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dijous, 21 de maig del 2009

Diálogo desde la izquierda.

Las ediciones de La catarata han sacado la cuarta edición de este libro de José Luis Sampedro y Carlos Taibo (Conversaciones sobre política, mercado y convivencia, Madrid, La Catarata, 2009, 180 págs.) publicado originalmente en 2006 porque tiene éxito, se vende bien y, además, le han incorporado una conversación nueva sobre la crisis ("la crisis" por antonomasia es ya la que padecemos), lo que justifica que Palinuro lo reseñe en esta sección del blog dedicada a los libros que acaban de aparecer.

He aquí, por lo demás, una obra de acuerdo con una de esta técnicas mdernas, la de la conversación entre dos o más personas, grabada y transcrita posteriormente. Es un género relativamente nuevo; tiene el formato de un diálogo y es un diálogo, pero no uno de la tradición literaria que aparece ya en Platón y que era inmaginarios sino uno de incuestionable realismo y actualidad. Los dos participantes, que se hicieron amigos a raíz de esta experiencia son una pareja de viejos e impenitentes izquierdistas radicales muy conocidos en el país. No hace falta decir que Palinuro está claramente sesgado en sus simpatías hacia esta posición y que su valoración general del libro es buena porque se trata de un texto del que se obtienen provechos. Por supuesto, hay algunos puntos de discrepancia que saldrán inevitablemente a la luz entre los autores y el crítico, pero estoy seguro de que aquellos entenderán que se trata de discrepancias amparadas en la coincidencia en los asuntos de base, de raíz, los valores (que diría el señor Aznar) que compartimos.

Y empiezo por una de esas discrepancias que se repite a lo largo de la obra en comentario y que obedece a lo que a mi juicio es cierta soberbia intelectual de los autores. Ambos son demócratas y radicales, pero cuando la gente no hace lo que ellos creen que debe hacerse o hace lo contrario, su opinión sobre ella es muy negativa. La gente, llega a decir José Luis Sampedro, "no está en condiciones de pensar, que está condicionada. La democracia se halla absolutamente falseada gracias a unos mecanismos técnicos que sustituyen la opinión pública por la opinión mediática" (pp. 24/25). Se trata de una actutud elitista muy frecuente entre los intelectuales de izquierda que no comparto porque viene a decir que nosotros sabemos mejor que la gente lo que la gente misma quiere, cosa lógica , si bien se mira, cuando se admite y se dice que los poderes "tienen atontada a la población" (p. 26). Sospecho que algo así no es tan fácil y que va siendo hora de que reconozcamos que, cuando la gente no hace lo que nos parece razonable y hace, por ejemplo, lo que pide la derecha, en principio se debe a que no hemos sabido ganárnosla. Y eso es todo y la democracia implica trabajar denodadamente y sin soberbia por recuperar las mayorías que nos hacen falta y que quizá se nos han marchado por nuestra falta de cabeza, pero no insultar a los votantes de otras corrientes.

Los dos amigos tratan a continuación el fenómeno de la globalización al que se oponen con uñas y dientes. Se trata de otro frente de discrepancia con los autores. Taibo cree que el término mismo de globalización es una especie de trampa para evitar conceptos más críticos como "capitalismo" o "imperialismo" y, por ello, propone hablar de "globalización capitalista y/o globalización neoliberal. Esto quiere decir, y me parece cierto, que no tiene sentido hablar de "alterglobalización" porque, señala Taibo, nadie sensato hablaría de "alterimperialismo" o "altercapitalismo". Obviamente lo que quiere decir es que, siendo la globalización intrínsecamente mala, como el imperialismo, una solución alternativa de forma pero igual de esencia no sería aceptable, lo cual es muy cierto... siempre que se acepte que, en efecto, la globalización es mala cosa per se. Si tal cosa no se acepta, cual es mi caso, la observación no se tiene de pie. A mi modesto entender, la globalización, como proceso técnico que es, es axiológica y racionalmente neutro; es buena o mala según el uso que se haga de ella. A primera vista me parece una gran conquista en muchos terrenos; que también pueda ser un pepla desde otros puntos de vista no es, a mi entender, un argumento válido contra la globalización sino contra quien la utiliza con fines, digamos, bastardos. A Taibo, sin embargo, la globalización le parece, como el pecado del catecismo del padre Astete, "la suma de todo mal sin mezcla de bien alguno" y ello por cuatro rasgos, a saber: la especulación, la función de los capitales, la deslocalización y la desregulación, todo lo cual contribuye a crear un paraíso fiscal a escala planetario (pp. 33-35) en una expresión (paraíso fiscal) que es muy atinada. Corona su diagnóstico Taibo sosteniendo que la palabra clave de la globlización es "codicia". Muy cierto, sí señor.

Aunque Sampedro es economista (de hecho, recuerdo que yo lo tuve en la carrera, en "Estructura económica" de segundo de Políticas) su visión del shibolet más amado de sus colegas economistas, el mercado, es muy crítica. Sostiene que el mercado, lejos de ser esa especie de extraño taumaturgo que supone la teoría clásica es un mecanismo de distribución y nada más. Incluso toma un vuelo algo sacrílego al afirmar que la Economía no es una ciencia sino una ideología y que, de hecho, los premios Nobel de Economía no los otorga la academia sino el Banco de Suecia (p. 40) y, para romper con la teoría clásica justificativa del mercado, relata la famosa historia a base de un caballo de J. K. Galbraith acerca de cuán buena es la economía de mercado pues sobre tirar del conjunto (como los caballos), permite que los gorriones se alimenten con sus excrementos (que vendría a ser la famosa función redistributiva que se atribuye al mercado.

Ambos autores izquierdistas echan una ojeada pesimista sobre Europa. Según Taibo el continente no defiende una idea distinta de globalización de la que tienen los Estados Unidos (p. 57). Sampedro va más allá: sostiene que la vieja Europa producto de la civilización ya no se enfrenta a los EEUU que, sin embargo, incumplen el Derecho Internacional. En parte ello se debe a que los antiguos partidos socialistas ya no son socialistas, no se cuidan de la función intervencionista del Estado ni de la regulación del mercado (p. 65). Los socialistas no defienden ya ni el capitalismo social que ellos mismos crearon y, según Sampedro, hay que exigir que se abandonen las privatizaciones (p. 69).

En cuanto a las políticas del imperialismo y el terrorismo, según Sampedro, hay medios técnicos con los que hemos vuelto a la barbarie; lo llama technobarbarie" (p. 70). Según Taibo hay un uso interesado del término "terrorismo" para ajustarse a la política exterior de los EEUU. Taibo analiza también ésta para lo cual pone de relieve las insuficiencias del término "terrorismo" sobre el que se invoca especialmente en contra del islamismo. Los rasgos son: 1) nos desentendemos de los conflictos singulares; 2) carta blanca a "gobiernos impresentables"; 3) aparición de fórmulas de "doble rasero"; 4) respuesta exclusivamente policial-militar al terrorismo; nada de indagar en sus motivaciones; 5) el mundo Occidental no tiene responsabilidad por las condiciones lamentables que prevalecen en el resto del planeta (p. 75).

