dissabte, 30 de maig del 2015

La organización criminal.

En verdad, es muy fuerte. El juez sienta en el banquillo a seis personas, altos cargos que han sido del PP, acusadas de los delitos de organización criminal, asociación ilícita, falsedad contable, tráfico de influencias, blanqueo de capitales, delito electoral y delitos contra la Hacienda Pública. Los pelos, de punta. La organización criminal es el PP, del que dos de los acusados fueron tesoreros. El mismo juez impone una fianza de 1,2 millones de euros a esa organización criminal que lleva todo este tiempo presidida por el señor Rajoy, también presidente del gobierno. 

La historia de las estratagemas, patrañas y excusas de que se ha valido Rajoy para no asumir su responsabilidad por la Gürtel llenaría un copioso tratado de marrullería, disciplina que el presidente domina con soltura. Él no cobró nunca sobresueldos. ¿Cómo iba a cobrarlos si apenas llegaba a fin de mes? Bueno, sí cobraba pluses de productividad, como se hace en todas las empresas en donde hay buenos resultados. No conoce al señor Bárcenas. Hasta ha olvidado su nombre. Aunque es cierto que le envió un SMS de apoyo con la mejor buena fe del mundo. Claro que en PP no hay caja B. Y, si hay alguna, será personal del señor del SMS. Hay cosas que nunca podrán probarse.

Ayer tuvo que destituir fulminantemente a un delegado del gobierno en Valencia cuando ya llevaba una hora en los calabozos de los juzgados, un sólito pinta que, además de haberse forrado presuntamente por medios delictivos también parece haber enchufado en la administración pública a toda su tribu de francos burgundios. Y todo eso dos años después de que la vicepresidenta del gobierno haya presentado un plan completo de transparencia y regeneración democrática. Prueba evidente del intenso compromiso del señor Rajoy, también llamado sobresueldos, en la lucha contra la corrupción que su propio partido alienta, apadrina y sostiene por doquiera.

Cualquier observador, por distraido que esté, se dará cuenta de que el gobierno y su presidente en concreto carecen de todo crédito. Cero. No es que no se les crea. Es que ni se les escucha. No se escuchan ni entre ellos. Bueno, pues el presidente dice que tienen un problema de comunicación.

O sea que este buen hombre, a punto de que lo llamen a declarar en alguno de los procedimientos penales en curso contra su gente, piensa seguir hasta el final de su mandato, como si el suyo fuera un partido y no esa supuesta asociación criminal y su gobierno no fuera un grupo de gente deseando saltar del barco antes del hundimiento hacia otros destinos en Europa, menos brillantes pero más tranquilos. Piensa seguir haciendo como que gobierna, con proyectos legislativos cada vez más disparatados.

A su vez, la oposición parlamentaria piensa seguir haciendo como si el Parlamento pintara algo en la gobernación del Estado. Espera y anhela que el gobierno convoque elecciones cuanto antes para no verse en la desagradable situación de cumplir con su deber y oponerse. Y no hablemos ya de la obligación -que mira con auténtico pavor-  de presentar una moción de censura a un gobierno que es una burla a la ciudadanía.

El corazón de la guerra.

En algún momento de 1929, el editor parisino Bernard Grasset recibió por correo el manuscrito de una novela titulada David Golder, la historia de un banquero judío y sus problemas familiares. El envío no tenía remite. Solo un apartado de correos. Decidido a publicar la obra, Grasset, finalmente, pudo tratar con la autora: una joven rusa de Kiev, de 26 años, licenciada en Historia del arte por la Sorbona, que acababa de tener su primera hija y hablaba y escribía un francés perfecto. La novela se publicó y consagró de inmediato a Némirovsky como una figura de primer orden en el mundo literario francés de los años treinta, una autora prolífica que sobresalía en todos los géneros, novela, ensayo, teatro. Brillaba con luz propia en un ambiente dominado por el surrealismo y la literatura patriótica. Tenía, además, una intensa actividad política de extrema derecha y, aun siendo judía, fuertemente antisemita. Todo tiene su explicación.

Némirovsky nació en 1903, hija de un próspero banquero judío y se benefició de una educación exquisita, aprendiendo francés desde niña. Llegó a dominar siete lenguas, entre ellas el ruso, el francés, el inglés, el italiano, el euskera y alguna otra que olvido porque siempre me paro a pensar por qué aprendería euskera, pues no era lo habitual en una jeune fille rangée. Los Némirovsky huyeron de Rusia con la revolución de 1917, pasaron por Finlandia, Suecia y, finalmente se asentaron en París, en donde Irene hizo sus estudios, se casó con otro banquero -o bancario- judío, Michel Epstein con quien tuvo dos hijas, Dénise (1929) y Élisabeth (1937). Sus ensayos políticos nacionalistas y antisemitas no les sirvieron para que Francia les otorgara la nacionalidad en 1938, a pesar de ser un ejemplo de lo que se conoce como una self hating jew o judía que se autoodia. Por fin, al estallido de la guerra, Irene, su marido e hijas se convirtieron al catolicismo. Tampoco les sirvió de nada. Epstein tuvo que dejar la banca. Clasificados como judíos, se refugiaron en una pequeña ciudad cercana a París en 1940, en donde Nemirovsky pudo observar durante dos años los efectos de la ocupación alemana de Francia. Fue deportada en 1942 y murió de tifus en Auschwitz al mes de llegar. Su marido siguió sus pasos y también murió asesinado en Auschwitz. Cuando vinieron a buscarla para llevársela le dio tiempo a entregar una pequeña maleta a su hija diciéndole que partía para un largo viaje.

Ella no volvió y la maleta no se abrió hasta cincuenta años más tarde. Allí yacían los manuscritos de las dos primeras partes de una novela que estaba planeado tuviera cinco, bajo el nombre genérico de Suite francesa, llamadas a su vez "tempestad en junio" y "dolce". Fue una conmoción. Se publicó en 2004 y ganó el premio Renaudot de ese año. Los dos libros narraban la ocupación nazi de Francia. El primero, más al modo de la literatura experimental, al estilo de John Dos Passos, cuya trilogía sobre los Estados Unidos había puesto de moda una especie de polifonía narrativa, descomponiendo la historia en fragmentos que se entrelazaban, narra el éxodo de los parisinos por las carreteras y caminos de Francia hacia el Sur, huyendo de los alemanes. El segundo centra el foco en la ciudad en que el matrimonio se refugió y describe y profundiza en las relaciones entre los soldados ocupantes y la población ocupada que se ve obligada a albergar al enemigo.

Dos observaciones al desgaire: un tema este, el de la ocupación, del que la literatura y el ensayo franceses no gustan hablar y visto con los ojos de una extranjera que no fue aceptada como ciudadana francesa. Para un lector español, estas largas colas de refugiados con sus enseres, sus carros, sus bultos, las bestias, las camionetas, todos sin dejarse pasar en dirección al sur evocan otras hileras en iguales circunstancias de españoles republicanos huyendo hacia el norte para escapar de Franco. Nemirovsky no lo menciona. Ni tiene por qué. Bastante tragedia se encuentra ella.

