dilluns, 7 de maig del 2007

Mi gozo en un pozo.

Mi candidata ha perdido la carrera al Elíseo. Y yo que ya la veía tan rechulífera de presidenta de Francia... De nada sirve lamentarse. Ha sido una clara derrota, como se ve en el gráfico que saco de Le Monde. Es evidente que el rival lo hizo mejor y convenció a más gente. Así que es preciso analizar qué hizo bien el señor Sarkozy y mal la señora Royal. Por supuesto, es bastante probable que la elección estuviera decidida antes de la primera vuelta incluso y que la campaña entre ésta y la segunda haya servido de poco a la hora de cambiar el rumbo. Pero eso es indemostrable y jamás lo sabremos. De forma que tiene sentido analizar la campaña de la segunda vuelta y ver si se pueden extraer enseñanzas de ella.

A primera vista parece claro que el candidato de la derecha supo dar buena imagen de sí mismo, no siendo tan duro y amenazador como acostumbraba y mostrándose dialogante, comprensivo y abierto. En cuanto a la señora Royal ando pensando que lo que tomamos como éxitos fueron fracasos. Y, en concreto, el famoso debate de la tele. Sigo creyendo que lo ganó en toda la línea; pero la extraña reacción posterior de la gente me hace barruntar que, a veces, conviene no ganar los debates de la tele porque eso asusta; a veces puede interesar perderlos, dar una imagen de candidatx avasallado por la prepotencia del adversario (justo la que dio Sarkozy) para movilizar el voto de quienes se pronuncian siempre por el underdog. La candidata socialista resultó demasiado afirmativa, impositiva, dura. Y esa fue la impresión que siguió dando en los breves días entre el debate y la elección.

Luego está la cuestión de los programas. El de Sarkozy es muy, muy conservador y muy, muy de derechas. Como sabemos, Le Pen lo acusa de haberle robado ideas. Es un programa centrado en "los franceses primero", seguridad y orden, claro y muy rotundo. El de Royal, para mí más convincente, por ser de izquierdas, era aventurado, experimental, innovador, pero no daba tanta seguridad como el otro y parece obvio que la gente no ha querido arriesgarse.

Porque el voto ha sido de continuidad y de más de lo mismo. Sólo en el terreno del discurso político, cuyas relaciones con la lógica son surrealistas, puede el candidato de la derecha, miembro del gobierno francés hasta días antes de las elecciones y ministro del Interior, decir que "Francia ha votado por el cambio". ¿Cambio de qué, si ha puesto de presidente al ministro del Interior?

Por último, en un mes, el 10 de junio, hay elecciones legislativas en Francia. Van a ser apasionantes porque en ellas, la segunda vuelta no reduce las opciones a dos y al Parlamento llegarán varios partidos. Se estrenará el Partido Demócrata, de François Bayrou y la cuestión para el Socialista es si se presenta como tal, lo que le daría posibilidad de pactar con los de Bayrou, o si va a la constitución del gran Partido progresista que comprenda todo el arco político, desde el centro a la extrema izquierda y los verdes, como propugnan el señor Cohn-Bendit y otrxs. El asunto no es especialmente relevante para estas elecciones, dado que no es previsible que la UPM vaya a perderlas. Pero sí lo será para el futuro y para la constitución de la izquierda francesa en este siglo XXI en que hay un corrimiento general cada vez más claro hacia la derecha que Pepín Vidal viene analizando con bastante acierto por entregas en El País .

La mota negra.

¿Se acuerdan de La isla del tesoro? y de lo que pasaba con la temida "mota negra" que, cuando le caía a un infeliz, significaba su inmediata muerte? Lo mismo parece estar pasando a los tres piratas que en 2003 planearon e iniciaron lo que seguramente pasará a la historia como la invasión ilegal de un tercer país más cruenta, salvaje, expoliadora y estúpida de los últimos doscientos años.

El primero en recibir la mota negra fue el español Aznar, al que le estalló en el rostro en forma de atentado en 2004 dejándolo en un estado de zombie desde entonces, visitador ocasional de acontecimientos deportivos o saraos vinícolas en donde dice unas estupideces que no pueden celebrarle ni los de su partido.

