dissabte, 17 de maig del 2008

La fuerza del desnudo.

Hace unos meses la Fundación Mapfre dedicaba una exposición a la obra de Camille Claudel, escultora, musa, modelo y amante de Auguste Rodin de la que di cuenta en un post titulado Genio y locura hasta la sepultura que, a su vez, remitía a otro, titulado Las edades de la vida XVII en el que comentaba el más famoso grupo escultórico de Claudel, L'âge mur. Ahora, la misma Fundación y en el mismo local presenta una exposición temática de Rodin, en concreto dedicada a los desnudos del gran escultor.

La exposición que trae las piezas del Museo Rodin, de París, se inicia con ese muchacho desnudo en bronce llamado La edad del bronce (un poco más abajo) que ya en su día, años ochenta del siglo XIX, provocó un escándalo en París por ser un desnudo que se consideraba "demasiado realista", fundido de la vida misma, esto es, poco academicista, en una palabra, "perturbador" para las conciencias de la época, como "perturbadores" tendrían que ser todos los demás desnudos que el artista fue dibujando y esculpiendo a lo largo de su vida como si fueran una auténtica obsesión. Sobre todo los de su madurez. Porque, al ser una de las primeras obras, este muchacho de bronce que tiene ese toque de sensualidad inmediata también muestra la huella del clasicismo (la estatua se da un aire al Apolo de Velvedere y la estatuística helenística) y el amaneramiento del academicismo.

La exposición contiene varias piezas ultrafamosas, como El beso y muchas otras de menor tamaño y celebridad, pero muy interesantes, yesos (patinado y sin patinar), mármoles y bronces. E incluye asimismo una respetable cantidad de apuntes y bocetos que Rodin tomaba continuamente de sus modelos no mientras posaban sino en cualquier momento, a lo largo del día pues el artista les decía que se movieran desnudas por el estudio, haciendo gestos naturales que en un instante dado él captaba a lapiz y a algunos, incluso, los coloreaba luego con acuarela. Reunió así una colección de desnudos sobre todo de mujeres, solas o en parejas (Rodin no sólo se interesaba por el desnudo sino también por la homosexualidad) en las más variadas posiciones que él estudiaba y trasladaba después al volumen.

Siguiendo una inspiración personal, Rodin concentraba su interés en el sexo de las mujeres que muestra de forma explícita en una época en que prácticamente había desaparecido de la pintura. Esa obsesión por el sexo femenino recuerda el famoso cuadro de Courbet, El origen del mundo. No sé si Rodin llegó a ver ese cuadro aunque supongo que sí porque, a semejanza de Courbet, focalizaba la atención en las partes eróticas, genitales, que mostraba abiertamente, suprimiendo todo aquello que pudiera distraer la atención, por ejemplo, la cabeza u otros atributos. Véase su Iris, de 1895 a la izquierda. Iris, se recordará, era la mensajera alada de los dioses. La de Rodin es acéfala, carece de alas, hasta le falta un brazo, pero es una figura decididamente ligera, liviana , con su feminidad anclada en una vulva prominente. ¿Cómo no iba a escandalizar este hombre? La gente debía de estar perpleja. Más o menos como hoy.

Entre la variedad de desnudos femeninos, en escultura o dibujo, hay alguno otro masculino, en concreto dos que sirvieron como preparativo o modelo para la estatua a Balzac que, como se sabe, está revestida de una especie de hopalanda. Parece ser que Rodin trabajaba así, esto es, esculpía la figura desnuda y luego la vestía. Una forma de proceder similar a la de Ingres en pintura que, a la hora de retratar a sus personajes, primero los pintaba desnudos y después los vestía. El desnudo es la forma medular de la representación artística del ser humano. Todo lo que no es desnudo son aditamentos y perifollos perecederos. Duradero no hay sino el cuerpo humano desnudo, como puede verse en esta Eterna primavera, de 1884, (a la derecha); sino ¡ay! el cuerpo humano de cada cual, sí el de la especie. Que el ser humano es un ser de especie.

Hay un elemento miguelangelesco en Rodin, una pasión por la fuerza, el músculo, la tensión que sólo pude expresarse a través del desnudo. Pero en el desnudo no sólo asoma la fuerza sino también la sexualidad y esta es la gran innovación de Rodin frente a Miguel Ángel (y a la que el genio de la Capilla Sixtina no pudo recurrir por las convenciones de la época), mostrar que parte de la fuerza es precisamente la sexualidad. En algunos casos ésta estalla en forma de erotismo que, si bien es un rasgo casi siempre presente en las obras simbolistas, no tiene con mucho la fuerza, la garra de las figuras de Rodin.

