dilluns, 1 d’octubre del 2007

El síndrome de Moisés.

"Desvarío", no desafío, dice la señora De la Vega que es la propuesta del lehendakari Ibarretxe de convocar una consulta el año que viene. "Cálculo electoral" dice que es el señor Rubalcaba. El Gobierno, está claro, no tiene un criterio único porque los cálculos suelen ser lo contrario de los desvaríos, aunque si se trata de cálculos electorales, pueden ser desvaríados. Hay que ver con qué seguridad en sí mismas se presentan a las elecciones gentes que luego obtienen menos del 0,5 % del voto.

El señor Ibarretxe tiene complejo de Moisés: ha de conducir al pueblo elegido (los vascos, qué duda cabe) a la independencia prometida, para lo cual pide permiso al Gobierno de España, para que le deje organizar la consulta en Vasconia, igual que Moisés solicitaba del Faraón que permitiera el éxodo del pueblo de Israel. Pero Dios endurecía el corazón del Faraón y el del señor Rodríguez Zapatero. A pesar de todo, el señor Ibarretxe, que ayer hizo una representación soberbia del Let My People Go en las campas del Alderdi Eguna, convocará la consulta con o sin acuerdo con Faraón Zapatero.

Está claro que no va a conseguirlo porque los tribunales y los aparatos represivos del Estado no van a dejarle. La consulta no sólo es ilegal sino que además es absurda porque consiste en preguntar a los ciudadanos si, pasado un tiempo, quieren que se les pregunte sobre cómo desean organizarse políticamente. Y ¿por qué no lo pregunta ya directamente? La ilegalidad es la misma pero, en el segundo supuesto, el señor Ibarretxe llega al final de su propósito. A continuación interviene ETA diciendo que, como aquí no se puede consultar nada, sigue el baile. El baile de la muerte, se entiende. Que a lo mejor es lo que se busca.

Al señor Cizaña le gusta la guerra.

Según van sabiéndose más cosas de los años de gobierno del señor Aznar, más detestable y hasta odioso resulta el personaje. Ya en las demoledoras "actas" de Crawford, destapadas por el periodista Ernesto Ekaizer el señor Aznar aparece como un correveidile del presidente Bush y complaciente con su deseo de invadir el Irak con o sin mandato de la ONU. Es ahora Fidel Castro quien denuncia desde las páginas Juventud Rebelde (por cierto, bonito título, aunque redundante) que el señor Aznar sugirió al presidente Clinton bombardear la radio y televisión serbias durante la guerra de Yugoslavia.

Con bastante claridad puede probarse hoy día lo que los españoles ya sabían, pues lo habían experimentado directamente al verse en una guerra en la que nadie quería estar salvo el señor Aznar y sus amigos íntimos, que el entonces presidente del Gobierno era -y sigue siendo- un instigador de guerras, un encizañador, un sembrador de conflictos y partidario de resolverlos a lo bestia.

Esto es, no le bastó con emplear una pasta gansa del dinero público en comprar una medalla en los EEUU que luego no se le concedió; no le bastó con el desastre que organizó con el Prestige, ni con la tragedia del Yak 42; no tuvo suficiente con casar a su hija en El Escorial como si fuera doña Isabel Farnesio y a costa del erario público. Tenía, además, que andar por ahí predicando la guerra.

Nada extraña que actualmente esté asesorando a quien está asesorando.

Lo que me sigue extrañando y aún no he conseguido explicarme es cómo pudo llegar a presidente del Gobierno una persona así.

El narcisismo de Anguita.

El señor Anguita ha publicado un libro titulado Corazón Rojo. Digo que lo ha publicado porque está claro que no lo ha escrito. Su nombre figura donde suele estar el del autor, pero el libro, según reconoce el propio señor Anguita (pág. 26), es producto de una serie de conversaciones con el periodista don Rafael Martínez Simancas, quien aparece a cargo de la "edición"; de la "edición" en sentido inglés porque el editor en el sentido español es "La esfera de los libros"; o sea, para entendernos, El Mundo.

