dissabte, 1 de setembre del 2007

Efectos indirectos

Según el vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Hacienda, señor Solbes, la crisis de las hipotecas de alto riesgo en los EEUU sólo tendrá efectos "indirectos" en España pudiendo descartarse asimismo que haya un frenazo brusco del desarrollo. A su vez, el señor Bush está elaborando un plan para prestar ayuda federal a las familias hipotecadas que no puedan pagar (desgravaciones fiscales y cosas así) , pero no a los especuladores. Faltaba más. La economía estadounidense, sigue diciendo el presidente, es robusta y no va a verse afectada por la crisis. Por si acaso, el señor Bernanke, gobernador de la Reserva Federal (para los enterados, la Fed), afirma que está presto a intervenir de nuevo si vuelve a haber problemas de liquidez y que a los especuladores, que les den.

El capital es muy asustadizo, en especial el financiero y especulativo. Como haya media docena más de estas noticias "tranquilizadoras", acabaremos con una crisis en serio. Porque los mercados son muy susceptibles y piensan mal por adelantado con esa cazurrería del piensa mal y acertarás. Y la verdad es que tanto mensaje tranquilizador mosquea mucho. ¿Con qué seguridad dan garantías los señores Bush, Bernanke o Solbes? Con la muy escasa que también tienen los mercados. Porque el rasgo de esta crisis-serpiente (pero no de verano) es que se da, o puede darse, por falta de información, porque nadie sabe qué alcance puede tener ni quiénes son los afectados ni en qué cuantía. Es una crisis de incertidumbre.

Un ejemplo, lo que está pasando con Barclays en el Reino Unido. Ha tenido que acudir en auxilio de uno de sus cuatro fondos de inversiones, los llamados SIV-Lites, que invierten en el mercado estadounidense de alto riesgo (aunque el rescatado en concreto parece no haberlo hecho) por un importe de ochocientos millones de libras, esto es, más de mil cien millones de euros. A su vez, el propio Barclays hubo de tomar prestados del Banco de Inglaterra mil seiscientos millones de libras, es decir, unos dos mil trescientos millones de euros. Una pasta. Los directivos del Barclays juran que no tienen problemas de liquidez y que la crisis de los fondos de alto riesgo no les ha pillado casi nada o sólo una bagatela de setenta y cinco millones de libras, casi ciento once millones de euros.

Lo que sucede es que aquí ya nadie cree a nadie, nadie sabe cómo puede estar el vecino y, en consecuencia, el Euribor ha pegado otro subidón hasta el 4,66% que lo que refleja es eso, desconfianza. Los bancos no se fían de los bancos y encarecen el precio a que se prestan el dinero, que eso es el euribor y, por descontado, revisan al alza todas las hipotecas.

Así que no sé a qué llamará exactamente efectos indirectos el señor Solbes ni de qué parón o caída hablará. Lo que sí sé es que, para los hipotecados, la crisis ya está aquí, como se aprecia en la encuesta de El País donde se ve que el 37 por ciento de la población dedica más de la mitad de sus ingresos a pagar la hipoteca. Ahí es donde la subida del euribor es un crimen porque ya descuenta la que hará en días el Banco Central Europeo. A ver cómo va a pagar el personal la hipoteca.

Porque nadie cree que esto vaya a quedarse así o que la crisis de agosto haya tocado fondo. Ni hablar. Al aumento de los impagos de hipotecas a causa de la subida de los tipos y a los problemas de liquidez de los mercados se une el tercer factor, la bajada, en algunos casos el hundimiento, de los precios de las viviendas. En su manifestación más extrema, en los EEUU los hipotecados están pagando cada vez más por cada vez menos. Y, como todo el mundo sabe, lo que pasa en los EEUU pasa luego en Europa y España es parte de Europa.

O sea que la crisis tendrá efectos directos e indirectos.

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divendres, 31 d’agost del 2007

¡Qué memoria la mía!

