divendres, 3 d’agost del 2007

Fumata nera.

Va a ser que no. El PSOE no quiere meterse en el avispero navarro, o no más de lo que ya está. En un primer momento me pillé un mosqueo. (¿Serán capaces de dejar el gobierno navarro en manos de los carcas de UPN? ¿No va a haber gobierno "de progreso" en Navarra?). Pero luego lo he pensado creo que mejor y entiendo que los sociatas hacen bien.

Vamos a ver si me explico.

En primer lugar, un vistazo a las cifras. El PSN es la tercera fuerza en votos en la CA navarra pero como si fuera la primera porque todas las demás dependen de ella. UPN no puede pactar con Na Bai; Na Bai no puede pactar con UPN. El que vale para el roto y el descosido es el PSN. No está mal para un partido que tuvo que abandonar el gobierno corrido tras los escándalos de los mangantes Urralburu y Otano. Pero aun así, ¿desde cuándo se pide a la tercera fuerza que asuma la responsabilidad del gobierno de forma que todos se creen con derecho a achacarle sus propios fracasos?

Vamos ahora a los contenidos. Se oye por ahí que los navarros no quieren un gobierno de derechas, sino uno de izquierdas. Será en otro mundo porque en éste, lo que los navarros quieren por orden de mayor a menor cantidad de votos es que los gobierne:

A) la derecha españolista, pues a UPN le ha faltado muy poco para la mayoría absoluta y cuenta con 24 diputados, tantos como NA Bai y PSN juntos.

B) una amalgama de nacionalistas no necesariamente de izquierdas. Nafarroa Bai es un conglomerado con dos partidos de izquierda, Aralar y Batzarre y dos partidos de derechas, el PNV y EA.

C) la izquierda españolista del PSN.

Así las cosas, una alianza Na Bai-PSN no es necesariamente una alianza "de progreso" sino, básicamente, la cobertura que necesitan los nacionalistas, cuya base electoral en el viejo reino es muy reducida, para dar un empujoncito a la "euskaldunización" de Navarra cosa que, a la vista de lo que ha pasado en el País Vasco, no me parece recomendable. Es decir, se quiere que el PSOE facilite las cosas al nacionalismo en Navarra -como ya lo hizo en el País Vasco antes de que los nacionalistas le dieran una patada en el trasero en el pacto de Lizarra, cosa que los sociatas no deben olvidar- y que, a cambio, pierda las elecciones en España dado que esa alianza sería la principal baza electoral del PP. No acertarían si picaran. En cambio...

...En cambio, si los sociatas permiten un gobierno en minoría de UPN a base de abstenerse en la investidura y no se comprometen a esa estupidez de renunciar a la moción de censura, tendrán en su poder la gobernación de Navarra y UPN se verá obligada a pactar todo con ellos. Vamos que estarán mejor que Jordi Pujol en los últimos tiempos de Felipe González y, además, tendrán ganadas las elecciones de marzo de 2008 de calle. Y en abril...

...En abril, ¿por qué no una moción de censura al gobierno de UPN si éste se la gana? Y entonces sí podría formarse un gobierno PSN-Na Bai-EB si se quiere y solamente porque no gobierne la carcundia. Pero yo no haría una sola concesión al nacionalismo porque éste, tanto el de izquierdas como el de derechas, en el fondo, es siempre de derechas.

La realidad desconstruida.

Ayer fuimos a ver la peli de Paul Leduc, Cobrador, In God we Trust en los cines "Golem" de Madrid. Me gusta el nombre de "Golem" y la leyenda del homúnculo. El caso es que la historia. protagonizada por Peter Fonda, Lázaro Ramos, Antonella Costa, etc está muy bien. La última vez que vi a Peter Fonda, el de Easy Rider, fue en una peli de Christopher Menaul, La pasión de Ayn Rand, con Helen Mirren (a la que han dado un óscar por interpretar a Isabel II) haciendo de Rand. Fonda interpretaba el desgraciado papel del marido alcoholizado y consentidor. Parece que, en su vejez, esté especializándose en este tipo de personajes decadentes y semirruinosos.

La peli es una historia perfecta y deliberadamente deslavazada que el director ha hilvanado a base de varios relatos de un mismo escritor, pero sin conexión entre sí. El resultado es un relato continental que sucede entre Nueva York, México D.F., Rio de Janeiro y Buenos Aires, caracterizada por un encadenamiento de actos de violencia gratuitos, sin sentido, que van in crescendo hasta una especie de apoteosis final que no cuento para no ir de destripaargumentos. No hay historia, no hay lógica, no hay narración propiamente dicha. Hay una especie de desconstrucción de la violencia sin sentido del mundo contemporáneo que está inserta en las relaciones sociales dominantes, las que todos conocemos, las que emergen todos los días en los noticiarios y en la prensa mundial y que no hace falta que nos expliquen. ¿Es necesario aclarar las relaciones de dominación de los EEUU sobre el resto de América, de los blancos sobre los negros en todas partes, de los hombres sobre las mujeres? ¿Hace falta decir que el capitalismo transnacional no tiene entrañas y explota sin piedad la riquezas ajenas, que los ricos oprimen a los pobres y les roban hasta los fetos, que los policías suelen ser asesinos, especialmente en los llamados países en desarrollo, pero no sólo en ellos, que los políticos son corruptos y los pobres insolidarios entre sí? No, ¿verdad? Por eso la peli prescinde de todo afán pedagógico y muestra la realidad como es una vez la ha desconstruido.