Con respecto a los Estados Unidos, prueba del nueve de la carga crítica del discurso que esté elaborándose. Pone de manifiesto cómo las administradores republicanas admiten el déficit el armamento y defensa pero no el que se dé en sanidad y educación (p. 88). En opinión de Taibo, con la que coincido, los EEUU presentan los defectos siguientes: 1) hay cantidades elevadas de personas pobres, sin recursos; 2) la globalización desbocada; 3) la prepotencia del Gobierno de los EEUU; 4) y la geopolítica imperial del gobierno. En ausencia de las Naciones Unidas, cuyas funciones son hoy más patéticas que nunca (p. 101), han surgido los movimientos antiglobalización que se explican por cuatro razones: a) hacer frente a la globalización capitalista; b) responder al endurecimiento de las condiciones del trabajo asalariado en todo el mundo; c) hacer frente a los problemas de la democracia en la globalización; d) la insuficiencia de la izquierda tradicional (pp. 111-114). Sampedro cree que la cuarta razón es la más profunda porque en todas las izquierds han aceptado el sistema (p. 112). La gente ya no cree en los partidos tradicionales (p. 117). Taibo señala entonces que las virtudes de los movimientos antiglobalización son: a) aportan un horizonte de resistencia global; b) no son de los de brrón y cuenta nueca; c) los movimientos tienen genuinas redes transnacionales; d) han rescatado a mucha gente joven (p. 121)

En el siempre interesante capítulo de los nacionalismos, Sampedro se afirma partidario del derecho de autodeterminación, en lo que Palinuro coincide con él al ciento por ciento. Según el viejo profesor, su yerno, que sabe mucho Derecho Internacional, lo ilustra sobre el famoso problema de la dificultad de determinar el sujeto ejerciente del derecho de autodeterminación, a lo que Sampedro aduce que, habiéndose resuelto problemas más difíciles, también podrá resolverse éste (p. 126). No le quepa duda, máxime cuanto tampoco es un problema tan difícil salvo que una de las dos partes de la relación tenga mala voluntad, situación por lo demás muy frecuente. Taibo a su vez cree que hay un nacionalismo español muy influyente (p. 128). Efectivamente, así es y Palinuro añade que ese nacionalismo español, a diferencia del vasco, catalán y gallego, sostiene que no es nacionalismo, lo que no deja de ser chusco. Considero muy interesante y valiosa la aportación de Taibo a un juicio sobre el ámbito geográfico de la ciudadanía (p. 133), algo sobre lo que los nacionalistas españoles no quieren saber mucho.

El último capítulo, el añadido de 2009 y por el que se hace reseña de la obra es una conversación sobre la crisis. Para Taibo recuerda mucho la de 1929 (p. 147); algo que, por lo que llevo leído del libro del señor Aznar, éste niega vehementemente. O sea que Taibo tiene razón y también con un particular "yoya" de su cosecha, comprensible ciertamente porque viene a decir que ya lo avisábamos, que decíamos que algo así pasaría por la globalización capitalista y la creación de los paraísos fiscales a escala planetaria (p. 152). Según Taibo este sistema se basa en tres pilares que hay que cuestionar: 1) publicidad; 2) crédito; y 3) caducidad (p. 158). Creo que es un modo simple, elegante y cierto de condensar en tres palabras un sistema político-económico complejo como el capitalismo. A su vez, Sampedro, un hombre sabio, cuestiona el término desarrollo y su origen en el de la guerra fría (p. 161). Sampedro se apunta a la doctrina iniciada por el francés Serge Latouche del decrecimiento (La apuesta por el decrecimiento), lo que no quiere decir que uno la vea más realista que El Mago de Oz. Junto a la lógica de la propiedad, la competencia y el trabajo obsesivo se propugna el reparto de trabajo, el valor de lo local frente a la regeneración. Taibo entiende que hay tres territorios en que no opera esta mentalidad de sacrificio: 1) la famila; 2) algunas tradiciones del movimiento obrero; 3) los pueblos del Tercer Mundo (p. 164). Añado para acabar con broche de oro un gran trozo del mismo Sampedro: "Lo que pasa es que nuestro pensamiento, nuestra cultura, nuestra civilización, no está a la altura de los medios técnicos y científicos de que dispone. No sabemos administrarlos: por eso protagonizamos el disparate del despilfarro, de la destrucción..." (p. 173). Este es mi último punto de discrepancia con los autores: tengo estas jeremiadas sobre el advenimiento del ocaso, de la decadencia, por querencias de los intelectuales elitistas de izquierda. El propio Sampedro dice que en el Renacimiento "se vivía el nacimiento de nuestro mundo y ahora es el ocaso. Si no respetamos el equilibrio ecológico ni conseguimos justicia social, entraremos en tiempos oscuros." (p. 180) Este tono apocalíptico es frecuente en estos asuntos y casa bien con aquella cierta soberbia intelectual que detectaba al comienzo del libro para darnos el prototipo del intelectual de izquierda no reconciliado con la prodigiosa techné del hombre moderno y que quizá sucumba a ella. No creo que la solución sea decrecimiento alguno si no es dentro de muy rígidos límites temporales. Esta tendencia luddita a maldecir el progreso e idealizar la idiocia rural, tan vieja como la poesía de Hesiodo, cuando menos, es una inclinación en que se incurre muchas veces de cambios críticos. La humanidad sólo puede sobrevivir avanzando, resolviendo los problemas que se le plantean en ese avance y creando otros nuevos, al resolverlos, que también ponen en peligro su supervivencia. Y así pero en una especie de eterno retorno en espiral, como gustan los dialécticos.

dimarts, 13 de maig del 2008

Tres días que conmovieron a España.

Por acuerdo generalizado en la politología española las elecciones de 1982 se consideraron "cataclismáticas" pues el partido del Gobierno se hundió, el PSOE obtuvo su más abultada mayoría absoluta y el segundo partido de la derecha quedó a una enorme distancia de él. En las elecciones de 2004, veintidós años después, los resultados no fueron parecidos en modo alguno, ganó los comicios la oposición pero por estrecho margen y el partido del Gobierno, lejos de hundirse, obtuvo un muy apreciable resultado que le permitió hacer una oposición estruendosa y contundente a lo largo de la legislatura. Sin embargo, las elecciones se celebraron a los tres días del peor atentado en la historia de Europa, con un grado muy agudo de enfrentamiento entre las fuerzas políticas y con la esfera pública en estado de colapso como certeramente define la situación Víctor Sampedro en este libro (Victor Sampedro Blanco (Coordinador), Medios y elecciones 2004. La campaña electoral y las "otras campañas", Madrid, 2008, 278 págs, obra publicada por la Editorial Universitaria, la Universidad Rey Juan Carlos y la Universidad de Granada). Así que si no "cataclismáticas", las elecciones de 2004 fueron "trágicas".

Víctor Sampedro es un reputado estudioso e investigador en comunicación política desde una perspectiva que es a la vez crítica y empírica (dos facetas que no suelen aunarse con frecuencia) y que lleva una temporada concentrado en poner en claro las relaciones entre los medios de comunicación, los agentes políticos y la "esfera de lo público", aquí protagonizada por las multitud spinoziana en elaboración de Antonio Negri en las elecciones generales de 2004, como se prueba por un libro anterior (Sampedro (Coord.), Multitudes Online Madrid, los libros de la catarata, 2005)> que ya versaba sobre las movilizaciones populares de marzo de dicho año.

En la obra en comentario, que ha redactado conjuntamente con un brillante equipo de colaboradores, Sampedro somete a análisis la precampaña electoral de 2004 aplicando dos marcos teóricos muy productivos (agenda setting y teoría del framing, que reaparecerán en posteriores capítulos) a una recopilación de fuentes escritas tomadas de cinco diarios de referencia, El País, El Mundo, ABC, La vanguardia y El Periódico de Catalunya para examinar cómo el gobierno del PP controló la agenda mediática hasta el atentado del 11 de febrero creando un "pseudo evento mediático" con la filtración de la famosa entrevista de Carod Rovira con los terroristas de ETA. Dos o tres conclusiones son aquí relevantes: hubo diferencias entre la prensa de Madrid y la catalana; el Gobierno controló bastante bien la agenda mediática y, salvo excepciones, la prensa se plegó.

