dissabte, 12 de juliol del 2008

Llegar aunque sea muertos.

Si naces en el África, especialmente en la llamada África subsahariana, tienes una esperanza de vida de unos cincuenta años...y ¡qué vida! Según en qué parte de esa llamada África subsahariana te hayan dejado caer los dioses tienes una probabilidad más o menos elevada de contraer SIDA a lo largo de tu existencia, siempre que no lo traigas ya del seno materno; de que te violen o te asesinen o ambas cosas y no necesariamente en ese orden; de que te recluten de niño para ser soldado; de que te mutilen genitalmente; de que te ejecuten por algún tipo de comportamiento sexual; de que mueras de hambre; de que mueras de un sinfín de enfermedades que ya se han erradicado en otros lugares del planeta, desde el sarampión al paludismo; de que te asesinen porque sí los policías de éste o los sicarios de aquel; de que caigas en las redes de alguna mafia que te prometa sacarte de ese infierno y llevarte hasta El Dorado en una patera por trescientos euros.

Trescientos euros es lo que vale la diferencia entre la muerte y la vida y, para un porcentaje, entre la muerte y la muerte. Trescientos euros. El año pasado iba el viaje a mil. El precio del negro a secas (no del oro negro) es lo único que baja.

¿Y nos extrañamos de que estén dispuestos a morir con tal de llegar? No es tan difícil. También nosotros emigramos a cientos de miles hasta bien entrada la segunda mitad del siglo XX y dejábamos atrás, por invivibles, condiciones que a los subsaharianos de hoy parecerían de lujo. Así que podemos comprenderlo perfectamente. Otra cosa es que queramos.

En principio la libertad de circulación es un derecho de ciudadanía reservado en España a los españoles y, ahora, a los ciudadanos de la UE. Pero, en el fondo, es un derecho humano fundamental y no debiera estar limitado por ley alguna. Según se asegura esto no es posible porque se produciría un "efecto llamada" que España no podría gestionar. La cantidad de pateras y cayucos se multiplicaría; y la de muertos. Todavía no es así y en algunas costas españolas la situación es dramática, por ejemplo, en las islas Canarias en cuyas playas a veces se da la aguda contradicción moral del mundo, la contraposición entre el lujo, la abundancia, el ocio de los ricos veraneantes y la miseria y el hambre de los ilegales. Los del negocio turístico están que trinan. Los clientes no vienen a las islas afortunadas a ver desgracias tan sórdidas. ¿O quizá sí? No seré yo quien niegue la posibilidad de que algún empresario "listo" se le ocurra ofrecer paquetes de vacaciones con percance de patera de ilegales vivos/muertos incluido. De momento, en todo caso, algo hay que hacer para apartar esas imágenes de los televisores a la hora del almuerzo habitualmente en sobredieta. Y ese algo no consiste en abrir de par en par las puertas porque eso no se atreve a proponerlo nadie en Europa.

Dicen nuestros gobernantes que lo que corresponde hacer es contribuir al desarrollo de la región a fin de dar a los nativos alguna razón para quedarse. Bendita intención. ¿Cuánto hay que "contribuir" para conseguir ese milagro? Porque los ilegales que abandonan sus países, con riesgo de que los revienten por el camino, los estafen al llegar a la costa y los engañen al embarcarlos hacia una muerte casi segura, esos ilegales, digo, saben perfectamente a dónde vienen, lo han visto cientos de veces en televisión. Porque en esos países no hay hospitales ni escuelas ni nada, pero sí hay televisión en la que lo que se muestra es todo producido en Europa o los Estados Unidos. Y viendo lo que hay aquí, los autóctonos allí saben que la distancia entre ellos y nosotros no solamente no se achica sino que se agranda a marchas forzadas. Así que la pregunta es pertinente: ¿cuánto hay que "contribuir" para conseguir el dicho milagro? ¿Podemos permitírnoslo? ¿Queremos?

NB: tengo idea de haber visto alguna carta o artículo del señor Carlos Carnero, eurodiputado socialista y de algún otro/a de sus colegas protestando airadamente de que se cuestione su ejecutoria de gente progresista y de izquierda por haber votado la directiva "de la vergüenza". Incluso creo haber leído que alguno de esos mendas sigue sosteniendo que la tal directiva es un avance porque justamente convierte a los inmigrantes ilegales en sujetos de derechos en países en que no los tenían. Pero eso simplemente no es cierto: los convierten en sujetos de no derechos, que no es lo mismo. Se los puede recluir sin procedimiento judicial y deportar con una simple decisión administrativa. Es cierto que se admite que los afectados puedan recabar asistencia letrada y judicial pero sólo se conceden en el marco de las disponibilidades de cada cual o sea, puede que nunca. ¿De qué derechos hablarán sus señorías?

