dilluns, 8 d’octubre del 2007

Cárcel por armar ruido.

Dada la guerra que este blog tiene declarada al ruido y a los ruidosos que los dioses confundan, se entenderá que se aplauda una sentencia de un juzgado de lo penal de Ávila, que condena a un hostelero a nueve meses de cárcel y una indemnización de 5.000 € por hacer la vida imposible a una familia vecina a base de ruidos. Pillé la noticia en el 20 Minutos. Aplausos enfervorizados. Y nueve meses me parecen pocos. Los ruidosos son delincuentes. A través de su ataque al bien jurídico del silencio atentan contra la integridad de las personas, física y psíquica. Hay que entender que el que mete ruido innecesario en la casa del vecino es como si estuviera arrojándole basuras y excrementos en el living. La insensibilidad hacia el ruido, es más, la afición al ruido, al estrépito es una de las características más detestables de la forma de ser española. Gloriarse de andar metiendo ruido, conduciendo motocicletas a escape libre, dando la murga a los vecinos con la radio, poniendo la tele al máximo en locales donde no la ve nadie, hablando a gritos por costumbre, en fin, lo que todos conocemos y no sé si estaremos libres de haber incurrido en ello alguna vez.

Dentro de la categoría de ruidosos la palma se la llevan los establecimientos, hoteles, bares, salas de fiesta, discotecas, bares de copas, parte de cuyo negocio es el ruido; cuanto más, mejor.

diumenge, 7 d’octubre del 2007

Blogorismos de domingo.

Aznaración

Los españoles vivimos en una "gran crisis nacional", dice el señor Aznar. Gran habilidad la del ex-presidente para decir sinsorgadas como si fueran revelaciones. Y revelaciones que se arrojan a la cabeza del adversario, el Gobierno socialista, como Júpiter arroja los rayos o el jinete el "venablo vengador" del que habla el romance.

¡Anda ya! No me digas que ha dicho "gran crisis nacional". Pero si éste es el que habla de que España es una nación plural, que vaya Vd. a saber qué quiera decir.

Bueno, será una "gran crisis nacional plural", o "gran crisis plural nacional", da lo mismo. No hay que ser tiquismiquis, siempre buscando sentido a las expresiones.

Toma y, además, ¿cuándo no ha estado España sumida en una "gran crisis nacional"? Hasta hay quien dice que lo específicamente nacional en España es la crisis de la nación. Bueno, la crisis de la conciencia de nación porque la nación en sí no existe. Ninguna. Lo español es pegarse sobre qué sea lo español. Vaya descubrimiento el del señor Aznar.

Y ¿no es puramente español achacar a otro español la crisis, el menoscabo de los símbolos nacionales, la ruptura de España? De esa manera se está llamando al adversario...sí, exactamente eso, "antiespañol", categoría de bípedo implume que no es acreedora de nuestra consideración, ni siquiera de las buenas formas.


La chispa de la guerra y la guerra de la chispa.

El único portavoz de Batasuna que queda en la calle es el señor Pernando Barrena. A los listos los han metido en la cárcel. Pasa siempre en las organizaciones; cuando se las descabeza se les quita la cabeza y lo que queda ya es otra cosa. Claro, al señor Barrena sólo se le ocurre decir que las detenciones son una declaración de guerra del Gobierno. Pero ¿no estábamos en guerra desde que el maketo ocupó la sagrada patria vasca? ¿No dijo ETA en junio pasado que rompía la tregua y volvía a todos los frentes? ¿A qué frentes se puede ir sino es a los de guerra? ¿Qué quiere decir el señor Barrena? Nada. Nada de nada. Nada de nada de nada. En primer lugar porque no se le ocurre. El brazo "político" de ETA es eso, brazo; y los brazos no piensan. Y en segundo lugar porque no le dejarían aunque se le ocurriera porque ahí quien manda es ETA y sie ella no piensa, como es evidente, no va a permitir que lo haga su brazo. Así que uno que está en guerra contra otro afea a ese otro que esté en guerra. No me digan Vds...


Lady Godiva en Afganistán.

El Daily Mail de ayer traía un reportaje sobre el regreso de cuatrocientos soldados del 4º Regimiento de Apoyo Logístico, destacado en Afganistán. Los cuatrocientos héroes desfilaron atravesando la ciudad de Abingdon, en Oxfordshire, sin que un alma se parara a contemplarlos.

Estas guerras neocoloniales del Oriente Medio por el petróleo han pasado por todos los estadios posibles en la opinión pública. Comenzaron, sobre todo la del Irak, suscitando una fuerte oposición en especial en Europa y en especial en España. Hubieron de enfrentarse después a una crítica general en todos los medios posibles, en la prensa, en manifas, en internet, en el cine, por doquier, lo que ha llevado a que el señor Bush sea hace ya un par de años el Presidente peor valorado por sus conciudadanos. Y, por último, parece que ahora se impone el desinterés movido por el cansancio de una guerra que no se puede ganar y no se quiere perder. Vamos, que no hay gloria en lo que estamos haciendo en el Irak y en Afganistán. Que estos cuatrocientos no son los seiscientos de la Carga de la brigada ligera, de los que Tennyson cantaba:

When can their glory fade?
O the wild charge they made!

