dijous, 25 d’octubre del 2007

Yo no soy racista.

El menda que agredió a puntapiés y tortazos a una menor ecuatoriana ante la escrupulosa inhibición de otro individuo que iba en el vagón y no se atrevió a piarlas, dice de muy malos modos que "iba borracho" y que el no es racista. ¡Qué mala fama tiene el racismo que hasta los racistas dicen no ser racistas!

En fin, lo de ese sujeto está ya claro. Lo que hay que vigilar ahora son las reacciones/explicaciones públicas, sean oficiales o no, acerca del hecho. Y no tolerar el discursito autocomplaciente de que eso sea "un hecho aislado", "algo puntual", que "en absoluto es representativo" del clima de convivencia en nuestro metro/ciudad/Comunidad Autónoma/país o lo que sea. Claro que lo es. En Barcelona, en Madrid, en Bilbao, en todas partes está creciendo esa lacra del racismo porque no nos lo tomamos en serio.

Ese imbécil que agredió a la chavala es sólo una muestra de lo que puede hacer cualquier otro imbécil cuando piense que quedará impune.

El Cristo del Papa.

El Papa Ratzinger, Benedicto XVI, acaba de publicar un libro sobre Jesús, primera parte, según dice, de una obra más ambiciosa que queda pendiente. El Papa Ratzinger, que es un estudioso, un intelectual, un teólogo, un vigilante de la recta doctrina católica, tiene ahora poco tiempo para sus estudios y temeroso probablemente de no culminar su gran obra sobre Jesús, se apresura a publicar esta primera parte. Pruritos, pequeñas vanidades de autor de las que ni los Papas están libres.

Un libro más sobre el fundador del cristianismo, sobre el que han escrito teólogos, poetas, místicos, historiadores, filósofos, ensayistas, novelistas (El evangelio según Jesucristo, de Saramago) y, por supuesto Papas. Estos aportan además una condición, la de ser los vicarios del biografiado sobre la tierra, que da más carácter oficial a sus escritos, aunque no necesariamente mayor interés, profundidad u originalidad.

Como se ve en esta obra de Benedicto XVI que no solamente no trae novedad específica alguna acerca de la figura del Galileo sino que ni siquiera ofrece una visión o interpretación propia, personal que haga el Papa. Su Cristo es un Cristo exegético, distante, sólo preocupado por ser intelectualmente coherente; debe de ser probablemente fiel trasunto del propio Papa. Ello es claro cuando se observa que la calificación que más veces ocurre en el libro para referirse a su objeto Cristo es la de "misterio". Hay un elemento patético, de orgullo, en la tarea de explicar algo a lo que continuamente se llama "misterio". Misterio es para mí el empeño del autor por presentar un Cristo preocupado por encajar en la tradición mesiánica y cercano al tiempo a la gente sencilla. De hecho sólo la explicación de las bienaventuranzas, sobre todo la de los "pobres de espíritu", le lleva a Su Santidad varias páginas de retorcidos razonamientos.

Por lo demás todo esto es lo que cabe esperar razonablemente de un libro sobre Jesús escrito por el Papa, por cualquier Papa. Que tiene a veces visos de misal. Junto a profundas consideraciones sobre la historicidad de Cristo y su naturaleza desde el punto de vista teológico como hombre y como Dios, de pronto, como quien no quiere la cosa, nos enteramos de que se trata de alguien que ha muerto y resucitado a los tres días (pág. 320), milagro que el autor, obviamente, no pone en duda. Quienes ponemos eso en duda nos situamos fuera de la comunión eclesial del libro. De todas formas, tiene interés leer qué explicación da el Papa sobre el uso de las parábolas o los diferentes símbolos de Cristo en la obra joánica, el Evangelio y el Apocalipsis.

Además de sus consideraciones sobre la figura de Jesús, el libro contiene numerosos juicios sobre la época, la condición humana, la política y la historia que son muy interesantes porque a través de ellos entendemos mejor qué tiene en la cabeza el jefe de la Iglesia católica, cuál es su mentalidad, que es tremendamente reaccionaria. El mundo está dejado de la mano de Dios, reina el materialismo, la inseguridad, las drogas (pág. 202) y la corrupción (p. 239). De hecho, el resultado de ese mundo sin Dios es Chernóbil (p. 52), para qué vamos a engañarnos.