La crítica saludó Suite francesa como un intento de moderna Guerra y Paz y algo de eso tiene. Casi parece premonitorio que el segundo libro termine en el momento en que la guarnición ocupante en la ciudad recibe orden de marcha para incorporarse al frente del Este, que acaba de abrirse en junio de 1941. Además el relato se concentra en una docena de personajes en tres órdenes sociales distintos: la nobleza, los burgueses terratenientes y los campesinos. Los primeros, los más familiares a Némirovsky están muy bien trazados, el tercero es más confuso, como el de los mujiks de Tolstoy, pero también recibe su atención. La historia cristaliza en torno a la incipiente relacion amorosa entre el oficial alemán, Bruno von Falk, y la nuera de la dueña de la propiedad, Lucille Angellier, cuyo marido está prisionero en algún ignoto lugar alemán. Llegados aquí, obviamente, Guerra y Paz se mezcla con Ana Karenina.

La película de Saul Dibb que acaba de estrenarse es una versión libre del segundo libro. El primero se resume hábilmente en algunas escenas del comienzo en las que asistimos a la congestión de las carreteras con los refugiados en un viaje en coche que hace Mme. Angellier con su nuera para cobrar las rentas de los aparceros, lo cual, además, ya nos orienta en la tensa relación entre la suegra y la nuera, muy en el espíritu de Némirovsky que siempre se llevó mal con su madre. La referencia se corona con unos planos en los que vemos cómo los aviones de Luftwaffe bombardean y ametrallan a la población civil. De este modo, el guión ha sintetizado muy bien el primer libro con dos toques de impacto. El resto de la película, por cierto con muy buena fotografía, son ya las historias más o menos entreveradas de tres familias, la del vizconde de Montmort, alcalde del lugar, la de la burguesa terrateniente Anguillier y la del campesino Sabarie, así como los conflictos que genera la convivencia del día a día entre ocupantes y ocupados. Por supuesto, gracias a su posición, los Montmort no tienen que albergar a ningún ocupante. Los Angellier han de acoger a un oficial culto, refinado, que habla correctamente francés. El resto de la población, ya se sabe, suboficiales y soldados.

El guión cambia muchas cosas del texto original y todos los cambios van siempre en la misma dirección, esto es, a terminar, concretar, visualizar situaciones que en la novela solo están sugeridas o apuntadas. Seguramente es lo más sensato dado que la película tiene que narrar una historia que, en sí misma, no termina, ya que había tres libros más en el ánimo de la autora en los cuales, sin duda, estos personajes volverían a aparecer y sus historias tomarían otros rumbos, ¿quién sabe? Por eso en la película se consuman cosas que en la novela no se dan y otras tienen un contenido distinto. Pero todo eso da igual. La historia es muy bella y está muy bien contada.

Además, el guión se las ingenia para dar la relevancia que merece al núcleo de la filosofía vital de Némirovsky quien con frecuencia reflexiona sobre el sentido de la vida del soldado, la ocupación militar y las relaciones entre vencedores y vencidos siempre con mucha profundidad psicológica. El oficial Von Falk explica a Lucille que los militares están educados en el espíritu de la colmena, que son como un enjambre. Pero reconoce que lo que tiene valor en la vida es la acción, la decisión individual, la responsabilidad por los propios actos. Es un individualismo teñido de heroismo nietzscheano, que formaba parte de la educación de las elites rusas de la época. Nietzsche aparece mencionado expresamente. Los guerreros son guerreros por espíritu de la colmena pero lo que verdaderamente hace al guerrero es ser capaz de imponerse a la colmena.
 
Nazis buenos,  caballerosos, cultos; franceses malos, mezquinos, ignorantes. Los ojos de la extranjera que muchos considerarán una traidora, movida por el rencor de no haber conseguido la nacionalidad francesa.  La novela es buena, sin duda, aunque no sé si para darle un premio tan importante. Pero la cuestión interesante es por qué se lleva al cine. A primera vista podría decirse porque es una visión desmitificadora de la ocupación. La película no deja de mencionar la abundancia de denuncias anónimas a las autoridades de ocupación de unos franceses contra otros franceses.  
 
Pero esta explicación me parece insuficiente. Me inclino más por la de la fascinación que ejerce toda la historia. Suite francesa es una especie de crónica literaria de unos acontecimientos vividos en primera persona. Idealizados e interpretados hasta el extremo de crear una realidad ficticia que pretendía superponerse a la realidad verdadera que finalmente se manifestó en forma de una orden de deportacion por ser "una persona apátrida de origen judío". Lo que ella había tratado de evitar toda su vida, ser parte de la colmena.

NB (31 de mayo). Mi querido amigo Juan Maldonado Gago me aclara la cuestión de por qué Irène Nemirovsky aprendió euskera. Está en este enlace que me envía: http://www.nabarralde.com/es/munduan/8244-la-vida-vasca-de-irene-nemirovsky. Mi suposición es que, así como aprendió francés con una institutriz francesa, al ser rica su familia, veraneaba en lugares vas de lujo: Hendaya y Biarritz y allí aprendería la lengua. Cosa interesante porque, en cambio, no hablaba español.

divendres, 29 de maig del 2015

El sobresueldos y su banda de chorizos.


El sobresueldos ha destituido fulminantemente a este tal Serafín Castellano, delegado del gobierno en Valencia, por presunto ladrón. Bien. Y al sobresueldos, ¿quién lo destituye? Porque, por si se ha olvidado, en Occidente es costumbre que los dirigentes asuman la responsabilidad política por los granujas y sinvergüenzas que nombran, aunque ellos no hayan hecho nada. Si aquí se respetara esa civilizada norma, Rajoy estaría en su casa y en su oficina de registrador, sumando trenios hace ya tiempo. Bueno, en su casa o en un centro penitenciario porque él también tiene lo suyo. Un tipo que estuvo supuestamente cobrando sobresueldos hace años y lucrándose de regalos en especie de la trama de delincuentes Gürtel, a saber qué más hazañas tendrá en su haber.

Los escándalos a cuenta de esta banda de forajidos ya vienen a pares. En este caso, el habitual chorizo valenciano, región del país en la que no debe quedar un solo miembro del PP que no haya metido la mano, el brazo, el hombro, la cabeza y el trasero. Una olla de ladrones desaforados en competencia entre ellos a ver quién robaba -y roba- más. De añadido, ese peculiar especimen alcalde de Valladolid, inhabilitado por los tribunales para el cargo que se obstina en ejercer y para el que tiene tantas aptitudes como un adoquín para ser esponja. Este no se atiene al ejemplo habitual de pepero ladrón, sino que pertenece al otro grupo, el de los jayanes achulapados, deslenguados, misóginos y tan estúpidos como salerosos se creen en el que también se cuentan los Hernandos, los Pérez de los Cobos, los Florianos, etc.

