martes, 15 de marzo de 2011

El cadáver llega al Escorial.

Palinuro en Radio clásica


El cadáver de la Gürtel no para de crecer y crecer. El muerto de la corrupción ocupa ya todo el escenario. Ahora llega a la boda del Escorial, como era de suponer y monopoliza el debate. Con lo que ya se sabe de Correa, el Bigotes y otros guajes de similar estampa, la pregunta inevitable es ¿qué pintaban esos en aquel bombástico acontecimiento absolutamente desmesurado?

La respuesta solo puede ser que estaban allí por amistad, por interés o por los dos a la vez. Cabe pensar que los cabecillas de esa alucinante red de corrupción vieron la posibilidad de calzarse una pastuqui aprovechando la megalomanía de Aznar. Una red de corrupción que parece haber enmarañado todas las actividades de gobierno y administración del PP allí donde ostenta el poder. Si los mismos que estaban en pelotazos urbanísticos en Boadilla se ponían las botas con la visita del Papa a Valencia, ¿por qué no iban a probar mano con un evento tan singular y faraónico como era una boda "de Estado" en El Escorial?

Llama la atención el silencio del novio en aquel rimbombante casamiento. El mismo que se apresuró a anunciar acciones legales contra todo aquel que insinuara siquiera que él tenía algo que ver en la Gürtel se encuentra con un fichero precisamente de la Gürtel en unas circunstancias de las que se sabrá pronto el alcance. Además los mendas de la trama organizaron prácticamente todos los actos públicos de la plana mayor del orfeón conservador, de Aznar, de Aguirre, Rajoy, Acebes, etc y par dessus le marché también tenía que ver con AENA, aprovechando que Álvarez Cascos estaba en el ministerio de Fomento. Un submundo poblado por políticos venales y corruptos, meros estafadores, empresarios con pocos escrúpulos. Esto no hay quien lo detenga.

No sé si, a falta de otras opciones más comedidas, el PP recurrirá a la explicación de que el Estado policía del PSOE y el malvado Rubalcaba (que sólo se ha puesto malo para disimular), temiendo los resultados electorales, siguen persiguiendo políticamente al PP. Como están las cosas, tras descubrirse un prometedor almacén Gürtel en Alcorcón, es de temer que las acusaciones de Estado policial al estilo de De Cospedal ya no sean suficientes. Tendrán que pasar a acordarse directamente de la Gestapo y la GPU, policías de Estados totalitarios que trataban de aplastar a la oposición.

Incluso al Gobierno porque en el caso valenciano la trama estaba relacionada con la Generalitat y el Tribunal Superior de Justicia del País Valenciano (TSJPV) rechaza otro recurso de Camps para suspender la causa. Porque este es un detalle muy típico del comportamiento de Camps. Cuando alguien inocente se encuentra en un proceso judicial, lo que quiere es que este se acelere para que reluzca su inocencia. Si ese alguien, al contrario, trata de retrasar y posponer las decisiones, de impedir que se vea la causa públicamente, lo normal es pensar que sabe que es culpable y trata de que no se haga justicia. Y eso es obvio. Ahora bien, ¿es aceptable que el presidente de un ente político como la Comunidad valenciana obstaculice la acción de la justicia con algo que frisa en la mala fe procesal? Los valencianos deben decidir, no si votan a un candidato penalmente imputado, sino si votan a uno que colabora con la justicia o trata de paralizarla.

Se dirá que es injusto hablar únicamente de la Gürtel cuando el otro gran partido, el PSOE, aparece también pringado en el fraude de los EREs ilegales en Andalucía; efectivamente, así es y habrá que dedicarle la debida atención. No obstante, de momento, igual que lo cortés no quita lo valiente, lo mangante no quita lo chorizo. Tengo la intución de que este asunto de los EREs puede hacer que el PSOE pierda las elecciones en Andalucía y no deja de ser curioso que la corrupción que en una comunidad autónoma quita votos hasta producir la derrota en otra como Valencia los dé, y al extremo de apuntar a una sólida mayoría absoluta. Parece increíble, pero es lo que dicen los sondeos.

Esta situación puede llegar al esperpento si, como señala José Manuel Romero en un artículo en El País titulado Retorcido Estado de derecho, el primero que se sienta en el banquillo a consecuencia de la Gürtel no es ninguno de los presuntos implicados sino un portavoz de la oposición por haber aireado un documento que está bajo secreto sumarial, aunque ya se hubiera filtrado con anterioridad. Eso es precisamente lo que también consideraba hace días Palinuro en una entrada titulada El Gürtel crucis de Francisco Camps. En fin, puede que en el PP crean que este posible proceso a Ángel Luna, el portavoz del PSPV, sea una victoria para ellos. Si lo creen andan muy errados. En primer lugar, es obvio que la imputación y la causa en sí es una desmesura y, en segundo y como consecuencia de lo anterior, el banquillo servirá al socialista como tribuna para airear la Gürtel. Antes sólo lo escuchaban los demás parlamentarios en las Corts; ahora lo escuchará todo el mundo.