dijous, 4 de juny del 2009

Respuesta a mis críticos.

El otro día, a raíz de la mentira y sucia estratagema de la candidatura de Iniciativa Internacionalista de condenar el recurso de la violencia para obtener fines políticos un día y desdecirse al siguiente, Palinuro publicó una entrada llamada Las mentiras de Iniciativa Internacionalista en la que, entre otras cosas, se decía: "El asunto no tiene mayor importancia que la de que unos granujas hacen honor a su condición de tales, mintiendo sobre sus propósitos e intenciones. Como todos los granujas. Cualquiera que conozca este mundo de los pistoleros y sus correveidiles en las instituciones, sabe que este brusco giro (de condenar a no condenar) probablemente se debe a que los pistoleros han amenazado a sus correveidiles y estos han vuelto al redil, acojonados". Al poco apareció un par de artículos y docenas de comentarios en la prensa digital dizque de izquierda (Rebelión, Insurgente, Kaos en la red) llamándome de todo, incluso, poderoso y original numen, "rata" de no sé qué. No voy a contestar a los ataques porque no merecen la pena. Pero sí voy a hacer tres precisiones para dejar las cosas en su sitio.

1ª) En cuanto al fondo del asunto. Mi querella no era con lo que II defienda o deje de defender que no es cosa mía, sino con algo previo en las relaciones humanas: el valor de la palabra dada, que distingue a las personas de bien de los granujas. Si uno se compromete hoy a algo y mañana lo niega, uno se arriesga a que lo llamen, y con razón, no sólo lo que se leyó más arriba, sino también embustero, sinvergüenza falto de principios, etc. Porque antes que defensor de esta o aquella causa, antes que político, entiendo que hay que ser persona cabal y de bien, para lo cual hace falta tener palabra.

2ª) En bastantes de los ataques hay invitaciones más o menos explícitas a que no se me permita escribir no solamente en los medios de la "izquierda" llamada alternativa, sino en los de la comercial también, incluido el diario en que ahora lo hago, Público. Estoy acostumbrado. He sufrido prisión y todo tipo de censuras y expulsiones durante la dictadura y en la etapa democrática. Me han echado de radios y periódicos por no marcar el paso y no voy a hacerlo ahora ni acompasarlo al paso de la oca de estos censores . Por eso tengo un blog, en donde ningún comisario político puede callarme. Pero que quede claro que es lo que pretende buena cantidad de los soliviantados borregos de la "izquierda": censurarme. Y no sólo en el papel.

3ª) En otros ataques se insinúa que expongo a los miembros y/o simpatizantes de II a peligro de represalias incluso mortales y que soy un cobarde por ello. La mentira tiene vuelo corto. Hoy, aquí, en España, quienes defienden lo que defiende II y/o simpatizan con ello, no corren riesgo físico alguno. Ninguno necesita escolta y no la lleva. Nadie los amenaza. Viven seguros. El peligro lo corren quienes pacíficamente se les oponen. Esos sí necesitan escolta, porque viven amenazados de muerte. Estos "izquierdistas" que no corren peligro son los que señalan a quien, no pensando como ellos y oponiéndose a ellos, cual es su derecho, puede que tenga que empezar a llevar escolta. Lo digo por lo que pueda pasar y para que quede clara la dimensión moral de estos atacantes que compran su seguridad al precio de su abyección. La intelectual ya lo estaba.


Actualización a las 10:00 horas de hoy.

La polémica de que aquí se habla ha seguido hoy por la mañana (véase la respuesta del señor Frabetti y mi nueva y última respuesta).


Y corono aquí con una declaración:

Si alguien asesina a civiles indefensos en nombre de las ideas que profeso, una de dos:

- No son las ideas que profeso.


- Si lo son, repudiaré, despreciaré y condenaré sin tregua ni pausa al asesino con independencia de cualquier otra consideración.