El segundo, el inglés Blair, a punto de abandonar el cargo de Pimer Ministro y, seguramente, la política porque, aunque consiguió ganar las elecciones de 2005, aquella inicua invasión ha dado el finiquito a su carrera política en la que ha tenido que presenciar cómo un partido nacionalista desplazaba al Laborismo en su tradicional bastión escocés.

El tercer agraciado con la mota negra, el estadounidense Bush, que según 20 minutos tiene el índice de popularidad por los suelos, 28%. Cita el periódico como fuente el Newsweek, así que allí me fui y encontré este cuadro comparativo de los momentos más bajos de otros presidentes. Por debajo del 28% del señor Bush sólo cabe encontrar a Nixon, a causa de la guerra del Vietnam y a Harry Truman, a causa de la de Corea.

El señor Bush parece más corrosivo porque, aun teniendo una capacidad intelectual similar a la del señor Aznar, es más fanático puesto que, según afirma, Dios le dice lo que tiene que hacer. Ayer murieron en el Irak otros ocho soldados de su país y una cantidad indeterminada de iraquíes que, como todo el mundo sabe, son muertos de segunda y nadie se molesta ni en contarlos bien. ¿Para qué, si, como sucedía el año de la plaga en la narración de Daniel Defoe, mañana puedes estar tú no entre los contadores sino entre los contados?

Y no es solamente que este agresivo irresponsable siga hablando de victoria en medio de las ruinas de la mayor derrota que ha sufrido su ejército desde Vietnam, es que el enemigo ya le toma directamente el pelo. En un video colgado en la red, Ayman Al Zawahri, el número dos de Al Qaeda, dice que espera haya 200.000 o 300.000 soldados estadounidenses muertos en el Irak, pero que él invita a Bush a tomar un zumo en el bar del Parlamento en el Irak. Espero se aprecie la fina ironía del islamista al hablar de un "zumo" pues a los borrachines no conviene tentarlos, sobre todo si ya oyen a Dios hablarles directamente,

Ayuda.

Ayer me dijo mi hijo Andrés que el blog le sale desconfigurado con el explorer. Lo comprobé y, en efecto, sale la caquifuti que puede verse a la izquierda. Como lo hago con Firefox no me había dado cuenta. Pero, claro, hay mucha gente con explorer por la vida. En consecuencia, me gustaría saber si algún alma caritativa con los conocimientos suficientes puede echarme un cable para enmendar el desaguisado. Está claro que la columna de la izquierda es caótica y probablemente el culpable seré yo, que habré hecho algo en el template y habré metido el patoncio. Pero el caso es que no se me ocurre qué pueda ser. Se agradecerá cualquier ayuda y/o sugerencia.

diumenge, 6 de maig del 2007

Día D.

No pinta bien el día para mi candidata a causa de las encuestas...de las malditas encuestas de las que Mme. Royal no se fía y moi, non plus. Porque de verdad que no tiene sentido: las votaciones a pie de debate de la TV (tanto en Arte como en el sondeo de Le Monde) daban claramente ganadora a Ségolène Royal. Sin embargo, misteriosamente, en las encuestas del día siguiente, las proporciones se habían invertido: más del 55% daba ganador a Sarkozy y no llegaban al 40 % quienes creían que había ganado Royal. Y no es esto la más llamativo: también inmediatamente después del debate, un 60% de los anteriores electores de Bayrou se decanta por la señora Royal. Pero, al día siguiente parecen habérselo pensado mejor y la proporción de posible votantes de Bayrou por la candidata baja al 30%.

Líbreme Dios de insinuar que los sondeos estén trucados, pero lo cierto es que no se compadecen con los hechos. Veamos: toda la izquierda ha recomendado votar por Mme Royal, el señor Bayrou ha dicho que él no votará por Sarkozy y el señor Le Pen ha recomendado a sus seguidores la abstención. ¿Cómo le sigue saliendo a Ipsos un porcentaje del 55% para Sarkozy en la segunda vuelta? ¿Será que los votantes de esos tres grupos han decidido desobedecer al unísono a sus dirigentes y votar por el candidato conservador?

