He aquí el capítulo cinco de este interesante culebrón de análisis del modo de producción capitalista. Hoy toca el consumo. La verdad es que los españoles de mi generación hemos visto ya de todo. Nacimos en un país que, por sus bajísimos niveles de renta y consumo, su exportación sistemática de mano de obra, etc, era un país del Tercer Mundo. Luego, ascendimos hasta codearnos con los de la "sociedad del consumo" o la "sociedad de la abundancia" y ya hemos cubierto el ciclo porque, al incorporarnos nosotros al consumo, junto con muchos otros, claro es, éste, el consumo, se ha convertido en una actividad peligrosa y depredadora de la biosfera.
dissabte, 22 de desembre del 2007
divendres, 21 de desembre del 2007
Elecciones el nueve de marzo.
Algún lector pide que se comente aquí la sentencia del proceso 18/98. Estoy leyéndola pero, como tiene más de 1.100 páginas, me lleva algún tiempillo que habré de tomarme, pues no acostumbro a hablar sin haberme documentado antes. Me llenan de pasmo esos políticos del PNV, con Ibarretxe a la cabeza y su consejero de justicia, que salieron ayer, aún con la tinta de la sentencia húmeda diciendo que se condenan ideas, con lo que quieren decir que es un sentencia injusta pues las ideas no pueden condenarse. Supongo que se refieren a las suyas que seguramente no existen. En lo que llevo leído, de condenar ideas, nada; se condenan hechos... probados.
Entre tanto, ayer se clausuró la legislatura y se convocaron oficialmente las elecciones generales para el nueve de marzo. Pinta mal para el PP, como puede observarse considerando la evolución histórica de la intención de voto a los dos grandes que reproduzco del Centro de Investigaciones Sociológicas. La ventaja del PSOE se ha mantenido consistentemente a lo largo de la legislatura y, a fecha de hoy, el partido del Gobierno ganaría a la oposición por un cómode margen de entre ocho y diez puntos porcentuales. No añado los índices de popularidad de los señores Rodríguez Zapatero y Rajoy por no producir sarpullidos.
Así están las cosas al interior de los dos partidos: como una balsa unitaria en el PSOE y como una jaula de grillos en el PP; grillos moderados, nada estridentes, como corresponde a su condición de gente de posibles, pero grillos al fin y al cabo, con dos gallos enzarzados por la sucesión del líder que diputan ya amortizado. Gallo de pura raza, tipo "claret" el señor Ruiz Gallardón, más que nada por lo rápido y gallo gallina o gallino la señora Aguirre, por su apariencia externa, que no va en demérito de su fiereza y agresividad.
El cierre de la legislatura se ha hecho en una situación volátil y ambigua. Después de haberme empollado la Ley de la propiedad Intelectual y la Ley de Impulso a la Sociedad de la Información (LISI) que se aprobó ayer, no tengo nada claro qué haya que hacer con el canon. Y creo que no lo tiene nadie salvo quienes creen beneficiarse de él y quienes creen que los perjudica. Un dato significativo es que la rama catalana de Izquierda Unida ha votado contra él mientras que la rama española lo ha hecho a favor. Quizá lo más sensato haya sido mantenerlo pero sólo para darnos un tiempo y pensarlo mejor, con el debido asesoramiento. ¿Realmente no hay otro medio de proteger los derechos de autor que aprobando esta medida del canon que tiene mucho de exacción e injusticia para los cientos de miles y millones de ciudadanos que no se bajan obras protegidas de la red pero que ahora tienen que pagar como si lo hicieran?
El Gobierno sacó adelante los presupuestos pasando por encima del Senado. Por fin no será preciso prorrogar los del año pasado.
En el aspecto de política exterior el señor Rodríguez Zapatero termina su mandato con una nota alta, como se prueba por el hecho de que esté reunido con los señores Sarkozy y Prodi para reactivar la política euro-mediterránea que es de una importancia capital para España.