Entre tanto, los muertos siguen arribando a nuestras costas para amargarnos el verano y mezclados con unos vivos medio muertos a los que ahora podremos garantizar el derecho que han proclamado sus señorías de volver allí de donde llegaron para que la próxima vez vengan bien muertos.

(La imagen es una acuarela de José Aja titulada “sin papeles”, foto de Fotos CNT (en precario), bajo licencia de Creative Commons).

divendres, 11 de juliol del 2008

Nubarrones en la derecha.

Maquillar los problemas no es un buen modo de resolverlos. Durante semanas el Gobierno de España se ha negado a reconocer que la economía está en crisis. Su Presidente evitaba a toda costa pronunciar la palabra maldita y del Presidente abajo ninguno osaba decirla. De forma que la situación era chusca: de un lado el país, la España real, perfectamente consciente de que nos encontramos en una crisis de gravedad y teniendo que bregar con ella; de otro, el Gobierno y las autoridades públicas, la España oficial, negandose obstinadamente a reconocer la realidad y buscando circunloquios para enmascararla como "frenazo", "parón", "ralentización" y otros hallazgos, como si el hecho de no darle a la cosa fea el nombre que le corresponde y de disfrazarla con eufonías pudiera hacer que aquella desapareciera del horizonte.

Se trata de un fenómeno relativamente frecuente en el caso de los gobiernos (y, por supuesto, otras entidades políticas, en especial los partidos) por el que estos pierden el contacto con la opinión pública y se alejan del común y obvio parecer humano. Pasó con el Gobierno del PP en 2004, cuando se empeñó en que la sociedad diera por buenas sus patrañas sobre una autoría etarra de los atentados del once de marzo. Y vuelve a pasar ahora con un Gobierno que se obstina en negar lo que todo el mundo sabe.

Algo parecido viene a suceder con el PP. A las dos semanas de haber cerrado su congreso entre mutuos parabienes y felicitaciones de cómo han resuelto sus problemas internos, estos reaparecen y con mayor fuerza. El bloque sólido, frontalmente opuesto al "viaje al centro" del PP (que es el nombre que damos al intento del partido de adoptar una línea política más flexible y moderada) se encuentra en el País Vasco. La señora San Gil, el señor Mayor Oreja y otras personas de su partido, convertidos en Don Pelayos, defensores de los integérrimos principios. Y detrás de ellos se oye ominosa la voz del señor Aznar, advirtiendo de que renovar el partido no significa dividir o restar sino sumar. Los "modernizadores" o "centradores" están lejos de haber ganado la batalla.

El tumulto vasco se trasmite en forma de intranquilidad o disconformidad al resto del partido, especialmente a territorios en los que soplan vientos contrarios al señor Rajoy como la Comunidad de Madrid, con la COPE agrediendo e insultando diariamente al lider ya al día siguiente de que éste perdiera las elecciones del nueve de marzo. Y no me lo invento. Según leo en El PLural, los insultos del señor Losantos al señor Rajoy son tantos que han dado para que un señor Gérard Malet escriba un libro.

El episodio catalán que sólo concluyó (de momento) con una presidenta del PP en Cataluña impuesta por la dirección del partido después de que los tres candidatos no se pusieran de acuerdo en uno de consenso y la señora Nebrera, la otra candidata, incluso se negara a retirar su candidatura en favor de la impuesta por los órganos superiores.

Los nubarrones en la derecha sólo presagian tormenta.

(La imagen es una foto de Rumyaku, bajo licencia de Creative Commons).

Un Calderón divertido.

Ayer se estrenó en los jardines del Galileo y dentro del programa de los Veranos de la Villa el montaje de Manuel Canseco de No hay burlas con el amor, del insigne don Pedro Calderón de la Barca.

Está bien esto de los jardines del Galileo y es buena idea la de poner unas mesas para cenar al aire libre y seguir viendo luego la pieza. Sin embargo encuentro los precios demasiado altos para los productos que allí se consumen.

La puesta en escena, aprovechando las condiciones arquitectónicas del lugar, está muy bien así como la ambientación que descansa sobre todo en los trajes de los personajes, todos ellos soberbios y cuidados hasta el menor detalle. Esa indumentaria presta mucho donaire a la representación dándole un aspecto de danza, cosa que cultivan los actores, todos muy buenos, que no paran quietos en el escenario. Excelente don Alonso, interpretado por Alberto Closas hijo. Un acierto.

