dilluns, 29 de juliol del 2013

El reñidero.


Se entiende la comparación de Bárcenas con Unabomber por lo sonoro del nombre, la existencia de una "B" en él (la letra "B" está llena de connotaciones en esta historia) y por la lejana asociación con la dinamita. Pero en todo lo demás, desbarra. Unabomber era un genio de las matemáticas, un radical neoluddita, un anarquista que predicaba los ideales del retorno a la naturaleza, si bien lo hacía asesinando gente más o menos al azar. Un asesino que decía no estar loco aunque estaba como una cabra pero que vivía de acuerdo con sus ideas, en la pobreza más absoluta, cultivando sus propios alimentos y cosas así. Todo lo contrario de Bárcenas.

Me quedo con mi comparación del cadáver de la obra de Ionesco, Amadeo o cómo salir del paso. Gürtel/Bárcenas son el cadáver que ya ocupa toda la escena porque está aquejado de la enfermedad incurable de todos los cadáveres, según Ionesco, que es la progresión geométrica. Eso le ha pasado al de Rajoy, que ha seguido creciendo y creciendo y ahora ya no hay quien pueda ignorarlo. Y el próximo 1º de agosto será el día en que Amadeo/Rajoy ascienda a los cielos agarrado a su cadáver.

Gracias a la táctica del silencio impuesto, las escapadas frente a la prensa, la desaparición del Congreso, el mutismo hasta para el nombre de Bárcenas, Rajoy ha conseguido lo contrario de lo que se proponía. Los papeles de Bárcenas son la única realidad política tangible en el país. A ellos se refieren y de ellos hablan los políticos sin parar. Los demás asuntos, si los hay, están en segundo plano. Así ha pasado una ley de reforma del gobierno local, con los solos votos del PP. Lo único que importa es el grado de descomposición del PP y la capacidad de aguante del presidente.

No es de recibo que en el PP se hayan estado cobrando sobresueldos a toda pastuqui, ni que se hayan financiado ilegalmente las campañas electorales. Sin embargo es lo que parece ha estado sucediendo por todas partes, como se desprende de las palabras de Mayor Oreja, quien admite la práctica en el PP vasco con la mayor naturalidad del mundo. Es obligado que todas las personas que aparecen nominalmente o por iniciales en los papeles de Bárcenas aporten su versión en sede judicial. Este presidente y el anterior de su partido deben comparecer ante el juez a decir si es cierto que cobraron sobresueldos y demás cuestiones concomitantes. Y detrás de ellos todos los cargos que hayan cobrado sobres, Arenas, Álvarez Cascos, Cospedal, etc. La danza de la muerte.

Ese episodio del presidente del Tribunal Constitucional que parece haber sido asesor del PP desde 1992 es, en el fondo, un asunto de aroma gürteliano. El nombre de la empresa de De los Cobos, Labour Prospectives podría haber sido ocurrencia de El bigotes. Y la intervención tan extemporánea de Celia Villalobos, primero amadrinando el nombramiento de Pérez de los Cobos como magistrado, y luego, movilizándose activamente para bloquear el debate parlamentario sobre su ahijado, ya da un toque patrio de sainete parlamentario. No es seguro que el TC salga de esta si su presidente no presenta la dimisión al tiempo que Rajoy la suya.

Mientras en la calle se da este espectáculo, Rajoy prepara su comparecencia parlamentaria del 1º de agosto. Hará lo que tiene por costumbre: no dar explicaciones y no responder a las preguntas. Será mucho más patente y suscitará comentarios y opiniones más vitriólicas que de costumbre, pero ya se encargará él de que no suceda nada. Pasará un rato sosteniendo que el Innombrable miente y que él está limpio como una patena. No es el Parlamento el lugar adecuado para las tácticas y discursos procesales. No corresponde al Parlamento averiguar si Rajoy cometió o no delito. En el parlamento debiera ventilarse la responsabilidad política según la cual le corresponde asumir la suya, que es muy grande, y dimitir. Un país no puede estar presidido por un gobernante bajo acusación de haber cometido ilegalidades y algunas de ellas por pura codicia.