dimecres, 16 d’abril del 2008

El gobierno de las mujeres

Caramba, no hay más remedio que hablar del Gobierno. Cuando yo creía que lo único digno de algún comentario era el nombramiento del señor Sebastián, resulta que lo de las mujeres ha traído cola. Por El Plural me entero de que en La Cope y El Mundo están que trinan con las damas del Gobierno. Son dos medios que no frecuento, así que me vienen muy bien los resúmenes que hace El Plural, con lo que se difunden estas opiniones dignas de primates. Meterse con las mujeres nombradas por ser mujeres es algo tan incomprensible hoy día, tan absurdo que no salgo de mi asombro. Parece que el señor Burgos, en el ABC las ha comparado con un batallón de modistillas. Una comparación muy afortunada que revela lo viejo que es el señor Burgos, de cuando "Batallón de modistillas" era una canción de moda en España, allá por los primeros cincuenta. "Batallón de modistillas"... hay que jorobarse, qué merluzada.

Parece que les moleste, que les irrite que haya mujeres en el Gobierno y todavía más que sean jóvenes o relativamente jóvenes. Es obvio, son las representantes, por así decirlo, de la generación que se benefició de que la lucha por la emancipación femenina hubiera empezado. Lo llamativo es el odio, la irritación, la mala baba que esos insultos y desprecios encierran. Se entiende que haya tanta violencia machista en nuestras sociedades. Hay un hilo directo entre esta irritación y este desprecio hacia las mujeres y los que después las muelen a palos o las degüellan. Son los mismos prejuicios machistas, estas gentes piensan lo mismo, aunque luego no hagan lo mismo, por supuesto.

También resulta que el señor Berlusconi se siente con derecho a opinar sobre el Gobierno español que le parece muy "rosa". No sé si el color rosa está bien elegido para calificar al Gobierno, si ese "rosa" debe entenderse como una degradación del rojo que se suponía a los gobernantes o si lo da como color propio de las ministras a fuer de mujeres; pero debe de ser de mujeres bebés, que es cuando el rosa se identifica con lo femenino. Más adelante en la vida, el rosa pasa a simbolizar lo gay. No sé a cuál interpretación se referirá el señor Berlusconi pero, conociendo al uccelacio, a la tercera. Para esta gente, lo femenino y lo gay son intercambiables. Bueno, ¿y a mí que su gobierno, en cambio, me parece que es demasiado negro? Negro, sí, de las camisas negras. Cada cual tiene el color que le gusta. Yo prefiero el rosa al negro. Otros será al revés.

También me entero por El Plural de que La prensa internacional se rinde ante "la España de Zapatero", o sea que los grandes de la prensa se hacen lenguas de la toma de posesión de la señora Chacón, embarazada de siete meses, con una panza de aquí a Lima, pasando revista a la tropa e impartiendo con voz firme la orden que ya ha pasado a los anales de ¡Capitán, mande firmes! ¡Patapaf! Un castillo secular de prejuicios del estamento militar se desplomó sin remedio. Los extranjeros dicen que ese gobierno, del que se felicitan, claro, no era lo que cabía esperarse de "los españoles"; claro, claro, de los "españoles" de la leyenda negra que son los que son y siguen siendo. Los otros también somos españoles, pero apenas si nos dejan respirar porque la marca de fábrica la tienen los "pata negra", negra como la camisa que aquí era azul.

En todo caso cómo se parecen los hombres a sí mismos. Todavía no he leído u oído una sola opinión de la izquierda de verdad, la "transformadora", "anticapitalista" o lo que sea sobre este asunto del gobierno plagado de mujeres. Supongo que estarán preparando un documentado estudio para demostrar que es todo mentira socialdemócrata y que cualquier día de estos el señor Zapatero le arrea una mano de tortas a doña Sonsoles para demostrar lo muy español que es y lo muy italiano, abisinio, chino o estadounidense.

¡A dónde vamos a parar! Mujeres en el gobierno. Y no una o dos, cosa llevadera, sino en tropel. ¡Si Aristóteles levantara la cabeza!

(Los dos retratos son de Thomas Gainsborough, el primero, de 1770, se titula "Retrato de dama en azul" y se encuentra en el Hermitage, de San Petersburgo y el segundo, de 1785, es el retrato de Mrs. Sarah Siddons y se encuentra en la National Gallery de Londres. Por cierto, esta Sarah Siddons llegó a ser la actriz de teatro más famosa de su tiempo. Su papel favorito y con el que más triunfó fue Lady Macbeth y además, tuvo siete hijos, de los que cinco fallecieron prematuramente. Siete hijos y una carrera brillante en el teatro y en el siglo XVIII. Hay cosas asombrosas).

La infame posguerra (y II)

Termino el comentario del libro de Eslava Galán. Decía que trata otros dos asuntos, la política nacional y la internacional. No lo hace por separado, sino que los entrevera, pero tiene sentido comentarlos aisladamente.

La parte de política interna viene en dos momentos: las consecuencias de la guerra y la consolidación del régimen y el comienzo de la política de marear la perdiz de Franco con Juan de Borbón, que aspiraba a ocupar el trono de su padre... y se murió sin conseguirlo. Menudo era Franquito, como lo llamaba la aristocracia, esa aristocracia que retrata tan bien José Luis Vilallonga. Aquí lo que hay es la consagración de Franco y la aplicación a mansalva de la Ley de Responsabilidades Políticas por tribunales militares en juicios de guerra sumarísimos. Años de penas de muerte a cientos, de ejecuciones, de conmutaciones por treinta años, un horror. Un horror sobre el que se edificaba la apoteosis del franquismo. Los pintores áulicos, dice, malicioso, Eslava Galán lo retrataban alto y delgado para halagarlo. Doy fe; he visto decenas de retratos de Franco que debe de ser el gobernante más retratado de la historia de españa. Hasta Zuloaga tiene un lienzo con un Caudillo envuelto en la rojigualda mitad soldado, mitad falangista. Los curas lo consagraban.