La economía, en cambio, cierra con pronóstico nada claro: con la inflación y el paro en ascenso a la espera de ver cómo golpea la crisis hipotecaria en España, creo que es el momento menos oportuno para prometer dos millones de puestos de trabajo en la próxima legislatura, como han hecho tanto el Presidente como el ministro señor Caldera ninguno de los cuales debe de acordarse de los ochocientos mil puestos de trabajo prometidos en su día por el señor Felipe González, quien tuvo que administrar una economía con las tasas más altas de paro en muchísimos años.
Si tuviera que hacer un balance general de la legislatura del "no nos falles" y de lo que ha pasado, diría que el Gobierno, en efecto, no ha fallado... salvo allí en dónde ha fallado. Los dos fallos más llamativos han sido en la ampliación de los supuestos del aborto (asunto vidrioso) y la negativa a denunciar los acuerdos económicos con la Santa Sede. La Ley de la Memoria Histórica no va tan allá como me hubiera gustado, pero no considero que haya sido un fallo. Como tampoco lo han sido la Ley de Igualdad de derechos de las minorías sexuales, como los homosexuales, la Ley de Dependencia y la Ley contra la violencia de género. Esta legislación progresista tropieza con dos tipos de inconvenientes: de un lado uno nuevo, el sistemático boicot que le hacen algunas Comunidades Autónomas, regidas por el PP, especialmente la de Madrid. Del otro la carencia de recursos económicos para ponerla (a la ley) en práctica. Algo muy español.
Por último, la legislatura ha estado dominada mediáticamente por dos asuntos ligados entre sí, el juicio por el 11-M y el truncado proceso de paz. Ambos han impedido una valoración más serena de los logros del gobierno socialista pero, como se ve en la intención de voto, ninguno de ellos ha ido en detrimento electoral del PSOE. La sentencia del juicio por el 11-M dejó con las vergüenzas al aire a una docena de fabuladores e inventores de patrañas sobre los atentados de Atocha cuya única intención era torpedear la política del Gobierno y tratar de forzar unas elecciones anticipadas. Hace ya cuando menos dos años que el señor Rajoy no pide elecciones anticipadas. Por eso es nuevo. La ruptura del proceso de negociación, que se ha presentado como un fracaso del Gobierno (dispuesto a entregar lo que fuera) no solamente no ha pasado factura al PSOE, sino que ha incidido más negativamente entre la gente del PP y por supuesto, entre los electores. Estos, en general, han culpado de la ruptura al único culpable: ETA. Según todos los indicios, el próximo nueve de marzo el PP se dará un gran batacazo.
El Rey y el bocón.
Espero que mis amigos chavecistas no se enfaden y empiecen a ver el mundo tan lleno de vísceras que pueda semejar una casquería, y den una muestra de sentido del humor escuchando este corrido que se llama El Rey y el bocón "El Rey y el bocazas" diríamos nosotros. Tener sentido del humor es algo imprescindible. Entre gente sin sentido del humor la sociedad se hace muy pesada. El señor Chávez, gran aficionado al corrido, en cuanto puede se larga uno, igual que el señor Garzón es aficionado a la ópera y en cuanto la gente se descuida, le coloca "Una furtiva lacrima...". Y eso que el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y otros textos de derechos humanos prohiben taxativamente la tortura. Y ahí les va la letra completa que es muy divertida.
El Rey y el bocón.
Chávez: Aquel hombre ahí develó todo el rostro horrible del Fascismo, racismo. Los fascistas no son humanos, tienen forma humana, pero no son humanos. Yo creo que una serpiente es más humana que un Fascista.
Juan Carlos I: ¿Por qué no te callas?
El día 10 de noviembre / presente lo tengo yo.