Blog Day 2007

¿Creeréis, queridos niños, que había olvidado por entero que hoy es el "día del blog", además de mi santo y el de mi hijo Ramón? Imperdonable, ¿verdad? Bajísimo mi sentido de la militancia bloguera. Después de subir mi post de hoy (más abajo) me he acordado de que me correspondía soltar trapo sobre mis blogs prefes que no fueran los prefes de siempre. Así que me dije: si lo que hoy celebramos, los blogs, quieren ser bitácoras, diarios, debemos aprovechar porque todavía tenemos mucho que aprender de los maestros. Para diarios, los de Kafka y, ya puestos, ¿qué o quién más digital vamos a encontrar que el mundo kafkiano adjetivo éste que junto al de " surrealista" tachona el firmamento discursivo de los intelectuales progres? Quien lo dude, que visite The Kafka Project. Cura de humildad. Y como en la blogosfera los marrones se tragan íntegros, todavía hay ideas más apabullantes, por ejemplo, poner en bitácora, día a día, con sus comentarios y backlinks los diarios de ese esprit fort avant la lettre que fue Samuel Pepys. ¿Qué más da que Pepys, coetáneo de Hobbes y Locke, testigo de la Gran Plaga y el Gran Fuego de Londres, muriera hace más de trescientos años y ni se imaginara algo como internet si siempre habrá algún devoto que cuelgue cada los posts que durante casi diez años fue desgranando este quisquilloso funcionario del Almirantazgo? Porque para visión general contemporánea, de todas las artes, en un zoco fabuloso, ya tengo el blog del Minotaure, definido como "Entre Art et Déraison (poesie litterature peinture musique cinema danse photographie mythologie)". ¿Alguien da más? Y no voy a entretenerme en ramonear por los pastos de esta mítica bestia, el Minotauro, símbolo de la unión entre lo dionisiaco y lo apolíneo en el hombre, aunque, por cierto, lleva un tiempo abandonado... Nuestro mundo es postmoderno, desestructurado, múltiple y contradictorio y encuentra su vehículo más apropiado en la creación artística, especialmente la literaria, en la blogosfera, la ciberliteratura, de la que hay tanta ya que es necesario buscarse un blog de orientación como Littératura, para ver por dónde se orienta el siglo XXI.

Nuestra obligación de blogueros al día de hoy, San Ramón Nonato, ejem, ejem, era recomendar cinco blogs. Burla burlando, más arriba están.

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De mujeres.

Doña Rosa Díez y doña Rosa Regás, cada una en su estilo, están armando sendos buenos jaleos. Ignoro si alguien pondrá en relación la llegada de las mujeres a los cotos tradicionalmente masculinos como la política con la peripecia de la salida de la señora Díez del PSOE y la de la señora Regás de la Biblioteca Nacional. Si lo hace puede que lo tilden de machista. Y sin embargo hay algo llamativo en ambos casos y común a los dos, esto es, lo vistosos que están siendo, insisto, cada uno en su estilo.

Era muy de ver a la señora Díez de riguroso y entallado rojo, sonriendo a las cámaras en augusta soledad en un hotel bilbaino luciendo el carné del PSOE, que no piensa romper. Naturalmente, ¿por qué iba a hacerlo? Los carnés, como todos los bienes, tienen un valor de uso y un valor de cambio. Realizado el de cambio, siempre quedará el de uso, por ejemplo, como abrecartas; otros los usan para preparar las rayas de coca y otros para abrir puertas de cerradura de resbalón sin llave.

Es el caso que me vino a la memoria aquel malévolo epíteto que dedicó a la señora Díez el señor Arzallus de pizpireta. Imagino que saldrá de nuevo porque efectivamente la señora Díez es pizpireta. Lo de menos es aquí cuál sea su congruencia o coherencia y si se va del partido por despecho al no ser elegida secretaria general del País Vasco ni de España. La señora tiene perfecto derecho a hacer lo que quiera y explicarlo como le dé la gana. Se presenta a las elecciones y ya dirán los electores qué crédito le otorgan.