Entre tanto, Franco escribía un guión de cine de una peli, Raza, claro es, que dirigiría José Luis Sáez de Heredia, primo del Ausente José Antonio. La peli no tiene desperdicio. Pocas cosas tenían desperdicio en aquellos años de hambre en que no se desperdiciaba nada. Fue también el tiempo de la División Azul, la gesta española contra el bolchevismo en las heladas estepas de Rusia. Una historia pintoresca desde el punto de vista militar pues fueron españoles en uniformes alemanes, como parte de la Wehrmacht, pero que tuvo mucha importancia en la política interna posterior. Al regreso de la División Azul bastaba ser veterano para que se abrieran todas las puertas, públicas y privadas.

Al cabo del giro de la guerra, la política española pasó del azul falangista al blanco de las camisas de los católicos y dieron comienzo los alambicados contactos entre don Juan, queriendo recuperar el trono de su familia y Franco, dispuesto a que nadie le moviera el suyo. Cuando Franco se entrevista con don Juan a bordo del Azor y consigue que el pretendiente le envíe a su hijo a España como una especie de rehén, don Juan Carlos, que después será Rey, ya tiene decidido que don Juan, su padre, jamás lo será. Dos manifiestos había firmado el hijo de Alfonso XIII, el de Lausana, para ponerse del lado de los aliados en la guerra y pedir a Franco que se fuera y el de Estoril en contra de la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado, con la que Franco postponía la Monarquía ad calendas. Los dos manifiestos fueron el pretexto del General para cerrar el paso a don Juan y quedarse sentado en el trono hasta su muerte.

Lo único que tenía que temer Franco era que otros de fuera se lo movieran. Hay que ver cómo se hacía retratar por entonces el General, como se ve en la postal de la derecha, con todos sus amigos y fieles aliados, los generales golpistas, los nazis, los fascistas; entonces estas cosas daban lustre. Años de gloria guerrera que pronto serían pasado cuando empezó a verse que el Eje perdía la contienda y Franco tendría que acomodarse con los vencedores.

La política exterior de Franco está muy estudiada y documentada y de las frecuentes referencias que Eslava Galán hace de ella lo que se sigue es que todos los interlocutores de Franco, primero los nazi-fascistas y luego los aliados, todos, lo despreciaban. La imagen de España estaba bajísima y todo el mundo sabía qué tipo de régimen era el español y de qué calaña sus gobernantes. Hitler, Mussolini, Churchill, todos despreciaban a Franco y sabían que haría lo que le dijeran con tal de permanecer en el poder. Y, en definitiva, la conclusión de la política exterior de Franco es que el dictador se mantuvo en el poder contra toda previsión hasta que se murió. O sea, un éxito. Para ello sacrificó al país y hubiera sacrificado a su madre si hubiera sido necesario. Con todo eso del orgullo español y del "si ellos tienen ONU nosotros tenemos dos", resulta muy ilustrativo el dato que da Eslava acerca (p. 156) de cómo cuando Hitler y Mussolini presionaban a Franco para que entrara en la guerra, Inglaterra tenía sobornados a muchos mandos militares para que informaran al Caudillo sobre el mal estado de las tropas y lo desaconsejaran de entrar en la guerra. Viva la Patria.

Lo mejor de todo, la anécdota que relata el autor de cuando, muchos años después de la División Azul, ya en los tiempos de los arrepentimientos, las confesiones, los descargos de conciencia, se encuentran Pedro Laís Entralgo y José Luis Pinillos, ambos catedráticos, ambos exdivisionarios y Laín pregunta a Pinillos: "José Luis, ¿cómo pudiste ir a la División Azul?" . Contesta Pinillos: "Hombre, Pedro, porque tú decías que había que ir" (p. 460). Nos retrata.

Vale, pues, un gran libro sbre la vida cotidiana en la España de Franco

dimarts, 15 d’abril del 2008

Estamos rodeados.

Berlusconi ganó limpiamente las elecciones, cosa que venían vaticinando los sondeos si bien es cierto que la distancia que separaba a la izquierda de la derecha al comienzo de la campaña se fue reduciendo rápidamente. Pero, a lo que se ve, no lo suficiente para impedir que el magnate de los medios vuelva a ser primer ministro de Italia, con ese estilo populista, chabacano, de contador de chistes en sobremesa de machos que lo caracteriza y que encuentro bastante insoportable.

Me resulta difícil entender cómo los italianos lo votan; aunque quizá no sea tan complicado. Hay un montón de gente al que atrae este tipo de personas. Basta recordar a los que votaban a Gil y Gil en Marbella y salvando todas las distancias, claro está: ricachones sin escrúpulos en sus tratos con la ley que saben dar al pueblo el consabido panem et circenses, que eso Berlusconi lo borda con su imperio mediático, su equipo de futbol (otro rasgo en común con Gil y Gil) y su permanente escándalo en público. Si a eso se añade un candidato de izquierda bastante desangelado que parecía ir como de prestado y que, por hacerse perdonar su pasado comunista tiraba al niño con el agua sucia y decía no ser de izquierda, es lógico que el resultado haya sido el que ha sido. Y aun cabe darse con un canto en los dientes porque il Partito Democratico ha conseguido un dignísimo 37,6% del voto y 241 diputados en la Cámara, contra el 46,8% del Popolo della Libertà que, por mor de la ley porcata se convierte en 340 diputados. O sea, una mayoría de 99 escaños. Y en el Senado, algo parecido: 38% para Veltroni (137 senadores) y 47,3% para Berlusconi y 167 senadores, ya que el cómputo en el Senado es distinto que en la Cámara de diputados. En efecto, Veltroni que aún es joven en comparación con Berlusconi, puede esperar mejores tiempos, seguro de haber hecho una dignísima labor, aunque convendrá que se inspire algo más en la tradición degli arditi del popolo, qué caramba.

