domingo, 3 de junio de 2012

Soliloquio del vencedor.

Gane usted elecciones para esto. Pásese usted cuatro años a cara de perro, diciendo a todo que no con gesto avinagrado, insultando al adversario, pisoteándole las iniciativas, saboteándolo y hasta traicionando el país (con lo que eso duele en el corazón de todo patriota) para que luego no le dejen a usted hacer lo que quiera. Pero nada de nada. En principio, si fuera no hacer nada, no me es enteramente desconocido ni desagradable. Pero ¡qué va!; es hacer lo contrario de lo que prometiste. Y eso es muy desagradable porque la gente te lo echa en cara continuamente. Lo cual es absurdo: parece olvidarse que en las elecciones se dice cualquier cosa, aunque sea contraria a la anterior, si así se ganan votos. Luego, ¿qué más dará que se cumpla lo prometido o lo contrario? Las elecciones son un juego de azar. Podía haber salido yo o Rubalcaba. Y, antes, a punto estuvo la cosa de que el frente neoliberal, con Esperanza a la cabeza, me descabalgara de la candidatura. Es igual. El asunto es más duro de lo que parece: haces lo contrario de lo que dijiste por orden del (en este caso, de la) que manda en la Unión y, a continuación te dicen que no mereces crédito por hacer lo contrario de lo que prometiste. Entras pidiendo que el Banco Central Europeo (BCE) vaya en rescate de la banca española y Merkel te dice que no. Pasas a decir que, en realidad España no necesita rescate bancario y aparece Merkel en el telediario de la tarde diciendo que España debe acogerse al fondo de rescate. Así no se puede vivir. Yo tranquilizo lo que puedo a mis conciudadanos pero estos están percatándose de que tengo tanta idea de lo que sucede como ellos.Y así no vamos a ningún sitio. El principio de autoridad debe mantenerse. La policía está para algo. El orden público ante todo. Esa pasta gansa que se llevan los consejeros y directivos de cajas como premio por haberlas hundido tiene al personal encendido. ¡14 millones de euros quería levantarse un pájaro! Además no puedo perder el tiempo con cuestiones interiores cuando el exterior está plagado de bestias y monstruos dispuestos a acabar con España. Tiene razón mi paisano Rouco, hay que reevangelizar esta tierra. Pero ¿por qué me toca a mí? Hay lucha para rato. Hoy he leído un artículo en el que se afirma que usamos la crisis como pretexto para imponer nuestras convicciones religiosas, ultramontanas, ideológicas, machistas, misóginas, clasistas, Pues es posible pero cualquiera dice a los beatos en mi gobierno que hay que abrir un poco la mano en estas cosas de la religión. Se ponen frenéticos. Da apuro que un país lo gobierne el frenesí. Por eso es mejor que lo hagan los alemanes, que entienden más.
(La imagen es una foto de La Moncloa en el dominio público).