dijous, 16 d’agost del 2007

Una Asunción plural.

Ayer se celebró la festividad de la Virgen por excelencia, la Asunción. Es un distingo que siempre me ha parecido curioso. Cristo asciende; la Virgen es asunta. Esto de la perspectiva de género tiene su gracia. De dos supuestos igualmente inverosímiles, esto es, el de ascender y el de ser asunto, el activo corresponde al varón y el pasivo a la hembra.

En todo caso, es una festividad de honda raigambre en el País Vasco. Y,como es el País Vasco, cada cual la celebra a su modo. Leo en Libertad Digital que los dos obispos de Bilbao y San Sebastián han pronunciado homilias muy dispares, que enfadan mucho al periódico y al presidente del PP en Vizcaya, señor Basagoiti, diciendo el uno (Blázquez, en Bilbao) que lo de ETA tiene que acabar ya y el otro (Uriarte, en San Sebastián) que hay que negociar y dialogar. El señor Basagoiti ha metaforizado la situación: "no se puede estar con Dios y con el Diablo", supongo que quiere decir al mismo tiempo porque en distintos momentos eso lo ha hecho hasta la Iglesia. Desde luego, sólo conozco algo peor que el maniqueísmo y es el monotema. No entiendo porqué se consideran incompatibles ambas suposiciones. Si de lo que se trata es de que se acabe ETA, cualquiera de las dos vías es buena, y hasta las dos al mismo tiempo, esto es, persiguiendo a la organización ilegal por todos los medios legales y dialogando siempre que se pueda, y negociando si se tercia, claro que sí.

Asimismo leo en Gara que doscientas personas se manifiestan en San Sebastián para honrar a la Ikurriña y negar (como Pedro a Cristo) la bandera española (Ikurriña bai, espainola ez!), algo muy elaborado. Es una forma también de festejar el día de la Asunción. Otro, que también encuentro en Gara dice que decenas de miles de personas participan en la romería a Begoña. Que estos vascos son muy religiosos, como los andaluces, que también se movilizan mucho por la Virgen.

(La imagen es la Asunción de la Virgen, de Rubens, de 1620, obra de madurez que se encuentra en el Museo de Historia del Arte de Viena).

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Un crac a cámara lenta.

Siempre que se produce uno de esos amagos de crisis (a los que, a veces, sigue una crisis), salen de debajo de las piedras los profetas de la desgracia y la benemérita doctrina de la Crisis General del Capitalismo (CGC), estado inmediatamente anterior a la Comunión de los Santos, reinicia su marcha triunfal hacia la nada. Ya están las piedras del templo de Mammon cayendo sobre los idólatras. Algunos hasta desentierran el tomahawk marxista y largan una teórica sobre la economía política de la CGC. Que no dudo de que a lo mejor se produce algún día, nada es imposible, pero señalo que ya tiene gracia que la CGC venga en alguna medida provocada o precipitada por la competición capitalista que ejerce un país comunista como China.

El capitalismo es un sistema que va de crisis en crisis. Uno de sus principales teóricos, Schumpeter, lo definió como "destrucción creadora", concepto científico a la par que poético. Lo que sucede es que cada crisis, como fenómeno humano que es, es distinta; no hay una crisis-tipo como hubo un Ford modelo T. Y ésta que estamos viviendo es serpenteante y titubeante. Ayer, los mercados bursátiles volvieron a bajar. Y eso que el Banco Central Europeo había "inyectado" el martes 7.700 millones de euros más, con lo que el aluvión de pasta que ha entrado en el mercado desde la semana pasada es de 211.365 millones de euros. Por un lado, el BCE sube los tipos de interés porque dice que hay que prevenir la inflación, encarece el dinero y ahoga a las familias hipotecadas y, por otro, inunda el mercado de liquidez. Ya decía servidor que eso puede funcionar o no. Nueva York cerró a la baja, Dow Jones, NASDAQ, todo a la baja entre rumores de que la mayor empresa de crédito hipotecario del país puede ir a la quiebra y problemas por todas partes. Las noticias de la economía (de la real, la productiva) son buenas, pero el capital especulativo está asustado, como los potros. Si hay estampida o no sólo los dioses lo saben. Los dioses, no las leyes de la historia.