Via, via al bipartidismo, dicen los analistas. En efecto, los partidillos no comprendidos en ninguna coalición se han quedado fuera por no alcanzar la barrera legal (que es del 4% en la Cámara y el 8% en el Senado para los partidos sin coalición), excepción hecha de la Unión del Centro, de Pier Ferdinando Casini, que recoge 34 diputados y 2 senadores con 5,6% y 5,7% del voto respectivamente. La aparente incongruencia del dato del Senado no es tal puesto que el porcentaje es nacional. Fuera definitivamente queda la coalicion de "La izquierda - Arco Iris", compuesta por Rifondazione Comunista, Partito dei Comunisti Italiani, Federazione dei Verdi y Sinistra Democratica o sea, una constelación de comunistas y allegados dirigida por Fausto Bertinotti y que ha obtenido un 3,1% en la Cámara y un 3,2% en el Senado. A estos herederos de Lenin lo del "partido de masas" debe de sonarles a música celestial. Aprovechando las vacaciones que los electores les han dado dicen que se retiran a meditar. Falta les hace.

Hay, sí, tendencia al bipartidismo aunque queda un trecho. El Partito Demócrata incluye a los radicales de Bonino y va de la mano con el partido del fiscal di Pietro y Popolo della Libertà sigue siendo la casa degli amici: Forza Italia y la Alleanza Nazionale van juntas y en coalición con los reaccionarios separatistas de la Lega Nord (los que más han ganado en los comicios) y el Movimento per l'Autonomía. O sea, ocho partidos con representación parlamentaria. Que la tendencia al bipartidismo se acentúe o amengüe dependerá de la reforma de la ley electoral.

Lo cual abre el interesante capítulo de las reformas. Berlusconi tiene una sólida mayoría y prevé gobernar de seguido los cinco años de la legislatura, lo que será milagroso en Italia. Y tiene en mente, dice, muchas reformas que piensa, dice también, pactar con la oposición. Habrá que verlo. De momento ha anunciado un gobierno de doce ministros, de los cuales, ¡ah la larga sombra de ZP! cuatro serán mujeres. De las demás reformas iremos enterándonos en los días próximos. Personalmente estoy ansioso por ver si Berlusconi cumple su promesa de abolir el bollo auto, el impuesto de circulación y a ver qué resultado da.

En todo caso, queridos amigos, estamos rodeados, la derecha gobierna en los más importantes países del continente, Italia, Francia, Alemania (aquí en colición con los sociatas) y Polonia. Menos mal que nuestro vecino inmediato, Portugal, también tiene gobierno socialista, aunque es poco lo que los españoles se ocupan de Portugal, antaño parte de esta invicta nación.

(La imagen es una foto de brtsergio, bajo licencia de Creative Commons).

La infame posguerra (I)

Magnífico libro el de Juan eslava Galán (Los años del miedo, Barcelona, Planeta, 2008, 552 págs); magnífico por su contenido y por su estilo. El contenido es la vida cotidiana de los españoles entre 1939 y 1952. Un tiempo que ha sido ya varias veces historiado desde muy distintos y hasta opuestos puntos de vista; basta con mencionar las obras de Rafael Abella y Fernando Vizcaíno Casas. Un tiempo singularmente sórdido, angustioso, miserable, que ha marcado a un par de generaciones que después fueron las protagonistas de la transición.

El estilo es muy ameno y original. No se trata de un trabajo erudito de historia. El relato es riguroso y está documentado casi todo él en fuentes publicadas, o sea sin el aparato habitual de los historiadores académicos. Pero también es un reportaje periodístico que está contado con elementos de ficción en los que el autor, que es reconocido novelista, tiene verdadera maestria. El resultado es una obra que agarra al lector desde las primeras páginas y ya no lo suelta hasta las últimas, habiéndolo hecho llorar o reír alternativamente o llorar y reír al mismo tiempo, así como indignarse en ocasiones, en otras apenarse, asombrarse, dolerse, compadecerse y hasta pasmarse a medida que el autor va narrando su historia, sin que el conocimiento previo de mucho de lo narrado reste un ápice a la sinceridad de estos sentimientos. La historia de nuestro país en aquellos años de postguerra, la historia de la miseria, el hambre, el miedo, la frustración, el odio, la represión, la carroñería, la corrupción, el ridículo, el sufrimiento; la historia de un país en el que más de la mitad de la población había perdido una guerra civil y quedó a merced del vencedor, que no tuvo ninguna durante años, que continuó con su labor de exterminio del enemigo, sus familias y sus obras. Un país abandonado de las potencias exteriores y sometido a una bestial cuanto ridícula tiranía política, cultural y religiosa, perfectamente retratada en este medio millar de páginas del que entresaco una reflexión que para el autor delata el espíritu terrible de la época y para mí también: la gente tenía tanto miedo que el consejo que se daban unos a otros era el de "no significarse". No hacerse notar, en definitiva, disimular, no hacerse ver para que no cayera sobre ti la estúpida arbitrariedad de unos vencedores que no tenían cortapisa ni escrúpulo algunos a la hora de maltratar y hasta asesinar a los sopechosos de rojos; para que no se encendiera la inquina y el odio de unos vencedores que jamás, jamás, durante cuarenta años dieron cuartel a los vencidos.

Por supuesto, hace falta haber vivido eso directamente para contarlo con el genio con que lo hace Eslava Galán y también, ¿por qué no? para leerlo con el aprovechamiento con que podemos hacerlo quienes más o menos somos de su generación.

