria. Sobre todo la unidad pues la prosperidad parece ser un asunto del pasado. La sacrosanta unidad. En su nombre exige hoy la Fundación Nacional Francisco Franco la ocupación militar de Cataluña, la detención y procesamiento de Artur Mas. Ya está bien de monsergas y delicadezas democráticas.
¿Se trata de la vertiente española del auge de la extrema derecha en Europa? No está claro; sobre todo porque tampoco lo está que haya tal auge de la extrema derecha en Europa. En Grecia, sin duda. Pero no en otros países. Hacen lo que pueden, sobre todo ruido; se presentan a las elecciones; pero no suelen obtener representación parlamentaria determinante. El Frente Nacional francés, los Auténticos Finlandeses, los distintos movimientos populistas en Holanda, Dinamarca, Austria, neonazis en Alemania se hacen ver, pero no prosperan, al menos por ahora.
Y, sin embargo, es un momento duro. La crisis del capitalismo ha recrudecido la lucha de clases, hasta ahora aletargada por el Estado del bienestar, que se manifiesta a las claras. En España hay una huelga general convocada para el 14 de noviembre que la patronal considera "inoportuna" con sólita unanimidad. En Francia las cien mayores fortunas del pais pugnan porque Hollande retire sus reformas y aplique otras, las de ellos: subida general del impuestos (y no solamente a las grandes fortunas) y más y mayores recortes del gasto público.
En esa recrudescencia de la lucha de clases Artur Mas opta por esquivarla envolviéndose en la cuatribarrada y convocando al pueblo catalán al hecho histórico de la independencia con fecha gloriosa: 29 de octubre de 2020. La Nación, ya se sabe, no conoce de ricos ni pobres sino solamente de hijos dispuestos a dar la vida por ella. ¿Qué importancia tienen unos recortes aquí y allá o la averiguación de los negocios del clan Pujol cuando estamos a punto de sentarnos en Europa de igual a igual con Francia, Alemania, Italia? Esa es la acusación que la izquierda hace a Mas: el recurso al patriotismo para ocultar una mala gestión de gobierno y sobre todo injusta.
Es una opinión compartida por casi todas las demás fuerzas políticas: la independencia es un espantajo que se emplea como medio de presión para conseguir condiciones más ventajosas par Cataluña dentro del Estado. Nadie se toma en serio el discurso de Mas y menos que nadie Rajoy a quien la independencia de Cataluña parece un imposible metafísico. 
Sin embargo la puja independentista ha cobrado nuevos bríos; cuántos es cosa que se averiguará a la vista de los resultados de las próximas elecciones. Estos resultados se darán en un contexto típicamente español por lo extremoso: amenaza de intervención militar vs independencia.

Sobre las elecciones de Galicia y el País Vasco.


Interesante evento pra hacerse una idea de cómo queda la situación en Galicia y el País Vasco después de las últimas elecciones y a la espera de las próximas catalanas.

Entrada libre. Tod@s invitad@s,

Salón de actos del Rectorado de la UNED, Bravo Murillo, 38.- Madrid, 28015.