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¿Quién es el terrorista?

Los Estados Unidos quieren meter a los "Guardianes de la Revolución" en la lista de organizaciones terroristas. Los EEUU tienen una lista de organizaciones terroristas. Los EEUU. Y ellos no están; en la lista, digo.

Ayer murieron quinientas personas (incontables heridos) en un atentado bestial en Irak perpetrado con camiones cargados de combustible. El gobierno iraquí, un ente insólito incapaz de garantizar la seguridad de sus ministros, dice que atrapará a los culpables. Ni a esos ni a ninguno de los que a diario asesinan, atentan, destruyen en ese infeliz país asiático en el que reina el caos más hobbesiano desde que los estadounidenses, los ingleses y el mozo de los recados decidieran invadirlo back in 2003. Si lo hacen impunemente los invasores, piensan los habitantes, ¿por qué no nosotros también?

Así que los responsables de esa monstruosidad, de esa vergüenza que es el Irak se permiten el lujo de tener una lista de organizaciones terroristas. ¿Y no está la CIA? No, claro. Pues ¿que lista es esa, que no incluye a una organización criminal que secuestra ciudadanos en terceros países y los recluye en cárceles secretas de cuartos países en donde los torturan? Una lista incompleta, me parece. Además, también debería comprender a la Casa Blanca porque, despues de cuatro años de masacres en el Irak, ya se sabe que Sadam Husein no tenía armas de destrucción masiva pero la Casa Blanca, sí. Hasta el momento van unos 700.000 muertos y un par de millones de desplazados. Toma destrucción masiva.

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En el camino seguimos.

Hoy hace cincuenta años que se publicó On the Road, de Jack Kerouac. Un respeto para el símbolo de una generación. Recuerdo que siendo relativamente chaval, como con dieciocho años o así, leí casi al unísono En el camino y Últimas tardes con Teresa, de Marsé. Ambas me impresionaron mucho porque simbolizaban el descubrimiento de la vida, del mundo-ahí-afuera. Pero el de Kerouac era mucho más rico, fascinante, vivo, inmenso, nuevo. Un fogonazo. Así que me hice beat. La biblia era En el camino, que venía a ser como Rebelde sin causa, pero en intelectual. Y escrito por un tipo que andaba arrastrando el culo por los EEUU, murió joven de una úlcera fulminante provocada por una cirrosis y odiaba a los intelectuales.

Easy Rider hubiera querido tener el espíritu beat, pero el amigo Fonda y el amigo Hopper son hijos de la sociedad de la abundancia o, como he leído en algún sitio, "hijos de Marx y la Coca-Cola". La carretera de On the Road es una cosa de los cuarenta, la memoria de la guerra es reciente, hay guerra fría, todo algo más cutre, no hay dinero, se puede dormir en cualquier parte, a veces se para uno en algún sitio a trabajar un poco y ganarse la vida como guarda nocturno y otras se queda uno quince días en un campo de inmigrantes porque anda ligando uno con una mexicana. Sal Paradise, el propio Kerouac que narra la historia con una actitud que siempre me ha parecido fascinante, mezcla de sano juicio y distanciamiento y como con excitación, me acompaña desde entonces.

Ese libro (y los otros Los vagabundos del dharma,etc) es autobiográfico. Kerouac lo escribió en tres semanas, en un único rollo de teletipo que se conserva y se muestra hoy en exposiciones itinerantes, lo que me parece muy bien por tratarse de algo que hizo un hombre que era una especie de bum espiritual, siempre en busca de luz y comprensión, ya fuera a través del jazz, ya de la droga o del Zen. Dijo en cierta ocasión que él no era "beat", sino "catholic", pero eso es puro beat, del que saldría después la manía hippy con la "contracultura".

