dimecres, 14 de febrer del 2007

Los idiotas.

Imagino que mucha gente habrá leído el artículo del señor Vargas Llosa, publicado en El País del domingo pasado, titulado El regreso del idiota, una apología del libro escrito por su hijo, Álvaro Vargas Llosa en colaboración con Plinio Apuleyo Mendoza y Carlos Alberto Montaner, asimismo titulado El regreso del idiota, continuación de otro, publicado hace 10 años, con el titulo Manual del perfecto idiota latinoamericano que, al parecer, ha sido un éxito de ventas en América Latina y se ha convertido en una especie de biblia de los neoliberales del subcontinente

No creo merezca la pena observar que eso de hacerse lenguas por escrito del libro del hijo de uno es incurrir en las feas costumbres del nepotismo, el enchufismo y el caciquismo tan arraigadas en el ámbito hispánico y contra las que se supone que lucha el regeneracionismo neoliberal. Y no merece la pena porque no es la primera vez que el ilustre novelista incurre en tan lamentable corruptela. Ya prologó el Manual, lo que no le impidió darle el correspondiente jabón en la prensa.

En esencia, el valor de estos libros, según el señor Vargas Llosa, reside en que, además de estar escritos por el retoño, ponen en solfa a la izquierda latinoamericana, víctima de esa congénita idiotez

"tercermundista, en todas sus aberrantes variaciones, desde el nacionalismo, el estatismo y el populismo hasta, cómo no, el odio a Estados Unidos y al 'neo liberalismo'".
Idiota, pues, viene a ser sinónimo de "izquierdista latinamericano" (y, por extensión, claro, español), un/a pobre ignarx que cree todavía en el valor de lo público frente a lo privado y aspira a modificar las sociedades en función de criterios de esa "justicia social" a cuya sola mención el habitualmente pacífico señor von Hayek empezaba a dar muestras de impaciencia casi grecolatina.

Hayek es una de las luminarias que el señor Vargas Llosa junior y sus dos amigos, recomiendan a los idiotas si quieren salir de lo que Kant llamaba el "estado de inmadurez del que sólo nosotros somos responsables", hablando de la superstición de la que habría de librarnos la ilustración, igual que el neoliberalismo nos redimirá de la idiotez izquierdista. Hayek, Von Mises, Popper y Ayn Rand, entre otros, son la cura de la idiotez de la tribu de la idiotez. Estos desidiotizadores no andan muy à la page, en verdad. A mí me viene muy bien porque así me hago propaganda ya que, si no estoy equivocado, soy el único español (y, encima, no neoliberal) que ha publicado un libro sobre Ayn Rand, (Literatura y política. La obra de Ayn Rand), interesantísima guionista, novelista y pensadora ruso-americana. A cambio de recomendar a unos, el señor Vargas Llosa desaconseja a otros, verdaderos gurús del idiotismo, por ejemplo, Noam Chomsky. De Chomsky dice el novelista que es muy buen lingüista pero sólo se le ocurren disparates en política. Bueno, es lo que le pasa a él: muy buen novelista y un zopenco en lo político. Por lo demás, estos neoliberales debieran recomendar otra gente más actual, más conectada con el mundo de hoy, al parecer tan lleno de idiotas como el de hace 10, 20, 100 años. Qué peste, Señor...

Lo fascinante es esa manía de los neoliberales de tildar de idiotas a las izquierdas. Idiota viene directo del griego idiotes, que significa, simple, ignorante, pero también persona que sólo se ocupa de sus asuntos privados, en ignorancia de la cosa pública. El idiotes es lo contrario del polites aristotélico, esto es, el ciudadano, el que sí se ocupa de los asuntos públicos. Es decir, el término tiene dos significados, cuando menos, uno peyorativo (el simple) y el otro neutro (el desinteresado de la cosa pública) que acabaron fundiéndose en el sentido más bien despectivo que tiene hoy el término. Dado que los neoliberales son quienes defienden la primacía de lo privado sobre lo público, los partidarios de lo que la filosofía política clásica llama la "libertad de los modernos" como el derecho de los individuos a no ocuparse de los asuntos colectivos y mind their own business, parecería lógico pensar que aquí los únicos idiotas en el doble sentido del término son Vargas Llosa padre, Vargas Llosa hijo y el espíritu santo en forma de halcón neoliberal.

