diumenge, 15 de juliol del 2007

Entre amigos.

Estos paisajes costeros de Galicia son bellísimos. A la izquierda, el que se divisa desde la terraza de mis amigos, con las islas Cíes en el horizonte. Estoy convencido de que levantarse todos los días y toparse con esto a la vista en lugar de la casa del vecino debe de imprimir carácter. Como el sacramento del sacerdocio. Un sacerdocio de la diosa naturaleza, la de las mil caras, todas ellas imponentes. Porque no cuesta nada imaginar cómo será esta vista cuando la mar esté brava.

Total que aquí hemos seguido, aprovechando que el pueblo está en fiestas, con verbena de esas de garrapiñadas, algodón de azúcar, tiro al blanco y fuegos artificiales. Con tanta emoción, la excursión a La Toja pasó a mejor vida que, al parecer, es lo que ha sucedido con la empresa en sentido románticamente mercantil.

Por la noche mantuvimos la agradable sobremesa con los hijos de mi amigo y los jóvenes suizos para quienes actúa de cicerone uno de aquellos, comentarista ocasional de este blog con el nick de Abenyusuf, que ya tengo su permiso para revelarlo. Son tiempos de sano mestizaje de culturas. Si a alguien le parece curioso que un hijo de la cristiana España adopte un nick como agareno, que recuerde que el héroe nacional castellano lleva el de Cid. Por lo demás, este "Abeyusuf" responde asimismo el apelativo cariñoso familiar de "Bambolotto".

El debate fue tan animado, interesante y variado como el de la noche anterior. Abenyusuf/Bambolotto expuso la complejidad del problema del Sahara entre saharauis y marroquíes. No es asunto en el que los españoles se sientan cómodos porque es el resultado del enésimo desastre colonial patrio. La experiencia muestra que es muy difícil salir con dignidad de las situaciones coloniales o paracoloniales. Basta recordar cómo salió Francia de Indochina, los ingleses de la India, los belgas del Congo, los EEUU de Vietnam o los portugueses de Angola Y Mozambique. Pero, en el caso de España en el Sahara la indignidad fue particularmente hiriente porque la metrópoli cedió a la exigencia de su tradicional enemigo en la zona cuyo argumento fue exclusivamente "quítate que me pongo yo". Luego dímos un repasito a las ventajas comparativas de la economía capitalista y la socialista. Al hablar de estas cosas suele asaltarme el recuerdo de aquella consigna de propaganda de las sociedades del socialismo real, encabezadas por la Unión Soviética que rezaba "¡Os enterraremos!" Ya se ve. Como los enterradores putativos están casi todos enterrados aquella comparativa carece de sentido. Ya nadie defiende la planificación centralizada, ni siquiera los jóvenes, que suelen sentir más el atractivo de las fórmulas racionales cartesianas. Pero se aborda el análisis de los múltiples defectos del capitalismo, empezando por los límites del crecimiento que hoy se dibujan ominosos sobre el horizonte vital de la especie. Así que estuvimos dando vueltas la globalización, aquí, cerca de Finisterre.

Han sido dos cenas interesantes de intercambio intergeneracional, en los que se aprende mucho. Hasta ahora he visto que los mayores hemos respondido a las cuestiones planteadas por la generación en adviento, que no adventicia. Se me ocurre que la próxima y última noche de Baiona podríamos invertir los papeles y que sea esta generación la que responda a alguna cuestión que se le plantee. Por ejemplo, cómo ven y valoran ellos su vida y su mundo concretos en el futuro. Los que ya los tenemos en el pasado no hace falta que hablemos sobre ellos porque ellos lo hacen sobre nosotros. Son los que los tienen por hacer quienes es interesante que hablen.