Suficientemente claro está ya que no cabe admitir el PP como partido político. Es una asociación de malhechores unidos exclusivamente por su objetivo de saquear el país, esquilmar el erario, enriquecerse personalmente al precio que sea y enchufar a una recua de amigos, deudos y allegados. Su carácter típica y tradicionalmente español no lo hace más simpático. El país entero está hasta el colectivo gorro de esta manga de sinvergüenzas que tienen comprados a casi todos los periodistas y comunicadores de los medios públicos, verdaderos centros de propaganda carcunda, y casi todos también de los privados. Siempre hay alguna excepción, claro, de gente con agallas.
 
En fin, en su afán por entender y explicar la naturaleza de las cosas, Palinuro se ha esforzado cuanto ha podido en encontrar alguna explicación a este curioso fenómeno pero, por desgracia, el diagnóstico es simple: como casi siempre en su historia, España está en manos de unos gobernantes incompetentes, reaccionarios, meapilas y ladrones organizados en algo que llaman partido político como podían llamarlo filifurcio y al mando de un  menda que es la quintaesencia de todos ellos. El sobresueldos.

El posibilismo como principio.

Muy buena la rueda de prensa de Iglesias. Todo muy claro. Dicho con seguridad y sosiego. Parece que meditado. Merece la pena escucharla. Tiene alto valor informativo para interpretar no solamente el rumbo de Podemos sino también el del resto del sistema político. Porque algo es claro: Podemos es una fuerza emergente con mayor incidencia que C's. Por eso se ha puesto Aguirre como se ha puesto, que casi le da un ataque. Podemos ha entrado en la historia (pues la política no es otra cosa que un anticipo de la historia) como un ciclón. Guárdese de no salir de ella como otro.

La formación morada trata de distanciarse de la monumental bronca de IU, en donde las cosas están llegando a niveles de caricatura. De caricatura de las luchas fraccionales del estalinismo. Mientras unos dirigentes piden la confluencia con Podemos, otros denuncian esta petición como liquidacionista de IU y se niegan a que  Garzón -un confluyente convicto y confeso- sea candidato de IU al gobierno. No pidan a Palinuro que averigüe en dónde se encuentra Cayo Lara en esta nueva trifulca, porque el tiempo, por desgracia, es limitado. Los resultados de IU en Madrid han sido desastrosos. La candidata a la alcaldía no tenía ni el aval de la dirección federal y García Montero, en la Comunidad, ha hecho el ridículo. Gajes personales paralelos al escándalo colectivo porque, por primera vez, IU no está presente en las instituciones. Sí, tiene una valor simbólico muy negativo y muy fuerte. Desde el punto de vista económico, ruinoso. IU de Madrid culpa a Garzón. Espero que no por economista. A veces, el tránsito de héroe a villano, se da en una noche electoral. La vida es así. No siempre justa. Pero quizá no sea elegante echar vinagre a las heridas. El comentario de Iglesias sobre Garzón, En estos últimos tiempos las fechas de caducidad en política se reducen enormemente; hay cosas que envejecen muy rápido es innecesariamente cruel. Además de imprudente porque el mismo puede ser su caso en cualquier momento, si no lo es ya. Ese 14% de media de voto está en la línea del casi 15% de Andalucía, poca base para asaltar los cielos.

Lo gordo, no obstante, está en la réplica a la pregunta sobre posibles confluencias con IU o lo que quede de ella. La apuesta por el cambio y por la unidad popular no tiene nada que ver con acuerdos entre partidos, y mucho menos con lo que podríamos llamar una balsa de salvamento para nadie. Cayo Lara, termina de ahogarte y los demás, arriad banderas y sumergíos en la "unidad popular". Los "pactos entre partidos" son cosa de Podemos con el PSOE o algún otro. La lamentación por la exigencia de desmantelamiento de IU tiene poca cabida en las realidades de la existencia. La competencia entre partidos es como la competencia entre empresas. Si una puede comerse a otra, se la comerá. Normalmente la grande a la chica, como los peces. Pero sin olvidar que hay cosas indigestas. Es posible que, en cualquier proceso de "confluencia", o sea, de absorción, los de IU no den lugar a las habituales trifulcas. Pero también lo es que lo hagan. Y peligra el objetivo estratégico de distanciar a Podemos de las confusas broncas de IU.

Luz verde a los pactos con el PSOE. Palinuro aplaude el gesto. La izquierda posible hoy en España es PSOE-Podemos. Hágase cuanto antes. La retórica paulina insiste en el retroceso del bipartidismo y en que el PSOE tendrá que dar un giro de 180º. Son las invocaciones proforma, como las que encabezan los textos coránicos. Lo que importan son las condiciones concretas: que el PSOE reniegue de la política de recortes, apueste por un plan de rescate ciudadano y asuma la tolerancia cero contra la corrupción. No me parece distinto de lo que, con otras palabras, vienen diciendo los socialistas, esto es, revertir toda la legislación del PP en contra de los derechos ciudadanos, blindar estos derechos constitucionalmente y luchar contra la corrupción. No se ve mucha dificultad en ponerse de acuerdo en unas líneas programáticas básicas. En cuanto a la corrupción, como ambos resultan un poco confusos, una medida práctica y concreta: auditorias de todas las cuentas públicas en loas últimos años en las administraciones gobernadas ahora por las izquierdas.

La doble negativa de Podemos: que no gobierne el PP y no formar parte de ningún gobierno socialista tiene también doble lectura. La negativa al PP se entiende sin problema. La de los gobiernos de PSOE requiere algún matiz. La figura se llama "apoyo parlamentario". Gobierna el PSOE con el apoyo de Podemos. Tiene ventajas e inconvenientes para las dos partes, pero coalición es a la postre.

A su vez, que el PSOE deba aliarse con Podemos también es cosa de necesidad. Queda descartada la gran coalición que propone Aguirre para Madrid por falta de razones para justificarla. Me reservo la opinión de si sería posible en el caso de que los acontecimientos en Cataluña parecieran darlas. Y habría que saber entonces quién compondría la gran coalición. Solo le queda Podemos, un partido difícil e incómodo, pero que puede ser de mucha ayuda para que el PSOE recupere su tradición socialdemócrata. La coalición con Podemos es también competencia y si el PSOE quiere conservar su denominación de origen frente al intento de Podemos de apoderarse de ella, deberá actualizarla. Defender o perecer. La socialdemocracia hoy, en España, a ojos de Palinuro consiste en cinco líneas de acción: 1ª) plenos derechos y libertades civiles; 2ª) política social orientada a reducir desigualdades y favorable a los sectores marginados; 3ª) política económica en la que el aumento de la productividad vaya en paralelo con la finalidad redistributiva; 4) reconocimiento del derecho de autodeterminación de las naciones en España: 5ª) separación real de la Iglesia y el Estado.

