dissabte, 23 de juny del 2007

ETA, playback.

Esta divertidísima saga-fuga de ETA a través de Gara tiene muchos bemoles y está llena de interesantes enseñanzas. En primer lugar, es batalla que se libra en los medios. Parece que la cosa no está para emprendarla a tiros, así que hay que entretener a la afición con algo, un trailer, vamos. Guerra en los medios, como dice un portavoz del Gobierno que reconoce que ETA tiene más presencia mediática que real. Otro que no se ha enterado aún de que la realidad está, es los medios. Véanse si no las reacciones a la última entrega del culebrón intoxicador de Gara.

  • El Gobierno, mediante el impasible gesto de la señora Vicepresidenta dice que no comenta ni va a seguir el calendario de ETA, ya que tiene el suyo.
  • El País, en consecuencia, no da noticia de la nueva entrega del serial.

    La prensa de la derecha, en cambio, da todo el crédito a Gara, periódico que, como se sabe, para ella es la Biblia.

  • El Mundo dice que Gara dice que el Gobierno ofreció legalizar a Batasuna a cambio de una promesilla de que no habría más atentados.
  • Libertad Digital reproduce ce por be lo que dice Gara, tratando de hacer ver la abyección del Gobierno y su servilismo negociador.
  • El Abc, periódico traidor, pasado a las filas del socialismo/polanquismo, subraya que la señora De la Vega subraya el buen comportamiento del señor Rajoy en no exigir explicaciones al Gobierno sobre las negociaciones con ETA. Es decir, lo bueno del señor Rajoy reluce cuando se calla. Lástima que no siga su ejemplo el señor Zaplana que quiere saber hasta el menú de lo que zamparon los negociadores en alguna misteriosa ciudad europea.
  • La Razón añade dos huevos duros a la fábula de Gara, de forma que llega a leer lo que ni se dice y poco menos que asegura que el taimado señor Rodríguez Zapatero tenía ya preparado el decreto de nombramiento del señor Josu Ternera como Generalísimo de la guerra del Norte.
  • Gara hace playback, o sea, el periódico habla pero la música la pone ETA. La historia es larguísima y, sabido es, cuanto más larga, más gente deja de leerla antes del final; así que las mentiras hay que colocarlas en el primer tercio o primera mitad de la noticia. ¿Cómo lo hace Gara? Colocando la trola en los dos primeros tercios y la clave en el último tercio. Lo pruebo:

    Gara divide la noticia así: 1º) reunión Gobierno-ETA (con un solo negociador) en marzo de 2006; 2º) otra reunión igual en mayo; 3º) Carta de febrero de ETA al Gobierno pidiendo reanudar negociaciones.

    Ahora bien, el orden lógico es el cronológico, así: 1º) carta de ETA al Gobierno, pidiendo, etc; 2º) Envío del Gob. de una persona a ver qué quería ETA y a decir la posición del Gobierno; 3º) Idem.

    ¿Y qué? En sí mismo, nada que no hubiera hecho cualquiera, incluido Gara, atender a una petición de entrevista, eso sí, redactada en un estilo como de Espronceda pero en basto. De entrada, la derecha concede crédito a ETA (que hace su relato como yo puedo hacer el de Abenámar, Abenámar, moro de la morería), más que al Gobierno. ¿Para qué quiere el señor Zaplana tener las "explicaciones" del Gobierno? ¿Para compararlas con las de ETA? No alcanzo a entender en qué país cree residir este señor. Vive Dios que sólo un cretino puede aceptar ser el instrumento por el que ETA quiere dictar la acción política del Parlamento Español; y lo pongo con mayúsculas, a ver si lo ven.

    Y lo dicho, es una pena que un periódico serio de izquierda esté en esta campaña de intoxicación. Pero está. Porque, de lo publicado hasta ahora se sigue que ni compromisos, ni nada de nada. Que no les ha salido la operación de sacar algo a cambio de nada y quieren tener al personal entretenido, ahora que el PP compra cualquier historia para meterla en la trituradora, mientras tratan de volver a las andadas tiro va, bomba viene. Para nada, porque ya han perdido y no es que ETA no esté en situación de entender el mundo que le rodea; es que no sabe ni lo que dice porque una organización que aspira a la independencia y libertad de Euskal Herria, pero se sigue llamando Euzkadi Ta Askatasuna es que literalmente no sabe lo que dice.