Lo que me llama la atención ahora de aquel camino que emprendimos en los años sesenta es qué machista era. Y la cosa culminó en otro no exactamente muy de tipo beat, Henry Miller, a quien leía con verdadero placer hasta que empecé a ver críticas feministas y acabé mirándolo con otros ojos. Lo que más atrae, de los dos, de Kerouac y de Henry Miller, es el carácter torrencial y, al tiempo, elegante, hasta exquisito de su prosa. En el caso de Kerouac la cosa venía a través de la "escritura espontánea" que luego alguien (que no era él) tenía que poner en un inglés más o menos legible. Si de lo que se trata es de contar una historia que no tiene historia porque va surgiendo por el camino y se va haciendo, el estilo tendrá que ser de improvisación. Por eso hay tanto jazz en el camino y luego habrá budismo, donde todo se fía a la ocurrencia espontánea. Pero, al mismo tiempo, esa improvisación, como en La paradoja del comediante está muy trabajada. Kerouac escribió el original en tres semanas, pero prácticamente volcando en el famoso rollo de teletipo el contenido de docenas de cuadernos en los que había ido contando todo lo que la pasaba hacia ya seis o siete años. O sea, la "escritura mecánica", como dirían los surrealistas, duró tres semanas, pero el proceso de creación, formación, modelación, venía durando seis o siete años.

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dimecres, 15 d’agost del 2007

Si Zapatero me lo pide.

En su atribulada comparecencia de ayer, la señora ministra de Fomento expuso claramente su criterio de no dimitir, a no ser que el señor Rodríguez Zapatero, su jefe inmediato, se lo pida. Debe de ser el único que quede por hacerlo porque todos los grupos parlamentarios, excepción hecha de los del PNV, BNG y, claro, PSOE, pidieron a la señora Álvarez con toda contundencia que se fuera, desde el del PP hasta el de IU. Hacía tiempo que no se veía tan apiñada unanimidad en sede parlamentaria y para el PP tiene que haber sido un alivio ver que no siempre está solo.

La Ministra llevaba escritos unos folios que leyó de cabo a rabo, y se negó a dimitir. La explicación que dio es que el Gobierno del PP descuidó lamentablemente las inversiones en las dos anteriores legislaturas. Se hace cuesta arriba creer que Jordi Pujol todavía presidente de la Generalitat entre 1996 y 2000 se dejara burlar en esto de las inversiones en su amada Cataluña siendo así que tenía trincado al Gobierno de Aznar quien no disponía de mayoría absoluta. En la siguiente legislatura de 2000 a 2004 es posible que se produjera el abandono que denuncia la señora ministra. Pero a su vez ella y su Gobierno han tenido tres años y medio prácticamente para remediar la situación y tampoco parece que hayan hecho mucho. No sé si la señora Álvarez es la "peor ministra de Fomento" de la democracia como proclama el PP y no lo sé porque, habiendo pasado por el cargo el señor Álvarez Cascos, es poco probable que alguien lo haya hecho peor. Pero lo cierto es que la ministra no ha dado un resultado óptimo y el caos que llevan los barceloneses aguantando requiere que, en lugar de recomendarles paciencia, alguien tenga un gesto digno y, digamos, dimita. La señora ministra, a ser posible.

La democracia tiene estas cosas: los jefes (que están ahí voluntariamente y no a la fuerza, aunque a ellos les guste decir que "se sacrifican") tienen que asumir muchas veces responsabilidades que no son suyas y saber marcharse, aunque no sean personalmente responsables de algún desaguisado. Es una regla no escrita: cuando se causa tanto trastorno a decenas, cientos de miles de personas, además de la (siempre escasa) compensación material, aquellas tienen el derecho a una compensación moral, por ejemplo, a ver que el responsable del servicio que ha fallado coge las de Villadiego. Son prácticas democráticas que, si no son muy tiernas con los políticos en apuros, salvaguardan unas normas de bien hacer que no deben perderse. Cuando los griegos inventaron el ostracismo, se lo aplicaron de vez en cuando hasta a los ciudadanos más sobresalientes. ¿Qué no harían con los incompetentes?

Por lo demás, el razonamiento de la señora Álvarez no es de recibo. Que sólo se irá cuando se lo diga el señor Rodríguez Zapatero. Estaría bueno que, diciéndoselo el señor Rodríguez Zapatero, considerara la posibilidad de no irse. Es una típica falacia de opciones inexistentes. Si el presidente del Gobierno le pide la dimisión, la señora ministra no puede no dimitir. Por eso, esa pintoresca afirmación (equivalente, en el fondo, a decir "no dimito porque no me da la gana") me recuerda tanto aquella ilógica canción de Nat King Cole: "¿Para qué quiero tus besos si tus labios no me quieren ya besar?" Igualito que la señora Álvarez, cuyo camino lógico, a la vista de la cuasi unanimidad parlamentaria en su contra, es presentar la dimisión al presidente del Gobierno.