En el análisis de la campaña propiamente dicha, Sampedro (en colaboración con Óscar García Luengo y Ariel Jerez) toma de muestra 280 piezas de las cadenas de televisión TV1, Antena 3, Tele Cinco y Canal + y, garantizando la validez empírica de la codificación mediante un alto valor del coeficiente de fiabilidad, llega a la conclusión de que "El Partido Popular gestionó de modo eficaz su estrategia de agenda. Logró establecer como prioritarios en todas las televisiones los temas con mayor rentabilidad electoral. Consiguió redefinir la agenda de su principal adversario, el PSOE, y de las cadenas de televisión afines, obligándolas a tratar los temas más desfavorables." (p. 94).

El capítulo tres es un agudo ensayo de impecable factura empírica a cargo de Óscar García Luengo sobre "Negativismo y confrontación en televisión", también durante la campaña electoral y en las cadenas citadas más arriba. Su conclusión de que el negativismo no es tan acusado como creen los autores de la teoría de la videomalaise termina con un típico understatement: "el tono de las noticias en la televisión española durante el período de referencia se escora más hacia los parámetros de lo negativo" (p. 112)

El cuarto capítulo, a cargo de Andreu Casero Ripollés, analiza las estrategias políticas, la construcción mediática y la opinión pública en el 11 de marzo, considerado como un "caso excepcional". Se vale para ello de las concepciones de la Sociología fenomenológica de la "construcción social de la realidad", de Berger, Luckman, Schütz, et al. utilizadas a modo de framing. Establece unos rasgos característicos del "caso excepcional" entre los que extraigo, por parecerme el más explicativo fenomenológicamente, el de las estrategias políticas de las cadenas de televisión con su función de selección informativa en virtud del concepto de "beligerancia informativa con el terrorismo" que, "por un lado obliga a posicionarse haciendo imposible la asunción de neutralidad, la inhibición e incluso la discrepancia en temas relacionados con el terrorismo" y al mismo tiempo es una noción que "en el caso español se encuentra fuertemente vinculada a la banda terrorista ETA" (p. 123) lo que llevaba el agua al molino del Gobierno. Por cierto, me permito observar la fuerza de esta estrategia que hasta el autor utiliza la expresión convencional oficial y obligada de banda terrorista ETA. El resto del capítulo es igualmente interesante. Entiende el autor que en los días 12 y 13 se produjo una ruptura de la dependencia cognitiva de las masas/multitudes que llevó a las movilizaciones del día 13 (el "colapso de la esfera pública" de Sampedro) valiéndose fundamentalmente de los medios digitales (p. 128). Estos días fueron de "universos simbólicos enfrentados" lo que puso en marcha un proceso deliberativo, horizontal, periférico, autónomo y crítico, que cuestionó el papel y las funciones institucionales desempeñadas tanto por los medios convencionales españoles como por el sistema político-institucional." (p.136)

Esto es, con el Gobierno del PP controlando la agenda mediática, los medios absorbidos en su onda, la "esfera pública colapsada", si al final se produjo un vuelco electoral (que ya venía parcialmente predicho en los sondeos) fue gracias a la movilización espontánea de la "multitud" autoorganizándose a través de las nuevas tecnologías. Así es también como se razona en el capítulo cinco a cargo de Rafael Durán Muñoz, quien contrapone la teoría de la espiral del silencio a la de la espiral de la "mentira prudente" de Timur Kuran, llegando a la conclusión de que "un sector significativo de la ciudadanía rompió la espiral de la mentira prudente entre los partidos políticos (...) y forzó, si no el conocimiento de la verdad, sí el de la gran mentira que se había impuesto inicialmente." (p. 161).

Cierran el libro dos capítulos que me parecen menos logrados tanto por el interés en sí como por la relevancia de los resultados. Uno de ellos de Sampedro, Bruno Carriço Reis y Andrea Reis sobre las "otras campañas", toma pie en la expresión y la práctica zapatista de las últimas elecciones de México (muy dentro de este espíritu de las movilizaciones sociales autoorganizadas) para medir cómo se articuló la agenda social y ciudadana recogida en los medios durante las elecciones de 2004 (p. 166). Es ingeniosa la periodificación en "once días de campaña, tres de perplejidad y siete de movilizaciones postelectorales" (p. 175). De hecho abundan en la obra percepciones penetrantes muy notables. En este caso, por ejemplo, es curioso comprobar cómo los picos informativos de los tres diarios que aquí se analizan son el 12 de marzo para El País (que informa del atentado), el 13 de marzo para El Mundo (que habla del poder de convocatoria del PP en la manifa del 12) y el 14 de marzo para ABC (que informa del "acoso" a las sedes del PP) (p. 231). Pero los resultados del trabajo son entecos y los autores reconocen "...la preeminencia clara de los actores políticos sobre los sociales como promotores de la agenda ciudadana y, de modo notable, del partido del Gobierno que no sólo mantuvo la iniciativa durante la campaña, sino que la incrementó entre el 11-M y el 14-M." (p. 232)

A mi entender se echa de menos aquí una especie de recapitulación general de este libro con todo su importante trabajo que deje en claro cómo a pesar de tenerlo todo mediáticamente planeado al comienzo de la campaña (los "pseudoeventos" mediáticos), de controlar la agenda, de imponer los marcos interpretativos, de tener a la oposición uncida a su carro mediante los discursos estratégicos, etc, el resultado fue el vuelco electoral en situación de práctica ausencia de los agentes políticos tradicionales, sustituidos por una espontánea öffentlichkeit crítica armada de móviles e internet.

Finalmente, el último capítulo, de Sampedro et al. aun siendo un intento muy encomiable de abrir el analísis a los nuevos fenómenos del ciberespacio y la blogosfera y de haber hecho un gran trabajo de operacionalización, verdaderamente ingenioso, no da resultados relevantes por la incuria de los partidos políticos a la hora de gestionar y mantener vivas sus páginas web. Es de reseñar que sólo el PSOE contestó a las cuestiones planteadas por el equipo investigador y que los únicos foros activos fueron los de PP sin que el detectar en ellos un tipo de censura errática permita hacer comparaciones válidas porque las otras fuerzas políticas no tenían foros.

En conclusión una obra de investigación colectiva de interés sobre un tema de enormes posibilidades en el vasto campo de la comunicación política. Si tuviera que trasmitir algún ruego a los investigadores iría en el sentido de que la próxima vez incluyan un apartado para los medios radiofónicos, cuya importancia en el debate público en nada cede a la prensa escrita o a la televisión, cuenta habida de que la imbricación entre información y militancia política es aquí, en algunos casos, extremada. Por ello mismo tanto más interesante.


La obra en este ya largo comentario incluye un segundo volumen (Víctor Sampedro Blanco et al. (coordinadores) (2008) Televisión y urnas 2004. Políticos, periodistas y publicitarios 158 págs.) editado por las mismas entidades que el primero, de un notable interés por cuanto constituye una guía didáctica práctica para el estudio específico de algunas de las cuestiones tratadas en el primer volumen y otras nuevas. Está redactado como tal guía práctica, con baterías de preguntas y temas de reflexión y, lo que es más notable, viene con dos DVDs en los que se recogen los elementos gráficos y audiovisuales que sirven de apoyo a la investigación del primer volumen y abren vías nuevas en el segundo.

En concreto los temas tratados son: el "Caso Carod", correspondiente a la aguda y sutil reconstrucción que de este asunto hace Sampedro en el primer volumen.

El capítulo segundo, a cargo de Óscar García Luengo et al., versa sobre la encuestra preelectoral del CIS que, como es tradicional, se publicó con anterioridad a las elecciones y las interesantes y significativas divergencias en los sesgos con que las distintas cadenas de televisión la trataron.