Con el nuevo partido aún pendiente de explicar cuál será su ideario, su rumbo, sus políticas, la señora Díez ya ha adelantado que ella, al menos ella, sigue siendo socialista, una "verdadera" socialista en el concepto de la derecha. Corresponde al partido aclarar si es de derecha, de izquierda o no es de lo uno ni de lo otro, como decía de sí mismo José Antonio Primo de Rivera; o de centro, que es otra forma, más moderna, de soslayar la definición.

De momento lo que preocupa por doquier es a quién restará votos el nuevo partido, al PP o al PSOE. También hay quien apunta que a los dos por igual. Posible es, como también lo es que no se los quite a ninguno porque no obtenga resultado electoral apreciable. Todo dependerá del propio partido y de cómo encare la campaña electoral ya que los votantes sólo tendrán ésta para hacerse un juicio.

Así que la pizpireta tendrá que convertirse en una hoplita.

Y con la otra Rosa, la señora Regás, voto a bríos que se veía venir. Definitivamente la señora Regás no da un ochavo por las convenciones y reglas no escritas de los nombramientos digitales ("digital" quiere decir aquí "analógico"), la primera de las cuales reza que, cuando te cambian al baranda, debes poner tu cargo a disposición del sustituto y ya verá éste si te confirma en él o no. Si es que no, se hacen las maletas y el nombrado no confirmado retorna a sus ocupaciones civiles o a seguir intrigando para que lo nombren algo, aunque sea de Marina.

Lo que sucede es que el Ministro, según dice la señora Regás, le ha reprochado no haber hecho nada en tres años y eso debe de haberla ofendido mucho. En su comparecencia parlamentaria el ministro ha dado a entender que la dimisión de la directora se debía al robo de los dos incunables y la calificó de "sana". Pero la "sana" señora Regás insiste en que ha sido víctima de un atropello y lo atribuye a su condición de mujer. Eso es bastante fuerte.

Leo en el InSurGente que el Partido Comunista de España ha emitido un comunicado en el que acusa al PSOE y al Gobierno de haber perseguido a la señora Regás por roja, no por mujer; en concreto:

"Sus declaraciones a favor de la República, su crítica a los medios por la manipulación contra el gobierno de Hugo Chávez, y su independiencia, han condenado a una de las más valiosas intelectuales de izquierda de este país, cuyo compromiso con la verdad y el progreso ha puesto en evidencia a políticos, medios e intelectuales del "régimen".
Eso del "régimen", la verdad, me ha gustado. ¿Debo entender que la señora Regás, cuando era directora de la Biblioteca Nacional no era una intelectual del "régimen"? Y ¿qué era, pues?

No digo que la hipótesis del PCE sea incierta, todo es posible; pero me parecen más verosímiles motivos personales, rencillas o ignorancias mutuas. Al fin y al cabo, la señora Regás es veinte años mayor que el señor Molina, el ministro. Y entre intelectuales esto de las generaciones (o promociones) es sacrosanto.

(Las ilustraciones son dos célebres cuadros de Toulouse-Lautrec que se encuentran en The National Gallery, en Washington, la primera, Marcelle Lender dansant dans le "Chilpéric" (1896) y la segunda Commencement de la Quadrille)


¿Qué fue de Baby Jane?

Esto sigue yendo de mujeres. En el Muñoz Seca de Madrid están representando Tras las huellas de Bette Davis, una obra de Eugenio Arredondo dirigida por Joaquín Vida e interpretada por Nati Mistral y Paca Gabaldón en los papeles estelares y José María Barbero y Carmen Serrano en los de apoyo. Es una obra curiosísima porque es una remake total de ¿Qué de fue Baby Jane?, una peli de los años cincuenta, dirigida por Robert Aldrich con Bette Davis y Joan Crawford, la de Johnny Guitar. Hay una versión de los años noventa dirigida por no sé quién y con Vanessa Redgrave y su hermana Lynn Redgrave, que lamento no haber visto porque esta pieza es un trabajo para maestras de la interpretación que si además son hermanas, como lo son los personajes, pueden resultar inolvidables. Pues como Bette Davis, Vanessa Redgrave y Nati Mistral; si bien la Davis ni la Mistral actúan con sus hermanas. De hecho, una de las cosas más llamativas de la obra es la gran diferencia de edad entre Mistral y Gabaldón, que hace inverosímiles sus recuerdos comunes de la infancia. Con todo, a sus ochenta y cuatro años, Mistral, que es ya un monstruo en el sentido artístico del término borda el papel de Jane Hudson (aquí Aline Duvalier); mejor dicho, borda el papel de Bette Davis siendo Jane Hudson. Porque la obra es una repetición episodio por episodio y personaje por personaje de la peli de Aldrich. Es una obra de teatro en homenaje a una película que había salido de una novela de Henry Farrell. Pura sinestesia.