(Las imágenes son grabados de la serie con que Gustave Doré ilustró Idylls of the King, de Tennyson, serie de poemas del ciclo artúrico, de un nacionalismo muy distinto al de la Carga de la brigada ligera).

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dissabte, 6 d’octubre del 2007

La independencia de criterio.

¡Hay que ver, qué mal sienta al personal que alguien diga lo que piensa y que lo que piensa no encaje en la casilla que ese mismo personal le tiene adjudicada! ¡Qué mal sienta al personal que alguien se niegue a que lo encasillen y piense y razone por su cuenta! ¡Qué mal sienta al personal que alguien piense a secas! ¡Con lo cómodo que es repetir los topicazos del grupo, la banda, la grey o la piara, sean éstas de derechas, de centro o de izquierdas!

Como puede verse, ayer se me ocurrió escribir lo que pienso del País Vasco y el post comenzó el día levantando diversos tipos de iras y desconciertos. Todos me parecieron aceptables excepto el del que sacó a relucir los fondos de reptiles probablemente porque sabe mucho al respecto y quizá viva de alguno de ellos. Hasta que, considerando la situación excepcional, rompí el propósito de no contestar a los comentarios a lo largo del día para hacer una propuesta que repito aquí:

"si alguien cree que se debe mostrar adhesión, respeto, comprensión o la más mínima simpatía por quien directa o indirectamente tuvo que ver con el hecho de que unos asesinos descerrajaran dos tiros en la cabeza de un hombre maniatado y con los ojos vendados, se benefició de ello o lo "entendió", que lo diga".
Eso no se puede pasar por alto. No cabe ignorar la muerte de un hombre en esas condiciones. Ese hecho tiñe la doctrina en cuyo nombre se haya ejecutado. Es algo que hay que encarar para decir qué actitud se adopta. Al respecto conozco cuatro:

1ª. El Estado también secuestra, tortura, asesina. Por supuesto. Y no se me ocurre condonar tales prácticas sino que, al contrario, las condeno con todas mis fuerzas y tampoco se me ocurre simpatizar en modo alguno con quienes las cometan, las amparen o las justifiquen. Esos comportamientos no entran en la cabeza de demócrata alguno. Aun no he oído a un solo abertzale de "izquierda" condenar el asesinato de Miguel Angel Blanco. Y reitero que no encuentro diferencia entre ese asesinato y los de los judíos por los nazis.

2ª. "Se lamenta" este crimen, como se lamenta toda violencia, venga de donde venga, pero en tanto no haya solución al llamado "conflicto", habrá que seguir lamentando estas atrocidades. Típica hipocresía abertzale. Yo no "lamento" la violencia venga de donde venga, sino que condeno toda violencia al margen de la ley en el Estado democrático. El truco aquí consiste en deslegitimar el Estado democrático, diciendo que no es "verdaderamente" democrático. Ciertamente, ningún demócrata negará que la democracia aquí y ahora es mejorable; pero, por muy mejorable que sea, siempre será superior a la acción de un grupo de pistoleros al margen de toda ley salvo la que dicta su peculiar convicción política. Siempre será mejor un Estado de derecho, por defectos que tenga, que una banda de criminales, salvo que sean los tuyos, tus criminales. Allá cada cual con su conciencia. De mí sé decir que ningún criminal será "mío", esgrima las razones que esgrima.

3ª. El asesinato de Blanco no fue un acto de violencia, sino uno justo en legítima defensa. Nunca, jamás un crimen que se cometa sobre una persona indefensa será legítima defensa, sino un asesinato.

4ª. Lo de Blanco es un caso individual cuando aquí hablamos del destino de todo un pueblo. En la película de Stanley Kramer Judgement at Nuremberg que aquí se proyectó como Vencedores o vencidos, el juez nazi Janning (Burt Lancaster) pide al juez estadounidense Haywood (Spencer Tracy) que lo crea, que él jamás pensó que el régimen llegaría a aquellos extremos de atrocidades en masa, a lo que Haywood le contesta: "Señor Janning, se llegó a eso el día en que Vd. condenó a muerte a un hombre sabiendo que era inocente". Un hombre, un hombre solo es la entera humanidad. Y era un juez en un tribunal, con un procedimiento. ¿Qué pensar de un grupo de forajidos que se arroga el derecho a decidir quién debe morir y quién no? ¿Y qué pensar de quienes apoyan o amparan a estos forajidos o sienten simpatía por ellos sino que son tan asesinos como ellos y, además, unos cobardes?