El tercer capítulo (Sampedro/Vizcaíno-Laorga) analiza en profundidad un programa doble que hizo Telecinco, con una presentación de los dos candidatos principales, Rajoy y Rodríguez Zapatero, en De carne y hueso, doblado luego con otro llamado Cara a cara con el que se pretendía crear una especie de debate virtual entre ambos ya que, se recordará, en aquellas elecciones (como en las de 1996 y 2000) no hubo debates televisados reales. En este programa doble, la conclusión de los autores es que la imagen que se dio de los candidatos coincidía con la que ellos estaban interesados en proyectar (p. 92).

El capítulo 4 (mismos autores) analiza un programa especial de perfiles biográficos emitido por Canal + cuyas conclusiones (p. 106) son literalmente idénticas que las del programa de Telecinco en lo que juzgo que debe de ser una errata de paginación.

El capítulo 6 (mismos autores), sin duda el más divertido, es un estudio sobre un debate ficticio emitido por Canal + en el contexto de las noticias del guiñol. Al comienzo de este capítulo hay una afirmación de la que discrepo por parecerme injusta. Dicen quienes firman el capítulo: "Ante el rechazo de los candidatos a la Presidencia del Gobierno a mantener un debate, las televisiones intentaron suplir esa limitación." (p. 109) Eso no fue así. Tanto en 1996 como en 2000 y en 2004 los distintos candidatos socialistas pidieron debates televisados y fueron los candidatos del PP (Aznar primero, dada su amarga experiencia de 1993 y Rajoy después, que pensaba que tenía las elecciones ganadas) quienes se negaron. Un prurito de imparcialidad no puede llevarnos a tratar como iguales a los desiguales y no reconocer a cada cual su parte y su responsabilidad. A mayor prueba de lo que se dice más arriba, en las recientes elecciones de 2008, con el PP en la oposición (y, por tanto, interesado de nuevo) ha vuelto a haber debate.

Un último capítulo de Enrcanación Hidalgo, García Luengo y Manuel Trenzado hace un estudio minucioso y sistemático de los distintos estilos de vídeos de propaganda electoral de los partidos.

Este segundo volumen es, repito, una guía didáctica que carece de los vuelos teóricos y explicativos del primer volumen, pero su utilidad es enorme.

dissabte, 25 de maig del 2013

Recordatorio de las jornadas de ciberpolítica.


Mi departamento y mi Universidad organizamos las segundas jornadas de ciberpolítica del 27 al 29 de mayo de este año. Colaboran con nosotros el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales (CEPC) y el Colegio Nacional de Politólogos y Sociólogos. Las jornadas, en cinco sesiones de mañana y tarde, se celebrarán en la sede del citado CEPC, el bellísimo palacio Grimaldi (también llamado Palacio Godoy) sito en la Plaza de la Marina Española, nº 9, contiguo al Senado. Supercéntrico, frente a los Jardines de Sabatini y cerca del Palacio Real.

La inscripción es gratuita pero, dado que el CEPC es un organismo oficial, está sometido a medidas de seguridad. Por tanto se requiere de tod@s aquell@s que quieran asistir, que se inscriban previamente para el control de entrada. Pueden hacerlo en cualquiera de los dos correos siguientes:

Sebastián Zambelli: sebastianzambelli@gmail.com
Juan Pizarro Miranda: jpizarromiranda@gmail.com

En ellos pueden igualmente recabar información. Se recuerda que la primera sesión se celebrará el 27 de mayo a las 16:00 en el CEPC (conviene estar un poco antes para pasar la seguridad y coger buen sitio) y en ella se facilitará un tríptico a los asistentes sobre los horarios e intervenciones. Esta misma información consta  a continuación. No me parece exagerado decir que, si se me excluye a mí, en esta reunión presentan su trabajo l@s estudios@s (y práctic@s) mejores y más vanguardistas del momento en ciberpolítica. Es, por tanto, una ocasión única. Los debates prometen ser muy animados.

PROGRAMA


Panel 1.- Campañas electorales. Ismael Crespo. (27/05: 16:00)
Ismael Crespo (Universidad de Murcia) Tendencias de la comunicación de campaña en América Latina.
Ana Belén Campillo. (Universidad de Murcia) La propaganda electoral tradicional en la era de las nuevas tecnologías.
Cristina Moreno. (Universidad de Murcia) La comunicación de políticas públicas en el marco de las campañas electorales. La política de inmigración en el caso de España.
Alberto Mora. (Fundación Ortega y Gasset) La influencia de los factores económicos en la popularidad del gobierno de José María Aznar (año 2000) y José Luis Rodríguez Zapatero (año 2011).
Antonio Garrido. (Universidad de Murcia) Networking y crowdsourcing en las modernas campañas digitales.
Antonia González. (Universidad de Murcia) El clima político preelectoral. La satisfacción con las instituciones y actores democráticos. El caso de España.  

Panel 2.- Gobierno y democracia electrónica. José Antonio Olmeda (28/05: 10:00)
Josep Reniu. (Universitat de Barcelona). Demasiados talones para un solo Aquiles. Los riesgos del voto electrónico.
Manuel Pedro Rodríguez Bolívar. (UGR). Accountability y transparencia de información financiera pública en la Web.
Ignacio Criado. (UAM). eGobierno en perspectiva comparada.
José A. Olmeda. (UNED). Mitología digital y democracia.


Panel 3.- Redes sociales.-Mari Luz Congosto  (28/05: 16:00) 
Ismael Peña-López (UOC) Clictivismo en positivo: la política como reconocimiento de patrones y movimientos emergentes. 
Montse Fernández (Fundación Ortega y Gasset) Análisis de redes en campaña electoral: técnicas, herramientas y métodos
Esteban Moro (UC3M) Evolución de las campañas electorales en Twitter: elecciones catalanas a los 2020 y 2012.
Pablo Aragón (Barna Media) Datanalysis 15M: Evolución del sistema-red 15m a través de topología de redes.


Panel 4.- Movilización Social. Ramón Adell Argilés. (29/05: 10:00)

Ramon Adell Argilés (UNED): Interacción de los espacios físicos y virtuales en la participación sociopolítica.
José Manuel Robles Morales (Universidad Complutense de Madrid): Movilización social a través de las  redes sociales. La política con Internet y la política en Internet.
Rosa Borge Bravo (Universitat Oberta de Catalunya) y Marc Esteve del Valle (IN-3): Partidos ‘alterados’: Cambios organizativos, NTICs para la participación y entorno de protesta en los partidos socialistas europeos.  
Carmen Haro Barba (Universidad Rey Juan Carlos), José Manuel Sánchez Duarte (URJC) y Víctor. F. Sampedro Blanco (URJC): Activismo digital en campaña. De V de Vivienda al 15-M.


Panel 5.- Comunicación política y opinión pública. Ramón Cotarelo (29/05: 16:00)
Luis Arroyo (Consultores de comunicación pública) ¿La ciberutopía era esto? Sofactivismo, pandillerismo, nueva censura y privatización del espacio público .
Ramón Cotarelo (UNED) Ciberorganizaciones, ciberpartidos.
Óscar G. Luengo (Universidad de Granada) Twitter Vs Medios Tradicionales: la cobertura de la muerte de Hugo Chavez.
Víctor Sampedro (URJC), Perfiles y tipología de cibernautas en campaña electoral.

dimecres, 22 de maig del 2013

Congreso sobre ciberpolítica.


Mi departamento y mi Universidad organizamos las segundas jornadas de ciberpolítica del 27 al 29 de mayo de este año. Colaboran con nosotros el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales (CEPC) y el Colegio Nacional de Politólogos y Sociólogos. Las jornadas, en cinco sesiones de mañana y tarde, se celebrarán en la sede del citado CEPC, el bellísimo palacio Grimaldi (también llamado Palacio Godoy) sito en la Plaza de la Marina Española, nº 9, contiguo al Senado. Supercéntrico, frente a los Jardines de Sabatini y cerca del Palacio Real.