    La narrativa, por lo demás, es de mucha risa porque refleja exclusivamente el relato de ETA, un punto de vista con el que es difícil que simpatice nadie en España, ni siquiera los lectores de Libertad Digital. Está bien que ETA haga públicos sus ficheros; se entiende estupendamente por qué no había margen de negociación y no se puede culpar de ello al Gobierno. No sé si cuesta trabajo entender que cuando uno le pone una bomba a otro y luego le pide audiencia no puede venir imponiendo condiciones, ¿verdad?

    (La imagen primera es una escena de la guerra carlista en 1836, una ilustración de una caja de cerillas de Cusach i Cusach. La segunda representa a Hércules desviando el curso del río Alfeo, uno de los cuadros de Zurbarán que el Rey Felipe IV le comisionó reproduciendo los doce trabajos del héroe para adornar el casón del Buen Retiro hacia 1635, a mayor gloria de la Monarchia Hispanica)

  • El español ausente.

    Esto de la prensa de papel es la monda. La Razón trae hoy un editorial que se titula "España, desaparecida en Europa" (sic). Reproduzco la página por si alguien no quiere ir a la propia La Razón. Un editorial. Si no he entendido mal, uno de los tres grandes problemas de la cumbre de Bruselas, esto es,la negativa británica a aceptar un ministro europeo de Asuntos Exteriores se ha resuelto gracias a una propuesta del señor Rodríguez Zapatero que, por si La Razón no lo sabe, es de nacionalidad española. Si, a pesar de todo estaba "desaparecido", ¿qué tendría que haber hecho para estar "aparecido"? ¿bailar el can-can sobre la mesa del almuerzo?

    divendres, 22 de juny del 2007

    Obispos rebeldes.

    Mientras diversos foros sociales y organizaciones pacifistas se preparan para ponerse en "pie de paz" el próximo día 27 de junio en la Puerta del Sol para protestar contra ETA, los obispos españoles se ponen en pie de guerra -una vez más- para ver de cargarse la asignatura de "Educación para la ciudadanía".

    Solemos decir que, con la transición democrática y si hacemos abstracción del esperpento de ETA, España es un país normalizado y ya no es diferente, pero eso no será cierto mientras la Iglesia siga metiéndose donde no la llaman y tengamos a los obispos hasta en la sopa. Durante los cuarenta años de la oprobiosa aquí la religión cristiana (bueno, un remedo de ella, lo que puede dar de sí el clero español) y solo ella era obligatoria para todo quisque y nadie recuerda que un solo monseñor alzara su voz en defensa de la "libertad de conciencia"; nadie recuerda que un solo monseñor alzara la voz para nada que no fuera dar vivas a Franco.

    Ahora sí, ahora invocan la tal libertad de conciencia, llaman a los padres a la desobediencia civil e incitan al incumplimiento de la ley. Como si tuvieran alguna noble causa que defender desinteresada y sacrificadamente. Como si no estuvieran beneficiándose de las canonjías y prebendas que garantizan los Acuerdos con la Santa Sede que este Gobierno debiera haber denunciado de una vez; como si no estuvieran controlando la enseñanza en multitud de centros concertados, que reciben financiación del Estado pero descargan sus obligaciones sobre los centros públicos; como si no estuvieran tratando de meter la religión con torniquete en los planes de estudio.

    Pero hay más y no he visto que nadie lo señale: estos hipócritas de la jerarquía eclesiástica, estos sepulcros blanqueados, dicen hablar en defensa de un derecho, el de la libertad de conciencia, contra el que han combatido durante siglos y que aún hoy, en el fondo de su doctrina, consideran un pecado, como se prueba por el hecho de que se se opongan a que haya una "moral laica". O sea, los laicos no tenemos derecho a la existencia.

