dijous, 6 de març del 2008

Blogorismos de España.

LA FORJA DE UN PRESIDENTE

El País de hoy trae una entrevista con don Mariano Rajoy que no tiene desperdicio. Es él mismo en pura salsa galaica. El mero entrevistador, Javier Moreno, director de ese panfleto masón, capta muy bien la personalidad del señor Rajoy cuando dice que abundan los "no sé". Y tanto; tanto que a partir de cierto momento, el formato que se repite es: P: ¿Tomará la medida X?.- R: (Un rollo de un minuto sobre cualquier tema).- P: Pero ¿la tomará o no?.- R: Yo creo que hay que mirar al futuro. A la pregunta de si cree que el 11-M ha condicionado la legislatura, el señor Rajoy contesta que: No me parece que haya sido un tema esencial en la legislatura. Yo creo que todos los españoles tienen un juicio sobre este asunto, y andar dando vueltas al mismo tiene poco sentido. Lo que hay que hacer es mirar al futuro. ¿Está claro? Mirar al futuro. Como las mulas.

(La imagen es de Junjan bajo licencia de Creative Commons)


JUSTICIA A LA ESPAÑOLA.

El vocal del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía ponente de la sentencia sobre la "objeción de conciencia" a la Educación para la ciudadanía es miembro numerario del Opus Dei. En dicha sentencia se afirma que existe un supuesto derecho de "objeción de conciencia" a la enseñanza de normas de ciudadanía en función de las convicciones religiosas de los padres.

Con mucha razón, en España no se permite que los jueces y magistrados estén afiliados a partido político alguno. Tampoco que lo estén a una secta. Pero ¿acaso no es el Opus Dei una secta?

(La imagen es de Toon bajo licencia de Creative Commons)


FRAGA Y EL LIBRO BLANCO

Con su habitual elegancia discursiva, el señor Fraga Iribarne, a quien cabe el Estado en la cabeza, según afirmara en memorable ocasión don Felipe González, declara que quiere el Libro Blanco que el señor Rodríguez Zapatero anunció el lunes en la tele para usarlo como papel higiénico.

Fantástico, ya sabemos en dónde tiene su prodigiosa cabeza el señor Fraga.


LA NIÑA DE RAJOY.

Según afirma Libertad Digital, el señor Barack Obama adopta a la niña de Rajoy para las primarias demócratas. ¡Magnánimo gesto el del senador por Illinois! Por un poquito más podía llevarse también al padre.

(La foto, con cierto sentido del humor, es de jmendicute con licencia Creative Commons.)


Largo me lo fiáis.

Hace como dos semanas que arrancó El burlador de Sevilla, dirigido por Dan Jemmett en La Abadía, un teatrito que me agrada mucho porque rompe la separación convencional entre el patio y el escenario, haciendo muy cercana, casi inmediata, la acción de las obras al público. Lo que no siempre es acertado. Por ejemplo, aquí no. Como tampoco lo es otro de los rasgos de La Abadía consistente en multiplicar la cantidad de papeles que cada actor/actriz representa pues, sobre ser compañías de poco personal, tampoco cabrían todos en el escenario. Pero esa economía, cuando se trata de piezas abundantes en personajes, como un Don Juan, induce a mucho error, aparte de dar una imagen pobrísima y como un poquito absurda. Está bien hacer teatro en lugares tan pequeños pero conviene escoger obras ad hoc y no La tempestad, por ejemplo.

La inmediatez se complementa además con montajes de rabiosa actualidad en la escenografía y attrezzo posmoderno, lo que no tiene por qué ser necesarimente erróneo, aunque sí pueda resultar sorprendente que se represente Don Juan en una barra americana a pleno rendimiento en consumo de bebidas alcohólicas. Sucede que si, como es el caso, el texto de Tirso se recita tal cual, en el sonoro español del Siglo de Oro, hay una discordancia permanente entre el sonido, la musicalidad de la obra en un sentido sinestético y su visualidad. La irrupción de entreactos o entreescenas con una música que me pareció algún tipo de techno se acompasa bien con algún número coreográfico pero que le viene tan bien a la historia como a un Cristo unas boleadoras. En fin, y puestos ya, conviene evitar los anacronismos. La acción de la obra de Tirso es el tiempo de Alfonso Onceno, o sea, mitad del siglo XIV, cuando la batalla del Río Salado. No había armas de fuego y carece literalmente de sentido que don Juan mate al Comendador de un pistoletazo como si la obra fuera un dramón décimonónico.