Corona la historia el símbolo de la violencia contemporánea por antonomasia y que tampoco declaro por la razón aducida más arriba.

Más de toros

Había pensado dejar el asuntito de los toros, que resulta tan polémico, pero héteme aquí que al video de Renaud (por cierto, extraordinario y que ya lleva 2.286 visitas), prohibido por las autoridades francesas por motivos tan espurios como los que han llevado a secuestrar El Jueves aquí, le ha salido ya una respuesta. Aquí tienen a Eric Maillard hablando en contra de Renaud.

¿Qué juicio merecen esos razonamientos? Pobres me parecen. Acusar a Renaud de buscar publicidad hablando (mal) de los toros cuando lo que tiene que hacer es cantar es una verdadera simpleza. En general, los toros tienen mala defensa. Que si la tradición, el folklore, la cultura... Lo pongan como lo pongan, el espectáculo no es de recibo. ¿Que hay mucha gente que vive de eso? Pues habrá que buscarle ocupaciones alternativas y menos crueles; por ejemplo, en un matadero. ¿Que si no es por la fiesta, ya no habría toros bravos? Tampoco hay dinosaurios y no parece especialmente grave. ¿Que son uno de los signos de la "identidad nacional española"? Primero, no será de todos los españoles porque yo no necesito la fiesta para nada; y segundo, cámbiese la tal seña y se verá que no se hunde el mundo porque tropecientos berrendos dejen de españolear a cuenta de un infeliz bicho.

Coincidente con esto encuentro en 20 Minutos unas declaraciones del señor Sánchez Dragó en Alicante a donde ha ido a leer el pregón en una corrida de toros. ¿Ven? Es perfectamente lógico que alguien como el señor Dragó sea taurófilo. Como lógico es que su razonamiento carezca de lógica. Dice el presentador que "los antitaurinos confunden el toreo con el españolismo y el franquismo". Vaya galimatías el del pregonero. ¿No es él españolista, aunque se diga no franquista? Que cuente a sus jefes en la tele que el españolismo es malo. Respecto a la confusión de toros y franquismo es difícil descurrir algo más necio. Tan viajado como es, ¿también cree que el sentimiento de los antitaurinos foráneos viene de confundir los toros con el españolismo y el franquismo? ¡Ah, no, ya caigo! Esos son la Antiespaña, siempre al acecho.

dijous, 2 d’agost del 2007

Na Bai/Na Ez.

El laboratorio político en España está en el País Vasco, en segunda medida en Cataluña y en tercera en Galicia. El resto es "tierra del común". De los tres territorios forajidos (en el sentido de fora eixido, que no hay aquí ánimo injurioso), el más peculiar es el vasco y donde más variedad se da. Por ejemplo, con la noticia recién de Navarra. O sea, una parte de Hegoalde, que es el nombre de los nacionalistas para el País Vasco más Navarra que se distingue de Iparralde o País Vasco francés, el conjunto de los cuales se denomina, sabido es, Euskal Herria o País de los Vascos. Un país que se está haciendo a base de ponerle nombres. Tengo dicho que me resulta incomprensible que ETA siga llamándose así, Euskadi Ta Askatasuna, cuando profesa luchar por la askatasuna de Euskal Herria. Mantener el logo demuestra un espíritu mercantil conservador. Claro que renovarlo supondría pasar a llamarse EHTA y no sé si la gente no lo confundiría con la EFTA o el NAFTA.

La manía de convertir los nombres en cosa litigiosa y de cargarlos de significación militante y quién sabe si confesional siempre me ha parecido una muestra de inseguridad colectiva: dudan de su identidad y por eso se empeñan en acuñar nombres y nombres, unos en lucha con otros, de forma que uno acaba sabiendo prácticamente todo sobre el otro según que éste, para referirse a la misma cosa, use los términos provincias vascongadas, Vascongadas, País Vasco, Euzkadi o Euskalerria, a su vez con sus variantes. No consigo quitarme de la cabeza que el país más poderoso de la tierra, los EEUU, cuyos habitantes no tienen duda sobre su identidad nacional, carece de nombre, y no muestra interés por remediar tan lamentable carencia. Nadie los ignora, aunque no tengan un nombre. Ellos mismos se llaman América, como si el resto del continente no existiera. No hay nombre; pero hay cosa. En el País Vasco no hay cosa; pero hay un montón de nombres.