Vuelvo sobre una sospecha que he manifestado un par de veces a lo largo del proceso: el voto por razones de género, que está tanto más presente cuanto menos se habla de él. Se recordará: la presentación de la candidatura de la señora Royal desató una tempestad de improperios y estupideces machistas. Luego, el tema no volvió a tocarse. Sin embargo, en una sociedad tan masculinista como la francesa, con una de las tasas de participación femenina en las instituciones más baja de Europa, esa candidatura iba a tropezar con muchos inconvenientes. Y así parece haber sido.

Si no echo mano de este tipo de razonamiento tendré que acabar creyendo que el lamentable espectáculo de André Glucksman pidiendo el voto para Sarkozy comosi fuera el Gran Timonel hace mella en la voluntad del electorado.

Claro que, precisamente por todo ello, abrigo una última y secreta esperanza en que el voto de las mujeres francesas vaya en masa a una de las suyas porque, con todos los ditirambos de Glucksman sobre la manifiesta voluntad de cambio de Sarkozy frente al inmovilismo de la izquierda, el verdadero cambio, el que todos quieren ocultar diciendo que estamos más allá de esas pequeñeces y que lo que juzgamos son ideas y no formas...corporales, el verdadero cambio, digo, es el hecho de que, por primera vez en su historia, Francia pueda estar gobernada por una mujer de izquierdas.

Se me hace muy cuesta arriba creer que los franceses no vayan a aprovechar esa oportunidad única. Se dirá que soy un optimista incorregible pues aún tengo esperanzas de que gane la señora Royal. Ya dije desde el principio que no sabía quién fuera a ganar. Lo único que sabía es quién quiero que gane y en ese deseo me mantengo tras haber seguido laa campaña electoral muy de cerca.

Por cierto, Le Monde trae uno de esos tests que sirven para saber si uno es partidario de Ségolène o de Nicolas. Es muy curioso. Yo lo he hecho y he salido "segoleno" en una proporción 17/20. Quien quiera hacerlo, que pinche aquí


Marbella la roja.

Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, los cerebros hablantes conservadores (llamarlos pensantes es una conclusión no avalada por la experiencia) han dado en mezclar el famoseo con la política. Uno de ellos, cuyo nombre no recuerdo, viene a decir poco menos que el señor Rodríguez Zapatero ha ordenado la detención de la señora Pantoja para desviar la atención de los asuntos que realmente preocupan a los españoles. No es mala idea abrir una vía de empleo para los políticos que van a quedar en el paro después de las próximas elecciones legislativas. ¿Quién verá al señor Acebes en algún programa de gran audiencia, algo así como Corazoncito mío o Te di la vida entera levantar primicias como las relaciones entre el presidente del Gobierno y la tonadillera? A lo mejor tiene ahí más futuro que en el Parlamento, siempre que no le hagan pasar por la máquina de la verdad.

El señor Rodríguez Zapatero ha desmentido tajantemente la acusación y lo mismo ha hecho el juez del caso "Malaya". Tener a los funcionarios públicos desmintiendo estas patrañas indica una idea peregrina del uso racional de los llamados "recursos humanos".

Aprovechando a su vez que el Tajo pasa por Toledo, el novio de la señora Pantoja, en la cárcel desde hace meses por habérselo llevado crudo (presuntamente) durante años, se ha declarado en huelga de hambre, típico recurso de los presos de conciencia, los políticos o los terroristas. Marbella, lejos de ser un supuesto nido de ladrones municipales es en realidad un soviet, como Kronstadt, que lleva adelante la revolución a pesar del torpedeo del Gobierno central, plagado de burócratas y socialtraidores. Es lástima que el señor Julián Muñoz, el famélico huelguista, haya olvidado especificar por qué razón da un paso tan grave.

Es el caso que el señor Rajoy ya lo ha igualado con el de De Juana Chaos. Y el señor Muñoz, que debe ser fiel auditorio del señor Rajoy y sus terminales mediáticas y debe de creerse a pies juntillas lo que dicen, piensa quizá, que poniéndose en huelga de hombre obtendrá su libertad, pues el gobierno socialista, que no tiene redaños españoles, acostumbra a ceder a los chantajes de los delincuentes. Y ya nos daremos con un canto en los dientes, sigue advirtiendo el señor Rajoy, si no es toda la población reclusa la que se pone en huelga de hambre para salir en libertad. Obviamente esta perspectiva es harto improbable, pero resulta lo suficientemente ominosa para asustar a la opinión. La posibilidad del señor Muñoz de conseguir algo del gobierno es cero, pero eso el señor Muñoz no lo sabe precisamente porque sus fuentes de información son las que son.


