dimecres, 13 de febrer del 2008

El no debate.

¿A qué se parece esta historia de las interminables negociaciones entre PSOE y PP sobre los posibles debates televisivos? A las negociaciones sobre la renovación del Consejo General del Poder Judicial. A las conversaciones sobre el Tribunal Constitucional. El modelo es siempre el mismo y se repite con estólida insistencia: siempre que el PP tiene la posibilidad de bloquear algún acuerdo, lo hace si no consigue imponer todos sus criterios aunque no tenga derecho a ello. Emplea la marrullería, el filibusterismo, da largas, enreda, falsea los datos, hace lo contrario de lo que dice y dice lo contrario de lo que hace, hastía a todo el mundo, muestra carecer de respeto por las instituciones y de interés en el juego democrático y torpedea cualquier entendimiento que facilite acuerdos y atienda al interés común.

En el caso de los famosos debates, está clarísimo que la derecha no los quiere. No los ha querido nunca. Sólo ha habido dos debates en la historia de la democracia española, los dos en 1993, gobernando el PSOE y con el PP en la oposición. En 1996, los socialistas volvieron a ofrecerlos y el PP los rechazó pretextando que no tenían que ser de a dos, sino de a más. En 2000 y 2004, ya con gobiernos de PP no hubo ni oferta. Ahora que vuelve a gobernar el PSOE se planean de nuevo pero me parece que no se producirán, pues el PP encontrará excusas para no celebrarlos. Y es lógico. No tiene el menor interés en debatir en público en un diálogo extenso. No es solamente que el señor Rajoy carezca de la agilidad dialéctica, la inteligencia y la rapidez de reflejos del señor Rodríguez Zapatero. Es que no tiene el menor interés en un ámbito público de deliberación y escrutinio. Como buen autoritario sólo está interesado en los soliloquios o en los intercambios parlamentarios en los que, por exigencias del reglamento, el diálogo es siempre monólogos paralelos y nunca se produce un debate realista y profundo.

Las excusas aducidas son inanes: contra toda razón y respeto a las instituciones, el PP rechazó de plano que uno de los debates se celebrara en TVE, dando a entender que la actual TVE tiene algún remoto parecido con aquel órgano de propaganda que él organizó poniéndolo en manos de un comisario político que era, además, diputado popular en el Congreso, el señor López-Amor, un sectario tan aguerrido como el señor Soriano, en cuyas manos puso la señora Aguirre su televisión.

Insiste asimismo el PP en que los dos debates se celebren en las dos cadenas privadas que son de su orientación política, Antena 3 y Telecinco. Lo extraño es que no quieran hacerlos en "Telefrade" y poner de moderador al señor Losantos. Con eso queda claro que la derecha no quiere debates televisados y trata de escurrirse de esta obligación democrática pretextando diversas patrañas.

Imagino que, pues no creo haya debate televisado, tampoco lo habrá en internet, como propuso en su día el director de 20 Minutos, Arsenio Escolar. La idea era buena y la blogosfera la ha apoyado, como es de suponer. Pero no me parece más viable que el debate televisivo. El PP no está interesado en debatir nada sino en monologar en los mítines, descalificar a sus adversarios y repetir sus consignas sin parar. De todos modos, si alguien desea sumarse a la iniciativa y firmar en pro del debate en internet, puede pinchar aquí.

Otrosí, entiendo que la mejor manera de contrarrestar la labor de zapa del PP sería incorporar al debate a IU, en concreto al señor Llamazares e, incluso, hacer ver a los populares que, si siguen boicoteando el evento, éste se celebrará entre los representantes de las dos fuerzas de la izquierda en el orden nacional, PSOE e IU. Esta IU no es la del señor Anguita, enfeudada en el PP por medio de los oficios del señor Ramírez, sino que se trata de una genuina fuerza de izquierda con la que estaría bien que el PSOE llegara a acuerdos.

APOSTASÍA

Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid comunico que un grupo de ciudadanos ha puesto en marcha una iniciativa para darse de baja en la Iglesia católica, para apostatar, en definitiva. Me parece una idea estupenda. A mí también me bautizaron por la presión social del franquismo, por obligación si quería ir al colegio y en contra de la voluntad de mis padres en lo que considero que es la mayor muestra de desprecio por los derechos fundamentales de la persona que quepa imaginar, consistente en hacerla miembro de una confesión religiosa con independencia de su voluntad. Así que aprovecharé la ocasión para darme de baja en esa congregación basada en el atropello de la libertad de conciencia. Quien quiera sumarse encuentra aquí el formulario de apostasía dirigido a su obispo.

Sigue el ciclón Obama.