Claro que si eso no sucede, la oposición tiene otra vía para evidenciar su descontento: pedir la reprobación de la Ministra en el primer pleno a la vuelta de vacaciones. Está por ver si osa hacerlo.

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Alá en Turquía.

Interesante situación en Turquía. El ministro de Asuntos Exteriores del Primer Ministro, Tayyip Erdogan, el señor Abdullah Gül, perteneciente como él al partido islamista llamado "moderado", Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) vuelve a postularse para presidente de la República turca laica. Hay en esta situación dos aspectos que será interesante observar dado que, como siempre, cuando se habla de Turquía se habla de un Estado, con más de 71 millones de habitantes (solo segundo ante Alemania en Europa) que puede acceder (o no) a la Unión Europea: el primero es si existe eso que los medios llaman el "islamismo moderado"; el segundo, qué resultado dará un Presidente propuesto para el cargo por su jefe.

Se recordará que fue precisamente esta candidatura la que provocó hace unos meses una crisis, una velada advertencia del ejército, tradicionalmente kemalista, rumores de golpe de Estado y, por fin, al fracasar la candidatura del señor Gül por no reunir los votos necesarios y tras una sentencia del Tribunal Constitucional, las elecciones ligeramente anticipadas del pasado 22 de julio.

El partido gobernante ha interpretado el resultado (46,76% del voto y 341 diputados) como una resonante victoria y un refrendo de su política e intenciones. Es cierto que ha aumentado en cantidad de votos, pero ha disminuido en escaños (en las elecciones de 2002 obtuvo el 34,3% de los votos, pero 363 escaños), peculiaridades del sistema electoral y de su barrera legal del 10%. En todo caso, el principal partido de la oposición, el heredero del kemalismo, Partido Republicano del Pueblo (CHP), ha perdido aun más, tanto en votos como en escaños y el gran beneficiario ha sido el Partido de Acción Nacionalista (MHP), que en 2002 no alcanzó el fatídico 10% pero esta vez ha llegado al 14,33% y 71 diputados.

Para ser elegido presidente, el señor Gül necesita dos tercios de los diputados de la unicameral Gran Asamblea Nacional de Turquía (GANT), esto es, 367 diputados. No llega y no es probable que los consiga sumando votos de independientes (26 escaños), pero en tercera vuelta está previsto que el Presidente sea elegido por mayoría absoluta, esto es, 276 votos. La oposición de los kemalistas sigue siendo frontal, pero los nacionalistas ya han hecho saber que no boicotearán la elección, con lo que es prácticamente seguro que a fines de mes, Turquía tendrá un presidente musulmán, por primera vez desde la proclamación de la República por Mustafá Kemal en 1923.

Animado por los resultados electorales y el apoyo de las cancillerías europeas, el señor Erdogan ha decidido repetir su propuesta y no ceder ante la presión militar, que se adivina activa. Ese es un punto interesante de expectativa y quizá no sea exagerado decir que, en este pulso entre el ejército y el poder civil, Turquía se juega mucho en cuanto Estado de derecho y sociedad democrática y la UE estará vigilante.

A su vez, el señor Gül ha hecho saber que respetará el laicismo de la República turca. Es una de esas declaraciones gratuitas e innecesarias (como el propósito de dimisión de la ministra Álvarez) ya que no está en su mano hacer lo contrario, salvo que cometa perjurio pues, para ser presidente, tiene que prestar un juramento en el que, entre otras cosas, se compromete a: "guardar fidelidad a la Constitución, al imperio de la ley, a la democracia, a los principios y reformas de Atatürk y al principio de la República laica. ¿Lo hará?

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dimarts, 14 d’agost del 2007

Elecciones anticipadas en la República monozigótica.

