sábado, 7 de marzo de 2015

La Gürtel se presenta por Madrid.


Al menos, la mitad de la Gürtel porque la otra mitad, la autonómica, Cifuentes, parece libre de esa lacra. Tiene otros defectillos como el autoritarismo, la intemperancia, su carácter ladino y poco acomodado a la veracidad, aunque declamado con un desparpajo que quiere pasar por sinceridad. En todo caso, el metafísico Gabilondo deberá medirse con una adversaria más dura que ese González, apolillado por la corrupción propia o ajena. Una señora ducha en medios de comunicación, agresiva y contundente, una amazona sobre moto, conduciendo ilegalmente, capaz de sobrevivir a un peligroso accidente. Nada fácil para el profesor. Son dos mundos: el orden público y la utopía.

La Gürtel entra de lleno en campaña con la candidatura de Aguirre. Así lo explicaba Palinuro en un post anterior titulado Intervenir Madrid. Bueno, han intervenido la mitad y han dejado a González rumiando sus agravios y pidiendo "su pan de puerta en puerta".
 
Manda la lideresa, la que "destapó la Gürtel" según propio y falso relato. La sexagenaria perseguida por la saña municipal. La abanderada de Eurovegas, paraíso fiscal para los amigos a unos kilómetros de Madrid, la de los campos de golf, los chanchullos de las privatizaciones hospitalarias, las inauguraciones fastuosas a cuenta de la Gürtel cuando aún no la había destapado, la de FUNDESCAM, su amigo Fernández, las víctimas del terrorismo de segunda, la castigadora de las Universidades, enemiga del sistema público de educación y difamadora de sus profesionales, como de los de la sanidad pública, la de Tele de la checa Madrid, la valkiria neoliberal y nacionalcatólica, la luchadora contra las mamandurrias ajenas, la cazatalentos, quiere ser alcaldesa. Alguien que normalmente no sabe lo que hace, ni a quién nombra, ni qué le confía, no vigila, ni admite responsabilidad alguna por sus actos, quiere seguir mandando. Parece tan absurdo que hasta es posible que un hombre sin gancho pero mucha petulancia como su adversario Carmona consiga la mayoría.

Los presenta Rajoy en lo que la prensa llama un dedazo en contraste con los barullos de primarias de los demás que a unos asustan y a otros tranquilizan porque ya se ve que estamos en la buena línea del mando y la jerarquía. Lo de menos es si Rajoy tiene un adarme de autoridad para presentar a nadie o presentarse a sí mismo siendo el presidente de un partido contra el que un juez ha abierto vista oral acusado de un ilícito. No está hablándose de responsabilidad política sino penal. Porque los otros cuarenta encausados (que vaya numerito, por cierto), al fin y al cabo, son gentes del montón: exsenadores, exministros, directores generales, funcionarios, dirigentes, empresarios, delincuentes. Calderilla, en la que cada patacón vale un millón, no se olvide, pero calderilla. Aquí lo gordo es la presidencia del gobierno, ocupada por el presidente de un partido imputado como tal, aunque sea a nivel de Ana Mato. Un partido que lleva años financiándose ilegalmente y distribuyendo sobresueldos en caja B entre sus miembros, presuntamente el mismo presidente del gobierno. Definitivamente, no es de recibo y la moción de censura de la oposición no puede retrasarse más.

Por lo demás, las elecciones madrileñas están polarizadas entre los dos partidos dinásticos porque los demás son puro espectáculo y confusión. El majestuoso lío de IU amenaza contagiar a Podemos, a pesar de su exquisito cuidado en distanciarse. Ganemos y Podemos, fecundados por Zeus en forma de cisne, han puesto un huevo que se llama ahora Madrid. Ya veremos lo que sale del huevo. Convocatoria por Madrid, tan unitaria que había empezado por escindir hasta el ticket electoral de candidata presidenta/candidato alcalde porque este se quedó en IU, está ahora ante un horrible dilema. O bien fuerza la convergencia, cambiando el emparejamiento por unas modestas horcas caudinas o se vuelve por donde vino y se presenta ante el padre como la hija pródiga, posible feminización de la parábola. En todo caso, de lo que no habla nadie ya es de unidad popular. Y cuando las consignas se acallan, se apagan los ánimos.

La aparición del bravo ragazzo Rivera trae la réplica del temblor Podemos y, si este hacía de sifón del PSOE, aquel parece hacerlo del PP. Ya hay quien lo ha bautizado como el "PP menos la Gürtel". Agárrense las ínfulas las derechas insultonas, esas del "naranjito" en cuyas filas abundan los "curitas", los "bigotes", los "hijoputas", los de la lotería y "que se jodan". Podemos empieza a mirar de reojo a Ciudadanos. En una entrevista en Carne cruda, Iglesias rechazó un debate en TV con Rivera con el argumento de la falta de entidad de este y su partido. Justo el mismo con que Rajoy rechaza debatir con él, tanto que ni se molesta en decirlo. El reojo se convierte ya en ojeriza y hasta mal de ojo en Cataluña en donde los sondeos dejan a Podemos muy por detrás de Ciutadans que aparece como tercer partido en una cámara superfragmentada con la conclusión de que la ambigüedad pensada para ganar votos en España y Cataluña se los hace perder en las dos partes.
 
IU, por supuesto, no sabe qué hacer, si acoger a la oveja descarriada, aunque ya dimisionaria de la Asamblea, e ir por libre o sumergirse en la convergencia a lo que salga sabiendo de antemano que nada bueno para sus aspiraciones de hegemonía de un movimiento que no controla. De UPyD no hablan ni las necrológicas y Equo casi parece un sidecar de todos los imperativos motorizados del momento, Ganemos, Podemos o Podamos.  
 
Lo llamativo de esta situación es que todas estas fuerzas no vean que el resultado de su desbarajuste pueda ser el triunfo electoral de la Gürtel.