Las edades de la vida (XXII)

Ahora sí pongo fin a la serie de las edades de la vida con un breve post que muestre que también hay una semiótica del tema. El grabado de la izquierda tiene unos referentes obvios que todo el mundo entiende. Cuando se vean por separado sabremos que nos indican permisos o prohibiciones a edades de la vida: lugar en dónde pueden jugar los niños, pasear las parejas o tomar el sol los viejos.

Tengo ya dicho que esos muñecos estilizados para la semiótica de la especie son muy viejos. Son invención de un artista, grabador, dibujante alemán de fuertes convicciones de izquierda, Gerd Arntz. El grabado de la derecha, que se llama Terror blanco y es de 1932 muestra, efectivamente, una semiótica más refinada y compleja, para distinguir por sus signos a la abigarrada mezcla de tipos sociales que bulle en la composición: los gobernantes, los curas, los botones, la pareja de ricos, la policía, los manifestantes entregándose, los soldados, los jueces, los presos, más policías, un detenido, un muerto en atentado a cargo de algún paramilitar y un grupo de soldados y oficiales cometiendo alguna barbaridad. En realidad es un relato en forma de cartel y a modo de las coplas de ciego de antaño. Sólo que en este caso, en lugar de narrar lo que antes se llamaba "crimen pasional" ( y hoy, con mayor realismo se llama violencia de género o violencia machista) cuenta una historia de violencia política y social.

Así que concluyo acompañando también con una música muy apropiada al caso y que supongo más de unx recordará.

dissabte, 5 de maig del 2007

Lo que queda de las mentiras del 11-M.

Muy bueno el documental de ayer de la Cuatro con Iñaki Gabilondo. Eso es hacer periodismo y no las bazofias que presenta TeleMadrid con los charlatanes que llevan tres años fabulando todo tipo de patrañas para salvar la cara al PP. El reportaje 11-M, la derrota de los embusteros reconstruyó con minuciosidad los acontecimientos del 11 al 14 de marzo de 2004, centrándose en primer lugar en los hechos, para pasar a desmontar la maraña de la conspiración, poner en evidencia las mentiras de los gobernantes del PP, explicar los fallos e imprevisiones que llevaron al atentado y dejar claros el respeto y la solidaridad que se debe a las víctimas. Y todo ello ha sido posible gracias a la celebración del juicio del 11-M, un juicio que los granujas de la teoría de la conspiración pretenden alargar, deslegitimar, en definitiva, impedir.

Lo mejor del programa es cómo dejó en claro la premeditación y alevosía con que el Gobierno del PP de entonces trazó una campaña de mentiras para tratar de ganar las elecciones del 14 marzo. Todos y cada uno de sus actos estuvo deliberadamente orientado a defender la tesis falaz de la autoría de ETA y a tratar de que ésta aguantara hasta que se hubiera producido la votación. Para entonces esperaban enfrentar a la gente con los hechos consumados, como hacían los nazis, con lo que ya daría igual que se supiera quién había sido de verdad; lo que no podía ser era que se supiera antes. Y cuando digo todos y cada uno de sus actos, me ratifico: todas las comparecencias públicas del señor Acebes fueron una sarta de mentiras deliberadas; las llamadas del señor Aznar a los directores de los periódicos, pura intoxicación; la exigencia de condena de ETA en el Consejo de Seguridad de la ONU, un vil chantaje; la entrevista en El Mundo del señor Rajoy, el día de reflexión acusando a ETA, una ilegalidad y un embuste. Todo una gigantesca tramoya de pícaros para sacar provecho electoral al atentado. Y la prueba más evidente (que no he visto se haya aducido por ahí) es que el Gobierno no reunió el Pacto Antiterrorista, sino que Aznar, al contrario, convocó una manifa que implícitamente insistía en la autoria de la ETA. ¿Y por qué no lo reunió? Porque temía que alguien sugiriera la suspensión de las elecciones dadas las circunstancias, lo que supondría que, al volver a convocarlas ya se sabría lo que el Gobierno sabía desde el mismo 11-M a mediodía: que habían sido los islamistas. Es decir, mintieron por supervivencia, para salvar el gaznate, porque se vieron pillados.

