Ayer vi el teledario de Tele Madrid porque la TVE 1 emitía un partido de futbol. Esa cadena es algo asombroso, es una cadena del PP, al servicio del PP y, más concretamente, de doña Esperanza Aguirre. Hasta los locutores emiten opinión en lugar de información. Uno no da crédito a lo que ve y oye. Una TV pagada con dinero de todos los contribuyentes, pero al servicio de un partido y así resulta que los votantes del PSOE tienen que sufragar un servicio donde se les pone verdes y se ataca a sus representantes, especialmente al presidente del Gobierno. Una prueba más de lo que la derecha hace con las instituciones y los servicios publicos, instrumentalizarlos sin reserva ni "complejo" alguno en beneficio de sus intereses.
dijous, 7 de juny del 2007
Tele Madrid.
La comisión.
La comisión que ha de hacer resurgir de sus cenizas al PSM estará presidida por la señora Narbona. Dicen los socialistas que están dispuestos a todo, a no contar más que con gente pura y sin ambición personal de querer ser secretario general, con gente válida. Lagarto, lagarto, los quieren mansos. No entiendo por qué esté mal tener la ambición de ser secretario general. Lo encuentro muy razonable. Lo malo no es tener ambición sino hacer juego sucio, actuar de acuerdo con intereses creados. Ese es el peligro del PSM. Ayer el señor Blanco se reunió con los representantes de las corrientes enfrentadas en el PSM, los socialdemócratas y los acostistas. ¿Para qué? Espero que no para hacer otro reparto de influencias en el PSOE, sino para decirles que se vayan de una vez.
En todo caso y supuesto que la señora Narbona sea imparcial en el avispero madrileño, a la hora de presidir esa comisión conviene no olvide que un dromedario es un caballo dibujado por una comisión.
dimecres, 6 de juny del 2007
Claridaz, certidumbre, seguridaz y nada de ambigüedaz.
Para ello, corríjaseme si me equivoco, basta con tener claro qué se hace en cualquiera de los dos posibles supuestos:
Supuesto b, ETA deja de delinquir y pide conversaciones. Se atiende a cuantas conversaciones sean precisas para averiguar cómo depone las armas definitivamente, sin hacer más concesiones que las que aconsejen razones humanitarias puesto que sus objetivos políticos pueden reivindicarse libre y pacíficamente en nuestro país. Lo que sucede es que ETA no quiere reivindicarlos sino obtenerlos por cesión de "Madrid", ente misterioso y proteico que a veces tiene forma de Gobierno, a veces de Parlamento y a veces de Estado con corona o sin ella. Bien cierto, pero no hay que entretenerse con esto. Ya se sabe que, en condiciones de normalidad, ETA quiere la luna.
Ahora bien, para conseguir que la cuestión etarra-abertzale-nacionalista se sitúe en sus exactas dimensiones en la política española es imprescindible que todas las organizaciones, excluidas ETA y Batasuna, coincidan en un criterio simple: la cuestión del terrorismo no es objeto de debate político y todo el mundo respalda al Gobierno. Por supuesto, el gobierno puede cometer errores en el desempeño de su tarea, bien sea la de reprimir (en el supuesto a), bien la de conversar (en el supuesto b), pues nadie está libre de ellos. Criticar esos errores es un derecho de las fuerzas políticas que apoyan al Gobierno porque ese apoyo leal no puede ser acrítico. A este respecto, a mi entender, el Gobierno viene errando desde el principio al exigir un apoyo sin fisuras. Que el PSOE se lo diera en su momento al gobierno del señor Aznar, con lamentable falta de sentido crítico, no le da derecho a pedir que los demás hagan la misma dejación.
A su vez, la oposición conservadora no puede magnificar y desorbitar las críticas legítimas hasta convertirlas en un ataque en toda regla al Gobierno, adoptando una actitud de sistemático boicoteo de toda acción gubernativa que impide que el Ejecutivo pueda llevar adelante su política. Pero es lo que hace.
