miércoles, 22 de enero de 2014

No era el verdadero Rajoy.

Me disponía ayer, como buen plumilla, a dar cuenta de la entrevista Rajoy/Lomana, un tantico desanimado, francamente, cuando me llamó mi amigo Dick Turpin, propietario y administrador de la página web Wikicloa, y me lo quitó de la cabeza.
- ¿Vas a comentar la entrevista del presidente de hoy?
- Sí.
- No lo hagas. Es falsa.
- ¿Más?
- Falsa de verdad, hombre. Ese no es Rajoy. Os han colocado un diferido con un sosias del menda. No sé de dónde lo han sacado, pero da el pego. La verdadera entrevista, la que estaba grabándose en ese momento, no salió. Salió el doble de Rajoy. Mira, te la envío en un archivo comprimido. No escribas nada de momento. Vas a llevarte una sorpresa.
- Vale y ¿de qué escribo hoy?
- ¿A mí qué me cuentas? Tú eres el bloguero. Pero mira la entrevista. Vas a alucinar.
Y eso es lo que hice: escribí sobre las primarias -siempre un asunto digno- y me puse a ver la verdadera entrevista de Rajoy. Transcribo sus respuestas a los bloques de cuestiones más importantes. El lector calibrará si son o no la misma persona.

Economía. La recuperación será en 2015. A partir de las elecciones. Es decir, a partir de que me reelijan. Todas las medidas de mi gobierno han sido un rotundo éxito. España está rescatada y he echado los cimientos de una poderosa recuperación. Los turistas están en cifras record. Y, dentro de poco, la llegada de capitales será masiva. Por supuesto, ha sido necesaria una devaluación interna y un empobrecimiento de las clases medias y bajas. ¿Qué quiere usted? ¿Que empobrezca a los ricos? Así no se crea empleo. El empleo lo crean los empresarios, no los trabajadores.

Comportamiento de los españoles. Ejemplar, absolutamente ejemplar. Mire usted esa mayoría silenciosa que me come en la mano. Pero, como no hay que adelantar acontecimientos, contemplamos todas las posibilidades; hasta las feas. Para eso tengo ese insustituible ministro del Interior que, cuando no blande el crucifijo, blande la porra, la multa o el tanque de agua.

Los ministros.Y, como ese, todos los demás. Ya sé que me los cuestionan por diversos motivos y que tienen una valoración ciudadana muy baja. Yo también la tengo. Los españoles son así, un poco envidiosos. Mis colaboradores son gentes bravas que cumplen con su deber de tirar la piedra mientras yo escondo la mano. De no disponer de este parapeto, padecería la dignidad del Estado que, en este momento, reside en mí, pues el Rey ya ve usted como está.

Aborto. ¿Acaso no es lo más sensato? Fíjese en el aborto. Alberto quiere prohibirlo y casi lo consigue. Me subleva la opinión, incluso la de los nuestros y hasta resurge la vieja conspiración judeomasónica pagada desde el extranjero. Ocasión de oro para que yo imponga mi autoridad, dé muestras de mi talante conservador pero abierto, reforme el proyecto y deje a Alberto de inquisidor general.

Cataluña. Reitero. Nada de adelantar acontecimientos. Estamos preparados para cualquier eventualidad en el Principado. Cualquiera. Mientras yo sea presidente, aquí no se independiza nadie. Quede bien claro. No hay nada que dialogar con quienes se obstinan en mantener su posición. Me corrijo respecto al adelanto de acontecimientos. Sí se pueden adelantar no-acontecimientos. Por ejemplo, la no-independencia de Cataluña. ¡Ah, y su españolización! ¿A dónde van los países pequeños, vamos a ver? A ningún sitio. Si es por su propio interés...

ETA.- ¿Cómo voy a ver bien la abolición de la doctrina Parot? Yo siempre he dicho, como mi maestro Fraga, que el mejor terrorista es el terrorista muerto. No nos equivoquemos. Pero vivimos en este mundo corrupto, condescendiente con los asesinos y cruel con las víctimas. No puedo hacer más. Entiendo la indignacion de los promotores de Vox si bien deben entender que hay cosas que no pueden pedirme, como tirar piedras contra mi propio tejado.

Infanta. Mire usted, me gustaría decirle otra cosa, pero se supone que me debo a la verdad y a una visión conservadora, moderada, razonable, de la realidad. Aquí no solo no hay que adelantar acontecimientos sino que hay que evitarlos. No tengo ninguna confianza en la Infanta pero, nos guste o no nos guste, tenemos que ponerla por encima de la ley y no de un modo inseguro, como cuando la ministra Báñez encomienda la solución del paro a la Virgen del Rocío, en la que no cree ni ella, sino de un modo eficaz y contundente, acogotando, si preciso es, a ese juez ensoberbecido, partidario, como todos los fanáticos del hágase la justicia y perezca el mundo. Ni hablar.

Bárcenas. Sí, ese ha sido mi calvario esta legislatura. Pero no pienso decir ni una palabra más porque no quiero incriminarme. Eso se lo dejo a Cospedal, que no va a parar hasta que la condenen. Somos todos personas irreprochables. Durante casi veinte años, un mangante parece haber estado robando a nuestras espaldas, aprovechándose de nuestra buena fe. Somos probos ciudadanos, víctimas de la estrategia procesal de un supuesto delincuente. Acepto que esto no afecta sino a una parte mínima de la increíble red de redes de corrupción en que las administraciones del PP han sumergido el país. Deplorable que la estafa de Emarsa (depuración de aguas de Valencia) no sea de 43 sino de 63 millones de euros. Deplorable que el alcalde de Burgos viva en un ático de lujo al parecer regalado por el empresario beneficiado con la adjudicación de una lucrativa obra pública. Todo deplorable, sin duda. Pero siempre lo he dicho: en este partido, el que la hace, la paga; son unos cuantos descontrolados; tenemos un código de buena conducta, presentado en su día por la ministra Mato, la más adecuada; no son los socialistas -los únicos hasta la fecha condenados en firme por corrupción- quienes pueden darnos lecciones. Y, por cierto, la mayoría de los casos, herencia de Zapatero.

Estaba en lo cierto mi amigo Dick, de Wikicloa: no podían transmitir esta entrevista, así que emitieron un fake enlatado.

(La imagen es una foto de La Moncloa aquí reproducida según su ”aviso legal”).