diumenge, 28 d’octubre del 2012

El cambio, según Rubalcaba de Lampedusa

Rubalcaba ha subido una entrada a su página de Facebook sobre el trigésimo aniversario de la victoria del PSOE en octubre de 1982, lo cual es muy de agradecer porque muestra una voluntad de estar presente en las redes sociales de forma directa, personal, auténtica. Eso lo pretenden todos los políticos, pero no lo consiguen porque, chapados como están a la muy antigua, no tienen espíritu digital, no valoran correctamente la importancia y el impacto de las redes sociales y no las gestionan personalmente sino que lo hacen a través de equipos, de empleados que transmiten la línea oficial del partido o del candidato de modo frío, desganado, oficial que echa para atrás a los internautas. Por supuesto, no a los incondicionales, a los que da igual lo que se les diga, pero sí a los genuinos, los que actúan luego como hacedores de opinión, réplicas de decisiones, etc.
Por supuesto, Rubalcaba no es excepción. Tiene cuenta en Twitter pero es obvio que se la administran otros del partido lo cual es probablemente la práctica más detestada en la red 2.0. Lo mismo le sucede en Facebook, que otros hablan en su nombre. La gente quiere dialogar con el protagonista, no con sus replicantes. Por eso es tanto más de celebrar que, por fin, con motivo del 30 aniversario de la histórica victoria sociata en 1982, se haya decidido a escribir algo de su cosecha y colgarlo en su muro. Esto es lo que la red demanda. Pero no cada treinta años sino cada 30 minutos. Si realmente Rubalcaba se decidiera por hacer política 2.0 de verdad y no fingida, lo tiene muy fácil: le basta con llamar a su compañero de partido, José Antonio Rodríguez Salas, alcalde de Jun, y preguntarle qué hay que hacer para tener uno de los blogs más visitados del país, Alcalde Jun. La respuesta del alcalde, no hay duda, sería la que diera cualquier internatua: si quieres tener eco en la red de redes, tienes que hacértelo tú directamente; los internautas odian los simulacros, las suplantaciones, la falsificación de actitudes. Sin duda las redes consumen tiempo pero si los políticos comprendieran su importancia, se lo dedicarían, restándolo, quizá, de otras actividades rutinarias, de mero boato o sin sentido.
Eso en cuanto a la forma. En cuanto al fondo de la breve pieza rubalcabiana (compuesta de dos párrafos) hay un par de observaciones que hacer. Conmemorar una fecha señalada y aprovechar el momento para colar juicios y actitudes del presente es una vieja práctica perfectamente legítima. Rubalcaba quiere enlazar directamente con el momento de gloria del PSOE en 1982, aparecer como su continuador. Por supuesto, sale el nombre de Felipe González; no así el de Zapatero. En tiempos de Felipe todo era bonanza; en tiempos de Zapatero, descoloque. Rubalcaba rpbustecer el espíritu de los ochenta, pero no puede ocultar que estamos en mitad de una crisis que hace obsoletas las propuestas de solución antes de que se terminen de formular. No obstante, no reconoce explícitamente error alguno y se limita a sostener que la necesidad de cambio viene motivada por el mero paso del tiempo, no porque alguien (por ejemplo, él) se haya equivocado y deba reflexionar.
Todavía más. Termina Rubalcaba su escrito con una propuesta, esto es, "debemos cambiar el PSOE para que siga siendo el PSOE" que no es otra cosa que la enésima reformulación de la archicitadísima fórmula lampedusiana de que algo cambie para que todo siga igual, en un vano intento por conciliar los dos bandos en conflicto: quienes quieren que haya cambios y quienes no quieren ni oír hablar de ellos. No sé si los asesores del Secretario General le habrían advertido de la posibilidad de una lectura de su caso en clave lampedusiana pero el hecho es que el deseo de Rubalcaba de que el PSOE cambie para seguir siendo él mismo, al tiempo que hurta todo debate sobre qué haya sucedido para que sea preciso cambiar, muestra escasa predisposición a escuchar opiniones discrepantes y buscar vías de entendimiento.
 (La imagen es una captura de un vídeo de insoasres2008, subido a You Tube).

La revolución cotidiana.