La obra es indudablemente española e indudablemente del Siglo de Oro por cuanto es un lance de amor y honor entre hidalgos fainéants, criados más o menos ingeniosos, padres pundonorosos y doncellas recatadas. El teatro es el reflejo de la sociedad en que nace y en aquella sociedad de los últimos Austrias, que ocultaba la decadencia bajo el oropel del esplendor, no había guerreros, burgueses, financieros, aventureros o revoluionarios sino sólo es, clases parásitas. Por el argumento parece especialmente apropiada para esta época en que se afirma la política de la igualdad de género por cuanto la trama viene a ser la cuestión de si está bien que las mujeres sean sabias o cultas y la conclusión es que no más que el marido. Por eso dice don Diego, uno de dos personajes que son de apoyo a la obra: Porque el ingenio la sobra;/que yo no quisiera, es cierto,/que supiera más que yo/mi mujer, sino antes menos".Doctrina preclara, tradicionalmente mantenida por el mundo masculino y que, supongo, Calderón podía encontrar prudente

La obra presenta dos hermanas, Beatriz y Leonor, femenina, enamorada, discreta mujer la segunda allí donde la primera es pedante, culterana, inapropiada y, por ello mismo, víctima de los engaños generales. Doña Leonor, a fuer de sencilla, conoce el amor verdadero; doña Beatriz, a fuer de rebuscada, sólo a través de las burlas. Juntamente con estas dos hermanas, personajes muy conseguidos, aparecen dos criados/graciosos/discretos, Moscatel e Inés, enamorados entre sí, en un clima amable de final feliz. La obra es ingeniosa y tiene un punto de vodevil. El propio autor era tan consciente de no estar escribiendo una obra en su habitual espíritu que, en un momento dado, don Alonso, en un alarde vanguardista de Calderón, se pregunta: ¿Es comedia de don Pedro/Calderón, donde ha de haber/por fuerza amante escondido/o rebozada mujer? Y por cierto que los amantes se esconden aquí en una alacena y la mujer rebozada es la que se revela debajo del rebozo de la cultura.

Pero el elemento fuerte, lo que se establece casi como cuestión de derecho natural que nadie discute es que las mujeres deben vivir acordes con su condición subordinada y no pretender más saberes que los que precisan para la función conyugal a que están reservadas. Véase, si no, con qué contundencia se lo dice don Pedro a su adorada hija doña Beatriz: Libro en casa no ha de haber/de latín, que yo no alcance;/unas horas de romance/le bastan a una mujer./Bordar, labrar y coser/sepa sólo; deje al hombre/el estudio, y no te asombre/esto; que te he de matar/si algo te escucho nombrar/que no sea por su nombre. Es bueno escuchar y ver a los clásicos pero cada vez hay que ponerlos más en un contexto que no es el nuestro y ese trabajo hermenéutico tampoco puede ser obstáculo a una reflexión acerca de cuán antiguos y profundos son los veneros de la actual posición de subordinación de las mujeres.

¡Cómo cambian los tiempos por fortuna!

dijous, 10 de juliol del 2008

De crisis, taza y media

Ahora que ya se puede hablar de crisis porque el presidente ha conseguido superar su curiosa imposibilidad glótica, parece que han decidido salir todos a la tribuna a anunciar males sin cuento. Ya no debe de ser antipatriota expresarse como lo hace el gobernador del banco de España, señor Fernández Ordóñez, que adquiere tonos churchillianos por instantes. Ayer nos auguraba que todavía nos esperan tiempos peores y, en general, los vaticinios son muy negros en todos los órdenes. En un artículo de Francisco Martín Seco en InSurGente, titulado ¿Crisis o recesión? el autor recuerda que el déficit por cuenta corriente español es el 10% del PIB y que, en las condiciones actuales de restricción del crédito, eso es una situación explosiva. Porque menuda carga financiar un déficit del 10% del PIB. Lo que quiere decir que eso de que estamos en mejor situación que nunca para hacer frente a las vacas flacas, según dice el señor Rordríguez Zapatero suena a muy poco convincente.