Baby Jane/Bette Davis es una historia montada sobre la capacidad escénica de dos actrices de primera, un espectáculo para que se luzcan dos mujeres, una psicópata y una cuerda que, en el fondo, es otra psicópata, que llevan conviviendo veinticinco años, cociendo en su salsa y prácticamente sin salir de casa pues una de ellas está parapléjica en una silla de ruedas. Es una fábula moral: la vejez trata de recuperar la infancia, la única etapa hermosa de la vida porque ésta está abriéndose, descubriéndose, es nueva y fascinante. A partir de ahí, todo es odio y resentimiento.

También puede ser una fábula ilustrando la admonición bíblica de "quien a hierro mata a hierro muere", más o menos. O la idea de que la vida está condicionada por el pasado; cuanto más pasado, más condicionada. Y en el caso concreto de esta versión también puede entenderse como un bucle: los personajes no interpretan su propia histoira como las dos hermanas Duvalier en un pueblo de Suiza sino que reviven la película de Bette Davis y Joan Crawford.

La obra está muy bien montada y ayuda a la sensación de agobio casi asfixiante que ha de respirarse que el ecenario sea pequeño porque lo es el propio teatro que tiene aspecto casero. Es grato pasear por los pasillos y las galerías exteriores. Hay una especie de culto a Alberto Closas que da nombre a una de las entradas al patio de butacas. Por cierto, conocí al director del teatro, Enrique Cornejo, que es un factótum de las artes escénicas en Madrid. Ya tiene mérito, que alguien se dedique a producir arte.

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dijous, 30 d’agost del 2007

El partido sin nombre

Por fin se va la señora Díez del PSOE. Aleluya. No sé qué era más insoportable, si los sociatas renegando a todas horas y pidiéndole que se fuera de su partido o el señor Sáez de Buruaga invitándola a sus programas como "representante del PSOE" con la clara y generalmente cumplida misión de poner al PSOE a bajar de un burro. Parece que la señora Díez, además de marcharse del PSOE causará baja como europarlamentaria. Razonable. Debe dedicar todo su tiempo a poner en marcha ese partido que aún carece de nombre y sólo dispone de algunos propios de mucho renombre como el suyo propio o el de los señores Savater o Gorriarán.

Ha habido sobrados análisis e interpretaciones sobre los motivos de la señora Díez, que lleva treinta años en política, ha sido consejera del Gobierno vasco, parlamentaria autonómica, europarlamentaria y ha querido serlo todo en el PSOE (incluso secretaria general) y se ha quedado en el Pepito Grillo del socialismo. De todos los análisis, el más sorprendente ha sido el de la señora Gotzone Mora, especie de alter ego de la señora Díez que critica la decisión de ésta sin que esté claro lo que ella propone, aunque parece que seguir trabajando a favor del PP. Mutatis mutandi lo que se llamaba el "entrismo" en las actividades sindicales durante la Dictadura.

En todo caso, la señora Mora tiene razón en algo, esto es, en que lo importante son los partidos. Y las preguntas aquí son: ¿hay sitio en España para otro partido? Y ¿de qué orientación política es ese partido? ¿Qué apoyos reales tiene? Si tiene votos ¿a quién se los quitará? Es pronto para decirlo. Mucho dependerá de la campaña electoral, de cómo la enfoque cada cual y de qué aportación peculiar hagan los pistoleros a la fiesta.