Claro el interés del PSOE en un pacto de regeneración socialdemócrata, ¿cuál es el de Podemos? No menor que el del PSOE. Podemos quizá entienda el pacto como una etapa intermedia en el definitivo sorpasso del socialismo, como un intento de hegemonizar la izquierda, por delante del PSOE. Es legítimo. Recuérdese, la competencia entre partidos es como la de las empresas. A quien Dios se la da, San Pedro se la bendiga. Pero este intento de sustituir a los socialistas empujándolos a la derecha para decir lo mismo que ellos es una vieja estrategia comunista que se remonta al Eurocomunismo de Santiago Carrillo en los años 70: aparecer como una formación de socialismo democrático. No le salió bien porque la gente entendió que, para socialismo democrático, ya estaba el de toda la vida. Y Carrillo fracasó. Como han acabado fracasando los intentos posteriores. ¿Qué aporta este para pensar que esta vez sí puede salir, sí puede una fuerza neocomunista conseguir el sorpasso? Muy sencillo: la experiencia práctica de haber hecho algo práctico, concreto, de gobierno. Hasta ahora la izquierda a la izquierda del PSOE se llamaba "transformadora", pero no había transformado nada. No había hecho más que hablar. Eso sí, con mucha prosopopeya, como hace Anguita, pero meramente hablar. Con pactos de gobierno con el PSOE, podrá gobernar directa o indirectamente, tomará decisiones, podrá atribuirse la adopción de medidas con incidencia en la vida de la gente. Lo que se valora mucho. Eso interesa a Podemos: aparecer como un partido que facilita la gobernación y la orienta en un sentido favorable a sus votantes. Cómo resuelva sus contradicciones internas entre los sectores posibilistas y los guardianes de las esencias es asunto que compete a quienes componen la organización.

Pero no es asunto trivial. Así como Podemos tiene en mano posibilitar gobiernos de transformación, también puede aparecer como una formación de bloqueo, que imposibilite la formación de gobiernos, como está sucediéndole en Andalucía. Y eso lo pagarán en las urnas.

dijous, 28 de maig del 2015

Desguace.

El martes, repuesto del aciago lunes, Rajoy convertía en triunfo la victoria pírrica de PP y como, cuando se gana, es tonto hacer cambios, dejaba todo según estaba, gobierno y partido y se proclamaba candidato para las elecciones de noviembre. El miércoles, ayer, sus propios ministros lo obligaban tomar medidas con  los más obvios responsables de la hostia que, según Barberá, se han dado. En primer lugar a Cospedal, cuya fabulosa incompetencia la ha llevado a perder víctima del chanchullo que hizo en la ley electoral para ganar. También quieren fuera a Aguirre, la gran derrotada. Rajoy hizo en su día de tripas corazón, rompió los lazos de amistad y lealtad con Botella, la esposa de quien lo puso a dedo en el cargo, y nombró a la condesa porque era la única que podía ganar las elecciones. Y las ha perdido. Como Cospedal. En realidad, Rajoy no debería sustituir solo a Cospedal. Debiera sustituirse a sí mismo. Es lo que le dicen algunos de sus barones. Pero eso jamás saldrá de él. Al contrario, se enfrentará por fin a Aguirre, que es la mayor amenaza a su dominio del partido. En realidad, si sigue en esa especie de amok que parece poseerla, la condesa es la mayor amenaza al propio partido como asociación, no ya de seres honrados, cumplidores y entregados a los demás, que eso está fuera de cuestión, sino simplemente como asociación de seres racionales. Una amenaza de desguace mental.

Aguirre es la principal aliada de Podemos, su altavoz, su agente publicitario, lo que estos necesitan para darse más importancia de la que tienen. Al convertirlos en el íncubo de sus obsesiones, la diana de sus ataques más neuróticos, los apuntala. Los de Podemos van a darse un festín con los votos de todos los que encuentran insufrible a Aguirre y son muchos. Los resultados electorales de Podemos han sido discretos. Los de C's, menos que discretos. Pero ahí están ambos, en los zuecos de IU y UPyD y en algunos lugares son decisivos. Determinantes, en ninguno. Por eso se agradece que alguien te saque del pelotón de cola, aunque sea llamándote soviético. Tampoco es tan extravagante en la dama en cuyo vocabulario aparecen con frecuencia los comunistas, los populistas, los terroristas, los etarras, los bolivarianos y, como quintaesencia, la anti-España, de tradicional fuste.

No obstante, algo no encaja en la última. Pedir un gobierno de concentración con Podemos en Madrid para luchar contra Podemos suena a delirio. Alguien probablemente ha informado a la condesa de que Carmena no es de Podemos y, por muy comunista que haya sido en el pasado, si ahora abjura de los soviets, sus pompas y sus obras, puede entrar en casa de gente bien. Podría entenderse como un intento de división de Podemos pero más parece parte de una estrategia consistente en armar cuanto más ruido mejor para conservar su posición en el PP y dar desde ella la batalla a Rajoy por la presidencia nacional. La alcaldía en sí le trae sin cuidado. Habiéndose reunido con Begoña Villacís, candidata de C's, Aguirre se sorprendía de las coincidencias entre su programa, el de los socialistas y el de C's, cosa insólita dado que ella no tenía programa.

Aguirre no tiene programa por la misma razón por la que su partido, el PP, no tiene ideología. Si le preguntan a Rajoy, dirá que es el partido del sentido común, como Dios manda. Consultando los textos del partido, de sus think tanks, las declaraciones de sus dirigentes e ideólogos, puede extraerse una especie de batiburrillo en el que aparece el humanismo cristiano, el liberalismo, el neoliberalismo, el tradicionalismo, el conservadurismo, el espíritu reformista, el nacionalismo, el pragmatismo, el autoritarismo, el monarquismo y la nostalgia franquista. En fin, el kit del partido de la derecha en España. Sin ideología. Una mera asociación de gente que mira sobre todo por su interés personal o de grupo en la administración de la cosa pública. Es una institución en la que una clase de administradores corruptos hace su carrera política a base de expoliar los recursos públicos. Lo llaman partido político, pero no lo es, sino un negocio para quienes militan en él y para sus allegados. Es obvio que esta entidad solo se mantiene unida si dispone del poder. Si lo pierde, se descompone. Precisamente porque no tiene más ideología que el lucro personal.

