viernes, 28 de septiembre de 2018

Misterio desvelado

Si el río suena... Las elecciones anticipadas son una probabilidad relativamente alta. Pero no por lo que haga el independentismo, sino porque el presidente Sánchez tiene escaso apoyo parlamentario y una oposición feroz. Y porque lleva camino de quedarse sin gobierno antes de su regreso a España, cuando quizá solo salga a recibirlo el conserje de La Moncloa.

Bueno, dirá el lector, pero ¿qué misterio ha desvelado usted? ¡Ah! Uno importantísimo que aclara la razón del desconcertante comportamiento de Sánchez en América. El primer chispazo que generó universal perplejidad fue poner a Quebec como ejemplo de solución política para España. ¿Podía ignorar Sánchez que en Quebec hubo dos referéndums de autodeterminación pactados con el Canadá? Podía, desde luego, pero es poco verosímil. ¿Entonces? Entonces es que Sánchez admite ese referéndum porque es referéndum perdido por el independentismo, igual, sigue razonando, que pasó con los dos referéndums celebrados en España, que los perdió el independentismo porque la opción "no independencia" fue mayoritaria. 

Callemos el juicio que merece apuntarse como un logro propio la realización de dos referéndums (1-O y 21 de diciembre de 2017) contra los que se ha luchado con todos los medios, primero los piolines y luego el 155; callemos también el que merece hablar de "dos referéndums" cuando ha habido cuatro, pues a los dos mencionados han de añadirse el 9-N de 2014 (por el que están procesados/as Mas, Rigau y Ortega) y las elecciones de 27 de septiembre de 2015, que dieron la primera mayoría parlamentaria absoluta al independentismo.

Lo que no cabe callar es la mentira de que los referéndums los hayan perdido los indepes cuando los datos están ahí y dicen que los han ganado tanto en votos como en escaños y cuando esto, además, es lo que refleja la realidad institucional  de Catalunya y no un país gobernado por unas fantasmagóricas taifas no independentistas. 

Por otro lado, es imposible también que Sánchez ignore que sumar en el "sí" solo el sí explícito y en el "no" el no explícito más los nulos, en blanco, otras opciones y quizá hasta las abstenciones, es una trampa infantil. Entonces, ¿por qué dice que los resultados reflejan mayoría de no independentistas? Porque le traiciona el subconsciente. Ese es el misterio desvelado: la idea de mayoría y minoría de Sánchez. Como revela en sus declaraciones en el extranjero, en donde habla con mayor libertad quizá porque tenga menos asesores, la mayoría que él siempre tiene en la cabeza es la mayoría de los españoles. ¿Se entiende? Si cuento cuántos partidarios de la independencia de Catalunya hay en España, además de los 2.060.000 catalanes, quizá me salgan 2.060.100; pero si cuento la cantidad de partidarios de la no independencia de Cataluña también en España me salen 32.000.000 por lo bajo. O sea, la mayoría. La mayoría en que siempre piensa Sánchez cuando habla de estos temas. Una mayoría que, según dice creer, es democrática.

Pero, ¿lo es? Al respecto leo que el presidente Puigdemont estaría dispuesto a hablar sobre un posible referéndum de independencia de Catalunya en toda España. Estas son las cosas que ponen al Estado contra las cuerdas, estos repentinos giros. Esta capacidad para plantear cuestiones y debates en los más inesperados frentes exaspera a los estrategas nacional-españoles, obligados a revisar el argumentario y siempre maliciándose lo peor. ¿Qué nueva estratagema habrá planeado el de Waterloo? 

No quiero parecer aguafiestas, pero allá por los años noventa del siglo pasado se me ocurrió  hacer esta propuesta, un referéndum en toda España sobre el derecho de los catalanes a separarse. Solo que proponía una fórmula tricotómica: 1) sí; 2) no; 3) que hagan lo que quieran. Por aquellos años, mi confianza en la mentalidad abierta y democrática de los españoles era muy grande. Creía, ingenuo de mí, que ganaría la opción 3). Estaba lamentablemente equivocado: ganaría la 2). Y ganará, seguramente, si se realizara ahora.

Y, no obstante, es una opción interesante para ir pasando el tiempo y sin perderlo demasiado. Al margen de que la Generalitat continúe con su programa de gobierno formulado por Quim Torra el pasado 25, no hay inconveniente en convocar ese referéndum español sobre Catalunya. Un referéndum informativo; en modo alguno vinculante por la razón que se expondrá de inmediato. El referéndum permitiría visualizar la distribución del voto. Y si, como es de esperar, el voto "no" es ampliamente mayoritario en España (aprox. 31 millones de electores)  y el "sí" ampliamente mayoritario en Catalunya (aprox. 5,5 millones de electores), esta imagen será la de la tiranía de la mayoría. Por eso el referéndum en toda España no puede ser vinculante, porque ello equivaldría a consagrar una vez más la tiranía de la mayoría, tan inicua como la de la minoría, aunque se disfrace de otra cosa.