Nueva paliza del afroamericano a la ex primera dama con las pautas ya sabidas: altísima participación (largas colas bajo el mal tiempo de viento y nieve; en algunos colegios se quedaron sin papeletas), amplios márgenes de victoria (por 24 puntos porcentuales en Maryland, 29 en Virginia y 51 en el distrito de Columbia) con el voto blanco muy dividido. Esto es, así como los negros votan nueve sobre diez a Obama, los blancos están divididos entre ambos candidatos. A estas alturas, si mis cálculos no son erróneos, Mr. Obama lleva 1.187 delegados contra 1.180 de Mrs. Clinton. El señor Obama va ya en cabeza. La señora Clinton tiene que emplearse a fondo ahora en las primarias de Texas y Ohio, el cuatro de marzo, si quiere mantenerse como candidata verosímil. Los tiempos de dulce seguridad en que el New York Times la daba como candidata in pectore, esto es, cuando era lo que el señor Huckabee llamaría un sure shot, han pasado. Ahora hay que luchar por sobrevivir; hay que mantenerse a flote, ya que ambos están lejos de los 2.025 delegados que se necesitan. Pero el señor Obama está menos lejos.

En el lado republicano los seguidores de McCain han visto de nuevo el cielo abierto al quedar muy por detrás el señor Huckabee (9 puntos porcentuales en Virginia, 28 en Maryland y 51 en Washington), lo que interpretan como el impulso definitivo que convierte a Mr. McCain en el candidato del Partido Republicano. Pero el pastor baptista no cede. Sostiene que ya sabía que la vistoria es difícil; la derrota es fácil, basta con no hacer nada. Pero él no gusta de la derrota, así que seguirá, como ya anunció, hasta que su contrincante tenga los 1.191 delegados que necesita. Actualmente Mr. McCain tiene 789 delegados contra 241 del señor Huckabee y si se le suman los 288 del señor Mitt Romney, el señor McCain estará a falta de ciento catorce delegados para ser nominado candidato.

Después de estas primarias, que van a resultar más largas de lo que se previó y con incertidumbre de resultados vendrá una feroz campaña electoral que se resolverá en noviembre. Cuesta más de un año elegir al presidente de los EEUU y lo elige la gente. Compárese con otros lugares como España donde, de ser elegido el señor Rajoy, por ejemplo -que no lleva las menores trazas- resultaría elegido por el pueblo una persona nominada por el señor Aznar a puro dedo y refrendada luego por el congreso de un muy disciplinado partido. Claro que en donde hay libertad nadie puede garantizar la calidad del resultado final. ¿O no fueron elegidos el señor Aznar en 1996 y el señor Bush en 2000?

(La imagen es un cuadro de C. Caleb Bingham y representa a un candidato (C. Stump) pidiendo el voto (1853-55).

dimarts, 12 de febrer del 2008

Entrevista en la cuatro: ZP se luce.

Espero que algún alma caritativa calcule las respectivas audiencias de las entrevistas de Iñaki Gabilondo a los señores Rajoy y Rodríguez Zapatero. For the record. Ya disponemos de un dato. Los televidentes dirigieron algo más de cinco mil preguntas al señor Rajoy y algo menos de veinte mil al señor Rodríguez Zapatero. Está claro a quién esperan los españoles ver en La Moncloa después del nueve de marzo.

El señor Rodríguez Zapatero estuvo muy bien, derrochando talante, cordialidad y buen sentido pero también contundencia y claridad. En estos cuatro años ha madurado mucho, demuestra dominio de los temas, realismo, flexibilidad y claridad de ideas. En la hora (aprox.) que duró el encuentro expuso lo hecho y lo pendiente de hacer en economía (macro y micro), ETA/terrorismo, legislación sobre derechos civiles, relaciones Iglesia/Estado, autonomías y la política de la oposición que salió bastante mal parada.

Iñaki Gabilondo, que no parecía él mismo pues estaba subyugado con el verbo del Presi, lo dejó ir sin hablar una sola palabra de política internacional ni (lo que es más grave) de la Unión Europea. Y en los asuntos que tocó, permitió que el señor Rodríguez Zapatero se luciera. Lo que me parece muy bien porque tenía muchas cosas que decir y fue verdaderamente interesante. Pero el periodista tenía que haberlo acosado algo más, no dejarlo irse de rositas en los asuntos del aborto y la eutanasia ni tampoco en la negociación con ETA que será inevitable, a mi juicio, siempre que la organización de pistoleros deponga las armas.