Como es habitual en un país de tanta volatilidad partidista y electoral e inestabilidad parlamentaria como Polonia, el gobierno de coalición de tres partidos de derechas (más bien de extrema derecha o "ultraconservadores", como se los llama en finolis) dirigido por Jaroslaw Kaczynski, hermano gemelo del Presidente de la República, Lech Kaczynski, ha terminado como el rosario de la aurora. Ayer, los pintorescos gemelos (ambos del partido hoy mayoritario en la cámara baja, Sejm, "Derecho y Justicia") comparecieron en público para anunciar que se había terminado la coalición, echar a los cinco ministros de los otros dos partidos de gobierno ("Liga de las familias polacas" y "Autodefensa") y anunciar elecciones anticipadas, probablemente para el 21 de octubre. Para ello, el Sejm tendrá que votar su autodisolución por dos tercios y es posible que no se consiga porque los dos partidos despedidos, junto con los postcomunistas, pueden votar en contra de la medida, muy enfadados por no conseguir una comisión de investigación para aclarar algunos presuntos escándalos. Claro que, si eso se produce, el gemelo Jaroslaw siempre puede dimitir y forzar la disolución.

Es mal momento para convocar elecciones, queda alguna ley importante por aprobar y la popularidad de los dichosos hermanitos está por los suelos, lo que no es de extrañar si se repasan los dos años de legislatura, repletos de medidas disparatadas, de persecución de antiguos comunistas y homosexuales, reaccionarias en lo social y económico, oscurantistas en lo educativo, de sumisión a la política imperial de los EEUU (hasta el extremo de colaborar en los secuestros de la CIA) y de incordios en la Unión Europea. Si no recuerdo mal, el señor Rajoy dijo en alguna ocasión que Polonia era una referencia para España. Que se la quede entera. Nadie en su sano juicio puede querer para su país un gobierno compuesto por meapilas, homófobos, inquisidores, siervos del Imperio y corruptos.

Para las elecciones el partido monozigótico (PiS), con 150 diputados en el Sejm (de un total de 460) aparece por detrás del Partido liberal (liberal de verdad, no en el sentido español de ahora) "Plataforma cívica" (PO). Nada nuevo bajo el sol. Lo asombroso fue que el tal PiS obtuviera esos 150 diputados con el 27% del voto en las elecciones de 2005 cuando en las de 2001 (primera vez que se presentaba) obtuvo el 9,5% del voto y 44 diputados, por debajo de los resultados del siniestro "Autodefensa" (Samoobrona), dirigido por el presuntamente corrupto Andrzej Lepper, cuya destitución como ministro ha originado la crisis actual.

Las encuestas dan ganadora a la Plataforma Cívica (Platforma Obywatelska), dirigida por Donald Tusk, que cuenta hoy con 133 diputados y el 24% del voto. Pero es demasiado pronto para pronunciarse. También se perfila una coalición de izquierda, compuesta por al menos tres partidos, una Alianza Democrática de Izquierda, el Partido Socialdemócrata y los postcomunistas, cuyo principal atractivo sería el nombre de su candidato a Primer Ministro, Aleksander Kwasniewski, el anterior Presidente de la República. No estaría nada mal que saliera esta fórmula (aunque, de momento, tiene pocas esperanzas) porque obligaría a una convivencia entre un Primer Ministro de izquierdas y el otro gemelo univitelino, el Presidente Lech Kaczynsky, al que aún quedan tres años de mandato. Quizá de esa forma se resolverían algunos de los más enojosos problemas del sistema político polaco, que no está claro si es más parlamentario que presidencialista y presidencialista al estilo de Francia, país que siempre ha ejercido una gran influencia constitucional sobre Polonia. Basta recordar el ensayo de Rousseau (si bien éste era ginebrino) sobre la Constitución de Polonia y una de mis obras preferidas de teatro, Ubu, Roi de Pologne, de Alfred Jarry.

En realidad, estos dos Kaczynski siempre me han parecido como Tweedledum y Tweedledee pero en Ubu.

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A mayor gloria del Rey (el bel canto).