En el encabezamiento de este blog hay una advertencia acerca de sus características que me tomo la libertad de reproducir:

"Este es un blog tranquilo, un territorio de opinión sin estridencias y sin filiaciones políticas. No está adscrito a ningún partido, grupo, tendencia o línea colectiva de pensamiento, llámese como se llame. Tampoco a empresa alguna. La perspectiva sobre la actualidad política, cultural, literaria es independiente. Hay una genérica adscripción a la izquierda y a los valores republicanos."
Y en eso sigo. Aquí no hay consignas, ni opiniones de grupo, bandería o partido. Nunca he creído que exista nada mental colectivo (ni alma del pueblo ni conciencia de clase ni espíritu de cuerpo ni genio nacional ni Cristo que lo fundó) sino una suma de decisiones individuales de mucha gente de dejar de pensar por sí misma para formar parte de una iglesia, un partido, una milicia, una secta o un grupo abertzale e insultar, agredir y, llegado el caso, asesinar a quienes les digan que tienen que hacerlo.

En cuanto a la cuestión sustantiva que aquí nos ocupa, diré que el comentario de Marian me parece el más acertado y el de JP una muestra típica de la defensa "inteligente" de la sinrazón terrorista. Como no quiero caminar por el mismo sendero no diré que España ha pasado por la Mano Negra, los grupos fascistas, las chekas comunistas, el franquismo en su conjunto, ETA, el Grapo, Terra Lliure, la triple A, los GAL y seguirá con lo que venga. No, no lo haré. Me limitaré a decir que lo que vaticina es lo que ya denunciaba en cierta ocasión el senador Anasagasti con el nombre "tiempo y sangre" y que in nuce venía a decir que ETA ni el españolismo están interesados en que haya solución al conflicto en el País Vasco y, por lo tanto, se le echa tiempo y se convive con la sangre.

Como sé que, a pesar de todo, siempre hay gente a la que el cerebro no le da para más, que tiene que personalizar y que me van a sacar los GAL a relucir, acusándome de ampararlos, quiero recordar que probablemente fui uno de los primeros, sino el primero, que hizo pública su petición de que se investigase a los GAL y se llegase hasta el final por vía judicial, cayese quien cayese y ello en el año 1988, cuando saltó el asunto por primera vez y muchos de los que después se convirtieron en furiosos debeladores de esa organización criminal, muchos de los que ahora acusan entonces aplaudían el crimen de Estado. Reproduzco aquí el artículo titulado "GAL, GANE, gatos", y publicado en el hoy extinto El Independiente de fecha 18 de noviembre de 1988.


Como era largo, no cabía en el scaner y he tenido que subirlo en dos partes.

No tengo nada que añadir ni quitar a lo que escribí hace casi veinte años. Me gustaría saber cuánta gente puede decir algo parecido. En todo caso se reconocerá que veinte años hablando de lo mismo resulta bastante tedioso.

(La ilustración del comienzo es el célebre "Retrato de hombre con manga azul", de Tiziano (1510) que se encuentra en la National Gallery de Londres).

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divendres, 5 d’octubre del 2007

Todos a la cárcel.

Audacia y contundencia ha mostrado el juez Garzón al detener a la mesa nacional de Batasuna varios de cuyos miembros seguramente acabarán haciendo compañía a los señores Otegi y Olano, que llevan ya un tiempo entre rejas. Sin duda habrá quien se eche las manos a la cabeza, vaticinando que, con esta nueva medida represiva, arderá Troya o el País Vasco. Me parece que no. Habrá algunos altercados callejeros, cajeros automáticos achicharrados y algún contenedor de basura en mitad de la calzada. Pero del tantas veces anunciado plante de masas importantes de nacionalistas y simpatizantes, las grandes manifestaciones que paralizarían el país, nada de nada. Aquí no va a pasar nada, como no pasó cuando se ilegalizó a Batasuna, ni cuando se encarceló a Otegi ni pasará nada cuando el Gobierno suspenda la autonomía del País Vasco si el señor Ibarretxe lleva adelante su pretendida consulta. Las razones de esta falta de pulso resistente, de esta apatía de los sectores nacionalistas y, desde luego, de la creciente simpatía con que se ven estas medidas en la opinión pública española vienen de antiguo y conviene recordarlas.

El independentismo, nacionalismo, abertzalismo o movimiento vasco de liberación, como quiera llamarse esa proteica orientación de una parte de los vascos ha acabado agotando la paciencia y el caudal de simpatía de que pudo haber gozado entre la izquierda española. Y lo ha hecho por su incapacidad (o voluntaria y poco inteligente negativa) de entender los cambios habidos en España desde el fin del franquismo, por la injustificada continuidad de la actividad armada de ETA durante la democracia, por el apoyo y el amparo que la miriada de organizaciones políticas ha venido prestando a las actividades terroristas de esa organización y por el desprecio con que siempre han tratado a todo lo procedente de España, incluida la solidaridad de su izquierda, partidaria del acuerdo, la negociación y el derecho de autodeterminación.

