dijous, 5 de juny del 2008

La perfectibilidad de la democracia I.

La revista Sistema (tiene también una versión digital, llamada Sistema digital) acaba de sacar un número monográfico dedicado a la democracia de notable interés (Nuevos desarrollos de la democracia, Sistema, Madrid, nos. 203/204, mayo de 2008, 207 págs.), con artículos de especialistas nacionales y extranjeros y lo último en algunos de los debates sobre tan complejo asunto.


Antes de hacer una necesariamente breve referencia a los ensayos aquí reunidos, permítaseme una valoración de conjunto del número. El enfoque que se adopta es abrumadoramente teórico, normativo, cuando no directamente prescriptivo, sin trabajos de índole empírica que tanto abundan hoy en el campo politológico y sociológico. Algunos ensayos tienen cierto respaldo estadístico de carácter secundario, pero ninguno es propiamente empírico. Eso tiene sus ventajas e inconvenientes. En el terreno teórico-normativo el número se centra en tres o cuatro temáticas conceptuales que reflejan los estilos actuales de la investigación, como rendición de cuentas, calidad de la democracia, gobernanza y multiculturalismo y una territorial (América Latina), sin abordar otros aspectos de carácter más filosófico, ético, también de notable interés hoy día; es decir, se mantiene en un terreno intermedio entre lo empírico y lo abstracto, concentrándose en el orden de las "teorías de rango medio" mertonianas. Por último prácticamente todos los ensayos pivotan en torno a la obra de Robert A. Dahl o arrancan de ella, de forma que, avanzada la lectura del número, el lector no puede evitar la idea de que casi parece un libro homenaje al politólogo estadounidense de ascendencia noruega.


En cuanto a los ensayos en concreto, haré una breve presentación de su contenido y, expondré mis puntos de discrepancia, si los hay. Como el asunto será prolongado, lo dividiré en dos entregas, una hoy y otra mañana. El número se abre con un trabajo introductorio de José Félix Tezanos, Nuevos retos y desarrollos de la democracia en el siglo XXI, orientado a dar cuenta del llamativo fenómeno de la alienación política en nuestras sociedades en las que cada vez se participa más pero la gente tiene conciencia de que con menos trascendencia. Postula Tezanos una evolución histórica de la democracia que si es habitual en su configuración trinitaria, es heterodoxa en su determinación pues la articula en los momentos de a) paso de la sociedad tradicional a la industrial; b) sociedades de la segunda postguerra mundial; y c) época actual de mundialización. No estoy seguro de esta periodización vaya a prevalecer sobre la de Dahl o, incluso, Huntington. Tezanos encuentra que los límites de la democracia actual son de funcionamiento (de carácter institucional) y sociológicos (especialmente, las desigualdades), ambos muy ciertos pero que palidecen ante los problemas planteados por la mundialización.


Un ensayo del politólogo italiano Leonardo Morlino, Democracia, calidad, seguridad: presupuestos y problemas, es una elaboración de una ponencia en un seminario para la policía de Roma. Es muy claro y didáctico. Morlino explica a los policías en perfecto inglés que los cuatro apartados de la calidad de la democracia son: auditing, governance, performance y best institutional design (p. 23), con lo que resume el número monográfico y muestra que el más potente venero de teoría democrática es hoy día anglosajón. Recoge las archiconocidas condiciones de la democracia de Dahl (sufragio universal; elecciones libres, competitivas, periódicas y limpias; pluripartidismo; y fuentes alternativas de información) (p. 25) y les añade tres de su cosecha, a saber: rule of law, sociedad civil estructurada y contexto internacional (p. 26), de todo lo cual hablarán también los otros autores del monográfico. No sé si los policías se enteraron bien del nexo entre democracia y seguridad, pero Morlino les dio una lección magistral.


Benjamin R. Barber, La democracia en un mundo interdependiente soberano, aborda la cuestión de la democracia y la mundialización de modo poco frecuente, esto es, señalando que también se mundializa el crimen, el terrorismo, la inseguridad y concluyendo que, a menos que globalicemos la democracia o democraticemos la globalización, no habrá respuesta a la injusticia, también global, especialmente las desigualdades económicas. Hay en esta advertencia un eco de la venerable cuestión ya planteada en su día por Seymour Martin Lipset sobre la relación entre democracia y desarrollo económico. Barber aporta cuatro ideas innovadoras a un enfoque resolutivo de la cuestión de la mundialización bastante interesantes: a) las artes como expresión "natural" de la cooperación transnacional; b) la sociedad civil y la ciudadanía global como camino hacia la gobernanza global; c) enfoques empresariales transnacionales que permitan acercar la periferia al centro; d) arquitectura cívica y pública basada en las artes y el diseño como vía hacia la comunidad transnacional (pp. 42/44).