La finalidad expresa del libro, según dice el antiguo Secretario General del PCE, es contar su experiencia como paciente de dos infartos con el fin de que sirva a otros para ayudarlos a a sobreponerse a la enfermedad y convencerlos de que pueden hacer una vida normal. Una finalidad loable que merece todos los parabienes, como también los merece el propio señor Anguita, capaz de sobreponerse ejemplarmente a la adversidad.

Ahora bien, como decían los latinos habent sua fata libelli, de forma que los libros que se escribieron con un objetivo acaban teniendo otro u otros similares o distintos, sin que puedan determinarse de antemano. En este caso, lo de menos en Corazón rojo es su carácter de prontuario o breviario para infartados puesto que acaba siendo una especie de memorias y reflexiones de Anguita sobre una serie de asuntos, en especial las comidas (que le interesan mucho), la vida cotidiana y el ejercicio, todo lo cual tiene que ver con los cuidados que los pacientes coronarios deben tener, pero también sobre otra serie de asuntos de política, vida pública, literatura, filosofía de la vida y sobre todo, acerca de él mismo, que es el tema que más interesa al señor Anguita quien se dedica una verdadera cascada de halagos.

El señor Martínez Simancas, me temo, no ha hecho bien su trabajo. Es de suponer que ordenar horas y horas de conversaciones probablemente grabadas no será tarea fácil. Pero si se hubiera esmerado más, no habría tal cantidad de repeticiones, reiteraciones, asuntos inconexos y digresiones sin interés que hacen la lectura bastante tediosa. Pero, sobre todo, quizá hubiera puesto coto a la tendencia del señor Anguita al engolamiento y a hablar de sí mismo sin parar, atribuyéndose las mejores cualidades y haciéndolo con ese vulgarismo tan enfático y difícil de soportar de "soy de los que..." que se encuentra de continuo a lo largo de todo el texto. Por si alguien cree que exagero, ahí va una relación que he compuesto, en la que, además se podrán comprobar los frecuentes anacolutos:

(En positivo)

“Soy de los que piensan que el cuerpo humano tiene una serie de defensas, y no todas están en las vísceras” (p. 29).
“…soy de los que no se conforman con la primera respuesta” (p. 33).
“Soy de los que necesitan tener trabajo por delante…” (p. 70).
“…soy de los que usan siempre la misma ropa si está bien.” (p. 117).
“Soy de los que viajan de forma muy placentera…” (p. 122).
“Yo soy de los que conducen y paran el coche cuando encuentra algo que merece la pena ser visto.” (p. 123).
“Soy de los que comen de todo, pero unas cosas con más frecuencia que otras.” (p. 124).
“Y aunque yo soy de las personas que rehúye los recibimientos masivos…” (p. 160).
“Porque soy de los que ceden cuando les dicen que no va a ir nadie.” (p. 162).
“Soy de los que dan cuando entra alguien pidiendo dinero.” (p. 186).
“Antes era de los que tenían una naturaleza de hierro, ahora no voy a ningún sitio sin las pastillas…” (p. 197).
“Soy de los que piensan que no se puede comer a salto de mata…” (p.212).
“…soy de los que opinan que cuantas menos medicinas mejor…” (p. 270).
“Soy de los que procura tomar las medicinas justas.” (p. 271).
“Soy de los que le sacan todos los sabores al verde.” (p. 272)
“Soy de los que se relaja cuando se sienta ante el volante de un coche…” (p. 272).
“Soy de los que le gustaría vivir el máximo de años posibles…” (p. 294).

En negativo

“Pero no soy una de esas personas que tienen amigos a mansalva…” (p. 137).
“No soy de los que se enfadan cuando lo califican de utópico…” (167).
“…no soy de los que picotean por las barras de los bares hasta completar una deficiente comida, lo encuentro terrible.” (p. 211).

En fin, que el señor Anguita está encantado de haberse conocido y se merece la mejor opinión.

Y cuando abandona el territorio de la subjetividad narcisista para acometer algún juicio sobre asuntos objetivos su punto de vista oscila entre el topicazo y el autoritarismo. Así, "...el que es amigo mío, lo es de verdad." (pág. 137) "Personalmente tengo una cruzada contra esa forma de alimentación (en las hamburgueserías), y en alguna ocasión he llegado a llamar a los padres de mis alumnos para alertarles de dónde comían sus hijos." (pág. 213) "Soy hijo de una época en la que se leía, se asimilaban conceptos y se discutían las ideas para avanzar creando otras nuevas." (pág. 312) Sin duda esto debe de querer decir que ahora no sucede.

