dijous, 18 de gener del 2007

Traductores.

Hace unos días, un reportaje de El País exponía la lamentable situación de lxs traductorxs y las traducciones en España. Traigo aquí San Jerónimo santo patrón del gremio para que nos inspire a la hora de repasar sus cuitas. Es un panel de Masaccio, de 1428, que lo representa junto a San Juan Bautista y que se encuentra en la National Gallery, en Londres. Aparece representado como fundamento mismo de la Iglesia, condición que se ganó por ser el autor de la Vulgata o versión de la Biblia al latín vulgar. A sus pies, el famoso león que, agradecido al santo por haberle quitado la espina, lo seguía a todas partes. La manifiesta discordancia de tamaños entre el león y el santo, así como el dorado del fondo dan fe del medievalismo que aún subsiste en la pintura del prerrenacmiento.

Como profesión no totalmente cerrada mediante el truco de la colegiación obligatoria, la de traductor necesita mucha protección del santo porque es bastante incierta y muy poco remunerativa. Hace falta heroísmo y no poco amor a la cultura para dedicarse a ella en España. Tengo todas las reservas del mundo hacia la colegiación obligatoria de los profesionales. Creo que es la forma que tienen los mediocres y los simples mantas de prosperar. Es también la consagración de una forma de monopolio, un modo de sortear los mecanismos selectivos del mercado y, en definitiva, una estafa a los consumidores que son quienes siempre acaban pagando el pato. Es curioso que ninguno de los aguerridos liberales que aburren por doquier con sus monsergas sobre lo malo del intervencionismo estatal no diga ni pío sobre este abuso corporativo. ¿Por qué? Porque están todos colegiados en formas gremiales de ejercicio profesional de las que, en teoría, abominan.

España es uno de los países del mundo en que más libros se traducen. Se traduce mucho porque se escribe poco original en español y porque, al ser las tiradas bajas y los precios altos, las editoriales están interesadas en publicar muchos títulos. La traducción es uno de los costes de producción de la industria editorial y los editores, lógicamente, están interesadxs en mantenerlos bajos, con lo que el producto final muchas veces es detestable. Contratan a traductorxs que de tales solo tienen el nombre, subastan a la baja las traducciones y, con ello, perpetran verdaderos crímenes.

Porque es un crimen destrozar a un clásico en una traducción, a Dante, Byron...a quien sea. Y también a los modernos. Es un crimen traducir mal a Céline, a Auden, a Brecht. Pero es lo que sucede cuando se contrata a un/a traductor/a baratx e incompentente, alguien que, probablemente, ignorará la lengua de la que traduce, la lengua a la que traduce y no tendrá ni idea del tema del que traduce. El resultado sólo puede ser una estafa con muchas personas damnificadas.

No pongo ejemplos porque no quiero señalar, pero los tengo. Ejemplos de traducciones torpes, ineptas, disparatads o que, incluso, hacen que el/a autor/a diga lo contrario de lo que dice en el idioma original y todo ello porque no existe respeto social hacia la labor del traductor y por la codicia de algunos editores. El traductor está legalmente desprotegido y sometido a abusos rayanos en la explotación. Urge encontrar solución a esta disparate. Lo ideal sería confiar en el mercado y en el juicio crítico de los lectores pero, al tratarse de bienes fundamentalmente inelásticos como los libros y donde es muy difícil que el cliente pueda cotejar la traducción con el original y exigir la calidad del producto, no es la más adecuada. Quizá consista ésta en establecer una forma de colegiación obligatoria pero que sea flexible, de forma que permita seguir recurriendo a una forma de enriquecimiento de la cultura a la que no se puede renunciar, esto es, lxs traductores por amor al arte (que no quiere decir que hayan de ser gratuitxs), pues que la traducción es una profesión y un arte. Nada nos dice que todas las titulaciones del mundo capaciten a una persona para traducir a Ezra Pound y es posible, en cambio, y suele suceder, que una versión hecha por otro poeta, que carece de titulación de traductor, sea mucho mejor, por lo que no tendría sentido renunciar a ella. Por no mencionar casos actuales y herir quizá alguna susceptibilidad, ¿es fácil encontrar a alguien capaz de traducir el Gil Blas de Santillana mejor que lo hizo en el siglo XVIII el Padre Isla?

(En la otra imagen, uno de los episodios de la vida de S. Jerónimo, de la genial serie que pintó Carpaccio hacia 1502 y que se conserva en la Capilla de San Giorgio degli Schiavoni, en Venecia, cuando los monjes huyen despavoridos mientras San Jerónimo les presenta al león domesticado).

La ley y el Estado de derecho.

El señor Rajoy está consiguiendo un más difícil todavía detrás de otro. Después de quedarse solo en el debate parlamentario del día 15, pretende respaldo en el Congreso para cinco proposiciones no de ley, cinco medidas destinadas a acosar y combatir al llamado "entorno de ETA". Los demás grupos ya han hecho saber que no van a secundarlo en un debate estéril y contraproducente. Se escenifica así una especie de resurrección del movimiento unánime de los grupos parlamentarios y la opinión pública de la Restauración que, al grito de ¡Maura no! acabó con el "gobierno largo" del conservador don Antonio Maura (el retrato, más abajo) a raíz de los acontecimientos de la "semana trágica" de Barcelona de 1909. En este nuevo ¡Rajoy no! suenan los ecos de aquel ¡Maura no! pero con una diferencia nada desdeñable: al menos, el señor Maura estaba en el Gobierno, mandaba, se hacía lo que él proponía. El caso del señor Rajoy es más lamentable porque es difícil conseguir la unanimidad de los grupos de la Cámara en contra tuya... cuando estás en la oposición, cuando no mandas, no se hace lo que propones y, como se verá en su momento, los demás ni te escuchan.