Pequeña digresión sobre el fracasado "proceso de paz", que ocupó buena parte de la entrevista: el señor Rodríguez Zapatero habló con claridad e hizo especial hincapié en la deslealtad de la oposición, torpedeando toda la negociación. Y ahí se quedó. Pero los demás podemos ir un poco más lejos y poner de manifiesto la coincidencia objetiva de intereses entre ETA y el PP (si también lo es subjetiva, que lo digan ellos) a lo largo del episodio. La mejor prueba es cómo, una vez rota la tregua, ETA y su mariachi trataron de emponzoñar la vida política española haciendo sensacionales revelaciones acerca de no se sabe cuántos supuestos compromisos que el Gobierno aceptó y luego violó; revelaciones que eran munición para la oposición destructiva del PP quien siempre ha dado más crédito a los asesinos que al Gobierno.

En el campo de la inmigración, el señor Rodríguez Zapatero estuvo brillante poniendo de manifiesto cómo el señor Rajoy, que dejó una bolsa de setecientos mil inmigrantes ilegales, es el menos adecuado para hablar después de que ahora haya un millón doscientos mil. Iñaki Gabilondo se dejó llevar otra vez al huerto del Presidente que explicó con detalle todo lo que su Gobierno ha hecho en este campo pero también pudo irse de rositas sin contestar a la pregunta de cuántos ilegales hay ahora.

En resumen, si el señor Rajoy quiere conservar una tenue esperanza de no perder las elecciones por goleada es mejor que no acepte debate alguno en la tele con el Presidente. Por su bien.

(La imagen es una foto de guillaumepaumier bajo una licencia Creative Commons

El pasado devora a Rajoy.

No estuvo afortunado el señor Rajoy el otro día al sacar a relucir en tono ominoso la cuestión de la inmigración en España. La cantidad de un millón doscientos mil ilegales que esgrimió no tiene base alguna, es una pura invención. Pero, además, resulta que siendo él ministro del Gobierno anterior, los inmigrantes ilegales llegaron a ser ochocientos mil. Si en su momento no supo qué hacer con ochocientas mil personas, ¿de dónde se sigue que sí sabrá con un millón doscientas mil? Igualmente, su propuesta de un llamado "contrato de integración", de no ser un trámite administrativo infamante, es algo absurdo a fuer de inútil. Los inmigrantes, como los nativos, tienen que cumplir las leyes, firmen o no firmen un contrato, ¿para qué pues el tal contrato? Por lo que parece, para ganarse la voluntad de ciertos sectores de la población que, teniendo que convivir con densidades altas de inmigrantes y víctimas del hartazgo del roce y bastantes prejuicios, suscribirían en un primer momento medidas autoritarias, capaces de "poner fin" no se sabe si a la inmigración sin más o a la concentración de inmigrantes en determinadas zonas.

Dicho en plata: sacar votos alimentando la xenofobia. Las últimas encuestas le dan la razón, pero eso no es óbice para seguir considerando que su propuesta no es de recibo.

Pues bien, ayer pasamos de la inmigración a la seguridad y la delincuencia, un territorio este siempre muy querido de las derechas que tienden a ver alteraciones del orden público y problemas de inseguridad donde quiera que haya algo de agitación. Pero, en el caso concreto del señor Rajoy es un terreno peligroso, de arenas movedizas, como puede verse en el gráfico presentado por el Gabinete de Estudios de Seguridad Interior de la Secretaría de Estado de Seguridad del Ministerio del Interior donde se aprecia que la tasa más alta de homicidios se produjo en los años de gobierno del PP, con un pico en los años de 2002/2003, cuando el señor Rajoy era Vicepresidente. Así que no es de extrañar que en aquellos años siendo tan elevada la tasa de homicidios se considerase a España como el país más peligroso de la UE. Resulta cuando menos pintoresco que vaya por ahí dando lecciones de seguridad y prometiendo dotaciones de policía y guardia civil sin cuento precisamente quien tiene el triste honor de poner la tasa de homicidios en su punto más alto jamás alcanzado. No sé quiénes serán los asesores electorales del señor Rajoy, pero no están ganándose el sueldo.

dilluns, 11 de febrer del 2008

No callarán.

El destino, que es ciego y juguetón, quiso que en sendos mítines de precampaña electoral de los señores Rodríguez Zapatero y Rajoy el uno en la plaza de Vistalegre, Madrid, y el otro en Don Benito, Badajoz utilizaran prácticamente las mismas expresiones, algo así como: No me callo y os pido a vosotros que no os calléis, más o menos. Ninguno está dispuesto a callarse. Viene aquí a la memoria el "¿Por qué no te callas?" del Borbón a Chávez. Mirá vos lo que pudo responder el pibe. Y no lo hizo porque diz que no lo oyó. Pues ya es duro de oído.