Según arde Canarias y con el presidente en el archipiélago de apagafuegos improvisado los camaradas socialistas navarros le han dejado una patata incandescente en su sillón en Ferraz pidiendo permiso para formar un gobierno "de progreso" con Na Bai. Los incordiantes navarricos han puesto a la dirección del PSOE ante el hic Rodhus, hic salta que tanto le gustaba repetir a Karl Marx o sea, lo que la gente llama "la hora de la verdad". El PSOE tendrá que decidir si admite un gobierno de coalición con un cocktail de nacionalistas o mantiene su egregia soledad y permite gobernar a UPN a base de abstenerse.

La primera opción pone al navío de Ferraz al alcance de las baterias de costa del nacionalismo español. Excuso decir la monserga de aquí a las elecciones: ZP traidor, vendepatrias, entreganavarras, genuflexo y proetarra. La murga podría ser tan densa que el Gobierno podría pensar en adelantar las elecciones para no sufrirla. Esto sin contar con que habría voces dentro del propio partido clamando como San Juan Bautista contra la perversión del tiempo, como San José Bono.

La segunda opción enemista al PSOE con la izquierda, pero no con la española, sino con la vasca. La española, al menos la madrileña, acostumbrada a gobiernos de la derecha, no alcanza a ver por qué haya de ser tan nefando que siga gobernando la derecha navarra cuando, además, es la lista más votada.

Si los socialistas razonan pensando en las urnas lo más probable es que desautoricen a los camaradas navarros. Pero también pueden razonar con su corazón de izquierda. Razonar con el corazón no suele ser provechoso pero, a veces, da gusto hacerlo. Y más gusto da explicarlo. Aunque uno se dé una castaña.

Habrá que ver qué fumata sale de Ferraz. Se admiten apuestas.

Banderita tú eres rojaaaaa.....

¡San Ignacio nos ampare! El espíritu de Sabin Arana guíe nuestros pasos. Nunca se vio tanta osadía maketa en las sacras tierras vascas. El Tribunal Supremo es-pa-ñol ha fallado que las autoridades autonómicas vascas están obligadas a izar bandera rojigualda en todos los edificios públicos de la Comunidad Autónoma, según preceptúa la vigente Ley 39/1981, de 28 de octubre por la que se regula el uso de la bandera de España y el de otras banderas y enseñas. El Gobierno vasco se ha apresurado a decir que acatará la sentencia y cumplirá la Ley, como si se quitara un peso de encima. La verdad es que ya la fundamentación de su recurso era débil. Afirmar ante unos jueces que se ha estado ventiseis años incumpliendo la Ley porque se pensaba que, al no haberse cumplido en ventiseis años, estaba en desuso y no hacía falta cumplirla es como llamar pollino a Pitágoras.

Así que de ahora en adelante en todos los edificios públicos vascos ondeará la vieja enseña de los Borbones junto a la ikurriña, diseñada por Sabin Arana. A ver qué sucede a continuación. Las viejas piedras de sobrio gris de verde y nube del País Vasco, mancilladas por los chillones colores del maketo. Un baldón que identificará a los edificios oficiales como comisarías cipayas. Vaya, que acabaremos sustituyendo el Eusko Gudariak por "Suspiros de España". No hay que pensar en sustituir nada, pero sí conviene estar abierto a otras sensibilidades. Por ejemplo, si se le da una oportunidad a "Suspiros de España", se descubre que es un cacho pasodoble, uno de los mejores, lleno de fuerza, de garbo y donaire. Lo dejo aquí, por si alguien quiere escucharlo en una versión muy ortodoxa del grupo "Cuando el Río Suena" hace algo más de un mes.

Y ya veremos qué pasa en los edificios municipales del suprascrito País Vasco en que haya corporaciones de la izquierda abertzale. Cabe observar cómo la famosa "guerra de las banderas" que se producía en los veranos hace ya uno o dos decenios vuelve a animar las fiestas de mano de las decisiones judiciales. Está claro que un país que sólo puede desplegar la bandera dentro del territorio nacional por decisión judicial y protección de la fuerza pública tiene un problema. Está claro que, si eso es lo que dice la ley, los tribunales han de ampararla. Como también está claro que vamos a tener follón garantizado.

¿Y cuándo no? Volviendo a los pasodobles, si serán representativos de España que son el acompañamiento del paseo, con el que se abren las corridas. Y con las corridas también vamos a tener lío.

Contra los toros.