Es tan evidente que esta táctica de tensar la cuerda a extremos de ruptura no puede dar buenos resultados que es legítimo preguntarse cuál sea el "plan B" del señor Rajoy. Es ya bastante claro que el "A" (que el Parlamento acepte su absurdo trágala) no va a funcionar. ¿Cuál sería el "B"? Es de esperar que no sea la retirada del Congreso de los diputados del PP, con el pretexto de que no se toman en consideración sus actuaciones. Esto es, una reedición de la "retirada al Aventino". Para quien crea que la posibilidad es absurda enlazo aquí un artículo del señor Ramírez en El Mundo del 30 de ctubre de 2005, titulado Prohibido encaramarse al Aventino, en el que reconocía que esa posibilidad había salido en una conversación con el señor Maurizio Carlotti (a quien alaba mucho), consejero delegado de Antena 3, a raíz del enfado que había producido en los conservadores la aprobación del estatuto catalán. La referencia era a la retirada de los diputados socialistas del Parlamento italiano en 1924 a causa del asesinato de su compañero Mateotti, que ellos atribuían a los fascistas de Mussolini. El señor Ramírez desaconsejaba la medida porque, decía, tal retirada había resultado contraproducente. Es posible que sí, aunque los gestos de dignidad nunca lo son, pero es que la primera y genuina "retirada al Aventino", la que protagonizaron los plebeyos en los años 494 y 449 a.d.C. en Roma y no figuradamente como los socialistas en 1924, sino en sentido literal a una de las siete colinas de la Ciudad Eterna (abajo, en una imagen de época) fue un éxito pues gracias a ella los plebeyos consiguieron, entre otras cosas, la institución de los tribunos de la plebe. Es decir que, mire Vd. por dónde, sí puede haber un "plan B" de retirada al Aventino.

Una retirada que, claro está, se haría en nombre de la "ley y el Estado de derecho" que los conservadores esgrimen sin cesar, como si lxs demás estuviesen todo el día corroyendo tan gloriosas instituciones. No se me alcanza estén en peligro. ¿Por qué salen en el discurso agresivo del PP? En mi opinión precisamente porque son ellos quienes no las respetan. La explicación es sencilla: perseguir el delito aplicando la ley preexistente es, en efecto, congruente con el Estado de derecho. Cambiar la ley apoyándose en una transitoria mayoría parlamentaria para perseguir determinados comportamientos puede ser congruente con el Estado de derecho o no. ¿O es que el Parlamento no puede aprobar leyes inícuas que son, ciertamente, leyes, pero leyes que muchos pueden considerar injustas, incluso aunque el Tribunal Constitucional no haya apreciado en ellas inconstitucionalidad alguna? La Ley de Partidos Políticos es un buen ejemplo de esto. Mucha gente sostiene, entre ella quien esto suscribe, que es injusta. En verdad, es la ley y debe acatarse y cumplirse sin duda alguna, pero es injusta. De continuar por esa vía de medidas singulares, particulares, criminalizadoras, persecutorias, que establecen una especie de estado de excepción de facto en una parte del Estado español (en este caso, el País Vasco), el señor Rajoy seguirá hablando de su gran respeto a la ley y al Estado de derecho, pero muchos pensaremos que eso no es ley legítima (aunque sea legal) ni Estado de derecho que merezca nombre de tal.

dimecres, 17 de gener del 2007

Un artículo de Cebrián.

El País de ayer traía una "tribuna" del señor Juan Luis Cebrián, titulada "El equilibrio y el director de orquesta". (No pongo enlace porque es de pago). No creo que la pieza tenga muchos comentarios. En primer lugar porque El País permite votar por estos artículos pero, si no estoy equivocado, no comentarlos. Y, en segundo, por la prevención que el autor despierta. ¿Quién de los comentaristas y publicistas à la page y que no esté en la trinchera neonazi, perdón, quiero decir "liberal", se atreve objetar al gran diario y, mucho menos, a criticar a su factótum? ¿Quién no debe algún favorcillo o está a la espera de algún otro? Regla no escrita de la intelectualidad española: se pasa sobre las producciones de Cebrián sin hacer muchos reparos, no vaya a moverse la maquinaria del mandarinato y te lamine.

Pero en algún lugar deberá alzarse la bandera de la independencia de juicio, la discrepancia, respetuosa, claro, con contenidos a los que se pretende dar importancia no por su valor, sino por la influencia que tiene quien los escribe que, al escuchar sólo los aplausos de lxs paniaguadxs, puede acabar creyendo que el dinero y el poder, además de puestos en clubs selectos y sillones en academias, dan genio, profundidad, calidad.

El artículo es un colofón a la entrevista con el señor Rodríguez Zapatero que El País publicó en dos días seguidos y al debate del pleno extraordinario del Congreso, una recapitulación general, un juicio elegantemente distanciado sobre el gran problema español del terrorismo etarra. Hace falta un gobernante, un director de orquesta de verdad, y tanto el presidente del Gobierno como el del principal partido de la oposición no están a la altura debida, que el autor da a entender que domina.