El 27O fue un exitazo. Con lluvia, con frío, hubo manifestación. Miles de personas otra vez en la calle a decir "No" al gobierno. Y afirman que volverán las veces que haga falta hasta que aquel dimita. No es desagradable perspectiva, aunque se me antoja difícil de conseguir de una gente enrocada en su mayoría absoluta, casi ensimismada al modo orteguiano. Se consolida esta movilización social permanente que ya va para su segundo año y ha destrozado todas las agorerías de pronta crisis, escasa duración, falta de visibilidad. Y, no señor, el movimiento horizontal, espontáneo, organizado en red, sobrevive, se consolida, es una realidad con la que hay que contar y con un notable eco mediático, tanto que, a fuer de conocido, el movimiento empieza a no ser noticia. Es algo tan cotidiano que los periódicos ya no lo dan en portada. Lo darían si hubiera habido violencia.
Pero precisamente ahí está el triunfo incontestable de ayer. La multitud inteligente no se deja arrastrar por los agentes provocadores y su acción sigue siendo muy contundente pero pacífica. Es la victoria sobre la táctica intimidatoria y represiva de la gobernadora Cifuentes. Al comienzo de la jornada la policía reanudó sus tácticas de hostigamiento de parar autobuses con destino a Madrid a fastidiar un poco al pasaje y de molestar a la gente por la calle obligándola a identificarse arbitrariamente. Pero, al poco, cejó en ello y se limitó a estar muy visible en todo el trayecto y presta a cargar si se le daba la orden. La orden no se dio y, por tanto, no hubo violencia. Está bien que la autoridad desista de su actitud de bronca permanente, demuestra sentido común, aunque equivale a una derrota política..
A la par de la manifa de Madrid se dio otra de los yayoflautas en Barcelona. Los abuelos que, por cierto, iban en son de bastante guerra, a la toma de la Generalitat, como el que toma la Bastilla, dan a estas acciones un extraordinario valor simbólico, mucho más allá de lo meramente noticiable de que la tercera edad sea políticamente activa. La confluencia en la calle, además, no se debe solo a un móvil de solidaridad de los viejos con los jóvenes, sino que revela también movilización en interés propio. Los viejos son el segundo sector social, detrás de los jóvenes, en punto a vulnerabilidad ante los ataques del gobierno. El copago, el IVA, las pensiones, todo cae sobre ellos y ahora, tener que compartir su pensión con los nietos. El tercer sector víctima preferente de la vesania represora de la derecha es el de las mujeres, a las que se quisiera ver de  regreso a casa y con la pata quebrada. Acabará habiendo manifas específicas por las agresiones a las mujeres, acabará habiendo feminiflautas.
Al habernos acostumbrado tanto a la presencia cotidiana de este movimiento sin nombre concreto, se nos olvida que tiene una enorme importancia porque supone la irrupción de un actor hasta ahora ausente en un panorama dominado por los partidos políticos y los grupos de presión, las  patronales, la iglesia, la delincuencia organizada. Un actor que insiste en ser apartidista al tiempo que no apolítico, lo cual está cargado de sentido. Es un movimiento político pero no es partidista porque no pretende representar al pueblo ya que sostiene ser ese mismo pueblo. Ese nuevo actor, por tanto, tiene una enorme potencialidad cuanto que se presenta como el pueblo soberano, en cuyo nombre actúan, en teoría, los demás.
Y el pueblo soberano pide claramente la dimisión del gobierno (entiendo que también la del Parlamento) y la convocatoria de un proceso constituyente. El poder responde señalando impertérrito la ley. Eso de la ley es socorrido. Rajoy y el príncipe Felipe la blanden frente al irredentismo catalán. Y la ley no contempla proceso constituyente alguno. Claro. Porque este nunca puede ser un proceso legal sino político, de hecho, en definitiva, ilegal. Es ahí en donde está el punto de conflicto entre el poder y el movimiento. El primero blande la ley; el segundo, la desobediencia civil
A su vez, todo esto también pilla al PSOE ensimismado como, por otro motivo, lo está el PP. El PSOE tampoco escucha la calle, ni siquiera la sigue ni la comprende. Sacudido por su impresionante declive en votos y decisiones de votos, parece haber comenzado un periodo de agitación interna. Será poco probable que haya algún tipo de claridad antes de las elecciones catalanas. Pero si, como anuncian las encuestas, el PSOE obtiene otro revés en Cataluña, la agitación se convertirá en tumulto.  Será muy difícil que la actual dirección se mantenga en los cargos. Tendrá que abrir ese periodo dfe reflexión programática que le pide todo el mundo. 
Si lo hace, lo primero debe ser mirar el movimiento indignado, entenderlo, estudiar sus peticiones y adoptar aquellas que el partido considere compatibles con su ideario o programa, la dación en pago, la reforma del sistema electoral, etc.

dissabte, 27 d’octubre del 2012

En busca de una causa.