Como recuerda uno de los especialistas que escribe en el catálogo de la exposición, el desnudo acerca el arte a la verdad (pues ya se habla de la "verdad desnuda") pero en la medida en que el arte es vida, el que se la insufla a ese desnudo es precisamente el erotismo.

divendres, 16 de maig del 2008

El inefable señor Chávez.

Algo hay que reconocer al señor Chávez sin ambages: es un hombre pintoresco. La izquierda que, por definición, está más o menos en contra de los estereotipos, las convenciones, las tradiciones, las formas vacías, aprecia y aplaude con alegría los comportamientos espontáneos, sinceros, cuando se dan en los políticos. Valora que estos rompan los corsés de lo oficial para abrir nuevos cauces. Y de esto, el señor Chávez tiene un montón. Más de lo necesario. Los comportamientos no convencionales son de agradecer... salvo que se hagan excesivos, cargantes, permanentes. "De nada demasiado" decían los griegos y con mucha razón; ni de lo bueno que, cuando es demasiado, se hace malo.

El estilo del señor Chávez es demasiado estridente, histriónico, gárrulo y pretencioso. Ese insólito programa semanal que tiene en la televisión, Aló Presidente es un acto periódico de vanidad y egotismo difícil de superar. Y de impertinencia. Normalmente los perpetra en presencia de unas docenas de incondicionales tocados con la camisa roja que le aplauden las gracias y algunos otros, quizá miles, que se las ríen viéndolo en sus aparatos de televisión. Produce sonrojo por las cosas que dice y cómo las dice.

Esto tiene poco que ver con la cuestión de si, por sus políticas concretas, el gobierno del señor Chávez es o no de izquierda. Se trata únicamente de evaluar su comportamiento en asuntos de comunicación relacionados además con la política exterior. Su choque con el Rey de España en la cumbre de la Comunidad Hispánica de Naciones, sus vituperios hacia la señora Angela Merkel en vísperas de la cumbre de América Latina-Unión Europea pertenecen a lo estrambótico.

Y ahora llega lo de la subvención a las FARC. Ya imagino que el señor Chávez desautorizará el informe de la Interpol tildándola de lacayismo hacia los EEUU, igual que acusa al señor Uribe de títere y marioneta de los gringos. Y algo parecido hará el señor Correa del Ecuador a quien se acusa de haber financiado parte de su campaña electoral con dinero del narcotráfico, procedente de las FARC. También aquí se negará la acusación hablando de un montaje estadounidense con los consabidos apoyos.

No seré yo quien salga en defensa del señor Uribe, que me parece un Aznar latinoamericano. Pero las pruebas existen y ahora se trata de aquilatar su importancia; las pruebas de connivencia entre el gobierno venezolano y las FARC. Es posible que alguien diga que eso está bien y es lógico por cuanto el señor Chávez no acepta que las FARC sean una organización terrorista sino que las considera un movimiento armado de liberación nacional.

Este verboso presidente puede decir lo que quiera pero una organización que secuestra personas y las tiene en cautiverio durante años en condiciones inhumanas, sin proceso judicial alguno ni el más mínimo respeto por sus derechos humanos no solamente es una organización terrorista sino una organización terrorista de torturadores. Y por mucho que hable el señor Chávez en la televisión, colaborar con organizaciones de torturadores, ampararlas o financiarlas no tiene nada, pero nada que ver con la izquierda. Es otra cosa.

Dejo aquí un vídeo muy divertido del venezolano (residente en Miami) Orlando Urdaneta. Del señor Chávez se habla al final.






(La imagen es una foto de ¡Qué comunismo!, bajo licencia de Creative Commons).

El big bang de la nación española.

La exposición que sobre las jornadas del dos y el tres de mayo de 1808 alberga la Fundación del Canal de Isabel II y cuyo comisario es don Arturo Pérez Reverte es un canto al surgimiento de la nación española. Como puede verse, el prospecto habla de "un pueblo, una nación". La idea, compartida por buena parte de la historiografía española es que en la sublevación popular contra el francés se manifestó por primera vez la conciencia nacional española. Muy en el espíritu del señor Pérez Reverte está el subrayar que esa sublevación fue espontánea, civil, de gentes de todas las condiciones y al grito de "¡Viva España!".