Cuando la cuerda se tensa por la obstinación e inflexibilidad de una de las partes, se acaba rompiendo y las consecuencias pueden verse con claridad: nunca ha estado el nacionalismo vasco en todos sus matices más lejos de sus objetivos que hoy.

La impunidad con que manifestaron su apoyo al uso de la violencia contra gentes indefensas en los años pasados en que ETA (que ya no es ni reflejo de lo que fue) sembraba de muerte y sufrimiento la geografía española y la vasca; la calculada ambigüedad del nacionalismo burgués, beneficiario directo de la situación sin salida a que abocaba la praxis terrorista al País Vasco; los dos fracasos de las primeras negociaciones, en 1989 y 1998, que frustraron muchas esperanzas; la amarga experiencia de los crímenes policiales de los GAL, auténtica canallada que todavía envenenó más los ánimos y debilitó mucho al Estado de derecho y su política de seguridad; todo ello acumulado extendió la convicción social de que el independentismo, el asesino y el "político", cómplice de aquél, no era vencible por la vía policial y judicial sino que, al contrario, cualquier medida de este tipo que se tomara, provocaría una reacción social en el País Vasco que empeoraría las cosas.

Esos prejuicios y falsedades empezaron a romperse con el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo y la subsiguiente Ley de Partidos con que los partidos españoles respondieron al pacto nacionalista excluyente de Lizarra que, a su vez, fue un intento de relegitimar la acción independentista después del inhumano asesinato de Miguel Ángel Blanco, perfectamente equiparable a las ejecuciones de judíos por los nazis. Coincidentemente con estos hechos, parte de la izquierda española empezó a distanciarse de la vasca no interesada en nada que no fuera la imposición completa de sus puntos de vista, enunciados por los de las pistolas y apoyados en ellas.

Llegó luego la ilegalización de Batasuna y el llamado "entorno" de ETA que, desde luego, resulta muy objetable desde el punto de vista de la práctica procesal democrática, pero que tampoco suscitó movimiento alguno de protesta o resistencia digno de consideración. Vino después el breve lapso de la tercera y última negociación, propiciada por la llamada "propuesta de Anoeta" que, como pudo verse después, no era más que humo, dado que, ironías de la vida, Batasuna carece de autonomía frente a los pistoleros. Y, por último ETA rompió unilateralmente la tregua (primero por la vía de hecho, a lo gangsteril y luego mediante declaración formal) al comprobar que no arrastraría al Gobierno a concesión alguna en contra de la vigente Constitución.

Normal. La dicha Constitución permite y ampara las reivindicaciones independentistas pacíficas sin límite alguno, como puede verse en el caso de ERC, ¿qué sentido tenía tratar de arrancar un compromiso inconstitucional al Ejecutivo sino el de conseguir por la vía del chantaje lo que no consiguen mediante la libre expresión de sus programas? Una vez comprobado que ETA llama negociación a la imposición de sus puntos de vista y que Batasuna llama "acción política" a seguir sin respetar el derecho a la libertad de expresión y a la vida de quienes no piensen como ella, la represión ha ido a más, cuenta con la eficacísima ayuda del Estado francés (que es elemento determinante en la derrota de ETA) y poca gente la cuestiona ya en España. Paradójicamente la única esperanza de los independentistas es que el partido de la derecha española, en su ofuscación, obstaculice la acción del Gobierno socialista en la lucha contra el terrorismo.

Y ahora, todos a la cárcel, que mucha gente en este país, incluido el vasco, está ya harta de la impunidad con que los aliados "políticos" de los terroristas trataban de seguir imponiendo sus criterios a base de blandir pistolas por persona interpuesta. Tenía que quedar claro de una vez que la disposición del Estado de derecho a negociar y de la izquierda partidaria de la autodetermiación no son pruebas de acobardamiento o debilidad. Los pistoleros y quienes los apoyan suelen creer erróneamente que la fidelidad a los principios que otros puedan tener es una forma de ocultar su amilanamiento. Nada más falso.

