dimarts, 6 d’agost del 2013

Gibraltar es poco. Hay que reconquistar Cuba.


En realidad eso parece que intentaba Carromero, reconquistar Cuba o, cuando menos, luchar por la libertad de la isla, según parece asegura El Mundo. Sí, en realidad uno sospecha que las grandes luchas de liberación de los pueblos se han hecho siempre a golpe de talonario o de dineros contantes y sonantes. Ya desde las treinta monedas de plata hasta el oro de Moscú, detrás de muchos hitos de la humanidad está la pastuqui. Carromero-a quien los cubanos llaman Carromato- se echó a la faltriquera unos miles de euros que en Cuba deben de ser millones, y se reunió con el líder de la oposición, Osvaldo Payá, con ánimo de encender la mecha que insurreccionaría la isla. No hay que perder mucho el tiempo con estas payasadas. Son pura serpiente de verano.

¡Ah, fementidos ingleses, pérfida Albión, innobles llanitos! ¡Nuestra paciencia tiene un límite!¡El Peñón es irrenunciable! Nos comparan con Franco y hasta con aquel merluzo argentino de Galtieri que se metió en el lío de las Malvinas para ocultar el desmadre que tenía en el país. Pero este gobierno no cederá en los derechos de España y..., vale, vale, otra serpiente de verano.

Las serpientes de verano fabricadas por los gabinetes de comunicación son renacuajos en la charca de la corrupción. Aquí el dragón de verdad, el terrible Fafner que custodiaba el oro del Rin, robado a los nibelungos y antes a las ninfas, es Bárcenas. Y es lo único que interesa porque esos papeles son como el contrapunto a las solemnes declaraciones de Rajoy cuando dice de sí mismo que es una persona recta y honrada. Y es ya el único en decirlo pues hasta la fiel Dueña dolorida ha dejado de poner la mano en el fuego por él ni por nadie que no sea su familia, una decisión quizá precipitada, visto el andoba que se ha echado de marido. Los papeles trasmiten una imagen del gobierno y su partido que Bonifacio Cañibano ha relacionado con la banda de ladrones de la República platónica,, lo que, de modo más púdico, se conoce como "asociación ilícita" o "asociación de malhechores". Véase, si no, cómo chapotean los más encumbrados dirigentes en el cieno de los sobresueldos de la caja B. De los sobresueldos y las gratificaciones en especie, los viajes, los hoteles de lujo, las comilonas. Y eso mientras, según recordaba Quiroga hace unos días, en el País Vasco no tenían ni para pagar los entierros de los asesinados por ETA.

Es que, en verdad, es muy fuerte. Dijo Rajoy en el Parlamento que en el PP no había caja B; solo A y todo legal. Pero había B, B de Bárcenas que sigue soltando lastre. El juez Ruz parece tener pruebas de la caja B que afectan a Rajoy, Rato, Arenas y Cascos. Vale. En el PSOE anuncian que pedirán un careo de Bárcenas con algunos de los mencionados e, igualmente, que declare Rajoy como testigo. Si el país pasa por ese trance, las consecuencias pueden ser inimaginables. Y eso que la petición es "constructiva". Con las mismas razones con que piden el careo con Rato o Arenas, pueden pedirlo con Rajoy.

No entiendo cómo este señor no dimite viendo que está causando un daño irreparable a su país. Da la impresión de que su cálculo es del tipo de ciudad asediada o "política de Negrín", esto es, aguantar como se pueda en espera de que algún acontecimiento exterior de gravedad haga imprescindible la acción inmediata del gobierno y, por lo tanto, la de su presidente. Un conflicto con Inglaterra o la declaración unilateral de independencia en Cataluña serían bienvenidos.

Todo antes que verse obligado a dimitir en ignominia, como Nixon, por haber mentido al Parlamento y, por tanto, al país.



Una nota final sobre ese alcalde gallego del PP que afirma que los fusilados por Franco quizá se lo merecían. Estos son los que van acusando de nazis a los demás; los que se fotografían con banderas nazis y dicen esas burradas fascistas. Por cierto cercanas a la del algo habrá hecho de una ciudadanía vasca completamente encanallada por ETA en el pasado. Entre las llamadas Trece rosas fusiladas otro cinco de agosto en 1939 había varias menores de edad. Hace falta ser muy fascista y muy mal bicho para decir que las menores pudieran "haberlo merecido". No basta con que retire sus palabras. Debe retirarse él.