En la cumbre americana / el rey de España explotó
cuando Chávez ofendía / el honor de un español
que no podía defenderse / por no estar en la reunión
¿Por qué no te callas? dijo, / ahí mismo se levantó,
dejándole la partida / a su ministro mayor
y con eso le alcanzó, / en el aire quedó el ¡coño!
que Juan Carlos se guardó.
Aprenda Chávez de un rey / que al Fascismo derrotó
cuando encarceló a Tejero / que a la brava se le alzó
¿O usted no se acuerda ya / que en el museo se escondió,
y sus calzones cagados / en la chirla los lavó?
Y ¿qué hubiera hecho Bolívar? / ahora me pregunto yo,
si hubiera estado presente / en esta misma ocasión.
¿Habría aplaudido al rey bravo / o al coronel bravucón?,
¿al que defiende a su gente / o al que siembre división?
Ese sí hubiera sido el actuar / propio de un Libertador,
con las consignas gastadas / que don Fidel le vendió,
a cambio de unos barriles / de petróleo del mejor,
así no se ganan guerras / ni se lucha con honor.
Aprenda Chávez de un pueblo / que no acepta dictador,
estando en la presidencia / parece que se amañó,
no ande buscando problemas / por fuera de su nación.
Aprenda a callarse ¡Chávez! / Como el rey se lo mandó.
Quico- ¡Ay ya cállate, cállate, cállate que me desesperas!
Está muy bien el corrido y tiene mucha gracia. Eso teniendo en cuenta que, según parece, el "¡Por qué no te callas!" ha salido elegida frase del año en Chile.
Gracias, Pilar.
Economía política del capitalismo IV.
dijous, 20 de desembre del 2007
La partidocracia.
¡Qué difícil es poner en marcha un partido en una democracia! Tanto como poner en marcha un periódico. En situaciones de normalidad todos los espacios políticos y mediáticos están copados y asentar una opción nueva es casi imposible como no sea desplazando a una de las existentes. Y éstas suelen no dejarse. No son muchos los casos como el del Partido Laborista que desplazó límpiamente al Partido Liberal en las elecciones de 1924 y lo condenó a ser el tertium non datur del sistema político británico (conservadores/laboristas) de forma tal que los liberales no han vuelto al Gobierno desde aquellas nefastas elecciones . Salvo que aparezca un espacio nuevo frente al que los partidos tradicionales no sepan dar respuesta, lo más probable es que estos tengan cualquier reto ganado por el hecho de existir hace años. Los electores de los partidos, como los lectores de los periódicos son básicamente fieles y los partidos y los periódicos son lo que los economistas llaman bienes inelásticos. No se sustituyen por otros con facilidad. Los votantes del PSOE no se pasan sin más al PP o viceversa. Algunos lo hacen, desde luego, pero no la inmensa mayoría. Igual que los lectores de El Mundo no se pasan a El País y viceversa. La batalla es siempre por los nuevos y ahí es donde un partido nuevo (precisamente) se enfrenta a una competencia muy reñida de los establecidos.
Nuestras democracias son partidocracias o partitocracias, que de ambos modos lo he visto escrito y ambos son admisibles en principio, pues la RAE aún no se ha pronuncidado. Es el llamado "Estado de partido de masas", que decía Forsthoff que, para mayor inverecundia, ya no son de masas, sino de electores. Y gracias. Los partidos están establecidos y, al financiarse en muchos sitios (en España entre otros lugares) con fondos públicos, ya no necesitan ganar afiliados porque no dependen de las cuotas; por eso son partidos-máquinas electorales y no "partidos de masas". El sistema político en su conjunto está así establecido: los partidos son los entes a los que la gente considera más corruptos en nuestras sociedades (según Transparency International) y, al tiempo, son los elementos sobre los que pivota la democracia. Puede haber partidos sin democracia; pero nadie conoce democracia sin partidos: los partidos, los medios, los grupos de presión, las instituciones, la sociedad civil, son los elementos de los sistemas políticos.
