dijous, 14 de juliol del 2016

Naturalmente

Aplausos a Sánchez. Así se habla en público: claro, conciso, sosegado y flexible. Ahorrando al sufrido auditorio arengas, diatribas, doctrinas y monsergas variadas. Tres posibilidades:

El No al PP.Es algo que exige la dignidad. Es inaceptable que pueda seguir un gobierno desprestigiado, incompetente, apoyado en un partido imputado por los jueces y presidido (los dos, el gobierno y el partido) por una persona que carece de todo crédito y solo suscita rechazo en el conjunto de la sociedad. En su propio partido debiera haberse actuado para apartarlo del mando ya que él carece del más elemental sentido de la responsabilidad política. No es así porque el partido es su hechura así como él es la hechura del partido. Todo una ignominia. Su apartamiento del poder no es cuestión de táctica o estabilidad política. Es cuestión de principios. Es imposible regenerar un sistema político teniendo en el puente de mando al responsable de su degeneración. Es de risa.

El "no" a Rajoy y al PP es un "no" de emergencia. Es un no de principios, incondicional. 

La cuestión del gobierno de izquierda. Algo también obvio. Las dos izquierdas de ámbito estatal suman 156 escaños. Es una buena base, pero no suficiente. Es de esperar que, a la vista de lo frágil de su coalición, el líder de Podemos atempere algo el tono y sea menos agresivo. Los de Compromís se van al grupo mixto, los doce comuneros barceloneses dicen que votarán en contra de cualquier pacto con el PSOE mientras este no acepte el referéndum; los ocho de IU quieren tener también voz propia, con su propio corifeo, Garzón. No tengo noticias de lo que proyecten las Mareas, pero parece ya evidente que Podemos no cuenta en realidad con 71 escaños, sino con una cantidad variable, según los temas que se aborden y cómo se aborden. A lo mejor esto es suficiente para que, en efecto, acepten que su papel es de socio menor en una coalición mayor y que no están para imponer condiciones. Entre otras cosas porque, si lo hacen y se repite el bloqueo del 20 de diciembre, en las siguientes elecciones pueden desaparecer. 

No estando Podemos para dictar condiciones, quizá pueda integrar una coalición con el PSOE y C's, siempre que estos reduzcan sus estridencias neoliberales y por un tiempo limitado. En un inteligente artículo en su blog es más o menos lo que propone Odón Elorza: plan a) pacto a tres y cuestión de confianza a los dos años; plan b) si las tres fuerzas no se avienen, dejar gobernar a Rajoy atado de pies y manos (como si eso fuera posible con este personaje) y esperar que los tres anteriores consigan presentar una moción de censura. Mi crítica: si no se ponen de acuerdo antes, esperar que presenten una moción de censura gentes que, como el PSOE en la X legislatura, pudieron hacerlo y no se atrevieron, es pensar en lo excusado. Si se deja a Rajoy, se queda y no hay quien lo eche.

Las terceras elecciones. Si no puede haber acuerdo de izquierda con el apoyo de los independentistas porque el PSOE se obstina, contra toda razón, en negar un referéndum en Cataluña, cuando menos debe cuajar la coalición tripartita que, sin contar los doce comuneros, daría 176 escaños. Frágil, insegura, problemática, pero mayoría absoluta. Si eso no se alcanza, queda un gobierno tripartito en minoría, frágil e insegura, pero viable. Si esa tampoco se logra, las nuevas elecciones son inevitables. 

Con la situación en Cataluña como está, a la vuelta de septiembre el país puede encontrarse en un punto de no retorno y un gobierno en funciones del que ya está harto todo el mundo. Y lo más grave es que no hay garantía alguna de que las terceras elecciones no dejen el mismo o parecido marasmo. 

La pregunta, por lo demás es: ¿vamos a ir a terceras elecciones con los líderes que ya fracasaron en las primeras y las segundas?