Ahora, con la mesa nacional de Batasuna detenida es de suponer que el Estado se tomará en serio las tareas subsiguientes: el cumplimiento de la ley allí donde ésta sea quebrantada, tanto en las acciones de la ANV, como en el asunto de las banderas o en el de esa consulta con la que Ibarretxe cree que puede salvar algo del naufragio independentista. Porque si la cerrazón, el desprecio y la actitud de trágala permanente de los señores de Batasuna son difíciles de soportar, no lo es menos la taimada hipocresía del soberanismo burgués a lo Ibarretxe que iba a convocar una consulta "en ausencia de violencia y con consenso" y, al final la anuncia con los pistoleros tratando de asesinar todo lo que pueden (que ya es muy poco), los gamberros de la kale borroka intentando amedrentar a todo Dios y sin consenso alguno. ¿Cómo va a extrañar que algunos pensemos que la propuesta de Ibarretxe es un intento desesperado de rentabilizar los restos del terrorismo etarra antes de que se lo trague el basurero de la historia?

El juez hará muy bien mandando a la cárcel a aquellos miembros de Batasuna que lo merezcan, a ver si les entra en la cabeza que la ley hay que cumplirla y que no hacerlo tiene las condignas consecuencias en un país en donde defender pacíficamente las ideas que ellos defienden es posible. Y el Gobierno también hará bien suspendiendo la autonomía del País Vasco, como recomienda el señor Guerra, en aplicación del art. 155,1 de la Constitución, si el Lehendakari se obstina en poner fuera de la ley tanto a él mismo como a la institución que representa.

(Las imágenes son tres láminas con grabados de Giovanni Battista Piranesi, pertenecientes a su obra Carceri de invenzione, a mediados del XVIII).

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Vidas de mujer.

Está bien la peli de Iciar Bollaín, aunque el título induzca a confusión porque son tres mujeres pero no tres espías mezcladas de femme fatale, sino tres detectives privadas, que ya es original. Me puse a pensar en el interés del "punto de vista femenino", vamos, una peli sobre mujeres hecha por una mujer. Luego me lo quité de la cabeza con el argumento de que, cuando uno topa con una peli hecha por un hombre y sobre hombres, nunca cae uno en la cuenta del aspecto de género. ¿Por qué sí cuando se trata de mujeres? No me hizo falta contestar porque el film está concebido a propósito para reflejar el punto de vista de las mujeres, así, sin más, sin que eso sea la consecuencia no querida de otra intención. Se trata de tres historias paralelas, interconectadas, simultáneas, no consecutivas. No hay duda de que el guión, de la propia señora Bollaín, está muy bien trabado, más lucido que la dirección, también de la señora Bollaín que, a veces, es un poco plana, lo que contrasta con el ritmo del guión, trepidante.

Las tres historias implican contraparte masculina y las tres dan cuenta de las especiales dificultades de la mujer y, en cierto modo, pregonan su superioridad moral: las dificultades de Carmen para conciliar maternidad, vida familiar y carrera profesional; la imposibilidad en que se encuentra Inés de instrumentalizar una relación amorosa al servicio de su carrera; la negativa de Eva de prolongar una convivencia sin amor, sin afecto y prácticamente sin comunicación alguna. En los tres casos son las mujeres quienes anhelan una vida plena, auténtica y son los hombres los que están en falso, en la higuera o encerrados en un egoísmo encallecido.

De las tres figuras femeninas y las tres historias la central es la de Carmen porque además es la más realista y representativa de muchas mujeres. Si trabajan -y en un trabajo exigente en el que no hay horarios- y se cuidan de los niños sin ayuda alguna exterior un día explotan. Si, además, el marido parece tener una aventura por ahí, la explosión puede ser enorme. Es la historia central. Las otras dos parecen complementos, están menos cuidadas, menos matizadas. No podemos hacernos una idea cabal de la historia de Eva porque el marido no habla y desconocemos su punto de vista.

En todo caso, la peli está muy bien llevada, resulta muy rápida y muy agil, aunque se abusa un tanto de los fundidos en negro y tiene gracia que sea tan agitada, con tanta pasión y sin violencia alguna. Está claro que las pelis de detectives son muy distintas según que las rueden hombres o mujeres, porque se fijan en cosas distintas. En las de hombres, incluso europeos, siempre cae algún puñetazo, hay una persecución de coches o alguien tira de pistola. En esta hay niños, ancianos, gente sencilla y nobles ideales. No está claro qué sea más realista.


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dijous, 4 d’octubre del 2007

El patinazo del señor Rajoy.

Los muñecos de raca-raca que dibuja Peridis en El País a las órdenes del señor Ibarretxe y el soberanismo vasco podría aplicarlos a la derecha española, especialmente los señores Rajoy, Acebes y Zaplana. Raca-raca, Zapatero tiene la culpa, raca-raca, Zapatero debe dimitir, raca-raca, de qué se trata que me opongo. Ayer el señor Rajoy se superó a sí mismo responsabilizando al señor Rodríguez Zapatero del anuncio ibarretxiano de convocar al populus el otoño que viene, cuando enrojezcan las hojas de los robles, especialmente el sacratísimo de Gernika.