La señora Díez, del nuevo partido UDP, se queja de que no sale nunca en los medios, salvo cuando son malas noticias para su partido. Esto no es estrictamente cierto pues sale con frecuencia en esa cosa que escenifica el señor Sáez de Buruaga una vez por semana en TeleMadrid. No conozco ningún otro dirigente de partido que salga tanto en programas que no sean telediarios. Y en los telediarios, aunque le gustaría mucho, la señora Díez no tiene por qué salir salvo que genere noticia.
¿Qué sólo son noticias las malas noticias? Claro, es el abc del periodismo; nadie persigue a la señora Díez. Suele pasar que a veces sólo somos noticia para nuestra desgracia. Y además, qué caramba, es difícil montar un partido como hemos visto que están las cosas. Hay que hacerse con gente. Al menos la necesaria para cubrir los puestos de libre designación. Eso es relativamente fácil porque es hablar a los intereses de gente concreta con carreras concretas. Pero tambien hacen falta votantes y para eso ya no es suficiente con un cálculo de costes beneficios sino que hay que tener un discurso. Lo que sucede es que el discurso de UPD es confuso, triturado entre el PP y el PSOE no alcanza a tener perfil propio. Si lo que quiere es afianzar el antinacionalismo periférico, para eso ya está el PSOE y, en muchísima mayor medida, el PP. Si lo que quiere es establecer un sistema democrático-liberal con Estado del bienestar y protección a los derechos del individuo, para eso ya está el PP y en muchísima mayor medida, el PSOE. Votar a UPD no es votar una opción nueva, aunque el partido sostenga que sí.
Hay en este terreno una paradoja muy frecuente que, sin embargo, no suelen señalar los analistas: de vez en cuando se monta una bronca con eso de que los partidos están todos corruptos y alguien sugiere acabar con este asqueroso sistema partitocrático... normalmente desde otro partido que no tarda mucho en revelarse como todos los demás.
Así que las perspectivas electorales de UPD son sombrías. Y como donde no hay harina todo es mohína ya están a trompicones en el interior con esas trifulcas de tú te postulas y rompes los estatutos y tú eres un tramposo y un fullero. Intuyen que obtendrán pocos puestos en las elecciones y se pelean por los primeros puestos. En los partidos tradicionales se pelean por los primeros, los segundos, los terceros, e così via; encajan mejor las peleas porque tienen más que repartir.
Incidentalmente algo de ello pasa también con Izquierda Unida y el PCE: puestos, listas, cargos. Pero de estos hablaremos otro día.
En el caso de UPD esa bronca interna afecta al más alto nivel del partido. ¿O no fracasó hace unas fechas un proyecto de alianza electoral entre Ciutadans y UPD? Por supuesto. ¿Por qué? ¿Vds. qué creen? No sería por discrepancias en sus discursos que son básicamente el mismo: no al nacionalismo (ajeno).
Que haya partidos nuevos en las democracias es muy de felicitarse, aunque sean empresas difíciles, porque ello aumenta la posibilidad de los ciudadanos de elegir, que es la base misma de la libertad. Lo que sucede es que en UPD la novedad es el señor Savater que, precisamente, no se presenta a las elecciones. La señora Díez, con todo mis respetos, no es novedad; es una política profesional, lo cual tiene sus virtudes y sus defectos. No es de caballeros mencionar los defectos pero es que las virtudes son aun más perjudicales porque la esencial es que la señor Díez se presenta como una auténtica lider nacional de una nueva opción. Pero cuando intentó ganar esa posición entre los suyos, primero en el Partido Socialista de Euskadi y luego en el PSOE, fue ampliamente derrotada.
¿De dónde saca la señora Díez que los españoles votarán a una persona que ya ha perdido dos elecciones?
Economía política del capitalismo III.
Tercera entrega de la interesante exposición sobre el ciclo productivo en el modo capitalista de producción. Ahora estamos en la producción.