    La Educación para la ciudadanía es una materia que figura en los estudios de secundaria de muchos países como "educación cívica", "Sozialkunde", etc, su finalidad es formar en los valores de convivencia ciudadana y no tiene nada de adoctrinamiento. El Gobierno, que ya ha recordado que la materia es obligatoria, debe perder el miedo a los curas y, si quiere tener la fista en paz con esta jerarquía atosigante que no conoce límites debe contraatacar. Debe denunciar los Acuerdos con la Santa Sede, que no se firmaron en tiempos de Felipe González, como sostiene alguno de esos "izquierdistas" más enemigos del socialismo que de la derecha, sino de don Adolfo Suárez. Igualmente debiera corregir la vía de financiación a través del porcentaje en la declaración de la renta. Los ciudadanos no tenemos por qué pagar todos a la Iglesia católica, que es lo que sucede cuando el porcentaje se calcula, como ahora, como un lucro cesante del Estado. El que quiera a los curas que los pague de su bolsillo aparte de la cantidad íntegra que le corresponda tributar en la declaración de la renta. Si el gobierno actuara de esta forma, tocando las finanzas de la Iglesia, que es lo único que importa a ésta, vería reducirse notablemente la agresividad del clero.

    Porque ya aburre esta injerencia permanente de la iglesia de los católicos en la vida de todos los demás.

    En todos los frentes.

    En su declaración de ruptura de alto el fuego, ETA decía que volvía a "todos los frentes" y eso es lo que está haciendo. El coche cargado de explosivos en Huelva prueba que vuelve al frente llamado "militar" y el divertido relato por entregas en Gara que vuelve al frente mediático, entre otros. En ambos casos -y en todos los que se plantee-, lo que busca es hacer el máximo de daño. En el caso de los explosivos es evidente en sí mismo y no hay duda alguna, aunque la policía todavía no sepa si se iba a cometer un atentado de inmediato o se trataba de aprovisionar de material a algún comando de asesinos que ETA tenga por la zona.

    En el caso del frente mediático, el asunto es también muy claro, pero hay que expresarlo de mejor modo para que no pase como lo que pretende ser, esto es, una revelación comprometedora para el Gobierno y munición para el ataque a cargo de la derecha en la oposición. Ya lo dije en su día y lo mantengo ahora: esas "revelaciones" de fuente interesada es el mismo tipo de amarillismo que emplea El Mundo, con la pretensión de tener mayor crédito con la bobada (que comparten gentes como la señora Rosa Díez) de que ETA no miente nunca. Hace falta ser literalmente estúpido para pensar que una organización de asesinos, dedicada al crimen, al secuestro y a la extorsión no miente nunca. Al contrario: miente siempre que le interesa. Esa imagen de guerreros sacrificados de íntegro comportamiento en lo que no es matar, secuestrar y extorsionar es para consumo interno de sus admiradores y justificadores.

    Así que si el Gobierno legítimo del país dice que no ha habido conversaciones, no ha habido conversaciones y lo que digan los asesinos y sus voceros es irrelevante. Cierto que eso se refiere a la última trola de Gara sobre conversaciones recientes, en la última campaña electoral. Las "revelaciones" de ayer, con las que este periódico trata de ocultar sus mentiras de hace unos días, se refieren a las conversaciones de habidas en el últmo par de años, las que llevaron a la declaración de alto el fuego "permanente". Ya las había utilizado Gara en plan amarillo hace un año, hablando de unos "compromisos" del Gobierno español con la banda de asesinos. Ahora resulta que los "compromisos" se han quedado en "garantías" y, además, siguen sin aparecer. Hay una vaga referencia a la actividad policial en el País Vasco que puede entenderse como a cada cual le dé la gana y nada más.

    Quieren hacer daño y todo en la publicación de Gara está pensado para conseguir ese objetivo. Pero tampoco lo alcanza: todo el mundo entiende que el Gobierno tiene que negociar un alto el fuego; no hay "compromisos"; tampoco "garantías" en sentido estricto y el hecho de ser minucioso, prolijo y hasta premioso en especificar las hora, el tipo de reuniones y la vestimenta de cada cual no añade verosimilitud a lo publicado ni lo convierte en un documento comprometedor para el Gobierno. Al contrario, mientras quede claro que éste siempre habló de que las acciones estarían dentro del marco de la legalidad vigente (lenguaje que los etarras no entienden pero los que no lo somos sí), la publicación de esos documentos, lejos de hacerle daño, le hacen un favor.