Porque, en definitiva, cuando va uno a ver un Don Juan, uno va en busca del personaje otra vez. Que el don Juan Tenorio es un personaje literario español proyectado sobre la cultura mundial con fuerza parecida a la del Quijote. Son figuras universales, como Ulises, Dante (tomado como personaje de él mismo), Hamlet, Fausto y no sé si me queda alguno más, pues ya los otros me parecen secundarios.

Don Juan es el único que centra todo su ser en el sexo, es un personaje fálico y probablemente por eso no hay pensador que no haya echado su cuarto a interpretación del hombre sin nombre Que si don Juan es esto o lo otro, que si tal complejo o tal otro. Cuando está claro que es quintaesencia del hombre en cuanto vir, que es un animal en celo perpetuo. Lo divertido no es él mismo sino la visión de los demás (y de lo demás) que revela. El concepto en que se tiene aquí a la mujer no puede ser más denigrante. Se concentra en el verbo activo que todos, mujeres incluidas, emplean para describir las relaciones sexuales entre hombre y mujer, gozar (el hombre a la mujer), un uso lingüístico muy frecuente en el Siglo de Oro. Alguna de las Novelas Ejemplares versan sobre las consecuencias a largo, a veces muy largo, plazo de que un hombre haya gozado a una mujer.

Es curioso que el padre de la figura literaria masculina por antonomasia sea un fraile mercedario que lo fue toda su vida. Por eso tiene don Juan, personaje sexual, una clara proyección metafísica en la que se ve que el hombre se busca la ruina por su propia demasía, fiado como está a su mera razón humana. El juramento que don Juan pronuncia y que contiene su condenación con las viejas, ancestrales resonancias que asoman en las leyendas populares tipo "sacamantecas" es, al mismo tiempo, un monumento al discurso racional. Esto es lo que el dramaturgo teólogo quería desbaratar. Dice don Juan:Si acaso/la palabra y la fe mía/te faltare, ruego a Dios/que a traición y a alevosía,/me dé muerte un hombre muerto./(Que vivo, Dios no permita).

Absolutamente racional. Don Juan quiere engañar a Aminta y lo hace en un aparte, pero que no contradice el juramento ya que éste se basa en una comprobación racional típicamente ilustrada: que los muertos no matan; que no hay milagros. Precisamente el aparte excluye un mal real, esto es, que lo mate un hombre vivo y lo hace, sí, recurriendo al milagro, "que Dios no lo permita". He aquí una contradicción en que incurre el libertino don Juan y que lo arrastra al averno, pues bien sabe fray Tirso que hay milagros, que las estatuas caminan y cenan si Dios así lo quiere.

Sentado este Deus ex machina típico del realismo español, Tirso nos coloca luego la reflexión católica de la brevedad del humano existir, de forma que Mientras en el mundo viva/no es justo que nadie diga/¡Qué largo me lo fiáis!/siendo tan breve el cobrarse. Don Juan, el héroe de la potencia sexual, es un héroe efímero a pesar de él mismo. Obsérvese, con todo, que la historia no es otra cosa que una interpretación cristiana de aquella observación que aparece en alguna obra de Esquilo y de otros escritores griegos de nunca digáis de alguien que fue feliz en tanto no haya muerto.

Qué bien suena el castellano del siglo XVII aunque sea entre acordes sincopados y no entre melodías de vihuelas y tañidos de clavicordio.

(La segunda imagen es un figurín de Christian Bérard para la estatuta del Comendador, en unDon Juan de los años cuarenta, escena III, acto 3º.)

dimecres, 5 de març del 2008

CONVOCATORIAS.

FIESTA DE LA IZQUIERDA.

Los amigos de No Nos Resignamos organizan una fiesta de la iniciativa PARA QUE EL CAMBIO AVANCE. POR EL LAICISMO, LA IGUALDAD Y MÁS DERECHOS POLÍTICOS Y SOCIALES. POR UN VOTO DECIDIDO Y EXIGENTE A LAS IZQUIERDAS. Es el jueves, 6 de marzo en la Sala Clamores, Alburquerque 14, Madrid, de 19,30 h. a 21,30 h., con la actuación de... MIFUNNE, HOLGADO, MIGUEL Y MONIKA, FLAMENCO Y PUNTO. Presenta: Iñaki Guevara.-

Ya se sabe, somos los que animamos al voto a la izquierda: al PSOE, a IU, a ERC, a la formación de izquierda que pete a cada cual; los que queremos que ni un voto de izquierda se quede en casa el nueve de marzo. Y menos con ese rollo del "todos son iguales" que, si dicho por la derecha es reaccionario, dicho por la izquierda es, además, estúpido.




CONTRA EL GENOCIDIO EN GAZA.