Siempre me ha llamado la atención la fascinación que sienten los economistas por las explicaciones cíclicas. El ciclo es un término casi sacrosanto en su jerigonza. Casi parecen filósofos antiguos. Los filósofos mundanos los llama uno de ellos, Robert K. Heilbroner. Y es curiosa también la crítica que hace esta representante del movimiento ecologista, conservacionista, localista, partidaria de las energías renovables, pero no de la atómica, que es una crítica cíclica. Y la propuesta que defiende como solución también es cíclica. Es como las cruces svásticas, que según sean dextrógiras o levógiras son buenas o malas.
Baby Doll.
Merece la pena mirar este video de Marisa Crespo y Moisés Romera. Es muy fuerte.
dimecres, 19 de desembre del 2007
Las dos Bolivias.
En algún momento del próximo año de 2008 los bolivianos habrán de votar en referéndum sobre el texto de la nueva Constitución con la que el presidente Evo Morales pretende "refundar" el país. Ayer, en un editorial agorero, titulado Ingobernable Bolivia y subtitulado "Evo Morales pretende aprobar su Constitución ignorando las reglas del juego democrático", El País vapuleaba de lo lindo al señor Morales por falta de talante democrático, preveía trifulcas territoriales de todo tipo, y no daba un ochavo por la estabilidad del país del altiplano.
Desde luego, la historia de Bolivia no anima al optimismo. Con casi tantos golpes y contragolpes de Estado (cerca de 200) como años de independencia y una cantidad de constituciones que no cabe fijar de seguro (ya que siempre hay la duda de si algunas de ellas son Constituciones por derecho propio o reformas de otras anteriores) pero que no bajarán de quince, contando con ésta, la experiencia aconseja aproximarse a la situación boliviana con extremada prudencia.
Prima facie tiende uno a coincidir con El País cuando señala que no aguarda buen futuro a un proyecto constitucional que se ha aprobado soslayando los cauces democráticos. Y quizá tenga razón también el periódico al decir que no dará buen resultado un texto que no ha sido consensuado con la oposición y que prácticamente divide al país en dos mitades. Es posible. Pero, al mismo tiempo, hay que reconocer que el presidente Morales -como el señor Chávez en Venezuela- ganó limpiamente unas elecciones democráticas con más del 52% del voto y que la oposición se ha caracterizado por una sistemática actitud obstrucionista, como ha venido haciendo en Venezuela en donde, como aquí, en Bolivia, en el colmo del disparate, decidió ausentarse de las instituciones y dejar todo el territorio libre a los bolivarianos. Encuentro francamente difícil consensuar nada con quienes se niegan sistemáticamente a conversar y pretenden imponer sus puntos de vista aun siendo minoritarios.
Por lo demás el realismo muestra que así es como se han hecho habitualmente las cosas en la historia. Las oligarquías que impusieron órdenes constitucionales durante el siglo XIX y buena parte del XX en Europa jamás consensuaron nada. Un caso como el de la transición española es una rara avis y ya se ve cómo se acumulan las presiones en pro de su reforma.
Todos estos problemas (que son, por supuesto, muy preocupantes y deben hacer reflexionar al señor Morales y al MAS acerca del peligro de deriva autoritaria que tienen) podrán soslayarse y hasta darse por buenos si se celebra cuanto antes un referéndum constituyente limpio y democrático que haga salir de dudas respecto a lo que quiere la población boliviana: sí o no a esta Constitución que se le propone. El problema añadido que le veo es que, al tratarse de un texto tan detallado, complicado, avanzado y hasta radical, quizá no sea moralmente suficiente una mayoría inferior al 60%. Por descontado, si los que proponen el proyecto pierden, se habrá acabado la historia.
Porque lo primero que hay que hacer antes de seguir hablando de Bolivia y de lo que allí se cuece es leer el proyecto citado. Me ha llevado dos días hacerlo porque son cuatrocientos once prolijos artículos (uno de ellos, el 398, en dos redacciones alternativas), nueve disposiciones transitorias, una abrogatoria, una derogatoria y una final; pero no haya cuidado, que no me vengaré comentándola en detalle.