Se entra en harina recordando una cita de Anthony Burgess según la cual cualquiera puede ser director de orquesta. Antes que escritor, Burgess era compositor, y esa expresión es una típica licencia de quien amando la música, se lleva mal con sus intérpretes porque suele sentirse traicionado, igual que los literatos con los críticos. Pues la tarea del director es interpretar. Es absurdo tomar la cita al pie de la letra, como tampoco debe hacerse con la de Antonio Gramsci de que "todos somos filósofos". No obstante, Cebrián se sirve de ella, aplicándola a una afirmación del señor Rodríguez Zapatero en la entrevista citada de que cualquiera podría ser presidente del Gobierno y advierte que no, que no todos pueden ser directores o presidentes porque hace falta algo más que mover la batuta. Su ejemplo tiene que haber enfurecido a los beethovenofilos al decir que dirigir la 5ª sinfonía es mucho más fácil que dirigir algo de Schönberg o de Stravinski... por el hecho de que los músicos se la sepan de memoria. Pasmoso, verdaderamente pasmoso. (Arriba, en desgravio, un retrato de Beethoven, hecho en el año de 1905, de Franz von Stuck, lleno de fuerza beethoveniana, de esa que cualquiera puede interpretar).

En el terreno concreto de los gobernantes, la búsqueda de la cita ilustrativa tampoco puede ser más impropia. Luego de una nada original observación sobre las listas cerradas, dice el señor Cebrián: "Eso no garantiza de ninguna manera que nos gobiernen los mejores, contra las ambiciones platónicas..."

Para seguir con los desagravios, traigo el Platón y Aristóteles del fabuloso fresco de Rafael en la stanza della segnatura en el Vaticano, "la escuela de Atenas", para que deliberen entre ellos sobre la afirmación de Cebrián, porque Platón no ambicionaba el gobierno de "los mejores", sino de los filósofos. Eso de "los mejores" parece algo más propio de Aristóteles, y tampoco.

Y todo ese alarde de cultura mal placée viene ¿a santo de qué? Pues a santo de que los españoles estamos privados de un verdadero director de orquesta, no de alguien que se limite a mover el palito. (Podía el autor haber escrito "el papelito", haciendo su discurso algo más chispeante). Carecemos de un verdadero dirigente. Carecemos de un auténtico liderazgo dice el académico, en estos momentos de zozobra. Para probar tan acongojante diagnóstico reparte unos cuantos equidistantes y neutrales mandobles a derecha e izquierda, descalifica la realidad del señor Zapatero y el futuro del señor Rajoy, y deja a los lectores preguntándose qué solución se puede encontrar. Una pregunta, sin embargo, que el autor responde con su habitual claridad en el último párrafo. No haya duda, para resolver el problema del terrorismo etarra, los españoles estamos necesitados de:

"Una estrategia que no puede ser sólo policial, por más que se extreme el rigor en este aspecto, sino que pide a voces la instrumentación de una acción política".
¿Queda claro? Este artículo fue sólo una elegante y culta introducción a otro que vendrá de inmediato, en el que el autor ilustrará acerca de qué aspecto concreto, práctico, tangible tendrá esa "acción política" que, por cierto, su diario niega vehementemente en sus editoriales.

Sigue la bronca.

En el debate del Congreso de anteayer, el señor Cerdá, de ERC dijo una de esas verdades que todo el mundo acepta y nadie aplica: que ETA no puede marcar la agenda política y, añadió, "mucho menos la parlamentaria". Simpatizo grandemente con el señor Cerdá, que habla con trasparencia y altura de miras, pero, le guste o no le guste, aquí, en España, en el Parlamento y en todas partes no se habla más que de ETA. Desde hace 30 años. Comparto la desesperación del señor Cerdá. Modestamente, es lo que vengo diciendo desde hace mucho: que hay que resolver esa cuestión porque carece de sentido que un país de más 40 millones de habitantes lleve 30 años diciendo lo mismo, sobre lo mismo y para lo mismo; y descuidando asuntos mucho más importantes, propios del tiempo en que vivimos.

Para probar mi disconformidad con tener que postear una y otra vez sobre la cuestión vasca (que, dicho queda por enésima vez, en realidad es la "cuestión española", como se vio el lunes), en vez de ilustrar el post con los caretos de los señores Rajoy, Zapatero, Otegui, etc, he introducido una variante sin intención malévola alguna: los episodios del cuento de Caperucita Roja en imágenes de l'épinal y lo haré mientras duren (hay 20) en tanto tenga que postear sobre el País Vasco. Por lo menos, que nos descanse la vista.

Pues sí, no debió de quedar satisfecho el señor Rajoy con su actuación en el debate del pleno extraordinario; no debieron de parecerle suficientes los insultos, los desprecios, las amenazas, los vituperios, las malevolencias, las agresiones, las injurias, los desplantes que dedicó al presidente del Gobierno y, como dijo una comentarista del post, a sus electores, sino que siguió con la faena, que coronó ayer por los micrófonos de Onda Cero afirmando, con la habitual imprudencia en él, que, para ser presidente, se necesita algo más que ser mayor de edad y español. ¿Se referiría al señor Aznar? Condescendió asimismo a tratar de explicar la burrada de las bombas. ¿Pedir disculpas él por tamaño desafuero? ¡Quiá! Antes muerto. Lo que hay que hacer es aclarar qué se quiere decir con la barbaridad, a ver si esos débiles mentales que votan a los sociatas acaban de enterarse de la complejidad y nobleza de su pensamiento. Siempre he considerado inexplicable que una persona como el señor Aznar llegara a presidente del Gobierno de España. Pero eso será tortitas y pan pintado si algún día lo es el señor Rajoy.