La condición humana, a tono con nuestra desgraciada época, no puede ser más infeliz, pues habiendo prescindido de Dios, el hombre incurre en el pecado de la soberbia, de no creer más que en sí mismo, pensándose igual a Él, creyendo que puede hacerlo todo (ps. 303/304) cuando, en realidad, vive bajo el capitalismo que es un sistema que, según el Papa, "degrada" a los seres humanos, convirtiéndolos en... ¡mercancías! (p. 128). (Estos alemanes acaban siempre razonando como Karl Marx). Así son presa fácil de los "ideólogos y los dictadores" que "poseen" a los hombres (p. 330).

La solución, no es difícil de adivinar, está en la Iglesia, que no solamente no "posee" a los hombres como el que tiene un jumento sino que, considerándolos en su muy respetable individualidad, los pastorea porque son sus corderos (Ibíd.). Esta garantía la da la Iglesia porque, al igual que le sucedía al Hijo del Hombre, también ella choca con el poder del Imperio, choca en realidad con cualquier tipo de poder político (p. 393). Un poco difícil de tragar a la vista de la historia de la Iglesia en la que ella ha sido poder político de primera magnitud o se ha aliado con el que lo fuera. Pero eso no importa. Está hablando un hombre que dice que otro hombre (al que él llama su Dios) murió hace muchos años pero resucitó tres días después.

Pues con el mismo grado de verosimilitud sostiene el Papa que la Iglesia dispone de libertad política y que no depende de los poderes del Estado (p. 65) o bien da por supuesto que la Iglesia de hoy incorpora el prístino sentido cristiano de la pobreza y de la justicia social (p. 105).

Interesante libro lleno de doctrina reaccionaria, propia del Pontífice que ha iniciado una restauración de la Iglesia tridentina. Habrá quien diga que eso es apartarse de la recta interpretación de los Evangelios, como hay quien sostiene que estos amparan incluso la "teología de la liberación". No es cuestión nuestra; que lo diriman los católicos. Lo que sí es cuestión nuestra es qué opina del mundo el Jefe de una religión que tiene mucho de secta y a la que pertenecen como unos mil cien millones de personas. Tampoco tantos, si se piensa bien viendo el gráfico de tabla de quesos que he sacado de Welcome to Adherents.com en donde se aprecia que los católicos son sólo una parte de los dos mil millones de cristianos aproximadamente que, a su vez, representan sólo una tercera parte de la Humanidad. El Islam, mucho más unitario, cuenta con mil quinientos millones de seguidores. Es la religión más numerosa. Los Dioses siguen su temible combate y el Ragnarok aún no ha acabado.

dimecres, 24 d’octubre del 2007

La blogosfera, sometida a la ley.

Parece que sale adelante la Ley de Medidas de Impulso a la Sociedad de la Información (LISI) con apoyo parlamentario unánime o casi unánime. Esta ley, en realidad, viene a ser una modificación, revisión, actualización, corrección y ampliación de otras anteriores, singularmente la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y del Correo Electrónico de once de julio de 2002. Esto de legislar sobre las nuevas tecnologías es complicado porque es muy difícil predecir qué consecuencias pueda tener una norma sobre todo cuando incide sobre una realidad práctica/tecnica que se desconoce. Y con la LISI no andamos mucho mejor. Por ejemplo, aunque parezca una tontería, lo primero que llama la atención del texto del anteproyecto es que se escriba internet con mayúscula, como si fuera el monte Everest, el museo de El Prado o el presidente Hugo Chávez. Internet es un sustantivo común, una realidad relacional como los flujos turísticos o el proceso respiratorio. A nadie se le ocurre escribir respiración con mayúscula.

Esta falta de familiaridad del legislador con el mundo sobre el que legisla le hace llegar a redacciones sorprendentes por ejemplo cuando en la exposición de motivos se prevé taxativamente que: "...se responsabiliza al proveedor del link o del motor de búsqueda de los contenidos de los que tiene conocimiento...". Ya la expresión "motor de búsqueda" es sorprendente en un texto jurídico; pero "link" es algo insólito. No estoy muy seguro de que el legislador sepa qué es un "link" o quizá soy yo quien no lo sabe.

En todo caso el proyecto trae un propósito benéfico que a mi juicio es irrealizable: garantizar cobertura universal en banda ancha antes del treinta y uno de diciembre de este año. Teniendo en cuenta las fechas en que estamos, lo que tarde la ley en entrar en vigor y lo que tarde en ser realmente eficaz, ese plazo es ilusorio.