Verdaderamente curioso es que el señor Anguita, marxista es de suponer que "científico", valore por encima de todo la utopía y, sobre todo, se declare partidario del esoterismo (págs. 261 y 301). Ciertamente, especifica que no es seguidor de Nostradamus, faltaría más, pero insinúa que hay algo en la construcción de las pirámides de Egipto que aún está por aclarar.

Lo que sin embargo no aclara, aunque esté a su alcance es el asunto de la "pinza" con el señor Aznar contra el PSOE. Insiste en que los datos muestran que la colaboración legislativa entre PSOE y PP en los años de 1993 a 1996 fue más intensa que entre PP e IU (págs. 322-323), pero es que la famosa "pinza" fue una unidad de acción política entre el señor Aznar y él, propiciada por el señor Pedro J. Ramírez y eso ya no hay quien lo levante.

diumenge, 30 de setembre del 2007

Con la nación a cuestas.

El azar ha querido que, al día siguiente de que el señor Ibarretxe haya puesto fecha a la vía secesionista de España, en Madrid, en la Casa de Campo y una semana después de que ésta albergara la fiesta del PCE (ni juntos ni revueltos) se presentara el nuevo partido UPD, capitaneado por la señora Díez y el señor Savater, entre otros. Sobre el semigrito semiindependentista del señor Ibarretxe ya posteé ayer; voy ahora al partido upedeo en su primera aparición pública.

Observo cierta prevención en los comentaristas y analistas habituales en los medios acerca del nuevo partido. Ellos, de ordinario locuaces y hasta gárrulos, dispuestos a interpretar un hecho antes de que se haya producido están ahora callados, como si la aparición de una nueva formación política en el rígido sistema español de partidos fuera cosa de cada lunes y no mereciera atención. Todavía no saben de seguro a cuál de los dos partidos de ámbito estatal restará votos el recién llegado, que parece ser lo único que les importa.

Estos cálculos sacan de quicio al señor Savater que protesta contra ellos en una entrevista en El País en la que entre otras cosas dice que "si Ibarretxe actúa en contra de la ley, debe ser depuesto". Incidentalmente, por si alguien duda aun de la penetración de los medios, en dos días, El País ha publicado, en beneficio de UPD, una tribuna del señor Savater, una entrevista con él y la crónica del acto de presentación del partido. Éste nace como un fenómeno mediático. Dice el señor Savater que los votos no son patrimonio de los partidos, sino que los votantes votan a quien les parece. Es matar moscas a cañonazos. Ya saben los partidos que los votos no les pertenecen; lo saben mejor que el señor Savater. Por eso se preocupan con los que puedan perder en favor de UPD. Los mismos organizadores upedeos calculan que sus votos vendrán de la abstención y de los dos partidos mayoritarios. La abstención en las generales en España está en torno al veinticinco por cien. Dudo de que varíe. En cuanto a los que transfieran su voto del PSOE y del PP está por ver cuántos serán y adelantar cifras sería temerario.

De ahí que los comentaristas habituales estén mudos: antes de insultar o alabar quieren saber a quién hará más "daño" la UPD. Por cierto, animo a los de imagen del partido a ponerle un nombre más lógico, a la francesa, por ejemplo: Unión por el Progreso y la Democracia. Porque eso de Unión, Progreso, Democracia, lo siento pero me suena a Una, Grande, Libre.

Ya he dicho que me parece buena noticia que haya un partido nuevo y un periódico nuevo. Cuantos más de ambos, mejor, más en dónde elegir. Confieso que tengo también simpatía por la actitud del señor Savater que, en lugar de limitarse como hacemos todos a dar sus opiniones por escrito, ha decidido valerse del "intelectual orgánico" gramsciano para convertir sus ideas en realidad ya que los demás no parecen dispuestos a hacerlo, ni siquiera los que dicen admirarlas. Le hubiera sido más cómodo quedarse en su cátedra y en su voz pública. Ha preferido bajar a la arena, a fajarse. Eso merece un respeto. Sobre todo cuando, además, no aspira a cargo alguno ni siquiera al de diputado, que mira que lo tendría fácil y brillaría sin duda alguna en ese plantel de mediocridad. Porque esa es una diferencia fundamental entre el señor Savater y la señora Díez, que ésta es una política profesional, mientras que él es un intelectual metido a político. En cuanto a la función intelectual cabe preguntarse si no es la que denunció Julien Benda en su día en La traición de los intelectuales; eso ya se verá. Lo que sí puede hacerse es una primera valoración del señor Savater como político y con él, la de su partido.

