diumenge, 10 de desembre del 2006

La vida y la muerte como proyectos.

Mi primo Enrique ha subido su post de este mes de diciembre en su blog, Coloreta: una serie de fotos muy cuidadas, en blanco y negro, de distintas escenas matritenses. He escogido la de aquí, que imagino es de la Plaza Mayor, aunque no lo sé de cierto. Todas tienen algo. Las acompaña con unos poemas de Wislawa Szymborska que son como una especie de breves reflexiones poéticas sobre la vida concebida como lo instantáneo o, como lo vería Schubert, un impromptu. Esto es, la vida como un impromptu.

Mientras miraba las fotos, el Jardín de Debod, las manifas solidarias, el pálpito silencioso de mi ciudad, estaba escuchando el Manfred, de Schumann, por primera vez entero, porque hasta ahora sólo había escuchado la obertura, que es lo que suele programarse. Pues es una injusticia. El conjunto del poema sinfónico es asombroso e impresionante, especialmente las partes corales y las orquestales. No tanto los recitativos. Todo el dramatismo del poema de Byron está aquí violentamente reflejado en esos golpes de timbales acompañados de toda la orquesta que traen a la memoria el Requiem alemán, de Brahms. A su vez, ese dramatismo es una especie de quintaesencia del espíritu romántico: el héroe, Manfred/Byron, atormentado por una culpa del pasado, el incesto, que no puede expiar, pues no hay fe que lo consuele en este mundo o en el otro, no teme enfrentarse a la muerte; al contrario, la busca. Tal es el momento que capta el cuadro de Ford Madox Brown, Manfred en la Jungfrau. Por eso dice al espíritu (creo): so schwer ist es nicht zu sterben- alter Mann (no es tan difícil morir, anciano).

Hay un momento en que Manfred llega a hablar con su amada, Astarté, cuya perdición causó. Se intuye aquí la razón por la que el héroe romántico sabe que no tiene salvación. Del incesto al suicidio. Y, con esto, muere Manfred fuera de todo consuelo divino, como él mismo dice: Wie ich lebte, sterbe ich – allein! (Muero como viví: solo). Porque el proyecto de vida es el proyecto de muerte.

En fin, que muy buenxs el Manfred de Schumann y las fotos de mi primo.