En el otro lado de la fiesta, también salió a la tribuna pública el señor Otegi. El día del bombazo ya lo había hecho, y servidor, que no es etálogo, pero tampoco bobo, sostuvo que este hombre y su organización carecían de la independencia de criterio necesaria para embarcarse en negociación alguna con alguien. Son cosas elementales. Una negociación es siempre el paso previo a un contrato y, para cerrar un contrato cualquiera hay que tener capacidad para contratar, esto es, independencia, autonomía, mayoría de edad, juicio propio. Si esto no es así, que venga tu papá, rico. El señor Otegi dio ayer otra prueba de ese infantilismo que lo caracteriza frente a ETA o la "organización armada", como dicen quienes viven bajo su maléfico influjo, sin acertar a sacudírselo y a razonar como personas libres. La cuestión era que la "izquierda abertzale" abriría un "periodo de reflexión" porque algunos (obsérvese el truco de descargar sobre otros la responsabilidad de una decisión que se intuye problemática en la casa del padre) habían dicho que las amenazas de ETA "restan credibilidad a la tregua". Espero que no les lleve mucho la trabajosa reflexión pues no merece la pena. La "credibilidad de la tregua" es de cero, en consecuencia, el resultado de la resta será negativo. Eso lo ve cualquiera. La cuestión es ¿quién se lo dice al que manda? La reflexión colectiva de la organización. O sea, Fuenteovejuna, señor. Fuenteovejuna, que tiene que ver con ovejas.

dimarts, 16 de gener del 2007

Pleno al pleno.

Estoy de acuerdo con los señores Durán i Lleida y Rodríguez Zapatero (no recuerdo si alguien más lo hizo notar) en que el pleno extraordinario de ayer no debió haberse celebrado. Pero, una vez que fue forzoso hacerlo, a instancias de quien iba a salir de él lindamente vapuleado, no queda si no reconocer una vez más que el Parlamento es el pivote de la democracia, el ágora contemporánea. Y ahí, en ese ámbito público, coram populo, no oí a nadie mantener las acusaciones de que el Gobierno se hubiera rendido ante ETA, que hubiera aceptado la autodeterminación (de la que, por cierto, soy partidario, aunque en otras circunstancias, claro) o la entrega de Navarra, es decir, ninguna de las infamias y falsedades con que la derecha y sus medios ha bombardeado a la opinión durante meses. Y tampoco se mencionaron los "compromisos" del Ejecutivo con ETA, que anteayer traía Gara.

Digresión oportuna: hasta la fecha tenía a Gara por un periódico serio. Al informar de unos "compromisos" del Gobierno que éste niega, Gara está obligado a probar sus asertos o quedar como falsario. Que diga qué "notario" puede testificar de esos compromisos y que lo haga. En caso contrario es claro que la información de anteayer era un embuste para torpedear al gobierno de Rodríguez Zapatero con las técnicas típicas del amarillismo .

Al pleno se llegó por la pertinacia del PP. De él salió el señor Rajoy literalmente desollado y con tantas posibilidades de convertirse en el próximo presidente del Gobierno de España como Fray Gerundio de Campazas, a quien se parece en la garrulería. Los genios que desde los medios lo han asesorado, (los señores Zarzalejos, Ramírez, Jiménez, etc) diciéndole primero que presentase una moción de censura, luego que plantease la cuestión de confianza y, por último, que exigiese este pleno donde ha quedado reducido a cenizas, merecen un premio. Menudo ojo el suyo y qué bien conocen y aquilatan los mecanismos democráticos.

Porque el debate sirvió para lo contrario de lo que estos estrategas habían previsto: el Congreso renovó su confianza en el Gobierno sin que éste tuviera necesidad de pedirla y se reafirmó en su decisión sobre las negociaciones que el señor Rajoy pidió expresamente se revocara. No solamente no obtuvo ninguno de sus deseos sino que quedó claro que sólo cuenta con sus diputadxs -eso sí, permanentemente dispuestxs a la bronca- lo que en un sistema parlamentario, estructuralmente orientado a los pactos, los acuerdos, las alianzas, evidencia clara ineptitud para la vida política. Es obvio, tras el debate, que en este país cuentan todos los grupos parlamentarios, hasta los minúsculos, excepto el del PP, por deméritos propios.

Porque en sus intervenciones, el señor Rajoy no se privó de ningún golpe bajo, ni siquiera de los que le devolvían una y otra vez en forma de tortazos bien sonoros. Su insistencia en hacer de adalid del Pacto por las libertades y contra el terrorismo, que fue obra del PSOE y, en concreto del señor Rodríguez Zapatero cuando estaba en la oposición, precisamente con la suya como Vicepresidente del Gobierno (el famoso "conejo de la chistera") no es fácil de entender, sino como masoquismo. Y su reiteración en el error, que dio la oportunidad al señor Rodríguez Zapatero de lucirse una y otra vez con su ritornello de la lealtad del PSOE y la deslealtad del PP cuando en la oposición el uno o el otro, carece de toda explicación, ni por la vía patológica. ¿Qué decir de un político que, cuando quiere mostrar talla de dirigente esgrime como arma el triunfo de su adversario? Pues lo dicho en algún otro post anterior: Ubu. (Muy bonita la ilustración de Lugné-Poe. Ubu Roi, de 1922).

Cuando no cargaba las armas del contrincante con balas dum-dum contra él mismo, el señor Rajoy recurría a la consabida táctica del espejo en la que su valedor, el señor Aznar, es consumado maestro, consistente en denunciar muy enfadado al otro por hacer lo que uno está haciendo. El señor Rajoy tronó contra el señor Zapatero acusándolo de ser culpable de todos los males y fracasos: de la tregua, de la no tregua, de la kale borroka, de las "impertinencias" de Otegi y de la bomba de Barajas...sólo para concluir en tono ofendido que, para el PSOE, el PP es culpable de todo.

Pero donde el señor Rajoy rizó el rizo y se deslizó por la pendiente del despropósito y la barbaridad fue en su frase sobre las bombas, cuya torpeza sólo es comparable a su brutalidad autoritaria y su desprecio por la verdad: Si usted no cumple, le pondrán bombas y si no se las ponen es porque ha cedido, que provocó contundentes respuestas del Presidente y de López Garrido.