Aunque no fuera más que por lo que se oye en los discursos electorales, la democracia ya tendría carta de ser el mejor sistema político porque es el que permite hablar en público de los asuntos colectivos. Luego cada cual defenderá unos intereses, pero ahí se habla de sanidad pública, educación, inmigración, el sentido de España, la nación, la memoria histórica, el canon, el medio ambiente, la vivienda, la crisis económica, etc, etc. Está bien que no se callen y mejor que no manden callar. Con la fabulosa cantidad de medios que hay hoy, en los procesos electorales se acumula ingente cantidad de información sobre programas, debates, decisiones, conflictos, etc. Es decir, el que no está informado es porque no quiere y el que se abstiene lo hace con suficiente conocimiento de causa.

No se sabe si por fin habrá debates en la tele o no pero, con lo que los dirigentes están largando en forma monologal, ya puede el electorado ir haciéndose una idea. Y, de hecho, es lo que sucede. Los sondeos coinciden en dar ventaja al PSOE, cosa bastante lógica a la vista de los cuatro años de legislatura, los cuatro años de oposición y el guirigay montado y apenas oculto en el seno del PP. Lo extraño es que esa ventaja no sea mayor.

En cuanto al siempre peculiar País Vasco, parece que los abertzales, a los que no dejan presentarse a las elecciones, dada su manía de seguir conchabados con los asesinos de ETA, a los que ellos y sus apologetas llaman "organización armada" van a propugnar el voto nulo o en blanco. Es una forma peregrina de "estar en las elecciones", como sostenían, y también un modo de conseguir que el voto en blanco no esté en blanco, aunque sólo sea a efectos morales.

Primarias: al negro vivo.

El señor Obama ha dado otro revolcón a Mrs. Clinton en los caucuses de Maine: 59%-41%. Se repite la pauta que está dándose desde el principio: altísima participación, voto juvenil y parte del voto blanco por Mr. Obama. A la señora Clinton casi no le quedan ya ni las mujeres. Quizá tenga que volver a meter en campaña a su señor marido, con lo que los Clinton volverán a ser los Clanton. Muy preocupada ha de estar la dama, sobre todo porque en las consultas del próximo marte, Virginia, Maryland y Washington D.F., con 239 delegados en el alero, Mr. Obama lleva la cabecera en los sondeos. Al final va a resultar que gana la nominación el señor Obama y los Estados Unidos tienen su primer presidente negro (mulato) en su historia. Esto es más de lo que podía soñar el señor Martin Luther-King.

En el campo republicano también se agitan las aguas profundas. Cuando todo parecía preparado para una victoria de Mr. McCain, se cruza la oferta del freak, el cura Huckabee, que mantiene abierta la situación en el Partido Republicano, presa de la incertidumbre. Ayer hubo de acudir el señor Bush más claramente en defensa de su antiguo adversario, el veterano de Vietnam, de cuyo "verdadero conservadurismo" salió garante.

Ya tendría gracia que, al final, las elecciones a presidente de los Estados Unidos fueran entre un negro y un blanco como el antiguo pastor baptista, uno que cree a pies juntillas que el mundo lo hizo Dios así como al hombre a su imagen y semejanza, incluido él. De ser así, los dos se habrían impuesto en contra del saber convencional y los intereses de los aparatos de los respectivos partidos. Una revolución. Dentro de lo que cabe.

El republicanismo cívico de Rodríguez Zapatero.

Philip Pettit, catedrático de Teoría Política de la Universidad de Princeton, es una reconocida autoridad internacional en materia de republicanismo cívico, tendencia de la filosofía política contemporánea que ha contribuido a desarrollar decisivamente en algunas de sus obras, singularmente la más conocida y traducida al español por Antonio Domenech, Republicanismo. Una teoría de la libertad (Barcelona, Paidós, 1999). En esta ocasión Pettit ha escrito un libro que podríamos llamar de recapitulación teórico-práctica (Examen a Zapatero, Madrid, Temas de hoy, 2008), aplicando las concepciones republicanas a los cuatro años del gobierno socialista.

El origen del libro radica en una conferencia que el por entonces recién elegido presidente del Gobierno español y seguidor de sus enseñanzas, le invitó a dar en 2004. En aquella ocasión, Pettit se preguntaba si el PSOE en el Gobierno sería capaz de llevar a cabo las exigencias de tal concepción republicana o sucumbiría a las necesidades de la política práctica. El señor Rodríguez Zapatero lo invitó a regresar a España en 2007, a menos de seis meses de las elecciones, para hacer un balance de la legislatura. Pettit lo hizo, volvió, pronunció una conferencia con su examen de la política del Gobierno socialista (capítulo 1 de este libro); respondió a las objeciones y críticas que se le hicieron, desarrollando de paso las ideas del civismo republicano (capítulo 2); hizo luego una extensa entrevista al señor Rodríguez Zapatero (capítulo 3); y añadió por último una recapitulación general sobre el republicanismo cívico que constituye la versión más actualizada hasta la fecha de su doctrina (capítulo 4).