Recientemente he visto en Twitter algunos tuits en los que González Pons sostiene que el PSOE es imprescindible para la estabilidad política del Reino y deseando que se recupere pronto porque, creo haberle entendido, si el PSOE desfallece se hace oír la extrema izquierda. Parecen juicios acertados desde un punto de vista conservador y probablemente son sinceros porque, cuando no habla como portavoz del PP, González Pons dice cosas atinadas y muestra tener sentido del humor y hasta poético.
Imprescindible en la vida no hay nada y, por muy necesario que el PSOE sea a la celebrada estabilidad, si se obstina en inmolarse, no habrá modo de evitarlo. Y tampoco será tan grave. Los partidos aparecen y desaparecen. En su lugar probablemente aparecerá otro muy parecido, socialista, reformista, moderado, democrático. Es muy difícil que la llamada extrema izquierda (concepto intuitivo muy poco preciso) llegue a ser un movimiento de masas o una mayoría electoral. Hay una tendencia política muy evidente: cuanto más radical es una posición política, más reducido el número de sus adherentes y menor su impacto social. Por supuesto, hay excepciones, Rusia, China, Cuba, las tres grandes revoluciones del siglo XX. Pero la tendencia general es la otra.
El propio PSOE vive una conmoción interna sobre todo a raíz del fracaso de las últimas elecciones. La peripecia de un Rubalcaba desaparecido y reaparecido 72 horas después de la fiesta a decir que no se iba, niega en sí misma el discurso oficial de la dirección: aquí no pasa nada; es un ciclo electoral; nos repondremos; llegaremos al 2016 en plena forma; dejadnos tiempo; no se tomó Zamora en una hora; hay que cambiar el discurso; necesitamos formular una alternativa creíble; lo cual no se improvisa.
Todo eso de la alternativa, el discurso, la renovación y sus acompañamientos hiperbólicos de conquistar el futuro, realizar el sueño, etc son fórmulas ampulosas y vacías para designar lo que antaño se llamaba una causa, tener una causa y luchar por ella. Ahí está la dificultad. ¿Cuál es hoy la causa del socialismo? Remitirse a los programas añejos no es verosímil porque además estos son incomprensibles actualmente. Definirse a contrario, como viene haciéndose últimamente, no conduce a nada por falta de propuestas positivas. Es un error que comete también parte de la izquierda radical. Definirse en negativo, como anticapitalista, carece de sentido. Anticapitalista es mucha gente de la más diversa procedencia que luego no estará de acuerdo en la organización que se proponga como alternativa.
El programa tiene que ser nuevo, preciso, claro, que pueda explicarse a la gente. Tiene que empezar por reconocer que no hay nada con qué sustituir el capitalismo y que la lucha es por un capitalismo regulado e intervenido frente al postulado del capitalismo salvaje, desregulado que propone el neoliberalismo y la dictadura de los mercados. Demostrar la superioridad de lo primero sobre lo segundo es hoy especialmente fácil a la vista del rotundo fracaso cosechado por el neoliberalismo en forma de la crisis estructural del capitalismo que ha provocado.
La intervención y la regulación del capitalismo, habrán de hacerse de acuerdo con las condiciones actuales y aprovechando la experiencia de la crisis en punto a ciertas enseñanzas como la importancia de la productividad. Su finalidad es restablecer y ampliar el grado de justicia social que se había conseguido con el Estado del bienestar y que el neoliberalismo está desmantelando. La finalidad, obviamente, es el restablecimiento del Estado del bienestar en su conjunto, con la recuperación de los derechos económicos y sociales que se han ido suprimiendo en los últimos años. Y ello teniendo presentes las enseñanzas de las obvias disfunciones de los Estados del bienestar. Pero recordando asimismo que la visión del bienestar como mero gasto improductivo es una opinión ideológica y sesgada de la derecha ya que el bienestar es en su mayor parte inversión y muy rentable, incluso el referido a las clases pasivas, que es fuente de empleo.
La propuesta de intervención y regulación ha de hacerse en el marco real de las condiciones de la crisis. Y su primer punto será que allí en donde se haya empleado dinero público para el rescate y saneamiento de entidas especialmente financieras, la presencia del Estado debe ser acorde con la aportación; es decir, debe haber un sector financiero bajo influencia pública si no directamente público. Las políticas expansivas destinadas a generar empleo se financiarán por la vía fiscal, haciendo tributar la parte proporcionalemte correspondiente a las grandes fortunas y, desde luego a todas las grandes empresas y reprimiendo con eficacia el fraude fiscal persiguiéndolo allí en donde se produce, en las grandes fortunas.
Estos son los datos económicos y sociales de la causa del socialismo: un capitalismo intervenido por los poderes públicos, orientado al pleno empleo, la recuperación de unas relaciones laborales justas y eficacia de los derechos a la educación pública gratuita y la sanidad en iguales términos. Además de ellos, la causa socialista debe incorporar un pronunciamiento claro de izquierda sobre la organización territorial del Estado. La propuesta federal está bien, pero debe completarse, a juicio de Palinuro, con el reconocimiento del derecho de las naciones dentro del Estado a la libre determinación. La planta federal es difícilmente compatible con la Monarquía, de forma que la causa socialista sea netamente republicana, con reclamación de un referéndum para decidir esta siempre postergada cuestión. Por último, debe acometerse de una vez la separación real de la iglesia y el Estado.
Así que la causa socialista es un capitalismo regulado e intervenido en pro de un Estado del bienestar igualitario y redistributivo con un fuerte sector público hecho de servicios, republicano, federal, autodeterminista y laico.
Habrá quien diga que la causa es radical, pero no es cierto; es una causa reformista, pero clara y viable. También habrá quien diga que, sea lo que sea, no es el momento. Lo llevamos oyendo más de treinta años a propósito de la disyuntiva Monarquía República. Unas veces porque las cosas van bien y otras porque van mal. Precisamente ahora que van rematadamente mal, que el edificio político, económico, social y territorial de la transición amenaza con derrumbarse, quizá sea momento de acometer reformas en profundidad.
(La imagen es una captura de un vídeo del PSOE para las elecciones de 20N 2011, colgado en You Tube).

divendres, 26 d’octubre del 2012

Nos merecemos este sujeto.