(En la imagen, Eduardo Zamacois y Zabala, El favorito del rey, 1867).




Un ministro de Justicia de izquierdas.

Ahí está el señor Mariano Fernández Bermejo prometiendo el cargo. Por cierto, supongo que forma parte del protocolo de la ocasión, pero ¿es necesario que el Estado no confesional ponga el crucifijo hasta en la sopa? De todas formas no parece que haya protegido al ya ministro de las jupiterinas iras de la oposición que, como se cree delegada de la divinidad en este mundo, ya ha dictaminado negativamente el nombramiento. Los señores Acebes, Zaplana y Astarloa que, como las Grayas mitológicas, comparten un solo ojo, el clínico, y un solo diente, el colmillo, ya han dicho que el nombramiento es para enfrentar y dividir y que el señor Fernández Bermejo viene para traer la "política-bronca". No se dirá que no es enternecedor: los de la bronca permanente dicen que son los demás los de la bronca. Ejemplo de manual de estrategia del espejo.

Fernández Bermejo ha empezado diciendo que es de izquierdas. Lógico. Un gobierno de izquierdas tiene que nombrar ministros de izquierdas. No va a nombrar al señor Gómez de Liaño. Además, el izquierdismo del Gobierno es bastante moderado, así que tampoco supongo que el señor Fernández Bermejo sea un sanguinario bolchevique. Pertenece a la Unión Progresista de Fiscales (UPF), lo que es buen dato. Eso de "progresista" causa irritación a las derechas y a las izquierdas que dicen ser radicales. Las derechas porque no son amigas del progreso sino del regreso a las esencias puras. La "verdadera" izquierda porque le irrita lo que de gradual tiene todo progreso, cuando lo que hay que hacer es asaltar los cielos...o quedarse en casa. Con lo cual se pasa la vida en casa.

Ser de izquierdas y pertenecer a la UPF no tienen por qué ser obstáculos al adecuado ejercicio del cargo. ¿Quieren Vds. saber lo que me parece un obstáculo para el ejercicio de un cargo judicial o fiscal? La pertenencia a una secta, al Opus dei, por ejemplo. Y, sin embargo, el Fiscal General que nombró el gobierno del PP, don Jesús Cardenal, era miembro del Opus Dei, cosa que debiera inhabilitar para ejercer cargos jurisdiccionales en la administración de justicia. No está permitido que jueces y fiscales pertenezcan a partidos mientras estén en funciones. ¿Por qué sí a una secta que tiene más de partido que otra cosa pues aspira al control del poder político?

El civilizado coño del señor Rajoy. (Blogorismo).

Preguntado el señor Rajoy si iba a pedir disculpas por la guerra del Irak, en la que nos metió el Gobierno del que era vicepresidente, dijo que él está a otras cosas, no al pasado más remoto y no a esas tontunas del presente. ¿Y a qué cosas está el señor Rajoy? No me quedó claro, dada la tendencia del candidato a hablar como para su coleto. Pero sí dijo que éste es un país civilizado, coño. Nadie lo diría, escuchándolo a él. Y ¿qué coño tendrá que ver la civilización del país con el hecho de pedir disculpas cuando se ha cometido una granujada? Supongo que nada, pero es que uno pierde el coño cuando llegan unxs tipxs que seguro que son tan periodistas como yo astronauta, simples coños metomentodo, a incordiar al mero coño del partido.

¿O no?

Coño, que ya está bien.

¡Se sienten, coño!

dimarts, 13 de febrer del 2007

Dos terremotos.