La cascada de malas noticias, que predispone los espíritus a noticias todavía peores, con lo que en verdad se producen y el descenso no conoce fin es un mecanismo fatal del que será imposible salir en tanto no se recupere la confianza. Todos los expertos afirman que la crisis es una crisis de confianza. Pero recuperar la confianza es algo muy sutil y delicado que nadie puede predecir. Lo que está ya claro es que había una crisis, ya veremos si se traduce en recesión o no (lo más seguro es que sí si el señor Solbes sigue diciendo que no) y que en buena parte, su gravedad viene condicionada por la estrambótica, absurda resistencia del señor presidente del Gobierno a pronunciar la palabra.

(La imagen es una foto de Trinitas Imaging\Oodit, bajo licencia de Creative Commons).

¿Superioridad moral?

Leo y no acabo de creer lo que leo que el PP está distribuyendo un argumentario interno en el que niega la "supuesta superioridad moral" de los "progres". ¡Bendito siglo éste!

Lo primero que cuestiono es la necesidad de esos "argumentarios". ¿Qué es un "argumentario"? Según parece un escrito en el que se explica al lector en términos para él comprensibles cómo hay que razonar en determinados supuestos con ejemplos. Un argumentario tiene que ir preparado para que la mayor cantidad posible de seguidores lo racionalice y haga suyas sus conclusiones. Los argumentarios desconfían de la capacidad de raciocinio de los lectores y seguidores en general.

Luego está el asunto del contenido. En este caso el "argumentario" parece destinado a refutar la propuesta de que la izquierda (el PP le llama "los progres") sea moralmente superior a la derecha. No dudo de que haya alguien en la izquierda que sostenga esa bobada porque, como decía al parecer Belmonte, tiene que haber "gente pa tó", pero me atrevo a pensar que esa no es una idea de la izquierda. Más parece una obsesión de la derecha y una obsesión que delata una pintoresca situación: precisamente porque la derecha se ve como inmoral, reta a moralidad a la izquierda, para demostrarle su superioridad

No está claro a qué o quién se refiera la expresión "superioridad moral de la izquierda", si a las ideas de izquierda o al comportamiento concreto de quienes se consideran de izquierda. En cuanto a la moralidad o inmoralidad de las ideas hay poco que decir salvo que quizá pueda sostenerse que la idea de la superioridad moral de la izquierde se origine en el hecho de que algunas de sus propuestas parecen en principio más cercanas a los mandatos evangélicos. Al margen de que en verdad sea más moral ocuparse de los pobres de preferencia sobre los ricos se da la circunstancia de que esa preocupación es también compartida por la derecha. También la derecha dice ocuparse de los pobres y los trabajadores. Su propio nombre así lo indica: populares, son gentes del pueblo; no socialistas o comunistas (pues esto puede serlo cualquier aristócrata) sino exactamente gente sencilla del pueblo.

Además, el debate sobre la moralidad mayor o menor de las ideas pierde su interés si se recuerda que, no habiendo mucha diferencia (al menos nominalmente) en cuanto a las ideas, el debate se desplaza a ser uno sobre los medios y aquí sí que la diferencia es cero puesto que tanto un partido como el otro se valen de los mismos medios en democracia para conseguir fines que sí habrán de acabar siendo distintos una vez se vea que, al margen de lo que digan, los populares favorecen más a las rentas altas que a las bajas. El PSOE también, pero lo hace menos, con peor conciencia y procura compensar con beneficios a las rentas bajas.

Vaya la cosa por donde vaya, lo de la "superioridad moral" de la izquierda es más una obsesión de la derecha, una obsesión que delata complejo de inferioridad moral, lo cual es absurdo.

Mucho más injustificado estará el debate si pretende plantearse en el terreno de los comportamientos personales de las gentes de izquierda y de derecha, como si la idea de la pretendida superioridad moral de la izquierda supusiese que las gentes de izquierda tuviesen garantizado el recto camino por el hecho de ser de izquierda, como el que está vacunado contra alguna enfermedad infecciosa sabe que no la contraerá. Pero la doctrina socialista no es una substancia sino un discurso y, como tal discurso, es mudo respecto a la rectitud o doblez de quienes lo reciten. Cada cual es responsable de sus actos y son estos los que se deben juzgar en función de sus resultados. Son los resultados los que son morales o inmorales y esos caen por igual en el campo de la izquierda que en el de la derecha.

Conozco santos y crápulas de derecha y de izquierda indistintamente.

(La imagen es una foto de psd, bajo licencia de Creative Commons).

dimecres, 9 de juliol del 2008

Adiós a las cucarachas.