Aunque lo merece. Es, desde luego, una de las constituciones más largas y pormenorizadas del mundo y presenta los defectos e inconvenientes de esta minuciosidad, esto es, confusión, reiteraciones, incongruencias y ultranormativismo. Pero también es una de las constituciones más avanzadas, si no la más y un buen ejemplo de un intento de articular en términos jurídicos las preocupaciones más progresistas de la humanidad al día de hoy y tras la experiencia negativa de los desaparecidos países del socialismo de planificación centralizada.
Tiene una declaración de derechos (más de un cuarto del conjunto) muy completa, que incluye los fundamentales, llamados "fundamentalísimos" (por cierto, el castellano del texto es bastante bueno), los civiles y políticos tradicionales, los sociales y económicos, los culturales y mediambientales; y los regula asimismo con mención de algunos de sus titulares específicos: minorías, minusválidos, mujeres. El artículo 30 reconoce los derechos de las "naciones y pueblos indígenas", con lo que zanja de un plumazo la enojosa cuestión de los derechos colectivos.
En cuanto a las garantías de los derechos (que es lo que importa), el artículo 110 los declara directamente aplicables como derecho positivo y, luego, se arbitra un sistema de recursos ("acciones") muy completo en el que se comprenden el de "libertad" (art. 126 y sigs.), el de amparo constitucional (arts. 129 y 130), el de protección de privacidad (131), el de "acción de inconstitucionalidad" (arts. 132 y 133), abierto a todos y con efectos frente a todos (que no sé si el legislador sabe en dónde se mete), y el de "acción de cumplimiento" (135). En definitiva, una Constitución sumamente garantista.
No estoy seguro de que el sistema de amparo establecido sea operativo y menos lo estoy de que el amplio reconocimiento de derechos -que incluye el derecho al trabajo en pie de igualdad con los demás- pueda ser eficaz cuando, por otro lado, se reconoce y ampara la libertad de empresa (incompatible con la seguridad en el empleo) y, al tiempo se reconoce que el Estado hará políticas que tiendan a combatir el paro. Si se combate el paro es porque se admite su existencia en clara violación de ese derecho al trabajo.
La Constitución establece una forma de organización territorial descentralizada con competencias exclusivas de las entidades territoriales subestatales, incluida competencia legislativa departamental en asuntos propios. Una descentralización, con todo, muy inferior a la que hay en España por cuanto las competencias exclusivas del Estado son mayores y la cláusula residual opera a favor del estado central.
Hay asimismo una abundante regulación de la organización económica y de las funciones del Estado en la economía qu, en aplicación de la experiencia del hundimiento del "socialismo real", trata de cohonestar todas las formas de organización económica, la comunitaria, la estatal, la privada y la cooperativa (art. 307), somete la propiedad privada a la consabida función social, pero declara que los recursos naturales, esto es "los minerales, los hidrocarburos, el agua, el aire, el suelo y el subsuelo, los bosques, la biodiversidad, el espectro electromagnético y todos aquellos elementos y fuerzas físicas susceptibles de aprovechamiento" (art. 348) son "propiedad y dominio directo e imprescriptible del pueblo boliviano" que el Estado administrará en función del interés colectivo, otorgando derechos de propiedad privada y colectiva sobre la tierra u otros recursos naturales (art. 349), lo que constituye el núcleo de la prevista reforma agraria. Ya la Constitución de 1967 decía no reconocer el latifundio (art. 167) pero en esta hay una manifiesta voluntad de acabar con él.
Supongo que es todo lo más a que cabe llevar hoy día la apropiación colectiva de los recursos naturales y la soberanía sobre ellos. Habrá que ver cómo funciona una economía así organizada en el mercado globalizado actual en el que los grandes inversores piden garantías que este articulado no ofrece. Un interesante experimento en el caso de que el proyecto sea aprobado en el próximo referéndum.