Philippe C. Schmitter, El diagnóstico y el diseño de la democracia, parte también de las famosas tres revoluciones de la democracia en Dahl, esto es, el tamaño, el ámbito y la escala, para añadir otras dos: el desplazamiento de las personas por las organizaciones como ciudadanos efectivos de la democracia (o sea, la perspectiva corporativa schmitteriana) y la profesionalización de la función del político (p.47). No sé hasta qué punto estas dos añaden algo a las tres de Dahl. Las conclusiones de Schmitter sobre las crecientes dificultades de legitimación de las democracias europeas occidentales y meridionales, así como las de Europa central son claras. La idea de que las democracias ya sólo serán capaces de rediseñar y mejorar la calidad de sus instituciones y prácticas democráticas mediante reformas parciales y graduales, es en el fondo una reelaboración de las tácticas fabianas y, más claramente, de la idea popperiana de la peacemeal social engineering. Más interesante me parece la definición normativa de democracia de Schmitter y Terry Karl: "la democracia política moderna es un régimen o un sistema de gobernanza en el que los gobernantes son responsables de sus acciones en la esfera pública ante los ciudadanos, y actúan indirectamente a través de la competición y de la cooperación con sus representantes." (p. 51) Hay ahí suficiente materia para discutir hasta el amanecer con el ilustre politólogo.

El trabajo de Blanca Olías y Esther del Campo, Buen gobierno, rendimiento institucional y participación en las democracias contemporáneas, indaga en las nuevas formas de gobernanza como medios de legitimación (en la estela de Beetham) después de lo que consideran es la crisis del Estado del bienestar y como un proceso de modernización. No me gusta nada el término escogido de modernización cuya carga ideológica ya quedó de manifiesto en los años ochenta del siglo pasado. Entienden las autoras que hay un proceso de evolución democrática desde la representación a la participación en cuyo curso se abre camino una mayor calidad de la democracia que va pari passu con el escalonamiento de los ciudadanos en tres tipos: a) free riders; b) watchdogs y c) activistas (p. 66). Es encomiable el esfuerzo clasificador, siempre científico, pero estos tres tipos piden mayor especificación de alcance semántico ya que están tomados de otros contextos (la economía, la comunicación) y se prestan a mucha confusión cuando se los entiende en su relación específica con los servicios públicos.


Juan Martín Sánchez, Entre la democracia post-liberal y el liberalismo post-democrático: la opción de las sociedades civiles, toma pie en una ponencia de Göran Therborn en el XI encuentro sobre El futuro del socialismo en 1995. Asimismo arranca de la posición de Dahl como contrapuesta hasta cierto punto a la de Schumpeter (más contrapuesta me parece a mí a la de Wright Mills, con quien Dahl polemizó directamente) al hablar de la pluralidad de asociaciones y la de Schmitter, que trae de la mano las corporaciones (p. 76) para postular la importancia actual de las asociaciones civiles que, consideradas (Hannah Pitkin mediante) en sus tres facetas como representantes, representadas y audiencias, le permiten una conclusión post-pesimista que recoge el reto lanzado por Therborn en la ocasión que menciona (p. 94).


El trabajo de Hans Harms, La necesidad de repensar la democracia II es una especie de pendant de otro publicado en su día en esta misma revista. Con el actual pretende desarrollar la propuesta del fallecido politólogo Peter Dienel sobre los "Núcleos de Intervención Participativa (NIP)", una idea práctica para conseguir aumentar los niveles de participación en nuestras sociedades, ya que Harms tiene la convicción de que la participación legitima la democracia. Al amparo de esto, el autor reflexiona sobre ciertos aspectos de los NIPs, algunos de los cuales son nuevos y otros tan antiguos como la idea misma de democracia, por ejemplo: la elección de los miembros de los NIPs por sorteo, la condición de los "expertos" que han de asesorar (interesante problema que el autor despacha de un plumazo y tiene un hondo calado) , la cuestión de la remuneración, el tipo de información que se maneje, la duración de las sesiones, la forma de las deliberaciones y los temas que cabe abordar. Un buen programa de carácter genérico, casi se diría un "tipo ideal". Los problemas empezarán cuando haya que poner carne en el esqueleto ideal; como se verá precisamente en los trabajos siguientes. Pero eso ya, mañana.

(La segunda imagen, que representa el monumento a la democracia que se encuentra en Bangkok, Tailandia, es una foto de keng, bajo licencia de Creative Commons).

Solidaridad con un ecosocialista de la Amazonia.

No tengo tiempo para documentarme sobre todos los conflictos que estallan en el mundo antes de saber de qué parte me pondré. Es imposible: hay cientos, miles, y sobre asuntos de los que muchas veces no sé nada. Para estos casos están los amigos, los más combativos, que militan en esta u otra causa y de los que uno se fía porque los conoce, sabe que son buena gente, que tienen puntos de vista como los de uno y defienden más o menos las mismas causas que uno. Esos amigos son nuestros ojos allí donde nuestra mirada no alcanza, nuestro juicio allí donde nos falta información para formarnos uno. Es el caso de mi amigo Sebastián Liera, el de La otra chilanga, que me pide me solidarice con un ecosocialista brasileño amenazado de procesamiento por oponerse a un proyecto de construcción de un edificio comercial en la margen del rio Coco, en el estado brasileño de Ceará. Es un abogado y profesor de Derecho medioambiental, miembro de Greenpeace al que uno de esos millonetis que pretenden cargarse un medio ambiente privilegiado para hacer algún negocio pretende empapelar judicialmente y, quizá, cómo no, enchironar, con la ayuda de algún lacayo disfrazado de honorable funcionario o cargo electo de cualquier instancia municipal, provincial o estatal tan corrupta como sus aliados. Y que se dé con un canto en los dientes. En otros lugares los matan como a chinches.