En su sentencia sobre el caso del ácido bórico la Audiencia Nacional ha desmentido la ultima patraña que los fabuladores de la conspiración etarra/moruna habían fabricado con la intención de deslegitimar el proceso por los atentados del 11-M. Y no solamente de deslegitimar dicho proceso sino también de atacar el buen nombre a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, de insinuar connivencia entre el PSOE y los terroristas del 11-M, en definitiva, con la intención de hacer el trabajo sucio al PP y conseguir triunfar allí donde aquel fracasó, esto es, en el intento de hacer creer a cuarenta millones de personas, contra toda evidencia, que ETA era la autora de la matanza del 11-M.

Durante la legislatura pasada la COPE y El Mundo se emplearon a fondo para generar una versión alternativa, distinta de la "oficial" sobre qué pasó el 11-M. Los episodios más chuscos de ese empeño, los "peones negros" de Luis del Pino, la mochila de Vallekas, la cinta de Mondragón, la furgoneta Kangoo, hicieron correr ríos de tinta y fueron objeto de rechifla general. Todo ello, sin embargo, no obstó para que en una admirable conexión de intenciones, el PP convirtiera en interpelaciones parlamentarias cualquier disparate con el que abriera su información El Mundo. Cuando se les preguntaba a los políticos conservadores si no creían estar haciendo el ridículo dando pábulo a las memeces de la teoría de la conspiración, respondían inevitablemente que las "investigaciones" periodísticas habían servido para destapar la corrupción del Felipismo a pesar de no contar con las simpatías de casi nadie. Esto es, el modelo que se aplicaba a la presunta conspiración española (y en la que se hacía cómplices a los terroristas etarras, los musulmanes, los policías y guardias civiles corruptos, los políticos del PSOE) era el de Watergate, una obsesión para El Mundo.

La sentencia de la Audiencia Nacional deja claro lo que ya estaba claro desde el principio, desde que se conocieron los hechos: que los peritos deslizaron en su informe una imaginaria vinculación entre los islamistas del 11-M y ETA con el fin de liarla, más o menos de acuerdo (vaya Vd. a saber cuánto acuerdo y a qué precio) con El Mundo que sus superiores eliminaron; que los superiores no cometieron delito alguno. Hasta aquí está bien, se ha hecho justicia judicial y los cuatro mandos policiales son muy de felicitar por ello. Pero no creo se haya hecho justicia por así decirlo "total". Creo que los cuatro mandos policiales han sido repuestos en su honor, pero queda por establecer ahora la conducta de los peritos que los acusaron.

Se recordará que la primera vez que este sumario llegó a un juez, lo fue al señor Garzón, quien estaba aquel día de guardia, el cual, tras tomar las declaraciones debidas empezó imputando a los peritos un delito de falsedad en documento público. Se armó entonces el habitual bochinche en los medios, con El Mundo y La Cope bramando contra el juez y poniendo todo lo imaginable en entredicho. Finalmente hubo una decisión judicial por razón de competencia que separó el sumario del juzgado del señor Garzón y lo llevó a uno de instrucción presidido por una juez, Gemma Gallego, que fue la que decidió imputar a los mandos policiales, esos a los que la sala de lo penal de la Audiencia Nacional acaba de absolver.

Pero ¿y los peritos, que acusaron falsamente a los mandos de falsificación, los que alteraron a sabiendas una fecha en un informe para falsearlo? ¿Van a irse de rositas? Espero que los mandos policiales absueltos procedan judicialmente contra ellos. Y si no lo hacen estos espero que lo haga el PSOE. Es importante que se impida la judicialización sistemática de la política que realiza el PP y la instrumentalización de los tribunales de justicia, cosa que va muy en detrimento de su dignidad. Es necesario que sean estos tribunales de justicia los que establezcan si los peritos cometieron delito o no al acusar a los mandos superiores y que sean los mismos tribunales los que establezcan si ese intento de comisión de un delito a su vez se hizo de modo gratuito o mediante algún tipo de pago. ¿Cómo olvidar al señor Trashorras, el delincuente Trashorras diciendo que mientras "estos" (los de El Mundo) paguen, yo les cuento la guerra civil"?

La vida pública no puede estar a merced de la chequera de algún desaprensivo. ¿O sí?

(La imagen es una foto de Rinzewind, bajo licencia de Creative Commons).

Anillo de fuego.

