sábado, 1 de junio de 2019

No, señora, no cuela

En el post de ayer, La izquierda como pretexto, Palinuro consideraba "ladino" el discurso "de izquierda" de Ada Colau. Ayer también, la alcaldesa en funciones, que está en ofensiva comunicacional, publicaba un artículo en El Periódico con un titular combativo y exquisitamente equidistante: "en ningún caso iniciaré una negociación con Valls o Artadi".Es un artículo muy medido y aun  más ladino y mistificador que su vídeo de autobombo. El mismo empeño en mantenerse en la alcaldía pretextando un gobierno "de izquierdas" que, en realidad, es parte de una operación de Estado para impedir un gobierno independentista en Barcelona, al coste que sea, como paladinamente dijo Miquel Iceta tras las elecciones.


El artículo de la principal edil trata de prestar ese servicio a base de mucha mala fe, ambigüedad, falacias y demagogia. Eso sí, astutamente, calculadoramente presentado. Casi consigue parecer un texto de izquierda. Y por eso hay que analizarlo con objetividad. Aunque podríamos ahorrárnoslo: el artículo descubre su intención oculta (impedir una alcaldía independentista) por la misma clamorosa ausencia que se da en el vídeo. Si en los más de seis minutos de duración de este no se hablaba en absoluto de independencia, en las 786 palabras del artículo, tampoco se menciona la palabra ni una vez. Como si la cuestión independentista no existiera. En una ciudad en la que se dan diadas de millones de personas pidiendo la independencia, capital de un país en el que más de dos millones votaron independencia bajo la porras de la policía y en la que vivían y/o trabajaban los dirigentes independentistas hoy encarcelados o en el exilio que  le merecen una referencia en passant, muy coherente con el hecho de que no le hayan preocupado a lo largo de su mandato. Solo esto ya prueba que el artículo es lo que los evangelios llamarían un "sepulcro blanqueado".

A lo más que llega a acercarse a la cuestión candente en Catalunya es a hablar de un "contexto a nivel catalán y estatal convulso", precisando luego que vivimos una situación caracterizada por "un contexto muy complejo a nivel nacional (sic), con líderes sociales y políticos presos injustamente y por la judicialización de la política, que siempre he denunciado y no dejaré de hacerlo nunca". Los presos políticos siguen sin aparecer, sustituidos por esos "políticos presos" (terminología oficial) y la denuncia de la judicialización de la política, también formulada por sus amigos del PSOE hasta que han pasado a ser ellos quienes la alimentan.

La falacia de ocultar y negar el independentismo, sobredimensionando la dimensión social con cantos a la acción de la izquierda se apoya en trucos retóricos que acentúan la mala fe del texto. La equidistancia entre Valls y Artadi, poniendo al mismo nivel lo que representan, es repulsiva. Artadi es la segunda de la lista JxC, encabezada por Quim Forn, uno de esos presos políticos injustamente. Los concejales del PSC, con los que Colau quiere gobernar, son de un partido responsable de esa injusticia. Y responsable también hoy del encarcelamiento de Junqueras, presidente del otro partido con el que quiere hacerse esa coalición de "izquierdas".

El escrito da por sentado, sin duda alguna, que el PSC/PSOE es un partido de izquierda. Es posible en lo que respecta a España; en España sabrán. Pero en Catalunya, el PSC/PSOE es el partido del 155, corresponsable de su aplicación junto a M. Rajoy y comprometido a volver a aplicarlo si lo considera necesario. Y, si alguien está dispuesto a "hacer lo que sea" para evitar algo, una nueva aplicación del 155 y subsiguiente encarcelamiento de más "líderes y políticos", estará a la orden del día.  Nadie de izquierdas de verdad haría semejante cosa.

La alcaldesa en funciones sostiene que las tres fuerzas de izquierda tienen mucho en común. Seguramente. Y las dos netamente independentistas (ERC y JxC), que la alcaldesa quiere ver enfrentadas, también tienen mucho en común: los presos/as y exiliadas/os políticos y la independencia. La cuestión es ¿a cuál de las dos cuestiones en común prestará más atención ERC? Esa pregunta se contesta con otra: ¿de dónde saca Ada Colau que es de izquierda proponer una coalición orientada mayoritariamente a las cuestiones municipales con el fin de impedir otra orientada mayoritariamente a la defensa del derecho de autodeterminación?

Alíese Ada Colau con ERC, admita que Ernest Maragall sea alcalde como lista más votada; tolere el apoyo, ya ofrecido sin condiciones, de JxC; coopere en un gobierno municipal en el que la reivindicación independentista no será óbice para una gran expansión de las políticas municipales concretas de izquierda. Por mucho que la alcaldesa quiera identificar a JxC con la derecha tradicional catalana, no puede ignorar que la coalición es transversal y seguramente más que el gobierno municipal de izquierda que también se anuncia transversal pero excluye una opción por su presunto carácter de clase.

Porque, en el fondo, lo que se excluye es el independentismo.

Recuérdese: harán lo que sea. Hasta escribir artículos ladinos.