El terremoto que sacudió ayer el suroeste de la Península y que se hizo sentir en Madrid causó menos excitación que el fallo del Tribunal Supremo sobre el recurso de casación interpuesto por el preso etarra Iñaki de Juana Chaos contra la sentencia de la Audiencia Nacional (AN) que lo condena a doce años y seis meses por dos artículos en Gara. El alto tribunal rebajó la pena a tres años, con lo cual ha venido a dar (casi toda) la razón a quienes sosteníamos que la sentencia de la AN era un despropósito, un abuso, una injusticia, dictada por el afán de venganza y bajo la presión de los energúmenos de la derecha, especialmente los dirigentes del PP y la Asociación de Víctimas del Terrorismo, personada en el proceso con una petición de noventa y seis años. ¡Noventa y seis años por dos artículos de periódico!

(Estamos a punto de presenciar el desenlace de esta escabrosa historia, queridxs niñxs. Ved a qué situación ha llevado a Caperucita su incuria y despreocupación. El lobo se apresta ya a comérsela. Aunque hablar de comer en estas circunstancias pueda resultar algo sardónico).

Digo casi toda la razón porque el TS ha tratado de establecer un término medio, un juste milieu entre los cuatro magistrados que, al parecer, se inclinaban por la libre absolución del reo y los dos que pensaban que enjaretándole noventa y seis años por los dos artículos se rendía servicio a la justicia. Para este modesto bloguero, ese fallo -que respeta, acata y pone sobre la cabeza, desde luego- tampoco es justo ni equitativo, porque entre la justicia (libre absolución ya que, nos pongamos como nos pongamos, tenía razón el juez de instrucción y aquí no había delito) y la injusticia (esa monstruosidad de los noventa y seis años) no puede haber término medio equitativo.

Para el reo pueden resultar más cómodos los tres años que los doce y seis meses y, por supuesto, que los noventa y seis. Pero a los ojos de la Justicia, son igual de inicuos. Lo que sucede es que, al ser más benigna la condena, parece magnánima. Pero sigue sin serlo. Esos dos artículos contienen juicios acalorados y metáforas más o menos subidas de tono, propias de los escritos políticos. Pero no amenazas, terroristas o no terroristas, salvo que se admita, como hacía la sentencia de la AN, que lo sean "implícitas". Implícito en la vida puede ser todo, hasta la vida misma.

Lo que ha hecho el TS ha sido lavarse las manos (y, de paso, lavar la cara de la AN) como Pilatos y remitir de nuevo el asunto al Gobierno, como diciéndole: nosotros lo hemos condenado; ahora, si quieres, libéralo. Ecce homo. Es de esperar que el Gobierno no se amilane, como tiene por costumbre, y excarcele al señor De Juana, quien hace año y pico que tenía que estar en la calle.

Ojalá que el nuevo ministro de Justicia, que parece hombre menos pusilánime que el anterior, no se arrugue ante las presiones de los linchadores de la derecha, que quieren ver a De Juana encarcelado de por vida. Porque, hablando de independencia judicial (el 75 % de la población, según la SER piensa que la justicia está polítizada; lo asombroso es qué piense el otro 25%) y no injerencia en la función de los tribunales, el espectáculo que ha proporcionado la AVT es de avío. Con anterioridad al fallo, la asociación del señor Alcaraz declaró que si el TS fallaba aminorando o eliminando la pena, sería una agresión a las víctimas del terrorismo. Y con posterioridad a él, no se han ahorrado críticas y descalificaciones, asegurando que la sentencia del TS satisface a los asesinos, pero no a las víctimas. Sí señor, eso es respeto a la la Justicia y acatar sus decisiones... siempre que comparemos a España con Colombia, país hermano en donde unos facinerosos hace unos años asesinaron a nueve miembros de la Corte Constitucional sin que sucediera nada. Si la comparamos con algún otro país europeo, la cosa es diferente. Sobran por tanto los energúmenos que quisieran ver a los magistrados del TS convertidos en jueces de la horca.