El libro, hecho a base de capítulos muy breves, de cinco a diez páginas como media y abundantemente ilustrado con fotografías del fabuloso fondo de la editorial Planeta, constituye un extenso retablo de la vida de los españoles en aquellos años, pintado con tanto ingenio, lujo de detalles y sentido del humor que sería vanidad por mi parte pretender resumirlo en este post. Sí cabe decir, no obstante, que la obra se estructura en tres grandes tipos de asuntos que aparecen mezclados a lo largo del relato: de la vida cotidiana, de la política nacional y de la política internacional.

La vida cotidiana cubre un campo vastísimo dominado por el común denominador del atraso del país, atraso del que, con su reconocida estolidez, se gloriaban los jerarcas del régimen, como se observa en esta cita que el autor toma de la obra del primo de Franco, Francisco Franco Salgado-Araujo: No queremos un progreso liberal, capitalista, burgués, judío, protestante, ateo y masón. Preferimos el atraso de España. (p. 55). Y atraso hubo a mansalva: el atraso del hambre, de las tortillas de patatas sin patatas y sin huevos, del estraperlo al que todo el mundo recurría para sobrevivir, del gasógeno, de los zapatos de Segarra (y la corrupción con que se montó este negocio); ahí va: hambre, "pertinaz" sequía, escasez de viviendas, epidemias, sarna, chinches, piojos grises y piojo verde, estilográficas a plazos, talleres de restauración de cepillos de dientes, alpargatas en lugar de zapatos, colas para mendigar la sopa sobrante en los cuarteles, tranvías abarrotados hasta los topes, trajes vueltos, retales, recortes, realquilados... Los extranjeros que visitan España consignan su olor a guano, a miseria, a roña acumulada, a aceite refrito, a grasa rancia (p. 75).

Su excepcional sentido del detalle permite a Eslava Galán describir escenas inolvidables y muy significativas. Las páginas sobre la prostitución, abundantísima en aquellos años y recorriendo toda la escala social, desde las putas más caras hasta las más miserables, son un diagnóstico inapelable de una sociedad empobrecida, perseguida, reprimida... puteada. Lo mismo que los relatos sobre las diversiones populares, singularmente los bailes y en especial en la capital, en donde eran más vigilados por la autoridad civil y eclesiástica que se metía en cómo bailaba la gente, cómo se bañaba, cómo se vestía y qué hacía con su tiempo libre. Recoge Eslava alguna cita del padre Laburu, S.J., tomada a su vez de Abella: El peligro de las playas radica en que la exhibición impúdica hace que las pasiones se desborden en lujuriante actividad y violen, por tanto, procazmente los altos fines de la Divina Providencia (p. 321).

Por supuesto, España, la hija predilecta de Roma, la vencedora del comunismo, pertenecía al Occidente industrial y científico y en algunos aspectos descollaba, por ejemplo en el episodio que recoge el autor del ciudadano que dijo haber inventado un motor que funcionaba con agua (p. 271), si bien no se hace eco de la leyenda según la cual llegó a ofrecérselo al Caudillo. En todo caso, sólo las instalaciones sanitarias de las casas dan una idea del grado de desarrollo y adelanto del país: En algunas casas, el retrete es colectivo, situado en una zona común. En otras, es individual, en un cuartito angosto que sólo deja espacio para el inodoro y para un clavo en la pared, al alcance del usuario, en el que se ensartan recortes de periódico reciclados como papel higiénico. Sólo en las casas de los pudientes se gasta auténtico papel higiénico, por lo general moreno y basto, de una sola capa, marca El Elefante." Y está hablándose de la capital.(p. 466)

En este país el dominio de la Iglesia es absoluto. Habiendo ayudado a legitimar la guerra como cruzada, Franco la convierte de cómplice en pilar de su régimen y genera el "nacionalcatolicismo", una aberración que empezó consagrando solemnemnte al Caudillo como si fuera el ungido del Señor y acabó impregnando hasta los últimos intersticios de la vida nacional, hasta llegar a aquella apoteosis del Congreso Eucarístico Internacional de Barcelona de 1952 en cuyo momento solemne se administró medio millón de comuniones: Durante el decenio de los años cuarenta y buena parte del siguiente, menudearán Santas Misiones, Vía Crucis, Adoraciones Nocturnas, Manifestaciones Eucarísticas, Ejercicios Espirituales, procesiones, meses de María, Misas del Gallo, retiros, primeros viernes de mes, triduos, besamanos, novenas, quinarios, peregrinaciones, visitas a los sagrarios, monumentos al Corazón de Jesús, entronizaciones de Vírgenes, roperos parroquiales. tómbolas diocesanas, mesas petitorias, rogativas para impetrar lluvia, fiestasantos, romerís, bulas de Santa Cruzada, sermones, Rosarios de la Aurora, fiestas patronales, misas de campaña, de acción de gracias, de difuntos y visitas a los Monumentos, además de los zapatos nuevos de suela de tocino recociendo el pie y levantando ampollas en el maratón de los acaparadores de indulgencias." (p. 53)

En una España miserable y preterida, los asuntos del corazón tienen una enorme trascendencia. Eslava se detiene en tres momentos que dejaron honda huella en el ánimo de nuestros compatriotas. El primero, la visita de Evita Perón, embajadora de la Argentina (p. 403) que tanto contrastaba con doña Carmen Polo de Franco y que se marchó horrorizada de lo que había visto. El segundo, la boda del siglo, el enlace de la Duquesa de Alba, Cayetana Fitz-James Stuart y Silva con Luis Martínez de Irujo y Artacoz, hijo de los duques de Sotomayor en 1947. El tercero, el mundo de la cinematografía, el impacto arrollador que en la reprimida España tuvo la película de de Rita Hayworth, Gilda y la presencia en el país de Ava Gardner, por entonces en unas relaciones amorosas muy movidas con Mario Cabré, en quien todos los españoles se proyectaban, para rodar Pandora y el holandés errante (p. 497), una película, por cierto, bien curiosa e interesante en la que Gardner comparte cartel con James Mason.