La inscripción es gratuita pero, dado que el CEPC es un organismo oficial, está sometido a medidas de seguridad. Por tanto se requiere de tod@s aquell@s que quieran asistir, que se inscriban previamente para el control de entrada. Pueden hacerlo en cualquiera de los dos correos siguientes:

Sebastián Zambelli: sebastianzambelli@gmail.com
Juan Pizarro Miranda: jpizarromiranda@gmail.com

En ellos pueden igualmente recabar información. Se recuerda que la primera sesión se celebrará el 27 de mayo a las 16:00 en el CEPC (conviene estar un poco antes para pasar la seguridad y coger buen sitio) y en ella se facilitará un tríptico a los asistentes sobre los horarios e intervenciones. Esta misma información consta  a continuación. No me parece exagerado decir que, si se me excluye a mí, en esta reunión presentan su trabajo l@s estudios@s (y práctic@s) mejores y más vanguardistas del momento en ciberpolítica. Es, por tanto, una ocasión única. Los debates prometen ser muy animados.

PROGRAMA


Panel 1.- Campañas electorales. Ismael Crespo. (27/05: 16:00)
Ismael Crespo (Universidad de Murcia) Tendencias de la comunicación de campaña en América Latina.
Ana Belén Campillo. (Universidad de Murcia) La propaganda electoral tradicional en la era de las nuevas tecnologías.
Cristina Moreno. (Universidad de Murcia) La comunicación de políticas públicas en el marco de las campañas electorales. La política de inmigración en el caso de España.
Alberto Mora. (Fundación Ortega y Gasset) La influencia de los factores económicos en la popularidad del gobierno de José María Aznar (año 2000) y José Luis Rodríguez Zapatero (año 2011).
Antonio Garrido. (Universidad de Murcia) Networking y crowdsourcing en las modernas campañas digitales.
Antonia González. (Universidad de Murcia) El clima político preelectoral. La satisfacción con las instituciones y actores democráticos. El caso de España.  

Panel 2.- Gobierno y democracia electrónica. José Antonio Olmeda (28/05: 10:00)
Josep Reniu. (Universitat de Barcelona). Demasiados talones para un solo Aquiles. Los riesgos del voto electrónico.
Manuel Pedro Rodríguez Bolívar. (UGR). Accountability y transparencia de información financiera pública en la Web.
Ignacio Criado. (UAM). eGobierno en perspectiva comparada.
José A. Olmeda. (UNED). Mitología digital y democracia.


Panel 3.- Redes sociales.-Mari Luz Congosto  (28/05: 16:00) 
Ismael Peña-López (UOC) Clictivismo en positivo: la política como reconocimiento de patrones y movimientos emergentes. 
Montse Fernández (Fundación Ortega y Gasset) Análisis de redes en campaña electoral: técnicas, herramientas y métodos
Esteban Moro (UC3M) Evolución de las campañas electorales en Twitter: elecciones catalanas a los 2020 y 2012.
Pablo Aragón (Barna Media) Datanalysis 15M: Evolución del sistema-red 15m a través de topología de redes.


Panel 4.- Movilización Social. Ramón Adell Argilés. (29/05: 10:00)

Ramon Adell Argilés (UNED): Interacción de los espacios físicos y virtuales en la participación sociopolítica.
José Manuel Robles Morales (Universidad Complutense de Madrid): Movilización social a través de las  redes sociales. La política con Internet y la política en Internet.
Rosa Borge Bravo (Universitat Oberta de Catalunya) y Marc Esteve del Valle (IN-3): Partidos ‘alterados’: Cambios organizativos, NTICs para la participación y entorno de protesta en los partidos socialistas europeos.  
Carmen Haro Barba (Universidad Rey Juan Carlos), José Manuel Sánchez Duarte (URJC) y Víctor. F. Sampedro Blanco (URJC): Activismo digital en campaña. De V de Vivienda al 15-M.


Panel 5.- Comunicación política y opinión pública. Ramón Cotarelo (29/05: 16:00)
Luis Arroyo (Consultores de comunicación pública) ¿La ciberutopía era esto? Sofactivismo, pandillerismo, nueva censura y privatización del espacio público .
Ramón Cotarelo (UNED) Ciberorganizaciones, ciberpartidos.
Óscar G. Luengo (Universidad de Granada) Twitter Vs Medios Tradicionales: la cobertura de la muerte de Hugo Chavez.
Víctor Sampedro (URJC), Perfiles y tipología de cibernautas en campaña electoral.

dijous, 23 de maig del 2013

Más sobre jornadas de ciberpolítica


Reitero el anuncio de las jornadas de ciberpolítica. Lo haré diariamente hasta el mismo día 27 y, como da apuro repetir las cosas a palo seco, lo hago variando el cartel anunciador. El de hoy es obra de Rosa Estela Cabrera, de la Universidad de Murcia, y  me parece muy bueno, así que lo alternaré con el mío que se encuentra en la entrada de ayer, Segundas jornadas de ciberpolítica. Reproduzco aquí la información de esa entrada:

Mi departamento y mi Universidad organizamos las segundas jornadas de ciberpolítica del 27 al 29 de mayo de este año. Colaboran con nosotros el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales (CEPC) y el Colegio Nacional de Politólogos y Sociólogos. Las jornadas, en cinco sesiones de mañana y tarde, se celebrarán en la sede del citado CEPC, el bellísimo palacio Grimaldi (también llamado Palacio Godoy) sito en la Plaza de la Marina Española, nº 9, contiguo al Senado. Supercéntrico, frente a los Jardines de Sabatini y cerca del Palacio Real.

La inscripción es gratuita pero, dado que el CEPC es un organismo oficial, está sometido a medidas de seguridad. Por tanto se requiere de tod@s aquell@s que quieran asistir, que se inscriban previamente para el control de entrada. Pueden hacerlo en cualquiera de los dos correos siguientes:

Sebastián Zambelli: sebastianzambelli@gmail.com
Juan Pizarro Miranda: jpizarromiranda@gmail.com

En ellos pueden igualmente recabar información. Se recuerda que la primera sesión se celebrará el 27 de mayo a las 16:00 en el CEPC (conviene estar un poco antes para pasar la seguridad y coger buen sitio) y en ella se facilitará un tríptico a los asistentes sobre los horarios e intervenciones. Esta misma información consta  a continuación. No me parece exagerado decir que, si se me excluye a mí, en esta reunión presentan su trabajo l@s estudios@s (y práctic@s) mejores y más vanguardistas del momento en ciberpolítica. Es, por tanto, una ocasión única. Los debates prometen ser muy animados.

PROGRAMA


Panel 1.- Campañas electorales. Ismael Crespo. (27/05: 16:00)
Ismael Crespo (Universidad de Murcia) Tendencias de la comunicación de campaña en América Latina.
Ana Belén Campillo. (Universidad de Murcia) La propaganda electoral tradicional en la era de las nuevas tecnologías.
Cristina Moreno. (Universidad de Murcia) La comunicación de políticas públicas en el marco de las campañas electorales. La política de inmigración en el caso de España.
Alberto Mora. (Fundación Ortega y Gasset) La influencia de los factores económicos en la popularidad del gobierno de José María Aznar (año 2000) y José Luis Rodríguez Zapatero (año 2011).
Antonio Garrido. (Universidad de Murcia) Networking y crowdsourcing en las modernas campañas digitales.
Antonia González. (Universidad de Murcia) El clima político preelectoral. La satisfacción con las instituciones y actores democráticos. El caso de España.  