Todo eso es cierto y queda suficientemente explicado a lo largo de la exposición que está concebida de una forma orientativa y pedagógica, a base de vídeos y proyecciones que reconstruyen lo que pasó en Madrid en aquellas dos jornadas. Imagino que gran parte del material que se exhibe procede de las pesquisas e indagaciones que el Comisario había hecho para escribir su última obra, Un día de cólera, esto es, cuántas partidas se formaron en Madrid el dos de mayo, quiénes las componían, de dónde procedían, cuál era su profesión, cuántos y dónde fueron luego fusilados en la represión sin piedad que ordenó Murat el día tres. Además de esto, que es meramente documental, se muestran grabados de la época, uniformes de soldados franceses (y también de los españoles, aunque se subraya varias veces que el ejército español se mantuvo acuartelado y sin munición en aquellas jornadas y sólo se batió un pequeño destacamento en el cuartel de Monteleón), armas y utensilios diversos que los sublevados utilizaron para atacar a los invasores.

El problema no es tanto de documentación como de interpretación. Sostener que la sublevación da origen a la conciencia nacional española presupone dos cosas: a) que antes no existía; b) que lo que los sublevados invocaban era la nación como nosotros la concebimos. No voy a entretenerme con el preupuesto a) porque me basta con objetar al b). Los valores que los sublevados del dos de mayo defendían eran los del antiguo régimen y el absolutismo en su mayoría. Valores contrarios a la idea de nación que, por aquel entonces, tenía un carácter eminentemente francés puesto que era lo que se había invocado para guillotinar al Capeto. Algunos afrancesados en España tomaron armas contra el invasor pero muchos de ellos colaboraron con él y se integraron en la corte de José I.

Es en las Cortes de Cádiz de 1812 donde, vencido el gabacho, se habla en serio de la "nación española" en la Constitución de aquel año, la Pepa... que duró dos años. Reinstalado en pompa y esplendor Fernando VII, el de las caenas suprimió la Constitución y, con ella, la nación española. Volvió la nación al proscenio de la mano de Rafael de Riego y esta vez duró tres años, hasta la invasión de los Cien Mil Hijos de San Luis que en 1823 restablecieron en el trono absoluto al Deseado. Véase a propósito el post de ayer sobre La duquesa coqueta. En verdad resulta incomprensible que se haga nacer la nación española en lucha contra el francés por valores como el absolutismo y la soberanía real y que sean luego los mismos franceses quienes invaden el país para imponer eses mismos valores con el aplauso de los que se supone son la nación española. Es absurdo, es un galimatías, salvo que se reconozca que eso de que el dos de mayo es el comienzo de la nación española es una forma de hablar y no muy afortunada.

Si un comienzo enunciativo ha tenido dicha nación es en la Constitución de Cádiz y ya se sabe que fue abolida en 1814 y 1823 sin que pudiera volver a hablarse de ella hasta el sexenio revolucionario de 1868 a 1874 con el restablecimiento de los Borbones que hubieron de convivir con una Constitución de 1876, la de la Restauración, que limitaba algo sus poderes y tenía una orientación parlamentaria como la de la vigente de 1978, casi cien años después. Durante estos dos siglos, hasta la Constitución de 1978, la nación española se ha manifestado de formas diversas en la historia, raramente como la concepción imperante, con frecuencia en medio de guerras civiles (tres carlistas y la fascista/republicana de 1936 a 1939) o como imposición de gobiernos autoritarios como los de los generales Primo de Rivera y Franco en el siglo XX.

Cuando se habla de la génesis de la conciencia de nación española el dos de mayo de 1808 ¿qué nombre se reserva se tiene preparado para lo que sucedió durante la dictadura de Franco? Un bando vencedor en una guerra civil y que jamás se reconcilió con el bando vencido al que negó todos los derechos durante cuarenta años ¿es una nación? En mi opinión, no porque doy crédito al punto de vista de Ernest Renan para quien, ya se sabe, la nación es "un plebiscito cotidiano" y, para que haya plebiscito, aunque sea simbólico, la población tiene que ser libre y no estar parte de ella en el exilio, otra parte encarcelada, otra fusilada, otra aterrorizada y el resto, viviendo como si nada. Y si eso es la nación española, que me borren.

dijous, 15 de maig del 2008

Los persas atacan de nuevo.