El domingo acudimos al auditorio de El Escorial, a ver El viaje a Reims, una ópera bufa de Rossini, que no conocía. Y la verdad es que fue todo un espectáculo: un Rossini espléndido, en lo mejor de su arte. La obra se abre con varios de esos "crescendi" que lo hicieron famoso, chispeantes, ingeniosos, llenos de elegancia y termina en un final larguísimo, que es un canto al canto en el que los personajes han de interpretar diferentes aires o himnos propios de sus países (Alemania, España, Francia, Italia, Polonia y Rusia, si no recuerdo mal), pero con una tonalidad prefijada. Ahí es el lucirse de un manojo de bajos y de sopranos y mezzos, algunos de los cuales ya lo hicieron en duetos a lo largo de la obra.

El montaje está muy bien, pues aprovecha las posibilidades del auditorio; los actores se pasean entre el público y la orquesta está en el escenario, lo que posibilita que, en algún solo, el solista salga al proscenio e interprete su parte en diálogo con la voz humana, como cuando el Milord inglés recita sus ansias amorosas y le responde la flauta. La interpretación del director del Teatro Mariisky, de San Petersburgo, que es el de la orquesta, Vasily Georgiev, es muy ágil y cumple a la perfección su tarea, consistente en realzar las virtudes (no me gusta eso de "virtuosismo") de la voz.

La obra es un encargo del Rey Carlos X (o de algún edecán) para celebrar su coronación en Reims y se estrenó en 1825. Tiene un tiempo inverosímil pues se trata de un grupo de viajeros que coinciden casualmente en un albergue camino de Reims, para asistir a la coronación, cosa que no pueden hacer porque no tienen en qué ni con qué, por una serie de accidentes. Pero al final se les cita a una ceremonia de festividad en París con el mismo objetivo: ensalzar a Carlos X que era el que pagaba. Es cierto que se le loa en la interpretación final, la más difícil, que corresponde a la heroína, la poetisa Corina, quien debe hacer una improvisación con pie forzado en do. Y ahí se dice que :

Cento anni e cento - ognor protetto
dall'immortale - divin favor,
viva felice - il prediletto
Carlo, de' Franchi - delizia e amor!

Pero tengo tendencia a pensar que eso no importa mucho porque, según se ve en la obra, el tema de la improvisación se confía a la suerte y por suerte de sorteo sale como tema Carlos X de Francia, un rey, por cierto, bien antipático para mi gusto, absolutista, muy amigo de Fernando VII, a quien, de hecho, loa en la obra un inefable don Álvaro, espadachín. Un rey que saltaría en la Revolución de 1830, la primera y más genuina revolución burguesa-liberal, la que inmortalizó Delacroix en su famoso cuadro, La liberté guidant le peuple, que se encuentra en el Louvre, y donde el autor se autorretrató favoreciéndose de tal modo que estaba seguro, supongo, que todos los jóvenes que en el mundo han sido y visto el cuadro se han identificado con él. La imagen que representa a la burguesía revolucionaria del romanticismo.

La ilustración del comienzo es un cuadro de Élisabeth Vigeé-Lebrun, en el que se ve a Mme. de Staël interpretando el papel de Corinna, porque la ópera de Rossini saca el libreto de una historia Corinne ou l'Italie de la ilustre escritora, hija del banquero Necker que, al parecer, tuvo algún asuntillo con su retratista.

Da gusto ver un trabajo tan bien hecho en todas las manifestaciones de ese arte tan compleja que es la ópera; tanto que todos los actores y actrices me parecieron bellísimos, y los figurines, de fábula. Salí muy contento de la representación...y me encontré con la desagradable sorpresa de la realidad en forma de imposibilidad de acceso a la red por caída general de ésta en la zona en la que vivo. En telefónica (véase el post de ayer más abajo) lo llaman "incidencia masiva", que me suena a rayos, como las "armas de destrucción masiva" esas que las hay o no las hay según sople el viento.

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dilluns, 13 d’agost del 2007

Grrrrrrrrrr. ¡Telefónica!