De ahí las reacciones de pánico en la organización a la vista de los resultados y el frenesí de Aguirre, que ya se ve como una Kerensky frente a Carmena, a quien Ussía llama Lenin con melenas. La desbandada de los barones y baronesas. La impagable rueda de prensa de Floriano. El pasmado silencio del cigarral toledano. La huída de Fabra, quien hubo de apurar las heces consolando a doña Rita sin despeinarla. Bauzá replegándose a su botica a curarse las heridas. Monago, vuelto a la nada. Rudi que nunca salió de ella. León de la Riva, Teófila Martínez, los broches de oro de una derecha municipal de tronío. Herrera, el de Castilla y León, aun habiendo ganado, su espíritu de castellano viejo le aconseja dimitir. No queda nada. No queda nadie. Es el partido más votado pero, de esta echada, solo parece que podrá gobernar con mayoría absoluta en Ceuta. "Bueno", pensará Rajoy, "si España, esta gran nación,  se reconquistó de los moros desde Asturias, bien puede reconquistarse ahora de los rojos desde Ceuta".

Pero hace falta un partido y en este momento no lo hay. Está más para desguace que para reconquistas. De ahí el peligro que tiene la envenenada propuesta aguirresca de un congreso de refundación. Aguirre, a quien Palinuro lleva unas fechas sacando parecidos, tiene muchas facetas. Esta de las pócimas tóxicas estilo congreso le viene de la de Medea, que era maga, mezclada con Circe, la que convertía a los hombres en cerdos y la Fedra que quiso envenenar a Teseo. Porque si Rajoy va a un congreso de refundación, no sale vivo. Y adiós esperanza de ganar las elecciones de noviembre tras haber convencido a la ciudadanía de cómo, gracias a su temple y sabiduría, el país ha salido de la crisis. En todo caso, para conseguirlo ha de recomponer el partido y tendrá que hacerlo a base de comisiones gestoras, nombramientos digitales, cambios impuestos. Es decir, desguazando el desguace.

Realmente, lo más sensato que este hombre puede hacer es disolver el Congreso y convocar elecciones anticipadas. Téngase en cuenta que este ímprobo trabajo de reconstrucción no impedirá que los tribunales de justicia sigan dando disgustos al gobierno y el partido. Es más, le situación puede llegar a un punto en que un tribunal llame a declarar al presidente del gobierno en uno de los procesos de la Gürtel en calidad de testigo. Así lo requiere la defensa de Willy "el Rata", exalcalde de Majadahonda y acusado en la Gürtel, a quien piden 50 años de cárcel. Supongo que, antes de comerse 50 años cualquiera llamaría a declarar como testigo a Dios padre. Tanto más a un mortal.

Menudo compromiso para Rajoy. Piénsese que los testigos comparecen bajo deber estricto de decir la verdad.

dimecres, 27 de maig del 2015

¡Que vienen los rojos!

Están frenétic@s. Desde la más empingorotada rabanera "neoliberal" hasta el último de los cientos, miles, de mamandurrios que tienen enchufados en las administraciones públicas; desde el jefe de una patronal de apandadadores y granujas que viven de esquilmar el erario hasta el último tertuliano pagado con dinero de los contribuyentes para lamer el trasero de los señoritos y calumniar a la izquierda. Graznan su espanto:
¡Que vienen los rojos!

El triunfo de Carmena puede ser el fin de la democracia "tal como la conocemos", dice Aguirre. Un barbarismo típico de pedante ignara. Estaría bueno que Carmena fuera el fin de la democracia "tal como no la conocemos".Quizá hasta fuera más correcto porque la democracia y Aguirre tienen tanto que ver como el culo y las témporas. La carcunda franquista, hecha de meapilas, fascistas, ladrones sin adscripción política clara, sinvergüenzas cara al sol que más calienta, clérigos parásitos y pura imbecilidad carpetovetónica tradicional da el grito de alarma de ¡que viene el Frente Popular! ¡Que vienen los rojos! Iglesias quemadas, monjas violadas, curas asesinados, ancianos maltratados, propiedades confiscadas, el orden y la ley pisoteados... Echan mano de las mentiras y la propaganda de los delincuentes que gobernaron España de 1936 a 1975 y que sus herederos ideológicos y biológicos, hoy en el gobierno, han creído siempre con los ojos cerrados.

Y hoy es tan mentira como entonces. A lo que tienen miedo estos sinvergüenzas es a que la izquierda en los ayuntamientos y Comunidades Autónomas alce las alfombras, haga auditorías públicas de las cuentas, como viene pidiendo Palinuro hace días, y se descubra cuánto han robado. A que se conozcan los desfalcos, las mamandurrias, los enchufes, las pastuqui que se han llevado todos, absolutamente todos, desde los asistentes a la boda de la hija de Aznar, de los que, asombrosamente, todavía quedan algunos en libertad, hasta la espantosa Barberá y su vidorro a cuerpo de cachalote, pagado por los contribuyentes.

¡Que vienen los rojos!
 No son un partido político normal, sino una asociación de malhechores formada a fin de expoliar los caudales públicos con la excusa de ser un partido político. La política no les interesa ni les importa. De democracia saben tanto como de suahili. En los ayuntamientos y comunidades es en donde estos facinerosos han estado haciendo maravillas, robando, trampeando, estafando al erario, forrándose ellos y sus compadres y beneficiando a una recua de ladrones llamados empresarios, que vivían de los favores de sus compadres peperos, a los que pagaban cientos de miles de euros por sus asesorías verbales. Llevan veinte años robando en la administración local. Se han hecho de oro ellos, los Correas, los Bigotes, los Bárcenas, los Matas, los Matos, los Fabras, los Sepúlvedas, los Ortegas, los Granados, los Curitas, los Albondiguillas, una manga de ladrones, de esos que predicaban la mayor eficiencia de las privatizaciones. Claro, eficiencia para sus bolsillos.
¡Que vienen los rojos!
Y a seis meses, quizá menos, de las generales que también perderán y asimismo estrepitosamente. Y ahí, la auditoría será aun más escandalosa. Porque en la administración local han robado lo que han podido pero en la central han robado hasta lo que no han podido. Aparte de los sobres que llevan veinte años repartiéndose producto de los latrocinios administrados en la caja B y que se han embolsado de nuevo todos, Aznar, Rajoy, Cospedal, Santamaría, Arenas, todos; aparte, digo, está la cuestión de con qué dinero se ha rescatado a los bancos y todas las empresas privadas que montaron como tapaderas de chanchullo en sus anteriores gobiernos y hoy tienen que liquidar, estilo autopistas radiales y otras mamandurrias milmillonarias. Qué han hecho con el dinero del fondo de reserva de las pensiones, que han esquilmado. En fin, en qué han empleado todo el dinero que han quitado a los colegios públicos, a la sanidad, a la investigación, a las universidades, a los parados, a los dependientes, a todos menos a los militares, los policías y los curas.
¡Que vienen los rojos! 
Están tan histéric@s que va a darles un ataque.

El mal perder.