Lo que está claro es que la ambiciosa señora Díez hace bien poniéndose de cabeza de lista de Madrid. Por malos que sean los resultados del hasta ahora partido anónimo ella tendrá el escaño asegurado. Y es bueno que haya más partidos. El sistema electoral español, oficialmente proporcional, debiera fomentar la aparición de muchos partidos. El multipartidismo es más rico, obliga a coaliciones, pactos y acuerdos. Tira más de política. Pero, al tratarse de un sistema falsamente proporcional hasta el punto de ser uno de los más desproporcionales (entre los proporcionales) del mundo eso de la aparición de nuevos partidos sin base territorial específica es muy complicado.

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Armarios llenos de hipócritas.

Los EEUU son el país más avanzado de la tierra en muchos aspectos. Renuncio a decir en "todos" porque no quiero broncas con los que defienden que en muchos otros son bárbaros atrasadísimos. Por ejemplo, en punto a "relación equilibrada con la naturaleza" que, en fin... O bien en religiosidad o en falta de religiosidad; que todo lo opinable es antinómico. Son el país más avanzado en un montón de cosas y dejamos el asunto zanjado. Claro que entonces sale el filósofo y se pregunta si estaremos de acuerdo en qué quiera decir "avanzar" y si por sí misma esa mera acción ha de ser intrínsecamente buena. Por ejemplo, uno avanza cuando se dirige hacia la gloria, hacia un Mac o hacia un precipicio. Y a nadie se le ocurrirá que avanzar hacia el precipicio sea algo bueno. ¡Toma! -dirá otro filósofo- ni hacerlo hacia la gloria o un Mac. Todo es vanidad de vanidades. Bueno, es posible, y confieso que me da igual cómo se conceptúe ese "avanzar"; el hecho incontrovertible es que los EEUU van por delante y los demás, todos, tras ellos y por el mismo camino. Hasta los inescrutables chinos.

En los EEUU pasan cosas nuevas que luego se extienden por el mundo, como los pantalones Levy's, el pragmatismo, la Coca Cola, el federalismo moderno, Elvis Presley o la contracultura. Y también pasan cosas viejas que tienen un aire nuevo.

El senador republicano por Idaho, Mr. Larry Craig , que lleva en el Congreso (primero la Cámara y luego el Senado) veintiséis años, ha perdido sus cargos en diversas comisiones y subcomisiones y sus colegas del GOP le piden que dimita de senador. El caso es que al citado senador lo pilló un policía de paisano en el retrete del aeropuerto de Minneapolis en abril insinuándose a otro hombre, no sé si al propio policía. En agosto, el senador, que confesó haber incurrido en escándalo público, recibió una condena de quinientos dólares de multa, diez días de arresto (con beneficio de sala) y un año de libertad condicional sin deber de comparecencia.

Antes de nada hay que decir que la justicia es rápida en los EEUU: atrapado con las manos en donde fuera en abril y condenado, previa confesión de culpabilidad, en agosto. Sí señor la justicia rápida es uno de los pilares de la democracia y, por lo tanto, la lenta lo es de la no democracia.

Lo irónico de esta historia es que el senador Larry Craig ha sido un decidido opositor a la extensión de derechos a los homosexuales, en especial el derecho a contraer matrimonio entre ellos. Y contrario también a incluir los delitos de orientación sexual en el tipo de "fomento del odio".

Eso es exactamente lo que se llama hipocresía y que se ilustra perfectamente con ese dibujo de Felicien Rops titulado Hipocresía que he sacado del blog Maníasmías. Este Rops no hacía concesiones y tenía una fuerza increíble. Fue satánico, dandy, cruel, satírico y revolucionario. Recorrió buena parte del siglo XIX del brazo de gente como Baudelaire o Barbey d'Aurevilly. Y dibujó cosas como esta Tentación de San Antonio que está en el gabinete de estampas de la Biblioteca real de Bruselas, si no la ha robado alguien.