(Y ya veis, queridxs niñxs, qué poco dura la alegría en casa (y cama) del pobre: el lobo se abalanza sobre Caperucita y se la come. Vienen luego lxs analistas, lxs críticxs, estructuralistas y deconstructorxs, a decirnos que en eso del comer, sobre todo del comer en la cama, hay mucha ambigüedad y que a saber quién se come a quién. Pero el cuento se ha acabado).

Calculo que De Juana saldrá en libertad en cosa de días. Y, para entonces, el terremoto político en las radios, los periódicos y las teles de la derecha superará a todo lo visto hasta la fecha.

Más apagones.

Hago "copypaste" de un pásalo que acaba de llegarme para un nuevo apagón de protesta por la salud del planeta:

Parece que el apagón del otro día no fue secundado por mucha gente, y puede que no haya tenido la publicidad necesaria, asi que vamos a darle otra oportunidad a esta iniciativa, pero con algo mas de tiempo. El próximo día 14 de Febrero, día de los enamorados, de 22:55 a 23:00 hs., una hora en la que la mayoría de la gente esta en casa, proponemos volver a apagar todas las luces para dar un respiro al planeta y darle una señal de nuestro amor en este dia.
Si la respuesta es masiva, el ahorro energético puede ser brutal. Sólo son 5 minutos... a ver que pasa.
Pásalo.
Y ya que vamos a estar 5 minutos a oscuras con cara de tontos, aprovechad para pensar en esa persona que quereis, o para darle un gran beso si está contigo. ¡La Tierra se merece 5 minutos de descanso! No nos costará mucho individualmente hablando, pero el ahorro energético global puede ser significativo," las pequeñas acciones son poderosas, y su conjunto influye globalmente", así que gracias por colaborar y pasad la noticia.
No tengo mucha fe en que este apagón supere al otro, sobre todo por la premura con que se convoca. Pero que por mí no quede.

Aznariana.

Leo en el 20 Minutos que el Gobierno del señor Aznar envió policías a interrogar a algunas de las personas que los EEUU tienen secuestradas en Guantánamo contra todo derecho y justicia, con ánimo de que se autoinculparan en crímenes que no habían cometido. En la misma noticia se dice que el señor Aznar califica al señor Chávez de dictador. Hay algo ahí que no acaba de encajar. El señor Chávez ha sido elegido en unas elecciones democráticas y limpias, como lo fue el señor Aznar. No puede, pues, ser dictador por el origen, como quiere la doctrina clásica. ¿Lo será por el ejercicio?

Veamos: todavía no se ha visto al señor Chávez meter a su país en una guerra en contra de la voluntad de su población; al señor Aznar, sí. Tampoco se ha visto al señor Chávez mentir como un bellaco sobre la motivación de esa guerra; al señor Aznar, sí. Asimismo, no se ha visto al señor Chávez emplear fondos público para comprar una medalla estadounidense; al señor Aznar, sí. Ni se ha visto al señor Chávez mentir a lo bestia a su pueblo, tomándolo por idiota, sobre la autoría material del atentado del 11-m; al señor Aznar, sí. Ni se le ha visto enviar sayones a "interrogar" a ciudadanos secuestrados en Guantánamo; al señor Aznar, sí.

Por último, ¿no es obvio que el señor Aznar degrada a su país y a su gobierno legítimo en el extranjero siempre que puede? Que yo sepa, el señor Chávez no hace tal cosa. ¿Quién es el señor Aznar para tachar de dictador a nadie? La pregunta es retórica: ¿quién ha de ser? Pues un empleado de un magnate ultrarreaccionario de los medios de comunicación, empeñado en imponer el más crudo neoliberalismo en todo el mundo al servicio de los planes imperiales de los EEUU. Esto es, el señor Aznar es un lacayo del Imperio, una desgracia para su propio país y una vergüenza para sus correligionarios, lo digan o no.

dilluns, 12 de febrer del 2007

Madame la Présidente.