Mi objetivo es frenar a Podemos declaraba ayer Aguirre, tras haber ofrecido a Carmona y a Ciudadanos un pacto para que el socialista ocupara la alcaldía de Madrid. En realidad, lo que quiere es frenar a Carmena, a la que profesa gran inquina personal, cosa comprensible si se consideran las biografías de ambas. Pero, por no descubrirse, invoca el nombre temible de Podemos. Y no en tono normal, sino desgarrado: hay que frenarlos para salvar las libertades, el orden democrático y, seguramente, la cristiandad occidental, amenazados por esta hidra de múltiples cabezas, bolchevique, bolivariana, populista, etarra, comunista. Para alguien que presume de flema británica, esto suena horriblemente overstated. Contrólese la señora, no le pase lo que al Dr. Strangelove en Teléfono rojo, volamos hacia Moscú a quien, en momentos de excitación se le levantaba solo el brazo derecho en saludo nazi. Perder sabe mal, desde luego, pero hay que dominarse y no decir y hacer disparates. Porque, aunque Carmena no fuera Carmena sino Belcebú mismo, la propuesta de Aguirre equivale a pedir al PSOE que se pegue un tiro en su cabeza colectiva.

Las malas lenguas dicen que, no habiendo tamayos a la vista, la llamada a los instintos más bajos de los seres humanos se convierte en un alegato en favor de la felicidad del hombre en la tierra. Si no se puede comprar a nadie en concreto con valores contantes y sonantes, se procede a engatusar al grupo con valores y principios ideales. El caso es que Carmena no sea alcaldesa. Mucho temor se adivina aquí. Para ocultarlo, Aguirre echa mano de una peculiar aritmética. La mayoría de los madrileños ha votado en contra de Carmena (61,24%) al votar PP, PSOE y C's mientras que Carmena solo tiene 31,85%. Seguramente Aguirre vota antes en contra que a favor de algo y la prueba es que su candidatura ni siquiera tenía programa. Pero los demás no tienen por qué ser como ella y probablemente voten antes a favor de sus opciones que en contra de las de los demás. Aunque si se repitiera aquí la caprichosa suma de la Dama del Imperio británico, la diferencia sería colosal: el 58,54% de los madrieños, también mayoría, votó en contra de Aguirre, a quien solo apoyó un 34,55%.

Es puro mal perder, falta de estilo y heraldo de comportamientos más absurdos y estrambóticos. A la señora no le gustará pero en su partido están todos encantados de verla derrotada, desde Rajoy a Botella. Se aferra a la presidencia de la organización en Madrid e intrigará lo que pueda en el Ayuntamiento para afianzarse ya que su posición en el partido peligra. En él, en todos los niveles, se hace siempre lo que diga Rajoy y Rajoy puede montarle una conspiración interna para echarla del cargo. Por eso probablemente está ella montándole otra a él para desalojarlo del suyo. De hecho, ya ha pedido una refundación del partido. La cuestión es quién desenfunda el primero.
 
Eso de tener que ser el primero en algo nunca ha gustado nada  a Rajoy . Para empezar, no va a hacer cambio alguno en el gobierno y en el partido. Ya dijimos, en el PP todo lo decide el Jefe consultándolo con la almohada. Hasta quién será el candidato del partido en noviembre: él, hombre, él. ¿Quién si no? ¿Uno que salga de unas primarias? ¿O de un congreso? ¿Qué congreso? El PP es un partido jerárquico de corte franquista. A Fraga lo nombró Franco. Luego lo desnombró, pero eran cosas del Caudillo, cuya vida tenía Dios que guardar muchos años. A Aznar lo nombró Fraga; a Rajoy, Aznar. A quién nombre Rajoy en su momento está por ver. De momento, a Rajoy. Y el Jefe decide asimismo si las elecciones se han ganado o perdido. Estas se han ganado, según Rajoy, razón por la cual ha nombrado candidato a Rajoy, el que las ha ganado. Esto ya no es solo mal perder. Es no saber lo que se dice.
 
Los barones, sin embargo, se le están rebelando y tomando las de Villadiego: Herrera, Rudi, Fabra, Cospedal y Bauzá, gentes inconstantes, tornadizas, de alfeñique, que se rajan en la primera dificultad. Nunca debió confiar en ellos. Nada comparable con la firmeza de un Camps, un Matas, una Mato, una Aguirre. Lástima que esta sea tan cabezota y se empeñe en sustituirlo en la Jefatura. A él, que está ahí puesto por voluntad divina y solo abandonará el cargo con los pies por delante.
 
De aquí a noviembre Rajoy está seguro de dar la vuelta a los sondeos, las encuestas, los pronósticos, de probar que estamos saliendo de la crisis, de saber comunicarlo con acierto, de recuperar la confianza de la que hoy no dispone, de caer bien a la gente. Está dispuesto a dar la vuelta al mismo principio de la realidad. Seguramente es lo que se dice cuando se mira en el espejo por consejo de su cofrade de partido, Herrera, el presidente de Castilla y León: "nadie mejor que yo para ganar las elecciones de noviembre".
 
Lo malo es que no tiene partido y de aquí a los comicios tendrá que emplearse a fondo solucionando crisis de liderazgo, conflictos territoriales y de todo tipo en un partido que pasa a ser oposición en muchos sitios y sin líder, en otros es irrelevante, como en Cataluña y el País Vasco y en otros está mal avenido. Y a ver cómo se defiende de la petición malévola de un "congreso de refundación".

Porque las elecciones no se ganan con partidos en crisis. 

dimarts, 26 de maig del 2015

El bipartidismo y otras tonterías de Podemos.

Si un afán tienen los de Podemos en esta vida es ganar las elecciones al precio que sea. Han aburrido a las momias con la canción de que ellos salen a ganar. Siempre están saliendo a ganar. Pero no ganan nunca. Ni por asomo. Y ya van tres consultas electorales en las que, si medimos sus resultados por sus aspiraciones, solo cabe decir que salen a ganar, pero pierden siempre.

Para ganar al precio que sea, entre otros medios, aspiran a la hegemonía ideológica de corte gramsciano. Y tampoco lo consiguen. Lo cual es lógico, pues los tiempos han cambiado. Gramsci era un hombre menudo y frágil que caminaba sobre los hombros del gigante Marx. Los de Podemos son unos mozancones a caballo de un hombrecillo sin aliento, con lo que ni se mueven. De todos los términos que pusieron en circulación para remachar su hegemonía ideológica, solo el de "bipartidismo", parece haber calado. Los demás, "casta", "régimen del 78", "candado del 78", "centralidad del tablero", "pueblo", "nacional popular", "populismo", "ni izquierda/ni derecha", "arriba/abajo", no los usa nadie y el que lo hace es para reírse de ellos, como ese de "asaltar los cielos".