    ETA vuelve a todos los frentes, pero le falla la puntería. Menos mal que tiene aquí a sus principales auxiliares, los políticos del PP, empezando por el señor Zaplana que ayer exigía de nuevo que el Gobierno tiene que explicar las conversaciones y esa teoría de que había habido pacto político con ETA. El Gobierno no tiene que explicar nada y el señor Zaplana no tiene que pedir esas explicaciones, so pena de descubrir su juego: como carecen de programa electoral y de opciones alternativas, en el PP lanzan a Zaplana a meterse de hoz y coz en la ciénaga del terrorismo para oponerse al Gobierno.

    Kane

    Bueno, parece que Ciudadano Kane queda como la mejor película de todos los tiempos. Ese tipo de proclamaciones no sirve para nada, pero está claro que Kane es una de las mejores películas de todos los tiempos. La vida de William Randolph Hearst es fascinante; la interpretación de Orson Welles, aplastante; el apoyo de Joseph Cotten, convincente. Kane es una unidad del principio al final y, como ha dicho alguien, se encierra en la última palabra, "Rosebud", un acierto que da una dimensión dramática insospechada a la historia, que la humaniza y la lleva a un territorio en que todos nos sentimos identificados con ella: la infancia perdida.

    dijous, 21 de juny del 2007

    De Rajoy a Ibarretxe.

    ¿Alguien creyó que el PP iba a deponer su actitud de valerse del terrorismo para hacer oposición al Gobierno de España? Ni por pienso, hombre. El señor Rajoy mostró un talante espartano al negarle al cuerpo lo que pedía y hacer al Presidente una pregunta "absurda" acerca del aumento de las tarifas eléctricas. Pero su guardia pretoriana se lanzó a tumba abierta en la política antiterrorista, que si la ANV esto o lo otro. El día anterior el señor Zaplana respondía al rotundo desmentido del ministro de AAEE sobre las reuniones con ETA exigiendo saber, con sólita petulancia, "quién", "con quién", "en dónde", "por qué", etc, etc. El Gobierno dice que no hubo reuniones y el señor Zaplana quiere saber en dónde no hubo esas reuniones, quiénes no participaron y qué no acordaron.

    A la derecha española le falta finura y a riesgo de que se me llame feroz separatista le sugiero que, para ganarla, mire a la derecha vasca y a la catalana. La vasca se apuntó ayer un tantazo con la visita del Lehendakari Ibarretxe casi en plan jefe de Estado que, habiendo tomado nota de lo que dijo Mr. Sarkozy en su reciente visita, viene a ofrecer colaboración y unidad en la lucha contra ETA. Y no por ello ceja en su pretensión más problemática de derogación de la Ley de Partidos. Es decir, ofrece unidad, pero mantiene su criterio. El Gobierno puede hacer muchas cosas pero me temo que no instar a la derogación de la Ley de Partidos precisamente ahora. Sólo el Parlamento que salga de las próximas elecciones generales podrá decidir si deroga o no esa ley. Hasta entonces, paciencia y barajar, como dice uno de los personajes (no recuerdo cuál) de la cueva de Montesinos en El Quijote. Por lo demás, se queda uno perplejo escuchando al señor Ibarretxe. Parece que ha prometido la máxima colaboración de la Ertzaintza en la lucha contra el terrorismo. Es asombroso ¿no venía prestándola ya? Claro que a lo mejor es un simple despiste del Lehendakari, como ese de decir que "a pesar de los aciertos y los errores, que de todo ha habido...".

    En efecto, hay mucho trecho de la derecha española a la vasca y a la catalana. De ésta, mañana.

    La chapuza europea.

    Con permiso de los lectores vuelvo sobre la teoría de la chapuza. Ya saben esa según la cual lo único que funciona bien en la organización social y política es la sana chapuza mientras que los planes perfectos, los programas sublimes, las ideas excelentes para salvarnos a todos suelen acabar en desgracias. "Lo que convierte al Estado en un infierno", decía Hölderlin, "es la manía de algunos de convertirlo en el Paraíso". Los proyectos o blueprints perfectos meten miedo. Me atrevo a sostener que si la unificación europea ha llegado tan lejos es porque los proyectos y programas de este tipo han fracasado siempre y, en su lugar, se ha ido tirando con arreglos de último momento, chapuzas, trapalladas, que dicen en la tierra de mis antepasados.