Esto de los toros tiene los días contados. La cuestión suscita posiciones muy agriamente enfrentadas y con mucha polémica. Los partidarios de la fiesta invocan Numancia y están dispuestos a inmolarse antes que permitir que deje de celebrarse un espectáculo que consideran inherente a la identidad española. Los contrarios señalan que no se puede tolerar un espectáculo basado en hacer sufrir a un animal. Es un argumento poderoso y difícil de rebatir. Véase en el video que ha editado en Francia la Sociedad Protectora de Animales y al que ha prestado su voz el cantante Renaud.

Es díficil encontrar argumentos para defender esa atrocidad. Yo, además, no me siento obligado a hacerlo porque tampoco estoy de acuerdo con las fiestas de toros. Pero acometer este asunto en la opinión pública española va a ser un verdadero trauma porque los toros forman parte de la cultura española. Están hasta lexicalizados. Si se suprime la fiesta, muchas expresiones acabarán siendo incomprensibles, como "dejar para el arrastre", "cortarse la coleta", "una faena de aliño", "el quinto toro", "torear mirando al tendido", "banderillas de fuego", "ir a matar", "pinchar en hueso", "dar la puntilla", etc, etc. No hay problema por la lengua porque ésta se renueva permanentemente. Piénsese en el poco lugar que ocupan en la lengua hablada de hoy las expresiones propias de las sociedades agrícolas. El problema está en la cabeza de los hablantes de la lengua.

En todo caso, si la fiesta desaparece, ello no afectará a las manifestaciones más elaboradas de la cultura. Algo de la obra de Blasco Ibáñez, si acaso, de García Lorca y Carmen de Bizet, claro está. En la cultura plástica, sobre todo pintura, será un desastre, ya no habrá tauromaquias como la última de Miquel Barceló. Y para la cultura popular será una catástrofe. De momento, si no he entendido mal, el video anticorrida está censurado en Francia por razón de su contenido violento. Aunque no estoy muy seguro pues está colgado en You Tube. ¡Qué manía la de los censores de hacer publicidad a lo que quieren que no se haga público! Al escribir esto, el video lleva un día colgado y tiene 1.075 visitas. Ya veremos dentro de una semana.

dimecres, 1 d’agost del 2007

Con el CIS en la mano.

Los datos del sondeo de julio del CIS posterior al debate sobre el estado de la Nación son muy gratificantes para el señor Rodríguez Zapatero. Los españoles le dan un aprobadillo (5,01), pero lo ponen por delante del señor Rajoy (3,81) que ocupa un sonrojante cuarto puesto, detrás de los señores Llamazares (4,24) y Durán i Lleida (3,94). Por cierto esa buena puntuación del dirigente de IU no parece vaya a librarlo de la oposición que suscita entre los dirigentes de su propio partido, el PCE. Para una vez que los comunistas tienen un dirigente bien valorado, quieren cargárselo porque dicen que contemporiza mucho con el Gobierno. Sin embargo, tiene una expectativa de voto de 5,9%, un punto más de lo que obtuvo en 2004. No quiero ni pensar qué sacará IU si lleva un candidato como, digamos, don Francisco Frutos.

En todo caso, las diferencias entre los señores Rodríguez Zapatero y Rajoy son llamativas. El primero suscita menos rechazo que el segundo; un 54,4% confía poco o nada en él, mientras que ese porcentaje se eleva al 74,6% en el caso del señor Rajoy. Sólo un 24,5% de los ciudadanos cree que la gestión del Gobierno haya sido "mala" o "muy mala", mientras que el 49,8% piensa que así ha sido la labor de la oposición. Y no cabe olvidar que hacer oposición es siempre más fácil que gobernar, porque no hay que ir pisando callos.

Con estos resultados, las elecciones están cantadas. Supongo que el señor Rajoy tiene la esperanza de "dar la vuelta a las encuestas" en el tiempo que reste hasta las elecciones, pero veo difícil que lo consiga reiterando el discurso que ha hecho hasta aquí y que le ha granjeado las calificaciones que se han visto. Parece que sea su intención, sin duda en aplicación de la doctrina del señor Fraga de que "el que resiste, gana". El señor Zaplana cerraba ayer el "curso" político dejando constancia de que su balance, inexplicablemente, es muy bueno y sosteniendo que, con unos datos del CIS como los de este barómetro de julio, ganaron las pasadas elecciones autonómicas y municipales. Pues nada, que los manes de Augusto los acompañen en el solaz veraniego pues, si ganan las elecciones generales como han ganado las municipales/autonómicas, no van a necesitar oposición porque serán ellos. La fe sin duda mueve montañas, pero no sirve para ganar elecciones.

Blown up.