A primera vista , los dos puntos centrales del programa de UPD son tan evidentes, tan lógicos que uno se sorprende de que no estén ya en práctica: reforma de la ley electoral y del sistema autonómico y la laicidad del Estado. A un examen más pormenorizado se ven otros datos. Las reformas del sistema electoral y autonómico requieren revisión constitucional que sólo pueden hacer por acuerdo los dos partidos mayoritarios. La alianza de UPD con uno de ellos para sustituir al otro no serviría de nada. En cuanto a la laicidad del Estado hay una manifiesta falta de voluntad política del PP y el PSOE de llevarla a cabo, aunque aquí quizá la UPD fuera acicate y apoyo para que la hiciera un gobierno socialista.

Entendiendo el espíritu de la UPD, creo que se trata de comprobar en la práctica la veracidad de una tesis sostenida a veces en la historiografía española: la de que las dos Españas fanáticas convivían con una tercera hecha de gentes de izquierdas que eran y son nacionalistas españoles. Es la idea que don Salvador de Madariaga había comprendido bajo su teoría de "los tres Franciscos". Hay en la historia de España dos Franciscos detestables, extremos, radicales, don Francisco Largo Caballero y don Francisco Franco, que se llevan a matar. Y el tercero, aislado, aterrorizado por los otros dos, huyendo de la perpetua guerra civil, don Francisco Giner de los Ríos, epítome de la España liberal y patriótica que nunca ha podido imponerse a ellos, mucho más violentos. Y, sin embargo, es la esperanza del país. El nuevo partido UPD pareciera venir a ser el del tercer Francisco. En marzo nos veremos y contaremos.

Lo que a su vez parece verosímil es que, confrontado con la amenaza de reformas constitucionales que reduzcan sus posibilidades, los nacionalismos, especialmente el burgués, se radicalizarán y se harán soberanistas o independentistas. Hacer política con la nación a cuestas suele plantear problemas.

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Tristram Shandy.

Cuando estrenaron este invierno la peli de Michael Winterbottom, me la perdí. No sé si porque duró muy poco en cartel o porque no tuve tiempo de ir a verla. Y bien que lo sentí porque soy forofo del cervantino Laurence Sterne, el autor de la novela, The Life and Opinions of Tristram Shandy. Incluso traté de comprarla en DVD, pero no ha salido aún, si es que sale. No conseguía averiguar cómo había podido alguien hacer un film que, al fin y al cabo, es una historia más o menos complicada pero con un comienzo, un desarrollo y un desenlace, a partir de esa novela desmesurada, estrambótica, premiosa, inverosímil, repleta de eruditas disquisiciones sobre los temas más pintorescos y sembrada de referencias cultas a los sistemas filosóficos e ideas científicas en boga en el siglo XVIII y en todos los anteriores. Una novela cuyo narrador que empieza a hablar en el primer renglón, no nace ni se hace cargo de la narración de su vida e ideas hasta el capítulo veintidós del volumen IV, página 332 en la edición que tengo y cuya deliciosa cubierta puede verse más abajo. Por eso, aproveché ayer la ocasión de que la ponen en el cine del Círculo de Bellas Artes con lo que, además, a la salida, me enteré de lo que es el barrio de Huertas y aledaños los sábados a las doce de la noche. Menudo estrépito. Propongo una reforma a la Educación para la Ciudadanía, esto es, que se llame "Educación para la ciudadanía silenciosa."

Lo dicho, ¿cómo puede meterse Tristram Shandy en una peli?

Respuesta: no se puede.

Pregunta: ¿cómo lo ha conseguido entonces Michael Winterbottom?

Respuesta: no lo ha conseguido.