    El último ejemplo lo tenemos en el proyecto de Tratado Constitucional de la UE, un texto complejísimo e intragable que, después de ser aprobado sin pena ni gloria en varios referendums europeos (entre ellos el español) se dio una castaña con el "no" francés y el subsiguiente holandés de hace dos años. Europa se quedaba de repente desarbolada, como un navío a la deriva. Y ha sido la actual presidencia alemana la que se ha propuesto resolver la situación sin salida y "relanzar" el proceso de unificación, rescatando lo que se pueda del proyecto originario y presentando uno nuevo más breve, más flexible, menos cerrado; o sea, una chapuza.

    Es de esperar que salga. Frau Merkel quiere que los europeos tengamos nuevo tratado constitucional para las próxima elecciones al Parlamento Europeo, en 2009. Al Consejo Europeo que se inicia hoy en Bruselas, seguirá mañana y puede que también el sábado se presentan los socios comunitarios en posiciones encontradas. De un lado, la mayoría de los países (entre ellos España) apoya la idea de Frau Merkel. Los polacos objetan a la fórmula de cálculo de las mayorías cualificadas (que tienen que sustituir a las unanimidades si se quiere que la UE tome alguna decisión) y dicen estar dispuestos a vetar la consagración de la fórmula de las "dos mayorías", esto es, mayoría de países (55%) y mayoría de habitantes (65%). A su vez, los ingleses objetan a la inclusión de la Carta de Derechos Fundamentales de la UE y a la figura del ministro de Asuntos Exteriores también de la UE. Sobre todo esto la información es bastante deficiente, así que me permito un par de aclaraciones.

    De entrada, Polonia. Es fácil tomarse a chirigota a un país gobernado por Tweedledum y Tweedledee, pero encuentro que su objeción es bastante sensata y los españoles debiéramos apoyarla. En lo esencial, se trata de reducir el peso aplastante que adquiere Alemania con la nueva forma de cómputo por estados y población. Polonia no pretende renunciar a esta mayoría, sino modificar la forma de cálculo. En vez de poner en relación las cantidades absolutas de población de dos países (por ejemplo, Alemania, con más de ochenta millones de habitantes y Polonia, con menos de cuarenta), poner en relación sus raíces cuadradas, lo que reduciría notablemente las distancias, cosa que no es ninguna bobada a la hora de que los países medios como España y Polonia no pierdan tanto del poder que consiguieron en Niza, en 2000.

    Después, el Reino Unido. Objeta éste a la idea de hacer vinculante la Carta Europea de Derechos Fundamentales, que incluye también derechos sociales y laborales. Los británicos, que no tienen Constitución escrita ni más declaración en vigor que el Bill of Rights de 1689, ven con auténtico pavor que se les imponga una prolija declaración escrita que vaya contra los usos del common law y restrinjan los amplios poderes interpretativos de la judicatura. Lo que tampoco es ninguna estupidez. Es difícil negar que las libertades inglesas proceden de la historia que arranca con la Magna Charta de 1215 y que no seremos los continentales quienes vayamos a darles lecciones provistos con nuestras declaraciones que son verdaderos racionalismos cartesianos. Parece que Frau Merkel está dispuesta a reconocer la peculiaridad británica y a aceptar la idea de una Europa en dos velocidades a este repecto, como ya existe en otros, por ejemplo, el euro o los acuerdos de Schengen. De confirmarse la noticia, sería la chapuza dentro de la chapuza, lo que garantizaría el éxito.

    Los británicos, además, objetan a la figura del ministro de Asuntos Exteriores de la UE. Muchos dicen que andan metiendo palos en las ruedas de la carreta europea. Puede que sea cierto, pero esta objeción tampoco es desdeñable. Si hubiera un ministro de Asuntos Exteriores de la UE, uno de verdad, no como el señor Solana, ¿qué actitud adoptaría ante conflictos en los que dos miembros de la Unión se encuentran en bandos enfrentados? Por ejemplo, la impropiamente llamada guerra del Irak.