Pues sí, hay fuego graneado en el PP. Los tiros vienen del bando de los ultramontanos, ultrarreaccionarios o "persas", hoy finamente llamados neocons y tratan de impedir que el Presidente del partido consume lo que parece es su proyecto de situar a aquél en el centro político, sacarlo de esa actitud intransigente, agresiva y montaraz en que ha estado en la última legislatura y en la que también estuvo en las dos anteriores en que gobernó... con el señor Rajoy de pluriministro y vicepresidente del Gobierno. Es decir, tratan de impedir que el señor Rajoy marque un camino de derecha civilizada, moderada y demócrata, capaz de hacer oposición y, al tiempo, colaborar con el Gobierno en los asuntos de Estado.

Eso es lo que ha podido verse una vez que la señora San Gil convocara ayer una rueda de prensa para hablar de la crisis del PP, que ella ha contribuido decididamente a avivar y, sobre todo, una vez que la citada señora, en un encuentro con Rajoy y en presencia de otras personas, le reiteró su falta de confianza en él y lo amenazó con abandonar también la presidencia del PP en Vascongadas si no cambia el rumbo que está imprimiendo al partido. Es algo ridículo: hasta ahora son los superiores en cualquier tipo de organización (política, burocrática, económica, militar, religiosa, etc) quienes han de tener confianza en los subordinados porque es en ellos en quienes delegan poderes y funciones. Creo que es la primera vez que oigo a un subordinado decir que tiene o no tiene confianza en su jefe.

A este propósito, por cierto, muy buena la alocución inicial del señor Gabilondo en los informativos de La Cuatro La Opinión de Gabilondo y en la que se preguntaba qué hubiera dicho la señora San Gil si el señor Patxi López o el señor Odón Elorza, hubieran convocado una rueda de prensa en un día de atentado de ETA para hablar de los asuntos internos de su partido. Es muy típico de los políticos del PP: criticar en los demás lo que hacen ellos o hacer lo que critican en los demás. Es una actitud irritante por lo que tiene de desfachatez pero suele ser muy útil para sus fines sobre todo porque estos acontecimientos, atentados, crímenes, etc, tienen un fuerte impacto en los medios pero es breve y, a fuerza de repetirse, ya nadie repara en ellos. Pero lo dicho, dicho queda..

El "liderazgo" del señor Rajoy es endeble, si es que es, y está sometido a un virulento ataque persa en su propio partido. Dado que su intención -como quedó claro ayer- parece ser enmendar los yerros del pasado, hacer política de Estado, apoyar al Gobierno cuando sea necesario, en resumen constituir la derecha moderna y moderada española por la que tantos han clamado dentro y fuera del PP, es lógico que los demócratas lo apoyen. España necesita un partido de centro derecha que pueda ser alternativa al de centro izquierda. Pero ese apoyo debe ser medido y discreto so pena de que los frenéticos de los persas, cuya concepción de la política es de moros y cristianos, lo consideren la prueba irrefutable de que el señor Rajoy se ha hecho del PSOE y se ha vendido a Prisa. Ya están diciéndolo, así que conviene que se presente en el congreso de su partido en junio bien arropado de fieles y asesores porque allí le espera la de Dios es Cristo.

El fantasma de la escisión ronda por los pasillos del edificio de Génova como si en vez del PP se tratara del PCE.

(La imagen es una foto de jmendicute, bajo licencia de Creative Commons).

La duquesa coqueta.

Interesante la peli de Jacques Rivette, ese superviviente de la nouvelle vage, que se ha estrenado en España bajo el título de La duquesa de Langeais, que es el de la novela de Balzac de la que está tomada, si bien es cierto que el escritor había pensado llamarla en un principio como se llama en francés, Ne touchez pas la hache, una advertencia a los aristócratas para que no toquen el hacha que ha de segarles el cuello.

La peli es interesante sobre todo porque ilustra muy bien las relaciones entre el cine y la literatura ya que sigue la novela prácticamente al pie de la letra. Y como la novela, en realidad una novela corta dentro del ciclo de La comedia humana, tiene tanta fuerza y tanto encanto hay como un choque de géneros que llama la atención entre la narración literaria y la cinematográfica. Por ejemplo la historia en la peli aparece entrecortada con letreros en la pantalla, cual si fuera cino mudo, diciendo eso de "Diez minutos después" o "Cinco años antes". En la narración escrita esos cambios se integran en el relato mismo. De igual modo los diálogos en la peli se convierten en escenas de teatro (cámara fija con los personajes moviéndose, aunque no siempre) porque el director quiere conservarlos como en la novela.