Y los de Avaaz quieren que firmemos una declaración dirigida al Primer Ministro israelí, Olmert, pidiendo un alto el fuego en Gaza para que puedan restablecerse las negociaciones. Vale. Me parece poco. Tendríamos que pedir que llevaran a ese Olmert y al resto de genocidas israelís ante la Corte Internacional de Justicia pero, como no parece que caiga esa breva dadas las circunstancias, pues, en efecto, lo menos que puede hacerse es firmar a ver si, por casualidad, conseguimos parar esa masacre de palestinos. Incluyo la referencia a la página de firma. Por mi parte añado la exigencia de que mi Gobierno amenace al de Israel con acciones diplomáticas si éste no cesa en su actividad criminal en Gaza de inmediato.

Hasta el último minuto.

En las primarias de ayer en Ohio, Rhode Island, Texas y Vermont los republicanos han zanjado la cuestión de quién será el candidato del GOP el próximo mes de noviembre: McCain. Ha ganado en los cuatro Estados frente al cura Huckabee (qué alivio) y de modo contundente: 58%-32% en Ohio, 65-21 en Rhode Island, 56-32 en Texas y un asombroso 72-15 en Vermont. Si atendemos a los cálculos de los delegados que cada cual ha obtenido y con las debidas precauciones ya que esas cuentas son endemoniadamente difíciles pues cada Estado fija sus delegados como quiere, el señor McCain ya es el candidato del Partido Republicano. Así, según los datos de Associated Press, si McCain, que ya tiene 1.094, gana todos los delegados en estos cuatro Estados, esto es 265, se sitúa en 1328, mucho más de lo que necesita, que son 1091. Si seguimos los datos del New York Times, más conservadores, Mr. McCain tendría 1.139, a falta de 52 para conseguir la cantidad precisa. El señor Huckabee no llega a trescientos. O sea que adiós a Mr. Huckabee, quien ya ha tenido la elegancia de reconocer su derrota en un discurso con cierta chispa de ingenio.

En el caso de que sean los republicanos quienes ganen las elecciones del próximo noviembre, el presidente será John McCain, un veterano de Viet Nam, que pasó cinco años y medio preso de los comunistas; que tiene una actitud de halcón, o sea, sumamente agresiva en el Irak, en donde dice que, si es necesario, los EEUU se quedarán diez mil años; que piensa cerrar el centro ilegal de secuestros en Guantánamo; que propugna una actitud moderada en relación con la inmigración y una política fiscal de continuación con la del señor Bush. Pero que, al margen de lo que piense, tendrá que encontrar el camino en una situación económica grave que ya apunta a convertirse en recesión, con un déficit gigantesco, un desequilibrio preocupante de la balanza de pagos y un dólar en claro descenso frente al euro y otras monedas fuertes.

El interés de la refriega en esta interminable y tensa noche ha estado en el campo demócrata. La señora Clinton salía a pelear por su subsistencia como candidata creíble frente a un señor Obama que llevaba once victorias seguidas desde el "supermartes" de febrero. Todavía ayer el expresidente Clinton decía a los tejanos en Austin que, si su mujer no ganaba en Ohio y Texas, tendría que abandonar la pugna.

Parece que, de momento, no tendrá que hacerlo, aunque el asunto ha estado en el alero, precisamente en Texas. Los resultados de esta noche de nervios han sido: Vermont para Obama (60%-38%), Ohio para Clinton (56%-42%), Rhode Island también para Clinton (58%-40%), Texas (primarias; 2/3 de los delegados) para Clinton (51%-47%) y Texas (caucuses; 1/3de los delegados) para Obama (56%-44%), lo que plantea una situación complicada. Pero la carrera sigue.

Si echamos una ojeada a los delegados que cada pretendiente lleva, el asunto está en verdad que arde. Se necesitan 2.025 para proclamarse candidato a la Presidencia de los EEUU por el Partido Demócrata. Los cálculos son aun más difíciles que en el caso del GOP porque los delegados se otorgan generalmente de forma proporcional al voto (no mayoritaria como en el caso de los republicanos), según procedimientos a veces muy complicados y, en bastantes casos, otorgando sólo una parte en el momento de la elección y dejando otra para caucuses posteriores. Lo que yo hago es promediar los cálculos de delegados que cada campo (Obama/Clinton) hace de los suyos y los del otro y me salen unos 1.200 para el señor Obama y unos 1.041 para la señora Clinton. En los cuatro estados hay 370 delegados en juego. Suponiendo un reparto de 220 (Mrs. Clinton) frente a 150 (Mr. Obama), si todos se adjudicaran ahora, que no es el caso, los resultados vendrían a ser 1.350 (Obama) y 1.261 (Clinton), es decir, escasa diferencia pero todavía a favor del señor Obama.