Mientras leía el libro, que es una especie de informe sobre las relaciones entre un intelectual y un gobernante, me vino varias veces a la memoria, mutatis mutandi, la turbulenta relación entre Platón y Dionisio de Siracusa uno de los primeros ejemplos de esa fascinación que sienten los filósofos por adoctrinar a los gobernantes y que, ya se sabe, terminó como el rosario de la aurora. En este caso, la relación parece haber sido muy pacífica y fructífera: el señor Rodríguez Zapatero es seguidor del republicanismo de Pettit; a punto de terminar su mandato, se somete a una valoración del maestro y obtiene, entiendo, una nota alta. Estoy de acuerdo. Para mí también la tiene.

El republicanismo de Pettit hace especial hincapié en dos o tres conceptos básicos que, según él, lo distinguen del liberalismo, del cosmopolitismo y del comunitarismo, esto es, las otras tendencias de la filosofía política actual y que son: la condición cívica o dignidad ciudadana en la que Pettit insiste con reiteración, hablando de que las personas se miren directamente a los ojos unas a otras, pues no haya sumisión; la libertad entendida como "ausencia de dominación"; la constitución "mixta" y la protección de las personas frente a los poderes privados y el poder público.

Luego de repasar la labor del Gobierno socialista en estos años, Pettit considera que ésta es muy estimable. Alaba en especial las leyes de progreso social (igualdad de género, de dependencia, contra la violencia, etc) (p. 39) y cree que el Gobierno ha cumplido en la protección de los ciudadanos frente a los poderes privados, por ejemplo, la Iglesia católica, (p. 49) y al poder público representado por él mismo, por ejemplo en la reforma del régimen de RTVE o la de los estatutos de utonomía, singularmente el catalán (p. 59).

En el capítulo segundo, Pettit aborda las objeciones que su conferencia suscitó en su auditorio y en el exterior, especialmente las que le dirigió el director de El mundo, señor Ramírez. Yo añadiría alguna otra. Por ejemplo, no creo que la acción del Gobierno en relación con las pretensiones de la Iglesia católica haya sido acertada y la prueba está en la virulencia del enfrentamiento de la jerarquía con la autoridad. Y tampoco creo que el autor haya calibrado la complejidad de algún problema autonómico, en concreto el vasco. Su argumento de que no hay peligro de "balcanización" de España, como sostiene la derecha, porque los países de la UE no aceptarían el ingreso de una región independizada de un Estado miembro (pág. 75), simplemente no me parece de recibo, porque soslaya el problema de fondo del reconocimiento o no del derecho de autodeterminación. Entiendo que esa restricción favorece al Gobierno pero no me parece aceptable desde el punto de vista teórico. Si hay derecho de autodeterminación y parte del ahora territorio nacional escoge libre, pacífica y democráticamente la independencia ¿en qué autoridad moral se basaría un veto a su ingreso en la UE? ¿Desde cuándo es aceptable la represalia y la venganza?

La entrevista al señor Rodríguez Zapatero es muy interesante. Subrayo la pregunta por la Educación para la Ciudadanía y la acertada respuesta del presidente del Gobierno, hablando de la necesidad de contrarrestar las tendencias al individualismo y la insolidaridad de la sociedad actual (p. 109).

El último capítulo, ya dije, es una elaboración doctrinal sucinta y novedosa de la teoría del republicanismo cívico. Su definición de la libertad es muy convincente:

Libertad significa ausencia de control externo y se asegura sólo en ausencia de dominación, el no estar expuesto al poder de interferencia arbitraria por parte de otros.

Esta libertad se erige sobre una estructura de "gobierno mixto", que nunca he acabado de entender del todo bien en la obra de nuestro autor pues me parece una mezcla de la teoría de Polibio aplicada a la República romana (ilustre antecesora del republicanismo actual) y los cuerpos intermedios de Montesquieu. En cambio, me resultan convincentes las diferencias que Pettit traza entre su republicanismo y el libertarianismo neoliberal actual (en torno al Estado del bienestar), al cosmopolitismo, que considera utópico, y al comunitarismo, sospechoso desde el punto de vista de la autonomía del individuo.