Pero no es este el aspecto más novedoso de la Constitución, sino el profundo reconocimiento que ésta hace de la realidad multiétnica y plurinacional de Bolivia. Aquí sí que se está pisando un territorio nuevo y muy problemático. Hasta el punto de que da la impresión de que el texto consagra un país doble, de un lado, la Bolivia administrada por la minoría criolla de habla española y cultura europea y de otro la mayoría amerindia de diversidad de lenguas y cultura precolombina. Esa dualidad se articula sobre todo en tres terrenos:
Sin duda, el intento del proyecto de Constitución es integrar en un solo país, un solo Estado a las dos comunidades, la minoría criolla y la mayoría amerindia a base de realzar el estatuto jurídico-político de ésta hasta una posición de práctica igualdad en estos terrenos, es decir, el jurídico y el político. Lo que se arbitra con disposiciones de carácter económico que tratan de garantizar que aquella igualdad jurídico-política (esto es, formal) lo sea también en términos reales, materiales.
Si el proyecto es aprobado en el próximo referéndum y se guardan las formas democráticas como es debido, será, quizá, uno de los más interesantes y prometedores experimentos de la izquierda contemporánea.
Economía política del capitalismo II.
Ahí va la el segundo capítulo de esta serie. Es lo relativo a extracción de recursos naturales y al modo en que estamos destruyendo el planeta.
dimarts, 18 de desembre del 2007
La visceralidad.
De vez en cuando alguien me llama "anticomunista visceral" o también "antichavista visceral" y me quedo pensando en qué querrá decir la expresión. Visceral califica aquí al "anti" anterior y viene a decir que esa actitud de oponerse a alguien o a algo no está dictada por el juicio crítico, por la serena razón (en cuyo caso sería muy de respetar, supongo) sino por las vísceras, es decir por algo irracional, por un impulso, un sentimiento, quizá algo de lo que ni es consciente el que lo manifiesta. De eso sabían mucho los comunistas, precisamente, pues eran ellos, al menos los soviéticos (faros y guías del comunismo mundial) los que trataban a los opositores políticos a su régimen como a enfermos mentales y los recluían en psiquiátricos.
Estos otros, como ya no pueden meter a la gente en psiquiátricos, te dicen que eres un "anticomunista visceral" y te recomiendan un buen psicoanalista. Vamos que llevan en los genes intelectuales la voluntad represora.
Dejémosnos de florituras, ¿es que hay un anticomunismo no visceral, racional, luminoso, para estos guardianes de las esencias? Si lo hay, nadie lo ha visto. Todo anticomunismo es visceral. En realidad, la expresión es redundante. Para el comisariado político el anticomunismo tiene que ser producto de un desvarío; o sea, visceral.
Es curioso. No conozco que sea habitual oír hablar del antiliberalismo visceral o el antifascismo visceral. Al parecer, las vísceras sólo entran en juego dentro de la civilización cristiana y en el idilio comunista. Se puede ser antiliberal racional y antifascista, eso va de suyo; pero el anticomunista tiene que ser visceral, un enfermo. Y lo mismo, al parecer, cabe decir de quienes se opongan al señor Chávez o al señor Castro: todos enfermos, obnubilados por una densa visceralidad pues no ven que el comunismo y los señores Chávez y Castro no son criticables a fuer de perfectos. La única salvedad que estos prodigios de la ecuanimidad están dispuestos a hacer afecta a quienes critican a los sacrosantos no por visceralidad sino porque son unos canallas al servicio del imperialismo .
¿Y a mí que me da que hay que estar muy enfermo para pensar que quien discrepa políticamente de ti está enfermo o es un depravado?
(La imagen es un grabado de Klinger, ese artista inclasificable, llamado Rivales).