Si uno la mira con atención comprende por qué Freud dijo de ella que Rops había pintado el psicoanálisis. Y ya tiene gracia que el torturado San Antonio esté leyendo "La continencia de José".

Sí, sí, la hipocresía del senador. Sus colegas quieren que dimita. Pero ¿cuántos de ellos son como él? ¿Cuántos votan no según lo que practican sino según lo que dicen? Esas actitudes destruyen de tal modo el prestigio de las instituciones que debieran tener una mucho más dura sanción social de la que tienen. Como lo que sucede con los curas pederastas. El respaldo que la jerarquía, hasta la más alta, presta a estas prácticas nefandas que ya repugnaban a Jesús de Nazaret sobre el cual acaba de publicar un libro su Vicario en la tierra, degradan tanto el prestigio de la Iglesia católica que, en efecto, más valiera a sus señorías, eminencias y santidades atarse una rueda de molino al cuello y tirarse al agua.

Hipócritas como esos parlamentarios de algún que otro país que legislan contra el tráfico de drogas y son ellos quienes consumen como se ha demostrado en alguna ocasión haciendo análisis de orina por sorpresa en los retretes de las cámaras -la hipocresía empieza y acaba en los retretes- o merced a las declaraciones de alguno de ellos.

Los hipócritas estadunidenses van a arrastrar por el lodo al pobre Mr. Craig que, como se ve, está saliendo del armario a patadas en el culo.

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dimecres, 29 d’agost del 2007

In memoriam.



No nos moverán.

En el post sobre los relevos suponía yo que el señor Acebes no desmentiría las palabras del señor Fraga, sobre las sucesiones como si lo había hecho con las del señor Gallardón sobre su deseo de significarse llegado el momento ayudando al Presidente de su partido a ganar las elecciones. En el seno del PP se da la división del trabajo, de forma que el desmentido corrió a cargo del señor Zaplana. Y no hay ni color entre el modo en que la dirigencia popular trata al alcalde de Madrid y en que trata al padre fundador y Presidente de honor del PP. El portavoz se limitó a advertir que no hay proceso de sucesión alguno abierto, sin juzgar las palabras del señor Fraga argumentando lo de siempre, esto es, que no sabía qué había dicho ni cómo lo había dicho. Eso se llama "llamarse andana" y es muy socorrido.

Luego le echó un poco de voluntarismo al asunto, que es cosa que los políticos bordan; vamos a ganar las elecciones y ya hablaremos de sucesión dentro de ocho o doce años. Ahora no, porque no toca. Pero es justo de lo que habla todo el mundo. ¿Cómo evitarlo? Y aquí es donde el discurso del PP en boca de su portavoz parlamentario adquiere su tono más crispado y un poco lunático.

Dice el señor Zaplana:

"El PSOE intenta despistar y nos habla de las listas. Pero en el PP no hay ningún problema. Y mucho menos de sucesión. La abordaremos, no sé si dentro de doce años, no sé cuánto durará nuestro Gobierno. La última vez duró ocho, eso es un plazo razonable"
Lo curioso es que de esos asuntos no habla el PSOE, sino importantísimos miembros del PP. La sucesión de Rajoy -un líder más descontado ya que la crisis inmobiliaria en los EEUU pues, como se ve, las bolsas vuelven a crujir- no forma parte de la célebre "conspiración de la izquierda" para destruir al PP, sino que es cuestión que plantean los miembros de este partido. El debate es interno. Curiosamente, en lugar de alegrarse de que se produzca y de que se hable con libertad sobre cuestiones de interés colectivo (como, por ejemplo, ¿qué va a pasar si, como es probable, digamos lo que digamos, perdemos las elecciones?), el señor Zaplana, portavoz parlamentario está muy ofendido y advierte de que:
"...nos vamos a elevar y vamos a salir de este fango en el que nos quieren meter de que ha dicho, que dice, que dijeron, que no sé cuantos, que quién va el siete, que quién va el 19 [en las listas], para hablar de lo fundamental y de lo esencial".
Esa es su verdadera mentalidad: el debate sobre cuestiones perfectamente razonables le parece un "fango" en el que unos innominados, evidentemente unos malandrines, "quieren" meterle.