Todo en la norma respira benevolencia y deseos de que España saque el máximo partido de la red. Quiere fomentar el comercio electrónico e incitar a los ciudadanos a valerse de internet para tratar con los poderes y las autoridades públicas. También es bueno que sea garantista y poco intervencionista. Los proveedores tienen que informar a los clientes de todos los medios que arbitran para combatir virus, troyanos, identificación como "spam", etc. Y sólo los jueces pueden decidir el cierre de una web. Entiendo por tanto que no la administración, lo que está muy bien.

(El mapa original de la imagen, que se encuentra en Data Mining es interactivo).

Por otro lado leo en en el nuevo El País (el de la tilde) que empieza a haber decisiones judiciales sobre los blogs. En concreto, sobre la responsabilidad por los comentarios cuando estos son anónimos o vienen suscritos por un "alias", llamado "nick" en la blogosfera que es bastante perezosa en materia lingüística. Los tribunales (el artículo cita una sentencia en una querella interpuesta por Ramoncín y dos inglesas) tienden a responsabilizar al bloguero por el contenido de los comentarios insultantes cuando son anónimos, salvo que los identifique, cosa harto difícil que sólo puede hacerse a través de la IP de cada ordenata y aun así no es de fiar. Basta con pensar en los que insultan desde los cibercafés. Y bloquear la IP de un cibercafé porque uno de sus clientes te insulta es poco recomendable.

Residenciar la responsabilidad en los blogueros no me parece justo y espero que posteriores y superiores decisiones judiciales establezcan un procedimiento más avisado. En definitiva, por lo demás, los blogueros aburridos de insultos y de trolls pueden recurrir a diversos sistemas para filtrar los comentarios o identificar a los comentaristas, incluso pidiendo una dirección válida de correo electrónico, aunque siempre pueden darte la de una anciana tía.

Esas gentes que se meten como anónimos en los blogs ajenos y dejan comentarios insultantes para el bloguero u otros comentaristas satisfacen su orwelliano minuto de odio diario en pantalla pues, para poder dejar el insulto, primero han de entrar en el blog que odian. Por qué entran en blogs que odian o desprecian es pregunta que sólo los especialistas en neurosis pueden contestar.

A propósito del susodicho periódico El País creo haber leído que van a darlo todo en abierto. A los suscriptores les queda la posibilidad de verlo en PDF. Como no veo gran ventaja en andar con los PDFs creo que voy a darme de baja en la suscripción. Me parece de perlas que la edición digital se financie con publicidad. Ya veremos si es soportable.

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dimarts, 23 d’octubre del 2007

El primo del primo.

Dice el avispado primo científico del señor Rajoy, que dado que sus colegas científicos no pueden prever el tiempo que hará mañana, ¿cómo van a prever lo que sucederá dentro de trescientos años? Es sorprendente. Al parecer nadie ha explicado al señor Rajoy ni a su primo el científico la diferencia entre "tiempo atmosférico" o "tiempo" a secas y "clima". ¿Y el señor Rajoy quiere gobernar España? Porque estas cosas son elementales.

Es patente que estamos en un proceso de cambio climático, cosa bastante clara dado que la tierra está siempre en proceso de cambio climático. La cuestión es el período que quiera aplicarse. El proceso es de calentamiento del planeta y las consecuencias, vaya Vd. a saber de momento. Lo que se discute es si ese proceso de calentamiento es debido a la acción del hombre (antropogénico lo llaman) o no y en qué medida.

El señor Rajoy cree que los temores del cambio climático son una pamema. Y todavía no ha llegado a revelar el fondo de su pensamiento, que es el de los medios de la derecha, esto es que el alarmismo sobre el calentamiento global es una campaña de la izquierda intervencionista, de los bolcheviques, deseosos de dinamitar las sociedades de libre mercado a las órdenes de Al Gore. Pero lo hará porque al señor Rajoy le pasa como al príncipe Hippolyte Kuragin en Guerra y paz quien, según Tolstoy, "sólo entendía el alcance de sus palabras tras haberlas pronunciado".

Esa actitud de restar importancia al cambio climático y de tomárselo a guasa, muy propia de la derecha, revela atolondramiento e irreflexión. Y, además, es bastante estúpida porque, aunque no quiera verse la necesidad de adoptar medidas para reducir la contribución de nuestro país al cambio climático, no hay más remedio -y así lo hacen todos, derechas, izquierdas y centros- que actuar en defensa del medio ambiente y de la calidad de vida de los ciudadanos, tratando de controlar el impacto de la actividad humana en la biosfera. Es tan absurdo como decir que porque se está en un calvero y sólo se ve media docena de árboles, no hay bosque.