Anteayer, la candidata a la presidencia de la República francesa, Ségolène Royal, presentó en un mitin en Villepinte un ambicioso "Programa para una Francia nueva" que sus partidarios, entre quienes me cuento, aunque no tenga voz ni voto en la fiesta, han señalado como el verdadero comienzo de la campaña electoral. El "Pacto por la presidencia", que su compañero François Hollande se ha apresurado a calificar por la tele como un "programa de izquierdas", son 100 puntos de medidas y reformas concretas en sectores particularmente sensibles de la política, la economía y la sociedad francesas: más poderes al Parlamento, democracia más participativa (algo en lo que viene insistiendo la señora Royal desde hace meses), salario mínimo elevado a 1.500 € (tomen nota los gobernantes españoles: 1.500 €, cuando aquí tenemos en el horizonte utópico alcanzar los 600 €), aumento de las pensiones en un 5%, 120.000 viviendas sociales al año durante los cinco de su mandato. Y así, hasta 100 medidas concretas de izquierda que afectan, además, a la capacidad adquisitiva de los salarios, la descentralización regional, la educación, la seguridad social, la lucha contra todas las formas de violencia, la excelencia medioambiental, la política exterior pacífica...¿Quién dijo que Mme. Royal no tenía programa?

Quien no tiene programa es su rival de la derecha, el señor Sarkozy. No obstante, sus portavoces en el seno de la UMP se han apresurado a descalificar las ideas de la señora Royal por dos vías no estrictamente contradictorias pero poco armónicas entre sí: de un lado, las medidas de la candidata socialista no existen, no son nuevas, no se sabe cómo encajan en una visión de conjunto de Francia y, de otro, no se ve cómo vayan a financiarse.

Pero las medidas están, el "Pacto presidencial" ha puesto el debate en el terreno de las propuestas concretas y va a obligar al señor Sarkozy a salir de la ambigüedad del discurso implícitamente de extrema derecha para decir en concreto qué piensa hacer con los salarios, las pensiones, etc.

Es de esperar que la candidata socialista vuelva a remontar en los sondeos. Sus cifras son muy oscilantes: al principio de la precampaña, las encuestas le daban ganadora en segunda vuelta por 53% contra 47% de Sarkozy. Las que vienen publicándose en los últimos días, muy especializadas, y reflejando las intenciones de voto de muy distintos sectores sociales, la muestran perdiendo terreno frente a Sarkozy entre los jóvenes (26% de intención de voto frente al 32% para Sarkozy), los obreros y empleados (30% frente a 35%) y los jubilados (19% frente a 41%). Solamente los funcionarios prefieren claramente a Mme. Royal (43% frente a 17%). Extraigo las cifras del diario Le Figaro.

Estaremos atentxs a los próximos sondeos. Al fin y al cabo, esta plataforma electoral de los 100 puntos ha sido el fruto de una intensa actividad consultiva de la señora Royal que, en los últimos meses, ha participado en más de 5.000 actos en los que ha ido pulsando la opinión de la gente, sus deseos y esperanzas. Algo que no ha hecho el señor Sarkozy por falta de tiempo.

Zazie en el metro.

Ayer pasaron por la TV2 Zazie dans le métro, un peliculón de 1960, de Louis Malle, adaptación de una gran novela de Raymond Queneau del año anterior y que fue la que le dio la fama. Como de la historia me gusta todo: el director, el novelista y el protagonista masculino, Philippe Noiret, volví a verla encantado...y a descubrir nuevos giros, rasgos de ingenio, detalles que se me habían escapado cuando la vi por primera vez. Porque la peli, que es una adaptación muy inteligente de la novela, le ocurre lo que a ésta, al decir del propio Queneau, que es como una cebolla. La historia es sencilla: la madre de Zazie quiere pasar un par de días con un amante y lleva a la niña (de once años) a París, a casa de su tío (Phillipe Noiret), que trabaja de travesti en un local nocturno. La niña va encantada porque piensa que verá el metro, pero éste está en huelga. De forma que vivirá dos días locos en la capital, pero no verá el objeto de sus deseos, al menos, despierta.