No sé cómo di ayer en Radio cinco con alguien recordando a Johnny Cash en The Ring of Fire. Decía unas cosas muy interesantes sobre la relación del "hombre de negro" con su mujer, que debió de ser tempestuosa y de ahí lo de ring of fire. Hay versiones posteriores de gente principal, alguna de las cuales escuché con interés. Pero luego me fui a comparar con el genuino, the real thing, y no hay ni color. En Youtube se encuentran decenas de interpretaciones. Por ejemplo, ésta, grabada en directo ¡en 1963! Hace cuarenta y cinco años. Fue la primera interpretación y suena como una mezcla de balada y ranchera:

Atención al contrabajo, el batería, los dos guitarras, los trompetas, todos encorbatados y peinados al estilo de los primeros sesenta. Son totales.

dimarts, 8 de juliol del 2008

El capital vuelve a la carga.

Con esto de que no hay crisis (y quien diga lo contrario miente como un fementido bellaco, traidor y antiespañol), casi nadie entiende el repentino fervor de los empresarios por conseguir que el Gobierno haga lo que ellos recomiendan bajo pena de males mayores, mayores crisis y desgracias.

Primero fueron los capitostes catalanes, siempre unos adelantados en defensa de los intereses del sector, quienes advirtieron de que no había tiempo que perder si el Gobierno quería evitar una catástrofe económica. Así venía a decirse en mi post de primero de junio de 2008 Aquí no pasa nada. Más tarde en la entrega del cuatro de julio de 2008, La patronal amenaza, se señalaba que los empresarios (en este caso, la CEOE) están sirviéndose de la crisis para conseguir posiciones más ventajosas en el mercado laboral, mejorar la situación fiscal de las grandes fortunas, doblegar la resistencia de los obreros, aumentar la tasa de explotación y romper las conquistas del derecho del trabajo en los años veinte en la República de Weimar y, posteriores. Y así siguen.

Ahora han sido los empresarios de Madrid, ya impacientes de que no se haga nada, quienes exponen el decálogo de sus actividades y recetas para hacer frente a la crisis inexistente desde la seguridad de que estarán en el espíritu del capitalismo, matizado por la comprensión socal propia de la doctrina social católica. Para todo lo demás: hacia el lanzamiento económico. Lo hacen desde un órgano de reflexión "científica", como el Círculo de empresarios, desde el que se abordan todos los asuntos que contribuyan a legitimar el punto de vista del mando en la sempiterna dicusión sobre los méritos y deméritos del capitalismo. Un verdadero Think Tank que, como los órganos de este tipo en el mundo entero, a imitación de los estadounidenses, está repleto de antiguos estudiantes izquierdistas, pasados a las disciplinadas filas conservadoras que viven de convertir en práctica científica la traición de sus ideales de juventud. Una especie de FAES en serio.

En su análisis de coyuntura actual, el tal Círculo de Empresarios ha presentado un catálogo de medidas urgentes e impopulares pero necesarias para salir de la crisis y evitar que ésta se convierta en una recesión en toda regla a fines de año. Recuérdese que es afición de estos científicos (como en el caso de los de la CEOE) amenazar a la gente, a los políticos, a las izquierdas con aquellas mismas catástrofes de las que se supone serían ellos quienes debieran protegernos en función de su pretendida competencia técnica.

Por boca de su presidente, señor Claudio Boada, y de su vicepresidente, señor Fernando Eguidazu, nos hemos enterado de que el Gobierno tiene que tomar medidas más que a paso para:

a) "flexibilizar el mercado de trabajo" (despido libre en otros términos);

b)"incentivar los contratos a tiempo parcial" (subvencionar la contratación de ciertos trabajadores);

c) "liberalizar" ciertos sectores, como la energía (esto es, barra libre para fijar precios, acordarlos previamente y otras estrategias "creativas");

d) reducir el impuesto sobre sociedades (que les quiten los impuestos a los ricos, cosa que hacen todas las derechas en el mundo entero);

e)"conceder privilegios fiscales al ahorro a largo plazo" (o sea, a los capitales acumulados y no reinvertidos de inmediato).

¿Está claro cómo se sale de la crisis? Haciéndosela pagar a los de siempre y beneficiando a los de siempre, que no se cansan de pedir la intervención del Estado en su beneficio tras decenios de críticas a esa misma intervención estatal como origen de todos los males.

(La imagen es una ilustración de Théophile Steinlen, Capitalistas cortando el cupón, 1899)

Después de la boda.

He tenido tres feedbacks (como dicen los cerebros empresariales) a raíz de la boda, que no me resisto a lucir aquí.