El caso es que puesto al habla con Sebastián, éste me remite el último post de La otra chilanga, un blog radical mexicano donde me honro en participar, titulado S.O.S. Cocó, atentado al pudor

en el que se da cumplida cuenta de la cuestión.

Quien quiera firmar, que acuda a CARTA DE SOLIDARIDAD AL ECOSOCIALISTA JOÃO ALFREDO.

N.B. Había puesto una foto muy chula que encontré en La otra chilanga, pensando que era del ecosocialista Joao Alfredo pero me escribe mi amigo Euclides Perdomo, de Amanadunu, avisándome de que en realidad se trata del "recientemente elegido presidente de Paraguay, el ex-obispo Fernando Lugo". Ya decía yo que me resultaba vagamente familiar el retratado. Y no es que este cura défroqué no merezca la foto pues, al contrario, me cae muy simpático, sino que en realidad no es el que se suponía que era. Razón por la cual he sustituido la imagen por esa magnífica foto de Tigerweet, bajo licencia de Creative Commons).

dimecres, 4 de juny del 2008

Vicios nacionales. El parasitismo o nuevo episodio de la estafa del ladrillo.

Sabido es que a partir del siglo XVII el destino al que la mayoría de españoles aspiraba era el de funcionario. Todos a trabajar para el Estado o a holgazanear a su cuenta. La mala fama que recaía sobre los empleados públicos en todas partes se decuplicaba en el país del "vuelva Vd. mañana". Y así fueron marchando las cosas hasta que en el último tercio del siglo XX la derecha, que era la que de modo más completo había patrimonializado el Estado, lo había usufructuado y esquilmado como si fuera un cortijo, se había beneficiado de la venalidad de los cargos públicos hasta hacerlos hereditarios en muchos casos, decidió convertirse al neoliberalismo.

Aquí comenzamos entonces a escuchar la nueva (nueva en estos pagos) doctrina acerca de la maldad intrínseca del Estado, su sistemática corrupción, su incompetencia, su imparable tendencia al despilfarro. Frente a ello se alzaban las ventajas del mercado libre, de la empresa privada frente a la pública, de la libre competencia. Cualquiera podía ver la necesidad de privatizar todo lo oficial en beneficio de la colectividad, la de poner coto a la voracidad fiscal de las autoridades, de entender que, como decía aquel gran estadista que dejó su país endeudado hasta las cejas, Mr.Ronald Reagan, el Estado no es la solución sino el problema.

Empresarios, patronos, banqueros, especuladores y sus portavoces entre los políticos, los periodistas, los curas, los intelectuales, a través de partidos, fundaciones, grupos de presión, periódicos, emisoras, púlpitos, editoriales, cátedras universitarias, másters de todo tipo y escuelas de negocios expandieron la nueva doctrina hasta que acabó calando en el conjunto de este país, antaño minado por la incuria administrativa y hogaño bullente con las genialidades de la iniciativa privada; la que dio la vuelta a la moral dominante, desde la del perezoso funcionario sin horizontes vitales a la del impetuoso ejecutivo dispuesto a enriquecerse antes de que su hijo hiciera la primera comunión.

No hace falta decir que todo esto no es más que un conjunto de patrañas. La experiencia de los últimos treinta años en que el neoliberalismo ha intentado desmantelar el Estado del bienestar para implantar el reinado indiscutible del mercado libre, muestra que, cuando las cosas vienen mal dadas para el capital, los empresarios recurren al Estado y que en el fondo son tan partidarios de la socialización estatal como los más correosos socialistas, sólo que con un matiz: estos pretenden socializar los beneficios mientras que los capitalistas quieren privatizar los beneficios y socializar las pérdidas. Bien claro está quedando en el curso de los actuales sobresaltos financieros: cada vez que un banco entra en dificultades a causa de sus desafortunadas operaciones especulativas es la autoridad monetaria la que acude en su auxilio con el dinero de todos los contribuyentes.

Viene esto a cuento de que es lo que los empresarios de la construcción en España quieren hacer. Como se ven con el agua al cuello porque no consiguen vender el stock acumulado de viviendas a los exorbitantes precios a que estaban acostumbrados, piden la intervención de los poderes públicos para mantener sus beneficios. ¿Y por qué no venden las viviendas? Porque están a precios estratosféricos que nadie puede permitirse. Pongo un ejemplo: una pareja de mileuristas que quiera comprar un pisito en Madrid (un pisito minúsculo, no el Palacio de Buckingham) se enfrenta a precios que son doce veces su salario anual completo, mientras que en otros países ese precio viene a ser cuatro veces dicho salario. ¿En dónde reside la diferencia? Básicamente en los increíbles márgenes de beneficios de los constructores españoles, que les han permitido enriquecerse en pocos años, conjuntamente con una tira de especuladores, funcionarios corruptos, intermediarios y sinvergüenzas.