Son ya varias las voces que vienen usando términos casi apocalípticos para referirse a la famosa consulta propuesta. Los señores Acebes y/o Zaplana y, al parecer, el señor Peces-Barba, dicen que es el mayor desafío lanzado a la Constitución Española desde el día del Tejerazo. Mucho, desde luego, y la conclusión es que si el presidente del Gobierno fuera responsable de tal felonía debiera ser procesado por alta traición. El señor Rajoy, a quien no duelen prendas en una cita más o menos fidedigna, lo explica diciendo que "todo empezó cuando dijo que la nación española es un concepto discutido y discutible", según asegura Libertad Digital, periódico de los buenos, decentes, honestos y temerosos de Dios. Creo recordar que el señor Rodríguez Zapatero no dijo tal cosa, sino que "el concepto de nación es discutido y discutible", que no es lo mismo. ¿O es que el señor Rajoy no cree que el concepto de nación sea discutido y discutible? ¿No es obvio que no hay acuerdo sobre ese concepto y que es de los más discutidos y discutibles de las ciencias políticas, jurídicas y sociales en general? ¿Cree el señor Rajoy que hay un concepto indiscutible de nación? ¿Cuál? ¿El suyo? ¿Y qué se hace con quienes tengan otro?

De todos modos, en mi opinión, la defensa que hizo el señor Rodríguez Zapatero al recordarle al señor Rajoy que el raca-raca consultatorio ibarretxiano ya comenzó su matraca en el año 2000 es justa pero insuficiente. No se trata tan solo de que el plan de consulta se anunciara en 1998 y comenzara su periplo en 2000, siempre con gobiernos del PP, hasta terminar en dique seco en 2005 en las Cortes españolas. Eso no es todo.

Lo verdaderamente pintoresco es que el PNV incluyó el derecho de autodeterminación en su programa electoral para las elecciones autonómicas de 1998 precisamente para responder a una provocación del PP, que lo retó a presentarse incluyéndolo. El PP vasco, dirigido entonces por ese genial estratega que es Mayor Oreja que reunía la mirífica doble condición de ser el candidato a lehendakari de la derecha y el político peor valorado en el País Vasco, estaba convencido de ganar aquellas elecciones y presumía que si el PNV incluía el derecho de autodeterminación en el programa, se enfrentaría con los sectores autonomistas del electorado y perdería apoyo popular. Inteligente, ¿eh? De lumbrera, vamos. El resultado fue el peor posible para el PP: el PNV incluyó la autodeterminación y ganó las elecciones. A continuación puso en marcha ese proceso al que le habían retado y la respuesta del PP fue proponer una reforma del Código Penal que permitiera meter cinco años en la cárcel a quien convocara un referéndum ilegal.

Con ese pasado próximo tan indescriptible acusar a otro se ser el responsable de aquello que sólo es imputable a uno mismo demuestra una pavorosa indigencia mental. En todo caso es una situación tan absurda como las que protagonizaba el señor Rajoy cuando pedía a voz en grito al señor Rodríguez Zapatero que volviera al Pacto por las Libertades y el Terrorismo que se había aprobado precisamente a instancias del señor Rodríguez Zapatero y del que el mentado señor Rajoy aseguraba muy ufano que se trataba de un conejo que el entonces Secretario General del PSOE y candidato a la presidencia del Gobierno había sacado de la chistera.

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En favor de Birmania.

En su última campaña, de la que me hice eco aquí, los de Avaaz han conseguido 543.197 firmas de todos los países del mundo para protestar por la represión de manifestantes demócratas pacíficos que lleva a cabo la junta militar de Birmania. ¡Medio millón!

Ahora quieren subir a un millón, cosa que me parece muy bien. Se dirigen a las autoridades chinas, respaldo de la dictadura militar birmana y les recuerdan algo que quizá les haga pensar, esto es, los próximos juegos olímpicos de Pekin. Pues nada, quien quiera firmar a favor de los demócratas birmanos, que lo haga aquí, que está en español.

Subleva ver esas imágenes de manifestantes, monjes y seglares, apaleados con saña por los soldados. Ya sé que es poco lo que uno puede hacer y que siempre nos queda el resquemor de si no estaremos adormeciendo nuestra mala conciencia cada vez que se nos pide que firmemos, protestemos, nos manifestemos, donemos o hagamos cualquier otro gesto a propósito de algunas de las barbaries que tienen lugar en el planeta casi de continuo. Bueno, menos da una piedra.

Asimismo es posible que, al solidarizarnos con una u otra causa que nos parezca justa en este ancho mundo, nos estén tomando el pelo porque haya ocultos manejos en la sombra etc, etc. Bueno también, siempre he pensado que vale más pecar de ingenuo de buena fe que ir de listo de mala fe.

dimecres, 3 d’octubre del 2007

La represión no es el camino.