    Espero que el Consejo termine el sábado habiendo acordado algún tipo de chapuza que funcionará durante una temporada. Después, habrá que revisarla. También es posible que la cumbre de Bruselas no acuerde nada. En ese caso, habrá que esperar mejor ocasión para la chapuza.

    Carmen, destino de un género.

    El martes se estrenó en el Reina Victoria de Madrid el espectáculo "Carmen de Bizet", a cargo del Ballet flamenco de Madrid I. O sea que faltando a la costumbre hemos visto una primicia, con la compañía "fresca" por así decirlo.

    Está claro que si una ópera se puede contar en flamenco es ésta de "Carmen" porque los personajes, los episodios se prestan al género. Lo que consigue la veterana bailaora Sara Lezana, directora artística del Ballet Flamenco, es una pieza sorprendente. Ignoro cómo será la otra pieza que tiene el Ballet en repertorio, "Carmina Burana", pero ésta es una "Carmen" flamenquizada con intermedios de flamenco puro. La propia Sara Lezana tiene una actuación estelar con un zapateado durante la "Chanson Bohême", de Bizet. A sus cincuenta y nueve años esta mujer es un torbellino que eclipsa a toda la compañía.

    Las escenas de puro flamenco, que tienen seguiriyas y tarantos y hay guitarra y cante y palmas, me parecen espléndidas en mis cortas entendederas del género y son en las que la compañía se luce. Las escenas propias de la ópera, las "flamenquizadas" resultan más apagadas. Al haberse suprimido todo recitativo, las escenas se conciben como ballets y tienen un aire más suave, que contrasta con el carácter desgarrado de las escenas puramente flamencas. No sé por qué, el conjunto me recordaba algo a "El amor brujo".

    La historia de la ópera de Bizet, que la interpretación de Sara Lezana sintetiza y resume en el episodio amoroso del ciclo pasión-celos-muerte, a su vez, era una síntesis y resumen de la obra de Prosper Mérimée. Bizet se concentró en la historia de amor, pasión, delincuencia, rivalidad entre hombres, crimen pasional y supo clavarlas en partituras que nos son familiares. Pero se dejó fuera una historia paralela que recorre la obra de Mérimée: Carmen, la protagonista, es gitana y don José, su enamorado, el que por ella delinque, es un vasco de Elizondo, Navarra, que habla euskera y se llama don Jose Lizzarrabengoa. A Mérimée le interesaban mucho los asuntos de minorías étnicas de acusada personalidad porque los encontraba muy exóticos. "Colomba" es una narración en ambiente sardo. Pero en Carmen, el autor riza el rizo al narrar una historia en la que dos minorías étnicas marginadas, vascos y gitanos, entran en contacto. El conflicto personal se desarrolla en un determinado contexto cultural.

    Desde luego, eliminar este aspecto y reducir la historia a la "mujer fatal" y el crimen pasional la hace más clara y ello ha contribuido al éxito mundial de la ópera de Bizet. Pero el dato étnico es un factor muy curioso que da un patetismo particular a los amores de carmen y don José.

    Otra cosa desde luego es cómo se trata ese crimen pasional, de acuerdo con las pautas románticas, como algo que tortura a don José y no a Carmen. Violencia de género, vamos, elevada a la categoría de obra de arte.

    La verdad es que es todo un espectáculo.

    dimecres, 20 de juny del 2007

    ¡Viva la mentira!

    Así es, ¡viva la mentira! Gracias a la mentira la vida tiene salero. Si siempre se dijera la verdad, las relaciones humanas serían imposibles. Es necesaria la mentira y en proporción no menor a la verdad. En realidad, de proporción debiera ser la misma, ya que muchas veces, la verdad y la mentira son las dos caras de una misma moneda. En todo caso a lo que aquí voy es a la importancia que tiene una buena mentira en el debate político. Si todo el mundo dijera la verdad la política no existiría; claro que tampoco lo harían la diplomacia o la religión, por ejemplo. Pero eso da igual, lo interesante es que sin mentira no habría política.