Incidentalmente, los cielos siguen inabordados y los que iban a a asaltarlos llevan seis meses rodando por la pista sin despegar un palmo del suelo o del 10% o 12% del voto, que viene a ser lo mismo.
 
Pero el "bipartidismo" ha calado. Y es el más necio. El más absurdo, casi ridículo. Todavía anoche decía Iglesias que empieza a escribirse en España el fin del bipartidismo. Habla del bipartidismo como algo nocivo, que hay que extirpar, como el cólera morbo, por ejemplo. Que eso lo haga la gente que desconoce el uso del término tiene un pasar. Pero un profesor debiera saber que el bipartidismo es una categoría analítica, como el multipartidismo y, como tal, no es buena ni mala en sí misma; que hay países bipartidistas corruptos, como Colombia, y países bipartidistas no corruptos, como el Reino Unido, igual que hay países multipartidistas corruptos, como Italia en el siglo XX y países multipartidistas no corruptos, como Dinamarca. Obviamente, el problema no está en el bipartidismo o multipartidismo y echar la culpa al bipartidismo, como hacen los oblatos de Podemos en sus carteles con guirnaldas cursis a rabiar, solo revela ignorancia o manipulación. Imperdonable en el caso de teóricos de la materia que mienten a propósito, como los viejos políticos de toda la vida, porque les conviene, pues saben de sobra que el bipartidismo no es más ni menos corrupto que el multipartidismo.

Pero hay más. ¿A qué llaman estos lumbreras bipartidismo en España? A un sistema en el que, cuando menos, había cuatro partidos de ámbito estatal en el Parlamento: PP, PSOE, IU y UPyD. Dos grandes y dos pequeños. ¿Y ahora, qué habría ahora si los resultados de ayer se proyectan sobre el congreso? Pues otros cuatro partidos: PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos, ya que IU y UPyD han desaparecido. ¿Cuál es la diferencia? Pura y escasamente cuantitativa. Pero ahora, dicen, empieza a perecer el bipartidismo. ¿Por qué si son tan cuatro como los de antes? Sencillamente porque ahora son ellos. Llaman "ganar" a un ejercicio de "quítate tú para que me ponga yo".

Este ejemplo de "hegemonía" no merece el más mínimo respeto.

Ni tampoco el resto de juicios y pronunciamientos de los dirigentes de Podemos, todos dictados no ya por el peor pragmatismo sino por el más evidente casuismo jesuítico. Se apropian el éxito de Manuela Carmena en Madrid y Ada Colau en Barcelona siendo así que las dos, expresamente, han señalado que no son de Podemos ni están más cerca de Podemos que de otras fuerzas. Apropiarse méritos ajenos, adornarse con plumas de otros, son trucos de la marrullería política más tradicional que estos de Podemos practican con gran soltura porque, como ya ha demostrado Palinuro varias veces, lo único que hacen es plagiar y tampoco muy bien, pues se les nota el hurto a la legua. Pero quede claro: Colau y Carmena no son éxitos de Podemos, sino de mucha confluencia de votos gran parte de los cuales no tiene nada que ver con Podemos. De paso no está de más insistir en el fenomenal ridículo que hacen quienes vienen con la monserga de la "renovación generacional" y solo ganan allí donde presentan a alguien de 71 años.

Unas gentes que iban a asaltar los cielos, ganar por arrasamiento, reducir el PSOE al PASOK y comerse el mundo, no ganan en parte alguna y, en muchas otras ni siquiera son necesarios para nada. No es de extrañar que, dada su arrogancia y perfectamente injustificada soberbia intelectual, empiecen ya asomar la oreja andaluza, poniendo condiciones al PSOE para pactar. Por cierto, se hartaron de decir a la gente que el PP y el PSOE son lo mismo. Pero solo consideran la posibilidad de pactar con el último. Si son lo mismo, ¿por qué no ofrecen el pacto también al PP? Y, si no son lo mismo, ¿les molestaría mucho reconocer que mienten y que mienten más que los políticos "bipartidistas"?

Si yo fuera del PSOE mostraría mi disposición a aceptar cualesquiera condiciones que Podemos quisiera imponerme a cambio de que ellos acepten otra previa, sin la cual, no hay nada que hacer: auditoría pública de todas las cuentas en los últimos veinte años en todos los gobiernos en los que entren. Si el PSOE impone esa condición que es la que todos los ciudadanos estamos esperando para creer en la regeneración, ya puede aceptar cualesquiera otras que pretenda Podemos. Es más, el PSOE deberá avisar de que esa medida de auditoría pública de cuentas será la primera que ponga en práctica en el gobierno central cuando gane las elecciones de noviembre. Si lo hace, las ganará.

Palinuro ha dicho siempre que apoya una alianza PSOE y Podemos y en ello sigue. Pero, si el PSOE no pone en marcha una política de transparencia absoluta desde el primer momento o de auditoría pública de cuentas o los de Podemos, con diferentes excusas, no permiten alianzas de gobierno en ayuntamientos y Comunidades, en las elecciones de noviembre, la gente les pasará factura.

Por cierto y, mientras saborean las mieles del triunfo, a lo mejor los del PSOE sacan algo de fuerza y de valor y presentan una moción de censura a esta banda. El pueblo ha mostrado el camino censurándolos de largo: a Aguirre, Cospedal, Monago, Barberá, De la Riva y todos los demás comadres y compadres. Háganlo ellos ahora con el sobresueldos, el jefe de filas. Ármense de valor. No se arrepentirán.

Mira cómo me muevo.

Efusivas felicitaciones a la Fundación Canal (Madrid) por traer esta originalísima, cautivadora, fascinante exposición largamente esperada en estas tierras. En 2011, alguien en la Barbican Art Gallery, de Londres, tuvo la genial idea de hacer una exposición de películas de animación. No solo películas de dibujos animados, esto es, lo que en inglés llaman animation 2D, sino también con volúmenes ya que, siendo una exposición completa, que abarca 150 años, tiene muestras de las primeras películas, de los hermanos Lumière o de Mèliés, que incluían objetos, muñecos, maquetas y también de las últimas en las que, además, se mezclan dibujos con seres humanos o se hacen a base de CGI (imágenes producidas por computadoras), es decir, animation 3D. La exposición anduvo por el mundo, recaló en varios lugares, como el Detroit Institute of Arts y de ahí parece haber llegado por fin a España. Pues es un acontecimiento de primera.
 
La exposición está montada con gusto, con paneles, pantallas de proyección y espejos que le dan cierto aire inquietante. Consiste en una serie de metrajes de duración variable de más de cien películas de animación, desde Hotel eléctrico (1908), del español Segundo de Chomón, hasta Vals con Bahir (2008), del israelí Ari Folman. Quien quiera verla como merece, mirando todas las películas, necesitará por lo menos cuatro horas. Es decir, la mayoría tenemos que ir en varias ocasiones, lo cual no es gravoso económicamente porque, por fortuna, la entrada es gratuita.
 