En tales condiciones ¿qué tendrían que hacer unos empresarios que funcionaran según la ley de la demanda y la oferta en el mercado que tanto predican? Bajar los precios, o sea reducir sus beneficios. Pero en lugar de ello y con todo el morro del mundo, recurren a los poderes públicos para tratar de colocarles el stock de viviendas llorando a causa de la crisis y amenazando con el paro que inevitablemente va a producirse. Leo que diez Comunidades Autónomas van a convertir pisos libres en viviendas de protección oficial (VPO), obviamente para salvar el pellejo a los empresarios del ladrillo. Este asunto es tan indignante, tan escandaloso, que este mes he subido dos posts sobre él, uno el diez de mayo titulado La estafa del ladrillo y el otro el doce de mayo titulado El keynesianismo sinvergüenza.

Aquí viene el tercero. La noticia de 20 minutos sobre la conversión de pisos libres en VPOs es confusa sin duda a propósito, no del periódico, sino de quienes la producen. Hay una pregunta inmediata: ¿a qué precio van a comprar las CCAA esos pisos libres? Porque el asunto no está nada claro. Si los compran a precios protegidos (que es a los que tienen que venderlos después) ya estarán comprando por encima del valor real del mercado y haciendo un favor a los empresarios del ladrillo con el dinero de los futuros adquirentes de las viviendas. Pero si, como es de sospechar, los compran a los precios que los constructores han fijado, entonces están malversando el dinero de todos los contribuyentes (sean o no compradores de esos VPOs), pues compran muy por encima del valor del mercado para seguir enriqueciendo a los constructores. Para estos, el negocio es de ensueño: tienen venta segura, no han de gastarse un euro en promociones ni publicidad y, como el paro en el sector de la construcción ya ha aumentado en un 64%, todo serán benefios pues los salarios de los trabajadores ya los estamos pagando también todos con cargo al subsidio de desempleo.

Que esto lo hagan los gobernantes de las CCAA de la derecha, bajo cuya legislación y mandato se produjo esta burbuja inmobiliaria, está en la lógica de las cosas. Que lo hagan los gobernantes de la izquierda es lo que resulta incomprensible e indignante. Estoy seguro de que los electores socialistas no votaron al PSOE para rascarse a continuación el bolsillo y hacer una transferencia neta de cientos, de miles de millones de euros a los de los empresarios; de los pobres a los ricos. Sí, esos ricos que en los años pasados no construían VPOs porque no eran rentables para ellos y que ahora quieren colocárnoslas a la fuerza y a precio de mercado libre socializando las pérdidas en que han incurrido por su codicia.

(La imagen es una foto de Crouching Donkey, bajo licencia de Creative Commons).

Hasta el último momento.

Mientras los electores votaban ayer en Dakota del Sur y Montana, los dos últimos estados para cerrar las primarias demócratas, una serie de superdelegados iba proclamando su apoyo al señor Obama que, en el momento en que comenzaba el escrutinio, estaba a unos doce delegados para alcanzar la cantidad de 2.118 necesaria para triunfar. Además de esto, otros ocho super delegados congresistas, habían anunciado que se pronunciarían a favor de Mr.Obama en el momento en que cerraran los colegios electorales. Así las cosas la situación en el campo de Mrs. Clinton era muy mala. La pretendiente continuó diciendo que no cedería hasta el recuento final y que, dependiendo de como fuera éste, podría seguir hasta la convención de agosto.

Bravatas. Hubo incluso quien le preguntó si aceptaría ir como vicepresidenta con el señor Obama como presidente y respondió que haría lo que fuera por el Partido Demócrata. Sin duda, esta opción es muy atractiva: después de unas larguísimas y durísimas primarias, ambos candidatos demócratas cierran filas y forman un único ticket, algo que ya recogimos en Palinuro hace meses pero en lo que no confiaba casi nadie. Decía Palinuro en el post del nueve de febrero pasado que: Doy cuenta de un fenómeno que demuestra cómo la blogosfera está presente por doquiera. Decía yo hace unos días que la idea de un tándem Clinton/Obama, siendo prometedora no es muy posible. Pues bien, como los EEUU son un mundo, se ha puesto en marcha una campaña que propone que se produzca una alianza entre Mrs. Clinton y Mr. Obama.La idea es que así los demócratas tendrían dieciséis años en la presidencia, ocho con la señora Clinton de presidenta y ocho de vicepresidenta, y lo mismo pero a la inversa para el señor Obama; o al revés. La campaña se llama 16yearplan. Hoy todavía es una opción ilusoria, pero más probable que en febrero.