NB. Se me acaba el tiempo. Quede para mañana el resto de la reseña de tan interesante libro con los comentarios sobre los asuntos de política nacional e internacional de aquel primer franquismo.

dilluns, 14 d’abril del 2008

14 de abril.

Setenta y siete años después de su proclamación, probablemente el noventa por ciento de quienes celebramos el aniversario de la IIª República española no la vimos nacer ni morir, no tenemos un interés biográfico directo en el asunto, aunque muchos quizá sí familiar. Celebramos el aniversario por convicción ideológica, por fidelidad a unos principios, por adhesión a una visión de España, de sus gentes y su historia que nada de lo que hemos vivido hasta la fecha puede desmerecer. Celebramos el momento culminante y más luminoso de la historia de nuestro país, aquel en el que el pueblo fue libre, y por el que después hubimos de pagar todos -nosotros, que no habíamos vivido aquella experiencia, también- con largos y tenebrosos años de sojuzgamiento, humillación, opresión y tiranía a manos de un delincuente que se hizo con el poder y de una cuadrilla de facinerosos civiles, militares y eclesiáticos que aún están presentes en muchos hechos y dichos de la derecha española actual. Basta con oír la COPE, leer El Mundo o escuchar a doña Esperanza Aguirre.

Y no se crea que esta celebración es cosa de un día en un año hecho luego de otros afanes; nada de eso. La celebración del 14 de abril es la exteriorización de un culto que llevamos dentro, de una nostalgia que nos alimenta en la vida cotidiana y que nos hace ver el mundo con ojos de republicanos, hablar como republicanos, sentir como republicanos. A la derecha pueden ver el salón de mi casa, presidido por una bandera republicana todos los días del año. Me educaron en republicano y he educado y educo a mis hijos en republicano. Un sentimiento republicano que se aviva cuando veo la bandera que le impusieron al país los vencedores en una repugnante guerra civil y que después hubo que aceptar, al igual que al Rey nombrado por el dictador, mediante un chantaje, so pena de que no se nos devolviera la democracia que le fue arrebatada al país manu militari por el delincuente felón supracitado.

En el entendimiento asimismo de que la celebración de este aniversario no implica resignación alguna ante el expolio y conformidad con el hecho de una monarquía restaurada por segunda vez en contra de la voluntad del pueblo. Al contrario, es un acto de afirmación en el espíritu de lucha por el advenimiento de la República, que sea ésta la IIª (que muchos creemos que no ha muerto) o la IIIª, como quieren otros, más expeditivos y pragmáticos, es indiferente en tanto se trate de nuestra República. La República española, cuyo himno dejo aquí abajo para solaz general y en una versión adornada con impresionantes fotografias de la guerra civil, algunas de ellas nuevas para mí, que creía conocerlas casi todas.



Los designios del destino han querido que la IIª República esté para siempre unida a esa guerra civil que fue su sepultura. Y lo de "guerra civil" quizá sea un poco exagerado para calificar una sublevación de un ejército que llevaba casi trescientos años sin ganar una sola guerra (pues la de la Independencia la ganaron los militares españoles, los militares ingleses y los guerrilleros españoles, todos juntos) y que, sí, llevó a una guerra que, sí, ganó el ejército, sí, contra su propio pueblo. ¿Tiene algo de extraño que los republicanos no aceptemos el resultado de esa guerra civil? Y ¿tiene algo de extraño que nos emocionemos y sigamos honrando la memoria de tantísimos héroes que se enfrentaron a los militares fascistas como se ve en abundancia en las imágenes del vídeo y son sólo una minúscula parte de las que dan testimonio de la valentía de las milicias populares fueran del color que fueran? ¿Por último, tiene algo de extraño que no exista nada parecido en el bando muy mal llamado "nacional"?

¡VIVA LA REPÚBLICA!

(El vídeo es de Vergavil).

El nuevo gobierno socialista y el señor Sebastián.

No tenía pensado escribir nada sobre el nuevo gobierno del señor Rodríguez Zapatero (ZP). Desde las elecciones del nueve de marzo pasado es más interesante lo que pasa en el PP que en el PSOE. Los perdedores andan a la gresca mientras que los ganadores están encantados de haberse conocido. En ese clima de complacencia general, el nombramiento del gobierno de los socialistas sólo podía añadir algo más de almíbar a las dulzuras que llevan quince días prodigándose. Por lo demás, esos comentarios pueden encontrarse por doquier, algunos mejor informados de lo que pueda estar el mío. Muchas mujeres, ha señalado todo el mundo. El gobierno más femenino de la historia de España. Nada, nada, estupendo y quien se pique, que se rasque. La ministra de defensa está embarazada. Cosas que pasan cuando se está en la edad. A lo mejor rompe aguas presidiendo un desfile. Otros señalan que la señora Aído, ministra de Igualdad, a sus treinta y un años, es la ministra más joven de la historia de España. Datos, anécdotas que no van muy allá.

Y de pronto leo en El País que el señor Sebastián, nuevo ministro de Industria,emerge como hombre fuerte en el nuevo Gobierno. (No pongo enlace porque es de pago). El periódico da pelos y señales de cómo este señor Sebastián tiene un móvil exclusivamente destinado a hablar con ZP de quien parece ser íntimo y en quien influye, según se dice, casi como si lo tuviera hipnotizado, al extremo de que ha metido la cuchara en la composición del nuevo Gobierno y ha colocado a un par de clientes suyos también de ministros.