    Hay mentiras y mentiras, como hay guerras y guerras y armas y armas. Hay mentiras que son como ametralladoras, mentiras-torpedo y mentiras como baterías de grueso calibre, que se disparan desde detrás de las líneas enemigas y van a voleo, al tuntún, a hacer el mayor daño que puedan. Mentira de grueso calibre es que Abc y El Mundo salgan diciendo que sí, que hubo reuniones del Gobierno con ETA/Batasuna. La mentira venía de una publicada por Gara, que ya había publicado otra trola sobre unos supuestos "compromisos" incumplidos por el Gobierno. Innecesario decir que no había habido tales compromisos. Ahora el bulo son las reuniones. En poco tiempo, Gara va a publicar como noticia que el Gobierno de España está en manos del PSOE.

    Claro que los desmentidos, a los mentirosos compulsivos parece como que los animan y acaban fabricando realidades ficticias, laberintos, interacciones complejas, mundos aparte en los que se recluyen, teniéndolos por verdaderos. Por más veces que las pruebas, las declaraciones, los momentos procesales han desmentido las fábulas de la "conspiración" del 11-M, ésta ha seguido prosperando, inmune a la comprobación empírica de los hechos porque se basa en un cuestionamiento básico de todo, incluso de los instrumentos de medición. Resulta evidente que la teoría de la conspiración no quiere que haya un proceso, sino un golpe de Estado, que no es lo mismo. En tanto se produce el último, sus teóricos seguirán insultando, agrediendo, acusando sin pruebas, en definitiva, provocando.

    En ese bombardeo de posiciones con baterías de grueso calibre, éstas apuntan ahora que concluye la vista oral y comienzan las deliberaciones, a los tres magistrados que han de sentenciar y en especial al juez Gómez Bermúdez. Que Dios lo coja confesado.

    Un buen libro sobre la transición democrática.

    Realmente bueno. De lo mejor que llevo leído sobre la transición democrática (td) y llevo leído un tantico. Es una obra extensa (Temas de Hoy, Madrid, 2007), con 778 págs. de texto, sin contar las notas, pero no es una obra densa, de difícil lectura, ni tampoco prolija. Está escrita con bastante agilidad, tiene un tono decididamente narrativo (al fin y al cabo, es historia) y en un castellano o español elegante y neutro.

    Obviamente, el libro de Sartorius y Sabio no tiene pretensión de neutralidad, sino que está concebido desde la perspectiva de quienes simpatizan con el curso de los acontecimientos entre 1975 y 1977, esto es, un punto de vista democrático. Se podría haber escrito desde un punto de vista contrario a la democracia y de hecho lo hacen, de un lado, quienes añoran la dictadura y creen que la td ha sido una calamidad y, de otro, quienes piensan que la td se quedó demasiado corta, como una democracia "formal", pudiéndose haber optado por la revolución. El punto de vista digamos "moderado", de quienes simpatizan con la td como se hizo, que es el de los autores de la obra, es tan general que casi parece un no-punto de vista, una especie de neutralidad objetiva. Esta no existe en las cosas humanas y los autores desgranan a lo largo del texto un juicio de valor permanente acerca de la bondad de la transición y la maldad de quienes se oponían a ella. Es más, el libro no se ha escrito para probar lo que los autores juzgan obvio, esto es, que la td fue una suerte, un acierto histórico, la solución de los problemas de la España del momento, sino para reatribuir méritos en cuanto a los protagonismos de dicho acierto histórico, esto es, para responder a la pregunta de ¿quién posibilitó la transición? Y los autores consideran que el pueblo español, a través de sus luchas.

    La obra es una valiosa investigación histórica que se apoya para algunos puntos (especialmente el de la conflictividad laboral y social de comienzos de 1976 en adelante) en los informes periódicos de los gobernadores civiles, una fuente que no he visto muy explotada por ahí, siendo así que tiene un enorme valor. Los gobernadores civiles (que eran Jefes Provinciales del Movimiento ex officio) eran los ojos del régimen de Franco y siguieron siendo los ojos de la Monarquía después de Franco. En general, el recurso a fuentes de primera mano caracteriza a toda la obra, igualmente en los capítulos sobre las fuerzas armadas, la Iglesia o las relaciones exteriores, sin contar las entrevistas y conversaciones que los autores han mantenido con diferentes protagonistas del proceso.