Las cosas de la vida. Iba a postear algo más sobre Bergman y se muere Antonioni, otro mito de la época, aunque muy distinto. Allí donde Bergman pretendía mandar mensaje de preocupación por las postrimerías y las oscuras cuestiones del ser humano, celos, envidias, ambiciones, etc, Antonioni se concentraba en lo de la incomunicación entre la gente, con lo que su mensaje desaparecía y sus relatos se eternizaban. Sus pelis eran muy buenas y muy cuidadas estéticamente, salía uno con el espíritu por los suelos de pura angustia; pero tendían a parecerse bastante. A uno se le quedan en la memoria como distintas, con personalidad propia, Blow up y Zabriskie Point. Sobre todo la primera, que está inspirada en un cuento de Cortázar comprendido en Las armas secretas, "Las babas del diablo". Un relato de cómo una fotografía interfiere en una historia y la tuerce. El cadáver que revela la foto de Thomas (David Hemmings) es el hombre mayor con el rostro maquillado que emerge del fondo de la de Michel, el fotógrafo del relato de Cortázar que habla de él en tercera persona. El Blow Up se prolonga en el final de Zabriskie Point de un modo espectacular. Merece la pena ver la secuencia, aunque es un poco larga porque es como una celebración.

La celebración del que hace estallar todo desde dentro, un rito simbólico y como iniciático. Es difícil encontrar un ataque más duro a la sociedad de consumo. La banda sonora de Pink Floyd hace el resto. Al final, el propio Antonioni ha sido blown up.

El caso es que me quedé sin postear lo que quería sobre Bergman. No era gran cosa, simplemente se me había ocurrido que Akira Kurosawa reconoce que El séptimo sello le impresionó mucho. Claro porque es una historia que se puede entender muy bien con el trasfondo japonés, ya que es una reflexión sobre la moral del guerrero; y también sobre el trasfondo español, ya que el guerrero trae un escudero cuyo aspecto y talante rústicos hace que se produzca la pareja del hidalgo y escudero que todo el mundo reconoce. La moral del caballero, cuyas hazañas siguen siendo materia de obras de arte como El séptimo sello y encandilando a las gentes que gustan creer que en el mundo en el que viven caben el heroísmo, el desprendimiento y la lealtad.

dimarts, 31 de juliol del 2007

Le desobediencia civil del clero.

Ver a los obispos pidiendo la objeción de conciencia contra la nueva asignatura de Educación para la ciudadanía (EpC) es tan insólito que, en lugar de pasarlo por alto, como suelo hacer con los pronunciamientos eclesiales que no son de este mundo, me he detenido a escuchar sus razones. Y son sorprendentes. Así resulta que Monseñor Martínez Camino, Secretario General de la Conferencia Episcopal Española (CEE), un clérigo moderno, de juvenil y atildado porte y con un verbo contundente, justifica la cerrada oposición eclesiástica en nombre de la "libertad de conciencia y de enseñanza".

¿La libertad de conciencia? ¿Desde cuándo se preocupa la Iglesia por la libertad de conciencia? Váyase al Syllabus de la encíclica Quanta Cura, publicada por Pio IX en 1864; allí se condenan los "errores del tiempo", entre otros el panteísmo, el naturalismo, el racionalismo (absoluto y moderado), el indiferentismo, el latitudinarismo, el socialismo, el comunismo, las sociedades secretas, las sociedades bíblicas, las sociedades liberal-clericales y, mirabile dictu, el "liberalismo moderno".

Que se sepa, la Iglesia no ha rechazado o renegado de la doctrina del Syllabus. Todo lo más que cabe decir es que está "en desuso", como algunas normas jurídicas. Pero "estar en desuso" no quiere decir "carecer de vigor" o "estar derogadas" y las normas, como las condenas del Syllabus, el Ave Fénix y los muertos el día de la resurrección de la carne, pueden volver a hacer de las suyas. Es más, lejos de rechazar, repudiar o condenar, Juan Pablo II beatificó a Pio IX en el año 2000. O sea, que puede llegar a santo quien tantas cosas condenó en vida.

Impertérrito, Monseñor Martinez Camino sostiene que, cuando la Iglesia se opone a la EpC y pide objeción de conciencia, en definitiva, desobediencia a la autoridad, lo hace en nombre de la "libertad, la democracia y los derechos humanos fundamentales". Pero eso es falso y los cristianos no deben mentir. Ni los no cristianos, claro. Monseñor sabe que el Syllabus condena como error la idea de que el Estado pueda interferir en las normas que la Iglesia dicta respecto a las conciencias de sus fieles y lo haga invocando los valores que Monseñor Martínez Camino dice defender. Según el beato Pio IX, el error número XLIV, correspondiente al grupo VI de errores, los que se refieren a la "sociedad civil considerada en sí misma y en su relación con la Iglesia", consiste en sostener que compete a los poderes civiles enjuiciar las instrucciones que, en el ejercicio de su menester, dicten los pastores de la Iglesia con respecto a la "guía de las conciencias". O sea aquí de libertad de conciencia nada. Por si no fuera suficiente, el mismo beato vuelve sobre el asunto en el grupo X que recoge los errores que caracterizan al "liberalismo moderno" el primero de los cuales es, vaya por Dios, decir que "en el día de hoy ya no es conveniente que la religión Católica sea la única religión del Estado con exclusión de todos los demás cultos". ¿Queda claro? Según doctrina en vigor (aunque no muy aireada) de la Iglesia, la religión católica debe ser única religión del Estado.