En todo caso, vistos los resultados de Montana (58% para el señor Obama, 40% para la señora Clinton) y Dakota del Sur (55% para Clinton y 45% para Obama) un Estado para el uno y otro para la otra, Mr. Obama que ya tiene más de los 2.118 delegados que necesita, se proclamó vencedor y será el primer candidato negro a la presidencia de los Estados Unidos en toda su historia. Así lo dijo anoche, ante una masa de fervorosos seguidores en St. Paul. Pero la señora Clinton, que lo felicitó también en su dicurso en Nueva York, no reconoció su derrota y dijo estar esperando a saber lo que le recomendarían sus asesores por correo electrónico. Queda abierta por tanto la incógnita de si pretende dar la batalla hasta el final en la Convención, como le recomendaban sus seguidores anoche cuando gritaban "¡Denver! ¡Denver!".

Suspense hasta el final en esta larguísima campaña de primarias que ha batido varios records, como el de la cantidad de votantes y de fondos que se han invertido en ellas; así como de atención mediática en todo el mundo. Prácticamente, Mr. Obama es ya elcandidato a la presidencia. Le queda lo más difícil: derrotar al candidato republicano, Mr. Mc Cain, en noviembre.

dimarts, 3 de juny del 2008

¡Arriba España!

Al final todo va aclarándose u oscureciéndose, depende de cómo se interpreten los hechos que es lo que realmente cuenta, de acuerdo con el dicho nietzscheano de que "no hay hechos, sino interpretaciones". Dizque al recibir la ponencia ideológica de la señora San Gil, su compañero de partido, el señor José Manuel Soria, le envió un SMS con el texto siguiente: "María, he recibido tu ponencia ¡Arriba España!". Sostiene la prensa reaccionaria que doña María consideró el texto ofensivo y, al parecer, el señor Soria se disculpó con la bravía dama, quien, según él asegura, aceptó las disculpas.

¿Ofensivo? Ofensivo ¿por qué? ¿para quién? Está claro: para el (la) que coma ajos, que se pica. ¿No quiere esta señora ver a España bien arriba? Me consta que sí. Pero no le gusta nada que la comparen con el que inventó el grito. Ya se sabe que el tildar de fascista o falangista al adversario es recurso fácil e inercial, sobre todo en la izquierda y hacia la izquierda; tanto que ha dado lugar a una de las leyes de la blogosfera, la llamada Ley de Godwin. Pero es que aquí, el calificativo viene de la derecha... y va a la derecha. ¡Cómo será la ponencia de la señora San Gil! Ardo en deseos de leerla. Si es cierto asimismo, según dice El Mundo (no pongo el enlace porque su hemeroteca es pago), que la versión del señor Soria abogaba por entenderse con los nacionalistas, ¿por qué aboga la de la señora San Gil? ¿Por acabar con ellos?

¡Arriba España!

(La imagen es una foto de Jaume d’Urgell, bajo licencia de Creative Commons).

Vicios nacionales. El enchufe.

Tengo dicho ya que me encuentro en la magnífica ciudad de Burgos, en un tribunal de exámenes de la UNED que, por cierto, está al amparo de unas dependencias de la Universidad de la provincia cuyo anagrama, válgame el Señor, es UBU. El tiempo es variable, como en toda España, alternando nubes y claros con algunos chubascos. Cuando sale el sol, la ciudad relumbra con una luz dorada y, si hay un momento libre, me gusta pasear mis melancolías por la margen del Arlanzón. En uno de estos paseos me vino al ánimo cumplir una promesa hecha en su momento y algo abandonada por el trajín diario, de seguir desgranando consideraciones sobre los vicios nacionales, tomándola esta vez con el de los enchufes. No me molestaré en explicitar la causa de la asociación que me parece clara: Burgos, la ciudad en que Franco nombró su primer Gobierno, donde fue exaltado a la Jefatura del Estado y donde se anunció por fin la victoria del ejército sublevado sobre la República, estableciéndose un nuevo régimen en España que duró cuarenta años y cuya columna vertebral y esencia misma, entre otros males, fue el enchufismo. Ya sé que Burgos en sí misma, noble ciudad milenaria, nada tiene que ver con tanta miseria, pero de eso no entienden las asociaciones de ideas, que vienen del magma freudiano.

Tampoco es el enchufismo privativo del régimen de Franco; éste lo heredó de la Restauración que, a su vez, lo había recibido del antiguo régimen al que, por su parte, le venía del antiquísimo régimen, o sea, los Austrias... y no quiero seguir hacia atrás por no agotar el post. Esto del enchufismo está tan arraigado en la historia de España que uno tiende a verlo, melancólicamente, como consubstancial con lo español.

Porque, aunque parecía que no iba a hacerlo, al final murió Franco, a quien se le había acabado el enchufe que tenía con la divina providencia; vinieron otros hombres, otras formas, otros tiempos, se pronunciaron bellos discursos, se cambiaron las cuadernas del navío del Estado, se reemplazó al timonel, se embocaron nuevos rumbos. Pero el enchufismo, los enchufes, los enchufados siguieron igual o peor. Una práctica que caracterizó a las derechas (o centro derechas) que iniciaron la transición y fue propia también de las izquierdas (o centro izquierdas) que tomaron el relevo y recurren a ella con un entusiasmo tanto mayor cuanto que lo hacen con la buena conciencia de estar recuperando el tiempo perdido.