Panel 2.- Gobierno y democracia electrónica. José Antonio Olmeda (28/05: 10:00)
Josep Reniu. (Universitat de Barcelona). Demasiados talones para un solo Aquiles. Los riesgos del voto electrónico.
Manuel Pedro Rodríguez Bolívar. (UGR). Accountability y transparencia de información financiera pública en la Web.
Ignacio Criado. (UAM). eGobierno en perspectiva comparada.
José A. Olmeda. (UNED). Mitología digital y democracia.


Panel 3.- Redes sociales.-Mari Luz Congosto  (28/05: 16:00) 
Ismael Peña-López (UOC) Clictivismo en positivo: la política como reconocimiento de patrones y movimientos emergentes. 
Montse Fernández (Fundación Ortega y Gasset) Análisis de redes en campaña electoral: técnicas, herramientas y métodos
Esteban Moro (UC3M) Evolución de las campañas electorales en Twitter: elecciones catalanas a los 2020 y 2012.
Pablo Aragón (Barna Media) Datanalysis 15M: Evolución del sistema-red 15m a través de topología de redes.


Panel 4.- Movilización Social. Ramón Adell Argilés. (29/05: 10:00)

Ramon Adell Argilés (UNED): Interacción de los espacios físicos y virtuales en la participación sociopolítica.
José Manuel Robles Morales (Universidad Complutense de Madrid): Movilización social a través de las  redes sociales. La política con Internet y la política en Internet.
Rosa Borge Bravo (Universitat Oberta de Catalunya) y Marc Esteve del Valle (IN-3): Partidos ‘alterados’: Cambios organizativos, NTICs para la participación y entorno de protesta en los partidos socialistas europeos.  
Carmen Haro Barba (Universidad Rey Juan Carlos), José Manuel Sánchez Duarte (URJC) y Víctor. F. Sampedro Blanco (URJC): Activismo digital en campaña. De V de Vivienda al 15-M.


Panel 5.- Comunicación política y opinión pública. Ramón Cotarelo (29/05: 16:00)
Luis Arroyo (Consultores de comunicación pública) ¿La ciberutopía era esto? Sofactivismo, pandillerismo, nueva censura y privatización del espacio público .
Ramón Cotarelo (UNED) Ciberorganizaciones, ciberpartidos.
Óscar G. Luengo (Universidad de Granada) Twitter Vs Medios Tradicionales: la cobertura de la muerte de Hugo Chavez.
Víctor Sampedro (URJC), Perfiles y tipología de cibernautas en campaña electoral.

dijous, 23 d’octubre del 2008

¿Quién ha sido? (I)

Las elecciones generales de marzo de 2004 fueron muy traumáticas a causa de los atentados del 11-M que, además de los muertos, los heridos y los destrozos psicológicos y materiales que causó, provocó una grave alteración de la vida política española. Pero no porque, como han venido sosteniendo el PP y sus medios afines, aquellas bombas produjeran un vuelco electoral imprevisto y dieran una inmerecida victoria al PSOE, sino precisamente porque, amparada en esta falsa interpretación, la derecha española estuvo deslegitimando las elecciones e introduciendo un factor de inestabilidad en el sistema político que sólo se ha calmado (relativamente) con la subsiguiente derrota en 2008. Todavía hace un par de días, el señor Sánchez Dragó aconsejaba al juez Garzón que mandara detener al señor Rodríguez Zapatero que había llegado al poder gracias a un atentado.

A lo largo de la VIII legislatura, el partido conservador y los medios que lo apoyan, singularmente el diario El Mundo, la cadena de radio de los obispos COPE y la televisión pública de la Comunidad de Madrid, Telemadrid, dieron pábulo a la tesis de que los atentados del 11-M prácticamente robaron las elecciones al PP. Y prosiguieron con la labor de manipulación y engaño a que se dedicó frenéticamente el Gobierno del PP entre el 11 y el 14-M para ocultar la verdadera autoría del crimen y cargársela a ETA. En aquellos días tal mistificación tenía, cuando menos, una razón utilitaria pues el Gobierno pensaba, con buen motivo, que si se atribuían los atentados a Al Qaeda perdería las elecciones, mientras que si se le cargaban a ETA las ganaba. Que la patraña se haya mantenido hasta el día de hoy, pasando por encima de las conclusiones de una comisión parlamentaria de investigación y de un proceso penal en la Audiencia Nacional ya visto y sentenciado sólo puede tener objetivos más confusos pero no menos inconfesables: justificar la actuación del gobierno ex post facto, deslegitimar la victoria electoral del PSOE, crear un clima de inseguridad e intranquilidad que pensaban los beneficiaría en posteriores elecciones y mantener unidos a sus apoyos en una política de confrontación. Todo ello sin ánimo alguno de minusvalorar la fabulosa capacidad de la derecha española para el histrionismo más celtibérico y su desprecio por las reglas normalmente no escritas de los usos democráticos civilizados.

Para desmontar tantas patrañas tan torpemente urdidas como descaradamente mantenidas no era suficiente el discurso ordinario o periodístico por muy de sentido común que fuera sino que era necesario aportar argumentos con consistencia empírica, científica, que probaran irrefutablemente que la verdad era otra. A cubrir esta necesidad viene el libro coordinado por José Ramón Montero, Ignacio Lago y Mariano Torcal (Elecciones generales 2004, Madrid, Centro de Investigaciones Sociológicas, 2008, 486 págs), tres reputados investigadores en cuestiones electorales que encabezan una serie sistemática de trabajos de otros especialistas que no dejan lugar a dudas acerca de qué interpretación cabe dar al resultado electoral. La conclusión principal del libro es que los atentados del 11-M no supusieron "vuelco" alguno, que las elecciones de marzo de 2004 no fueron "excepcionales" en sentido político (obviamente sí humano). A la altura del diez de marzo PSOE y PP estaban prácticamente en "empate técnico", cualquiera hubiera podido ganar por estrecho margen, aunque parecía tener más probabilidades el PSOE y los atentados sólo vinieron a aportar algunas décimas porcentuales más a su triunfo.

El trabajo que los tres coordinadores publican (y así lo explican en un último capítulo de reflexión) trata de ser un análisis completo de las elecciones desde las diversas pespectivas sobre las que existen modelos teóricos explicativos del comportamiento electoral y de los que se disponen de abundantes datos empíricos. Estos proceden en la inmensa mayoría de los trabajos tanto de una encuesta postelectoral realizada por TNS/Demoscopia dirigida por Richard Gunther y José Ramón Montero en abril-mayo de 2004 con una muestra representativa de 2.929 ciudadanos, como de las series de datos del CIS, en especial sus barómetros, con recurso en ocasiones a otros bancos como el Estudio General de Medios. Todos los trabajos aplican modelos teóricos de comportamiento electoral à la page y emplean metodologías estadísticas refinadas que en la mayoria de los casos descansan sobre diversos tipos de ecuaciones de regresión logística binomial o multinomial complementados con índices de indiscutida eficacia explicativa. Y a fe que el resultado es el que los coordinadores se han propuesto y con contundencia.

Para Julián Santamaría (Las elecciones generales de 2004 en su contexto) el PP concurría a las elecciones de 2004 con un buen balance de la VII legislatura en política económica y lucha antiterrorista. En su opinión le faltó capacidad para interpretar y administrar su éxito (p. 37) porque se equivocó a su vez al interpretar los resultados de 2000 (p. 42). Sendas encuestas realizadas por Noxa Consulting el 10 y el 12 de marzo mostraban que la intención de voto al PSOE sólo subió un punto porcentual (p. 58). El atentado no modificó la tendencia general que, sumando intención de voto y simpatía, era de o,3 puntos a favor del PSOE un mes antes, 1,5 puntos diez días antes y 2,6 dos días antes. Al final fueron 4,9 puntos. Concluye Santamaría: "...el PSOE habría ganado en todo caso, con o sin atentado. Lo único que cabe discutir es si lo habría hecho o no por la misma diferencia." (p. 58) Que no es poco discutir. Coincido con el autor en lo grueso de la afirmación pero no me parece que una diferencia de 2,3 puntos, casi el doble de la distancia dos días antes sea asunto baladí. Lo que sucede es que tampoco creo que ese empujón viniera dado por el atentado en sí sino, como creo colegir del trabajo de Montero en este libro, del modo en que el Gobierno lo gestionó. Es lo mismo y no es lo mismo porque igual que se pueden hacer análisis contrafácticos de qué hubiera pasado si no habiera habido atentado (que se hacen) también podrían hacerse midiendo qué hubiera pasado si el Gobierno, en lugar de ponerse a mentir, hubiera gestionado el atentado de modo sincero y noble. Téngase en cuenta que, además de no incurrir en el odium que su actitud le granjeó, hubiera tenido la superaditividad que le hubiera ganado su actitud.