Armados con este sencillo criterio, vamos a examinar las principales reacciones de ayer al dichoso comunicado de la dichosa ETA.:
El presidente del Gobierno estuvo bien, sereno y comedido, como acostumbra, pero repitió dos errores: volvió a exigir apoyo unánime y no fue taxativo en responder a los pistoleros que si quieren supuesto a, habrá supuesto a. Y nada más.
El señor Rajoy, que tiene la costumbre de convertir las dentales sonoras "des" en fricativas interdentales sordas "cetas", volvió a negar el pan y la sal al gobierno e insistió en el embuste del "proceso de rendición" de los socialistas al pedir a su presidente que "rectifique". Vuelve a ser la actitud desleal que ha presidido esta legislatura y que tantas bazas ha dado a ETA. Escatimar el apoyo de la oposición al gobierno legítimo del Estado en la lucha contra una banda de terroristas es mezquino, irresponsable y bastante canalla. Francamente hablando.
El señor Llamazares habló con mucho sentido común. Cada vez me gusta más el secretario general de IU. Hay que ver cómo ha cambiado esa organización desde los tiempos del inefable señor Anguita. La actitud del señor Llamazares es muy constructiva, aunque no sé si es la mejor para sus intereses electorales.
Los señores del PNV y de CiU, también muy oportunos, hablando de unidad de los demócratas. Aquí de unidad hablan todos, hasta los franceses, todos menos el señor Rajoy.
Por último, los correveidiles de Batasuna hicieron el acostumbrado ridículo. El señor Otegi dijo muy serio que la responsabilidad de la ruptura de la tregua era "exclusivamente de ETA", cosa obvia por cuanto él no pinta nada cuando hay tregua ni cuando deja de haberla. Añadió que la culpa del "colapso del proceso" (sic) era del PSOE y del PNV. Interesante, jesuitica distinción entre "responsabilidad" y "culpa". No pueden evitarlo. Lo llevan en la sangre.
Llegados aquí, los mentideros hierven de suposiciones acerca de a quién beneficia y a quién perjudica electoralmente la ruptura de la tregua. Hay incluso quien dice que al PP le vendría bien algún atentado y que eso le haría ganar las elecciones. Puede que sí y puede que no. Por más que la distinguida troika conservadora se desgañite, hay dos hechos clarísimos imposibles de ocultar: Primero, el señor Rodríguez Zapatero no se había rendido a ETA, de acuerdo con la acrisolada doctrina del señor Rajoy, según la cual, si el señor Rodríguez Zapatero no cede, le ponen bombas y, si no le ponen bombas, es porque ha cedido. Una bomba más (la del 30 de diciembre no debió de parecerle suficiente) y hasta el señor Rajoy tendrá que admitir que el presidente del Gobierno no ha cedido.
Segundo, el PP se niega de raíz a apoyar al gobierno en la política antiterrorista. Y como estos dos hechos son evidentes a los ojos de todo el mundo, el resultado electoral está en el aire. Habrá que ver qué dice el barómetro del CIS que recoja la opinión posterior a la ruptura de la tregua. Si fuera el PSOE, no me preocuparía. La gente no es tonta, como ya demostraron hace unos días los navarros, cosa que reconoce ahora hasta el señor Miguel Sanz, el que decía que los socialistas pretendían vender Navarra a espaldas de los navarros.
Violencia machista.
En la última semana ha habido siete casos de asesinato de mujeres a manos de sus parejas o ex-parejas y la siniestra contabilidad de la violencia de género sigue aumentando. Sin duda las medidas de todo tipo que se han tomado y continúan tomándose, de carácter legislativo, judicial, policial, etc. presentan muchas insuficiencias pero, en líneas generales muestran una preocupación social genuina y un deseo bastante generalizado de poner coto a esta barbarie.
Lo que sucede es que para conseguir éxito en el empeño hay que cambiar la mentalidad de la gente,
tanto hombres como mujeres, y eso no es fácil, ni se consigue de la noche a la mañana. Largos siglos de sometimiento de las mujeres a los hombres, prácticamente sin límite alguno, de aceptación y hasta de idealización de prácticas violentas no se borran de un plumazo. ¿Quién no se acuerda de la expresión "crimen pasional", que suponía una exculpación del criminal siempre que hubiera cometido su delito "cegado" por los celos? Son siglos embelleciendo la violencia de género como algo fatídico pero normal, hermoso, trágico. El cuadro de Frida Kahlo, "Unos cuantos piquetitos" horroriza por lo que tiene de consideración, digamos, ordinaria del hecho bestial.
