dilluns, 18 de maig del 2009

PP: estado de corrupción.

El PP afronta la próxima apertura de la campaña electoral al Parlamento europeo con tal proliferación de casos de supuesta corrupción en su seno, todos ellos en distintos momentos procesales de la vía judicial, que será difícil que pueda hacer una campaña tranquila centrada en algo distinto que no sean los líos que lo agobian y que sucintamente presentados son estos:

Caso Camps: hasta la fecha, el señor Camps ha guardado un bochornoso silencio, ha rehuido las preguntas de los periodistas, se ha negado a dar explicaciones en sede parlamentaria y ha anunciado estar satisfecho porque por fin puede dar las explicaciones pertinentes en sede judicial al estar imputado. Lo que no ha dicho es que ha tratado por todos los medios de evitar que el procedimiento siga adelante a base de recurrir la instrucción del juez Garzón. Declarará, pues, mañana martes. En su partido parecen ir resignándose a la idea de que su silencio y sus artimañas no lo liberarán de salir imputado por cohecho y han comenzado a relativizar su conducta con un planteamiento que, cuando menos, es vergonzoso. Dice la señora De Cospedal que no cabe poner en jaque al señor Camps por dos o tres trajes. ¿Por cuántos entonces? ¿Por doscientos o trescientos? Quienes recordamos la increíble campaña del PP contra la directora general de TVE, Pilar Miró, en los años de Felipe González a causa de unos gastos en indumentaria, no salimos de nuestro asombro de hasta dónde puede llegar la hipocresía humana.

Caso Fabra. El sempiterno presidente de la Diputación de Castellón está imputado hace ya unos cuatro años en un par de procedimientos penales que se alargan sospechosamente dando pábulo a la idea de que este cacique a la vieja usanza, también controla a los jueces y fiscales. Los procedimientos son por presuntos delitos muy a la usanza del antiguo régimen franquista, condensación de las ilusiones fabrianas: falsificación en documento público, trampas y fraudes para conseguir concesiones administrativas para la comercialización de productos falsos. El tal Fabra, un personaje oscuro, altanero y prepotente tendrá que dar las explicaciones pertinentes y no es probable se libre de una sentencia condenatoria, como tampoco su señora, con la que parece haber montado una sociedad comanditaria para la comisión de todo tipo de ilícitos. Tampoco será fácil que el personal olvide que no hace mucho el señor Rajoy, hombre clarividente, calificaba al señor Fabra de "ciudadano ejemplar". ¿Cómo se puede votar a cargo alguno a un hombre con tan disparatado juicio?

Caso espionaje en la Comunidad de Madrid. El juez investiga ahora un nuevo posible delito de malversación de fondos públicos que podrían haber cometido los hombres de confianza de la señora Aguirre, singularmente su consejero de Justicia e Interior, en la financiación de esa trama de espionaje al mejor estilo de Mortadelo y Filemón contra sus propios conmilitones en el partido.El asunto es uno de los acontecimientos más chuscos y, probablemente, más trapaceiros de la vida política madrileña, agostada bajo la mayoría absoluta del PP que éste toma por derecho absoluto a hacer lo que place a sus dirigentes. La señora Aguirre permitió que se constituyera una comisión de investigación en la materia, comisión a la que dio carpetazo sin hacer averiguación ninguna. Pero el fantasma que la doña expulsó por la puerta se le cuela ahora por la ventana y malo será si no acaba llevándosela por delante.

La miriada de corruptelas a base de recalificaciones, adjudicaciones ilegales, fraudes de todo tipo que han afectado a algunos de los municipios de la sierra de Madrid, que se cuentan entre los más ricos de España: Pozuelo, Boadilla, Majadahonda, etc., todos ellos regidos por el PP. Alcaldes, concejales, diputados provinciales, una turbamulta de presuntos mangantes que llevaban años haciendo sus negocios ilegales y esquilmando las arcas públicas, debidamente coordinados por el bueno de Correa.

El caso especial del tesorero del PP, señor Luis Bárcenas, aún bajo investigación en la instrucción del proceso y sobre el que parece que hay pruebas de cobros millonarios por actividades fraudulentas en concurrencia de negocios con el ubicuo Mr. Correa. El señor Bárcenas ha negado contundentemente hasta la fecha pero, dado que los indicios en su contra parecen acumularse, lo más probable es que la fiscalía pida se dé traslado de su causa, por ser aforado nacional al Tribunal Supremo. Con lo que el PP se va a encontrar parte en procesos penales en todos los órdenes jurisdiccionales del país.

De momento, según se dice, el electorado no presta suficiente atención a lo que está sucediendo y no parece dispuesto a castigar al partido por unos comportamientos supuestamente corruptos que, por su alcance y extensión, en verdad parecen endémicos. Pero la campaña electoral aún no ha comenzado y, cuando lo haga, será imposible que la derecha evite el efecto demoledor que tendrán las diversas actuaciones penales contra tantos y tan cualificados militantes. ¿Cómo votar a candidatos que mañana pueden cambiar la flamante acta de diputado por una bola al tobillo y un traje de rayas?


(La imagen es una foto de 20 Minutos, bajo licencia de Creative Commons).