La historia es completamente romántica: una historia de amor y de muerte cuyo trágico final tiene lugar en esa tierra misteriosa, exótica, semibárbara, iluminada: España. Balzac es, se dice, el fundador del realismo, lo que es estrictamente cierto. En esta novela, por ejemplo, se hace un sucinto estudio sociológico y psicosociológico de un barrio de París, el Faubourg St. Germain, al que se ha trasladado la nobleza de la Restauración, huyendo de las aglomeraciones de la cité, al otro lado del Sena. Pero luego, ese estudio realista es el fondo sobre el que se narra la historia retorcida y apasionada de dos seres excepcionales, la Duquesa de Langeais y el General Armand de Montriveau; ella, una señora noble, centro de la moda del todo París, semiabandonada por su marido, y él un general bonapartista del que se cuenta que atravesó el corazón del África para llegar a las fuentes del Nilo.

Hay una versión anterior de 1947, dirigida por Jean Giraudoux y protagonizada por Edwige Feuillère y un actor cuyo nombre no retengo. Parece como de otro planeta. Giraudoux se lo inventa todo y cambia los diálogos. Hace otra obra. Este Rivette, no, sino que se pega a Balzac como un velcro. Hace cambios en otras cosas. Por ejemplo, no recuerdo que Armand de Montriveau cojeara. Aquí la cojera es obligada porque a Guillaume Depardieu, el hijo de Gérard, le falta una pierna. Igualmente, Antoinette de Langeais no tiene cuarenta sino veintipocos años. La intérprete, Jeanne Balibar, tiene mucho talento y encanto pero está más cerca físicamente de su anciana tía que del personaje de Balzac. En todo caso, lo borda.

El tiempo de la historia es muy interesante: 1823. Un general que ha venido con las tropas del Duque de Angulema en nombre de la Santa Alianza a reponer a Fernando VII en el uso de su poder absoluto, derogando de nuevo la Constitución de 1812. Un general bonapartista. Ahí se ve el realismo de Balzac era legitimista, partidario de los Borbones. Porque ¿qué otra cosa iba a ser un general del ejército francés a menos de diez años de la caída del Imperio sino bonapartista? Por lo demás nadie me quita de la cabeza que en Francia hasta los legitimistas son bonapartistas Lo llamaban Buonaparte, para subrayar su condición de extranjero, de italiano; pero lo admiraban. La famosa nación española fracasaba por segunda vez en su intento de articularse como un cuerpo colectivo cívico y liberal y se sometía de nuevo al ancien régime que sólo empezó a ser desmontado con la Regencia, sentándose ya el precedente de las dos Españas, la liberal y la conservadora, tan enfrentadas entre sí que muchos creen que son dos naciones y de ahí la eterna y tan característica cuestión nacional española.

Un convento de clausura de carmelitas descalzas encaramado en lo alto de una roca en una isla balear y una bella monja que se llama Teresa. Este Balzac era un genio romántico.

Aquí dejo el tráiler en español. Suena mejor en francés pero no lo he encontrado subtitulado.

dimecres, 14 de maig del 2008

Actualización a media mañana día 14.



Otro paso de gigante en la liberación de Euskal Herria: un pikoleto, un gorrino, un maketo, un inferior, un africano, vaya, muerto a manos de los señoritos.

María y Mariano.

La trifulca en el seno del PP es de órdago, como corresponde al hecho de que su principal escenario se haya desplazado al País Vasco. Ayer cundía el desconcierto en los medios y mentideros políticos pues nadie se explicaba que, si los tres redactores de la ponencia habían llegado a un texto consensuado el domingo por la tarde (al decir de dos de ellos), la señora San Gil retirara su firma por la noche argumentando diferencias fundamentales con la línea política en relación con los nacionalismos pero sin especificar cuáles. En mi post de ayer, Principio y tente tieso, exponía mi sospecha de que no había tales diferencias de principio y que el desplante de doña María podía ser parte de la estrategia calculada del grupo de los "duros" del PP, los "persas", como diría un liberal décimonónico, para deshacerse del señor Rajoy y poner en su lugar a alguien más en la línea "neocon". Tal es asimismo la interpretación que da hoy El País, para quien El choque con San Gil refuerza al polo anti-Rajoy que amenaza al líder del PP.