La carrera sigue abierta. La señora Clinton ha roto la serie sucesiva de victorias de Mr. Obama y vuelve a ser una opción posible, aunque por la mínima. En estas circunstancias es comprensible que ambas campañas adquieran un tono más duro. Ya lo han tenido con la última guerra de vídeos. He aquí el que publicó hace unos días el campo de Mrs. Clinton sobre quién cogerá el teléfono en una llamada de emergencia a las 03:00 de la madrugada en la Casa Blanca. Tampoco era tan original; es el tema que había usado McCain con la misma finalidad y las mismas imágenes. La señora Clinton lo adaptó a sus necesidades para dar a entender que ella sería más apta para atender a una emergencia nacional que el senador Obama. Este es el vídeo.

Y esta la contestación casi inmediata del campo del señor Obama:


Todo sigue abierto en el campo demócrata. De aquí a que éste pueda proclamar un candidato, el de Partido Republicano tendrá muchas posibilidades de atacar a sus rivales, dando ejemplo de un partido unido y con moral de victoria. El tiempo trabaja en contra de los demócratas, que podrían llegar a la convención de agosto prácticamente empatados, teniendo que decidir la cuestión los superdelegados que viene a ser como cuando un partido de fútbol se decide en los penalties.

dimarts, 4 de març del 2008

Estaba cantado.

Lo siento, tengo que autocitarme. A raíz del primer debate entre los señores Rodríguez Zapatero y Rajoy servidor dijo que este último no sólo había perdido aquel debate sino los dos de una tacada: El gana-pierde. Ayer el señor Rajoy me dejó de profeta con un debate en el que acabó de hundir sus ya escasas posibilidades de ser jamás presidente del Gobierno de esta "gran Nación de hombres libres e iguales", como le gusta decir. Enumero las razones por las que llego a tal conclusión:

Primera. Repitió sus argumentos del primer debate, a veces literalmente (por Dios, ¡el rollo ese de la leche, los huevos, el pan...!).

Segunda. Estuvo agresivo, faltón, insolente, despreciativo, insultante (llamó mentiroso al señor Zapatero al menos quince veces; él, que tiene a la espalda el 11-M, los hilillos de plastilina y el España se rompe).

Tercera. Estuvo farragoso y carente de rigor en el manejo de los datos.

Cuarta. El plagio del discurso autoritario de Sarkozy (quien, a su vez, lo plagió de Le Pen) sobre inmigración y educación funciona en Francia, pero no en España.

Quinta. No hizo una sola propuesta concreta de futuro. Es decir, no tiene programa.

Sexta. Su discurso final fue confuso, atropellado y la reincidencia en la memez de la niña, que es ya objeto de chirigota nacional, prueba que este hombre no está en el mundo y sus asesores debieran ganarse la vida en otra profesión porque para ésta son unos auténticos negados.

A su vez, las razones por las que, a mi entender, el señor Rodríguez Zapatero ganó de calle son:

Primera. Estuvo respetuoso y comedido, aunque a veces interrumpió parlamentos del señor Rajoy, cosa que no debió hacer. En cambio no fue lo suficientemente contundente en las respuestas a las agresiones y falacias del señor Rajoy, excepción hecha del informe PISA y un poco la inmigración.

Segunda. Hizo propuestas concretas de futuro. Le contabilicé treinta y dos, pero creo haberme quadado corto.

Tercera. Tuvo el acierto de traer un libro blanco y anunciar que esta a disposición de todos.

Cuarta. Su mejor momento y donde quizá se ganó la noche fue su oferta de apoyar al Gobierno de España en cuestiones antiterroristas sin condiciones. Eso dejó descolocado al señor Rajoy.

Quinta. Tocó todos los temas de la política nacional e internacional, desde la seguridad al cambio climático y siempre en positivo, cosa que ni de lejos hizo el señor Rajoy.

Sexta. Su alegato final fue tranquilo, moderado, comprensible y animoso.

No creo necesario repasar los resultados a pie de debate. Prácticamente todos los medios (ABC, El País, Público, 20 Minutos, Sexta y La cuatro) dan ganador al señor Rodríguez Zapatero por un margen mínimo el ABC y por 25 puntos El País. En el otro lado, sólo los lectores incondicionales de El Mundo y Libertad Digital daban ganador al señor Rajoy. Que así piensen esos lectores -que tienen mucho de militantes- no me extraña. Pero ni los periódicos de la derecha los seguían. Así, mientras, como hemos visto, ABC daba ganador al señor Rordíguez Zapatero y La Razón guardaba un prudente silencio, El Mundo titulaba Zapatero vuelve a ganar a Rajoy en un debate lleno de propuestas, mientras que Libertad digital, inasequible al desaliento, decía Rajoy gana también el segundo asalto pese al juego sucio de Zapatero. Al lado de este periódico, el Arriba en tiempos de Franco era como el Herald Tribune.