Así pues Monseñor Martínez Camino y sus hermanos en Cristo están en contra del Estado y piden que no se le obedezca pero no en nombre de la democracia sino de lo contrario. En nombre de la religión del Estado, de lo que era cuando el Caudillo por la gracia de Dios. Como va a ser que no, la Iglesia pide desobediencia. Cosa que sólo se entiende si considera al poder civil "ilegítimo" pues el error número LXIII, correspondiente al grupo VII acerca de errores referentes a la ética natural y la cristiana consiste en decir que sea admisible negar obediencia a los príncipes legítimos. Pues nada, si los obispos consideran que el Gobierno de España es "ilegítimo", que lo digan y que digan por qué. Lo de la democracia y la libertad de conciencia no cuela.

Porque es desobediencia civil lo que la Iglesia está fomentando y también la derecha. La señora Aguirre dice en los curso de verano de la UPM en El Escorial que "no entiende" por qué no se pueda aplicar la objeción de conciencia a la EpC. Hay que ver qué cosas se dicen en ese augusto templo del saber y el orar. Porque la señora Aguirre, ilustre abogada, no ignora que la ley vigente en la materia, 22/1998 de seis de julio reguladora de la Objeción de Conciencia y de la Prestación Social Sustitutoria, aprobada en el mandato del señor Aznar, restringe la objeción de conciencia exclusivamente a la negativa a hacer el servicio militar. Y es lógico (aunque ya inútil pues, a su vez, se ha abolido el servicio militar obligatorio) porque la señora Aguirre comprenderá que carece de sentido que haya una ley que regule la desobediencia a la ley por cualquier motivo que se le antoje a la señora Aguirre. La obediencia a la ley no está sujeta a la decisión en conciencia de cada ciudadano y menos a la de la señora Aguirre en nombre de todos. La obediencia a la ley es obligatoria y la desobediencia se castiga, como bien dice su beatitud Pío IX, aunque se reserve el derecho a autorizarla tratándose de príncipes "ilegitímos".

La objeción de conciencia, la desobediencia civil es, sin embargo, un hecho que se da de vez en cuando en nuestras sociedades. Trátase de colectividades que se sienten agredidas por unas u otras normas jurídicas y las desobedecen, aceptando el castigo que la desobediencia acarrea. Pero se habla aquí de personas privadas. Las autoridades como la señora Aguirre no pueden llamar a la desodencia a la ley que han jurado (o prometido) cumplir y hacer cumplir. En cierta ocasión de la que tengo vagos recuerdos creo que ya hicieron algo parecido algunos cargos públicos de Gobierno vasco. En fin ya se sabe que los nacionalistas tienen algo de excéntricos. Pero que llame a la desobediencia un cargo público de un partido conservador carece de toda lógica divina, humana, matemática o difusa. Sin duda la señora Aguirre es libre de predicar ésta y otras desobediencias y hasta de seguir el dignísimo camino no del Monseñor de idéntico apellido, sino del venerable Mahatma Gandhi. Sin duda aunque, francamente, no la veo ataviada como Mahatma. En todo caso para hacerlo deberá abandonar su puesto público, resignar su cargo, deponer su autoridad, volver a la vida civil y desde ahí, como persona privada, iniciar su campaña en pro de la libertad de conciencia.

Es extraño que la señora Aguirre no entienda algo tan elemental. ¿No será que no quiere entenderlo?


LA HORA DE TODOS

Anteayer falleció Antonius Block. Había regresado de una Cruzada y se había encontrado a la muerte en una playa nórdica, una playa pedregosa sobre la que rompen en espuma las olas bajo un cielo bajo y gris oscuro, que recuerda los cuadros de Nolde de no ser porque las inmortales imágenes de Bergman son en un despiadado blanco y negro.

Block retó a la muerte a una partida de ajedrez con el objetivo obvio de ganar tiempo. Anteayer, la muerte le dio jaque mate.

La verdad es que hay que felicitarse por la existencia de internet y, en concreto, You Tube. Es una inmensa ventaja que el día en que muere el director de una película que te ha marcado desde adolescente, puedas volver a ver muchas escenas de muchas de sus pelis. Éstas del Séptimo sello son magníficas. Lo que más impresión me causó de la peli es cómo Bergman vincula a la Iglesia misma con el mal de una forma tan sutil que el censor del franquismo no lo vio. Cuando Block cuenta en confesión que piensa ganar la partida a la muerte con una combinación de caballo y alfil y descubre que el confesor es la muerte. A lo mejor posteo mañana algo sobre Bergman, que es tarde.

dilluns, 30 de juliol del 2007

Turbulencias vascas.