El enchufismo no conoce de colores o matices políticos, pues ¿qué? ¿No tenemos todos hijos, padres, cuñados, sobrinos, primos, cónyuges? ¿Y no es la familia el corazón de la sociedad? ¿No tenemos todos amigos, conocidos, relaciones? ¿Y no es la amistad la más noble de las relaciones humanas? Además de ello, ¿no dicen los expertos que vivimos en la sociedad-red, hecha de relaciones y contactos? Mira por donde la recia tradición española señala otra vez el futuro a los demás países más atrasados, como en tiempos del Invicto. Fuimos los adelantados de la Cristiandad y seguimos siéndolo del enchufe.

No hará falta que cite casos, ¿verdad? (Además, no es conveniente, no vaya a salirme caro en el futuro). Quien no conozca algún caso de alguien colocado en un puesto en virtud de una recomendación (¿hace falta decir que las "cartas de recomendación" son un subgénero literario/epistolar típicamente hispánico?), o de sus relaciones personales, de alguna licencia, contrata o momio concedidos de chanchullo, que lance la primera piedra a la cabeza de este humilde bloguero. ¿Qué en dónde hay que mirar? En nuestro merito entorno, en el Gobierno, en todos los niveles de la administración central, autonómica, municipal, organismos autónomos, en la Universidad, en los partidos políticos, en la Iglesia, los sindicatos, en todos los lugares que directa o indirectamente tengan algo que ver con lo público. Ahí se dan verdaderas dinastías.

Pero también, cómo no, en la empresa privada, en donde el enchufismo campea como antaño lo hizo el noble Cid por las tierras de Castilla. En algún lugar he leído que el enchufismo en la empresa privada no es cosa vituperable ya que la tal empresa configura el ámbito de libertad de la sociedad civil y no tiene por qué ajustarse a las pautas de lo público. Como si no existiera una responsabilidad social de la empresa y como si la tal empresa no tuviera relaciones privilegiadas con el ámbito público, muchas veces teñidas de corrupción, de forma que se da un constante trasiego de enchufados de la una al otro. ¿No vienen a las mientes de inmediato media docena de nombres?

Así que ya puede el señor presidente del Gobierno hablar de que va a sacar a España del marasmo a través de portentosas inversiones en I + D + i. Mientras tenga a su primo contratado como asesor en La Moncloa y a la jefa de su primo de directora del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, por no hablar de ese otro que ha saltado de la fontanería monclovita al Olimpo de unas empresas, el ejemplo que está dando a la sociedad es el de Franco, la Restauración, los Borbones, los Austrias... el enchufe de la España eterna.

(La primera imagen es una foto de escritor deconejos, la segunda de edans, ambas bajo licencia de Creative Commons).

Crisis alimentaria mundial.

A raíz de cumbre de la FAO de hoy, los de Avaaz nos piden que firmemos una carta dirigida al secretario general de la ONU, señor Ban Ki Moon, para que hagan algo a fin de evitar la crisis mundial alimentaria y las hambrunas que se avecinan. Quien quiera firmar y correr la voz, que pinche aquí.

(La imagen es una foto de mermadon 1967, bajo licencia de Creative Commons).

dilluns, 2 de juny del 2008

Paralelismos España-Bolivia.

En los dos referéndums autonómicos que se celebraron ayer en los departamentos rebeldes de Beni y Pando en Bolivia se esperan resultados de más del 80% de síes a los estatutos de autonomía que el Gobierno central del señor Evo Morales considera ilegales. Con estos y el de Santa Cruz, que celebró su referendum el pasado cuatro de mayo también con mayoría abrumadora a favor del sí, y el que celebre el departamento de Tarija el próximo 21 de junio ya seráuna parte importante del país, la más rica y la que tiene menor presencia indígena, la que emprenderá una senda de desvinculación del Gobierno central en defensa de sus intereses que son, en lo esencial, los de las oligarquías terratenientes amenazados por la posible aprobación en referéndum del proyecto de Constitución indigenista que ampara la nacionalización de los recursos naturales y la reforma agraria en favor de los campesinos más pobres, esto es, el programa político del Movimiento Al Socialismo (MAS) del presidente Morales.

Los paralelismos con la situación del País Vasco saltan a la vista. Los departamentos rebeldes han tomado explícitamente el modelo español de los estatutos de autonomía con el ánimo de ir más allá de la mera autonomía. Igual que el señor Ibarretxe ha tomado el ejemplo del Estado Libre Asociado de Puerto Rico con el ánimo de ir más allá del Estado Libre Asociado. Los departamentos bolivianos rebeldes son la zona más rica del país; igual que el País Vasco es una de las zonas más ricas de España. Las consultas autonómicas bolivianas son ilegales, al decir del Gobierno central; lo mismo sucede con la propuesta de consulta del señor Ibarretxe. Las consultas deSanta Cruz, Beni y Pando dejan mucho que desear por el indiscriminado uso de la violencia que en ellas se ha hecho; igual que el señorIbarretxe pretende celebrar su consulta en plena actividad de la organización terrorista ETA tras haber dicho que no lo haría así .