Hoy cuando sale a subasta por un pastón una de las obras más famosas de Julio Romero de Torres, quien "pintó a la mujer española", cabe recordar uno de sus cuadros más famosos, Cante Hondo, una bellísima alegoría andaluza y una interpretación simbólica de la poesía y el alma de su pueblo, cuyo punto central en primer plano, es un asesinato de género del que, pintorescamente, se sigue que hemos de solidarizarnos con el dolor del asesino y no con la asesinada.
Mientras sigamos considerando como obras de arte relatos o imágenes que se sustentan en actos de violencia y crímenes machistas es evidente que tendremos un problema a la hora de ponerles coto. Y el asunto es difícil porque son obras de arte como de hecho lo es uno de los óleos más famosos de Magritte, verdadera quintaesencia del surrealismo y en el que se vuelve a hacer hincapié en la interpretación torcida, ya que se llama "El asesino amenazado", dando preeminencia a la peripecia del hombre sobre la de la mujer cuya muerte no pasa de ser una mera anécdota que da pie a la historia.

Efectivamente, no es fácil cambiar una mentalidad que se ha ido acuñando a lo largo de milenios, que tuerce nuestro juicio estético al extremo de hacerle pasar por encima del moral (¿qué diferencia hay entre estas imágenes y las concepciones del Marqués de Sade?) y que aún hoy sigue vigente en amplísimas partes del planeta. Véase, si no, el cartel de la derecha, una admonición oficial de la República Popular China en los años 70 en contra de la violencia machista.
Y no es fácil porque la emancipación de las mujeres, que tengo por la más importante revolución de todos los tiempos, consecuencia y superación de las revoluciones burguesas de los siglos XVIII y XIX, suscita la correspondiente resistencia en la parte masculina que ve cómo pierde privilegios que tenía como ley natural. No hay que cejar ni un instante en el empeño y no hay que desanimarse ya que aún ha de correr más sangre, a medida que las mujeres consigan vivir sus vidas en pie de igualdad con los varones. La libertad no se obtiene graciosamente; hay que conquistarla.
dimarts, 5 de juny del 2007
La querencia.
Vuelven los de las pistolas por donde solían. Han esperado a que pasaran las elecciones para no ponérselo imposible a los sacrificados muchachos que tienen que compartir instituciones con los gorrinos pero, una vez celebrados los comicios, que cada palo aguante su vela, sí señor.
En realidad, nunca se habían ido del todo y la tregua ya la habían volado en pedazos el 30 de diciembre, o sea que la ruptura de ahora no es que sea declaración para consumo interno, sino un verdadero mantra para iniciados. Han roto lo que ya habían roto y nunca habían dejado de romper.
Bueno, ¿y qué? Business as usual, no hay que dar al asunto mayor importancia de la que tiene, que no es mucha pues, como suele pasar con esta gente, la tregua era una añagaza. Porque decir a estas alturas que sólo conciben una negociación que acabe en la independencia de Euskal Herria equivale a decir que toda tregua es una coña y que sólo se considera un posible supuesto: la victoria incondicional de sus exigencias. Es decir, más de lo de siempre. Se me ocurren algunos comentarios:
Primero: los servicios secretos españoles no son tan malos como se supone, pues ya habían advertido que algo así estaba preparándose.
Segundo: oído a las interpretaciones del sector "político" del MLNV, esto es, de los "botones" de ETA. Supongo que saldrán diciendo que "ya lo advirtieron" ellos, como si fueran alguien a la hora de decidir y no meramente gentes que están comprando su impunidad a cambio de justificar lo injustificable, esto es, los asesinatos.
Tercero: interesante también será la actitud del PNV, una parte del cual, en concreto el sector de Josu Jon Imaz, ha estado opositando a número uno en tiro en la nuca por cipayo y gorrinamente españolista.
