divendres, 18 de gener del 2008

La UNED.

Hace algo más de un año que he vuelto a ser profesor de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), tras haberlo sido durante mucho tiempo de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y estoy muy contento por ello. La UNED es una gran universidad, su personal, tanto el docente como el de administración y servicios, tiene elevada competencia porque, además de atender a su trabajo con diligencia, ha de adaptarse a las peculiares necesidades, no siempre bien comprendidas fuera de la casa, de la enseñanza a distancia. Pero, sobre todo, lo más importante en esta Universidad es el alumnado, gente que en su inmensa mayoría está trabajando y no puede asistir a una universidad presencial, pero que se esfuerza por mejorar sus conocimientos, adquirir una titulación, ascender socialmente con un trabajo ímprobo, que hay que haberlo realizado u observado de cerca para hacerse una idea de lo que significa en términos de vida cotidiana, que es preciso compaginar con el trabajo y la familia. Un esfuerzo y una abnegación tanto mayores cuanto que la Universidad plantea niveles muy altos de exigencia que dan un mérito especial a las titulaciones que otorga.

Al igual que las demás universidades españolas, la UNED realiza una destacada labor social. Pero en su caso es su misma razón de ser: no sólo representa muchísimas veces una oportunidad en la vida para gente que careció de ella en edades más tempranas, sino que posibilita educación universitaria a sectores sociales que por motivos distintos no pueden acceder a ella o no pueden en condiciones satisfactorias, personas con cualquier tipo de discapacidad, población reclusa y nacionales residentes en el extranjero. Es cierto que las demás universidades también tienen estudiantes discapacitados y procuran atenderlos lo mejor que pueden, pero en cantidades insignificantes en comparación con la UNED. En cuanto a los alumnos reclusos y residentes en el extranjero, la UNED realiza su tarea casi en solitario.

Pues bien, a pesar de que se trata de una institución de tan fortísimo carácter social y que es la única que les resta al Estado, ya que las demás fueron transferidas a las CCAA y la Universidad Internacional Menéndez Pelayo no ofrece enseñanza reglada ordinaria, no recibe el trato que su peculiar condición requiere. Este simple cuadro comparativo, cuyas cifras, correspondientes a 2007, pueden contrastarse en las respectivas páginas güeb de ambas instituciones, esto es, la UNED (los presupuestos se encuentran en la página del Vicerrectorado de Planificación y Asuntos Económicos) y la UCM es suficientemente ilustrativo.

Con un presupuesto que es más de tres veces el de la UNED, la UCM atiende a menos de la mitad de los alumnos. Si extraemos el "coste" por alumno y año de ambas universidades, el resultado es que un estudiante de la Complutense cuesta seis veces lo que uno de la UNED. Si atendemos a las demás magnitudes, las diferencias son abismales: aproximadamente la sexta parte de los profesores y la cuarta de personal de administración y servicios. Y si nos referimos al capítulo de estudiantes en condiciones especiales, la comparación es imposible porque la UCM no tiene estudiantes en centros penitenciarios o, cuando menos, no constan en su memoria de actividades, mientras que la UNED, que carga con casi toda la tarea de rehabilitacion de los reclusos, tiene casi mil. Igualmente, la UCM no tiene estudiantes residentes en el extranjero mientras que la UNED atiende a más de dos mil. La conclusión es que la UNED, la primera universidad del país por cantidad de alumnos y la más claramente social, por atender a los sectores más desfavorecidos, está infradotada y en condiciones de penuria.

Por supuesto es muy fácil hacer demagogia con estas cosas y no caeré yo en la tentación. La comparación con la UCM es sólo a efectos ilustrativos. No se me oculta que también la UCM está muy necesitada e insuficientemente atendida, que sus instalaciones son pobres y los salarios del personal docente y administrativo bajos; aunque los de la UNED, a pesar de ser universidad estatal o quizá por ello, aun lo sean más. Esto es, la comparación no trata de señalar un agravio de la UNED frente a la UCM o las demás universidades; en absoluto. El sistema universitario español está todo él necesitado de inversiones actualizadas.

Tampoco se me oculta que la comparación está viciada en otros aspectos: en el reflejo presupuestario faltan los presupuestos de los cincuenta y tantos Centros Asociados (columna vertebral de la enseñanza a distancia) que en parte están financiados por la Sede Central de la UNED y, en parte, por muy diferentes instituciones. Faltan asimismo los más de seis mil profesores tutores (y una cantidad que desconozco de personal de administración de los centros), que no están vinculados a la Sede Central y cuyo régimen retributivo, supongo, depende exclusivamente de los centros, pero realizan labores valiosísimas, pues sin ellos la UNED sería imposible. Igualmente no ignoro que, al no haber enseñanza presencial y carecer la UNED de alguna de las facultades más "caras", como la de Medicina, sus costes son por necesidad inferiores a los de las universidades presenciales.

Con todo, un hecho se mantiene: parece ser política de Estado en España no atender como se merece a la única universidad que le queda, la que se ocupa de todo el territorio nacional y de los estudiantes españoles en todos los continentes, y la que realiza una función social de primer orden. Algo a lo que los dos partidos podrían poner remedio, ahora que estamos en tiempos de programas electorales, abriendo un apartado específico para la UNED en ellos, a fin de darle la dignidad que merece, especialmente por el esfuerzo que realizan los alumnos. Y conste que no estoy hablando sólo de cuestiones salariales, sino sobre todo, de que la Universidad tenga la dotación de medios, especialmente en materias de tecnologías de la información y la comunicación, que son su misma esencia y que al día de hoy dejan mucho que desear.

¿No cree el actual equipo rectoral de la UNED que, en atención a esas casi 180.000 personas (aproximadamente medio millón si consideramos sus familiares), cabría solicitar que la UNED albergara un debate sobre enseñanza universitaria no presencial en el siglo XXI entre los candidatos a las presidencia del Gobierno español?

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