Un momento, un momento, este Sebastián ¿no es el que se presentó a alcalde de Madrid, parachutado desde La Moncloa, sin tener ni idea de lo que se traía entre manos, hizo bastante el ridículo en la campaña (incluyendo la ignominia de sacarle a su adversario una foto de un supuesto ligue), perdió luego las elecciones estrepitosamente y no se detuvo ni a recoger su acta de concejal, sino que salió de naja, camino de su puesto de Profesor Titular de la Universidad Complutense? Es el mismo ¿no? Y ¿qué clase de tipo es éste que, después de perder las elecciones municipales, dejó abandonados a sus electores y no se molestó en dar una explicación acerca de su comportamiento? ¿Un fuera de serie al que todo el mundo ha de estar agradecido por dignarse ser candidato a una alcaldía de la que ignoraba literalmente todo? Pues ¿y qué decir de la Universidad? Se reincorpora el año pasado y vuelve a abandonarla éste a mitad de curso. Como la Universidad no parece importarle a nadie, nadie tampoco le pedirá cuentas por el nuevo abandono, al parecer ni sus alumnos, aunque es posible que estos tengan razones para felicitarse del hecho.

Ahora "emerge" o "resucita" según dicen otros en el ministerio de Industria por un empeño especial de ZP quien tampoco parece sentirse obligado a explicar a la gente normal por qué se empeñó en que un oscuro fontanero de La Moncloa fuera alcalde de Madrid sin saber nada de la alcaldía. Menos explicaciones cree debe dar de por qué se premia con un ministerio a un hombre que ha cosechado un fracaso en las elecciones muncipales, dejando al grupo municipal socialista con tres concejales menos que antes, más que nada por su prepotencia y altanería, cualidades que no son infrecuentes en esos políticos que se desempeñan como asesores áulicos, tienen siempre un altísimo concepto de sí mismos y apenas pueden esperar a que una decisión, normalmente desafortunada, del superior en cuyo ánimo ejercen dominio, les permita demostrar al ignaro público la holgura de sus atributos.

Más o menos el espíritu con que parece llegar ahora al nuevo destino que se ha labrado supongo que trabajándose al baranda. Parece que el hombre quiere subir, quiere mandar, quiere estar en el candelero. Y tiene prisa, además del oído del Presidente, dispuesto a imponerlo como sea. Y eso que trae -ahora se sabe- también mala ejecutoria de su paso por la oficina económica de Presidencia, desde donde chocó alguna que otra vez con el afable y normalmente pacífico señor Solbes. Éste se ha visto obligado a recordar que él es el vicepresidente del Gobierno no sé si como medida preventiva o ya terapéutica, que de todo puede haber cuando se tropieza con estos tipos superguays. Y bien pudiera ser así la cosa porque, ¿no son los tiempos de crisis los mejores para que uno de estos cerebros en la sombra exhiba sus miríficas dotes?

No sé; me desagrada arrancar con críticas en un momento así y con una inauguración pero es que este caso es muy peculiar. No es lo mismo nombrar ministra a la señora Aído o al señor Corbacho, cuyo apellido tanto recuerda al Arcipreste de Talavera, que nombrar a un correoso político que todavía debe al respetable dos explicaciones (una, de por qué se presentaba candidato a la alcaldía de Madrid y la otra de por qué dejaba tirados a los electores) que no ha dado ninguna y que, al contrario, parece haber adoptado una actitud de despecho porque el pueblo de Madrid no lo haya elegido, prefiriendo a cambio la probada experiencia del incumbente. Francamente, no me gusta nada la historia. Ojalá me equivoque y el señor Sebastián resulte ser un ministro ejemplar, duro, tenaz, trabajador, con ideas y que se integre con eficacia y modestia en un equipo al que acaba de llegar. De momento, sin embargo, su entrada, como la de la candidatura a la alcaldía de Madrid, está llena de malos augurios. Este hombre no es de fiar para la izquierda, y se le nota.

diumenge, 13 d’abril del 2008

Italia vota.

Lo que nunca perdonaré a la Unión Soviética es que, al desaparecer por el escotillón de la historia, dejara el camino expedito a la derecha en todo el mundo que, convencida de que ya no hay peligro alguno en el horizonte y de que no es necesario esforzarse mucho en política, empezó a mandar a este importante menester a lo más tonto de su reserva. Gente como Bush, Aznar o Berlusconi, personajes que todo cuanto tienen de vacuos y necios lo tienen de soberbios y malintencionados, con discursos hechos de falacias, provocaciones y embustes; verdaderas plagas de Egipto en su arte para romper todos los mecanismos de la racionalidad política ordinaria.

Bush y Aznar están ya, por fortuna, prácticamente fuera del circuito del mando. Pero el amigo Berlusconi, como una tenaz garrapata, se presenta y aspira a ganar por tercera vez lo que, de suceder, nos garantizará nuevas sesiones de payasadas en los medios, cortes de manga y gestos y dichos obscenos en abundancia; vamos, lo propio de su nivel. La verdad, no acierto a comprender cómo los italianos, una gente muy civilizada, animosa, crítica, pueden votar a este pájaro sabiendo que en sus gobiernos anteriores no alcanzó a diferenciar claramente entre caudales públicos y peculio individual, entre el aerarium y el fiscus caesaris, puso la majestad de la ley al servicio de sus trapacerías personales y dio varias veces la nota en público con comentarios de una estupidez subida.

El hecho es que los últimos sondeos en Italia (en donde la prohibición de publicarlos abarca los quince días anteriores al de la votación) daban ganador a Berlusconi por unos cinco puntos porcentuales. Durante estas dos semanas últimas de campaña, sin embargo, parece que el candidato de la izquierda, Walter Veltroni que, por cierto, dice que no es de izquierdas, sino progresista, o sea algo parecido a los Clinton y que ha tomado prestada la consigna de Obama, ha ido comiendo terreno y no me extrañaría que en estas elecciones del 13/14 de abril, se alzara con una lucida victoria, a pesar de no haber aparecido casi en la televisión, dominio privado de su rival.