Cuarto: a ver cuánto se tarda en entrar en un conflicto con los electos de ANV apenas se dé un atentado y estos se nieguen a condenarlo, argumentando que ya condenaron la violencia in illo tempore en sus estatutos primigenios.
Quinto: será fascinante observar cómo encaja la derecha española esta noticia en su melopea del proceso de rendición, la venta de España, Zapatero genuflexo ante ETA y otras estupideces, digno contrapunto a las que sueltan los pistoleros en sus profundas consideraciones teóricas. No haya temor, por supuesto: en cualquier caso, volverá a hacer bandera partidista del asunto y a cargar contra el presidente del Gobierno, el principal "fascista" español en el fino análisis etarra.
Sexto: hablando de epítetos, ¿de qué me sonará esto de llamar "fascistas" a los socialdemócratas?
Decía A. Machado: "Nunca extrañéis que un bruto se descuerne luchando por la idea"... o por lo que tiene como tal.
La marcha de Simancas.
Ayer, el señor Simancas decidió escuchar la voz del sentido común y presentó su dimisión como secretario general del PSM. Cuando renunció a ser de nuevo candidato en las elecciones autonómicas, este modesto bloguero escribió: "Eso de que no volverá a ser candidato en las siguientes autonómicas es muy razonable, pero ¿para qué quiere quedarse enredando en el PSM? No soy yo quién para decir a los socialistas lo que tienen que hacer, pero desde que el mundo es mundo jamás los beneficiados de lo antiguo han sido heraldos de lo nuevo, jamás han traído cambio genuino aquellos que proceden del régimen anterior." O sea que ahora me corresponde aplaudir su actitud en el entendimiento de que lo de menos es si la dimisión ha sido cosa suya, que parece poco probable, o inducida por el señor Rodríguez Zapatero, como se malician bastantes. El caso es que se ha ido uno de los mayores obstáculos a la pendiente renovación del PSM. Corresponde agradecerle los servicios prestado y seguir adelante.
El PSM lleva veinte años perdiendo elecciones en la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid. Ha fundido diversos candidatos (Leguina, Almeida, Simancas a la Comunidad; Barranco, Morán, Jiménez, Sebastián al Ayuntamiento) sin que ninguno de ellos haya conseguido nada. En el interín, el PSOE ha estado, dejado de estar y vuelto a estar en el gobierno del Estado. O sea, que algo pasa en el PSM. El señor José Blanco reconocía hace unos días que los socialistas tienen "un problema en Madrid". Sí, en efecto, ese problema se llama PSM y antes FSM.
Un problema porque ese partido está dividido en dos o tres corrientes sólo distinguibles por sus respectivos intereses, corrientes que viven de espaldas a la realidad de la Comunidad y del municipio más importante de España, que sólo atienden a sus pactos, equilibrios, compromisos para repartirse cargos, escaños, sueldos, compuestas en buena medida por burócratas adocenados y gentes del aparato sin otro horizonte que mantener sus respectivos chiringuitos, si es cum imperium, como decían los romanos, estupendo, pero si ha de ser sine imperium, también les vale mientras no los muevan de las sillas.
Esta permanente discordia interna, apenas contenida a través de pactos más o menos elegantes, configura un partido sin ideas, sin iniciativas, sin líderes de peso, sin pulso, sin horizonte. Un partido de ugly losers, resignados a esta condición mientras sigan beneficiándose de las rentas que trae la ley de hierro de la oligarquía que en Madrid se aplica hasta el paroxismo.
Recordatorio.
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dilluns, 4 de juny del 2007
Ambición de poder.
No tengo nada claro que el PP llegue a las próximas elecciones sin alguna sacudida interna de importancia. La apabullante victoria electoral de los señores Aguirre y Gallardón en Madrid ha proyectado a ambos repentinamente al estrellato partidista, marcando una distancia insalvable con cualesquiera otros candidatos a suceder al señor Rajoy en el caso harto probable de que éste fracase en las próximas elecciones generales. Se cumple una vez más el principio democrático de que la única legitimidad aceptable hoy día es la que proporciona el voto de los ciudadanos. Frente a aquellos, los otros posibles postulantes a la sucesión, Acebes, Zaplana e tutti quanti aparecen ahora como oscurecidos, desvaídos, caballos perdedores.