Las diferencias residen en los respectivos gobiernos centrales. El de España tiene la auctoritas y, llegado el caso, la potestas para impedir la consulta ilegal del señor Ibarretxe mientras que en el caso de Bolivia no están claras la una ni la otra. En principio debía de tener la auctoritas dado que es un Gobierno legítimo pero el modo de aprobar el proyecto de constitución indigenista el pasado 30 de noviembre en Oruro por 164 votos a favor de 255 diputados constituyentes (menos de los 2/3 requeridos) y un sinfín de irregularidades le han restado mucha lagitimidad. En cuanto a la potestas del Gobierno central, ello se verá si la situación llega al extremo de que el Estado haya de emplear el weberiano "monopolio legítimo de laviolencia".

Digresión oportuna. En el preámbulo de la norma que convoca a consulta a la ciudadanía vasca (y de cuyas preguntas ya nos ocupamos aquí en un post titulado El parto de los montes) se pretende soslayar el problema de legalidad afirmando que la "consulta" no está sometida a la Constitución ni a la ley del (detestable) Estado español porque no es un referéndum sino eso, una "consulta". Pasmoso ¿verdad? Esto no es un atraco aunque pueda parecerlo, sino un préstamo acelerado y ejecutivo, podría decir con la misma razón el que asalta un banco. Y el mal nacido que tira a su esposa por la ventana podrá decir que le daba clases de vuelo sin motor. El descubrimiento de Ibarretxe pasará a los manuales del derecho penal y consiste en permitir que el presunto delincuente sea el que determine si su acto se ajusta o no a un tipo delictivo. Cada vez está más claro que esto del nacionalismo es cosa de meninges, ¿verdad?

(La imagen es una foto de Galería de Jessie Reeder, bajo licencia de Creative Commons).

So long, Mrs.Clinton

La señora Clinton propinó ayer una soberana paliza al señor Obama en las primarias de Puerto Rico (68% contra 32% del voto) como estaba cantado. El afroamericano no cae especialmente bien entre los latinos, lo que no es especial de este caso. En general, las relaciones entre negros y latinos en los EEUU no son buenas allí donde se dan pues compiten en el mismo segmento económico y ocupacional más o menos. En todo caso los 55 delegados puertorriqueños se repartirán, supongo, como sigue: 38 para la señora Clinton y 17 para el señor Obama. Como quiera que la comisión del Partido Demócrata que tuvo que decidir sobre el contencioso de Florida y Michigan ha acordado partir por la mitad los votos de los delegados de estos dos Estados y ha atribuido 87 a la señora Clinton y 63 al señor Obama las esperanzas de Mrs. Clinton han quedado hechas añicos. La victoria puertorriqueña es su canto del cisne.

En efecto, al contarse los delegados de Florida y Michigan la cantidad de delegados que debe tener un candidato para alzarse con la nominación ha subido de 2.025 a 2.118. Contando los que le correspondan de Puerto Rico, Mr.Obama llegará a 2.070 mientras que Mrs.Clinton se quedará en 1.915. Todavía faltan las primarias de mañana, martes, en Montana y Dakota del Sur pero entre los dos suman 47 delegados. Ninguno de los dos candidatos conseguiría alcanzar el número mágico; pero la señora Clinton se quedará mucho más lejos que el señor Obama. Será necesario recurrir a los superdelegados con lo que Mr. Obama tendrá la nominación prácticamente en el bolsillo.

A partir de mañana por la noche todas las miradas se volverán hacia la señora Clinton quien con la música de fondo de una famosa balada de la guerra civil (You fought all the way, Johnny Reb, Johnny Reb) tendrá tres opciones: a) conceder victoria y apoyar al señor Obama; b) conceder victoria y no apoyar al señor Obama; c) no conceder victoria y esperar al recuento de superdelegados, incluso a la convención partidista de agosto. La opción c) no es verosímil porque el Partido Demócrata y hasta los miembros de su equipo probablemente no se la permitirán a la señora Clinton. La opción b) no es elegante. Todo el mundo, pues, espera la oción a). Hace ya días que Mr.Obama no habla de Mrs. Clinton en sus alocuciones que ahora se dirigen al contendiente republicano Mr. McCain ya que está seguro de conseguir la nominación demócrata. Yo también lo creo. Así concluye una interesantísima y muy reñida campaña de primarias que ha durado seis meses y de la que Palinuro ha informado cumplidamente.

Habrá que esperar para ver la novedad de una mujer en la presidencia del país más poderoso de la tierra. Sin embargo se abre la posibilidad de ver que esa presidencia la ocupa un negro. Palinuro seguirá también la contienda presidencial propiamente dicha.

Los vampiros no existen.

Siempre he tenido gran respeto por los premios Nadal. El hecho de que no vayan acompañados de estruendo mediático ni muevan carretadas de dinero como sucede con los Planeta me los hace simpáticos, y que en su día lo ganaran gente como Carmen Laforet o Sánchez Ferlosio les da mucha prestancia a mis ojos. Con este ánimo me puse a leer el de este año (Francisco Casavella (2008), Lo que sé de los vampiros, Destino, Barcelona, 564 págs.) y ciertamente no me ha alentado mucho a seguir en mi buena consideración de los resultados del certamen literario.