En resumen, después de casi tres años de desleal oposición, en los que se ha utilizado el terrorismo como arma política bajuna, se han propalado patrañas sin cuento, se ha intoxicado a la opinión a través de los medios adictos, este pleno innecesario ha dejado en absoluta evidencia que el PP está solo en su política de confrontación, sin esperanzas de imponer ni uno solo de sus puntos de vista, automarginándose de las grandes decisiones parlamentarias, rechazando toda nueva iniciativa y, como se le dijo ayer à plusieurs reprises sin esperanza de ganar las próximas elecciones. Todo un exitazo, sí señor.

Nueva digresión pertinente: a la hora de hablar de los medios de comunicación y su influencia sobre unos u otros políticos, ¿alguien ha visto que un solo medio le diga al presidente del Gobierno lo que tiene que hacer, como se lo dictan al detalle al señor Rajoy los estrategas citados ut supra en sus editoriales o sus alocuciones radiofónicas?

Conclusión, desde el principio de la legislatura, no habiendo aceptado la derrota electoral, el PP concentró todos sus esfuerzos en conseguir unas elecciones anticipadas. Para ello supeditó todo, literalmente todo, los intereses generales, las víctimas, el consenso, el equilibrio territorial, a la tarea de debilitar al gobierno de "Bambi", del "incompetente", del "presidente por accidente", del "bobo solemne" y el resultado a la vista está: el señor Rodríguez Zapatero sale crecido y se permite el lujo de ser magnánimo, el Gobierno goza de saneado apoyo parlamentario, la oposición conservadora carece de eficacia y su alternativa es bien amarga: mantenerse en la irrelevancia testimonial o participar en el consenso que fortalece al gobierno al que quiere derribar. Si eso no es para poner un cero a quienes hayan diseñado esta estrategia, ¿para qué es?

Por no cumplirse, no se cumplirá ni la última canallada que alguien (se admiten apuestas acerca de quién) puso en circulación por los SMS en los últimos días: "Zapatero entró por Atocha y saldrá por Barajas. Pásalo". Pasado. No entró por Atocha ni saldrá por Barajas. Pleno al pleno.

dilluns, 15 de gener del 2007

La comunicación instantánea.

Es el signo de los tiempos y de lo que, al parecer, estamos más orgullosos. Tanto que, no hace mucho, preguntado Ted Turner, el fundador de CNN, cómo podía definir él el sentido de su empresa de TV mundial, respondió con una machada que es, al mismo tiempo, un sinsentido, pero que apunta a esa característica que define nuestra época, esto es, la simultaneidad, el tiempo real: "el día del fin del mundo, allí estaremos y lo daremos en directo".

Unxs alumnxs de la facultad de Políticas de la Complutense me han pedido que vaya a darles una charleta fuera de la actividad académica ordinaria y he escogido este asunto del carácter instantáneo de la comunicación. Tengo previsto comenzar con una curiosidad: eso de la información instantánea y en tiempo real ya se les había ocurrido a los griegos clásicos. Lo cuenta Esquilo al comienzo de La Orestiada. Cuando Agamenon retorna vencedor de Troya, Clitemnestra está esperándolo con las intenciones que conocemos. La esposa infiel se entera de la caída de Troya exactamente en el mismo momento en que se produce el hecho. ¿Cómo? La reina de Argos puso un centinela en cada uno de los picos más altos de la distancia que separa a Argos de Troya cerca de los Dardanelos, cada uno de ellos a la vista del siguiente. El último, a la de la ciudad asediada con la orden de encender una hoguera en el momento en que la viera caer. El siguiente centinela habría a su vez de encender otra cuando viera la del primero y así sucesivamente, hasta el último centinela ya a la vista de la guardia de Argos. He puesto las fogatas en el mapa más arriba ¿A qué velocidad, pues, se entera Clitemnestra de que ha caído Troya? A la de la luz. Comunicación instantánea en tiempo real, como la que dice Ted Turner, pero en el siglo VIII antes de Cristo. Es un bonito ejemplo, ¿verdad?

Fe de omisiones.

Manuel F. Trillo, uno de los amigos que he tenido la fortuna de hacer en mi corta estancia en InSurGente (Salud, Manuel. Te confieso que lo de Livia fue lo único que me hizo flaquear en la decisión) me envía un recorte de Web Islam en el que se informa de que

"Cabe destacar también la presencia de ciudadanos árabes o españoles de origen árabe en la manifestación de Madrid, que llevaban carteles en ese idioma en las que expresaban su condena a la organización terrorista ETA. Esta presencia árabe se dejó sentir también en Bilbao, Pamplona y otros lugares".
Yo decía en mi post de ayer que no lxs había visto. Pero fueron. Y me encanta hacerlo constar. Porque, en efecto, fue estupendo que la inmigración se movilizara y que lo hiciera codo a codo con lxs españolxs. En mi descargo diré que, en el grupo en que me hallaba en la manifa, había alguna persona de edad avanzadísima, lo que restringió bastante mi movilidad. De todas formas, reitero mi alegría al saber que también lxs musulmanxs estuvieron.

O sea que sólo se quedaron fuera la derecha y algunos representantes de la más pura extrema izquierda, de esxs que no se contaminan jamás con la sucia realidad del reformismo y se resignan a que quienes fueron lxs cubran de oprobiosos epítetos, como si estos hubieran pensado en ellxs por un solo instante. Demasiada soberbia para tanta irrelevancia, incapaz de percatarse de que, parafraseando a Sandro Pertini, "la sinistra incontaminata c'è una cosa con la quale, senza la quale, il mondo rimane tale quale".