    En el caso de uno de los autores, Sartorius, estos diálogos son un monólogo, dado que en él coinciden la condición de protagonista de la época y la de autor del estudio sobre ella. Un caso de juez y parte, típico de las ciencias sociales en las que es frecuente que el estudioso opine sobre un fenómeno que el propio estudioso contribuyó a crear como actor. Esto quiere decir que, junto al carácter de rigurosa investigación histórica, el libro reúne una segunda condición de ser como una especie de memorias de Sartorius. La parte más extensa, la dedicada a la lucha social y laboral, a la que se atribuye el protagonismo de la td es sobre la que el propio Sartorius, miembro por entonces del Partido Comunista y abogado defensor de los sindicalistas, tiene una abundantísima información. En realidad, la interpretación que la obra nos ofrece de la td es la de que ésta consistió en dos momentos esenciales: uno, la ofensiva huelguística de primeros de 1976 y el otro, la legalización del Partido Comunista.

    Por supuesto, esto no desmerece de la altísima calidad de la obra. Los capítulos sobre las fuerzas armadas y la Iglesia son extraordinarios. El que más me ha gustado es el de la influencia del exterior en la td, al que yo también dediqué un articulejo in illo tempore pero con mucha menos carga documental que los autores. De todas formas, coincido con la magnífica interpretación de Sartorius/Sabio que podría resumirse así: los franceses dieron buenos consejos en el ámbito ideológico; los alemanes prestaron sólidos marcos a los partidos y los estadounidenses dieron lo que podríamos llamar la venia regendi, esto es, el espaldarazo o la alternativa a la Monarquía según los planes que el Rey expuso en su momento ante el Congreso de los EEUU. Algo que siempre me ha recordado aquellas convocatorias del Senado romano a los reyezuelos del norte de África en los tiempos de la Guerra de Yugurta. Los ingleses aplicaron una política de wait and see que sólo en alguna ocasión se vio rota por algún gesto más efusivo de los normal en las relaciones entre los políticos británicos y sus correspondientes españoles. La señora Thatcher vino de visita a un congreso de UCD, creo, cuando aun no era la "dama de hierro" y el señor Michael Foot, lider del Partido Laborista también se interesó por España.

    En la parte que el libro tiene de memorias hay un aspecto curioso. El Sartorius protagonista (no en primer plano, pero sí en segundo y muy importante) de los acontecimientos los vive como miembro del Partido Comunista, pero el Sartorius autor los narra treinta años después ya como persona próxima al PSOE. Esto provoca una intrigante dualidad argumentativa en la obra. De un lado se dice reiteradamente que la actitud adoptada por el PC y Comisiones Obreras en esos meses fue acertada y la que verdaderamente desencadenó e hizo posible la transición en los dos citados momentos: la agitación huelguista de 1976 y la legalización del PC en abril de 1977. Entre medias, otro hecho del calendario comunista, la masiva y silenciosa respuesta de la ciudadanía de Madrid al asesinato de los abogados de Atocha. Y de otro lado se dice con frecuencia que el PSOE y Felipe González en concreto, pedían que se legalizara al PC antes de las elecciones, pero estaban dispuestos a ir a ellas aun con el PC en la ilegalidad; y no solamente se dice, sino que se justifica como actitud pragmática y realista. Supongo que el Sartorius actor tendría un juicio muy negativo hacia esa actitud de Felipe González. El Sartorius comunista y el Sartorius socialista, en lugar de comportarse como el Dr. Jekyll y Mr. Hyde, han decidido comportarse como dos Dr. Jekyll.

    Lo anterior forma parte de una experiencia muy frecuente en las generaciones de los cincuenta, los sesenta y los setenta, la de haber abandonado a lo largo de su vida un pronunciado radicalismo de juventud, que se ha desparramado por todos los cangilones de la noria política. En el caso de los autores del libro, en concreto en el de Sartorius, ha abandonado el radicalismo político de los comunistas por el posibilismo de la socialdemocracia.

    El libro es estupendo y esas cuestiones como de la memoria (allí donde cada cual se juzga a sí mismo) lo hacen más humano.