La que nunca me ha quedado tan clara es la diferencia entre este republicanismo y la concepción clásica de la libertad como libertad de los antiguos en la famosa obra de Constant. A este respecto, Pettit recurre a un ejemplo que precisamente delata que el asunto es más complejo de lo que parece: equipara el gobierno y la política a una comunidad de vecinos: la junta directiva tiene que estar sometida al escrutinio de los propietarios, rendir cuentas, etc, etc (p. 176) todo muy cierto siempre que se acepte el punto de partida de Pettit reflejado en el supuesto siguiente:

Los propietarios querrán sujetar a los miembros de la comisión mediante la expectativa de una reelección periódica, haciendo que dicha reelección sea competitiva, de manera que su gestión como miembros de la comisión pueda ser cuestionada...

Aquí se parte del supuesto de que siempre habrá vecinos interesados en ocupar los puestos de mando y gestión. No sé cuántas comunidades de vecinos conocerá el señor Pettit; yo sé de algunas y en ellas es frecuente que nadie quiera ser miembro de la junta directiva y, al final, sea preciso recurrir a medios obligados como el orden de pisos o el sorteo. En tales casos (libertad de los modernos, de Constant) las ideas de los controles cívicos republicanos no son relevantes. Sin embargo, esto parece ser un requisito de su concepción cuando dice:

Pero para la mencionada constitución mixta resulta crucial que el pueblo se halle activamente comprometido con el gobierno, por ejemplo, a través de los movimientos sociales que monitorean y ponen en cuestión la acción del gobierno.

O sea, "libertad de los antiguos"; hay que participar, so pena de que Aristóteles nos declare bestias o dioses. Estoy seguro de que no está en el ánimo de Pettit, pero por esta vía nos acercamos peligrosamente a lo que alguien ha llamado la "democracia totalitaria", a la sorprendente pregunta de Rousseau: "¿Habrá que obligar a los hombres a ser libres?"

diumenge, 10 de febrer del 2008

Mire Vd: hasta ahí podíamos llegar.

El señor Rajoy concede una apasionante entrevista al 20 Minutos que éste dosifica sabiamente para mantener alta la tesión hasta el lunes. Como en las entregas del Guerrero del antifaz, la última viñeta reza "continuará" y uno se queda pensando con qué nuevo sector de la población querrá enemistarse mañana el candidato del principal partido de la oposición que, al parecer, le ha cogido el tranquillo a la condición opositora.

Anteayer fueron los inmigrantes que son unos cuatro millones. Sólo votarán los nacionalizados, claro, pero a esos se los ha ganado el señor Rajoy con su idea de someter a los (nuevos, supongo) inmigrantes a un absurdo contrato. Y digo absurdo porque es obvio. Si el señor Rajoy quiere amontonar garantías de seguridad que expida una hoja de entrada en el país que pregunte lo que quiera al inmigrante, por ejemplo ¿viene Vd. a delinquir? y que cada cual se atenga a las consecuencias. Ahí entra el sonriente señor de la foto más abajo que anuncia que combatirá la inmigración ilegal. ¿Cómo? No se sabe, no lo dijo en la entrevista de Iñaki Gabilondo. Pero la combatirá, no faltaba más. Un ejército que cifró e 1.200.000 personas hoy en España; 1.200.000 "ilegales". No sé cómo va a "combatir" a 1.200.000 personas.

Después de los inmigrantes, los gays, que no sé cuántos serán pero seguro que un buen puñado entre quienes lo son y quienes creen que tienen derecho a serlo y que no son exactamente los mismos, aunque el señor Rajoy crea que sí. Quiere dejarlos sin derecho a adoptar niños. Este señor Rajoy es un estereotipo de la ambigüedad galaica, que acaba cabreando a todo dios: se puede ser gay; los gays pueden casarse entre sí (si bien objeta al término matrimonio, dice que estará a lo que diga el Tribunal Constitucional), pero en el derecho de adopción, dedo en el ojo.

¿Qué puede pasar a los niños adoptados por homos? ¿Que crezcan enfermos de cualquier tipo de patologías? Eso pasa también con los hijos adoptados por los heteros. ¿Que sufran abusos? Más los sufren de los heteros e, incluso, de los curas, que no se sabe si son homos o heteros ¿Que serán homos también? Aparte de que eso sucede igualmente en matrimonios heteros, lo obvio es que, si se quiere decir que ser homo es algo que ha de "curarse", había que empezar por no permitir ser "gay", igual que no se permite tener hepatitis. Los razonamientos del señor Rajoy suelen ser así de confusos, de forma que nadie sabe si el señor Rajoy sube o baja la escalera. Ni el señor Rajoy.