Una última observación. Estoy convencido de que el señor Rodríguez Zapatero no ganó tanto por sus propios méritos como por los deméritos de su adversario. El señor Rajoy perdió el debate porque, además de no llevar una sola propuesta, demostró que no sabe contenerse. Frente a él, el señor Rodríguez Zapatero relumbró más de lo que merece porque, si bien sus propuestas son muy atendibles, le falta energía en la respuesta a los ataques del contrincante. Es incomprensible que no explique con mayor detalle la diferencia de tratamiento entre la izquierda y la derecha en materia de inmigración y que no califique las propuestas del señor Rajoy de lo que son: demagogia xenófoba; es incomprensible que no responda a las acusaciones de haber roto el pacto antiterrorista recordando que ese pacto, precisamente, fue idea suya y a él se opuso el señor Rajoy; como es incomprensible que, a la hora de mostrar qué política de enfrentamiento ha aplicado el PP, no recuerde que el propio señor Rajoy quiso promover un referéndum contra Cataluña. Y hay más olvidos imperdonables.

Lo anterior nos lleva al entorno del señor Rodríguez Zapatero. Porque si los asesores del señor Rajoy son malísimos, los del presidente del Gobierno no parecen mejores. Y pensando en esto recordé un párrafo de un artículo del señor Cebrián que publicaba El País de ayer titulado, Demócratas, mediócratas y miedócratas, en el que, entre otras cosas más o menos aceptables decía lo siguiente:

Claro que se han cometido errores de bulto en la gestión de las instituciones y que el clientelismo y los amiguetes han ensombrecido la vecindad de La Moncloa, pero el Rodríguez Zapatero que concurre a las urnas está más preparado, es más sólido e inteligible, que el que salió de ellas hace cuatro años.

Es cierto que el señor Cebrián habla pro domo sua, a propósito del fuego amigo; pero, a mi entender, tiene razón: el principal achaque del gobierno socialista es la política de amiguismo y enchufismo que practica y que, si no se endereza, se incrementará con una nueva mayoría, especialmente si es absoluta.

Hoy, Texas y Ohio.

El debate de ayer no me dejó tiempo para ocuparme del otro proceso electoral que sigo de cerca, el de los EEUU. Hoy martes se libra una batalla crucial en los estados ricos en delegados de Texas y Ohio que empezaron pintando muy bien para la señora Clinton y poco a poco han ido escorándose del lado del señor Obama, al punto de que lo que parecía imposible hace dos meses, esto es, que Mr. Obama ganara en uno de ellos, es hoy más que probable y hasta hay quien dice que puede ganar en los dos. Si se da uno de estos dos resultados, los barandas del Partido Demócrata van a pedir a la señora Clinton que abandone la carrera antes de que el partido se divida. Está el asunto casi tan interesante como en España. Ya veremos qué sucede. Ya veremos si los Clinton son los Clinton o, como mostraron al comienzo de estas primarias, pueden convertirse en los Clanton de O.K.Corral.


dilluns, 3 de març del 2008

Día D.

El día de hoy, lunes, va a estar condicionado por el segundo debate en televisión de los dos dirigentes de los partidos mayoritarios. Es tanta la expectación creada que parece un partido de fútbol de esos de final de liga o copa. Es exagerado, pero si ello sirve para que en el futuro se admita que estos debates son un derecho de los ciudadanos y no vuelvan a hurtárseles, como hizo el PP desde 1996, se habrá prestado un servicio a la causa de la democracia.

Del debate en sí mismo se esperan pocas sorpresas y parece como si, de poder suprimirlo, todos estarían encantados de pasar al momento siguiente, el de valorar quién lo ganó, que parece lo único que importa a los medios y la opinión pública. Es curioso porque es contradictorio: se piden debates so pretexto de que la ciudadanía tenga acceso a un intercambio público de información, pero luego se desvirtúa dicho debate de dos modos. De un lado pretendiendo calcular y pactar al milímetro y al segundo movimientos, tiempos, encuadres, turnos e intervenciones lo que, como se vio en el primer debate, encorseta de tal modo el intercambio que lo vacía. De otro lado todo el mundo está ansioso por pasar al momento del postdebate en el que una miriada de periodistas, analistas, tertulianos, expertos y comentaristas rivalizan por ver quién califica mejor la situación dando ganador a uno, al otro, a los dos o a ninguno. En un país en el que prácticamente el ochenta por cien del periodismo es de partido este segundo momento es todavía más aburrido que el intento de los asesores de pactar hasta los susurros.