Se pasó la campaña electoral engranando mentiras una tras otra. Todo lo que decía eran mentiras. Lo hacía deliberadamente porque, siendo tan desesperada la situación de los españoles daba por supuesto, con razón, que no se detendrían a examinar de cerca la veracidad y sinceridad de lo que decía Por lo tanto, la interesaba seguir mintiendo porque con ello, le diría su asesor en asuntos de este jaez, Arriola, ganaría las elecciones. Y como, dada su falta de dignidad, solo le interesaba gobernar, su discurso entero no era mas que una gran mentira. Por eso no daba ruedas de prensa ni contestaba preguntas, para que no le pillaran en sus embustes y engaños. Solo se entendía con empresas de la misma catadura moral que él, como El Mundo, otra fábrica de mentiras.
Tanto Rajoy como El Mundo creen que el fin justifica los medios, como los jesuitas y los criminales y, habiendo conseguido aquel, tanto les da el resto. Por eso cuando, ya presidente del gobierno, alguien le preguntó por su reino del embuste, el menda ya no tuvo empacho en reconocer que sí, que estaba haciendo lo contrario de lo que había dicho y que estaba dispuesto a seguir haciéndolo.
La declaración de un felón indigno, de un embustero redomado, un sujeto carente de todo principio moral y de toda vergüenza.
¿Es necesaria más prueba que esa repugnante portada en la que se aprovecha la desgracia colectiva de los españoles para mentir más, sacar partido personal y hacer demagogia?
La ventaja de estos individuos cuyo único rasgo es el más indecente egoísmo es que, cuando por fin se destapan sus engaños suele haber pasado el tiempo, ellos han obtenido lo que querían y la cosa no tiene ya arreglo.
Pero queda el juicio moral y la opinión de sus coetáneos a la que estos personajes no prestan atención, pero tiene su importancia porque ayuda mucho a definir la impresión que dejarás para la historia. Así que preocupado por este asunto, dejó aquí la mía: a un año de gobierno de Rajoy el paro no solo no ha bajado sino que ha alcanzado un techo histórico, antes nunca visto, del 25% de la fuerza de trabajo, cerca de 6 millones de parados. Y, quede claro, ello no es producto de una fuerza mayor, un resultado no querido de una acción bien intencionada, una sorpresa que nadie esperaba; no. Rajoy lo sabía perfectamente. Cuando se hizo esa foto, sabía que las medidas que iba a aplicar incrementarían el paro. Pero no le interesaba decirlo porque, en tal caso, no lo votarían. Por eso mintió, para engañar a la gente y poder dejarla después en el paro, que era lo que quería desde el principio porque sabía que, si conseguía aumentar el desempleo, sería más fácil a continuación rebajar los salarios de los trabajadores, que es suj objetivo último.
Esta mentira no es un delito -de momento- y por tanto no se puede procesar penalmente a este individuo. Pero es una inmoralidad sin límite y una granujería.
Se decía más arriba que bastaba con la primera foto pero, luego, he podido ver que había una segunda todavía más asquerosa que la primera por las mismas fechas y perpetrada por el mismo pasquín, El Mundo, cómo no,  así que ahí la dejo.
Es menuda la promesa que hace en ella este embustero empedernido: "Arreglaremos la economía en dos años": ha pasado uno y estamos en la ruina, teniendo todos los indicadores en rojo y sufriendo todas los desastres de este caos económico internacional, en manos de un dirigente que no tiene ni idea de qué pueda hacer y que se rodea de un consejo de ministros cada uno de los cuales es peor que él, más soberbio, más estúpido, más chulo, más pedante...Y ahora vienen estos inútiles a decir que el segundo año será peor que el primero. No solamente no arreglan nada sino que seguirán expoliando el país, arruinando a sus habitantes, estafando a todo el mundo, echando a la gente de sus casas, robando el futuro a la juventud, robando el dinero a los pensionistas y abandonando a su suerte a los dependientes (o, aun más indigno) tratando de hacer negocios con ellos.
Pues bien, este individuo y los suyos obtuvieron mayoría absoluta en las últimas elecciones porque la gente  a la que venían a arruinar, explotar, machacar y reprimir los ha votado.