Y lo más grave para la tranquilidad interna del partido es que lo mismo pasa con el señor Rajoy quien, a diferencia de sus dos deslumbrantes segundos, no ha ganado una sola elección; al contrario, si acaso, la ha perdido, como perdió la de 2004 y como ha vuelto a perder las municipales y autonómicas de hace unos días. Porque ya está claro que en Madrid ganaron la presidenta de la Comunidad y el alcalde, y en el resto de España perdió el señor Rajoy. De hecho, el señor Rajoy es candidato a la presidencia del Gobierno por decisión personal del señor Aznar, no porque los electores lo hayan puesto en donde está.
Hay un ejemplo similar a esta situación en los últimos tiempos de la Unión Soviética. El señor Gorbachov fue presidente del país y secretario general del Partido Comunista por decisión del máximo órgano del partido, no de los electores. El señor Yeltsin, recientemente fallecido, llegó a presidente de la Federación de Rusia por elección popular y, pertrechado de su superior legitimidad, se impuso al señor Gorbachov en una memorable sesión del Soviet Supremo y, de un papirotazo, liquidó la Unión Soviética. Frente a un Yeltsin elegido por voluntad popular, el señor Gorbachov no era nadie.
Ya, ya, España no es la extinta Unión Soviética y es de esperar que los dos líderes electos, a los que ya les quedan pequeñas sus respectivas jurisdicciones, no sean tan expeditivos con el señor Rajoy como Yeltsin lo fue con su superior. Parecen más educados y, además, al ser dos, han de ir con cuidado, pues no se sabe cuál de ellos prevalecería en el caso de que hubiera una confrontación inmediata.
Lo que está claro es que el señor Rajoy tiene el liderazgo prácticamente amortizado antes de materializarlo y su derrota es un factor "descontado", como dicen quienes juegan en la bolsa. Frente a los dos astros madrileños, el señor Rajoy es un plepa. Su partido renquea tres puntos porcentuales en intención de voto por detrás del PSOE y él es el político peor valorado a escala nacional. Como para ganar unas elecciones que se convocarán en cualquier momento después del verano. Sin duda, conserva algunos fieles, pero la fuerza de estos no consiste en la seguridad del triunfo del jefe, sino en la necesidad de que ninguno de los otros dos postulantes destaque demasiado sobre el otro.
El zafarrancho de combate que está organizándose en el partido no se orienta a apoyar a su presidente sino a delimitar los campos entre la señora Aguirre y el señor Gallardón. Cada uno de estos dos tiene ya sus partidarios, sus bastiones y sus distintas posibilidades. El Alcalde cuenta con fuertes apoyos territoriales (señores Piqué, Arenas, Feijóo), buena situación en el organigrama representativo del partido (pues puede ser diputado) y con el factor ideológico de la prédica de centro. La presidenta de la Comunidad cuenta con el apoyo de otros barones territoriales, controla el partido en Madrid y dispone de un importante apoyo mediático, tanto privado como público (pues TeleMadrid es un canal a su mayor gloria) que argumenta su causa de una "derecha sin complejos", estilo neocon.
Parte de ese escudo mediático que protege a la señora Aguirre, además es beligerante en contra del señor Gallardón y no es ésta una de las menores razones que permiten barruntar la posibilidad de que el PP sufra algún sobresalto de aquí a las elecciones legislativas. Cuando hay tensiones y enfrentamientos dentro de un partido y en ellos intervienen los medios, la situación tiende a hacer crisis en poco tiempo. Los contendientes que tienen acceso mediático sacan el problema a la calle y los que no lo tienen suelen decir eso tan socorrido y triste de que "los trapos sucios se lavan en casa", haciendo de necesidad virtud.
La carrera por la sucesión del plepa señor Rajoy empezó la noche del 27 de mayo (por cierto, considérese la mirada que en la primera foto dirige la señora Aguirre al señor Gallardón; es de cine) y a estas alturas, la rebatiña del partido recuerda el episodio en que los soldados se reparten la vestimenta de Cristo crucificado. También están vendiendo la piel del oso antes de haberlo matado, pero no parece que este oso sea muy de temer. Lo son más quienes están ya vendiendo su piel.