Pero menos da una piedra, ya se sabe. En el post que este modesto bloguero dedicó al primer debate, titulado El gana-pierde, para no marear la perdiz, ya se daba perdedor de los dos debates al señor Rajoy. Por supuesto éste, que anda por ahí diciendo que ganó el primero contra la opinión generalizada de encuestas y periodistas (no entre los de derechas, claro, para quienes el señor Rajoy ganaría aunque se hubiera quedado afásico) dirá que ha ganado el segundo. Bueno, también dice que va a ganar las elecciones aunque todas las encuestas, incluidas las suyas, le dan perdedor y su índice de popularidad sigue siendo lamentablemente bajo.

En el terreno de las realidades, las encuestas que ya van conociéndose dan de antemano ganador al señor Rodríguez Zapatero por goleada. Y efectivamente, tiene toda la pinta de ser así: trae las encuestas unánimemente favorables y le corresponde a él abrir los turnos de intervención, con lo que marcará el juego, el terreno y su ritmo. El señor Rajoy querrá ir de "positivo" pero como sus propuestas no existen o son simplemente disparatadas, al final sólo conseguirá mostrar a la audiencia que su única baza es la utilización partidista del terrorismo; su única esperanza una crisis económica que, al no materializarse, tiene que predecir como si fuera Casandra, esto es, sin que nadie lo crea; su única propuesta maltratar a los inmigrantes y enfrentarlos con la población autóctona; su único deseo, que España "se rompa". Y con esos mimbres no hará muchos cestos.

Ayer el señor Rajoy se abrazó al señor Aznar y pregonó a los cuatro vientos ser una criatura suya, esto es, del peor presidente que ha habido en la España democrática. Es curioso: los candidatos republicanos en las primarias estadounidenses marcan distancias con el señor Bush, cuyo índice de aceptación es bajísimo, ¿de dónde sacan los asesores del señor Rajoy que será beneficioso para éste aparecer como el segundo del responsable de haber metido al país en una guerra ilegal, injusta y que la inmensa mayoría del pueblo odia? Ayer en León, la guardia de hierro del aznarismo más reaccionario terminó de cavar la tumba política del señor Rajoy. Que esta noche la televisión le sea leve.

Me alegro de que me haga esa pregunta...

Muy oportuno este libro que acaban de publicar Julio César Herrero y Amalio Rodríguez Chuliá en la editorial Comunicación social (Sevilla/Zamora, 2008) sobre el tema candente en estos días: la comunicación política. Es cierto que lo abordan en las condiciones de la política ordinaria y no atendiendo a los más acelerados tiempos de las campañas, pero su relevancia es innegable.

Los autores se han propuesto -y lo han conseguido- escribir un libro eminentemente práctico, con casos concretos, en situaciones repetidas y conocidas y que además tenga valor tanto para los periodistas como para los políticos: lo que unos esperan de los otros, cómo deben relacionarse, qué es apropiado y qué no. Es decir, adoptan la doble perspectiva del periodista y del político aunque, por razón de su profesión, resultan más convincentes hablando de los primeros que de los segundos.

Si bien tratan de la comunicación política en todos los medios, era forzoso que la parte del león se la llevara el medio astro por excelencia, la televisión, que la radio tuviera una tratamiento más modesto y la prensa apenas apareciera. Con ello no hacen sino reflejar las preferencias de la población que ésta expone espontáneamente cuando se la pregunta. Como sabemos por el Estudio General de Medios, aproximadamente el 85% de la población dice mirar diariamente la tele; sólo un 50% escucha diariamente la radio y aproximadamente un 15% lee algún periódico. En cuanto a la tele, los autores especifican las cuestiones de forma acerca de cómo deben ir vestidos los políticos (nada de rayas y cuadros) , cómo comportarse hacia dónde mirar, etc.

Las entrevistas en televisión son un capítulo por sí mismas. Se entiende que el periodista pretenderá que el político "dé juego" y el político querrá "colocar su mensaje" a toda costa. Siendo esto así, es conveniente que las respuestas del político sean breves, sencillas, impactantes y familiares (págs. 46-50). En definitiva, lo que importa es dar bien en un "total" en la tele (esto es, un "corte" en la radio), el momento en que el político ocupa toda la pantalla y suelta lo que tiene interés en decir.

Hay un capítulo dedicado a las declaraciones de los políticos que los autores analizan con especial acierto ya que éstas se pueden prestar a muchos usos, según sean on u off the record, por ejemplo. Igualmente tiene interés el dedicado a las entrevistas que, además de clasificar las preguntas según el tipo de respuestas que quepa darles (cerradas, abiertas, informativas, retóricas, de control, alternativas o disyuntivas, capciosas y de integración) permite analizar algunas de las situaciones que se producen en estas interrelaciones con la complejidad de sus significados. Todo ello es territorio abonado para el interaccionismo simbólico, al que los autores no se refieren pero que obviamente es la clave explicativa de todo cuanto sucede en estas interrelaciones formales.