El otro relevo de que trataba el post era el de la señora Rosa Regás, que había dimitido de directora de la Biblioteca Nacional argumentando que no goza de la confianza del ministro. Es el caso que la señora Regás parece haber encajado fatal eso de la falta de confianza del baranda y ha subido un escalón su agravio sosteniendo que se le inflige por ser mujer pues, según dice, si fuera un hombre, "no se atreverían".

Hay dos personas en el lenguaje público, especialmente en el político, objeto de tratamientos semánticos muy distintos, son la primera y la tercera del plural, el "nosotros" y el "ellos". El que habla dice "nosotros" y carga todo lo malo a un impreciso "ellos" con la finalidad de allegar apoyos sin ser muy específico a la hora de mencionar a los adversarios. En el caso de la señora Regás, la pregunta inmediata es: ¿quiénes "no se atreverían" si se tratara de un hombre? ¿El gobierno? ¿El ministro? Es un "ellos" ubicuo, como el de quienes "quieren" que el PP chapotee en el fango. Es más, sospecho que ese "ellos" en ambos casos se refiere a las mismas personas, institución o partido.

Por lo demás, no sé yo cómo le sentará al Gobierno, precisamente a éste, que lo acusen de machista. Desde luego, la señora Regás se lo ha tomado fatal. Es claro que estos intelectuales no dan buen juego en los cargos públicos; son demasiado soberbios y quisquillosos. Y el de ministro es también un cargo público, con lo que éste puede ser el preludio de una pelea entre intelectuales no por asuntos ideológicos, sino por un tema de gestión. El caso es pelear.

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Venceremos.

Otra magnífica carta de lector en El País sobre el ruido, de don Enrique Chicote Serna y titulada A voces por el mundo y que dice así:

Agosto. Estamos en Francia. En una calle peatonal, entre el murmullo a medio tono de los viandantes sobresale el chillido estridente de un niño que va de la mano de su madre. Ese crío, o es español o acaba de pasarle alguna calamidad, nos decimos. Era español. Poco más tarde, por la esquina de la catedral aparece un nutrido grupo de turistas dando voces. ¿Son españoles o es que están regañando?, nos preguntamos. Eran españoles. Es la hora de la comida, de modo que pasamos a un restaurante; la gente charla sin molestar a los que comen en la mesa de al lado menos al fondo, a la derecha, donde dos parejas hablan en voz alta y ríen a carcajadas. Si no son españoles, es que celebran algo y han bebido más de la cuenta, conjeturamos. Eran españoles. Y así, sucesivamente. Por todos los santos, ¿es que no podemos hablar más bajo? Poco me gusta que dos de nuestras señas de identidad en el exterior continúen siendo el capote y la castañuela, pero no añadamos el griterío.

Tal cual. Me reafirmo en mi creencia de que las cartas de los lectores son lo mejor del periódico, pero me temo que el señor Chicote llega tarde. En Europa somos ya famosos por hablar a gritos. Y tengo una explicación para este fenómeno. Es costumbre nacional interrumpir a quien esté hablando, hablando más fuerte que él; como el interrumpido no quiere dejarse interrumpir, eleva el tono; como el interruptor quiere prevalecer aun lo eleva más; como el interrumpido...

(La imagen es un cuadro futurista/vorticista de Umberto Boccioni, titulado "Los ruidos de la calle invaden la casa", que se encuentra en el Museo Sprengel, de Hanover).

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dimarts, 28 d’agost del 2007

Hasta día tenemos.