Lo que es asombroso no es que estos sujetos intentaran una maniobra tan sucia sobre casi 200 muertos; lo verdaderamente asombroso es que, con la ayuda de un puñado de periodistas sin escrúpulos, que han estado haciendo su agosto hasta la fecha sembrando bulos y embustes y cuestionando el trabajo de las funcionarios de seguridad y justicia, hayan prolongado su fechoría hasta el día de hoy y que sean ellos mismos, los Rajoys, Acebes y Zaplanas que llevan tres años mintiendo los que que se presenten a las elecciones en lugar de retirarse de la vida pública como gentes indignas y sin honor, que es lo que son.

Cuando habla la necedad.

Francamente, me deja perplejo la escandalera que se monta cada vez que el señor Aznar habla en público y dice una de sus habituales necedades. Perplejo. Pero ¿qué esperan? ¿Opiniones sensatas? ¿Juicios profundos? ¿Severas admoniciones? ¿Puntos de vista de algún interés? Y ¿cómo va a decir algo así un hombre que, como ha dejado ya claro desde hace largos años, es un necio engreído? Y cada vez que un necio habla de su Minerva dice eso, necedades. ¿Alguien recuerda algo sensato, de interés, de enjundia, dicho por este hombre que, por lo demás es lenguaraz y parlanchín como una cotorra?

Esas memeces irresponsables sobre el vino y la conducción que producen bochorno forman parte del repertorio de gracietas tontas de este personaje, como el famoso bolígrafo en el escote de la periodista, el "milagro soy yo", la boda en El Escorial, el baile de Macarena con motivo del acto en memoria de Miguel Ángel Blanco y las innumerables bobadas de las ruedas de prensa.

Lo asombroso a mi modesto entender es cómo pudo ser presidente del gobierno de España una persona tan patentemente carente de todas luces y sobrada de mala uva y rencor. A eso es a lo que hay que encontrar una explicación porque se veía venir con toda claridad ya en los años 90, en 1996. Por qué llegó este necio a dónde llegó...para meter al país en una guerra que, entre otras cosas, nos dejó el mayor atentado de nuestra historia entre gracieta y gracieta.

Las edades de la vida (XXI).

Lo fascinante de la contemplación de las edades de la vida es la forma en que manifiesta esa peculiaridad de la vida humana que consiste en constituirse en punto de unión de lo inmanente y lo trascendente. Contemplada en sí misma en acto, que es la única forma en que cabe contemplar la vida humana en el presente, es la inmanencia absoluta. No hay más que el aquí y el ahora, una existencia autosuficiente y autorreferencial: el yo que habla y se conoce de modo intuitivo, vital, que dicen los irracionalistas.

Contemplada esa misma vida, sin embargo en su curso, a través de la sucesión de los yoes distintos pero que aparecen enlazados por la autoconciencia de la identidad, se proyecta d modo obvio hacia la trascendencia. El yo conoce su fin, pero se encuentra con la imposibilidad de realizar en sí mismo y, en consecuencia, se proyecta siempre en alguna forma de trascendencia. Hasta el materialismo es trascendente. El cuadro de más arriba, de Damien Hirst, pintado en 1991, representa un tiburón dentro de una pecera y lleva el muy significativo título de "De la imposibilidad física de representar la muerte en la mente de los vivos".

A la izquierda una canónica representación de las cuatro edades de la vida, de Edvard Munch (1902). ¿Canónica? Habría que matizar, como siempre que se trata de este sombrío genio del expresionismo nórdico. A primera vista, las cuatro figuras están compuestas de modo casual, como si se tratara de una instantánea de alguna calle cualquiera de cualquier pueblo de Noruega: una niña en primer plano paseando, quizá, con su nurse, una señora en el plano medio cruzando la calle y una anciana barriendo la puerta de su casa. Pura autosuficiencia, pura inmanencia de cuatro vidas concretas reflejadas en un instante determinado.