Un diálogo en tiempo real.

¿Coincidencia? ¿Casualidad del destino? ¿Sucia maniobra al alimón de los sanguinarios batasunos, esbirros de ETA, y el ultrarradical vendepatrias de Zapatero? ¿Aleve intento de la masonería, que siempre ha odiado a España, y más desde que el Invicto pasó a peor vida? Nunca lo sabremos, a no ser que los de Libertad Digital, cuya relación con la realidad es como la de Diógenes con el hombre, nos ilustren sobre qué conjunciones astrales han debido de darse para que ayer, domingo 14 de enero y un día después de que una ríada de rojos emponzoñara las calles de Madrid, tanto el Presidente por accidente como el trujamán de ETA concedieran sendas entrevistas a la hojillas parroquiales que les sirven de correveydiles, esto es, el diario El País en el caso de Bambi y el diario Gara en el del gauchista abertzale o, como escribe la prensa reciamente hispana, aberchale.

No se me negará que lo divertido hubiera sido hacer las entrevistas cruzadas, Gara a ZP y El País a AO. Pero, para que algo así sea posible han de pasar 200 años más de democracia. El diario del infame Polancone, en la persona de su nuevo director, Javier Moreno, acudió a La Moncloa a impartir las consignas del grupo Prisa para los tiempos posteriores a la ruptura de la tregua. El diario no quiere ni oír hablar de nuevas negociaciones y el pusilánime presidente se plegó a sus exigencias: punto final al diálogo con ETA. De ahora en adelante, policía y tente tieso en Vascongadas; que ya va siendo hora de repartir unas castañas.

Es triste que sean los espurios intereses del monopolio polanquista quienes tengan que insuflar algo de gallardía en la complaciente y genuflexa actitud del criptoetarra ZP. Pero hágase el milagro y hágalo el diablo, dirán en la COPE, cadena acostumbrada a tratar con las potencias celestiales o infernales. Moreno hizo una entrevista palaciega, dejando que ZP se explayara donde le interesa y no poniendo el dedo (y, si necesario fuese, también la mano y el pie) en la herida abierta y supurante de ese partido enemigo de España que es el PSOE, del continuado diálogo del Gobierno con ETA. Se trató de una entrevista para mayor lucimiento del hombre que se rindió ante los terroristas, al extremo de considerar que el bombazo de Barajas fue un "trágico accidente" puesto que le arrebata la posibilidad de seguir desmembrando a España o de entregar Navarra entera, atada de pies y manos a la voracidad sabiniana.

En el otro extremo, la entrevista de Otegi en Gara pone de manifiesto la insolencia de los valets de ETA, que insisten en que el llamado "proceso de paz" (que ya Alcaraz definió hace tiempo como "proceso de rendición"), sigue adelante como si los dos muertos a causa del bombazo de la T4 fueran pequeños gajes del oficio, del oficio de plantabombas, supongo. Otegi imparte la doctrina en referencia a la cual se juzga a todos los partidos en el PV, que es un proceso que debe acabar en la territorialidad y el derecho de autodeterminación. Y da por descontado que el Gobierno de España tendrá que admitirlo. El párrafo que tiene que hacer furor en el zoco de la rebatiña por los retales de España, contestando a una pregunta sobre si, a la vista de la bomba, había algo que no estaba bien atado: "Las cosas estaban suficientemente atadas, lo que ocurre es que hay ciertos compromisos que no se han cumplido". Compromisos que detalla Gara y que van a provocar tormentas parlamentarias, con el navío del Gobierno a punto de ser aplastado a su paso por las Simplegades de la oposición parlamentaria, igual que el Argos a las órdenes de Jasón. Aunque el asunto no debiera ser difícil, pues si, como dice Gara, hubo un organismo internacional en funciones de fedatario, bastará con preguntarle.

A ver, ¿qué compromisos tenían los sociatas a espalda de la sociedad? Queremos saber. Porque si Otegi dice que hubo compromisos, hubo compromisos, pues este Otegi es hombre de palabra. Bueno, es hombre de palabra si es la suya contra la de los sociatas. Si no, no. En todo caso, ahora que el proceso se ha roto, ya da igual cuáles sean aquellos compromisos. O no, no da igual. Siempre es interesante saber cómo razonan nuestros semejantes, aunque a lo mejor llamar "semejante" a alguien de Batasuna sea un overstatement.

En resumen, es interesante cotejar las dos entrevistas. Y, claro, no es un diálogo en tiempo real, son dos monólogos que discurren paralelamente, sin tocarse, sin verse siquiera y simultáneo, desde luego. El ejemplo más evidente: Otegi afirma que el Gobierno británico se reunió son el Sinn Féin incluso con atentados y no se le ocurre que eso no puede aceptarlo el gobierno español. Igual que el Gobierno español pide que Batasuna condene la violencia sin imaginarse que eso no puede aceptarlo la otra parte. Batasuna no puede condenar la violencia porque la base de su función avasalladora es precisamente la violencia. Y tampoco está especialmente interesada en que desaparezca porque su eficacia negociadora depende de ella. Si no existiera la violencia sería imposible que una agrupación que representa al 10-12% del electorado condicionase de tal modo la política vasca.

diumenge, 14 de gener del 2007

Cómo somos la gente.