También la ha tomado con los artistas que le han montado el habitual pollo respaldando en masa al señor Rodríguez Zapatero. Me juego algo a que hoy o mañana sale alguien de la derecha insultándolos y llamándolos "bufones", "payasos", "titiriteros" o "saltimbanqui". Hoy ya les han llamado "estómagos agradecidos". Es la eterna confrontación entre el austero don Cicuta y el alegre goliardo. Nadie se atreva con la farándula si no quiere salir trasquilado. Meterse con Pedro Almodóvar es hacerlo con uno de los españoles más conocidos, respetados y admirados en el extranjero. Así que el asunto pinta crudo.

En lo de la memoria también se ha enfrentado con quienes quieren cultivarla y resolver los casos que les tiene planteados. Ni un duro a quienes quieran desenterrar a sus antepasados, paseados entre vivas a España. ¿Y qué les diría ya que va a dejarlos sin dinero? Que miren hacia delante. Ya le vale.

Mire Vd.: hasta ahí podíamos llegar, ¿los gays adoptando niños? Anda y que les den.

dissabte, 9 de febrer del 2008

Las primarias prometen.

Estas primarias están resultando peculiares y accidentadas. Lo que empezó siendo de una manera puede acabar de otra. La noticia del abandono del candidato Mitt Romney, el republicano mormón y millonario se difundía el jueves como un reguero de pólvora por todos los medios, prueba de que las presidenciales estadounidenses son un acontecimiento planetario, que se sigue en todas partes con gran expectación puesto que, guste o no guste, los EEUU son el gendarme mundial.

Mr. Romney, que se había gastado ochenta y tantos millones de dólares de su bolsillo en su proyecto de alcanzar la Presidencia, reunió a unas docenas de simpatizantes y les contó que se retiraba para permitir una reunificación del Partido Republicano que lleve a la derrota de los demócratas. Su instinto de hombre de negocios no le impidió perder ochenta y tantos millones de dólares, pero le hizo entender que si se quedaba a la par con el cura Huckabee y a mucha distancia del favorito McCain, perdería otros tantos. De este modo, en cambio, con una retirada digna, podía conservar esperanzas de que se le designe candidato a la Vicepresidencia en la Convención Nacional del Great Old Party (GOP).

El viernes, pensando que se había terminado el primer tramo de las primarias republicanas, el señor Bush, en un discurso a un grupo de ultraconservadores, el Conservative Political Action Committee, sentó plaza de gran estadista, diciendo que el GOP debería reunificarse en apoyo de quien fuera nominado como candidato y, aunque no mencionó expresamente al señor McCain, todos los analistas piensan que el discurso era en su apoyo. Lo que no está claro es si eso es bueno o malo para Mr. McCain, teniendo en cuenta que el índice de popularidad de Mr. Bush está en un 33%, el más bajo de la historia de los presidentes de los EEUU. Y muy alto que sigue pareciéndome para un Presidente que, tras afirmar enfáticamente nosotros no torturamos, ha autorizado, según se ha demostrado en sede parlamentaria, la práctica de la tortura llamada "de la bañera". Quizá no sea bueno ante el electorado en general, pero sí lo fue ante los miembros de la organización ultraconservadora que un día antes habían recibido a Mr. McCain con una mezcla de aplausos y abucheos.

Quieran los estrategas o no, el Partido Republicano está dividido. Los ultraconservadores, los fundamentalistas cristianos no consideran conservador a McCain. El jefe de uno de estos grupos, de los evangélicos, el muy influyente James Dobson, ha comprometido su voto por Huckabee y anatematizado a McCain. O sea que, aunque de momento hay una diferencia de unos cuatrocientos delegados entre el senador por Arizona y el cura exgobernador de Arkansas, la nominación del primero puede no ser tan coser y cantar como parece. Huckabee tiene apoyos y comunica muchísimo mejor que McCain. Su mensaje está repleto de barbaridades populistas, de esas que encantan a los estadounidenses de pura cepa, los de "una nación fundada en presencia de Dios por gente temerosa de Dios". Porque se vea que no me invento nada: el menda propone inhabilitar a todos los jueces que invoquen en sus decisiones el Derecho Internacional.

En el campo interior, Huckabee no quiere oír hablar de reducción de impuestos porque planea abolir el de la renta. Cero impuesto sobre la renta. Eso no lo han oído aún los señores Rajoy y Pizarro. Nada de reducciones, deducciones, exenciones y tramos: cero IRPF, ¿eh? ¿Qué tal? Por si acaso, anoche Huckabee ganó el caucus de Kansas, donde los evangélicos son predominantes. Y, al escribir esto, estaba prácticamente empatado con Mr. McCain en Nebraska y Washington. Una diferencia de un punto porcentual puede ser decisiva ya que los republicanos aplican criterio mayoritario. El mismo Huckabee dice que no se licenció en matemáticas, sino en milagros y que cree en ellos. De momento, el milagro sigue y McCain, hasta ahora favorito indiscutible, puede tenerlo crudo.