Para adapatarse a las exigencias de la vigente ley electoral (de diciembre de 2005), a la que su propio defensor, el diputado Roberto Calderoli, ya definió como porcata, los dos dirigentes se han propuesto presentarse con un solo partido en lugar de sendas coaliciones que, como se ha visto ya, están a merced de los partidillos que las componen. Y han cumplido su propósito sólo a medias: la izquierda está representada por el Partito Democrático, en el que se han fundido los radicales que no presentan listas propias y con el que está aliado el partido de Antonio de Pietro, fiscal de "manos limpias", Italia dei valori. Veltroni ha decidido prescindir de los varios partidillos comunistas que han constituido una coalición por su cuenta, llamada La Sinistra-Arcobaleno ("La izquierda - Arco Iris") dirigida por Fausto Bertinotti y compuesta por Rifondazione Comunista, Partito dei Comunisti italiani, I verdi y Sinistra Democrática. Otros partidos de izquierda han decidido participar en las elecciones por su cuenta: Partito Comunista dei Lavoratori, Sinistra Crítica, Partito de Alternativa Comunista, Partito Socialista, etc.

A su vez, en el lager de la derecha, movimiento centralizador similar, aunque con menos éxito que la izquierda. La coalición que dirige Silvio Berlusconi, Popolo della Libertà, engloba a los partidos Forza Italia y la Alleanza Nazionale, de Gianfranco Fini; la Lega Nord sólo presenta candidaturas en el centro-norte del país, mientras que el Movimento per l'autonomía sólo lo hace en el centro-sur.

La ley, tiene un efecto multiplicador muy fuerte: el partido con más votos a escala nacional recibe el 55% de los escaños en la Cámara de los Diputados, lo que viene a ser 340 escaños de 600. Esta disposición fabrica mayorías cómodas en la cámara baja, pero no así en el Senado, en donde el cálculo para la porcata se hace por circunscripción, esto es, la región y el resultado suele estar muy igualado. Como ambas cámaras en Italia tienen idénticos poderes, la falta de mayoría en el Senado pone en peligro la continuidad del gobierno aunque tenga mayoría en la Camera dei Diputati.

Es decir es muy posible que los italianos estén votando hoy y el lunes para dar a luz una situación muy similar a la del inestable Gobierno de Romano Prodi, que no llegó a los dos años, cosa frecuente por lo demás en la Italia de la posguerra. Espero de todos modos que gane Veltroni que es un hombre de la izquierda de hoy, socialdemócrata.

En cualquier caso ambos candidatos han prometido suprimir el impuesto de circulación de vehículos. He aquí un territorio en el que si los políticos quieren innovar tienen una mina: los coches. Por ejemplo, ¿qué tal si, en lugar de andar recortando impuestos directos y devolviendo pellizcos, como si fuera Robín de los bosques, el gobierno de España renunciara al impuesto de carburantes? Eso sí que aliviaría las economías más débiles y fomentaria el crecimiento, que es de lo que se trata. Por ejemplo.

(La imagen es una foto de Alessio85, bajo licencia de Creative Commons).

¿En dónde deben estar los chinos?

Para ser una región tan alejada del normal tráfago del mundo occidental, el Tíbet levanta verdaderas pasiones. Quiénes salen defendiendo al impresentable Gobierno chino, aunque muchos se cuidan de reconocer que, en efecto, es impresentable; quiénes atacando al Dalai Lama, si bien en su caso nadie cree necesario tomar precaución alguna. Como su régimen hace cincuenta años era una teocracia feudal que, gracias a San Marx, San Lenin y San Stalin, los chinos sustituyeron por una "verdadera democracia" bajo la forma (transitoria, claro) de una dictadura del proletariado, se sigue que el Dalai Lama de hoy es tan teócrata y feudal como el de ayer. Es posible, ya que al personal le cuesta cambiar, como se prueba leyendo a quienes nos avisan del peligro de apoyar a los tibetanos frente al régimen chino. Es verdad que el mismo Dalai Lama dice y repite que no quiere violencia, que no desea el boicot de los juegos olímpicos y que no aspira a la independencia del Tíbet, cosas que suenan raras para dichas por un teócrata; pero todo esto es gratuito, fútil e irrelevante. Los chinos no tienen derecho a machacar a los tibetanos con independencia de que el Dalai Lama sea bueno como un querubín o malo como un demonio sulfúrico.

En fin, como todo esto es evidente, mientras los chinos siguen reprimiendo a los tibetanos y deteniendo monjes budistas con los bolsillos repletos de bombas cual si fueran etarras, doy la palabra a quien, por el oficio que ejerce, el de poeta, siempre tiene algo decisivo que decir. Y más en este caso. ¿Recuerdan Vds. la Balada de Frankie Lee y Judas Priest, en el magnífico LP de Bob Dylan, John Wesley Harding, de 1968? ¿Recuerdan la estrofa final? Decía:

"Well, the moral of the story, the moral of this song is simply that one should never be /where one does not belong". (La moraleja de esta historia, la moraleja de esta canción es que uno no debe estar nunca en donde no le corresponde.)

La canción entera, extraordinaria pieza de surrealismo, está aquí:


Más claro, water.
.

(La imagen es una foto de Mel F, bajo licencia de Creative Commons).

dissabte, 12 d’abril del 2008

El Gobierno sale de la sombra

Como estaba previsto: investidura en segunda vuelta por mayoría simple, segundo mandato para el señor Rodríguez Zapatero (ZP). Hoy va a La Zarzuela a jurarprometer ante el Rey, al que nadie ha elegido para ese cargo ni para ningún otro, ya que se es Rey por voluntad divina o, cuando menos, genética o de chiripa, como éste, que lo nombró Franco, "sucesor a título de Rey". Media una Constitución, desde luego, que hace que ciertas cosas sean substancialmente distintas, pero sigue dándose la ironía de que los electos democráticamente juranprometen ante el sucesor de Franco según las leyes de Franco, que debían de ser superiores a la voluntad divina o genética porque no nombró Rey al que correspondía, al padre, sino al hijo. Carambolas de la existencia.