(La imagen es un mapamundi con el cálculo de las muertes que se producirían en el año dos mil a causa del cambio climático del Centro para la Sostenibilidad y el Medio Global de la Universidad de Madison-Wisconsin).

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Chismorreos de la Corte.

Eso de la irritación real con la señora Aguirre, cuyo grado de impertinencia es bastante alto es lamentable. No porque se haya producido, sino porque haya trascendido y suscitado la controversia pública. Ahora resulta que un gesto de real disgusto pesa más que los asuntos de fondo que enfrentan a los dos grandes partidos. La política es cosa de salón palaciego y comentario a la bien puesta mesa de S.M.

En cuanto al asunto en sí parece lógico que el Rey se resienta de que esta temible "liberal" solicite algún tipo de deferencia real a favor de quien pide su abdicación y lo trata de inútil y negado para el cargo. A grito pelado y por la radio. Uno de los motivos de esta sañuda oposición es que, al parecer, el Rey se lleva mejor con el PSOE que con el PP. Teniendo en cuenta que, según señala el señor Aznar, a su vez el Gobierno del PSOE trabaja activamente para conseguir la destrucción de España, llegamos a la insólita conclusión de que la Corona favorece a los enemigos de la Patria. O sea, que la Corona es traidora.

Efectivamente, el sostén más claro y decidido de la Monarquía en España es el PSOE, cuyo republicanismo yace en el arcón en que se guardan las hopalandas del pasado, como la lucha de clases o la revolución social. Por el contrario, las derechas no son monárquicas; son franquistas; aceptaron la Monarquía porque fue la voluntad del Invicto. Pero ya se ve que los monarcas son todos unos izquierdistas, intervencionistas y masones.

Aguirre-Losantos, político-periodista, un binomio bien curioso. Los medios necesitan una causa que defender y una causa que atacar. Convertirse en la causa que defiende un medio es muy cómodo porque el ataque a los enemigos, el trabajo sucio, ya lo hace el medio y uno puede dárselas de estadista repartiendo mercedes. O moviendo influencias en la Corte, donde las cosas esstán muy confusas, mucho más de lo que alcanza a comprender la señora Aguirre. Confuso porque lo que se está viviendo es un enfrentamiento entre el trono y el altar. Los curas trasladan a la Jefatura del Estado la irritación que les produce la política del Gobierno. En el fondo, no le perdonan que ejerza su cargo como monarca, sin intervenir en los asuntos políticos.

La derecha sólo encuentra aceptables las instituciones cuando la favorecen. Está pasando con los tribunales, instrumentalizados al servicio del PP y hubieran querido que pasara con la Corona.

Curiosa monarquía, sostenida por republicanos.

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dilluns, 22 d’octubre del 2007

Polonia: un Ubu se va; queda el otro.

En las elecciones anticipadas de ayer, los polacos terminaron con el Gobierno minoritario del Partido del Derecho y la Justicia, de los hermanos gemelos Kazynski. La vencedora Plataforma Ciudadana, de Donald Tusk alcanza el 43,7% del voto, lo que, con el apoyo del Partido de los Campesinos, le garantizará una cómoda mayoría parlamentaria.

El gobierno anterior de Jaroslav Kazynski era de coalición con el partido de Autodefensa y la Liga de Familias Polacas, una amalgama muy reaccionaria en política interior y muy errática en política exterior que deja detrás dos años de legislatura de sobresaltos con propuestas sobre depuración política de los funcionarios según su pasado comunista o restricción de derechos de los homosexuales, todo lo cual ha levantado preocupación en la Unión Europea sobre los derechos humanos en Polonia. La victoria del liberal Tusk viene con una alta participación electoral (alta para lo habitual en Polonia) de más del 55,% quince puntos por encima de la de las últimas elecciones de 2005, cuando ganaron los Kazynski.

La Plataforma Ciudadana apenas se diferencia del Partido de los Kazynski, es conservadora y muy nacionalista. Es de desear, aunque quizá no de esperar, que su actitud en la UE sea menos de boicot, una actitud que acompasa muy mal con el hecho de que Polonia sea el país que más se beneficia al día de hoy de las subvenciones con cargo a los fondos europeos. También parece que Tusk pretende traer a casa al contingente polaco en la aventura iraquí y dstanciarse de los EEUU, al menos en la cuestión del famoso "escudo antimisiles", que es un plan de ataque a Rusia al estilo de los de la pasada "Guerra fría". Todo ello haría del Gobierno polaco algo más en línea con los demás Estados de la Unión.