Antonia María Ruiz Jiménez (Competición política y representación de mocrática: la oferta electoral de los partidos) procede a un análisis cualitativo de los programas electorales de doce partidos utilizando para los datos el Comparative Manifest Project (p. 70) y el programa ATLAS/ti para análisis de documentos asistidos por ordenador, y se centra en tres cuestiones: el tono general de la campaña (negativismo, etc), las cuestiones "españolas" (esto es, terrorismo y organización territorial del Estado) y la división izquierda/derecha (en las cuestiones relativas al Estado del bienestar y las fiscales). La campaña no fue muy negativa (salvo en el caso de ERC). La dimensión nacional estuvo más presente en los partidos nacionalistas que en los "nacionales" (p. 86), cosa bastante lógica dado que estos no tienen que reivindicar la nación. Es lo más llamativo. Las otras conclusiones son esperables. Los partidos y los programas, dice Ruiz Jiménez no son iguales y los ciudadanos ven que entre los dos nacionales hay más desacuerdos que acuerdos (p. 105).

Víctor Sampedro, Óscar García Luengo y José Manuel Sánchez Duarte (Agendas electorales y medios de comunicación en la campaña de 2004) parten de la conocida tesis de Sampedro de que el 11-M hubo un "colapso de la esfera pública democrática" (p. 108). Los partidos trataban todos de imponer su agenda mediática pero sólo lo consiguió el PP. La metodología que emplean es el análisis de piezas informativas de cinco periódicos (El País, El Mundo, ABC, La Vanguardia y El Periódico) relativas al llamado "caso Carod" entre enero y marzo de 2004 con la creación de media events (p. 126) y el analisis de las televisiones (TV1, Telecinco, Antena 3 y La Cuatro) en relación con los cinco grandes temas de la campaña: terrorismo, Estado del bienestar, modelo de Estado, estrategias de la campaña, coaliciones y tripartito (p. 130). El PP dominó la campaña; las posibilidades del PSOE se vieron muy mermadas pero, al final, el primero perdió las elecciones en lo que colijo sea el efecto del "colapso de la esfera pública democrática". Para los autores que en esto discrepan de otros en el libro, el PP no cometió ningún error al plantear su campaña para deslegitimar al PSOE y desmovilizar a su electorado. Al contrario, tuvo un triunfo considerable gracias al control mediático que ejerció (p. 141). Pero obviamente, no fue suficiente para que el triunfo se convirtiera en victoria.

Joan Font y Araceli Mateos (La participación electoral) sostienen que en España contamos con una mayoría de "electores constantes" (p. 156) y que la participación en 2004 fue alta, pero no más de lo que fue en 1977, 1982 y 1996. En verdad, los atentados del 11-M tuvieron un efecto movilizador mínimo porque la movilización se había dado ya en la campaña electoral (p. 157). No cabe, pues, hablar de una participación excepcional producto de un hecho extraordinario (p. 167).

José Ramón Montero e Ignacio Lago (Del 11-M al 14-M: terrorismo, gestión del Gobierno y rendición de cuentas) niegan la teoría del vuelco electoral. Según los datos anteriores al 14-M PP y PSOE estaban prácticamente empatados y la recuperación del segundo respecto al primero (que había tenido 10 puntos porcentuales de ventaja en 2000) se debe a: a) que los electores responsabilizaron al Gobierno del 11-M a causa de la guerra del Irak; b) la manipulación sobre la autoría de los atentados; c) la valoración negativa de casi todos los ámbitos de gestión gubernamental en los cuatro años anteriores, esto es, el Gobierno había creado una opinión pública negativa que aumentó con sus errores (p. 179). Este último punto me parece importante pero casa mal con la tesis de Santamaría de los éxitos del Gobierno en la VII legislatura que simplemente no habría sabido administrar. Los autores reflejan bien el dilema del Gobierno del 11 al 14-M: si se probaba que había sido ETA, ganaría las elecciones por tratarse de una valence issue (o sea, acuerdo general), pero si se probaba que había sido por el Irak las perdería porque éste era una position issue (o sea, desacuerdo). Proceden a una interesante estimación cuantitativa de la incidencia de los atentados con un modelo de regresión binomial y análisis de volatilidad antes y después de los atentados con varias simulaciones contrafácticas y concluyen que el 11-M tuvo un efecto significativo pero no decisivo. No hubo vuelco ni voto del miedo. Los españoles responsabilizaron el Gobierno del 11-M por la guerra del Irak y, además, estuvieron en contra de cómo el Gobierno gestionó la crisis (p. 200). "La derrota del PP no puede atribuirse ni exclusiva ni principalmente a los terribles atentados del 11-M sino al funcionamiento de los mecanismos básicos de responsabilidad política y de control democrático." (p. 204)

El libro tiene todavía otra serie de trabajos no menos interesantes y algunos verdaderamente poco frecuentes o incluso novedosos, como el análisis de las elecciones al Senado o el que versa sobre los intermediarios personales y las conversaciones políticas. Pero como no se puede abusar de la paciencia de nadie (incluido el mismo bloguero) quédese el asunto para el post de mañana.

dimarts, 9 d’abril del 2013

Una muerte prematura.


Sí, ya sé que ha muerto a los 96 años. Pero cuando un hombre muestra ese espíritu rebelde, esa grandeza de ánimo, integridad moral, curiosidad intelectual, solidaridad con los débiles; cuando se mantiene la dignidad durante decenios mientras los demás claudican en la ciénaga de la sumisión y el miedo; cuando se vive de acuerdo con las propias convicciones; cuando se es capaz de reorientarse en la vida de forma radical; cuando uno no se arredra ante las aventuras intelectuales más arriesgadas por muchos que sean sus años; cuando uno mantiene inhiesto el radicalismo de la protesta y suma su voz a la de las gentes más nobles y avanzadas; cuando todo eso se da en una persona, tenga la edad que tenga, su muerte será siempre prematura, será un hurto que se nos hace a quienes lo teníamos como ejemplo.


Me dio clase de Estructura Económica allá por el año 64. Llevaba el pelo cortado a cepillo, como siempre. Lucía corbata de pajarita y tenía todo el aspecto de un profe gringo. Pero, en cuanto abría la boca, se daba uno cuenta de que nada más lejos de la apariencia. Era un gran profesor y tenía un toque de ironía de buena ley. Recuerdo que en cierta ocasión, al anunciar que dedicaría la clase hablar de las ideas de Marx y Engels previno a l@s alumn@s que lo mirábamos expectantes de que no creyéramos que se tratara de un solo autor, al modo de Ramón y Cajal.

Terminado su ciclo académico con notable dignidad y revestido de la autoridad que le otorgaban sus discípulos y alumnos en un país en el que muchos prestigios intelectuales se obtenían -y se obtienen- diciendo pendejadas al servicio del poder, se consagró a su auténtica vocación, la literatura. También aquí mostró una categoría admirable pues, mientras muchos escritores reconocidos no han hecho otra cosa que escribir la misma novela una y otra vez, Sampedro tenía gran variedad de registros narrativos lo que siempre agradecerá el buen lector. Porque uno agradece no solo que una novela tenga una trama, un tema, distinto a otra sino también una distinta estructura literaria.