Antes de nada, la policía ha distribuido las fotos de la izquierda pidiendo colaboración ciudadana para detener a estos sospechosos. Se trata de seis pollos que, muy probablemente, andan por ahí armados y escondidos a la espera de descerrajar un tiro en la nuca a algún infeliz o de hacer una masacre en un supermercado con un coche-bomba. Todo ello en nombre de la patria vasca, la lucha contra el imperialismo español, el derecho a decidir de los vascos y parejas estupideces que no lo serían si se defendieran democrática y pacíficamente, pero que lo son desde el momento en que se quieren imponer a tiros. Así que si vemos a alguien que se parezca a alguno de estos sujetos, llamemos de inmediato a las fuerzas de seguridad. Al hacerlo quizá salvemos la vida de un inocente; quién sabe si la nuestra. La colaboración ciudadana, además de ser eficaz, implica a la población de una sociedad democrática en la muy conveniente tarea de la autodefensa.

Todo esto sin ceder un ápice en mi convicción de que es necesaria la negociación y el acuerdo para resolver el contencioso vasco con respeto al derecho de autodeterminación de los ciudadanos de esa comunidad en términos que será preciso negociar asimismo. En lo que coincido sin duda con el señor Otegi en la entrevista que ha concedido a Gara desde la prisión de Martutene. Donde ya no hay coincidencia, seguramente, es en la necesidad -para mí incuestionable- de que las negociaciones o acuerdos se den habiendo previamente ETA cesado de modo definitivo y verificable sus actividades criminales. Digo seguramente porque supongo que el señor Otegi considera que el hecho de que un grupo de asesinos organizado siembre el terror entre la población civil no merma en absoluto la libertad de ésta mientras que, a mi entender, eso es obvio. Cuando la gente tiene miedo no es libre. Y en el País Vasco tiene miedo hasta el apuntador. Porque sólo el miedo puede dictar ese discurso que, enunciado por el señor Otegi, es el de la llamada Izquierda abertzale (IA) que tendrá mucho de abertzale, pero nada de izquierda en la medida en que está lleno de subterfugios, sobreentendidos y jamás se habla con claridad, sinceridad ni responsabilidad, que son tres datos básicos de la teoría dialógica de la acción comunicativa habermasiana en cuanto proyecto emancipador y democrático de la izquierda.

La dicha entrevista es un ejemplo de manual de lo que acabo de decir. La melopea oteguiana es un conjunto de circunloquios, frases hechas y hueras, y naderías inconcretas. Echa la culpa del fracaso (él dice que no es tal, pero no se sabe qué sea) de las negociaciones al Gobierno español sin formular una sola acusación específica, acostumbrado como está a que su auditorio lo crea bajo su ambigua palabra. Ya en el último año ha quedado claro que ni el señor Otegi ni nadie de la IA tiene el menor margen de autonomía frente a los pistoleros que, además, pueden dejarlos con la retambufa a la intemperie en cualquier momento. Por eso mismo, el señor Otegi elabora ese discurso vagaroso y, cuando se le pide que concrete, a propósito de la "información" de ETA y Gara con sus sedicentes "actas" de las negociaciones (se recordarán los famosos "compromisos" del Gobierno), dice que "quiero en primer lugar dejar sentado que yo no confirmo ni desmiento los contenidos de lo publicado por GARA". Obvias faltas de claridad, responsabilidad y sinceridad. Escurriendo el bulto, vamos, para no pringarse con el amarillismo de la operación.

Entre tanto, el aliado objetivo de la maniobra ETA/Gara, esto es, el PP, vuelve a desgañitarse pidiendo las actas de la infamia. Y tanto va el cántaro a la fuente que... ¡paf! sale Deia (el periódico de los nacionalistas burgueses) y publica unos borradores de preacuerdos según los cuales el PSOE parecía estar dispuesto a aceptar ciertas fórmulas de solución del conflicto (órgano común vasco-navarro, derecho a decidir, reconocimiento de Euskal Herria) todo ello en el marco del ordenamiento jurídico español...pero fueron los de Batasuna los que abortaron el acuerdo con exigencias maximalistas, impuestas por los pistoleros.

Acabáramos. Ahora está claro por qué el señor Otegi no puede confirmar ni desmentir nada. En verdad sólo puede callarse.

Hay quien especula, (en concreto el ABC) con que la "filtración" de esos documentos está pensada para influir en el enfrentamiento en el PNV entre los señores Imaz e Ibarretxe. Es posible. No deja de ser curioso que el único momento en que el señor Otegi es claro en su entrevista es en el de echar las culpas al señor Imaz y al PNV, al decir que éste no formula o articula (la expresión canónica de IA, que la empareja como siempre con ETA, es "no pone sobre la mesa") nada distinto de lo que dice el PSE-PSOE, como si distinguirse de éste a toda costa fuese una obligación moral y racional y no puro resultado de la conveniencia. En definitiva, enfrentamientos entre vascos que tienen un interés relativo.