Pero, después de haber escuchado las explicaciones de unos y otros me inclino a pensar que sí, que había algunas diferencias (seguramente no fundamentales y más de matiz), pero las había. Este es el punto de vista de Libertad Digital para quien está clarísimo que Génova intenta desacreditar a San Gil exhibiendo ahora como propia la ponencia que quiso censurar. En opinión del diario derechista, los "conciliadores" del señor Rajoy, los "centristas" intentan un golpe de mano en la dirección del partido y, a tal fin, encargaron al señor José María Lassalle que enmendara el texto de la ponencia política limándolo hasta hacerlo aceptable a El País. Estos medios no perdonan al señor Lassalle que tuviera la desvergüenza de publicar hace poco un artículo en el citado diario llamado, Liberalismo antipático. No debe olvidarse que, en buena medida, la pelea política en España es también una pelea entre medios a ver quién capta más audiencia, y escribir para la competencia es equivalente a alta traición. En el momento en que María la Brava se planta Lassalle y los otros blandengues marianistas recogen velas a todo trapo, pero ya es tarde pues han sido desenmascarados.

Mi interpretación va ahora más en esta línea: entiendo que sí, que hay discrepancias y que éstas no son graves; pero la situación está tan deteriorada, los ánimos tan enconados, las posiciones tan anfrentadas que cualquier desacuerdo, por pequeño que sea, tiende a magnificarse y convertirse en casus belli. La última decisión del señor Rajoy de pedir silencio al corral obedece a esta convicción: cuanto más hablen los militante del PP, los "persas" y los otros, peor irán las cosas porque parece haberse alcanzado ya ese punto de no retorno en las organizaciones en que, se haga lo que se haga en ellas, se quiebran. En su interior se ha perdido la confianza mutua y la confianza, como la virginidad, cuando se pierde, no se recupera.

Da la impresión de que, si el señor Rajoy quiere sobrevivir políticamente, tendrá que plegarse a los persas y, si se pliega a los persas, probablemente perderá las elecciones siguientes que es lo que están todos esperando para deshacerse de él. Amargo sino, que diría Goya.

(La imagen es una foto de Sagabardon, bajo licencia de Creative Commons).

Recta final en las primarias.

N.B. Antes de empezar, si alguien quiere ver qué oculta la bandera estadounidense que haga click sobre ella. De nada. Es un obsequio de mi amigo Tom Cahill.


Al grano: al momento de ir a dormir anoche, con el 47% del voto escrutado en las primarias de Virginia Occidental, la señora Clinton iba ganando por 65% contra 28% del señor Obama. Por supuesto, en el campo republicano, Mr. MacCain se ganaba a sí mismo con un 75% del voto. Pero la carrera republicana por la nominación hace ya dos meses que acabó con el triunfo del veterano de Vietnam. La cosa se concentra en los dos demócratas, la mujer y el afro-americano.

Con este triunfo tan abultado, la señora Clinton espera recuperar fuerzas para seguir en su empeño sin renunciar a la nominación. Eso es tesón y perseverancia, sí señor.

Pero para llegar a la nominación hace falta algo más que tesón y perserverancia. Hacen falta delegados. A estas alturas, el señor Obama cuenta con 1.875, esto es, el 92,6% de los 2.025 que se necesitan para obtener la nominación mientras que la señora Clinton sólo cuenta con 1.690, el 83,5% de los 2.025. Los delegados que quedan por atribuir, contando los de Virginia Occidental y sin contar los de Michigan y Florida, que están en globo, son 274. Aunque la señora Clinton ganara todas las primarias pendientes por el 100% de los votos contra cero del señor Obama y se adjudicara todos los delegados se quedaría en 1.964, a falta de 61 mientras que al señor Obama le bastará con 150 (de los 274) para llegar a los 2.025 que garantizan la nomonación. Como quiera que, a diferencia de lo que hacen los republicanos, que calculan las primarias por el sistema mayoritario, los demócratas van por el proporcional, hay bastantes posibilidades de que el señor Obama llegue a la convención demócrata con sus 2.025 delegados.

La señora Clinton lo tiene muy crudo.

El arte como provocación.

Siempre me gustaron mucho las obras de Robert Rauschenberg, quien falleció ayer en Florida, porque eran verdaderas provocaciones. El hombre es recordado sobre todo como una especie de "puente" o "transición" entre el expresionismo abstracto y el pop; entre Jackson Pollock y Andy Warhol, para entendernos. Pero eso es reducir excesivamente su importancia y su influencia en el arte occidental que se extiende a lo largo de buena parte del siglo XX.