Luego de un capítulo sobre lenguaje verbal y no verbal en el que se adopta una actitud ecléctica respecto a las convenciones más rígidas en la materia (por ejemplo la idea de que cada gesto tenga un único significado), hay una detenida consideración de los debates y de las tertulias. Ambos sucesos afectan por igual a la tele y a la radio pero lucen más en el primer medio, al menos los debates. Acerca de estos elaboran los autores once recomendaciones sobre lo que debe hacer "el buen polemista" en conjunto bastante atinadas.

Un último capítulo versa sobre la comunicación política en internet, un territorio emergente que tiene cada vez mayor importancia. Los autores reproducen las páginas web de las tres principales formaciones políticas nacionales y hacen un somero análisis de ellas. El territorio es, sin embargo, demasiado vasto ya a estas alturas para que pueda tratarse satisfactoriamente en media docena de páginas. Basta con pensar en el alcance de la blogosfera para darse cuenta.

En conclusión un pequeño manual especialmente útil para los políticos que quieran sacar el mejor partido posible a sus inevitables relaciones con los medios en una época en que la política es mediática.

diumenge, 2 de març del 2008

Genocidio, holocausto, exterminio.

Llámenlo como quieran que por el nombre no ha de quedar. Esa matanza, esa destrucción metódica de los palestinos que lleva a cabo Israel desde 1967 es ya insoportable. Lo de menos es aquí si los palestinos radicales de Hamas (que a saber cuántos de ellos son agentes provocadores israelíes) lanzan pocos o muchos cohetes Kassam porque, si no los hubiera, Israel encontraría otra excusa para seguir machacando Gaza de momento. Más tarde continuará con Cisjordania, cuando haya conseguido masacrar a los palestinos que sigan en Gaza luego de que quien pueda la haya abandonado. Que no quede por nombres. El señor Abbas, primer ministro palestino, dice que lo que hace Israel en Palestina es un holocausto. Pudiera parecer una desmesura. Nada de eso pues con el holocausto ha amenazado un ministro israelí a los palestinos, aunque ahora diga el gobierno judío que no, que shoah sólo significa "catástrofe", lo que tiene tanto valor como cuando el señor Elorriaga se desmiente a sí mismo.

La táctica de Israel está más clara que el agua. De vez en cuando admite algo parecido a un prolegómeno de un intento de acuerdo para considerar la posibilidad de que en un futuro todavía por determinar se establezca en algún territorio de Palestina que también está por fijar algo parecido al germen de una administración de los asuntos corrientes de los palestinos en su propia casa camino de una autonomía que habrá que acordar. Cuando lo ha firmado, en menos de seis meses encuentra una excusa para ignorarlo y reanudar sus ataques. Es una política de deliberado exterminio de los palestinos hecho con los tiempos del Dios de la Biblia que son largos.

La voluntad es evidente: los palestinos nunca tendrán un Estado en Palestina. Ya pueden decir lo que quieran, reconocer el Estado de Israel, abominar de su primigenia intención de arrojar al mar a la "entidad sionista", plegarse a las condiciones que en todo momento dicte Israel: su suerte está echada y nada pueden hacer los hombres ya que el pueblo elegido quiere recuperar la tierra prometida. Pueblo elegido y tierra prometida... de Dios.

Los únicos que están en situación de frenar a los israelíes son los países occidentales, especialmente los EEUU, esto es, los que más claramente apoyan y financian al Estado israelí desde sus orígenes en 1948. Pero no quieren. Al contrario, se prestan a la farsa de hacer creer a los palestinos que median en los acuerdos a los que estos se dejan llevar y que son solamente meros paréntesis entre ataque y ataque de Israel. Es una hipocresía difícil de asimilar. Ayer mismo el Consejo de Seguridad de la ONU condenaba muy serio tanto las agresiones palestinas (los cohetes Kassam apenas alcanzan un objetivo a doce kilómetros y hace falta tirar cincuenta sobre una ciudad en hora de mercado para que muera un israelí) como la violencia israelí que sólo en el ataque de ayer causó doscientos heridos y cincuenta muertos, sin contar los destrozos materiales, procediendo así como los llamados "equidistantes" españoles entre la violencia criminal de ETA y la legal del Estado.