Después de jurarprometer, ZP dará a conocer su nuevo gobierno, del que ya se conoce todo. Dícese que es un gobierno con más mujeres que hombres, nueve a ocho. Pero quienes lo dicen no cuentan a ZP. Si lo hicieran sería nueve a nueve, empate chicas/chicos. Cruzando sexo con novedad hay tres mujeres y dos hombres nuevos. ¿Yerro si digo que las mujeres tienen una tasa mayor de movilidad in/out del Gobierno? Seguramente sí porque los hombres también entran y salen lo suyo. Me hubiera venido bien lo primero para citar lo de la donna è mobile de Rigoletto; pero igual de mobile parece el hombre.

Espero con ansia el momento en que el hecho de que una mujer sea algo que ninguna haya sido antes (en este caso, ministra de Defensa) deje de ser noticia de primera en los periódicos. Las mujeres pueden ser ya cualquier cosa en el escalafón político del Reino. No así en el escalafón eclesiástico, en donde no pintan nada, como si no existieran, pues no pueden ser sacerdotisas ni obispos ni papisas claro. Ahí es donde estaría la noticia: "doña Fulana de Tal, primera mujer que dice una misa y confiesa a los pecadores". Hora es de que los hombres confiesen sus pecados a las mujeres como éstas lo han hecho con aquellos durante siglos.

Nada más y que los dioses iluminen el camino del nuevo Gobierno si es que a su vez aciertan en época de vacas flacas, en la que vemos enflaquecer a las vacas según se suceden los informes del FMI.

ZP ha tenido 169 votos a favor, 158 en contra del PP y 23 abstenciones. Supongo que entre los 158 "noes" del PP estará el de la señora Díez, también "no", en prueba de indómita independencia. Los 158 "noes" del PP son una pasada teniendo en cuenta que el señor Rajoy había pedido la abstención del PSOE si resultaba elegido. Menuda ocasión ha perdido de quedar como un príncipe, absteniéndose. En primer lugar, hubiera probado que es congruente, que pide y da abstención. En segundo lugar hubiera adoptado una actitud caballeresca completamente gratis ya el PP no podía evitar la investidura.

(La imagen es una foto de De la Torre que se encuentra en lademocracia.es, bajo licencia de Creative Commons).

Los falsificadores.

Debe de llevar un tiempo en cartel, pero yo la vi el otro día. Tiene un óscar de este año a la mejor peli en lengua extranjera o sea que tampoco será tan antigua. Recomiendo encarecidamente Los falsificadores, un film de Stefan Ruzowitzky sobre un acontecimiento real de la Segunda Guerra Mundial. Los nazis llegaron a la diabólica idea de destruir a sus enemigos, especialmente el Reino Unido y los EEUU, a base de inundar sus mercados de dólares y libras falsos, tan falsos que no se pudiera distinguirlos de los verdaderos. De esto da cuenta la peli, que sigue el libro publicado por uno de los falsificadores, Burger.

El equipo de falsificadores se compone de judíos condenados en diversos campos de concentración pero que tienen alguna habilidad necesaria para la actividad de falsificación, razón por la cual los trasladan al de Sachsenhausen a donde los nazis habían llevado también la maquinaria más poderosa y precisa para su tarea. El equipo vive en un par de barracones dentro del mismo campo de concentración y sometido a idéntico régimen de las SS de desprecio, permanente humillación, castigos arbitrarios, etc, pero tiene notables privilegios. En comparación con los demás internos los falsificadores comen bien, puede fumar, duermen en camas y los sábados los dejan ducharse, una vida regalada en relación con lo que tienen a su alrededor y de lo que ellos son conscientes.

Su función es falsificar la libra, cosa que consiguen, al extremo de disponer de un dictamen del Banco de Inglaterra en el que esta institución se columpia certificando que los billetes falsificados por Solomon Sorovitch son auténticos. Sorovitch, el protagonista, es un judío berlinés que lleva en campos de concentración desde 1936 en que fue detenido por falsificador. Precisamente por el mismo policía que luego le exige falsificar la libra y el dólar en Sachsenhausen.

La peli es estupenda, tiene un lenguaje cinematográfico directo, duro, sin concesiones. Son muy impresionantes los planos -y hay varios- en que un oficial de las SS dispara a un judío un par de tiros a quemarropa porque le estorba o le fastidia.

Para Solomon Sorovitch se trata de sobrevivir al precio que sea. Y si, para sobrevivir hay que falsificar libras esterlinas, como si hay que hacer cosas peores. Sin embargo nuestro hombre no es un canalla; es solidario con los compañeros de infortunio hasta el último extremo, como se prueba cuando amenaza con la muerte a un preso si delata a otro.En un momento dado se les plantea el asunto de conciencia de si lo que están haciendo no es contribuir de modo decisivo al matenimiento del sistema nazi. La dramática ironía es que para sobrevivir sea necesario fabricar la propia destrucción.

Está muy bien captado el mundo de los presos en el campo, incluso con matices psicológicos individuales importantes. Ese judío que, en libertad, era un honrado empleado de banca y se escandaliza de convivir con un falsificador de verdad es un acierto. No tan bien captado está el mundo de los alemanes que parecen todos el mismo, una bestia parda. De todas formas, los escasos planos en la casa del oficial de las SS al mando del campo, con las cosas que dice su señora son muy originales.

Abrumadora la historia. Por el campo de concentración, la inhumanidad del trato que recibían los prisioneros, incluidos los "privilegiados", el carácter de la propia trama. En comparación con todo ello, el comienzo y el final de la peli, que narran la historia del Solomon Solovitch actual, después de la liberación del campo, son como una especie de contrapunto literario que, además, nos permite sumergirnos en el ambiente de lujo de Montecarlo en 1945. Juego, champagne, hermosas mujeres, algo que contrasta brutalmente con el ambiente sórdido en que ha vivido los últimos nueve años.