Blog Day 2007

Al darme una vuelta ayer por mi otro blog La otra chilanga, en el que aprendo muchas cosas, me topé con la noticia de que no sé quién ha inventado un "Día del blog" y lo ha puesto el treinta y uno de agosto. Esto de decretar "días" de algo es una costumbre que ha cundido mucho. Sospecho que el inventor del asunto pensó en el treinta y uno de agosto para no correr riesgos haciendo coincidir el día del blog con alguna otra efeméride. Agosto parece tranquilo. No es julio, más movidito, proclive a las revoluciones, las independencias, las sublevaciones militares; ni marzo, mes de asesinatos; ni abril, el mes más cruel. Agosto, el último día de las vacaciones, día de retorno. Para mí hay una coincidencia muy relevante porque es el día de mi santo, San Ramón Nonato.

Bueno, el que se apunte al día del blog ya sabe que el treinta y uno de agosto tiene que postear sobre el asunto, recomendando otros cinco blogs, a ser posible de otras culturas (ya veremos qué entendemos por tal cosa los blogueros) o tendencia, resumir su contenido y enlazar con ellos y hacérselo saber. O sea, un curro.

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Los relevos.

¡Qué dífíciles y problemáticas son las sucesiones y cambios en los cargos públicos y puestos de responsabilidad de más o menos libre elección! La despedida de la señora Regás ha sido con aparato eléctrico. No hay duda de que la escritora no se amilana con facilidad. Eso que dice que el ministro de Cultura ha dicho es muy fuerte: que no ha hecho nada en más de tres años. Pues sí, muy fuerte. Tanto que, teniendo una excusa diplomática para dimitir si el citado ministro y ella no simpatizan, esto es, el reciente robo de dos incunables, ha preferido, por así decirlo, armar la gresca. A nadie le gusta dimitir y menos que lo echen. Pero es el sino de los cargos públicos. Ciertamente, éstos deben gozar de la confianza de quien los designa; lo contrario sería absurdo. Igual habrá pasado con algún subordinado de la señora Regás o podría pasar al ministro de Cultura si dejase de gozar de la confianza del señor Rodríguez Zapatero.

Más crudo lo tiene el señor Rajoy, a quien todos los días le toman medidas al sillón por ver si sirve para otro candidato o candidata. Ya tiene que ser amargo que hablen de ti como seguro perdedor hasta los tuyos. Los señores Fraga y Núñez Feijóo apoyan al señor Gallardón y el primero, encima, se larga una teórica profesoral diciendo que hay que "preparar las sucesiones" y que éstas no pueden depender de un hombre solo. ¡Su Galicia natal se pone frente al señor Rajoy! Justo en el momento en que éste, decidido a dar un puñetazo sobre la mesa, acaba de decir que no piensa retirarse aunque pierda las elecciones.

Es lo malo que tienen los fuegos de verano: se prende una chispa en cualquier parte y las llamas acaban devorando media provincia. El señor Ruiz Gallardón repitió su oferta de ser el número dos por Madrid en las próximas generales y, desde entonces llueven rayos y centellas en el partido y el incendio amenaza con llevarse a alguien por delante. ¿A qué viene que el señor Fraga (a quien podemos admirar en este cartel de las últimas elecciones gallegas, prodigio de Photoshop), precisamente el señor Fraga, tome partido por el alcalde de Madrid? Porque, salvo que no sepa ya lo que dice, no puede ignorar que, dicho lo dicho en este momento significa un respaldo al señor Ruiz Gallardón. No sé si el señor Acebes se atreverá a decir al señor Fraga que se ocupe de su escaño en el Senado y se deje de zascandilear por el partido. Creo que no.

Pero está claro que la sucesión del presidente del PP y candidato a la presidencia del Gobierno, anunciada y preparada antes de que se produzca la vacante, es una muestra más de la dureza de la vida de los cargos. Porque el triste sino del señor Rajoy es que preside un partido dividido entre "gallardonistas", más o menos gente de derecha moderada, y "antigallardonistas", gente de derecha muy radical, hoy llamada liberal. Lo que no hay en ese partido es "rajoyistas", dado que los "antigallardonistas" son en realidad partidarios sigilosos de doña Esperanza Aguirre.

Toda sucesión es difícil pero la preventiva parece serlo más.

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