El 30 de diciembre del año pasado ETA voló el estacionamiento de la T4 en Barajas. Lo hizo, según explican muy sesudamente hoy los periódicos, con una mezcla de explosivos, con la aviesa idea de multiplicar el efecto destructor. Los dichos periódicos traen información técnica proporcionada por la Guardia Civil; que si amonal o amosal y un explosivo exógeno que, al parecer, actúa de multiplicador. Son cosas de esas que a la gente le encantan de tema de conversación para dársela de experta en las barras de los cafés. Yo no sé mucho de explosivos pero ayer pasé por la T4 y tomé fotografías. En la de la izquierda se ve bastante bien el destrozo. Han volado el edificio. No hay edificio. Es la foto de un vacío. Queda un módulo al fondo que habrá que derribar, supongo. Curiosamente, la estructura metálica a la derecha se mantiene. Tiene pinta de haber sido el ascensor que, a lo mejor, estaba aislado de la construcción principal.

Ayer nos manifestamos contra eso, contra esa barbarie. Digo yo que está bien claro. Pues no o no para todo el mundo. A raíz del atentado hubo un período de silencio, para no fastidiar las fiestas del 31 y el 1º de enero. Primera falta: no teníamos que haber festejado nada el 31 y el 1º de enero. Pero lo hicimos. Obviamente, no estamos dispuestos a que dos inmigrantes muertos nos amarguen las festividades. Podemos reconocerlo tranquilamente; ya sabemos que vivimos en sociedades inhumanas. El conocimiento científico de éstas actúa como un analgésico moral. ¿No sabemos que son sociedades duras, insolidarias, egoístas? Pues que nadie nos interrumpa la fiesta. Y menos que nadie, dos inmigrantes. ¿Se acuerdan Vds. de lo de "muertos de tercera", que no era exactamente así, pero se le acercaba?

Después de las festividades, como un mecanismo de respuesta retardada, lxs políticxs estallaron en mutuas recriminaciones. Para lxs de la derecha, ETA se había burlado trágicamente de Zapatero, quien había fracasado en su empeño que, según ellxs, consistía en entregar España a la codicia independentista. Que este razonamiento fuera literalmente absurdo no impedía que diera el resultado apetecido de disparar sobre el señor Rodríguez Zapatero desde todos los puntos de la rosa de los vientos, que es de lo que se trata. Para lxs de la izquierda la derecha había sido desleal desde el comienzo del proceso de negociaciones y volvía a serlo a raíz de la ruptura de la tregua pues prácticamente acusaba al señor Zapatero de haber puesto él la bomba.

El recuerdo de Diego Armando Estacio y Carlos Alonso Palate había desaparecido debajo de miles de toneladas de hormigón armado y de las zancadillas y golpes bajos de lxs políticxs. Era digno de escuchar el señor Acebes hablando de que el Gobierno y la manifa dividían a los colectivos de inmigrantes. Supongo que estaba ensayando una escenificación del episodio evangélico de los sepulcros blanqueados. Desaparecido también bajo la densa indiferencia hacia la inmigración, que ya llega hasta el 8% de lxs ciudadanxs del Estado español.

Pero, sorpresa, sorpresa, ese recuerdo estaba vivo y es el que llevó masivamente a la inmigración a la calle. Ese fue el primer dato de esta manifa que me sorprendió, el de la cantidad de inmigrantes que vino. Vi banderas ecuatorianas, colombianas, venezolanas, brasileñas, cubanas, panameñas y gentes de todas partes, muchísimas con rasgos indígenas, cholxs, vamos, ponies, como los llaman con su tradicional mala leche lxs gitanxs. Y también vinieron lxs chinxs, una representación de una federación de comerciantes, con sus pancartas, algunas bilingües y otras en chino, que es idioma que lxs madrileñxs dominan desde la escuela. Que si el hombre es, como dice Ortega, un ser ensimismado, lxs chinxs son los más hombres de todos. Lo que no vi fue a musulmanxs. Pero desde luego que fue una fiesta de la inmigración. Nunca había visto yo movilizarse a tantx inmigrante.

La cosa de las banderas fue también bastante llamativa. Había banderas de países latinoamericanos, algunas republicanas, bastantes del PCE y de la UGT y un par de ellas gays, pero ninguna rojigualda; o, al menos, yo no vi ninguna. Dice El País que alguna había pero creo que el patriótico diario español se las imagina. He aquí un motivo para una nueva manifa del PP: desagravio a la bandera de España. En efecto, los manifestantes de ayer agraviamos a la enseña patria por el hecho de no sacarla a pasear. Y de ese modo queda clara la sempiterna divisoria entre las izquierdas y las derechas españolas: la Patria. La bandera de las derechas es la del Reino, como debe ser; la de la gaviota parece más un anuncio de detergente. Y la izquierda que, normalmente tiene la patria puesta en otra parte, lleva otras banderas. Yo mismo, si me dicen que hay que sacar la bandera, hubiera llevado la que tengo en casa, la que ondea a la izquierda de este blog. Como nación, desde luego, lo llevamos crudo si no nos ponemos de acuerdo ni en la bandera.

La manifa de la izquierda, como era de esperar, fue un acto de gente muy diversa y pacífica, sin amenazas, insultos, tensiones o agresiones, como suelen darse en las manifas del PP. Quienes nos unimos desde Alonso Martínez somos testigos de que, al descender por la calle de Génova, la sede del PP no tenía una protección policial visible superior a la ordinaria porque, obviamente, no era necesaria. Son otros quienes, al final de las manifas del PP se van frente a Ferraz, a calentar el asfalto y amenazar a los sociatas. Aquí, al contrario, reinaba la cordialidad, ayudaba el buen tiempo y las escasas consignas que se corearon, libres y espontáneas, pues nadie daba órdenes, animaban al señor Rodríguez Zapatero, hacían alguna referencia a la pareja de hecho PP-Batasuna, echaban de menos a los obispos y poco más. Nada tampoco comparado con lo que se oye y se lee en las manifas del PP en materia de insultos. En verdad un acto pacífico en honor de la paz y que no incurrió en la contradicción que con tanta gracia denuncia Tasio en su viñeta de Gara de ayer.