Son la ocho de la tarde del lunes, 13 de agosto. La zona en la que vivo en Pozuelo de Alarcón lleva más de 24 horas sin acceso a la red por una avería de Telefónica. Si llamas y tienes suerte y alguien te atiende después de tomarte el pelo tropecientos minutos en una línea 902 que quiere decir que estás pagando por la tomadura de pelo (cosa que encuentro de más sinvergonzonería que lo que pueda haber hecho "El Solitario"), te dicen que hay una avería en Ciudad Jardín y tratan de mentirte añadiendo que, al ser una avería masiva" (sic), estará arreglada en un par de horas. Cuando les dices que no hubo red el domingo en todo el día, te responden (y es textual, debe de estar grabado) que, claro "los técnicos de telefónica no trabajan en domingo", pero que enseguida estará arreglada. Mentira de nuevo. Todavía no sé si está reparada porque he decidido suspender mi estancia en Madrid, a donde había ido a ver la ópera "El viaje a Reims" (sobre eso mañana) y escuchar al maestro Valery Georgiev interpretando a Tchaikovsky. Alcancé a ver la ópera, sobre la que postearé mañana, pero no lo de Tchaikovsky porque nos hemos tenido que volver al pueblo, al atraso del campo, para conectarnos a la red.

Sobre este asunto de la prepotencia de una compañía avasalladora y sin escrúpulos que todos hemos padecido y que cobra los servicios que no presta, y sobre el estado de las altas tecnologías en la capital de la octava potencia industrial del mundo, unos parrafitos a continuación.

¿Qué hace un bloguero que a las dos de la madrugada del 12 (domingo) al 13 (lunes) de agosto ha perdido la paciencia viendo que no va a tener acceso a la red? Sencillo, ya que vive en Pozuelo, a 12 km de la capital del otrora imperio de las Españas, pilla el coche y se va a Madrid a conectarse en algún Work Center, de los que hay media docena abiertos las 24 horas del día porque Madrid, ya se sabe, tiene cuatro millones de habitantes y es una ciudad supermoderna. Bueno: ni uno abierto. Tenían uno de guardia y el de guardia ¡también estaba cerrado! ¡Ah! Pero habrá algún sitio en el que conectarse, aunque sólo sea para mirar el correo. Porque no es cosa de llamar a un amigo que no viva en Ciudad Jardín a las dos y media de la madrugada para que te deje mirar el email. No, no lo hay. Muy amables, en un hotel cercano a la Puerta del Sol, en donde no me dejaron conectarme si no pillaba una habitación de 132 euríviris la noche, me dijeron que había un locutorio con inet abierto 24 horas al día en Montera número 10. Crúzate la Puerta del Sol a las 2:30 de la madrugada, abriéndote paso entre subsaharianos, antes llamados negros, macarras, borrachos, putas, putos, chinos vendiendo bocatas sobre cajones de cartón, suramericanos armando bulla, indonesios cantando melopeas, grupos de clientes del Joy Eslava o el Palacio Gaviria, porteros de noche, magrebíes (antes llamados moros) en corros, vagabundos, turistas trasnochadores, cacos, españoles en pandilla, más de temer que todos los anteriores juntos y afanosos empleados municipales recogiendo la basura que va soltando tanto pluralismo demográfico, para comprobar que el locutorio de Montera 10 lleva años convertido en una tienda de camisetas y calcetines.

O sea, la capital de la octava potencia mundial no tiene un solo punto público de conexión a internet por la noche. Al ayuntamiento no se le pasa por su improbable cabeza habilitar alguna zona wifi, supongo, porque Telefónica armaría la de Dios es Cristo dado el lucro cesante. Pero a Telefónica tampoco se le ocurre abrir algún centro de emergencia para ofrecer el servicio que no presta en donde estaba obligada a hacerlo cuando hay una avería. Eso sí que sería "atención al cliente" y no las estúpidas encuestas que realizan por teléfono al final de las conversaciones y que, por supuesto, pagas tú por tratarse de un 902.

Y se extrañan de que la gente los llame sinvergüenzas e incompetentes.

En fin, dejo a continuación un post que había hecho ayer y que no pude colgar.

In memoriam: Lluís M. Xirinacs.

El ex-sacerdote e independentista catalán se suicidó, al parecer, el sábado, dejando una nota cuya traducción saco del Insurgente y que dice así:

"En pleno uso de mis facultades marcho porque quiero acabar mis días en la soledad y el silencio.
Si me queréis hacer feliz no me busquéis.
Si alguien me encuentra le ruego que, esté como esté, no quiera perturbar mi soledad y mi silencio.
¡Gracias!