Arrecia la contestación a la Monarquía en España. Algún(a) amable lector/a de conviciones republicanas manifestaba ayer prevención frente a lo que está sucediendo y negaba que fuera momento oportuno para cuestionar la legitimidad de la Monarquía y proponer la (re)instauración de la República.

Entiendo que sí ya que la contestación virulenta que la Corona está cosechando no es, me parece, peligrosa. Hay una parte movida por la izquierda, nacionalista o no, y otra por un sector de la derecha mediática. La contestación antimonárquica de la izquierda da la impresión de ser una primera respuesta al secuestro de la revista El jueves, que sigue in crescendo con cada nueva acción represiva de las autoridades en la conocida espiral de acción/represión/más acción/más represión. En su día se les dijo a los fiscales que meter a alguien un puro por una viñeta era un disparate que pondría a la Monarquía en el punto de mira de la protesta popular. Y ya venir pidiendo penas de cárcel por quemar la efigie de los Reyes o arriar la bandera rojigualda e izar la tricolor parece cosa de agentes provocadores. Que Dios proteja a la Monarquía de sus solícitos guardianes.

Hay quien sospecha que este celo incriminatorio es una táctica de la extrema derecha, que abunda en el poder judicial, para crear problemas a la Corona. No seré yo quien niegue tal posibilidad habiendo jueces y fiscales franquistas en activo, como el juez García Calvo en el Tribunal Constitucional o el fiscal Eduardo Fungairiño. Pero eso no me parece determinante. Antes creo que es un puro exceso de celo, del que abunda en la estólida actitud del viejo fiat iustitia pereat mundus.

No es el Gobierno quien puede hacer algo en relación con este activismo judicial antirrepublicano que nos va a llevar a la absurda situación de que en España, por primera vez en treinta años, vuelva a haber presos políticos. (Recuerdo al respetable que no considero a los etarras presos políticos). Curiosamente, en esta ridícula situación, el que puede hacer algo efectivo es el Rey y mira por dónde eso serviría más para legitimar la Monarquía que seguir mandando chavales a la trena. ¿Cómo? Avisando desde ahora mismo de que usará la prerrogativa de gracia que la Constitución le reconoce con cada condenado por injurias a la Corona. Cierto que la prerrogativa no es de libre disposición sino que el Rey ha de estar a lo que diga el Gobierno. Pero nadie puede impedirle formular su deseo sobre todo porque puede aportar el buen ejemplo del Papa Juan Pablo II, quien perdonó al que le descerrajó varios tiros. Por supuesto ello no hará justicia a los chavales que en principio no tendrían que haber sido procesados pero, al menos, mitigará la injusticia.

La campaña de la derecha mediática no es en contra de la Monarquía sino, en algún caso aislado, contra don Juan Carlos. En la derecha sigue dándose el mismo abanico de actitudes que siempre: a favor de la monarquía por principio (ABC), a favor por criterio utilitario, ya que con esa política se supone que el PP pueda ganar las elecciones (El MUndo) y en contra con el estilo antimonárquico que tenían los falangistas y los franquistas que no querían "reyes idiotas que no sepan gobernar" y que es más o menos el punto de vista de la COPE sobre el Rey. Pero hasta la COPE quiere la monarquía puesto que propone cambiar a un Rey que le cae gordo por otro que no le caiga tan gordo.

En consecuencia, no veo por qué no sea buen momento para plantear la cuestión Monarquía/República. Y, en todo caso, hay que hacerle muy presente al Jefe del Estado español que la represión sólo genera frustración y rencor y, al final, puede salir el tiro por la culata. Que tampoco es tan obvio que la gente haya de aceptar sin más que la Jefatura del Estado encarne en un miembro de una dinastía que el pueblo ha expulsado ya dos veces, en 1868 y en 1931.


De mucha risa.


Mi amigo Javier Paniagua me ha hecho llegar por email una divertidísima presentación ppt. La he subido a Picasa y he aquí el enlace:


Pinchando en la pestaña "presentación en diapositivas" se organiza como presentación ella sola. Quien quiera reír un rato a mandíbula batiente que pinche. Advierto de que la risa es incontenible y pueden despertarse los niños.

(La imagen es el famoso Buda jovial del templo chino de Feilai Feng de la pagoda de Zhejiang).

dimarts, 2 d’octubre del 2007

La legitimidad de la Monarquía.