En el campo demócrata las cosas están igualmente muy liadas. La señora Clinton y el señor Obama andan empatados. Ayer, sábado, el segundo ganaba cómodamente dos caucus (Washington y Nebraska) por grandes márgenes, así como las primarias de Louisiana. Hoy por la noche se decide el Estado de Maine. La señora Clinton no despega.

La contienda demócrata puede durar hasta la convención si ninguno se los candatos obtiene antes los 2025 delegados que se precisan para la nominación. Y ambos están lejos. A estas alturas tampoco serviría ya que el Comité Nacional Demócrata CND) resolviera el problema que se creó con el castigo a los Estados de Florida y Michigan (el tercero y el quinto de la Unión en cantidad de delegados) por haber adelantado las primarias y consistente en suprimir sus delegados, que son 210 en el caso de Florida y 156 en el de Michigan. En su mayoría corresponderían a la señora Clinton, que ganó en ambos Estados pero porque Mr. Obama y Mr. Edwards se negaron a hacer campaña en ellos. Para las subsiguientes competiciones, en Virginia, Maryland y el distrito de Columbia, el señor Obama va ganando en las encuestas. ¿Raza? ¿Género? Difícil de decir.

Doy cuenta de un fenómeno que demuestra cómo la blogosfera está presente por doquiera. Decía yo hace unos días que la idea de un tándem Clinton/Obama, siendo prometedora no es muy posible. Pues bien, como los EEUU son un mundo, se ha puesto en marcha una campaña que propone que se produzca una alianza entre Mrs. Clinton y Mr. Obama.La idea es que así los demócratas tendrían dieciséis años en la presidencia, ocho con la señora Clinton de presidenta y ocho de vicepresidenta, y lo mismo pero a la inversa para el señor Obama; o al revés. La campaña se llama 16yearplan. Quizá sea por eso por lo que Mrs. Clinton dijo anoche en Maine que esperaba contar con el señor Edwards en todo lo que emprendiera. No es una promesa de vicepresidencia pero está claro que trata de absorber a los delegados que la retirada de Mr. Edwards deja en el aire.

Al final es posible que ninguno de los dos candidatos llegue a la Convención con los 2025 delegados, razón por la cual, intuyen serán imprescindibles los llamados "superdelegados", o sea, los delegados que son cargos del partido y no tienen el voto comprometido, que son los que están trabajándose ahora. Hasta podría resultar que fueran estos quienes decidieran la nominación del candidato demócrata y eso después de que todo el mundo diga que en los EEUU los partidos no pintan nada.

En favor del doctor Montes y de la sanidad pública.

La campaña que se ha iniciado en la blogosfera a favor del Doctor Montes y de los otros profesionales vilipendiados y perseguidos por el gobierno de la Señora Aguirre en la Comunidad de Madrid es más que un movimiento de solidaridad a favor de las víctimas de un manifiesto abuso de poder, que ya es bastante pues constituye un deber elemental de solidaridad alzar la voz cuando se cometen tales injusticias. Es más también que una acción en pro de la sanidad pública, en defensa de los intereses generales contra las maniobras privatizadoras de unos gobernantes que sólo atienden a los (sus) intereses privados, que también es mucho. Esa campaña es una cuestión de principios y en ella nos jugamos asuntos de enjundia. Hay que poner coto a los desmanes de un poder reaccionario y arrogante que no solamente recurre a la mentira y la demagogia sistemáticas y desobedece los fallos de los tribunales de justicia, considerándose por encima de la ley, sino que se niega a rendir cuentas a los ciudadanos, tratándonos no como a tales sino como a siervos. Esa campaña, por lo tanto, constituye un deber cívico y no debemos cejar en ella hasta alcanzar nuestros objetivos:

  • reposición del doctor Montes y otros represaliados en sus puestos;

  • petición pública disculpas de las autoridades a los damnificados y a la población en general;

  • cese fulminante del consejero, señor Lamela, responsable del atropello.

    La campaña en marcha comprende en primer lugar una recogida de firmas, que irá seguida luego por otras movilizaciones y actividades. Quien quiera firmar ya que pinche aquí. Hay que acabar con la arrogancia y la impunidad de estos retrógrados.

    (La foto es de Olmo González, bajo licencia de Creative Commons.

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