La echaron en versión original, lo que fue un acierto porque, aunque la adaptación cinematográfica, lógicamente, se apoya en los elementos visuales de la historia y no tanto en los lingüísticos, que son los más importante en la obra de Queneau, hay suficientes de estos en la peli para disfrutar de lo lindo, empezando por el famosísimo doukipudonktan con que se abre la novela y también la peli que respeta asimismo la narración original en la sentencia final, cuando preguntada por su madre qué ha hecho durante los dos días en que la ha dejado en casa de su tío, Zazie contesta: J'ai vieilli. El "Doukipudonktan" es una transcripcion fonética de "D'où qu'ils puent donc tant?" (¿cómo pueden oler tan mal?) y viene a ser como una declaración de intenciones de lo que el lector habrá de esperar de esta increíble novela, escrita en néofrançais, esto es, en el intento de Queneau de eliminar la diferencia entre el francés escrito y el hablado. Un ensayo genial sobre la lengua hablada por los distintos sectores parisinos. Esta preocupación por las formas de la lengua llevó al autor a fundar en 1960 el OuLiPo (Ouvroir de Littérature Potencielle), en el que se preconizaba la fusión entre las estructuras matemáticas y las literarias. La traducción española corrió a cargo de Fernando Sánchez Dragó e imagino que tuvo que trabajar bastante porque muchos términos y giros son endiablados.

Enfrentado a la tarea de filmar ese amasijo de ocurrencias surrealistas, incluidos los inevitables episodios oníricos, experimentos estilísticos y hallazgos lingüísticos, Malle optó por hacer un guión trepidante, en el que los efectos visuales y los gags sustituyen a la continua experimentación lingüística y lo hacen tan satisfactoriamente que el propio Queneau, aun reconociendo la gran distancia que había entre la peli y la novela, aceptó aquella sin reservas. Los personajes hablan como Queneau los hace hablar, pero se mueven y actúan al peculiarisímo y variadísimo ritmo que Malle les imprime.

Al mismo tiempo, los aficionados al cine de Malle, aun reconociendo su mano, hemos de admitir que Zazie tiene poco que ver con el resto de su filmografía. Quizá algo con ¡Viva María!, por lo acelerado del relato, pero muy poco con las pelis densas, crudas, amargas, como Ascensor para el cadalso o la fabulosa Le feu follet, los refinados dramas burgueses, como El soplo en el corazón (que me parece una película soberbia que tengo muy vista) o su último film, adaptación del Tío Vania de Chejov, sin olvidar el pedazo drama de Lacombe Lucien, la parcialmente autobiográfica Adiós muchachos y, por supuesto, la filmografía de la época norteamericana.

La historia de Zazie, un relato de anhelo, deseo incumplido y búsqueda, se presta a muchas interpretaciones. Lacan decía de la novela que está llena de "duplicidades". Hay quien ha señalado las concomitancias con el Ulises de Joyce. Obvio parece el paralelismo con Lolita, de Vladimir Nabokov. Queneau conocía la obra muy bien, hizo que se publicara en francés y la tomó como ejemplo. Pero me atrevería a decir que lo que Nabokov se tomó en serio, se convierte en guasa y rechifla en Queneau. La mórbida sexualidad de Lolita deja aquí paso a una burla continua de las pulsiones sexuales de algunos personajes y hasta a algún discurso desternillante, como el del taxista acosado a preguntas comprometidas de Zazie en la torre Eiffel. Sin duda, la niña es perseguida por un pedófilo pero ella, a su vez, está lejos de ser completamente ingenua. Y no sólo porque, en cuanto se sorprende por algo suelta un "mon cul!" rotundo, sino por la vida de familia que lleva y su carácter inquisitivo, que le hace conocer los deseos de los demás personajes sin tomárselos muy en serio.