Pero queda el segundo Kazynski, encaramado en la Presidencia de la República y con cuerda para bloquear la acción de Gobierno. Al fin y al cabo, su partido ha obtenido más de un treinta por ciento del voto, más del doble del resultado de Izquierda y Democracia, del expresidente Kwasnieski, que algunos quieren que sea el primer Presidente de la nueva Unión Europea. El Kazynski que queda conserva amplias facultades, incluido el veto de la legislación que lo incomode. Acerca de si Lech, el Presidente, cumplirá la amenazada lanzada por Jaroslav, el ya exprimer ministro, de dificultar el Gobierno desde la Presidencia de la República sólo cabe hacer conjeturas. Puede que aquel crea que hay que mantener los principios de forma numantina. O puede pensar que se arriesga a perder él también las elecciones presidenciales dentro de dos años y medio pudiendo tener un segundo mandato.

Quizá con un solo Ubu al mando resulte Polonia menos extravagante pero nunca se sabe, dado que el catolicismo es una fuerza política real e impredecible en el país.

Suiza: los semifachas al poder.

Otras elecciones con relativa sorpresa el domingo: el partido más votado en las elecciones a la Cámara Nacional, la cámara baja suiza, ha sido el Partido Popular Suizo, también llamado Unión Democrática de Centro (UDC) para disimular, uno de derecha radical, populista, que propugna mano dura con la inmigración y, aunque asegura no ser racista, ha hecho campaña con carteles como el que se ve a la izquierda, titulado "garantizar la seguridad", cuyo aroma racista es evidente.

También ha aumentado en proporción de voto el partido verde, pero no hasta llegar al 10%. Los grandes perdedores son el Partido Socialista (el que más retrocede pues pierde nueve escaños en el Consejo Nacional) y los radicales (que pierden cinco escaños), mientras que los democristianos ganan tres. El conjunto de partidos "prosistema", por tanto, pierde once escaños.

No obstante, los resultados electorales son poco significativos si se compone el gobierno (Consejo Federal) como es habitual, esto es, como una convención en la que los siete puestos se reparten entre los cinco partidos: dos para la UCD, dos para el Partido Socialista, dos para los radicales y uno para los cristianodemócratas. La cuestión hoy es saber si el señor Christoph Blocher, dirigente del Partido Popular suizo respetará la tradición o no. Los ganadores han hecho ya saber que sí se respetará la llamada "fórmula mágica", que permite un gobierno consensuado en la República Helvética, pero el señor Blocher ha comenzado a plantear exigencias que hacen pensar que acabará tratando de imponer una novedad, esto es, un gobierno de coalición con unos partidos, dejando a los otros en la oposición como es lo habitual en los sistemas parlamentarios. En este caso, la polarización del sistema suizo sería un hecho. Así como el avance del populismo radical de derechas.

diumenge, 21 d’octubre del 2007

La chapuza europea arranca de nuevo.

En los últimos lustros, la dinámica de la Unión Europea ha venido pareciéndose a aquellos coches de los años cuarenta y cincuenta cuando no tenían bien equilibrado el carburador y hacían una mezcla pobre o rica con las que el motor se paraba después de dar un par de petardazos y así varias veces hasta que, por fin arrancaba, pero ya se sabía que había que mirarle el carburador. Algo parecido con la Unión Europea (UE): se lanza a una reforma utópica, como aquel famoso proyecto constitucional del eurodiputado Alterio Spinelli, el proyecto se da una chufa, la UE peta y se pasa una temporada escuchando a los agoreros de la crisis final de la Unión, un fracaso, oiga Vd., el continente jamás llegará a unificarse políticamente y todo dará marcha atrás. Luego, ya in extremis, se sale adelante con una solución improvisada, una chapuza, una trapallada, que dicen en Galicia y que resulta ser mucho más adecuada para la pervivencia de la UE que cualesquiera programas nítidos de reforma, articulados en textos teóricos perfeccionistas. Es la teoría de la chapuza europea. Del fracaso del proyecto Spinelli salió en Acta Única de 1986, un paso importante adelante. Este nuevo paso arranca ¿de qué fracaso?

De la chufa que se dio el proyecto de Constitución Europea (que tampoco se llamaba así) en los referéndums de Francia y Holanda en 2006. Luego de meses de agonía y lamentaciones por el triste destino de Europa, condenada a la irrelevancia política mundial, los Jefes de Estado y de Gobierno (JEG) de la Unión se reunieron hace un par de días en Lisboa y aprobaron una serie de medidas que, en lo esencial, recogen las contenidas en el fracasado proyecto de Tratado Constitucional, dejando fuera las simbólicas, como la bandera, el escudo, el himno, etc. Europa es como una España en grande, siempre dudando de su misma existencia simbólica, pero una realidad práctica.