Fue un hombre que se construyó a sí mismo a lo largo de su vida. Capaz de cambiar cuando la cabeza y/o el corazón le decían que debía hacerlo. Y no se demoraba. Una de las anécdotas de él que más me gustan es cómo tardó prácticamente nada, días, en darse cuenta de que el bando en el que había combatido durante la guerra civil, el de los sediciosos (tras haber abandonado las filas leales por razones ideológicas), era uno de criminales y asesinos; y en alejarse de él de inmediato. No necesitó largos años y tortuosos exámenes de conciencia para comprender que su dignidad como intelectual y persona le obligaba a dar la espalda a aquellos criminales de la falange y demás delincuentes del llamado "movimiento".

Que algunos de los descendientes ideológicos de estos últimos hayan tratado de denigrarlo en los últimos tiempos a cuenta de su solidaridad con el movimiento de los indignados solo demuestra que, aunque parezca mentira, los fascistas pueden seguir degenerando.

Lo dicho, maestro, nos has dejado prematuramente.

dimecres, 29 de maig del 2013

Sobre la desobediencia civil.


La magnífica revista Yorokobu publica un artículo sobre la desobediencia civil, de Mar Abad, basado en una entrevista que me hizo el otro día. Mar estuvo hace un par de meses en Sol, en la jornada de la Universidad en la calle, asistió a mi exposición y, no pareciéndole muy aburrida, decidió pedirme que la ampliara en su publicación. Dado que la revista, como se habrá observado, es exquisita, y presta una gran atención a la estética y el buen gusto, encuentro lógico que Mar no la estropeara poniendo alguna foto del entrevistado. Hace bien. Una cosa es la desobediencia civil, noble empeño moral, y otra ponerse a cultivar el feísmo a las primeras de cambio. Quien mire el artículo verá que está ilustrado con unos dibujos preciosos estilo Corto Maltés que hacen más grata la lectura del texto que si viniera ensombrecido con la imagen del hablante. Felicidades, Mar. Te agradezco, además, que me dejaras largar a destajo. Decía Tierno que las personas, hasta los treinta años, estudian; de los treinta a los cuarenta, escriben; y a partir de los cincuenta, hablan. Pues eso.

Ahora bien, como ya se sabe que Palinuro tiene escaso o ningún respeto mundano, aprovecha una estupenda foto que nos hizo Celia, presente en la entrevista, para que los lectores se forjen una idea del clima distendido de  esta y, de paso, para hacer un poco de publicidad de las jornadas de Ciberpolítica que entonces estaba terminando de organizar y hoy entran en su tercera, última y muy interesante sesión, ya saben, en el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, plaza de la Marina Española, 9, justo pegando al edificio del Senado. Sí, ahí en donde, entre otras cosas, nuestros representantes, según parece, se ponen ciegos a gin-tonics subvencionados mientras los representados, como se verá si se examina la foto, nos arreglamos con un café exprés de máquina a 0,50 cts. y sin subvencionar. 

Hoy por la tarde intervendremos, entre otros, Luis Arroyo, Óscar G. Luengo, Víctor Sampedro y un servidor, que hablará sobre Ciberorganizaciones y Ciberpartidos. Tod@s invitad@s.

divendres, 17 de juny del 2011

Crónicas de la revolución indignada.

Por la retirada del Diccionario franquista de la Academia


Llamar revolución a lo que está pasando en España hace un mes quizá sea mucho o quizá sea poco; nadie lo sabe. O sea que cabe llamarlo revolución igual que otros lo llaman gamberrismo, totalitarismo, chantaje y qué sé yo cuántas lindezas más. Qué sea en realidad dependerá de lo que sus protagonistas hagan de ello. Debe recordarse que no tienen plan, proyecto, guía o programa, ni organización allende la red ni, según parece, ganas de tenerlos.

Para Palinuro, es la revolución indignada o revolución de los indignados que son abrumadoramente jóvenes pero están apoyados por una proporción abrumadoramente grande de viejos, viejos del 68 y viejos del 56; su emblema es Sampedro (José Luis). Una pinza generacional contra un sistema que ambos rechazan. Unos porque no los dejan entrar en la vida laboral, que es la forma de realizarse, y otros porque los han echado de ella, en muchos casos prematuramente. Una combinación explosiva: el ímpetu juvenil y la sabiduría de la experiencia.

Se cometen errores, pero se subsanan a toda prisa. En Barcelona hubo violencia, rápidamente condenada y con mucha sensatez moral y prácticamente ya que la violencia tapó la protesta por los recortes presupuestarios, que era lo importante. En Madrid alguien agredió al alcalde, Ruis-Gallardón que, como persona, merece respeto al margen de la opinión que se tenga sobre su gestión. Hay más y debe reseñarse. Los indignados han metido la pata una vez y quieren hacerlos morder el polvo. La policía lo ha hecho tres veces (Madrid, el 15-M, que inaugura la protesta, Barcelona el 27 y Valencia unos días después) y no ha habido una sola excusa sino advertencias y amenazas.

El movimiento es totalmente nuevo. Nunca se había asistido a un intercambio tan intenso de reflexiones y propuestas desde muy distintas posiciones políticas. El debate está siendo muy interesante. Lo de la no violencia es un ejemplo. Se aboga expresamente por una resistencia pasiva. En realidad, es un movimiento de desobediencia civil de muy amplio espectro pues cuestiona la justificación de muchas facetas distintas del orden constituido. No hace falta recordarlas pues están en la mente de todos.

Y a veces esa reflexión lleva al movimiento a actividades típicas de la desobediencia de los años sesenta. Por ejemplo, los sit in, el último de los cuales se dio ayer en la bolsa de Valencia. Doscientos cincuenta jóvenes sentados en el parqué. Van a la bolsa, al Ayuntamiento, a la Generalitat, seguramente incordiarán cuando venga el Papa a reunirse con los boy scouts and girls de Dios. Estos no respetan nada. Parece como si quisieran hacer realidad aquel viejo lema revolucionario de Georg Büchner, ¡Paz a las chozas y guerra a los palacios!. ¿Y qué hago con la hipoteca? dicen las masas. Hay que frenar los desahucios, dice el movimiento.

Otro problema para la policía. Los indignados son decenas, quizá cientos de miles, están comunicados en tiempo real, son competentes y pueden multiplicar sus acciones no en forma de guerrilla urbana, como trata de encasquetar el conseller de Interior de Cataluña, sino en forma de mosaico de resistencia: doscientos a la bolsa, ciento cincuenta a los desahucios, trescientos a las subastas judiciales, doscientos a cada acto público de las autoridades, desfiles, inauguraciones, conmemoraciones, premios y galardones. No hay fuerza de policía que pueda controlar un movimiento así.

Por eso insiste Palinuro en que las autoridades dejen de considerarlo exclusivamente como un problema de orden público y traten de encarrilarlo por la vía política del diálogo. Habrá quien diga lo de siempre, que no cabe pagar precio alguno porque otro deje de protestar pero sí que hay que pagarlo sobre todo si quien lo hace reconoce, como reconoce hoy en España casi todo el mundo, que muchas de las protestas son justas. ¿O no es justo protestar por la corrupción de los políticos y sus privilegios, por la codicia sin freno de los mercados y sus principales beneficiarios, bancos, fondos de inversión, especuladores, por la prepotencia de la Iglesia, los atentados al escosistema o la cobardía de los partidos de izquierda?

Primera crónica de la revolución de los indignados.

(La imagen es una foto de Motarile, bajo licencia de Creative Commons).