Casi medio siglo después de su estreno, Zazie sigue manteniendo el interés y la frescura del primer momento y cautivando por la incansable, velocísima concatenación de gags, muchos de ellos sacados explícitamente de los comedy capers, del cine mudo, como esas turistas alemanas que persiguen al tío Gabriel y tanto recuerdan a las "Sennet bathing girls" de Keystone.

diumenge, 11 de febrer del 2007

Esa catástrofe del cambio climático.

La organización cívica radical Move On, a la que pertenezco, ha puesto en marcha una campaña de firmas para enviar una demanda a los Jefes de Estado y de Gobierno que se reunirán en junio en Berlín. Dado que el orden del día se está decidiendo ahora, se trata de presionar para que la primera prioridad sea un tratado internacional sobre el cambio climático. Quien quiera firmar a favor, que pinche aquí. Además, podrá acompañar su firma con un breve comentario dirigido a los barandas de los países que más contaminan: EEUU, China, India, Rusia, Japón, Francia, Alemania, Italia, RU, Canadá y Brasil. También se puede ver un divertido video cerca de cómo se toma Mr. Danger los avisos de cambio climático. Igualmente se accede a infomación sobre la nueva organización, Avaaz especializada en cuestiones de cambio climático.

Los augurios son francamente preocupantes. Uno querría que tuvieran razón todxs aquellxs que dicen que somos unos exageradxs y unxs alarmistas y que la tierra ya ha pasado por otras épocas de cambios climáticos. La cuarta glaciación, tras de la que floreció la civilización, fue la última de ellas. Nada nuevo bajo el sol. Claro que también hay quien afirma (Tamames, por ejemplo, comentando una obra de Tim Flannery) que ya estamos en camino de la quinta glaciación. El vaticinio más reciente es que, a lo largo del siglo XXI aumentarán las temperaturas y a los españoles, según parece, nos está reservado un subidón de cuatro a siete grados en el verano que lo deja a uno pensativo. Si no fuera porque el asunto parece grave podría hasta hacerse un chiste diciendo que, a los que van a pasar veranos de 50º, la quinta glaciación les viene de miedo.

Este asunto de la catástrofe medioambiental tiene algo de predicción apocalíptica, un apocalipsis científico, racional, inevitable. Y algo debe de estar pasando ya. Nada nos gusta más que nos cuenten la catástrofe del fin de los tiempos y con pelos y señales, como sucede ahora en que los cuadros que erizan los cabellos, se pintan a base de concatenaciones lógicas, indubitables. Desertificación, subida del nivel de los mares. etc. Y no hace falta mucho para darse cuenta de que lo que pone en marcha el proceso de destrucción es la actividad del ser humano. Hay quien dice que no, que el responsable es el capitalismo, como si el capitalismo no fuera una actividad humana o tuviera un sustituto para él. Nada, hombre, que los seres humanos somos el cáncer del planeta, como pensaba Susan Sontag y el más maligno de todos, el hombre blanco. Culpable por antonomasia.

En Pekín se ponen en la calle 1000 coches diarios. Es obvio que tiene que haber una crisis de algún tipo. Y la solución no puede consistir en decir a los chinos que se queden con las bicicletas, que pedalean muy bien. Igual que no se puede decir a lxs brasileñxs que, como la Amazonia es el pulmón del mundo, no se les ocurra tocar la selva virgen. Lxs chinxs y lxs brasileñxs tienen el mismo derecho a poseer uno o dos coches por persona que tienen lxs estadounidenses.

Está claro que hay que cambiar el modelo de desarrollo, como dice José Bové, candidato a la presidencia de la República en Francia. Una de esas afirmaciones que todo el mundo suscribe. La cuestión es ¿cómo?


Los viejos comunistas.

Hace unos meses, en septiembre del año pasado, el editor extremeño Muñoz Moya y la Fundación de Investigaciones Marxistas (FIM) publicaron las memorias de José Sandoval, Una larga caminata. Memorias de un viejo comunista. José Sandoval debe de tener 94 años y, al seguir siendo comunista es, con toda razón, un "viejo comunista". Y, como buen comunista, tiene su obra colgada en la red, para que se la baje quien quiera gratis, pinchando aquí. Está bien el enlace, con portada y fotos.