En primer lugar, la foto de todos los participantes en la ceremonia que mi hijo Andrés ha colgado en Facebook. Es la mejor que he visto hasta la fecha. Estamos todos en el salón de actos del Ayuntamiento de Pozuelo en el que se celebró la ceremonia ante un retrato de Juan Carlos I a quien, por fortuna, no se ve. Sentados en primer término, nuestros dos hijos, Héctor y Ramón. Detrás, los dos contrayentes. El resto, familiares de Celia y otros dos de mis hijos, Andrés (delante de las banderas) y Paulino, a mi izquierda. A la derecha de Celia, su hermana Mabel Redondo, su madre y su otra hermana, Mercedes. Todos muy sonrientes.


En segundo lugar, un bello poema de Juan de Asís, Bambolotto, el hijo de mis amigos Pepe y Lupe, que me hizo llegar al día siguiente y en el que describe con donaire el ambiente de nuestras conversaciones. Bambolotto es arabista e inspirado poeta. Transcribo el poema y doy al autor mis más efusivas gracias:

Fuentes, Palinuro, y tantos árboles: de tu casa a las estrellas esa noche con Mabel y Celia y madres y Pepe
y tú arriba escriba, patriarca y ángel.
Sí, claro: también el día anterior: ¡el cordero!o la mañana otra vez, Robinson y Zizek.
Para resumir: atalayas, montañas, castillos, Torrelaguna: allí Juan de Mena, Cisneros...
Rueda, esos detalles, Zamora, el Camino,
el románico, más paneles solares y el Sol,
el viento y los miles de molinos, la idea
de un Summertime diferente, más lento.
Bueno, bueno, que vayan los pitufos creciendo,
Ramón y Héctor. Que volvamos al papel. Fuentes, Palinuro, y tantos árboles.


¿Qué podré yo decirle que a su altura esté? Que las palabras tejen las sedas suaves de las arañas románticas. Que no hay diferencia entre la presencia y la ausencia si se atiende a la esencia. Que en la venida y la ida hubo mucha sabiduría. Que sólo se habla de lo que se calla, cuando el espíritu mudo de asombro descubre fuera de sí lo que tanto le atormenta dentro de sí. Que dejar las aladas palabras en el hueco del seno de los vientos diviniza la naturaleza, que es nuestra fuerza nutricia y nuestra únic sin razón de ser.

El grabado es obra de Utagawa Hiroshige, Admirando los ciruelos en flor (1840)


Por último, un curioso apotegma que me hizo llegar mi amigo Félix desde Nueva York y que dice así:

Ramon y Celia contraen matrimonio.
Rafael Nadal gana Wimbledon.
La seleccion de Futbol de España gana el campeonato de Europa.
Caballero: ¿¿¿¿¿¿¿Tiene usted alguna queja??????????????

(La imagen es un grabado de Klinger, titulado El cortejo nupcial de psiche.).

dilluns, 7 de juliol del 2008

El manifiesto y la controversia de las lenguas.

¡Pardiez, señores, que se ven en el siglo usos desaforados que fueran más propios de los tiempos pretéritos! Al decir de gentes avisadas la lengua castellana o española (que de ambas formas es conocida como se ve en el título de la obra de Covarrubias, editada por el insigne Martí de Riquer) es objeto de menosprecio en las nacionalidades bilingües y hállase próxima a su extinción merced a las órdenes, pragmáticas y decisiones que emanan de las públicas autoridades locales. Siéntese asi movido un grupo de ingenios de la Corte a dar a luz un Manifiesto por la lengua común. Forman la compaña al viajero los nombres siguientes: Mario Vargas Llosa, José Antonio Marina, Aurelio Arteta, Félix de Azúa, Albert Boadella, Carlos Castilla del Pino, Luis Alberto de Cuenca, Arcadi Espada, Alberto González Troyano, Antonio Lastra, Carmen Iglesias, Carlos Martínez Gorriarán, José Luis Pardo, Alvaro Pombo, Ramón Rodríguez, José Mª Ruiz Soroa, Fernando Savater y Francisco Sosa Wagner. Como se ve hay de todo pero abunda la gente culta, inteligente y brillante.