Rauschenberg, que había estudiado en Francia en su primera juventud, completó su formación en los Estados Unidos de la mano de Josef Albers, un típico representante de la tendencia Bauhaus que, con todos mis respetos, encuentro insoportable. Por fortuna para él, Rauschenberg abandonó pronto el frío formalismo y el culto al diseño de la Bauhaus para abrirse a movimientos mucho más rupturistas y prometedores, como el dadaísmo y el surrealismo. Estoy convencido de que los artistas que más influyeron sobre él fueron Marcel Duchamp y Joseph Cornell. La ilustración más arriba, su famoso Monogram, que se encuentra en el Museum of Modern Art, en Nueva York, no hubiera sido posible sin los ready mades del artista francés y, por supuesto, sin las extrañas construcciones de Cornell. Igual que ambos, recurrió a los collages como la mejor vía para hacer realidad su propósito de mezclar el arte con la vida, de dinamitar esa concepción hierática, meramente contemplativa de la obra de arte como algo perteneciente a un mundo aparte, para involucrar al público en la obra artística a través de una concepción amplia que también recuerda lejanamente la idea wagneriana de la "obra de arte total". Otro buen ejemplo, pareja con Monogram, y en el mismo sitio es su famosa Odalisca, a la derecha. Por entonces (mediados y finales de los años 50 del pasado siglo), Rauschenberg predicaba -y practicaba- su doctrina de que el artista no puede limitarse a un único tipo de materiales ni a un único estilo. Precisamente lo mismo que pensaba Picasso. Pero él era más radical, más provocativo que el autor del Gernika y, en el espíritu de Duchamp, recogía objetos de la basura para integrarlos en sus obras a las que fue acoplando pintura, fotografías, grabados, materiales sólidos, etc. Él mismo fue un poco hombre orquesta, como lo fue Warhol, pintor, grabador, fotógrafo, escultor y hasta coreógrafo.

En definitiva, las obras de Rauschenberg, que hoy se encuentran en muchos museos de arte contemporáneo y también por las calles de las ciudades, son las más adecuadas para que su contemplación (especialmente sus cuadros) levanten las iras de los burgueses alguno de los cuales no puede evitarlo y acaba barbotando lo de "¿Y esto es arte? ¡Mi gato pinta mejor!". Lo curioso del caso es que, quienes tales cosas dicen, no saben hasta qué punto están en lo cierto. El único inconveniente es que aún no ha nacido el gato capaz de ver que sus obras son mejores que las de los expresionistas abstractos. Al fin y al cabo, la técnica de los happenings, que Rauschenberg incorporó a su producción, una especie de traducción plástica de la "escritura mecánica" de los surrealistas, viene a ser la consagración de lo irracional como manifestación estética.

La importancia de la teoría y la práctica de Rauschenberg de mezclarlo todo, de romper las fronteras entre los estilos artísticos, de provocar en definitiva, de convertir la vivencia artística en un sobresalto, de sacudir al espectador y arrancarle la modorra autocomplaciente se observa en sus aportaciones al paisaje de algunas ciudades. Véase la composición de la izquierda, titulada Riding Bikes (1998) que se encuentra en Berlín. Pasa con ella como sucede con muchas otras obras de arte que forman parte de lo que se llama con espantosa expresión "mobiliario urbano" en nuestras ciudades, esto es, que la mayoría del tiempo la mayor parte de la gente no las ve. Es tal la capacidad de absorción de las urbes contemporáneas que estas piezas únicas son invisibles. Piense el lector madrileño en dónde puede haber visto una estatua de Botero o una mole de Chillida en la capital. Lo más frecuente es que sea necesario ir a propósito a buscarlas con la guía en la mano y sólo entonces se lleva uno la sorpresa de que allí mismo, integrada en lo que llaman los cursis el palpitar de la ciudad, hay una pieza tan curiosa, elegante y divertida como esas Riding bikes. Ciertamente no será extraño oír a alguien que eso lo hace él también y, al igual que con la observación del gato, también será cierto: eso puede hacerlo cualquiera. Pero tiene que ocurrírsele y, de momento, tales ocurrencias sólo las tienen algunos, muy pocos y, con la muerte de Rauschenberg, cada vez menos. Los demás, cuando nos piden un adorno para una plaza, proponemos una estatua de un laureado poeta apoyado en una columna o un salvador de la Patria a caballo.