ACTO DE SOBERANÍA
He vivido esclavo 75 años en unos Països Catalans ocupados por España, por Francia (y por Italia) desde hace siglos.
He vivido luchando contra esta esclavitud todos los años de mi vida adulta.
Una nación esclava, como un individuo esclavo, es una vergüenza de la humanidad y del universo.
Pero una nación nunca será libre si sus hijos no quieren arriesgar su vida en su liberación y defensa.
Amigos, aceptadme este final absoluto victorioso de mi contienda, para contrapuntar la cobardía de nuestros líderes, masificadores del pueblo.
Hoy mi nación se convierte soberana absoluta en mi. Ellos han perdido un esclavo.
¡Ella es un poco más libre porque yo estoy en vosotros, amigos!
Lluís M. Xirinacs i Damians.



Lluís M. Xirinacs fue un gran luchador antifranquista que hizo más por el retorno de las libertades a España que muchos que hoy andan por ahí tirándose el pliego de demócratas de toda la vida. Protagonizó manifestaciones y huelgas de hambre, estuvo perseguido y dio con sus huesos en los años setenta en la cárcel concordataria de Zamora, do los franquistas recluían a los curas díscolos. Luego fue senador en las Cortes constituyentes y, por último, decepcionado por la política de la transición, que no había traído la independencia para Cataluña, abandonó la vida de activista y la de cura. Pero todavía en 2002 sería juzgado por declararse públicamente amigo de ETA y Batasuna y condenado a algo más de dos años de cárcel, que no cumplió a causa de su avanzada edad y delicado estado de salud.

Es posible que en esta última decisión suya, tan poco católica, haya influido algún tipo de depresión por la enfermedad incurable que padecía, pero ello no resta un adarme al contenido político de su manifiesto/testamento. El cura Xirinacs era un fervoroso nacionalista catalán, especie de trasunto ibérico del Mahatma Gandhi. Como él, creía en la superioridad moral de la no violencia, pero no llegó a estar a la altura del gran apóstol de la Ahimsa. De un lado, se declaró amigo de ETA, que es una organización dedicada exclusivamente a la violencia y, de otro, acabó su vida poniendo fin a ella de modo violento.

Esta obvia inconsecuencia, que no se observa en Gandhi cuyo rechazo a la violencia fue siempre total, sin reservas ni excepciones, se debe, a mi modesto entender, al nacionalismo de Xirinacs. Un nacionalista, especialmente un nacionalista extremo, es alguien capaz de supeditar la vida humana al avance de lo que él llame "la nación". Así tomado, el nacionalismo es una forma más del fanatismo. La nación oprimida tiene en ellos la fuerza que la yihad tiene para los fanáticos musulmanes. Estos ponen sin dudarlo el Islam, al Profeta, a Alá (es decir, sus creencias en esas cosas, gentes, dioses) por encima del respeto a la vida humana, a la ajena y a la propia. Por eso asesinan a quien se les pone en el camino y se saltan a sí mismos en pedazos, felices de ser mártires.

Los pistoleros de ETA cumplen parte del programa, esto es, asesinan siempre que pueden, pero aún no se ha conocido un sólo caso de etarra suicida, digamos, en "acto de servicio", o sea en una ekintza. Lluís M. Xirinacs es el primer caso de persona con notoriedad pública que invoca su nacionalismo e independentismo a la hora de extraer lecciones morales de su autoinfligida muerte. El último párrafo de su misiva da que pensar. "Hoy mi nación se convierte soberana absoluta en mi. Ellos han perdido un esclavo. ¡Ella es un poco más libre porque yo estoy en vosotros, amigos!" Suena un poco raro, un puntito errático y como evangélicamente forzado.

En todo caso, aun no coincidiendo con el padre Xirinacs en sus apreciaciones y juzgando desmesurada y fuera de la realidad ordinaria su idea de que Cataluña esté "esclavizada" por Francia, España e Italia, lo considero un luchador antifranquista ejemplar y un hombre íntegro, de notable fuerza moral.

Descanse en paz.