La novela de Casavella tiene un arranque extraordinario en un episodio de la batalla de Leuthen (1757) durante la guerra de los Siete Años, cuando un ejército de Federico El Grande de Prusia derrotó a otro mucho más numeroso de los austríacos. Es un momento magistralmente descrito en que el Rey prusiano ordena una carga y tiene que recriminar un instante de vacilación y cobardía de uno de sus oficiales. Ignoro si el asunto es histórico o no pero sienta un admirable tono de partida a lo que, de mantenerse a esa altura, promete ser una estupenda historia. Poco después de dicha batalla y en un episodio menor que permite al autor hacer alguna ironía sobre la forma en que las naciones cuentan sus guerras, muere un soldado desconocido cuyo último nombre fue Jean Deville y, tomando pie en esta muerte pero retrotrayéndonos en el tiempo, se abre el cuerpo del relato en una historia de un mayorazgo gallego, el del señor de Viloalle, cuyo hijo menor, Martín de Viloalle, novicio de la Compañía de Jesús y hermano menor del muerto, será el protagonista de la novela.

Diez años después de la batalla de Leuthen, por la Pragmática Sanción de 1767, los jesuitas son expulsados de España y de todos los dominios de Carlos III. Martín de Viloalle sale de su país junto con otros jesuitas con ánimo de llegar a Roma, en donde esperan encontrar algún cobijo. Una vez en la ciudad eterna, objeto de un chantaje del oficial que manda el navío, es poco menos que entregado en manos de un charlatán y falsificador romano, bien conectado con la curia (una de sus hijas en barragana de un cardenal) y que vive de vender supuestas obras desconocidas de maestros italianos. Martín encuentra acomodo en la empresa gracias a su notable habilidad para el dibujo y la falsificación.

Circunstancias de su complicado destino obligan a abandonar Roma como ayudante esta vez de un misterioso personaje que se hace llamar Welldone (aunque usa igualmente otros nombres, como el de señor de Saint Germain), también charlatán, embaucador, arbitrista, dispuesto a vender proyectos alucinados de ciudades del futuro en todas las cortes europeas. Con él pasea en efecto por todas ellas, cubriendo el tiempo que va desde la Pragmática Sanción a la Revolución Francesa.

En buena parte de la historia Welldone arrebata la condición protagónica a Martín de Viloalle y embarca el relato en una dinámica confusa que hace que, hacia la mitad de él, la novela se haya desmadejado y sólo la inercia empuje al lector a llegar hasta el final, o quizá el deseo secreto de averiguar por qué el libro lleva el término "vampiros" en el título cuando no aparece ni uno.

En la corte de Hanover, Welldone sufre un castigo tremendo que deshace su relación con Martín de Viloalle. Éste, a su vez, termina de preceptor de dibujo de los hijos del Duque de Schleswig-Holstein y también él acaba de forma dolorosa su relación con la corte. Prácticamente el grueso de la novela trae una especie de mensaje, al hilo del ejemplo del apaleamiento de Voltaire por los esbirros del señor Rohan, acerca de la inhumanidad de los privilegios de la nobleza. El apaleamiento de Welldone reproduce en buena medida el de Voltaire y, cómo él, suscita simpatía por la causa de la dignidad de las personas frente a los privilegios nobiliarios. Colofón: le Revolución francesa era inevitable, dadas las circunstancias.

Durante las jornadas revolucionarias de 1789, Martín de Viloalle, que está en París empleado como dibujante en un librero-editor de la causa de Mirabeau, al tiempo que mantiene una relación adulterina con la esposa de su jefe, se encuentra por casualidad con el viejo falsificador romano, una hija de éste, a su vez madre ya de una joven que resulta ser hija del propio Viloalle y que forman un grupo de cómicos al servicio de la corte francesa. El español se ve obligado a ayudarlos a escapar de París como realistas que son y compartir su destino hasta llegar a América, en donde termina la novela ya en tiempos de Napoleón.

La obra está bien escrita y mantiene un truco narrativo por el cual las cosas no se dicen explícitamente, sino que se insinúan o se conocen por referencias "a toro pasado", lo que le da bastante gracia. Pero todo ello no es suficiente para congraciarlo a uno con un relato tan deslavazado y perdido a veces, que cuesta hilar cabos. Tiene aciertos en la descripción de la atmósfera de las pequeñas cortes alemanas del XVIII y bastante menos en la de las jornadas revolucionarias. Al escribir en tercera persona, el autor no consigue desaparecer detrás de sus personajes (que, en consecuencia, tampoco tienen la fuerza y el cuerpo que les corresponde) pero tampoco llega a imponerse del todo a través de la originalidad del estilo. El relato literario no consigue distanciarse de la crónica histórica ni la crónica histórica imponerse sobre la ficción literaria y, al final, el resultado no es lo uno ni lo otro y el conjunto se hace premioso.

Por cierto, magnífico el cuadro del pintor escocés Sir Henry Raeburn, El reverendo Robert Walker patinando en el lago de Duddingston, de 1795 y que tiene tan poco que ver con los vampiros como la novela que ilustra).