Lo interesante de lo que se va sabiendo es que 1º) el Gobierno del PSOE hizo un verdadero esfuerzo por encontrar un acuerdo con medidas políticas de calado. 2º) Supeditándolo al ordenamiento jurídico español, como debe ser. 3º) El preacuerdo saltó en pedazos porque Batasuna, presionada por ETA, exigió su programa máximo, consistente en eliminar el marco del ordenamiento jurídico español que es donde está la madre del cordero. Y ni "compromisos" ni "compromisas": puras patrañas de ETA y su vocero.

Frente a esta realidad, las reacciones habidas hasta la fecha no son difíciles de entender. Así, el señor Otegi concluye que al Gobierno español le faltó coraje, decisión y madurez. Más bien al revés, al que faltaron (y siguen faltando) tales cosas es al señor Otegi. Las tres; la madurez también.

La derecha mediática ha decidido tirarse al degüello a la vista del contenido de los borradores, papeles, preacuerdos o "actas" publicados, sin darse cuenta de que se va a dar la enésima castaña de la legislatura y que de ésta no van a quedar ni las muelas del señor Rajoy.

Abrió fuego ya anteayer El Mundo con una de esas historias que fascinan en la casa porque mezclan la política con el dinerete, como ha hecho siempre con don Mario Conde, con el señor Amedo, con el amigo Trashorras...: el Gobierno, según el diario, estaba dispuesto a pagar hasta 1.500 euros al mes a cada etarra que se reciclara en la vida civil y a colocarlos a todos (supongo) decentemente. El mismo periódico reconoce que el cálculo económico de esta medida se cotejaba con el cálculo de los costes de posibles atentados terroristas. Pues muy bien, ¿no? No conozco de ningún proceso de pacificación en que no haya sido necesario encontrar algún acomodo a los pistoleros desmovilizados que, por lo general, acaban queriendo cotizar a la seguridad social. ¿Qué tiene eso de malo?

Libertad Digital, como siempre, decide hacer una lectura a su manera de los papeles de Deia y sale titulando que Los socialistas iban a entregar Navarra y reconocer la autodeterminación a cambio de la paz. ¡Glub! Imagino que los alféreces provisionales, monjas, curas, afiliados a Falange, Fuerza Nueva y por el imperio hacia Dios, o sea sus fieles lectores, saldrán mañana en manifa, una vez que ya son públicas las pruebas de la alta traición del señor Rodríguez Zapatero, que denunció en su día el señor Vidal-Quadras, prodigio de ecuanimidad. ¡Con qué razón exigió y exige el PP que se aporten las "actas"!

Vaya, no es preciso devanarse mucho los sesos pues quien lea la información de Deia verá que el titular de Libertad Digital es simple y llanamente mentira; la misma mentira que vienen sosteniendo la derecha y los pancarteros del señor Alcaraz hace ya meses. Lo que me permite concluir con unas consideraciones este ya prolongado post:

Primera: el Gobierno no ha revelado nada de lo que cualquier gobierno responsable consideraría secreto porque, entre otras cosas, perdería su crédito y dejaría en mal lugar a los mediadores internacionales que haya habido y que, por cierto, también se han portado muy bien. Y eso a pesar de las presiones de la derecha, las infamias de sus medios y el intento de chantaje de ETA y Gara. ¡Ah, los famosos "compromisos"! ¿Qué se hizo de ellos que no los avala ni el recluso de Martutene?

Segunda: por lo que se ha sabido (y no por él) el Gobierno se tomó en serio la negociación, llegando a preacordar importantes medidas políticas, haciendo concesiones de calado en un intento genuino de llegar a un entendimiento dentro del marco del ordenamiento jurídico español. Es muy importante resaltar esto porque aquí reside la clave de todo.

Tercera: fue Batasuna la que imposibilitó el acuerdo al no tener margen de maniobra por la imposición etarra, igual que fue ETA quien puso fin unilateralmente a la tregua el 30 de diciembre de 2006. Sostener que seguía viva hasta que fue verbalmente clausurada el seis de junio pasado sólo fue un intento inútil más de esta organización criminal de imponer un juicio sobre la realidad que únicamente cabe en su delirio fanático.

Cuarta: el Gobierno, en consecuencia, ha salido muy bien librado de la aventura. La gente entiende lo que hizo y lo apoya y, como muestran las encuestas, seguirá apoyándolo si intenta negociar de nuevo en las condiciones en que lo ha hecho hasta ahora.

O sea, que la derecha en la oposición lleva el camino del fracaso. En buena hora porque su comportamiento durante este proceso ha sido desleal e infame.