Tal temprana luminaria refulgirá en el firmamento, desde donde llegará al último rincón del globo, como próvido maná acrecido por la homilía semanal del pregonero mayor del Reino desde el temor por el fin del mundo que las generaciones venideras llamarán "plataforma mediática". Héteme aquí que en su día se juzgó provechoso para el bien común que tanto preocupaba al Aquinatense, y la gloria del magnánimo Borbón permitir que los habitantes de los lugares con lengua vernácula puedan servirse de ésta entre sí y en sus tratos con los agentes de la autoridad. Al tiempo debía asegurarse que en todas las posesiones de la Corona en donde se hablan lenguas vernáculas, el castellano o español reine como lengua franca de común entendimiento. Échase de ver, no obstante, que en el ejercicio práctico del poder en las nacionalidades bilingües, las autoridades actúan en provecho local y menoscabo de Corte. Anhelan que desaparezca la lengua común castellana y pretenden imponer el solo uso y cultivo de la suya vernácula. ¿Ha de obligar el Rey a sus súbditos en lueñes tierras a falar la lengua del Imperio?

Adviértese aquí de que no se trata sólo de la justa indignación que experimentan las almas refinadas cuando oyen hablar la lengua común a la que creen en franco deterioro, pues "ya nadie habla un castellano correcto", sino de la aventura de sumarse al movimiento del Manifiesto amparándolo y dotándolo de portentosos artificios para que su causa se oiga en tierras recónditas y ampare los derechos de todos. Porque son los seres humanos los titulares de derechos y no los territorios y menos aun las mismas lenguas. Este argumento se esgrime con frecuencia en un sentido equívoco. Nadie negará que son los seres humanos los titulares de derechos y no los territorios o las colectividades. Suspende el ánimo no obstante que quienes así de sagazmente discurren no caigan en la cuenta de que esos derechos de titularidad individual pueden ser antagónicos y habrá que establecer un orden de prioridades. La prioridad castellana puede encontrarse enfrente de la prioridad catalana y ¿cuál es el orden de preferencia?

¿Cual ha de ser? Por supuesto, el español porque es una lengua universal en permanente expansión, sólo superada por el inglés y el chino. Pero esto no es una razón convincente. No es disparatado que alguien invoque como mérito del orden de preferencia inverso que el carácter frágil, exiguo y minoritario de una lengua debe ser un criterio de la política de las autoridades educativas. Además, si tan seguro y próspero es el español, ¿por qué le atribula que en una porción relativamente pequeña de tierra, en Cataluña o en el País Vasco deje de hablarse? Obviamente porque el español es una lengua potente e impotente al mismo tiempo, en expansión o en contracción, según quién hable.

El discurso de la lengua es y ha sido siempre el discurso del poder político. Dios concede a Adán la potestad de poner nombre a las cosas, le da poder. Y de poder es de lo que se discute en esta controversia de la lengua; del poder de imponer la lengua. Si, lejos de querer forzar exclusivamente el castellano, el Rey, mediante disposición tan generosa como justa según dicen los del Manifiesto, autoriza el empleo de otra lengua vernácula en situación de confrontación a muerte, ese es el punto de vista del Rey, que compartirá quien lo comparta, que habrá que cumplir por imperativo legal pero no hay por qué aceptar sin más. Otrosí si el criterio es el número, lo mejor es que todos aprendan chino.

Argumentan los redactores del Manifiesto que el derecho de todos los españoles (incluidos los que viven en la marca cataláunica) deriva de lo preceptuado en la Constitución Española, art. 3, 1: El castellano es la lengua oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla. Y digo que deriva de la Constitución (algún sentido había de tener el famoso "patriotismo constitucional") porque es la Constitución la que crea tal derecho y deber. Barrunto que los redactores no tendrán una concepción iusnaturalista del derecho a usar el español que les haga decir que la Constitución no lo crea sino que lo reconoce porque es anterior a ella, como un derecho fundamental, con lo que habría que luchar porque todos los habitantes del planeta pudieran ejercitarlo.

Ahora bien, que algo esté amparado por la Constitución no quiere decir que quede hipostasiado a juicio de los manifestantes. Al contrario: ellos mismos piden del Parlamento español una normativa legal del rango adecuado (que en su caso puede exigir una modificación constitucional y de algunos estatutos autonómicos).... O sea, la Constitución puede modificarse en lo atingente a la regulación jurídicamente vinculante de la lengua. Pero podrá hacerse en más de un sentido. ¿O no pueden los nacionalistas pedir también una reforma de la Constitución para que el artículo 3,1 diga algo así como: "Las lenguas oficiales del Estado serán las cuatro oficiales en las distintas comunidades autónomas"?

Con razón han elegido el término "Manifiesto" para el título de su acción, un término político, insurreccional, a veces militar y en otras artístico. Pero siempre un texto para dejar clara de forma sucinta la posición de un grupo o bandería en una controversia.

(La imagen es una foto de Visentico/Sento, bajo licencia de Creative Commons).