Quieren otro juicio.
Hoy, los de Libertad Digital arrancan diciendo que varios abogados van a solicitar la anulación del juicio. Como es bien sabido, la estrategia de los de la teoría de la conspiración (que están seguros de que jamás podrá probarse en sede judicial pues se la han inventado) consiste en retrasar y, a ser posible, detener el juicio en el que ya ha quedado meridianamente claro que, de intervención de ETA, nada de nada.
También hoy trae El País un magnífico reportaje de Ernesto Ekaizer en el que se explica que hay una colusión entre algunos abogados defensores de ciertos acusados (Basel Ghalyoun y Jamal Zougam) y El Mundo. Así mismo da a entender, sin hacerlo de forma expresa, que es ese medio el que se encarga de abonar los honorarios de los abogados. De ese modo la defensa se utiliza como un mecanismo más en la estrategia de la teoría de la conspiración, pues es la defensa de estos dos acusados una de las que más ha insistido en vincular a ETA con el atentado del 11-M.
Es curioso comprobar hasta qué punto en este proceso confluyen las tácticas jurídicas de unos con las políticas de otros. Y más curioso cómo las tácticas políticas pueden consistir en minar la administración de justicia. Desde el primer momento ha estado claro que el juez Gómez Bermúdez -en quien los de la seudoteoría de la intervención de ETA tenían puestas sus esperanzas- iba a presidir un proceso judicial intachable y desde ese mismo momento ha estado claro también que los partidarios de la conspiración iban a tratar de deslegitimar el proceso y, a ser posible, de anularlo. La finalidad es doble: de un lado, favorecer las expectativas del PP (que, a su vez, cumple con el papel que se le ha asignado de apoyar mediante declaraciones e insinuaciones varias la versión de la conexión etarra) y, de otro, vender más periódicos, aumentar la audiencia. Es de esperar que este nuevo intento de embarullar, retrasar o impedir quede en nada, como en nada han quedado todas las alambicadas invenciones del ácido bórico, la orquesta Mondragón y la furgoneta Kangoo. Entre tanto, el público crítico puede aprovechar para ver hasta qué punto cabe emplear los medios de comunicación como instrumentos al servicio de dudosas políticas de partidos, de intereses electorales de unos y de mecanismos para el enriquecimiento y el aumento de poder de otros.
Visto lo cual, la pregunta inmediata que ha de hacerse todo aquel que lea la información de Libertad Digital es cuánto de lo que lee es información en sentido genuino y cuánto mera expresión de una intencionalidad de la defensa que se urde de consuno con el propio medio de comunicación.
diumenge, 3 de juny del 2007
La partera de la historia.
¿Qué sucede con el movimiento antiglobalización o alterglobalización? Ayer, los grupos contrarios a la globalización prácticamente arrasaron la ciudad de Rostock, como preparación a la reunión del G8 en Heiligendamm. Fue una batalla campal que duró horas, con lanzamiento de objetos, cócteles molotov, vehículos incendiados, barricadas, unos 150 policías heridos y una cantidad indeterminada de heridos y detenidos entre los manifestantes. Se reproducen los hechos de Seattle y Génova. De nuevo hay un debate sobre quién empezó, si los manifestantes al agredir sin motivo a un coche de la policía o si los policías al hostigar a los manifestantes y usar los helicópteros para atronar e impedir que se escucharan los discursos de la protesta. Pero eso es ya irrelevante a la vista de la facilidad con que estas concentraciones derivan en violencia generalizada. Cuando se habla de provocación es fácil olvidar que toda provocación involucra a un provocador y un provocado y el umbral a partir del cual la provocación se materializa en violencia es muy variable.