Pregunta: entonces, esta peli ¿qué és?

Respuesta: otra cosa, una interpretación original del espíritu de Sterne, una historia nueva y muy interesante a partir de la de Sterne. Pero no es Tristram Shandy.Lo que ha hecho el director ha sido filmar como Tristam Shandy los primeros capítulos del libro, los que tienen las historias más peregrinas acerca del nacimiento de ese niño, Tristram, que aún no ha nacido pero a quien el médico ya ha roto la nariz con los "fórceps", notable adelanto tecnológico que tenía maravillada a la gente, o bien de la desgraciada forma y contra todo aviso en que acabó llamándose Tristram y no Trismegistus, como quería su padre. Se arma el conjunto de la historia poniendo a la mitad de ésta lo que está al comienzo de la novela, el modo sorprendente en que fue concebido el pequeño Tristram y sacando buen partido del que da la réplica al protagonista, el padre de Tristram, Walter, esto es, su hermano Toby, veterano de la guerra de Francia que vive en un mundo imaginario, construyendo y reconstruyendo con ayuda de su fiel cabo Trim el sitio de Namur en el que fue herido.

El resto, que está muy bien pensado, es ágil e ingenioso, narra lo que sucede mientras se filman los episodios que acabo de referir, incluido el noviazgo de Toby con la viuda Wadman. Como la novela no se podía filmar, lo que hizo el director fue novelizar el film, tratando lo que sucede durante el rodaje (las pugnas entre actores, sus ligoteos, el fastidio de los rodajes repetidos, los problemas de financiación, los cambios en el guión según van produciéndose, etc) con el espíritu de Sterne. Salvando las distancias, es lo mismo que hizo François Truffaut en La noche americana sólo que, en efecto, aquí lo invade todo ese espíritu del cura Sterne que, a su vez es el muy disparatado e irreverente de otro de los ídolos literarios del irlandés, Rabelais, alegre, desenfadado, guasón, amante de la buena mesa y la buena cama.

Entre medias de lo uno y lo otro, queda gran parte de la novela que no puede ni llegar a asomarse al film. Prueba de ello, Winterbottom hace aparecer en pantalla la famosa página negra del Tristam Shandy con motivo de la muerte del pastor Yorick, el propio Sterne, por cierto. Pero la novela está llena de muchas otras irreverencias, discontinuidades como textos de varias páginas en latín (reglas de excomunión, por ejemplo) o incluso extraños grafismos. En el que reproduzco en la izquierda (y aun queda otro en el reverso de la página) puede verse la idea que tiene Tristram de lo que llama una "línea razonablemente recta". ¿Hace falta que diga que tal afirmación de esa realidad contiene en núcleo el sentido mismo de la novela en cuanto estructura narrativa frondosa, de múltiples direcciones que invita a perderse en todo tipo andaduras?

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dissabte, 29 de setembre del 2007

La consulta de Ibarretxe.

Como dicen los castizos, "éramos pocos y parió la abuela". Los Reyes huelen a socarrao en Cataluña; ETA quiere demostrar que no ha perdido capacidad asesina aunque, de momento y por fortuna, no lo consiga; las tropas están bajo fuego enemigo en Afganistán; algunos medios bajo fuego amigo en Madrid y no me refiero sólo al episodio Prisa vs. Mediapro, también el ABC y la COPE andan a sopapos; el euribor lleva camino de convertir a media España en okupa; y los curas se han echado al monte trabuco en mano contra las Sodoma y Gomorra zapateriles. Ardua cosa ser político en España, pues hay que estar al loro de asuntos tan dispares como el mercado hipotecario y la esencia metafísica de la nación y el valor de sus símbolos. En este Campo de Agramante sobreviene el vascón armado con su consulta que es algo así como el yelmo de Perseo y Sigfrido aunque a la inversa porque si el yelmo hacía a los héroes invisibles, la consulta hace al lehendakari no sólo visible, sino aburridamente inevitable.