(Las dos primeras imágenes son combines de Rauschenberg, que se encuentran en el Museum of Modern Art, en Nueva York. La tercera es una foto de Hans Bug, bajo licencia de GNU Free Documentation License).

dimarts, 13 de maig del 2008

Principio y tente tieso.

Empieza a caerme simpático este voluntarioso rapaz al que le crecen los enanos. Con un par de iniciativas más se queda solo con su ayudante Sáez de Santamaría y el beatífico señor Pons, porque todos los demás lo están abandonando con las más variadas excusas. La última, la señora San Gil, gran referente moral de la derecha en el País Vasco y tan perdedora de elecciones allí como el señor Arenas lo es en Andalucía. ¡Ah pero lo que al andaluz no se le perdona, en el caso de la vasca ni se tiene en cuenta! Al fin y al cabo, enarbola principios, prin-ci-pios ¿queda claro? Lo mismo que la señora Aguirre, que ya ha salido a defender a la presidenta del PP en Vasconia; lo mismo que el señor Anguita. ¿Que el señor Anguita no es de esta cofradía? ¿En qué estaría yo pensando?

Discrepancia de principios, subraya la señora San Gil, nada personal; nada personal, cuestión de principios frente a los nacionalistas, truena la vieja guardia que hace guardia bajo los luceros, señores Acebes, Botella, Vidal-Quadras, De Aristegui, unos aznaríes y otros víctimas de los principios antinacionalistas de Aznar que, entre 1996 y 2000 fueron tan firmes como los de Groucho Marx.

Desde luego, al señor Rajoy le huele el trasero a pólvora. Este goteo de desafecciones está descuajaringándole el navío. Nadie lo aprecia, todos lo critican, ninguno lo apoya sino son sus nuevas y bisoñas adquisiciones. Y hay motivos para ello pues aunque él sea tan de la vieja guardia aznarí o no aznarí como los otros, le falta agresividad, redaños, rapidez y quizá malicia por más que él se crea un Maquiavelo.

No estoy muy seguro de que el plante de la señora San Gil realmente obedezca a una discrepancia de principios y no sea un pretexto acordado con el sector carpetovetónico del PP para zapar la posición del señor Rajoy de forma que, si no hubiera sido por los principios, la presidenta del PP en Vascongadas hubiera dado la espantado por los fines. Supongamos que, en efecto, hay un choque de principios. Lo curioso es que el señor Rajoy no haya tenido la sagacidad de no dejarse liar en la maraña. Si, como dice hoy El Imparcial, el señor Rajoy está cuestionado por su deseo de pactar con los nacionalistas, hay dos cosas que no encajan en esta explicación, una objetiva y otra subjetiva. La objetiva: más pactó con los nacionalistas el señor Aznar y no es difícil entender que a la fuerza ahorcan. La subjetiva: si tan exacerbada es la oposición a pactar con los nacionalistas en la citada vieja guardia, ¿qué le hubiera costado al señor Rajoy dejar que la ponencia política diga lo que quiera que ya hará él lo que le parezca bien llegado el momento?

Pero sí, parece que no hay liderazgo en las huestes peperas o, si lo hay, tendrá difícil sobrevivir a este ataque concertado de los pares en el partido, algunos centros institucionales de poder, los medios de comunicación de la derecha (que lo atacan sin piedad; les va en ello el crédito para que el hipotético futuro lider no tenga las veleidades autonomistas de éste) la militancia y hasta la blogosfera, en donde un grupo de internautas que dicen ser simpatizantes del PP piden que en el 2012 se vote al PSOE "por el bien del PP y de España", para que el señor Rajoy se vaya.

No obstante, una última observación: la experiencia dice que los seres humanos nos ponemos más rápidamente de acuerdo en contra que a favor de alguien. Esa fabulosa constelación de fuerzas puede acabar con un señor Rajoy que, tras perder dos elecciones, no tiene mucha moral de victoria, pero ¿a quién pondrá en su lugar llegado el momento? ¿A la señora Aguirre? ¿Al señor Camps? ¿A Gallardón? ¿A De Arístegui, a quien no faltan ganas? ¿Al "referente moral" de María San Gil? ¿Quizá vuelva el señor Aznar? ¿O se postula la señora Botella, siguiendo el ejemplo de Hillary Clinton?

Me cae simpático el rapaz, pero no creo que sea el próximo candidato del PP a la presidencia del Gobierno.

(La imagen es una foto de PP Santa Coloma de Gramenet, bajo licencia de Creative Commons).

Enviar este post a Menéame