Suele atribuirse a Marx o a Engels o a los dos a la vez la expresión de que "la violencia es la partera de la historia". Suena a propio de ambos, si bien confieso que no recuerdo haberme tropezado la expresión en los textos que he leído de ambos, ni siquiera en el Manifiesto del Partido Comunista, aunque admito que pueda habérseme pasado. En todo caso desde luego suena muy marxista a la par que marxiana y leninista y estalinista y guevarista y propia de cualquier movimiento revolucionario que trate de subvertir el orden constituido por la vía de la acción rápida. Lo incómodo de ese enunciado es que se desdobla porque, partiendo de un juicio sobre cosas pasadas, se formula como un una especie de desideratum o de concepción normativa: como siempre ha sido así, así debe seguir siendo.
Al mismo tiempo, el discurso público generalizado sobre la violencia es explícitamente condenatorio. Nadie la quiere. Entre los alterglobalizadores muy especialmente. Digamos que uno de los lazos que unen a dos mujeres por otro lado tan distintas y hasta opuestas como Susan George y Ayn Rand es una condena explícita y sin paliativos del uso de la violencia. Nada da derecho a desencadenar la violencia. ¿Por qué, sin embargo, parece acompañar siempre las manifestaciones altergloblizadoras?
En primer lugar porque bastantes de los grupos de este amplio y difuso movimiento mantienen la creencia revolucionaria en la función mayéutica de la violencia. Probablemente algo así es inadmisible, debe condenarse y, en la medida de lo posible, impedirse. Pero, al mismo tiempo, ¿cómo olvidar que aquellos contra quienes se dirige esta violencia, los representantes del G8 y el mismo G8 y que, por supuesto, la condenan expresamente, a su vez recurren a ella cuando lo estiman oportuno a su libre albedrío? ¿Qué están haciendo los estadounidenses y los británicos en el Irak sino recurrir de modo sistemático a la violencia? Desde luego, aunque un clavo saque a otro clavo, sabemos que un crimen no justifica otro y, por tanto, no cabe escudarse en la violencia que se ejerce en el Irak y en tantas otras partes (Palestina y muchos otros lugares en todos los continentes) para exonerar a los responsables de la violencia de ayer. Pero, ¿cómo impedir que la hipocresía de que sean los señores de la guerra los que hablen de la paz subleve a la gente, sobre todo a la gente joven, que tiene la sangre más caliente?
El recurso a la represión no sirve para nada, como se ve con claridad en los territorios ocupados desde 1967. Israel impone siempre como condición para negociar algo el cese definitivo de la violencia, pero la violencia renace una y otra vez porque las negociaciones no impiden la aniquilación del pueblo palestino. Sin duda, la violencia tampoco, pero es preciso entender que haya gente que entre morir sin más y morir matando prefieran lo segundo. Yo también.
En consecuencia hay que conseguir que la "negociación", esto es, en sentido general, el tratamiento pacífico de los problemas tenga mayores visos de eficacia y sea más trasparente. Al fin y al cabo, ¿qué es el G8? Una especie de dicasterio de hecho, ilegal, en el que unos representantes se autoerigen en gobernantes mundiales y toman (o dicen que toman) decisiones que afectan al planeta entero sin ningún tipo de legitimidad, sin ostentar la representación de nadie para esos objetivos y en manifiesto detrimento del sistema mundial de organizaciones multilaterales, empezando por la ONU. El G8 tiene que cambiar, institucionalizarse, hacerse democrático y participativo, un foro en el que se escuchen las voces de todos y no solo las de los más ricos. Eso o desaparecer, pues tampoco parece que esta entidad sea necesaria existiendo el sistema de las Naciones Unidas.
Como no todos podemos ir un par de días a un balneario del norte de Alemania a manifestarnos (pacíficamente, desde luego) en contra del "geochismo", me sumo a la iniciativa que ayer me dejó un lector para convertir el próximo siete de junio en una jornada de lucha a base de hacer huelga laboral y consumista. Si no sale al hacer un click sobre la imagen, háganse dos.
En especial me resulta convincente lo de la huelga de consumo. No sé cuánta gente la seguiremos porque restringir esa tendencia tan humana es más difícil de lo que parece. Está claro que la gente entiende la huelga laboral porque trabajar no es cosa que guste a todos; pero el consumo sí que es una actividad voluntaria y preferente. Por eso tiene más valor abstenerse de ella.