Hay incluso quien hace una interpretación psicológica de esta insistencia del señor Ibarretxe en seguir adelante con su plan, rechazado en el Congreso de los Diputados. Según ésta, el señor Ibarretxe lleva mal que los acontecimientos de la política española oscurezcan su figura y, en determinados momentos, decide tomar la iniciativa porque, dice, no va a permitir que lo haga ETA permanentemente. En este territorio de las ambiciones personales, hay quien dice incluso que la reaparición del señor Ibarretexe con su "consulta" es la mejor prueba de que ETA ya no está en situación operativa y que los especialistas en recoger nueces ya no cuentan con quien les movía el árbol. Pudiera ser, ¿por qué no?

No obstante, la reaparición del señor Ibarretxe se hace en clave política y en clave política debe entenderse. En las elecciones autonómicas vascas de 1998, que fueron muy tensas, el PP retó al PNV a atreverse a incluir la autodeterminación en su programa electoral. La derecha española pensaba que, de hacerlo, los nacionalistas vascos perderían el voto de sus seguidores moderados y regionalistas. Era un reto estúpido porque pasó lo que era de temer, esto es, que el PNV incluyó la autodeterminación en el programa electoral y ganó las elecciones diciendo que quería ejercerlo, como se prevé en el "Plan de Ibarretxe", aprobado unos años más tarde y, ya dicho, rechazado en el Parlamento español. El Gobierno del señor Aznar se limitó a promover una reforma del Código Penal (a través del subrepticio método de las leyes de acompañamiento de los Presupuestos) que castigaba con hasta cinco años de cárcel a quien convocara "consultas ilegales". Llegaron luego los sociatas y retiraron ese proyecto.

Ahora, con el anuncio del señor Ibarretxe ya en firme, como los órdagos en el mus, el señor Zapatero dice que nada se hará al margen de la Constitución y de las leyes, una de las cuales, la orgánica 2/1980 de 18 de enero sobre regulación de las distintas modalidades de referéndum" dice en art. 2,1 que "la autorización para la convocatoria de consultas populares por vía de referéndum en cualquiera de sus modalidades, es competencia exclusiva del Estado". Sanseacabó.

Por si había alguna duda, ya han salido los señores Rajoy y Savater, cada uno por su lado y en nombre de su partido, diciendo que esa consulta del señor Ibarretxe es ilegal, aunque el del PP añade que, además, es un chantaje al Estado.

La verdad es que el Lehendakari no lo pone fácil ni siquiera a quienes defendemos el derecho de autodeterminación de los pueblos de España. Porque la autodeterminación en el País Vasco está muy bien, pero así no, ni hablar o, como dice el mismo señor Ibarretxe con castelarina oratoria, "no y mil veces no". Empeñarse en decir que la situación es normal y que pueden hacerse elecciones en el clima de inseguridad y amedrentamiento que hay en el País Vasco a causa de ETA y sus compinches, especialmente en las localidades pequeñas, es carecer de escrúpulos y ser un perfecto hipócrita.

La situación es bien clara: primero ETA abandona las armas; luego se deja pasar un tiempo (ya se verá cuánto) hasta que se recupere la seguridad y la confianza en el País Vasco; después se plantea la cuestión de Estatuto vs. independencia. Pero, para que se pueda plantear consulta alguna de ámbito subestatal será precisa una reforma del bloque de constitucionalidad en toda España.

Algo crudo, pero no imposible.

El arte y la banca.

Con motivo de su sesquicentenario, el BBVA ha abierto una exposición de arte latinoamericano procedente de sus fondos en la sede del Palacio del Marqués de Salamanca en Madrid. La exposición está bastante bien, pues abarca desde las cerámicas precolombinas hasta la pintura y escultura más avanzadas del siglo XX.

El propio palacio merece ya la visita por sí solo; es una majestuosa construcción neoclásica que se abre a un peristilo rodeado de inmensas columnas de mármol donde los cuadros y piezas en exhibición parece como si estuvieran perdidos. Con un edificio de estas características el Banco tiene asegurado el éxito de cualquier exhibición, incluso aunque no exhiba nada.

Más si lo hace y con tal amplitud y variación de temas. Hay una abundante muestra de pintura colonial, como ese Calvario anónimo de mediados del siglo XVIII. La imagen, que elabora modelos europeos (Cristo en la cruz, con María y San Juan) lo hace mezclándolos de tal modo que dan composiciones originales, como la de más arriba, muy representativos de la pintura virreinal cuzqueña. El firmamento de santos en medallones sobre tela damasquinada es una especie de santoral reducido y rematado al pie por San Nicolás de Bari y San Jacinto. Típicamente europeo parece el trompe l'oeil de los dos floreros sobre las volutas que rematan la base del crucifijo, dando a entender que se trata de una figura en tres dimensiones, como un altar, por ejemplo.