Habíamos quedado a almorzar con la gente de Colectivo Red Verde, un grupo ecosocialista hecho de intelectuales antiguos miembros del PDNI, que no se integraron en el PSOE porque conservaron su espíritu crítico. Realmente, al PSOE le pasa lo que a todos los triunfadores, que cosecha amores y odios. Y en la izquierda son tantos los matices que vamos a acabar constituyendo una organización por cada individuo. Y eso que empezamos predicando el colectivismo. Luego nos sumamos a la manifa en compañía de unos viejos amigos, ugetistas de toda la vida, de los de recios principios. Nos hicimos unas fotos, pero no cuelgo ninguna, porque se me olvidó pedirles permiso. Así que cuelgo una mía con Ramoncín, que se lo pasó en grande, porque iba a la altura de todo el mundo y todxs le hablaban.

Este carácter espontáneo, popular, de la manifa (vaya ojo el de la derecha, quedándose en casa) conquistó el corazón hasta de los periodistas más contrarios al gobierno. Revisé las portadas de El Mundo, el ABC y La Razón y son bastante aceptables. Dicen la verdad. El único que continúa en la trinchera, disparando a todo lo que se mueva es, claro, Libertad Digital que juzga que la manifa fue un fallido plebiscito a favor del Gobierno y, en el colmo de la paranoia, reconoce que el PP pretende instrumentar el dolor de las víctimas, al sostener que es lo que dice el manifiesto final, siendo así que ese manifiesto, en efecto, habla de quienes "pretenden instrumentar el dolor de las víctimas", pero no menciona al PP. Son los de Libertad Digital los que se dan por aludidos en un ejemplo más del viejo adagio de que el que se pica, ajos come.

¡Ah! Y fuimos muchxs.


dissabte, 13 de gener del 2007

¡Ahí nos vemos, amigxs!

Pues, sí, finalmente vamos a una manifa de la izquierda porque la derecha y sus organizaciones afines, después de poner condiciones y condiciones y ver que se les aceptaban, han decidido no asistir. Que no iban a hacerlo era evidente desde el primer momento. Las condiciones eran pretextos: incluya Vd. la libertad, incluya Vd. el derecho a la vida... Y, luego de que los organizadores hubieran incluido todo lo que se les exigía, los conservadores anuncian que, a pesar de todo, no van porque no está claro lo que se persigue con la manifa. Después de haber hecho cinco manifestaciones en contra del Gobierno, acusándolo de "negociar" con terroristas, de hacerles concesiones y hasta de, mirabile dictu, "rendirse" a ETA, deben de estar cansadxs de andar por la calle.

Pero lo verdaderamente pintoresco es que, además, el señor Rajoy pide que se desconvoquen las dos manifas, la de Madrid y la de Bilbao. Esa es una exigencia tan extravagante, estrafalaria y abusiva que, para encontrarle alguna explicación hay que recurrir a los comportamientos de los niñatos caprichosos o de los jayanes de reyerta. Algún analista, de esos que aman dar pruebas de conocimientos históricos, diría que es el error de ceder a las peticiones y exigencias de las partes broncas en las negociaciones, los errores del "apaciguamiento", añadiría el señor Aznar en un supuesto tan sacado de contexto como de quicio. Pero es muy propio de la mentalidad autoritaria. Yo no me manifiesto y, en consecuencia, aquí no se manifiesta nadie. Y ya por que sí. Algunos comentaristas de la izquierda, supongo que bienintencionados, han dicho que el error del PSOE es ir adelante sin contar con el consenso del otro gran partido nacional. Pero ¿cómo se va a contar con el consenso de un partido que está especialmente empeñado en destruir todo consenso, al extremo de que se le aceptan las condiciones que pone y sigue negándose a participar en una acción común?

Así que, efectivamente, manifa de la izquierda. Y, como recuerda muy bien un editorial de El País, una manifa que se convocó en un principio, para honrar la memoria de los dos ecuatorianos asesinados por ETA cuyos nombres aparecen en la esquela y que en ningún momento se merecían un comportamiento tan inhumano como han tenido hacia ellos quienes han obstaculizado cuanto han podido este mínimo homenaje que los demás les tributaremos. Claro que, cuando menos, no hemos tenido que oír lo que se dijo a los familiares de las víctimas del 11-m cuando se manifestaban frente al congreso, "que se metieran a las víctimas por el culo". Esa abyecta frase no puede ni debe caer en el olvido y hay que traerla a colación cada vez que aquellxs que han acusado al Gobierno falsamente de rendirse a ETA, entregar Navarra o cualquier otro disparate, vayan por donde suelen, esto es, a poner todo, absolutamente todo, todo lo que es de todos al servicio de su provecho partidista.

Una manifa de la izquierda, que ya iba siendo hora de volver a la calle, espacio al que esta corriente estuvo relegada durante la dictadura, con grave quebranto de su integridad física y que, en tiempos democráticos, sólo ha recuperado muy de tarde en tarde durante el anterior Gobierno del PP que la llamó "pancartera" ignorante de que ese calificativo describiría mucho mejor el comportamiento de sus propias huestes no mucho tiempo después.

Así que, amigxs, ahí nos vemos en una manifestación espontánea, en memoria de todas las víctimas del terrorismo, especialmente de las dos últimas, en favor de la paz, de la libertad y de la vida y en un acto unitario del que las derechas y sus organizaciones afines se han excluido voluntariamente y sin justificación plausible.

(La ilustración es un grabado de Lajos Kassak, artista expresionista húngaro, llamado "los portadores de banderas", 1919).