En un segundo momento, mirando con más atención, podremos apreciar unas señales que apuntan a la visión trascendente de la vida: la composición en pronunciada perspectiva, con el camino zigzagueante que se pierde en el horizonte entre casas y la variante sutil de la intensidad del color del rostro de las mujeres, desde el muy fuerte, bajo el sombrerito rojo de la niña (típico cromatismo expresionista), al menos acusado de la nurse, el pálido de la señora madura y el francamente desvaído de la anciana. ¿Qué es la trascendencia? La vida entera que la niña tiene por delante pero nosotros vemos a su espalda.

Puesto ya, me he animado a poner aquí la suite del Peer Gynt de Grieg, "En las cavernas del Rey de las Montañas", para que quede todo en Noruega.

divendres, 4 de maig del 2007

El caballo de Troya de Batasuna.

Lo malo de esta historia de Batasuna es que sea tan previsible. Nadie se sale del guión y la pieza llega a un final sabido. Como el Fiscal General del Estado y la Abogacía de idéntico ente presentaron ayer tropecientas impugnaciones a las listas de ASB y ANV, lxs señorxs de Batasuna, pusieron el grito en el cielo, como acostumbran y lanzaron las habituales amenazas: consecuencias muy graves si la izquierda abertzale no puede estar en las próximas elecciones municipales en el País Vasco. A buen entendedor... Está claro: si no pueden concurrir, viene el primo de la pipa y la dinamita. Para rematar la jugada, por si los españoles -que somos algo lerdos- no nos hubiéramos enterado, el señor Otegi lo puso gentilmente a nuestro alcance: si no pueden estar en las elecciones, él no tendrá argumentos para defender que aquí hay un proceso de paz y convencer a ETA de que deje las armas.

No quiero que nadie se me enfade, que tengo lectorxs muy puntillosxs, pero ¿cómo calificarían Vds. esto? Yo tengo un par de calificativos, pero no voy a utilizarlos de momento para no herir susceptibilidades. Me limitaré a describir la situación y los calificativos lo ponen lxs lectorxs. Luego lo haré yo. Veamos:

I.- Hay una Ley de Partidos mejor o peor (a mí no me gusta), pero que está en vigor y regula algunos requisitos para presentarse a las elecciones.- II. Lxs señorxs de Batasuna deciden que esa ley no reza con ellxs porque no les gusta y que no van a cumplirla.- III. Y aseguran, asimismo, que estarán en las elecciones.- IV. LLegado el momento, recurren a diferentes artilugios para conseguir su objetivo burlando la ley mediante varios caballos de Troya que, en términos jurídicos son "fraude de ley".- V. Cuando el ordenamiento jurídico pone en marcha los mecanismos para que los caballos no entren en Troya, lxs señorxs de Batasuna pasan a las amenazas y se lavan las manos por lo que pueda pasar.


¿Vale? ¿Está claro?

Nada hombre, seguiré sin calificar este comportamiento. Haré una consideración más en profundidad: uno de los caballos de Troya es una organización hibernada que en sus estatutos condena explícitamente la violencia. Es decir, para llevar adelante su terca decisión de no separarse explícitamente de la violencia (obsérvese que no digo de "condenar la violencia", ya que la Ley de Partidos no lo exige) estas gentes se valen de una organización que dice lo que ellas no quieren decir.

Me limitaré a exponer lo que creo que es la visión que de los españoles tienen lxs señorxs de Batasuna: una panda de tontos a los que se puede engañar con un caballo de Troya y, si no se dejan, se les amenaza con el uso de la violencia. Tampoco se crea que el asunto sea tan disparatado. Lo mismo pasó en Troya. Laocoonte advirtió a los troyanos que no llevaran el caballo al interior de la ciudad que era un peligro y, en divina cólera, Poseidón envió una gigantesca serpiente que allí mismo deglutió al perspicaz sacerdote y a sus dios hijos.

Y ahora sí, ahora se puede enjuiciar el empeño: aquí el hipotético castigo no vendrá de la mano de un dios, como Poseidón, sino de unos asesinos. Y los que han planificado la operación no son los inteligentes argivos con Ulises, el de los mil trucos, sino una colección de estólidos racistas.