Desde el restablecimiento de la democracia en España la Monarquía ha tenido un problema de legitimidad más o menos visible, pero nunca resuelto. Cuando comenzó su andadura, con un Rey impuesto por la voluntad de un dictador, la Corona sólo contaba con la llamada "legitimidad del dieciocho de julio" que reconocían únicamente los beneficiarios del golpe de Estado que se produjo en dicha fecha y los franquistas que hubiere en el momento de la accesión de don Juan Carlos al trono. Carecía sin embargo de las dos formas de legitimidad en que pueden estar basadas las Monarquías contemporáneas, la dinástica y la democrática. El Rey nombrado por Franco para sucederle a él como Jefe del Estado a título de Rey, según rezaba el artículo seis de la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado de veintiséis de junio de 1946, era, desde luego, de "estirpe regia", como requería la citada ley, pero no era el sucesor legítimo del último monarca reinante en España, don Alfonso XIII, al ser nieto de éste y no hijo. Asimismo, la instauración de la Monarquía en España se hizo de acuerdo con lo preceptuado en las Leyes Fundamentales de Franco, pero no previa consulta popular. Es cierto que la Ley para la Reforma Política de 1976, que abría la vía a la democracia en España, incluía a la Corona en el paquete. Y es cierto que el voto mayoritario de la población fue favorable. Pero también lo es que la Monarquía como tal institución jamás se sometió al refrendo popular, como pedía la izquierda, con lo que tiene un déficit importante de legitimidad democrática.

Con las elecciones de 1977 ya convocadas, don Juan de Borbón, sucesor legítimo de Alfonso XIII, renunció a sus derechos en la persona de su hijo. Don Juan Carlos obtenía así la legitimidad dinástica, pero seguía sin tener la democrática.

El debate Monarquía-República sigue vivo desde el comienzo de la transición y cada vez que alguien lo plantea otro alguien sale diciendo que no es el momento oportuno. Para ciertos asuntos nunca hay "momento oportuno". Al comienzo de la transición pudiera ser cierto. El ejército, el poder real en España entonces, no hubiera permitido que se cuestionara la legalidad franquista. Todavía cinco años después se creyó con autoridad para intervenir en el proceso político a través de una intentona inverosímil. A raíz de esta intentona y de la actitud que tomó el Rey de oponerse a ella se ha interpretado que tal acontecimiento venía a suplir tal legitimidad democrática, atribuyendo a don Juan Carlos el doble mérito de haber "traído" la democracia a España en un primer momento y haberla "salvaguardado" en un segundo en que venían mal dadas.

Este razonamiento no es convincente. Aun pasando por alto el lapso que media desde el comienzo de la intentona militar de 1981 hasta la aparición del Rey llamando al orden a la milicia, habrá que admitir que tanto al oponerse a los militares golpistas como al facilitar el tránsito a la democracia, el Rey no ha hecho otra cosa que actuar como imponían las circunstancias. La democracia y el Estado de derecho no son concesiones graciosas del monarca sino el intento de éste de legitimar su Trono con la única legitimidad que hoy se admite, la demócratica.

Pero esa legitimidad sólo podrá adquirirla la Monarquía mediante un referéndum exprofeso sobre la forma de Gobierno del Estado. ¡Ah! Pero no es el momento oportuno, adecuado, idóneo. Precisamente estos tiempos en que la Corona parece atravesar turbulencias a causa de los independentistas pirómanos, los neocons antijuancarlistas, los fiscales ultramonárquicos son los menos indicados para propugnar un referéndum sobre la forma de Gobierno ya que se les estará haciendo el juego a los anteriores. Nunca es el momento oportuno para resolver ese déficit de legitimidad.

En el ínterin lo que el Rey hizo ayer en la inauguración del curso académico en la Universidad de Oviedo, fue tratar de cubrir el citado déficit recurriendo a otra forma de legitimación, en concreto, la de la eficacia. La Monarquía, dijo ayer S.M. el Rey, es la que ha procurado el más prolongado período de estabilidad y prosperidad en España. Es la llamada "legitimidad tecnocrática", la del rendimiento. La Monarquía es legítima, viene a decir el Rey, porque es útil. Un criterio pragmático, sobre el que ya teorizaron algunos ministros de Franco sin que fuera más verdadero. El "Estado de obras" lo llamaba el señor Fernández de la Mora, la "Monarquía de obras" parece estar diciendo el Rey.

Pero no es necesario discutir sobre si el rendimiento legitima a la forma de Gobierno con independencia de los principios. Y no lo es porque simplemente no es cierto que sea la Monarquía quien haya traído tan largo periodo de estabilidad y prosperidad. Eso lo han traído los españoles con sus movilizaciones, sus luchas, su trabajo y ahorro, y la Monarquía se plegó a ello. Podría seguir plegándose y convocar a su amado pueblo para que decida por mayoría de referéndum si quiere una Monarquía o una República y, por supuesto, ambas parlamentarias.

Que ya va siendo hora. Ciertamente, sus partidarios negarán la idoneidad del momento, aduciendo esas aguas turbulentas por las que parece atravesar la institución. A los republicanos, en cambio, nos parece un momento de perlas porque abrigamos la convicción de que una República abordaría la cuestión nacionalista con mayor flexibilidad, aunque no sé si llegaría al reconocimiento del derecho de autodeterminación.

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