El siglo XIX, también abundantemente representado, tiene un enfoque menos religioso, más cívico, folklórico y "nacional", en los comienzos . El continente, que vio cómo florecían algunos pintores europeos, especialmente alemanes que lo recorrían impulsados por la lectura de los relatos de Von Humboldt, se abrió a las principales corrientes artísticas de la época, desde el realismo y el naturalismo al academicismo y el impresionismo. Pero la variante, en efecto, es la temática. Las nuevas clases dirigentes criollas posteriores a la independencia se hacen retratar o protagonizan algún tipo de pintura de género, habitualmente unos u otros tipos de cabalgadas o ceremonias de boato social.

De esta época encontré muy interesante este retrato de Simón Bolívar, obra del venezolano Martín Tovar y Tovar, que había estudiado en España, bajo el magisterio de los Madrazo, cosa que se aprecia en la naturalidad y el realismo de la expresión del libertador que parece escudriñarnos acerca de nuestras intenciones con unos ojos despiertos e inquisitivos.

Por último, la exposición incluye bastante obra del siglo XX, de valor muy desigual pero que atestigua también la influencia de las escuelas artísticas en la pintura latinoamericana. Hay igualmente representación de la pintura indigenista y algunas piezas producidas por dos de los tres grandes muralistas mexicanos, los políticamente enfrentados David Alfaro Siqueiros y Diego Rivera si bien en ambos casos se trata de pintura de caballete. En concreto un magnífico Retrato de mujer de Rivera que los comisarios de la exposición han decidido emplear como imagen de ésta.

Por mi parte, ilustro con una obra de la muy sorprendente Leonora Carrington, pintora inglesa que debe de contar como noventa años y está radicada en México desde los años cuarenta, huyendo de la guerra europea y se titula The Spheres Themselves, de 1965. Carrington que se inició en la pintura con Marx Ernst, cosa que todavía se le nota en el cromatismo setenta años después, ha cultivado siempre el surrealismo con una fuerte impronta personal que muestra grandes concomitancias con el de su gran amiga Remedios Varo, la pintora española también afincada en México hasta su muerte en los años sesenta.

Más convocatoria.

Pues parece que sí, que la blogosfera se mueve. Los de Amnistía Internacional han convocado una Concentración para el domingo, 30 de septiembre, a las 12:00 del mediodía en la calle de Preciados esquina a Callao, para llamar la atención sobre "la gravedad de la situación en Myanmar". O sea, en román paladino, para protestar contra los crímenes de esos canallas militares que tiranizan el país desde hace cincuenta años y cuya última hazaña ha consistido en tirar sobre la población civil desarmada causando quién sabe cuántos muertos y en bloquear el acceso de la población a internet, para que no pueda comunicarse con el mundo exterior. Por eso decía en un post anterior que es tan importante que la atención del mundo exterior se concentre en Birmania. Por cierto, no veo por qué hemos de aceptar el capricho de la junta militar de cambiar el nombre del país, Birmania, por ese Myanmar cuando carece de de toda autoridad moral y legitimidad para tomar decisión alguna.

divendres, 28 de setembre del 2007

Líneas quebradas.

Si gobiernas y yerras, eres un político. Si, a consecuencia de tus yerros, mueren cientos de miles de inocentes, eres un estadista. Puedes impartir lecciones en Georgetown y asesorar a magnates de los medios de comunicación.

Si un buen día, sin razón alguna, sin dar tiempo a reaccionar, invades Polonia eres un nazi criminal. Si invades el Irak con mentiras y embustes y sin dar tiempo a reaccionar eres un demócrata capaz de cualquier sacrificio en pro de los derechos del individuo, como formar parte del consejo de administración de una empresa de créditos de fama mundial.