Pero merece la pena verla. Me atrevo a decir que todos los seres humanos hoy vivos hemos nacido y crecido en un mundo en el que el cine de animación es esencial. No se trata solamente de que todos los seres humanos (vivos, muertos y requetemuertos) hayan contemplado imágenes en movimiento. Ya se sabe que en el último tercio del siglo XIX, gracias a los avances de la fotografía, se aceleró la carrera por proyectar imágenes animadas en una tradición que venía ya de las sombras chinescas de la Ilustración. Hay quien dice, incluso, que las pinturas rupestres de Altamira y Lascaux también estaban animadas porque parecían moverse a las titilaciones de la luz de las antorchas. Puede ser. Pero la experiencia de los vivos, de todos los vivos, es el cine. En el mundo occidental, prácticamente todas las personas (excluidos casos como los que se vieron en las misiones pedagógicas) tienen recuerdos infantiles de dibujos animados y animaciones en general y la inmensa mayoría, hoy, a través de la televisión, es decir, cercanos, inmediatos, domésticos. En muchas casas, los Simpsons son como si fueran de la familia.
 
El cine de animación es una especie de nervio de la cultura contemporánea. Está oculto, pero la mantiene viva. Una mentalidad patriarcal nos hace a veces menospreciar estos productos por infantiles. Otras, nos ponemos críticos y los escudriñamos en busca de los mensajes ideológicos ocultos o no tan ocultos que acarrean. Suele haber acuerdo en que Bambi o Dumbo son  una ñoñería que, con probable injusticia, adjudicamos a los niños. Pero no es raro que alguien nos coloque una teórica sobre la sospechosa sexualidad del Pato Donald, que tiene una novia, Daisy, con la que no se casa y tres sobrinos que nadie sabe de dónde han salido. Son visiones negativas. Pero, si escarbamos en nuestros recuerdos de infancia y adolescencia, encontraremos héroes, heroinas y situaciones y aventuras mucho más presentes en nuestras memorias que parientes tampoco tan lejanos.
 
Añádese a ello que la propia arte/industria de la animación ha roto las barreras biográficas colectivas. Las "historias para adultos" saltaron de la literatura al comic y de este al cine repetidas veces y  contribuyeron a eso que se llama la cultura popular, apocopada después en pop cuando, a su vez, pasaron a la pintura. Basta ver la obra de Andy Warhol o Roy Lichtenstein. O del comic a la política. Basta ver las publicaciones de la Internacional Situacionista. Un ejemplo que puede seguirse en la exposición: la leyenda judía del Golem, del siglo XVI, se recoge y reinterpreta en la novela de Gustav Meyrink en 1914 y pasa al cine en la trilogía Der Golem, de Paul Wegener (1915-1920), si bien no está basada en la novela del checo, influye sin duda en la versión de Frankenstein que hizo James Whale en 1930,  tiene otra versión de Julien Duvivier en 1936, rueda por varios comics  y algún corto reciente que se exhibe en esta esposición y  emerge finalmente en la figura arrasadora del Incredible Hulk (1962), de Stan Lee y Jack Kirby que, desde entonces, ha conquistado el cine y las series de televisión.
 
Se presta mucha atención a la genealogía de las figuras, los procedimientos, las técnicas. Algunas de estas son muestras habituales en exposiciones de fotografía histórica o los orígenes del cinematógrafo, como las famosas secuencias fotográficas de Etienne-Jules Marey o Eadweard Muybridge, o los balbuceos de las imágenes en movimiento, como las Fantasmagories (1908), de Emil Cohl o las cerillas de Melbourne-Cooper, por no hablar del baile de los esqueletos de los Lumière. Pero lo más llamativo, al menos para Palinuro, son los antecesores del Parque Jurásico (1993), de Steven Spielberg. El primer ejemplo de dinosario en la pantalla, manifiestamente el antecesor del de Spielberg, es Gertie the Dinosaur (1914), de Winsor McCay, que es quien dio con el título de la exposición, usado en una de sus producciones: Watch Me Move ("Mira cómo me muevo"). Luego vinieron otros en la línea como "el dinosaurio y el eslabón perdido" (1917), de Willis O'Brien y "el mundo perdido", del mismo autor en 1925. Igualmente, el primer King Kong, de Cooper/Schoedsack (1933) se convierte en la digitalizada criatura de Jackson en 2005 pero el mensaje es el mismo: la bella y la bestia.

Este mensaje está apenas insinuado, pero la historia sigue idéntica pauta: el contraste entre la naturaleza ciega y brutal y el mundo civilizado, hecho de codicia, lujo y falsedad y en el que hasta los sentimientos más nobles son objeto de mercadeo pero se mantienen puros en los seres irracionales. De seres irracionales que "sienten" o "razonan" está plagado el reino literario de las fábulas, que constituyen una puntal esencial del saber convencional contemporáneo: la hormiga hacendosa, el astuto zorro, el lobo taimado, el cuervo vanidoso, todos ellos tienen acomodo en el cine de animación que cuenta con series enteras de ratones, gatos, osos, perros, pájaros, conejos, leones y hasta leones cobardes, como en El mago de oz que, por cierto, no estaba en la exposición. 
 
Habiendo ya vencido a  mitad de ella el prejuicio de que la animación es cosa de críos, a lo que ayuda la contemplación de algunas piezas de Jan Svankmajer (1983) o de los inquietantes hermanos Quay (2000), de esos que se encuentran en las exposiciones de arte contemporáneo más rompedor, puede uno ir picoteando aquí y allá en busca de las figuras o las imágenes  que lo hayan impresionado a lo largo de la vida, y reexaminarlas.  
 
Predomina la producción estadounidense y de factura comercial, como en la vida real. Pero también se atiende a otras manifestaciones. Hay metraje de "Rebelión en la granja" (Animal Farm), de Halas y Batchelor (1954), la primera peli inglesa de animación que tanto contribuyó a popularizar el nombre de Orwell durante la guerra fría. No sigo porque hay cientos de personajes y no terminaría. Y eso sin haber entrado en el jardín japonés que empieza con Godzilla, sigue con Mazinger Z y se multiplica hoy en una infinidad de figuras humanas, androides y ciborgs de refinadas tecnologías cuyos nombres no puedo retener. Como colofón me planteé dos preguntas en un alarde de autoexamen: 1ª) ¿qué nombre de animación me viene hoy el primero a la cabeza? 2ª) ¿qué figura de animación siento como más cercana, más mía?
 
Respuestas: 1ª) Bob Esponja. 2ª) Charlie Brown. Debo de ser un primitivo.

dilluns, 25 de maig del 2015

Debate sobre los resultados.




Dentro de unas horas estaré debatiendo sobre los resultados de las elecciones de unas horas antes.

Quien quiera pasarse, será bien recibido.