dimecres, 12 de desembre del 2007

Más vale honra sin votos que votos sin honra.

O algo así deben de estar pensando, si es que piensan, las cabezas pensantes del PP. ¿A dónde creen que van? Yo suponía que querían ganar las elecciones, no perderlas de forma clamorosa. Terminan la legislatura peor que la empezaron, más aislados y más enfrentados al resto de la Cámara, a la totalidad de las fuerzas políticas. Resulta sorprendente que no se les ocurra que la gente no confiará en quienes son incapaces de entenderse con ningún colega de escaño.

Resulta sorprendente que no se les ocurran muchas otras cosas. ¡Por favor, esas imágenes apocalípticas del señor Rajoy augurando la fragmentación de España! Y no hablemos ya del señor Astarloa, con esa apariencia que le ha dado Dios y tanto recuerda a Boris Karloff. Y así tres años y un largo pico, día tras día tronando, agobiando al personal con las penas del averno, agitando banderas al viento detrás del señor Alcaraz, otro que tal, y enhebrando disparates sobre el 11-m. Tres años y mucho pico insultando a diestro y siniestro, sobre todo siniestro: que si Bambi, buenista, incompetente, negado, superficial, genuflexo ante ETA, que si "le" ponen bombas, que si no "le" ponen bombas... Hombre, Aznar era insufrible, desde luego, pero metía miedo, que siempre lleva un puntillo de respeto. Éste mete risa.

Tres años e interminable pico boicoteando las cosas más inverosímiles, boicoteando el estatuto catalán (y, de paso, el Cava y todo lo catalán), boicoteando el programa Cincuenta y nueve segundos por falta de imparcialidad (¡ellos!), boicoteando al grupo Prisa por llamarlos "franquistas", boicoteando la renovación del Consejo General del Poder Judicial por fas y el funcionamiento del Tribunal Constitucional por nefas. Y, para hacer honor a la teoría del eterno retorno, el señor Rajoy muestra su originalidad y acepta el desafío del señor Rodriguez Zapatero al tiempo que, dioses, boicotea a Televisión Española.


Pequeña digresión. Leo en El Plural que el señor Sánchez Dragó hace propaganda del PP, pidiendo que vuelvan "los buenos" para que el partido gane las elecciones en su programa informativo de media noche. No me lo creo. Voy al enlace y, en efecto, así es: el tal señor Sánchez Dragó cita un extenso artículo de doña Isabel San Sebastián en El Mundo, muy preocupada de que el PP vaya a perder las próximas elecciones y sugiriendo el modo de evitarlo, y lo respalda expresamente. Pero ¿qué periodistas son estos? ¿Alguien ha visto algo parecido en El País a favor del PSOE o en TVE? TeleMadrid es una emisora pública que se financia con el dinero de todos, ¿por qué tenemos que escuchar a un comisario político hacer propaganda de un partido concreto? El señor Rajoy que dice sin pruebas que TVE está al servicio del Gobierno ¿qué explicación tiene para esto? Hay quien dice que el problema de la gente del PP es que piensa que los demás son estúpidos. No lo creo; antes bien, piensan que los demás son como ellos.

Y con esa ejecutoria de boicot a todo lo que se mueve, la derecha se presentó ayer en el hemiciclo con el suspense de Duelo en OK Corral y una propuesta tridente para cerrar la legislatura y ponerse, cree, en posición de triunfo para las próximas elecciones. Las púas del tridente son una necedad, una impertinencia y un brindis al sol. La necedad y más que necedad es pedir cerrar las puertas a toda futura negociación con ETA. Nunca se sabe lo que puede deparar el futuro y es posible (¿por qué no, si ya ha pasado tres veces una de ellas con el PP?) que llegue un día en que convenga negociar el fin de ETA para ahorrar sufrimiento.

La impertinencia consiste en pedir que el Parlamento inste al Gobierno a ilegalizar ANV y el Partido Comunista de las Tierras Vascas cuando está claro que el Gobierno está sobre ello y a la espera de los pertinentes informes policiales. El PP está en su derecho de pedir la acción del Gobierno y la mayoría parlamentaria en el suyo de dejar que el Gobierno gobierne, en lugar de dictarle todos los días lo que tiene que hacer, que mira que es desagradable.

El brindis al sol (me falta un nombre más adecuado) es la petición de imprescriptibilidad de los delitos de terrorismo. Es algo de lo que se puede hablar, desde luego. No prescribe el genocidio y, por lo mismo, podría no prescibir el terrorismo. Cosa de pensárselo. Lo que no se puede es mezclar esta propuesta con las otras dos que suenan a provocación porque cosecha lo que las otras dos, una sonada derrota parlamentaria.

Adelanto de la chufa que se van a llevar en marzo y que va a ser de camponeato.