El Primer Ministro portugués, señor José Sócrates, anfitrión de la cumbre por ser Portugal presidente semestral de la Unión, no cabía en sí de gozo cuando vio que se empezaba a hablar ya del Tratado de Lisboa como un nuevo impulso de la Unión. Por supuesto, en la mejor tradición chapucera europea, el Tratado de Lisboa no es un tratado sino una serie de reformas de los tratados preexistentes que contribuirá a convertir a estos en una indescifrable maraña.

Lo más importante en la época de la imagen es que el Tratado de Lisboa pone cara a la Unión decretando que ésta tendrá un Presidente elegido en el seno del Consejo por un mandato de dos años y medio prorrogable por otro igual. También se la pone al Alto Representante de la Unión Europea para la Política Exterior y de Seguridad Común (AR para la PESC), al que se hace Vicepresidente de la Comisión y se le dota de infraestructura organizativa de la que carecía. Y la prueba de que ambos cargos suscitan interés y serán eficaces es que ya tienen candidatos.

De mucha importancia asimismo el hecho de que la declaración europea de derechos sea vinculante en cada país y directamente alegable en los tribunales. Se han autoexcluido Gran Bretaña y Polonia. Los británicos han mantenido sus four red lines con posibilidad de excluirse en materias de justicia e interior, defensa y asuntos exteriores, seguridad social y derechos fundamentales. Como los polacos. ¡Qué razón tenía el general De Gaulle cuando vetó el ingreso de Gran Bretaña por considerarla cabeza de puente de los EEUU! Pero una Europa sin Gran Bretaña tampoco es pensable. El continente "quedaría aislado".

Otro avance notable: justicia e interior pasa a decidirse por mayoría cualificada y no por unanimidad. Ésta sigue siendo necesaria para la política exterior, la fiscal, la social y la reforma de los tratados. En lo demás rige el principio de la "doble mayoría" (esto es, para decidir se necesita el 55% de los estados y el 65% de la población), morigerado por la cláusula de Ioannina, que permite aplazar la entrada en vigor de alguna medida, para tranquilizar a Polonia que es uno de los países que más se hace pesar en la política europea aun siendo un recién llegado.

El Parlamento disminuye en número de diputados de 785 a 751, en el entendimiento de que el Presidente no vota. La Eurocámara recibe ahora plena competencia en materia presupuestaria, lo que la hace definitivamente autónoma. Y también la Comisión sale reforzada pues ya no estará compuesta por veintisiete comisarios uno por cada país sino por dos tercios del total de países de la Unión.

El Tratado de Lisboa es, como se ve, una pieza esencial en el avance a ese punto ignoto al que llamamos Europa y de ahí que el señor Sócrates esté tan contento. Lisboa se suma a una ya larga lista de ciudades europeas que dan nombre a alguna forma de tratado de o con la Unión: hay tratados de Roma, de Maastricht, de Amsterdam, de Niza, sin contar con el "compromiso de Luxemburgo".

La chapuza de Lisboa funcionará porque respeta la diversidad de "velocidades" de la Unión. Si los países que la componen admiten en su seno situaciones de gran variedad y diversidad, ¿por qué no la propia Unión con respecto a aquellos?

Las 13 rosas en clave personal.

Apenas de regreso de Galicia he ido a ver Las 13 rosas, la peli de Emilio Martínez-Lázaro que acaban de estrenar. En algún lugar he leído que, según el director, las trece rosas es una leyenda de la izquierda de la que hacía diez años que no se hablaba. Esto último no es exacto, nunca se ha dejado de hablar. Jesús Ferrero publicó una novela, Las trece rosas, en 2002 y el periodista Carlos Fonseca un libro de reconstrucción de los hechos y los tiempos, Trece rosas rojas, en 2004. De este año también es el documental Que mi nombre no se borre de la historia que versa sobre lo mismo.

Pues sí, una leyenda de la izquierda de siempre que a mí me contaron siendo crío. En mi infancia y adolescencia en mi casa me relataron la epopeya de los vencidos no como un lamento sino como un canto de alegría. Luego yo me ocupaba de contrastar esa epopeya con la de los vencedores que me tragaba en el colegio. La leyenda de las trece rosas no tenía contraste posible porque los vencedores no la narraban. Eso sólo se hacía en los cenáculos de rojos, que fue en donde me crié. Se la he oído contar con lágrimas en los ojos a más de uno. Así que no se espere de mí una crítica objetiva porque no puede haber objetividad en algo en que esté involucrada la infancia y la adolescencia de uno.

