lunes, 2 de noviembre de 2015

A la independencia por consenso.


Nos citamos con David Fernández en una terraza de Gràcia. Digo "nos" porque venían también mis hijos, que quieren mucho a este catalán/zamorano independentista, ácrata y sentimental. Me atendió al ritmo trepidante que vive la vida, redoblado por el hecho de salir de viaje inmediato a Perpignan, a participar en un recital de la obra de Ovidi Montllor. Pero intercambiamos y debatimos largo y tendido y hasta dio tiempo a que nos interrumpiera algún ciclista que amonestó a David, expresando urgente deseo de que las cosas se desatasquen; que el bloque independentista "no falle" a la gente

Lo que yo pretendía era obtener alguna información que me permitiera hacerme una idea del futuro próximo en cuanto a la candente cuestión del impasse de la investidura de Mas y el curso subsiguiente del proceso independentista. Aunque saqué y activé una grabadora, como si fuera un buen profesional, pronto comprendí que no haría uso de su contenido por dos razones: 1ª) toda la conversación iba a girar sobre un mismo tema configurado como una disyuntiva: investidura o nuevas elecciones anticipadas; 2ª) la vehemencia, el entusiasmo, la rapidez con que Fernández se expresa me obligarían a pasar horas transcribiendo el contenido o a pagar a alguien para que lo hiciera y ambas opciones estaban descartadas de antemano. Así que lo que sigue es un resumen que hago yo tras escuchar de nuevo la conversación, tratando de sintetizar los aspectos más importantes que puedan ser de interés general.

La cuestión de arranque era que, en el caso de que el Parlament apruebe la declaración de independencia, ha de esperarse la rauda respuesta suspensiva del Estado en forma de decisión del Tribunal Constitucional que la anulará, la aplicación de la nueva ley de reforma obligando al cumplimiento de la anulación y la reacción del Parlament desobedeciendo al Tribunal cuya jurisdicción en Cataluña no se reconoce. El compromiso es desobediencia institucional a las autoridades del Estado y no aplicación de determinadas leyes, singularmente la Ley Wert y la "Ley Mordaza" entre otras. En ningún momento se habló de DUI alguna. Si entiendo bien la posición de David, esta queda aplazada hasta que el actual 47,8 % del voto pase a ser, cuando menos, un 50%. y altamente deseable un 55%. Entonces se abrirá paso.

Ante una actitud de desobediencia institucional, lo más probable es que el Estado recurra a su panoplia de medidas prohibitivas, coercitivas, represivas. Cuáles sean estas se sabrá cuando los servicios jurídicos de la presidencia del gobierno, a quienes Rajoy ha encomendado la tarea de estudiar la cuestión y dictaminarla, hagan pública su recomendación. Una vez conocida, la cuestión es cómo responderá el bloque independentista si no tiene un gobierno porque la investidura no se ha producido. Lo que se dibuja, obviamente, es una situación de desobediencia civil institucional que la CUP, haciendo honor a origen de movimiento municipalista, de grass roots, residencia en el poder local catalán casi todo él, prácticamente de modo unánime, en favor del 9N, del derecho a decidir y, por ende, de la independencia. Por supuesto, eso no se duda, pero, sea como sea la situación, es necesario un gobierno que pueda dar respuesta al central y entenderse con los de los demás países. Es seguro que ese gobierno se formará y que la investidura se hará. 

El problema es cómo se salvará el escollo de que la investidura haya de recaer sobre Artur Mas, pues CDC se empecina y sus aliados guardan silencio al tiempo que dicen públicamente estar de acuerdo, siendo así que la CUP sigue cerrada en banda. Fernández recuerda que la decisión de no investir a Mas es firme, si bien toda decisión será ratificada en las asambleas que son las que deciden. Pero, siendo realistas, ha de admitirse que lo más probable será que sigan rechazando la posibilidad por márgenes muy considerables. Por supuesto, no tiene nada que ver con Mas personalmente, cosa que me agrada ya que yo, que no pertenezco a nada, ni a la CUP, tengo en buen concepto a este hombre y valoro el trabajo que ha realizado. Eso no está en cuestión, insiste David, lo decisivo no es lo que es, sino lo que representa. Sin duda vale mucho y encontrará un lugar adecuado para seguir probándolo en otro puesto que no sea el de presidente. En la propia CDC hay gente muy valiosa que podría lucir muy bien de líder del proceso (sospecho que no está del todo convencido, pero no lo manifiesto) sobre todo teniendo en cuenta que estamos hablando de dieciocho meses. Nos encontramos en una situación provisional. En un par de ocasiones reitera que lo decisivo para ir juntos JxS y CUP es el cómo, el cuándo y solo en tercer lugar el quién. Es un enfoque trinitario, como el del programa máximo: proceso constituyente, hoja de ruta independentista y plan de choque de emergencia social. Rotundo.

Pudiera sonar un poco a las posiciones extremas y de farol a que suele recurrirse en los juegos de envite. Pero confieso que así me suenan también algunas afirmaciones de los convergentes cuando razonan que los diez diputados de la CUP no pueden condicionar el proceso y que, en último término, si no hay modo de avenirse, habrá que ir a elecciones anticipadas en enero y que cada palo que aguante su vela. En verdad, para varios convergentes, sobre todo los que ya se consideran excedentes de cupo, la negativa cerrada a la figura de Mas es inadmisible. Me abstengo de hacer un chiste, aunque podría contarlo porque nada es mejor para distender ambientes que el humor, asimilando el "Mas no" al famoso "Maura no", negatividad que unía mucho en aquella monarquía alfonsina, tan descangallada como esta filipina.

Fernández es taxativo: las elecciones anticipadas no son una opción. Entonces, si no son una opción, pero no se admite la investidura de Mas que Convergència no está dispuesta a retirar, ¿cómo se sale del impasse? Con un candidato de consenso. ¿No con Mas? Un candidato de consenso. Quienes tienen una idea digamos berkeleyana del conocimiento y la información se mesarán los cabellos porque necesitarán un nombre y un rostro para ese candidato. Palinuro, más encallecido en las dificultades de la comunicación ordinaria, no necesita la percepción física, material. Le basta con la idea: si es de consenso, necesariamente habrá de ser admitido por ambas partes, a lo mejor a regañadientes. ¿Cuánto regañarán los dientes? No lo sabemos, pero lo intuimos; quizá hasta caerse. Algo me quedó claro: las elecciones anticipadas no son una opción y la noche del ocho al nueve de enero será un tiempo brutal. Fernández lo tiene acuñado, sin duda a fuer de expuesto: si el independentismo no sabe gestionar su primera victoria eso será un fallo imperdonable. 

¿Y Junqueras? ¿Podría ser Junqueras un candidato? En cuanto el nombre de Mas se esfuma, todo se vuelve diáfano. Junqueras podría concitar el consenso preciso, sin duda. También podría ser que el nuevo presidente o presidenta de consenso nombrara conseller en cap al mentado Mas. Entraría en sus atribuciones. Y, ya puestos, también imagino yo ¿no sería posible indagar las posibilidades de que los votos que faltan a Mas procedieran de CSQEP, también conocida como QWERTY? Pero eso ya es jugar en otro campo con otro equipo. Por lo que llevamos visto hasta hoy, QWERTY da para eso y para mucho más cuenta habida de la incertidumbre en que habita pero, precisamente por ello, no merece mucho la pena incluirla en los cálculos antes de la fatídica noche de enero.

Los datos: habrá gobierno; con candidato de consenso; no habrá elecciones anticipadas.