Estamos siendo cómplices de un genocidio. Hoy llega a la región Mr. PESC, don Javier Solana, el de los "daños colaterales". Un millón y medio de "daños colaterales". Llega a pedir paciencia a los palestinos en su sufrimiento, discreción a los israelíes en su acción de matanza sistemática y a administrar unos raquíticos fondos de ayuda humanitaria a unos palestinos carentes de agua, luz, atención sanitaria y las condiciones mínimas de subsistencia y que suponen la milésima parte de lo que los EEUU vierten sobre Israel para seguir armándolo hasta los dientes y aumentar su capacidad de destrucción.

Entre tanto poca gente se atreve a plantar cara a los sionistas, incrustados en los centros de decisión políticos y económicos más importantes del mundo y decirles lo que se merecen: que por una macabra ironía de la historia, como un gigantesco síndrome de Estocolmo, las víctimas de los nazis se han convertido en nazis.

(La imagen primera es una foto de Anomalous NYC con licencia de Creative Commons); la segunda no tiene atribución pero también está bajo licencia de Creative Commons.)

La democracia putinesca.

Las elecciones presidenciales de hoy en Rusia no tienen incertidumbre. Si acaso, el porcentaje de abstenciones. Por lo demás, todo el mundo sabe que saldrá Dmitri Medvédev, el protegé del señor Vladimir Putin. La Constitución excluye un tercer mandato del Presidente, razón por la cual el antiguo jefe de la GPU quiere que lo sustituya en la presidencia su hombre de confianza para que éste lo nombre luego presidente del Gobierno. De que esta magistratura tenga los poderes que el señor Putin quiere se encargará el propio señor Putin mediante reforma de la Constitución.

Después de setenta y cinco años de comunismo y de hombre nuevo de la sociedad soviética, Rusia ha aparecido en el siglo XXI como un país regido por una red de olgarquías más o menos locales y con una administración típicamente mafiosa, con las prácticas de este tipo de redes, basadas en el supuesto (y la realidad) de la corruptibilidad esencial del ser humano. En Moscú hay tanta huella del "hombre nuevo" como en Madrid o Nueva York, pero mucha mayor densidad de criminales por metro cuadrado. Setenta y cinco años de comunismo han dado como resultado una de las sociedades modernas más inhumanas, duras e insolidarias que hay sobre el planeta.

En los ocho años de mandato de Putin, en que se han hecho fortunas fabulosas con los procedimientos ad usum, han muerto asesinados doscientos periodistas, uno de los últimos la periodista Anna Politkóvskaya, dicen las malas lenguas que por indicación directa del Kremlin. Será verdad o no. Hoy nada es seguro en Rusia, como casi siempre por lo demás. El destino de los adversarios o antiguos aliados de Putin no puede ser más descorazonador: Boris Beresovski, que lo ayudó en Leningrado, está exiliado en Inglaterra huyendo de un proceso penal en Rusia por fraude a hacienda. Roman Abramovich, otro de primera hora, tuvo que vender sus empresas para evitar el proceso; el millonario Michail Chodorkovski, que pretendió luchar contra la corrupción, cumple en Siberia nueve años de condena por evasión de impuestos. Y ese es el poder que, al menos, emplea el aparato judicial para cometer sus fechorías. Las mafias de la sociedad civil lo hacen mediante la saneada industria del crimen organizado.

Al lado de Medveded, los otros candidatos, Ziuganov, Shirinovski o Bogdanov, son meras comparsas sin esperanza alguna. Medveded saldrá por una mayoría aplastante cercana al setenta por cien, como su maestro, sin un solo debate en la tele y sin necesidad de hacer campaña. Ya se encargan de eso los medios audivisuales de titularidad pública. Y hasta cierto punto es explicable: Rusia lleva ocho años de creciente prosperidad a causa del aumento del precio del petroleo, con crecimientos del siete por cien y niveles de consumo como los rusos no había visto jamás. El paro desciende y la población vive aceptablemente, muchas veces con estrecheces por la pérdida de poder adquisitivo de los salarios, pero dentro de lo admisible. Putin respalda públicamente a Medveded y su índice de popularidad oscila entre el setenta y el ochenta por cien. Lo previsible es que eso se transforme en votos.

El nuevo mandatario tendrá que lidiar con condiciones peores, pues se nota el impacto de la desaceleración mundial, con una inflación del doce por ciento y una deuda pública creciente. La cuestión es si podrá aplicar su política (incluso si la tiene) frente a la del señor Vladimir Putin e incluso si esto tiene el menor interés en una "democracia" en la que el poder organizado como una mafia atiende a las necesidades de las mafias que apoyan al poder, la gente sabe a quién conviene votar si quiere que sus asuntos prosperen, y lo demás no cuenta.

(La imagen es una foto de Mental Art bajo una licencia de Creative Commons).