La historia misma es muy fuerte y muy dramática por versar sobre unas chicas también adolescentes. Parafraseando a Marcel Proust cabría decir que se trata de La sombra de las muchachas en flor, una edad especialmente injusta para ser víctima. Al lado de ese drama de la vida segada en agraz la forma en que está contada la historia es lo de menos. Porque el guión de Ignacio Martínez de Pisón es confuso e inverosímil a partes iguales. Es confuso en el desarrollo de la trama en los primeros meses de l franquismo y es inverosimil en el reflejo de la situación de la cárcel de Las ventas que más que un lugar lleno de infecciones donde se hacinaban miles de mujeres muchas de ellas con niños parece un internado de señoritas del Ejército de Salvación.

Se trasmite bien la situación de avasallamiento ideológico de las reclusas a las que se obliga a cantar el Cara al sol brazo en alto o a ir a misa. Pero lo que podía minar la moral de las mujeres, cosa que estaba calculada para que sucediera era el hambre, la suciedad, las infecciones, la sarna. Y de eso en la película no hay nada.

Pero tampoco me parece tan importante. Lo que trasmite de modo felicísimo y sin que se nos pueda escapar es que los vencedores en la guerra entraron en el país como entraron en la capital, contando con la rendición incondicional del enemigo, considerándose en tierra conquistada y tratando a la población como prisioneros de guerra y sospechosos de haber ayudado a la rebelión militar, que es el tipo delictivo que encontró Franco en el código de justicia militar para condenar a quienes se habían opuesto a la rebelión que él encabezó, así como a su familia, deudos y allegados y al que pasaba por allí. Lo que trasmite bien es la situación de una población entregada sin defensa posible a la vesania de los ganadores de la guerra que podían hacer literalmente lo que quisieran con la gente.

Y lo hicieron. A la vista está. La tiranía que aquellos criminales establecieron y mediante la cual gobernaron durante casi cuarenta años, creó un país virtual con sus instituciones, sus normas, sus procedimientos, sus usos y costumbres pero basado en el terror, la arbitrariedad, la impunidad de los criminales (fueran curas, militares, falangistas o civiles afectos al régimen), la delación mutua, la tortura y el asesinato seudojudicial de los opositores, los sospechosos o los simples neutrales.

Por eso es tan importante que haya un acto de memoria que airee estos asuntos y ponga al pasado en los términos en que se produjo. Porque aquellas trece muchachas de las Juventudes Socialistas Unificadas (la fusión de las Juventudes del Partido Comunista de España con las del PSOE, que quedaron bajo influencia comunista) murieron fusiladas en un acto de represalia por la muerte de un delincuente del Régimen en la que ellas no tuvieron nada que ver. Un fusilamiento a título de escarmiento, igual que el de sus cuarenta y tres compañeros de las JSU, para aterrorizar a la población. Como los que hacían los nazis en los territorios que ocupaban.

dissabte, 20 d’octubre del 2007

Blogorismos.

WATSON, APABULLADO.

El premio Nobel de Fisiología o Medicina James D. Watson ha hecho unos comentarios con tintes racistas en menoscabo de los negros y se ha armado un follón que lo ha obligado a pedir disculpas en público a toda velocidad. Pero no le han servido de gran cosa pues ya lo han depuesto de su cargo académico en un instituto de investigación, le han cancelado una conferencia prevista y una gira de publicidad de un libro que acaba de publicar. De honorable ciudadano ha pasado a apestado. En la conciencia contemporánea no hay lugar para el racismo, esa odiosa forma de pensar. Es un escandalazo genuino porque, si los juicios racistas hubieran sido contra los judíos siempre habría alguien que hablaría de la fuerza del lobby semita, cosa que da mucho lustre. Los agraviados aquí son los negros sin embargo, que no tienen lobby, carecen de influencia (esto es, poder) real en el mundo y ni siquiera han dicho esta boca es mía.

Al mismo tiempo, tanto escándalo y aspaviento es un poco sospechoso. Suena a mala conciencia porque todos sabemos que lo que dice el doctor Watson es un prejuicio que comparte muchísima gente; es un tópico, un lugar común. Sin ir más lejos hace como quince años los profesores estadounidenses Richard J. Herrnstein y Charles Murray publicaban La curva de Bell, un libro en el que sostenían que los negros tienen un coeficiente intelectual equivalente al 85% del de los blancos mientras que los asiáticos alcanzaban el 115% también por referencia a los blancos. Un libro que levantó igualmente mucha polvareda por el mismo motivo.

