sábado, 24 de octubre de 2015

Hablar claro es bueno.


Hay vida fuera de las pantallas de televisión. Gente real, no audiencias. Gente que mira, escucha, lee, piensa, razona y toma decisiones, además de ir por otra lata de cerveza en el frigo. Y gente que habla sin estar pendiente del foco, el ángulo o los tuits de los espectadores. Es necesario abandonar, aunque sea un momento, el mundo de impostación de los platós y salir a la calle a hablar en vivo y directo, con gente de carne y hueso. Lo saben los pintores: una cosa es pintar en el estudio y otra hacerlo al aire libre. En el estudio todo es muy bonito, pero falso. Fuera, salen defectos, pero se es más auténtico.

Por un momento, Iglesias ha salido de los platós, de hacer el ganso con presentadoras impresentables y colegas de faena política mucho peores que él, pero más avezados en el juego sucio. Y lo ha hecho con un discurso claro, conciso y muy pertinente. Espero que la experiencia sirva en el futuro. Los medios, en especial la televisión, multiplican, difunden, viralizan todo: la mentira, el engaño, la confusión, el ridículo. La popularidad mediática tiene un precio: te conoce todo el mundo... y te valoran como a Rajoy, lo cual es tremendamente injusto para alguien que está en sus antípodas. En cambio, si sales a la calle y hablas al paso y respondes a lo que te pregunta cualquiera y hablas claro, descubres que eso es bueno, que puedes llegar mucho más que si sigues mareando la perdiz por los platós dando a entender lo que no eres, siendo ambiguo, epiceno, oportunista, con miedo a asustar a unos o inquietar a otros.

Hablar claro, en un lenguaje sencillo que entiende todo el mundo, sin equívocos, te aleja de esos cálculos oportunistas y miserables del engaño, el embuste y la ocultación en donde el PP y sobre todo C's siempre ganarán a la competencia porque lo suyo es de necesidad: mienten o perecen. Que quien puede permitirse la verdad acuda a la falsedad es un cobarde y nunca hará nada. Si eres de izquierda, di que eres de izquierda, entre otras cosas porque es imposible ocultarlo y no trates de engañar a nadie y mucho menos insultando. Solo los de derechas niegan ser de derechas. Con razón. Los de izquierda que niegan ser de izquierda no saben ni en dónde están.

Hay que confiar más en la gente. Abandonar el paternalismo insoportable de quien dice profesar creencias que la mayoría no entiende. La gente, todos, entendemos muy bien de qué va esto y sabemos quién engaña y quién no. Parece mentira que tengan que venir otra vez los portugueses a demostrar a los izquierdistas españoles que se puede ser de izquierda y ganar elecciones y, además, ponerse de acuerdo entre las distintas ramas, no insultarse entre sí,  respetarse y concertar sus esfuerzos. Otra cosa es que la derecha portuguesa sepa perder sin hacer trampas porque eso es típico de todas las derechas. La española es buen ejemplo: pura trampa, pura mentira y engaño.

Existe un vacío tremendo en la izquierda española. Los votantes están desconcertados ante una proliferación absurda de opciones en un guirigay incomprensible de propuestas e insultos hechas por una caterva de vanidosos cuyo interés es inversamente proporcional al tamaño de su ego.  Hacer propuestas concretas, claras, viables y de izquierdas y esas sí, explicarlas, razonarlas, defenderlas es algo elemental. Cinco de estas ha presentado Iglesias al Consejo Ciudadano de Podemos pero, sobre todo, a la ciudadanía en su conjunto. De esta forma quizá se vuelva a dar a mucha gente, harta del esperpento de narcisismos televisivos, una razón para volver a votar a Podemos y este remonte en las encuestas.

Ese es el camino. Es verdad que Iglesias sigue teniendo reflejos de político marrullero, que le hacen reconocer que han cometido errores pero no decir cuáles y resabios cursis de figurín de plató, como cuando dice que salen a ganar, una tontería obvia, pues nadie sale a perder y que, además, el propio Podemos ya está desmintiendo por cuanto las propuestas desgranadas en el Consejo Ciudadano ya se presentan como acuerdos que habrán de ser negociados con otras fuerzas parlamentarias.  Las cinco propuestas son claras, decisivas, viables: 1ª) reformar el sistema electoral para hacerlo proporcional de verdad.- 2ª) Garantizar la independencia de la justicia.- 3ª) Blindar en la constitución los derechos de la ciudadanía, especialmente los de la tercera generación.- 4ª) Acabar con la corrupción de una vez.- 5ª) Realizar un referéndum vinculante en Cataluña en ejercicio del derecho a decidir de los catalanes.

Es un programa socialdemócrata, de reforma de la Constitución. Nada de proceso constituyente. Palinuro, quien prefiere votar en Cataluña, pero ha de hacerlo en España, lo votaría con algunos matices que habrán de quedarse para otro post. Pero es de esperar que la experiencia, la amarga experiencia, nos libre de seguir escuchando baladronadas del estilo de asaltar los cielos, romper el candado del 78, acabar con la casta y otras necedades de ese calibre.