Si apenas te hablas con Bush y todo a lo que llegáis ambos es a un frío saludo en passant en la sede de las Naciones Unidas, eres un pobre desgraciado, incapaz de defender los intereses de tu Patria. Pero si te derrites en su presencia, hasta el punto de imitar su acento en unas declaraciones públicas, dar cabezazos ante sus ministros, tirarle de la levita y decirle sí bwana eres un férreo patriota que sólo se interesa por su país.

Hace unos meses, el señor Aznar, creyendo contar uno de sus chistes, aseguraba que ahora sabe que no había armas de destrucción masiva (ADM) en el Irak, pero que entonces (cuando comenzó la invasión) no lo sabía. Sin embargo, compareció ante los medios y, mirando de frente a los españoles, como si fuera un hipnotizador, les pidió que lo creyeran, que en el Irak había ADM. Y eso que no lo sabía.

Lo peor de esas actas de Crawford, no es que existan en absoluto sino el lugar verdaderamente vergonzoso e indigno en que sitúan al señor Aznar. Éste aparece en primer lugar tratando de que el matón yankee acepte un pretexto para su matonismo y, a continuación, habiendo fracasado en su intento, aparece como un pelele, tratando de encontrar explicaciones a la barbarie que él mismo desencadenó.

Más convocatorias.

No son convocatorias propiamente hablando sino, en cierto sentido, jaculatorias. Con el botón rojo que también he puesto en la columna de la izquierda no es que me sume acríticamente a los de la "campaña a favor de escribir con una correcta ortografía en los blogs". Y digo que no lo hago acríticamente porque, en el fondo, eso de la "correcta ortografía" me resulta pelín romo. No ya porque la expresión en sí sea redundante, pues carece de sentido la "incorrecta ortografía", sino porque la misma idea de la ortografía no es del todo convincente. Estoy ahora releyendo un libro de mi bisabuelo, publicado originalmente en 1886, que se acaba de reeditar y del que hablaré en algún momento, que se aparta notablemente de la ortografía de hoy, pero era ortografía de ayer. ¿Quién determina qué sea ortográfico y qué heterográfico? El uso, la costumbre, nada más. Las lenguas pueden imponerse por decreto; su ortografía, no. Así que, aunque procuro no cometer faltas de ortografía (si bien en el diario escrito a veces aparecen cosas que erizan los cabellos), no creo deba llevarse el sentido de la ortografía de forma fanática. El "entrometido" de hoy es el más correcto "entremetido" de ayer.

Me sumo a la campaña porque el enunciado de "eres lo que escribes/eres como escribes" puede entenderse también en un sentido más profundo que el ortográfico. Yo cambiaría el lema por el de "eres como escribes/escribes como eres" y se entiende que nos referimos asuntos de contenido. Vamos que me apunto a una campaña para conseguir que la gente sea más civilizada, más educada, menos agresiva y faltona. Con eso de los anónimos se fomentan los más bajos instintos del personal.


Por otro lado, una amiga me hace llegar un artículo, una tribuna (desconozco en qué publicación) de don Javier Anso, director del colegio de San Felipe Neri, con el título Objeción de conciencia: sí, ¿pero a qué? en el que sostiene que no hay que hacer objeción de conciencia a la nueva asignatura de educación cívica. Se pregunta mi amiga cómo podemos airearlo. Bueno, ya lo he subido a Google y está aquí. Tiene gracia el señor Anso. Va como de cristiano militante, pero dice cosas de sentido común. Cómo estará la vida que, cuando un cristiano dice cosas de sentido común, los demás le aplaudimos como si fuera una atracción de feria.
Me atrevo a sostener que no hay no ya oposición, ni siquiera prevención en la sociedad hacia la nueva asignatura. La escandalera que ha montado la Iglesia y el PP tiene una finalidad muy concreta, consistente en derribar el Gobierno socialista como sea. Si es necesario para ello se cabalga el tigre de los sentimientos profundos de la gente, el porvenir de sus hijos y se hace cuanta demagogia se puede. Pero si la gente no secunda tanta acrimonia, los de la objeción de conciencia tendrán que avenirse a razones. O sea, hacer política y no gresca.

(La imagen es un lienzo de Carlo Maratta (interesante pintor barroco muy influido por Rafael), llamado "La aparición de la Virgen a San Felipe Neri", Palazzo Pitti, Florencia).