La vida de Sandoval, a quien conocí en el penal de Soria, los dos de presos políticos, es una especie de epítome, resumen de la vida de un "revolucionario profesional", como los quería el Komintern y, al propio tiempo un hombre del partido, un verdadero apparatchiki. Quien recorra las 180 páginas escritas en una prosa rápida, escueta y algo coloquial, verá que el autor ha pasado toda su vida en el partido comunista, ha trabajado en empresas el PCE, como la Radio Pirenaica o la FIM, o ha vivido como "liberado" de la organización, por ejemplo, en su tiempo en la clandestinidad en Madrid. Para bien y para mal, lo que se dice "un hombre de partido."

El libro arranca prácticamente en la República y termina con la legalización del PCE. Sandoval hizo la guerra civil, estuvo en las batallas de Brunete y Teruel y cruzó los Pirineos para acabar en un campo de concentración en el sur de Francia, antes de ser acogido en la Unión Soviética, en cuyos destacamentos de guerrilleros hizo la II Guerra Mundial. Un hombre de valor, y un funcionario medio del PCE, que desarrollaría después su trabajo en relación con intelectuales.

El libro no es un rico venero de información novedosa, aunque contiene algunas anécdotas de interés. La que más me ha llamado la atención es el trato mantenido con Ramón Mercader. Es únicamente un apunte, pero muy revelador de la torturada y tortuosa personalidad del asesino de Trotsky. Sandoval atribuye el acto de Mercader, que él repudia, a ciega fe de aquel en Stalin, sin reparar mucho en la influencia de la madre, a mi juicio aspecto más importante en la explicación del móvil.

Es interesante la narración asimismo a su vuelta a España en los primeros años 60, sobre todo para alguien que, como yo, vivió también ese tiempo, aunque con otras experiencias. Me hizo gracia saber que uno de sus quebraderos de cabeza, como responsable del PC para la Universidad y los intelectuales, fue la primera escisión maoista en el ámbito uiversitario. En esa estaba yo, lejos de pensar que estuviera siendo quebradero de cabeza de un responsable del Partido Comunista.

Su paso por la cárcel, Soria y luego Segovia, está narrado con agilidad y hasta cierta nostalgia. Cuando uno se pasa 10 años en una institución cerrada, establece uno relaciones inolvidables y se le quedan a uno, supongo, muchas cosas en el fondo de la memoria. Lo conocí allí, siendo yo un chaval. No se acuerda de mí en el libro, aunque me enseñó el ruso que sé y que si es muy insuficiente, es tan sólo a causa de mi inconstancia, pues él tenía una paciencia admirable. Sí se acuerda, en cambio, de mi padre, Paulino García Moya, de quien dice que era un dirigente maoísta, cosa cierta, vive el cielo, ya que es uno de los fundadores del Partido Comunista de España (m-l), hazaña que purgó con siete años en las cárceles de Franco. Evalúese si estoy en posición de entender estas trayectorias personales de los "viejos comunistas".

Algo muy de agradecer en Sandoval, que es hombre afable, es que no sea desabrido ni trate mal o despectivamente a sus adversarios políticos. Ni siquiera a los que se hubo de hacer dentro de su partido a lo largo de su dilatada peripecia personal. Piénsese que se habla del PCE, partido en donde un error en una votación o un apoyo a la persona equivocada podían costar la carrera o algo más a quien cometiera el desliz. Líster, Carrillo, Claudín, Semprún, Ballesteros, etc, personas con las que el autor tendría sus rifirrafes y que, un momento u otro se marcharon del partido al que él se mantuvo fiel toda la vida, no reciben mal trato como suele pasar en este tipo de escritos. No solamente no se los menosprecia o ataca sino que, al contrario, aparecen en la obra recordados muchas veces con cariño, teñido de una comprensión por sus actos o posiciones que sólo puede provenir de la sabiduría de la edad.