Mi inclinación es a considerar el racismo un delito. Pero hay que admitir que las opiniones no delinquen. Nos gusten o no. Y no creo que se combata el racismo persiguiendo a quienes emiten opiniones racistas, sino debatiendo con ellos y demostrando que son opiniones falsas e inmorales. El racismo en nuestras sociedades es rampante y hay que luchar contra él convirtiéndolo en asunto de debate público. Que no es cosa simple. Por ejemplo, el racismo no es una perversión mental de blancos, también hay negros, asiáticos, judíos racistas...

MAYOR OREJA, INHIBIDO.


El señor Mayor Oreja, pillado en un renuncio bastante tonto, quiere arreglarlo diciendo que él no condena nada (todo por no condenar el franquismo) de la historia de España, supongo que por ser historia porque si es por ser de España, el señor Mayor Oreja no tendría arreglo. En cuanto a la historia, si nuestro hombre no condena, tampoco puede aprobar, con lo que pasa por la vida como si no fuera con él. "Humano soy", parece que quiere decir el señor Mayor Oreja como si fuera Marcial, "y todo lo humano me es ajeno." Pues sí, como a las bellotas.

ALCARAZ, ARGUIDO.

Indignados andan el señor Alcaraz, presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo y los medios de derechas por el hecho de que aquel haya de declarar en la Audiencia Nacional por un presunto delito de injurias al Gobierno. Esto es lo que se llama dar a alguien a probar de su propia medicina. El señor Alcaraz, la AVT, el foro de esto y la mesa de aquello se han pasado los últimos tres años denunciando en vía judicial no ya el hecho de que se hayan dicho cosas más o menos gruesas sino simplemente de que se haya hablado y/o negociado. Y ahora les molesta comparecer ante el juez en condición de imputados por haber dicho que el señor Rodríguez Zapatero y ETA se ponen de acuerdo y que aquel es una marioneta de ésta.

MARAGALL, REBOTADO.

El señor Maragall sigue los pasos de su esposa que, si no ando equivocado, se dio de baja en el PSC hace unos meses. Y lo hace sembrando cizaña. Maragall es un político temperamental, con mucha personalidad y escasísimas dotes diplomáticas. Hace poco,en un artículo, decía que él no es independentista, como tampoco lo es,según él, el señor Pujol.

Eso de que un nacionalista no sea independentista es tan difícil de entender como los cristianos que dicen no ser practicantes.Si un nacionalista no es independentista, no es nacionalista. Otra cosa es que quiera la independencia hoy, como el señor Carod-Rovira; mañana, como el señor Ibarretxe; pasado mañana, como el señor Mas o en el día del valle de Josafat, como el señor Durán i Lleida. En mi modesta opinión, el señor Maragall es un nacionalista que había creído que, al menos él, ya era independiente y se ha encontrado con la amarga realidad de que no es así.


ESCENAS DE MATRIMONIO, CENSURADAS.

La Federación de Mujeres Progresistas pide a Tele 5 que saque de la parrilla la serie de "comedia de familia" Escenas de matrimonio. Dice haber recibido muchas denuncias, algunas de hombres, que hablan de que la serie maltrata la imagen de las mujeres, glorifica los tratamientos vejatorios y es caldo de cultivo para la violencia de género.

Parece que la serie tiene una audiencia enorme. He oído que como seis millones de personas. He visto algún trozo que otro porque la dan inmediatamente después del telediario de TV1 y, por lo que he visto, la serie me parece bochornosa, grosera y estúpida. No dudo de que también tendrá lo que dice la FMP. Pero estoy en contra de prohibirla. Eso es censura. Ya se sabe que todo censor tiene siempre poderosísimas razones morales para usar la tijera. Lo que sucede es que, si admitimos unas tenemos que admitir todas y, según eso, nadie podría poner comedia, drama o narración alguna porque siempre habrá alguien con razones muy poderosas para prohibirlo.

Si la FMP quiere que la serie desaparezca de la parrilla, que convenza a la gente de que lo que está viendo es infame. Y verá cómo Tele5,que sólo está interesada en el beneficio, la suprime de un plumazo.

Como siempre, un problema de educación porque mira que es malo y desagradable lo que yo he visto.